Mostrando entradas con la etiqueta AR99. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta AR99. Mostrar todas las entradas

¿Son responsables de los recortes
los españoles?
Sí, lo son



El Régimen Partitocrático español es una creación de los Poderes Fácticos españoles (The Powers that Be) para impedir que el pueblo español decida su destino, pero para que, a pesar del mecanismo que lo incapacita, se sienta responsable de todo lo que le sucede; y, como responsable, pague todas las facturas del Estado, legales e ilegales.

(Unos segundos para pensar)

Por ejemplo, el pueblo español se siente indebidamente responsable de que Zapatero, con el apoyo de la derecha catalana, alcanzara el poder durante 7 años. EN VEZ DE COMPRENDER que si hubiera elegido él mismo (el propio pueblo) al Presidente en una segunda vuelta, el electo Zapatero habría actuado de manera muy diferente, al no deber su cargo a los partidos bisagra, sino al pueblo. El pueblo español no es responsable, ni siquiera los votantes socialistas, de los desmanes de Zapatero. Los responsables son los parlamentos constituidos en 2004 y 2008, que invistieron a Zapatero por dos veces a cambio de sinecuras y ventajas como aquella de: "Apoyaré el Estatut que apruebe el Parlament Català".

(Unos segundos para pensar)

En cambio, el pueblo español sí es responsable de todos los desmanes cometidos y por cometer por el Partido Popular. ¿Cuál es la diferencia entre un caso y otro? La mayoría absoluta obtenida por el PP en 2011. Esa mayoría absoluta hace innecesaria la segunda vuelta electoral para investir al Presidente(*). Rajoy ha sido, pues, legítimamente investido por el pueblo español como presidente del Gobierno. De modo que los recortes que sufre el pueblo español son culpa del pueblo español.

¿Y cómo reaccionan los partidos distintos del PP ante esta evidencia? Contándole cuentos al pueblo español que lo exoneren de su culpa. Susurrándole al oído que es una dictadura el único tándem Parlamento-Gobierno que puede considerarse democrático en los últimos 10 años (democrático, digo, desde el único punto de vista que puede serlo: formalmente democrático). Y NO ES ASÍ.

Corolario: Los responsables de las actuaciones de un presidente son los que invisten a ese presidente.

(Unos minutos para pensar)

Entonces, ¿a quiénes atribuyo yo, como autor del artículo, la responsabilidad de los desmanes del PP en el Gobierno y en el Parlamento?

Al pueblo español.

El resultado de las Generales del 2011 fue posible porque los votantes del PP no fallaron, son "gente de orden", de derechas. Y son los menos afectados por los recortes. Muchísimos funcionarios y jubilados, aparte de autónomos y empresarios de medio y luengo pelaje. Gente que ve en los recortes a la "irresponsable chusma trabajadora" un medio para pagar la creciente deuda española, que paga a su vez sus sueldos y jubilaciones; sus subvenciones bancarias y sus precios políticos de la energía.

(Unos segundos para expresar indignación por lo que he escrito)

La coincidencia de signo partidario entre el Gobierno y su mayoría absoluta en el Parlamento es una situación excepcional en democracia formal. Algo que no suele producirse y que no es deseable (¡y ved cómo todos los partidos sacralizan lo contrario, el pacto de legislatura y el consenso, que es una mala imitación de la mayoría absoluta!).

Una situación como la actual solo se produce cuando, en unas elecciones, fallan otros viciados mecanismos partitocráticos, COMO EL DEL VOTO ÚTIL. En efecto, el las Generales de 2011, el voto útil no funcionó. Las clases desfavorecidas de España, hastiadas de que las engañara la izquierda, votaron a quien les dio la gana, en vez de "al PSOE para parar a la derecha"; o se quedaron en su casa sin votar.

La democracia consiste en la separación de poderes desde las urnas para que los poderes así constituidos se vigilen unos a otros por puro egoísmo. Por lo tanto, las mayorías absolutas son nefastas en democracia, pues uno no suele vigilarse a sí mismo, sino que tiende a protegerse, a encubrir primero sus errores y luego sus delitos. Solo en el límite, puede suceder en una democracia lo que sucede en España ahora. La partitocracia es el límite catastrófico de la democracia. O sea, en ese límite, democracia y partitocracia se parecen. La diferencia es que en democracia es inusual lo que en partitocracia sucede siempre (da igual que el Presidente sea investido por una mayoría absoluta que por un pacto de legislatura entre dos fuerzas parlamentarias: sigue siendo un rodillo Gobierno-Parlamento).

(Un minuto para mentar a mis ancestros en sus tumbas)

La Izquierda, en estos momentos, está tratando de volver a engañar al pueblo, tratando de descargarlo de su culpa por lo que ha hecho, esta vez sí, con plena responsabilidad. Los tímidos intentos regeneracionistas, puramente cosméticos del PSOE no sirven para nada. Tampoco los de Izquierda Unida (aka Partido Comunista de España). El más palmario de los engaños es el de Podemos. Podemos es una expectativa, no un partido. Solo hay que entrar en Plaza Podemos y leer el conjunto de disparates contradictorios que se muelen allí cada día para alimentar con esa harina las mentes más variadas de gentes. Gentes que lo único que tienen en común, eso sí, es sentirse indignadas con el único gobierno democrático de los últimos años, por terrible que éste sea. Pero, reconozcámoslo, se trata casi de un autoengaño. La gente de la calle, cuando se moviliza, suele magnificar el resultado de su esfuerzo. Así, cuando se reúnen 200 asamblearios en un parque, fueron 2.000 y dicen representar a todos los indignados. O cuando 600.000 catalanes representaron el signo romano-franquista del Víctor en las calles de Barcelona el 11S, creen que fueron dos millones, y que representan a todos los catalanes. Lo creen de verdad. Es humano creerlo. Podemos piensa que es un partido diferente, un partido "horizontal", dicen ellos, sin comprender que eso es una contradictio in terminis. Los partidos, por su propia esencia, son piramidales (como mucho), si no descaradamente verticales.

(Un minuto para que los catalanes me llamen españolista y los progresistas, pepero)

Una vez diagnosticada la enfermedad, que resumo así: Los españoles deben responsabilizarse de las consecuencias de sus actos políticos, no solo parecerlo. Y debe dotárseles para ello de los mecanismos adecuados. Pero los españoles, como los niños, no quieren ser responsables. Y la prueba es que, cuando de verdad lo son, como sucede en la actualidad, escurren el bulto y llaman a la creación de partidos-excusa que los exoneren. Una vez diagnosticada la enfermedad, repito, hay que tratarla eficazmente.

El tratamiento de la enfermedad es a) la democracia formal con diputados cautivos de sus votantes, que aquí, en acratas.net, ha sido explicada mil veces; o b), la democracia directa, asamblearia, municipal, responsable, sin partidos-excusa.

(Un minuto para pensar, quizás releer)

Las únicas instituciones democráticas que pueden verse actuar en España son las comisiones de vecinos. Se reúnen los que quieren. Y tienen en el orden del día, por ejemplo, el pintado de la escalera. Unos la quieren azul y otros roja. Tras discutirlo, votan. Y salga el color que salga, lo asumen todos los vecinos durante los próximos años. ¡Así que antes de que empiece el merecido debate, añado: soy demócrata formalista, de izquierdas y quiero la escalera roja. Por eso, por demócrata,  digo que, sin excusas, me siento completamente responsable de todos los desmanes del PP en el Gobierno y el Parlamento; y quiero ponerles fin también democráticamente.

JUAN BERMEJO


(*) Propuesta de mínimos democráticos de la Plataforma Cambio 99, cuyo enlace está aquí mismo, debajo.


Día de la Constitución 2011

Carta a los españoles



Si el pasado año fue la ominosa coyuntura para la ciudadanía española de haber de pasar el Día de la Constitución bajo el Estado de Alarma decretado por el Gobierno del PSOE —militarizando los cielos de España a causa de un simple conflicto laboral, con flagrante incumplimiento de la legalidad constitucional—; éste de 2011 asistimos estupefactos al traspaso en el Gobierno entre facciones del franquismo político —la nacional-católica sustituye a la falangista—, tras despojar ambas, de consuno, a España de su Inmunidad Soberana el 2 de septiembre de este mismo año, a exigencia de los usureros del Sanedrín Financiero Internacional.

Por eso, hoy más que nunca, conviene releer esta Carta a los Españoles que, desde 2007, venimos repitiendo y actualizando.

Apreciados españoles:

UNO:

Sin proceso constituyente, cualquier Constitución impuesta es papel mojado ante el Pueblo.

Las Cortes elegidas el 15 de junio de 1977 no fueron formalmente Constituyentes. La Constitución fue consensuada por 7 individuos y se tomó como modelo el ensayado en la Constitución de Guinea, redactada en 1968 por Herrero de Miñón, a las órdenes del Ministro de Exteriores, Castiella. El Referéndum fue un "esto son lentejas". El Poder decidió y el PUeblo aquiesció ante lo inevitable. Asombrados por el régimen autonómico indiscriminado, sólo el 58% de los españoles con derecho a sufragio votaron sí a la Constitución de 1978.

La ciudadanía española, por lo tanto, jamás defenderá la Constitución. Eso es imposible, por más que se empeñen los partidos, que son sus beneficiarios. La Libertad Política, como cualquier otra libertad, no es un gracioso donativo del Poder. O se la ganan los pueblos, imponiéndose a la violencia de los que se la limitan o roban, o no la poseen jamás. Los dos ejemplos paradigmáticos son EEUU y Francia. Hoy día, afortunadamente, hay nuevos medios de conseguir la Libertad Política sin recurrir a la violencia. Pero siempre, necesariamente, la Libertad habrá que conquistarla con esfuerzo.

Cualquier proceso constituyente debe iniciarse con un referéndum que ofrezca al Pueblo el régimen político que prefiera: "¿Prefiere usted para España una Monarquía Partitocrática Proporcional o una República Representativa?" En aquellos tiempos —que viví—, se pretextaron falsos ruidos de sables para evitar la consulta. El Régimen Franquista estaba acabado, pero los Poderes Fácticos encararon a los partidos políticos y les plantearon lo que, en realidad, fué el "Espíritu de la Transición":

—"Yo soy legal, pero no legítimo. Tú, lo contrario. Hagamos un pacto: Yo te legalizo y tú me legitimas".

La respuesta de todos los partidos fue un entusiasta "De acuerdo", sabedores de que vendían los derechos políticos de todos los españoles a cambio de un régimen que garantizaba la impunidad en la corrupción y hasta el crimen de Estado. A este acuerdo le llamaron "Espíritu de la Transición", en vez de "Contubernio de la Traición", que es de lo que se trató.

DOS:

La Constitución actual es indefendible: las autonomías se desgajarán en Estados federales en cuanto puedan, lo que ocurrirá en dos legislaturas, no más. Explicaré por qué, si es que hace falta.

El PSOE, en la línea golpista que jamás ha abandonado en toda su historia, intentará repetir la jugada constituyente por la fuerza de los hechos, sin dar la más mínima participación al Pueblo (cuando escribo Pueblo, entiendan ustedes ciudadanía, si lo prefieren, que es concepto mucho más moderno) y ninguneando a los enemigos, como evitó que Tierno Galván, Catedrático de Derecho Político de la Universidad de Salamanca, estuviera en la Comisión de los Siete Constituidores.

La Constitución puede cambiarse o reformarse. Los políticos conservadores intentarán lo segundo. La reforma más importante es la de aquello que ha provocado la destrucción de España. Y no es ninguna de las tres cosas más obvias:

—No es que España se constituya en Monarquía o en República.

—No es el Régimen autonómico.

—No son, ni siquiera, las listas de partidos cerradas por las cúpulas (ningún partido es internamente democrático, lo que es un incumlimiento de la Constitución).

Lo fatal para España es la necesidad de Pactos de Gobernabilidad para elegir al Presidente, verdadero Jefe del Poder Ejecutivo (el titular es el Rey, pero todos sabemos que es decorativo). En esos pactos, que siempre dependen del voto minoritario de los nacionalistas, estos arrancan cada vez un jirón de poder estatal en beneficio de su futuro estaducho federal. No importa cuánto poder tengan acumulado ya: su voto para investir Presidente se cambia por algo nuevo, añadido. El proceso es imparable: es cuestión de tiempo el vaciar el almacén de poderes del Estado. El final es, pues, la autodeterminación y el federalismo.

TRES:

¿Cómo detener el proceso de descomposición del Estado? Me consta que sabéis lo que dice la Constitución, porque llevamos ya 30 años con esa carga. ¡Como para no habernos enterado! Acabamos de resumir en unas pocas líneas aquello de lo que se trata ahora: de insertar la modificación del artículo 99 en el texto constitucional para traer a España, por lo menos, la independencia de Poderes del Estado.

El Artículo 99 de la Constitución Española DEBE DECIR:

99.1.- El Presidente del Gobierno será elegido por el pueblo español una semana después de las elecciones al Congreso en una segunda vuelta electoral, en circunscripción única nacional, entre los candidatos de los dos partidos, federaciones, agrupaciones o coalición de electores, más votados en las elecciones al Congreso. Será designado Presidente electo, por la Junta Electoral Central, el candidato que haya obtenido mayor número de votos populares en esta segunda vuelta. El Presidente electo dejará inmediatamente de ser Diputado, cediendo su Acta al primer candidato no electo incluido en la lista electoral en la que aquél hubiere concurrido a las elecciones al Congreso .


99.2. El candidato electo será investido Presidente del Gobierno ante el Rey y con la asistencia del Presidente del Congreso y del Tribunal Supremo. La investidura facultará al Presidente del Gobierno para el ejercicio de la función ejecutiva, en la que actuará con total independencia, limitándose al fiel y exacto cumplimiento de las Leyes aprobadas por las Cortes Generales, que vinculan y obligan al Poder Ejecutivo sin que éste pueda oponer veto alguno, ni siquiera suspensivo. El Presidente del Gobierno elegirá libremente a los Ministros, que en ningún caso podrán ser miembros del Poder Legislativo o Judicial.”


99.3. Al Gobierno corresponde la potestad reglamentaria. En ningún caso las Cortes Generales podrán delegar en el Gobierno la facultad de dictar normas con rango de Ley. El Congreso, con el voto favorable de la mayoría absoluta de sus miembros, podrá disolver simultáneamente los Poderes Ejecutivo y Legislativo y convocar nuevas elecciones. La misma facultad corresponderá también al Presidente del Gobierno.


99.4.- Los Títulos III, IV, V, VI y VIII se interpretarán de conformidad con el principio de separación e independencia de los Poderes del Estado.

¿Por qué este mínima modificación lo cambia todo? Porque, gracias a ello, el Presidente siempre se comportará ante los separatismos como los dos presidentes que hemos tenido con mayoría absoluta. Fueron dos legislaturas: una del PSOE, con Felipe González y otra con Aznar, en las mismas circunstancias. En ambas ocasiones, los nacionalismos hicieron aguas, los separatismos se anquilosaron y ETA desapareció como el Guadiana.

Cualquier Presidente con mayoría absoluta tiene un comportamiento jacobino. Y defiende el Estado Español, que es de donde emana su poder. Esta es la solución fácil. Cualquier otra costará ríos de sangre.

CODA FINAL:

Aquí tenéis la verdad, aunque sé que os resulta difícil creerla. Y también tenéis la solución: basta con que la exija una porción suficiente del electorado para que los partidos se vean obligados a asumirla. Todos los españoles saben la solución, o la intuyen. Ningún español se dejará una gota de su sangre o de la de sus hijos por defender la Constitución de 1978, tal y como está. Ni uno solo, excepto aquellos que están a sueldo del Estado y no pueden evitarlo: políticos, fuerzas armadas y algunos funcionarios de Justicia. Todos esos que ya van armados o con escolta. Nadie más.

¡Cómo duele España! ¡Qué pena!

MESS Y TONY DÍAZ


NOTA DE IMPRESCINDIBLE LECTURA:




Consecuencias del cambio constitucional propuesto



::La desaparición del VOTO ÚTIL

en las elecciones al Legislativo, que es una aberración antidemocrática. Ya no servirá para nada. El Jefe del Ejecutivo se elige en la Segunda Vuelta. Cada ciudadano votará en la Elecciones al Legislativo al partido de su real preferencia, no como ahora, que por culpa del voto útil está a punto de desaparecer el PCE. El Parlamento será mucho más plural, y conseguir una mayoría absoluta en el Legislativo será prácticamente imposible.


::La puesta en su lugar de los nacionalismos

y, en general, de todos los partidos que medran como BISAGRAS, concediendo a uno u otro candidato con posibilidades de gobernar sus votos en la investidura. Ya no habrá más investidura de Poder Ejecutivo que la que otorga el Pueblo.


::El fin del Poder Único, Omnímodo e Impune

porque la independencia de Poderes Ejecutivo y Legislativo se legitima desde las propias urnas. Y cada uno de dichos poderes defenderá su cuota de poder y sus propio intereses. La recelosa vigilancia del Legislativo sobre el Ejecutivo será, al fin, posible.


::El fin del rodillo parlamentario y de las leyes ad-hoc

Nunca el partido del Ejecutivo tendría mayoría en el Legislativo, por la fragmentación real del voto popular. Las leyes serían discutidas y votadas artículo a artículo, aunque ello fuera más trabajoso. ¡Y que nadie nos venga con la "gobernabilidad" como excusa: porque esconden tras ella su querencia a la corrupción y el consenso! Gobernar es fácil, si se respetan las leyes vigentes, que no son cosa del Gobierno.


::El fin de la función del Rey

como proponedor del Presidente del Gobierno. Su papel sería ya totalmente representativo.


::El final del federalismo galopante

No habría más transferencias de competencias contra los deseos de los votantes. Porque el Gobierno no debería su investidura a los nacionalistas, sino al Pueblo. Y porque, sin necesidad, nadie transfiere su Poder. Los nacionalistas verán que se les acaba su capacidad de chantaje y se opondrán a esta medida. Pero ¿cómo van a justificar su oposición a que sea el Pueblo el que invista de poder? ¿Cómo?


::El fin del transfuguismo de diputados corruptos

No se darán casos como los de la Comunidad de Madrid, en que dos diputados autonómicos socialistas, corrompidos por la derecha, votaron contra la investidura de su propio candidato.


::El fin de los escandalosos gobiernos de coalición

que apartan del poder al partido más votado, como en Galicia, Canarias, Baleares y Cataluña. Será el Pueblo el que decida, no los cárteles de usurpadores de la voluntad popular.


::Fin de la disciplina de voto

Las urnas separadas para Legislativo y Ejecutivo también debilitarán la disciplina de voto actual —o mandato imperativo, que es inconstitucional, por cierto—, ya que los ciudadanos empezarán a fijarse en la actuación concreta de los representantes de su circunscripción provincial en el Parlamento por un lado, y en el Presidente del Gobierno por otro. Los partidos grandes, al perder la baza de la elección encubierta del Presidente en las elecciones, tendrían que empezar a amoldarse a las distintas circunscripciones, moviendo a sus parlamentarios por los medios provinciales, hablando de la defensa de la provincia, incluso permitiéndoles oponerse a algunas leyes que en otras provincias deberán apoyar.


::Se trata de un cambio constitucional no puede rechazarse

por los partidos políticos sin que se patentice que lo único que les importa realmente es la defensa de sus intereses como casta. No pueden negarse a ceder la investidura del Presidente del Ejecutivo al Pueblo, porque perderían toda su legitimidad como supuestos representantes del propio Pueblo Español.


::Es el paso imprescindible para evolucionar hacia una República Constitucional Unitaria

EL MAPA AUTONÓMICO ESPAÑOL SUPERA, EN CUANTO A  ATOMIZACIÓN DEL ESTADO, LOS DESIGNIOS DE ADOLF HITLER


y ello no es casual, puesto que el diseño lo realizó el Gobierno Alemán, asesorado por la CIA.

Salud.
Últimos artículos


ARTÍCULO 99, FINAL CUT

Ácratas, rebeldes enamorados de la verdadera democracia:

Me consta que sabéis lo que dice la Constitución, porque llevamos ya 30 años con esa carga. ¡Como para no habernos enterado! Acabamos de resumir en unas pocas líneas aquello de lo que se trata ahora: de insertar la modificación del artículo 99 en el texto constitucional para traer a España, por lo menos, la independencia de

ADMONICIÓN

Españoles, lamedores de escrotos, siempre con el lomo más doblado que un japonés con visitas, ¿os habéis leído el puto Manifiesto Democrático de la columna derecha?

Pues para seguir asiduamente ácratas es necesario leerlo y entenderlo, aunque sea más pesado que digerir un muestrario de yunques. ¡Porque desde este diario estamos echando el resto para conseguir que sea una realidad!

Sabed que nos importa un comino que el diario tenga el poder de convocatoria del zapato que pisó una mierda, porque preferimos pocos bravos que muchos mansos. Así que, a los españolitos corrientes, esos que sólo

LA CORRUPCIÓN ARRANCA DE LAS URNAS

El origen de toda la corrupción social española procede de la corrupción política de este postfranquismo que nunca fine, del ejemplo que un grupo de personas, escogidas supuestamente para defender los derechos de la ciudadanía, ofrecen a ésta. Y el mensaje que le envían es bien claro: “¡Hay que trincar todo lo que se pueda en el menor tiempo posible!”. Porque la corrupción, sabedlo, no es únicamente un efecto colateral de la existencia del capital, usado

MANIFIESTO DE LA PLATAFORMA CÍVICA PARA LA REGENERACIÓN DEMOCRÁTICA ESPAÑOLA MEDIANTE LA MODIFICACIÓN DEL ARTÍCULO 99 DE LA CONSTITUCIÓN DE 1978

Desde hace 30 años, los españoles no tenemos más derecho político que el de acudir a las urnas legislativas a escoger entre listas de partido en las que apenas conocemos a nadie, más allá del candidato a Presidente; en medio de campañas emponzoñadas por el chantaje emocional de la apelación al voto útil, que nos arrastra al bipartidismo galopante.

Luego, tras los mercadeos entre líderes partidarios en los pasillos del Congreso para investir al Presidente del Gobierno, hemos de soportar durante cuatro años la inseparación de los Poderes del Estado, con repugnantes doctrinas judiciales de protección especial a las clases privilegiadas; el poder político único, omnímodo e impune post-franquista; el transfuguismo de diputados corruptos, los escándalos en retorcidas investiduras presidenciales que secuestran la voluntad popular; la proliferación de partidos bisagra sin otro fin que la compraventa de cargos; la sobrevalorada influencia de los partidos nacionalistas, su exigencia de nuevas competencias autonómicas a cambio de la investidura presidencial, que conduce al federalismo imparable; el inconstitucional mandato imperativo del Presidente del Gobierno al Parlamento con sus oportunistas decretos-ley y los subsiguientes rodillos legislativos parlamentarios; y la supeditación del poder político al poder financiero, porque éste lo sustenta de facto a fondo perdido.

La solución a todos estos problemas es imponer la independencia de Poderes del Estado, y se consigue por el sencillo procedimiento de que sea el Pueblo Español el que elija al Presidente del Gobierno en una segunda vuelta en las urnas, en vez del Parlamento.

Los miembros de la Plataforma Cívica para la Modificación del Artículo 99 de la Constitución Española proponemos el siguiente redactado del mismo y exigimos su inmediata aprobación por las Cortes españolas sin tocarle ni una coma. ¡Se acabaron los subterfugios para sostener la partitocracia contra el interés del Pueblo Español!:

99.1.- El Presidente del Gobierno será elegido por el pueblo español una semana después de las elecciones al Congreso en una segunda vuelta electoral, en circunscripción única nacional, entre los candidatos de los dos partidos, federaciones, agrupaciones o coalición de electores, más votados en las elecciones al Congreso. Será designado Presidente electo, por la Junta Electoral Central, el candidato que haya obtenido mayor número de votos populares en esta segunda vuelta. El Presidente electo dejará inmediatamente de ser Diputado, cediendo su Acta al primer candidato no electo incluido en la lista electoral en la que aquél hubiere concurrido a las elecciones al Congreso .

99.2. El candidato electo será investido Presidente del Gobierno ante el Rey y con la asistencia del Presidente del Congreso y del Tribunal Supremo. La investidura facultará al Presidente del Gobierno para el ejercicio de la función ejecutiva, en la que actuará con total independencia, limitándose al fiel y exacto cumplimiento de las Leyes aprobadas por las Cortes Generales, que vinculan y obligan al Poder Ejecutivo sin que éste pueda oponer veto alguno, ni siquiera suspensivo. El Presidente del Gobierno elegirá libremente a los Ministros, que en ningún caso podrán ser miembros del Poder Legislativo o Judicial.”

99.3. Al Gobierno corresponde la potestad reglamentaria. En ningún caso las Cortes Generales podrán delegar en el Gobierno la facultad de dictar normas con rango de Ley. El Congreso, con el voto favorable de la mayoría absoluta de sus miembros, podrá disolver simultáneamente los Poderes Ejecutivo y Legislativo y convocar nuevas elecciones. La misma facultad corresponderá también al Presidente del Gobierno.

99.4.- Los Títulos III, IV, V, VI y VIII se interpretarán de conformidad con el principio de separación e independencia de los Poderes del Estado.


¿Quién se atreverá a negarnos este derecho? ¿Qué partido, qué estamento, qué cúpula de poder se opondrá a que el Pueblo ejerza su soberanía inalienable? Estemos todos bien atentos a sus negativas, sus argucias dialécticas para abortar nuestro derecho. Ningún político que niegue o trate de coartar el Poder Soberano del Pueblo Español para investir de Poder Ejecutivo al Presidente del Gobierno volverá a recoger un solo voto más de los españoles decentes.


PLATAFORMA ARTÍCULO 99
Articulo99.org



POSTDATA:
Y, en efecto, este sencillo cambio constitucional soluciona todos los problemas enunciados ut supra. En especial, implica:

1. La desaparición del VOTO ÚTIL en las elecciones al Legislativo, que es una aberración antidemocrática. Ya no servirá para nada. El Jefe del Ejecutivo se elige en la Segunda Vuelta. Cada ciudadano votará en la Elecciones al Legislativo al partido de su real preferencia, no como ahora, que por culpa del voto útil está a punto de desaparecer el PCE. El Parlamento será mucho más plural, y conseguir una mayoría absoluta en el Legislativo será prácticamente imposible.

2. La puesta en su lugar de los nacionalismos y, en general, de todos los partidos que medran como BISAGRAS, concediendo a uno u otro candidato con posibilidades de gobernar sus votos en la investidura. Ya no habrá más investidura de Poder Ejecutivo que la que otorga el Pueblo.

3. El fin del Poder Único, Omnímodo e Impune, porque la independencia de Poderes Ejecutivo y Legislativo se legitima desde las propias urnas. Y cada uno de dichos poderes defenderá su cuota de poder y sus propio intereses. La recelosa vigilancia del Legislativo sobre el Ejecutivo será, al fin, posible.

4. El fin del rodillo parlamentario y de las leyes ad-hoc. Nunca el partido del Ejecutivo tendría mayoría en el Legislativo, por la fragmentación real del voto popular. Las leyes serían discutidas y votadas artículo a artículo, aunque ello fuera más trabajoso. ¡Y que nadie nos venga con la "gobernabilidad" como excusa: porque esconden tras ella su querencia a la corrupción y el consenso! Gobernar es fácil, si se respetan las leyes vigentes, que no son cosa del Gobierno.

5. El fin de la función del Rey como proponedor del Presidente del Gobierno. Su papel sería ya totalmente representativo.

6. El final del federalismo galopante. No habría más transferencias de competencias contra los deseos de los votantes. Porque el Gobierno no debería su investidura a los nacionalistas, sino al Pueblo. Y porque, sin necesidad, nadie transfiere su Poder. Los nacionalistas verán que se les acaba su capacidad de chantaje y se opondrán a esta medida. Pero ¿cómo van a justificar su oposición a que sea el Pueblo el que invista de poder? ¿Cómo?

7. El fin del transfuguismo de diputados corruptos. No se darán casos como los de la Comunidad de Madrid, en que dos diputados autonómicos socialistas, corrompidos por la derecha, votaron contra la investidura de su propio candidato.

8. El fin de los escandalosos gobiernos de coalición que apartan del poder al partido más votado, como en Galicia, Canarias, Baleares y Cataluña. Será el Pueblo el que decida, no los cárteles de usurpadores de la voluntad popular.

9. La petición popular de este cambio constitucional no puede ser rechazada por los partidos políticos sin que se patentice que lo único que les importa realmente es la defensa de sus intereses como casta. No pueden negarse a ceder la investidura del Presidente del Ejecutivo al Pueblo, porque perderían toda su legitimidad como supuestos representantes del propio Pueblo Español.

10. Las urnas separadas para Legislativo y Ejecutivo también debilitarán la disciplina de voto actual —o mandato imperativo, que es inconstitucional, por cierto—, ya que los ciudadanos empezarán a fijarse en la actuación concreta de los representantes de su circunscripción provincial en el Parlamento por un lado, y en el Presidente del Gobierno por otro. Los partidos grandes, al perder la baza de la elección encubierta del Presidente en las elecciones, tendrían que empezar a amoldarse a las distintas circunscripciones, moviendo a sus parlamentarios por los medios provinciales, hablando de la defensa de la provincia, incluso permitiéndoles oponerse a algunas leyes que en otras provincias deberán apoyar.

SOBRAN 7 MILLONES DE TRABAJADORES


El recorte va a ser brutal. Al calor de la burbuja y del crédito fácil, España aumentó su población activa en 7 millones, ahí aparece claramente en el gráfico. Con el fin de la década loca , esos 7 millones, los que van camino del paro y otros que buscan trabajo, jamás volverán a tener una segunda oportunidad en la economía legal española. Su única esperanza será el acabar sus días trabajando en negro, dedicarse a la delincuencia o terminar engrosando el contigente de una población reclusa en vertiginoso ascenso.

La imprevisión de estos gobernantes es palmaria, pero más abyecta es la mentira que propalan, sabiendo la verdad, manejando estos datos, que nosotros hemos sacado del INE y representado en este gráfica. Nos vamos hacia un 30% de paro en 2010, que sólo bajará por efecto estadístico de la disminución de la población activa: habrá inmigrantes que retornen, españolitos que malvivirán de la economía sumergida o emigraran, mujeres que regresarán a casa de sus padres o a ser esposas y madres 24 horas, lo siento Aido!. Pasaremos con el tiempo de una población activa de los 23 millones actuales a los 16 millones de 1998, la que teníamos antes de la burbuja, la que corresponde a una economía como la española, con una estructura económica de país cuasi-tercermundista basada en servicios de bajo valor anadido y nula innovación, sin el crédito para dar lugar a la especulación salvaje que infló sus cifras macroeconómicas.

Como será la realidad social y política de un país con un 30% de paro?. Aceptará el españolito endeudado, con salario recortado en un 25%; los más afortunados, tal panorama social involutivo propio de los 70?. Están esperando a que se lo digan los políticos?.

PEPE FERNÁNDEZ

----------0000000ooooooo0000000-----------

Por cierto, muchaS gracias por vuestros comentarios, los críticos y los de apoyo. Preguntáis qué alternativa hay? Pues mirad, esto es bastante simple, si permanecemos dentro del euro: paro del 30%, deflación de precios y salarios y... una subida de impuestos bestial para mantener a la partitocracia y sus enchufadetes. La otra sería salirse del euro,es decir devaluar la neopeseta , recuperar la competitividad pérdida y cómo no, mantener con ello el negocio de banqueros y políticos exprimidos con una deuda en euros pero nominada en neopesetas. Alguién dá más? pues aquí al lado lo tenéis, el artículo 99 de la constitucíón, el FINAL CUT: tened en cuenta que este es el primer paso necesario para empezar a soltar lastre, librarnos de la tiranía de esta oligarquía totalitaria en lo político y económico que literalmente nos está arruinando el país para varias generaciones. Qué interés tenemos nosotros? no pertenecemos ni queremos pertenecer a ningún partido político, vivimos la mayoría de los que escribimos aquí trabajando como ingenieros y sacamos algo de tiempo para esto, para ser libres, ese es nuestro interés, conquistar la libertad política, ser hombres libres y no los subditos de Botín y la madre que parió al rey sus Monarquía de cúpulas de partidos políticos. La libertad política o es de todos o no es nadie, y por eso tiene que estar en la Constitución, una Constitución hecha por We, the people of Spain. Necesariamente la solución económica necesita de la política, de un cambio de Régimen.

Salud y República Constitucional.

¡A LAS BARRICADAS!

Apreciados ácratas insumisos:

Los textos aportados por todos vosotros en el artículo anterior son excelentes y de un valor incalculable. Todos van a ser tenidos muy en cuenta, en especial, las aportaciones legales.

Pasamos a la acción directa. Os espero a todos en el Foro para elaborar los textos definitivos y la web de la plataforma Ciudadana para la Modificación del Artículo 99 de la Constitución Española. Estaré, en los próximos días, siempre ahí, alrededor de las 11 de la noche, para emular un chat en directo. Pero la ventaja de un foro es que los textos permanencen para ser analizados en todo momento. Escribid cuando y cuanto queráis.

¡Salud y Acracia, mientras no haya Democracia!

MESS


LA IDENTIDAD POR TODA POLÍTICA. XVIII: ¿Acabará el patriotismo republicano con los nacionalismos en España?

Mi respuesta, evidentemente, es no. Por mucho que hagamos distritos de cien mil habitantes aproximadamente, en los que salga un candidato al que se haga responsable político de la comunidad que lo ha elegido y todo lo que queráis. Es más, ese candidato, si es nacionalista, ¿cómo representará a los que no son nacionalistas en su distrito?, o dicho de otro modo ¿cómo los que no son nacionalistas en su distrito se sentirán representados por él? Que alguien de por aquí (o de por allá) me lo explique, por favor.

No nos engañemos, queridos amigos. En España, con la crisis del 98, se vino abajo la posibilidad de una colectividad de ciudadanos responsables, virtuosos y cívicos y lo que surgió fue una especie de patio de Monipodio donde cada uno va a lo suyo, y en algunos territorios, como Cataluña y el País Vasco, colectivos enteros que van “a lo nuestro”.

Las operaciones de ingeniería política que se están proponiendo por aquí, muy loables y muy a tener en cuenta, sólo faltaba, no acaban de darse cuenta que el problema principal que tenemos en España, lo siento, no es de libertad política, sino previo a ese: de sentimiento colectivo de vivir todos en una patria común, en la que todos tenemos que arrimar el hombro cívico para sacar adelante lo que nos incumbe. En lugar de eso, lo que tenemos son los intentos de colectivos enteros para ir arramplando cada vez mayores cuotas de poder con el fin, único y exclusivo, de desvincularse del resto como sea.

El poder político español, si hay algo que se pueda denominar así y que abarque lo que conocemos por Estado español en su totalidad, no ha entendido el problema desde el principio, porque se ha creído el cuento de los nacionalismos, de que necesitaban más libertad, de que se sentían constreñidos en sus libertades nacionales por vivir en un Estado llamado España. Y entonces, ese mismo poder político español, absolutamente ignorante de lo que le estaban pidiendo e irresponsable con las consecuencias que podían acarrear esas peticiones, una vez tenidas en cuenta, ha colaborado generosamente con dichos nacionalismos para ir desmontando el andamiaje de la estructura política estatal que podía permitir hablar de una colectividad de ciudadanos solidarios. En su lugar está surgiendo un reino de taifas de colectividades egoístas y desentendidas del porvenir común del Estado, porque el ejemplo insolidario de Cataluña y País Vasco lo están siguiendo hoy mismo todas las demás llamadas comunidades autónomas españolas. En fin, un auténtico desastre.

Y todo, queridos amigos, no me cansaré de decirlo, empezó con la discriminación por parte de unos vascos y unos catalanes, que por eso mismo se convirtieron a partir de entonces en nacionalistas, hacia unas gentes, los inmigrantes de otras partes de España, que llegaban a sus territorios en oleadas, desde finales del XIX, y luego sobre todo a mediados del XX (como los que aparecen en la foto de arriba) en busca de un porvenir mejor para ellos y para sus familias. Ahí está todo el origen de los nacionalismos en España, sea en el País Vasco, sea en Cataluña: “L’autèntica transformació del catalanisme en un nacionalisme amb tots els ets i uts va tenir lloc en els anys del tombant de segle, entre 1898 i 1901” (28); “El que importa únicament als catalanistes és l’afirmació que hi ha una nació catalana i això vol dir demostrar que els catalans no són espanyols, és a dir, que són radicalment diferents dels «castellans». Més ben dit, diferents no: exactament oposats.” (205) “Com en tots els racismes, en aquest també la pretesa explicació objectiva de les diferències entre dos grups humans per motius racials era un pobre intent de racionalitzar i dignificar una mica l’expressió i l’explotació d’una aversió irracional i, com sol passar en aquests casos, tendia a degenerar-hi ràpidament. Es passava de seguida de la «ciència» a la injúria...” (205) “En això, el catalanisme no se separa de la pauta marcada per tots els altres nacionalismes finiseculars. El racisme els impregna tots, com impregna tota la cultura de l’època...” (196) Estas notas están obtenidas del libro de Joan-Lluis Marfany: La cultura del catalanisme, Barcelona, Empúries, 1996.

Saludos maketos.

OXÍMORON CONSTITUCIONAL

La constitución del 78, digámoslo de una vez, es una putísima chapuza. Además de estar mal redactada -el esperpéntico artículo 2 con el que se abre nos ha traído el timo autonómico y el chantaje nacionalista, for instance-, tener artículos ilegibles, inaplicables y un largo etc de despropósitos, se olvida de lo más esencial: que el objetivo de una constitución es constituir el poder, es decir conforme a la doctrina constitucional de siempre, describir y garantizar una forma de gobierno democrático donde el poder esté controlado vía separación en orígen (elecciones separadas para poderes legislativo, ejecutivo y judicial) y representatividad (adiós a las listas cerradas o abiertas de los partidos políticos). Una constitución de verdad, debería tener 4 páginas de artículos cortos y claros, de inmediata aplicación y que requieran la mínima interpretación. En su lugar tenemos una constitución de las más largas del mundo, donde la mayor parte de los artículos no debieran estar ahí porque son un brindis al sol tan inaplicables como ordenar la felicidad por decreto. Y claro, del poder dice poco, lo deja libre, hacer lo que quiera, que se concentre en los jefes de los partidos políticos, con el cinismo disfrazado de inocencia, de que el Poder es angélical y los gobernados unos demonios a los que controlar, justo al revés de lo que ocurre en una democracia, la sombra de Franco es alargada.

Y para acabar de enmierdarlo todo aún más, encima es una constitución a la que, por su arcana factura y contradicciones recurrentes, ni dios hace caso. Por ejemplo el artículo 67.2 prohibe el mandato imperativo, es decir que los diputados deben votar de acuerdo a su conciencia sin estar sometidos a la disciplina de partido. Y qué tenemos? pues justo lo contrario!! los diputados votan leyes estando sometidos imperativamente al mandato de su partido. Esto significa, hamijos, que TODAS LAS LEYES QUE HAN SALIDO DEL PARLAMENTO, de acuerdo a la constitución, SON INVÁLIDAS!!. Si el Tribunal Constitucional sirviera para algo ya habría sentenciando en contra de los partidos políticos, pero sí el TC y los partidos son la misma cosa!!. Vaya contradicción: la constitución del 78 prohibe el mandato imperativo, pero al mismo tiempo deja en manos de los jefes de los partidos políticos el TC que debería juzgar esa violación!. Vaya estafa de democracia, vaya mierda de constitución!!.

PEPE FERNÁNDEZ

ESTAMOS INTENTANTO REFORMAR LA CONSTITUCIÓN, PERDONEN LAS MOLESTIAS

El último día del año 2008, un ingeniero, de nombre raro, como casi todos los descubridores que en el mundo han sido, Messageinout, publicaba un artículo en el Diario Ácratas en el que proponía una simple reforma de la Constitución de 1978. Desde la publicación en el BOE de esa Carta Otorgada por las huestes del General Franco, un día 29 de diciembre de 1978 hasta esta propuesta de reforma han pasado treinta años y un día, una condena tan larga sólo se impone por delitos gravísimos contra la vida humana o de lesa Majestad. El condenado pueblo español ha estado preso del Estado, encerrado entre los muros constitucionales sin que nadie haya sido capaz hasta ese día de encontrar si quiera una lima para serrar ni uno solo de los 169 barrotes del edificio carcelario donde permanece recluida la libertad política de más de cuarenta millones de siervos voluntarios.

Durante todos estos años, unos pocos valientes han intentado idear un plan fuga, pero han topado siempre con la oposición de la población reclusa, lo que ha dificultado cuando no desbaratado cualquier intento de evasión. La seguridad que proporcionan los muros de la prisión constitucional y el miedo patológico a la libertad política de los prisioneros han hecho el resto.

A pesar de todo, la indomable fe en la libertad que todo ser humano atesora en lo más hondo de su espíritu ha terminado prendiendo en las almas más nobles del pueblo español. Tenía que ser la mente de un ingeniero la que diseñara la estrategia del derribo constitucional. Se trataba de encontrar la piedra angular que sostiene el edificio carcelario, pieza que se encuentra enmascarada entre la maraña constitucional, y que no aparece como fundamental en los planos del edificio. Ni siquiera la reforma del artículo 99 de la Constitución fue planteada como reforma agravada prevista en el artículo 168.

Pertrechado con la Teoría Pura de la Democracia, y portando en su mochila intelectual un espíritu indomable y guerrillero en pro de la libertad, Messageinout ha descubierto, como Newton descubrió la Ley de la Gravedad, que si la manzana cae a tierra y no se mantiene en el espacio, es porque una fuerza irresistible la atrae hacia la Tierra. Emulando a Newton, este insigne ingeniero ha descubierto que lo que hace que el edificio partitocrático se mantenga en pie es la ficción de una falsa representación, llamando representantes del pueblo español a unos individuos que han sido previamente seleccionados por los carceleros. Consciente de que el siervo-elector cree que con su voto participa de la libertad política y vive en democracia, y de que no es posible derribar por completo el edificio constitucional sin temor a una revuelta carcelaria que podría dar al traste con el plan de fuga hacia la democracia, y desacreditar por completo al comité de evasión, nos propone serrar el Artículo 99 de la Constitución, permitiendo que la población carcelaria española pueda elegir directamente al Presidente del Gobierno.

La idea es ingeniosa y puede resultar eficaz, por cuanto supone el primer aldabonazo serio en la sólida puerta negadora de la libertad política. Si las puertas de la mente sólo pueden abrirse desde dentro, las puertas de la libertad sólo pueden abrirse dinamitando desde dentro el corsé constitucional. Se trata, pues, de utilizar los resortes de reforma constitucional para acabar con la Constitución.

TONY DÍAZ


NOTA DE FÉLIX UDIVARRI:
La propuesta de nueva redacción del Artículo 99 de la Constitución es:
Art. 99

99.1. "El Presidente del Gobierno será elegido por el Pueblo Español, una semana después de las Elecciones al Parlamento, en segunda vuelta entre los candidatos de los DOS PARTIDOS más votados al Congreso en todo el Estado.”

99.2. “Esa segunda vuelta otorga mayoría absoluta popular al Presidente para el ejercicio de su función ejecutiva. El Presidente electo dejará inmediatamente de ser Diputado, ocupando su lugar el siguiente de su lista. El Presidente no se debe a su partido, sino al Pueblo Español que lo inviste. Ningún miembro del Gobierno podrá ser diputado, según el Principio de Independencia de Poderes.”

99.3. “El Presidente no puede hacer leyes, ni siquiera en forma de Decreto, ni el Parlamento puede injerirse en las tareas del Ejecutivo. Sin embargo, en caso de crisis grave, cualquiera de los dos Poderes puede disolver a ambos y convocar nuevas elecciones.”

LA GUERRILLA ACRÁTICA Y EL DERRIBO CONTROLADO DEL RÉGIMEN COCOTERO

Apreciados ÁCRATAS, mis queridos 4.500 locos incorruptibles:

El momento de la lucha por nuestros derechos políticos ha llegado, ahora que la Gran Tormenta Ubicua, la crisis, hace tambalearse al Régimen monstruoso, y no puede ni prestarnos atención. Nosotros, los ácratas, no tenemos la cualidad de la paciencia. Y creemos que empujar con nuestras exiguas fuerzas a la Masa del Régimen Cocotero Corrupto, con sus propias armas de irrepresentación, formando un partido o integrándonos en una asociación ciudadana que exigiera la República Constitucional, sólo nos desgastaría hasta la extenuación, sin conseguir mover la Gran Mierda más que unos pocos milímetros. Creemos que es mejor buscar los defectos de la aparente inconmovilidad, las grietas en la Gran Roca del Régimen Cocotero, meter ahí nuestra cuña y golpear sin piedad sobre ella hasta fracturar el Soberbio Pedrusco.

Como en la Odisea, vamos a dejar ciego a Polifemo, y nos liberaremos de él pasando atados a las barrigas de sus borregos. La lanza fraguada, la idea básica que transformará todo el Régimen Ciclópeo, desde lo que es hoy hasta la República Constitucional Unitaria, es muy SENCILLA y EFICAZ, y ya Ácratas la ha propuesto como piedra angular de la transformación en diversas ocasiones:

EXIJAMOS HASTA LA SACIEDAD, POR TODOS LOS MEDIOS DISPONIBLES, UN SOLO CAMBIO EN LA CONSTITUCIÓN (que se aprobaría al tiempo que aborta la Ley Sálica Bourbónica y otras minucias estúpidas):

Art. 99

99.1. "El Presidente del Gobierno será elegido por el Pueblo Español, una semana después de las Elecciones al Parlamento, en segunda vuelta entre los candidatos de los DOS PARTIDOS más votados al Congreso en todo el Estado.”

99.2. “Esa segunda vuelta otorga mayoría absoluta popular al Presidente para el ejercicio de su función ejecutiva. El Presidente electo dejará inmediatamente de ser Diputado, ocupando su lugar el siguiente de su lista. El Presidente no se debe a su partido, sino al Pueblo Español que lo inviste. Ningún miembro del Gobierno podrá ser diputado, según el Principio de Independencia de Poderes.”

99.3. “El Presidente no puede hacer leyes, ni siquiera en forma de Decreto, ni el Parlamento puede injerirse en las tareas del Ejecutivo. Sin embargo, en caso de crisis grave, cualquiera de los dos Poderes puede disolver a ambos y convocar nuevas elecciones.”


Fijaos bien en que la aprobación de ese cambio implica lo siguiente:

1. Desaparición del VOTO ÚTIL en las elecciones al Legislativo, que es una aberración antidemocrática. Ya no servirá para nada. El Jefe del Ejecutivo se elige en la Segunda Vuelta. Cada ciudadano votará en la Elecciones al Legislativo al partido de su real preferencia, no como ahora, que por culpa del voto útil está a punto de desaparecer el PCE. El Parlamento seguirá no siendo representativo, pero será mucho más plural, y conseguir una mayoría absoluta en el Legislativo será casi imposible.

2. Puesta en su lugar de los nacionalismos y, en general, de todos los partidos que medran como BISAGRAS, concediendo a uno u otro candidato con posibilidades de gobernar sus votos en la investidura. Ya no habrá más investidura de poder que la que otorga el Pueblo.

3. Fin del Poder Único, Omnímodo e Impune, porque la independencia de Poderes Ejecutivo y Legislativo se legitima desde las propias urnas. Y cada uno defenderá su cuota de poder y su propio culo. La recelosa vigilancia del legislativo sobre el Ejecutivo será, al fin, posible.

4. Fin del rodillo de las leyes ad-hoc. Nunca el partido del Ejecutivo tendría mayoría en el Legislativo, por la fragmentación del voto popular. Las leyes serían votadas artículo a artículo, aunque ello fuera más trabajoso. ¡Pues para eso cobran, joder! Que nadie nos venga con la "gobernabilidad" como excusa: esconden con ella su querencia a la corrupción y el pasteleo. Gobernar es fácil, si se respetan las leyes vigentes, que no son cosa del Gobierno.

5. Fin de la función del Rey como proponedor del Presidente del Gobierno. Su papel sería ya totalmente decorativo, lo que abocaría al inicio del fin de la Monarquía. Al tiempo. De momento, el heredero de la Casa Real anda comprándose una villa en Mozambique... ¿Presiente la próxima mudanza?

6. Fin del Federalismo. No habría más transferencias de competencias contra los deseos de los votantes. Porque el Gobierno no debería su investidura a los nacionalistas, sino al Pueblo. Y porque, sin necesidad, nadie transfiere su Poder. Los nacionalistas verán que se les acaba el chollo y se opondrán a esta medida. Pero ¿cómo van a justificar su oposición a que sea el Pueblo el que invista de poder? ¿Cómo?

7. Fin del transfuguismo de diputados corruptos. No se darán casos como los de la Comunidad de Madrid, en que dos diputados autonómicos socialistas, corrompidos por la derecha, votaron contra la investidura de su propio candidato.

8. Fin de los escandalosos gobiernos de coalición que apartan del poder al partido más votado, como en Baleares y Cataluña. Será el Pueblo el que decida, no las bandas de usurpadores de la voluntad popular.

9. La petición popular de este cambio constitucional no puede ser rechazada por los partidos políticos sin que se les vea el culo de la defensa de sus intereses como casta. No pueden negarse a ceder la investidura del Jefe del Ejecutivo al Pueblo, porque perderían toda su legitimidad como supuestos representantes del propio Pueblo Español. (1)

10. Las urnas separadas para Legislativo y Ejecutivo también debilitarían la disciplina de voto actual —que es inconstitucional, por cierto—, ya que los ciudadanos empezarían a fijarse en la actuación concreta de los representantes de su circunscripción provincial en el Parlamento, por un lado, y en el Presidente del Gobierno, por otro. Los partidos grandes, al perder la baza de la elección encubierta del Presidente en las elecciones, tendrían que empezar a amoldarse a las distintas circunscripciones, moviendo a sus parlamentarios por los medios provinciales, hablando de la defensa de la provincia, incluso permitiéndoles oponerse a algunas leyes que en otras provincias deberán apoyar. (2)

Por eso, nuestra propuesta es respondida siempre en los medios (todos la conocen) CON EL SILENCIO. No pueden decir que no, ni discutirla, sólo ningunearla.

La medida tiene un montón de ventajas más, que os dejo que aportéis vosotros en los comentarios.

¡SE ACABÓ EL PASTELEO DE "YO TE VOTO SI TÚ ME DAS ESTO O AQUELLO!"

¡SÓLO EL PUEBLO TIENE EL DERECHO A INVESTIR DE PODER POLÍTICO EJECUTIVO, DESDE AL PRESIDENTE DEL GOBIERNO DEL ESTADO, HASTA AL ALCALDE DEL PUEBLO MÁS PEQUEÑO DE ESPAÑA, EJERCIENDO SU DERECHO SOBERANO INALIENABLE! Repito: esta medida será también aplicable, forzosamente, según la Constitución, a la elección de todos los presidentes autonómicos y de todos los alcaldes.

Antonio García Trevijano conoce mi propuesta, y aunque pueda pensar que me equivoco, no creo que me considere ningún hereje antirrepublicano constitucionalista. Porque, aunque la medida sea parcial y mínima, aparentemente inocua, creo que sabe que lo que pretendemos nosotros, los guerrilleros, es desencadenar una serie de acontecimientos que lleven en menos tiempo a la meta que buscamos, que no deja de ser otra que el advenimiento de la República Constitucional. Sólo esa idea merece la pena. Porque, ciertamente, nuestra propuesta permite seguir al Rey Cocotero en su pútrido lugar de comisionista, al Parlamento como sede de la representación de los partidos y de la irrepresentación de los españoles; pero es y actuará como uno de esos catalizadores que, en minúsculas cantidades, hacen irreversible una reacción en equilibrio aparente.

Os pedimos a todos que discutáis aquí la propuesta hasta que toda duda desaparezca. Incluidos los submarinos del PSOE y el PP, o los nacionalistas, que nos vendrán muy bien para saber lo que nos espera en el campo de batalla. Os necesitamos, acratones, convencidos al final, de verdad, de que vale la pena ir a por ella. Argumentad, razonad, alegad, refutad lo que haga falta. Pero formemos al final una piña alrededor de la propuesta y salgamos a los medios a bombardear la opinión pública hasta que la conozca hasta el gato, y su exigencia se convierta en un clamor popular.

ÁCRATAS no es un club teórico-político, eso salta a la vista, sino un grupo guerrillero. El MCRC (Movimiento Republicano hacia la República Constitucional) defiende estrictamente la Teoría Pura de la República Constitucional . ¡Y eso es lo que tiene que seguir haciendo! Es la referencia, el ideal necesario, imprescindible para todos nosotros. Pero nosotros no vamos a posicionarnos, como el MCRC, enfrentados abiertamente al Régimen, sino que, como guerrilleros urbanos, vamos a poner las bombas (sociológicas) necesarias para que advenga el cambio. ¡Para eso somos ácratas, cojones! No esperemos, por tanto, el aval del MCRC a nuestra propuesta, no lo impliquemos en nuestra lucha guerrillera, porque el MCRC no puede ni debe legitimar nuestra propuesta. Eso es imposible, innecesario y contraproducente. Nosotros no nos conformamos con lo que exigimos, sino que exigimos lo innegable, lo polémico, y provocaremos el escándalo si el Régimen se niega. Nuestra intención no es otra que encender la mecha. La dinamita y la metralla la lleva implícita ya la propia corrupción del sistema.

¡BOOOOOOOOOOOOUM!

SALUD Y ACRACIA, MIENTRAS NO HAYA DEMOCRACIA.

MESSAGEINOUT

CARTA A LOS ESPAÑOLES EL DÍA DE LA CONSTITUCIÓN

Apreciados españoles:

1.

Sin proceso constituyente, cualquier Constitución impuesta es papel mojado ante el Pueblo.

Las Cortes elegidas el 15 de junio de 1977 no fueron formalmente Constituyentes. La Constitución fue consensuada por 7 individuos y se tomó como modelo el ensayado en la Constitución de Guinea, redactada en 1968 por Herrero de Miñón, a las órdenes del Ministro de Exteriores, Castiella. El Referéndum fue un "esto son lentejas". El Poder decidió y el Pueblo aquiesció ante lo inevitable. Asombrados por el régimen autonómico indiscriminado, sólo el 58% de los españoles con derecho a sufragio votaron sí a la Constitución de 1978.

La ciudadanía española, por lo tanto, jamás defenderá la Constitución. Eso es imposible, por más que se empeñen los partidos, que son sus beneficiarios. La Libertad Política, como cualquier otra libertad, no es un gracioso donativo del Poder. O se la ganan los pueblos, imponiéndose a la violencia de los que se la limitan o roban, o no la poseen jamás. Los dos ejemplos paradigmáticos son EEUU y Francia. Hoy día, afortunadamente, hay nuevos medios de conseguir la Libertad Política sin recurrir a la violencia. Pero siempre, necesariamente, la Libertad habrá que conquistarla con esfuerzo.

Cualquier proceso constituyente debe iniciarse con un referéndum que ofrezca al Pueblo el régimen político que prefiera: "¿Prefiere usted para España una Monarquía Partitocrática Proporcional o una República Representativa?" En aquellos tiempos —que viví—, se pretextaron falsos ruidos de sables para evitar la consulta. El Régimen Franquista estaba acabado, pero los Poderes Fácticos encararon a los partidos políticos y les plantearon lo que, en realidad, fué el "Espíritu de la Transición":

—"Yo soy legal, pero no legítimo. Tú, lo contrario. Hagamos un pacto: Yo te legalizo y tú me legitimas".

La respuesta de todos los partidos fue un entusiasta "De acuerdo", sabedores de que vendían los derechos políticos de todos los españoles a cambio de un régimen que garantizaba la impunidad en la corrupción y hasta el crimen de Estado. A este acuerdo le llamaron "Espíritu de la Transición", en vez de "Contubernio de la Traición", que es de lo que se trató.

2

La Constitución actual es indefendible: las autonomías se desgajarán en Estados federales en cuanto puedan, lo que ocurrirá en dos legislaturas, no más. Explicaré por qué, si es que hace falta.

El PSOE, en la línea golpista que jamás ha abandonado en toda su historia, intentará repetir la jugada constituyente por la fuerza de los hechos, sin dar la más mínima participación al Pueblo (cuando escribo Pueblo, entiendan ustedes ciudadanía, si lo prefieren, que es concepto mucho más moderno) y ninguneando a los enemigos, como evitó que Tierno Galván, Catedrático de Derecho Político de la Universidad de Salamanca, estuviera en la Comisión de los Siete Constituidores.

La Constitución puede cambiarse o reformarse. Los políticos conservadores intentarán lo segundo. La reforma más importante es la de aquello que ha provocado la destrucción de España. Y no es ninguna de las tres cosas más obvias:

—No es que España se constituya en Monarquía o en República.

—No es el Régimen autonómico.

—No son, ni siquiera, las listas de partidos cerradas por las cúpulas (ningún partido es internamente democrático, lo que es un incumlimiento de la Constitución).

Lo fatal para España es la necesidad de Pactos de Gobernabilidad para elegir al Presidente, verdadero Jefe del Poder Ejecutivo (el titular es el Rey, pero todos sabemos que es decorativo). En esos pactos, que siempre dependen del voto minoritario de los nacionalistas, estos arrancan cada vez un jirón de poder estatal en beneficio de su futuro estaducho federal. No importa cuánto poder tengan acumulado ya: su voto para investir Presidente se cambia por algo nuevo, añadido. El proceso es imparable: es cuestión de tiempo el vaciar el almacén de poderes del Estado. El final es, pues, la autodeterminación y el federalismo.

3.

¿Cómo detener el proceso de descomposición del Estado?

CON UN SOLO CAMBIO EN LA CONSTITUCIÓN: Art. 99

99.1. "El Presidente del Gobierno será elegido por el Pueblo Español, una semana después de las Elecciones al Parlamento, en segunda vuelta entre los cabezas de las DOS listas más votadas al Congreso.”

99.2. “Esa segunda vuelta otorga mayoría absoluta popular al Presidente. El Presidente electo dejará inmediatamente de ser Diputado, ocupando su lugar el siguiente de su lista. El Presidente no se debe a su partido, sino al Pueblo Español que lo inviste.”

99.3. “El Presidente no puede hacer leyes, ni siquiera en forma de Decreto, ni el Parlamento puede injerirse en las tareas del Ejecutivo. Sin embargo, en caso de crisis grave, cualquiera de los dos Poderes puede disolver a ambos y convocar nuevas elecciones.”

¿Por qué este mínima modificación lo cambia todo? Porque, gracias a ello, el Presidente siempre se comportará ante los separatismos como los dos presidentes que hemos tenido con mayoría absoluta. Fueron dos legislaturas: una del PSOE, con Felipe González y otra con Aznar, en las mismas circunstancias. En ambas ocasiones, los nacionalismos hicieron aguas, los separatismos se anquilosaron y ETA desapareció como el Guadiana.

Cualquier Presidente con mayoría absoluta tiene un comportamiento jacobino. Y defiende el Estado Español, que es de donde emana su poder. Esta es la solución fácil. Cualquier otra costará ríos de sangre.

CODA FINAL:

Aquí tenéis la verdad, aunque sé que os duele. Y también tenéis la solución: basta con que la exija una porción suficiente del electorado para que los partidos se vean obligados a asumirla. Todos los españoles saben la solución, o la intuyen. Ningún español se dejará una gota de su sangre o de la de sus hijos por defender la Constitución de 1978, tal y como está. Ni uno solo, excepto aquellos que están a sueldo del Estado y no pueden evitarlo: políticos, fuerzas armadas y algunos funcionarios de Justicia. Todos esos que ya van armados o con escolta. Nadie más.

¡Cómo duele España! ¡Qué pena!


MESSAGEINOUT
Dicembre de 2007

LA REFORMA MÁS IMPORTANTE

Anoche me visitó Morfeo, principal de los mil Oniros engendrados por Hipnos y Nix, hermanastro de Tánatos. Me dijo que me traía un recado de parte del Olimpo, constituido en plenario. Y me habló así:

—Como eres un hombre justo y has bregado tanto por el advenimiento de la Democracia —por más que Zeus, hijo de Cronos y Rea, rey del Olimpo, no sienta especial devoción por ella—, te concedemos la gracia de que se haga realidad una de entre todas las condiciones del mecanismo democrático que refunde la Teoría Pura de la República Constitucional—. Como los sueños tienen una lógica tan singular, no me extrañaron ni la visita de Morfeo ni el recado.

Permanecí mudo pensando en su propuesta, bajo su mirada expectante y un tanto irónica. Los elementos que componen la Teoría —pensé— tienen desigual repercusión en la vida cotidiana. Antes de elegir, merecía la pena razonar.

—Que España sea una República Constitucional o una Monarquía Cocotera, que tenga dignidad como país o no, con ser indecoroso, no es lo más vil —analicé—. Porque la estulticia de los españoles les hace alabar o denostar al Rey en pos de la mediática.

—Que los españoles estén políticamente suplantados por los partidos orgánicos, por las ideologías, a través del sistema proporcional de listas, en vez de representados a través de sus diputados, con ser grave, no es lo más indigno —discurrí—. Porque la incultura de los españoles, su pereza y su despreocupación por todo lo que no sea sobrevivir, no los sitúa al nivel de la alternativa. La mayoría prefiere votar a un partido, y hasta la próxima.

—Que España sea un sistema autonómico cuasi-federal, que esté cuajada de tumores, hecha jirones por los zarandeos de los independentistas, con ser inmoral, no es lo más perjudicial —reflexioné—. Porque los españoles son como los perros que se arriman a cualquier amo que les dé un hueso para seguir subsistiendo.

Y de repente —en mi sueño, era un hombre talentudo— lo vi todo claro:

—¡Lo que es verdaderamente catastrófico es que al Presidente del Gobierno y verdadero Jefe del Poder Ejecutivo lo elija el Parlamento, en vez de la ciudadanía en circunscripción nacional! —concluí— Porque de ese acto, contrario a la independencia de poderes, arrancan todos las desventuras de España: los nacionalismos sobre valorados, la legislación ad-hoc para el engorde y el beneficio de unos cuantos, la corrupción desenfrenada, el despilfarro y la ruina de la Nación.

Y le solicité a Morfeo que trasladase a los dioses mi petición de que la Constitución Española dispusiera elecciones independientes para la Presidencia del Gobierno y los diputados a Cortes. Le dije que ante el resto de lo constituido me taparía la nariz, siempre que el Ejecutivo no redactara leyes; ni el Parlamento ingiriera en los actos de gobierno; y que cada uno de esos poderes pudiera disolver ambos, llamar al pueblo a las urnas, cuando le pareciera oportuno. Porque la Democracia, más allá de ninguna otra cosa, es el sufragio y la independencia de poderes. Y para que la independencia de poderes sea posible, tales poderes deben legitimarse independientemente en las urnas.

—Lo que dices parece absurdo, Mensajero que Viene y Va — probó Morfeo a convencerme de que pidiera otra cosa—. Si tan mal opinas del pueblo español, ¿por qué, para elegir al Presidente, te fías más de su criterio que del de los diputados electos, algunos de los cuales tienen cierta pátina de cultura?

—¡Oh, Morfeo! No me fío más del criterio de los electores. Pero tienen el derecho a elegir y les exijo que ejerzan ese derecho para salvar España. Deben ejercerlo para evitar el patio de Monipodio en que se convierte el Parlamento para cerrar los pactos de gobierno. Deben ejercerlo para que ambos poderes, celosos el uno del otro, no intenten copar el Judicial y la justicia no sea sinónimo de prevaricación. Deben ejercerlo para evitar la corrupción sangrante. Deben ejercerlo para que un exiguo puñado de votos nacionalistas no se truequen en inmensos poderes de estos en sus respectivas autonomías, resultando en independentismos que los españoles no desean y que les esclavizan.

—Sea. Así lo transmitiré a los dioses. Se te concederá el deseo, porque eres un hombre sabio —cuando declamó esto último me alcanzó la intuición de que estaba en medio de un sueño—. Pero debes saber que no me engañas, porque veo que, con tu deseo, estás consiguiendo la Democracia toda a medio plazo. Tengo, como dios que soy, el don de la anticipación. Tras ponerse en marcha esa medida que pides, el independentismo se deshará como azucarillo, la autonomías se convertirán en meras delegaciones del Estado y la superflua monarquía tendrá los días contados. Pronto los partidos abrirán sus listas y, al poco, propondrán las circunscripciones unipersonales. Y el Pueblo Español acabará participando en política. Y ahora te dejo, porque tendremos que disponerlo todo. Que las próximas Elecciones Generales se adelantarán a otoño de 2009. Adiós.

—Ve con los dioses. Y saluda de mi parte a Hebe, la diosita que distribuye el néctar de la eterna juventud —le pedí, abusando de la confianza.

Tras esta reconfortante y esperanzadora visita, comprendí que no es raro que cada día que pasa me guste más dormir.


MESSAGEINOUT, 2006

Artículos anteriores

Clásicos más leídos de todos los tiempos