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Viva la acracia
mientras no haya democracia



Apreciados y cada vez más escasos lectores:

La política es la artesanía del engaño. La partitocracia eleva el engaño a la categoría de arte. El arte no tiene que ser bello necesariamente. Pregunten a los conceptualistas. Tiene que ser emotivo, hacer sentir las vísceras. Y eso no hay quien niegue que se produce hoy en las urnas. Sabemos que este artículo no servirá para nada. Seguro.

Pero esas urnas son las mismas que hurtan la soberanía al pueblo español. Al pueblo que ha de votar listas cerradas, en vez de a sus representantes con mandato imperativo. Las mismas que constitucionalizan la inseparación de poderes ejecutivo y legislativo. Las mismas que manchan con su pus incluso al poder judicial, al Tribunal Constitucional y al Tribunal Supremo. Las mismas que asumen las cadenas de la usura internacional y someten la soberanía nacional a una moneda creada por Alemania y el resto de usureros internacionales. Las mismas que obedecen ciegamente a Soros, a la Mafia masónica y a la Iglesia.

Votar en estas urnas es un acto irresponsable que deja al votante a la altura de un sirviente voluntario. Los que voten hoy merecerán el resultado de su acto, que no será otro que la decepción.

Esta publicación se mantiene en su postura de no recomendar el voto para nadie. Ni siquiera para los que dicen que saben todo lo que decimos y que debemos votarlos para corregirlo, para convertir el régimen español en una verdadera democracia. Es mentira. A veces se trata de una mentira consciente y muy pocas veces bienintencionada.

Esta publicación, tras mucho análisis coyuntural, no ha hallado motivos para cambiar la cabecera titular que reza: NUNCA VOTES.

ÁCRATAS


 

Hasta siempre, Antonio




Antonio García Trevijano Forte ha muerto hoy a los 90 años. España ha perdido un gran pensador y un hombre insobornable divulgando el ideal de la Democracia Formal. Perseguido por su pensamiento, fue preso político durante la Transición a instancias del PSOE y el PCE, que impidieron que la Junta Democrática rupturista, por él creada, impusiera sus ideas en la Platajunta.

La CIA norteamericana lo apodó en clave Maverick, inconformista, disidente, y consideraba que era la única oposición verdadera al Régimen transformista del falangista Suárez.

Los únicos demócratas que hay hoy en día en España se formaron a su alrededor. Los que tuvimos la suerte de conocerlo sabemos la intensa huella que dejó en nosotros.

La Decencia está de luto hoy en España. Por eso no se hace notar en los medios ni se mencionará en los partidos.

Hoy descansan en paz el Rey Felón (padre), los falangistas Felipe González (el Mr.X de los GAL, jefe de los asesinos del terrorismo de estado) y Juan Luis Cebrián, prócer del polanquismo de Prisa; los comunistas del PCE que se vendieron a la partitocracia (traicionando a su vez a sus compañeros de lucha clandestina), y todos los partidos nacionalistas, sin excepción.

El consejo que, ante la crisis catalana, osó dar al Rey (casi un tirón de orejas, lo conoce de toda la vida, desde su bautizo) de ponerse al frente de los españoles ante la sedición, fue sui-generis seguido por Felipa VI, quien conectó en un solo discurso con una gran masa de españoles. Hoy día, el régimen partitócrata vive atenazado entre la Jefatura del Estado y la Nación Española, aunque las mandíbulas no aprietan lo suficiente como para obligarlo a derivar hacia la Democracia Formal, pues el pueblo no sabe lo que es).

Desde acratas.net, de Trevijano no diremos eso de "descanse en paz", porque estamos convencidos que Antonio no dejará de servir a España ni muerto. Sus ideales seguirán vivos mientras quedemos vivos los que lo hemos tratado. Y sus libros, síntesis perfectas de los problemas de la nación y su única solución, seguirán iluminando las mentes de muchos lectores.

Hasta siempre, viejo profesor.


MESS




Nuestro ideario:
El Estado como enemigo de la Nación



Hemos explicado aquí mil veces la diferencia entre acracia y anarquía. Un anarquista procura la destrucción de todo orden social. Un ácrata no acepta la autoridad impuesta, exige poder decidir el orden en el que quiere vivir, que no se lo den hecho, enlatado y listo para su consumo como sucedió en 1978, cuando, a la muerte de Franco, el franquismo decidió que éste era el régimen que nos iba a imponer, nos gustase o no, porque era el que permitiría expoliar España entera y todos sus recursos naturales y humanos.

Vamos a repetir una vez más los pocos conceptos básicos que animan nuestra labor a fondo perdido:

--El Régimen del 78 es un fraude miserable contra el que luchamos con todas nuestras fuerzas desde enero del 2006. Un fraude que inexorablemente deriva hacia la fragmentación del territorio español en pequeños estados independientes partitocráticos.

--La NACIÓN no es el Estado. El Estado español no puede apropiarse de la Nación Española por mucho que lo intente. En un sistema democrático, la NACIÓN LEGISLA y el ESTADO EJECUTA lo legislado, pues se trata de un cuerpo meramente funcionarial.

--Abominamos del BISAGRISMO, que es el exceso de poder que se otorga en partitocracia a las facciones capaces de dar el Gobierno a uno u otro candidato. Es el pueblo español el único que tiene derecho a designar al Presidente, cuyo mandato queda circunscrito a la ejecución de las leyes que se dé a sí misma la Nación Española.

--El poder, cuanto más lejos, mejor. Por eso estamos en contra de las autonomías, que son delegaciones de proximidad del Estado opresor que asfixian la economía y la Libertad de los individuos.

--Las autonomías son agentes destructivos de la Nación. La prueba de su perniciosidad es que no satisfacen a nadie: En Cataluña no quieren la autonomía los españoles que allí viven, porque la han sentido siempre como un instrumento de opresión lingüística y laboral. Y los catalanes tampoco, porque les parece poca cosa. Las "autonomías históricas" no sirven más que para dividir a los españoles y para expoliar las arcas del Estado.

--Los cargos políticos incrustados en el Estado son agentes del Estado contra la Nación. Estamos en contra razonadamente de que todo partido se represente únicamente a sí mismo, ni siquiera a sus votantes, en el Parlamento.

--Propugnamos una República Asamblearia Constitucional. La República Constitucional de Trevijano se adapta a nuestras pretensiones, sobre todo tras su depuración sobre el control del diputado, convertido en un recadero del voto ciudadano de su pequeña circunscripción. La teoría política nos ampara. Y la razón. Pero estamos dispuestos a estudiar cualquier propuesta si se nos permite rechazarla.

--Propugnamos la Democracia Representativa, no la filfa partitocrática. Cada 60.000 españoles, independientemente de su ideología, sean independentistas, monárquicos o internacionalistas, tendrá un diputado al que ordenar lo que debe votar en Madrid en cada momento. Ese diputado tienen que ganarse el sueldo: Asistir a cuantos encuentros sectoriales le ordenen, laborales, ecologistas, mancomunados o lo que sea oportuno. Y EL SUELDO SE LO PAGARÁ SU CIRCUNSCRIPCIÓN ELECTORAL, no el Estado.

--Cada español tendrá como representante político sólo a un alcalde y a un diputado. Ambos electos a poca distancia. Con el poder ejecutivo MANIATADO a la observación estricta de la legislación de la Nación.

--Debe abrirse un Período Constituyente para informar a la Nación Española antes de decidir el sistema político que prefiere. Hacerle entender que tiene derecho a ello: que la Nación no es el Estado. El Estado no puede legislar. Es antinatural y oprobioso. Es la Nación, el pueblo que la constituye, el que debe legislar a su libre albedrío. Todo sistema que no sea representativo es un enemigo de la Libertad.

--Cualquier reforma de la Constitución del 78 será un fraude perpetrado por los partidos de espaldas a la Nación.

--Aún en una República Constitucional quedará mucho trabajo por hacer:

1. Dotar a las asambleas diputacionales de poder imperativo sobre sus diputados respectivos, incluyendo su destitución y sustitución por el segundo clasificado en la elección a doble vuelta, que actuaría como diputado suplente.
2. Impedir que los partidos infiltren consignas en las asambleas. Las propuestas deben estudiarse prestando atención al debate. Y ser votadas en conciencia por todos los electores en defensa de sus intereses .

3. Lograr que las circunscripciones electorales se adapten al territorio comarcal --la comarca es una circunscripción natural--, aún al precio de que el peso del voto de cada diputado en el Parlamento Español sea diferente.

4. Lograr que el número de diputados no se reduzca a 350, sino al número necesario. En España hay un cuerpo electoral de unos 36 millones y medio de personas. Las circunscripciones podrían ser unas 600 con un número de electores promedio de algo más de 60.000 personas cada una. Es una cifra razonable para que todos los electores conozcan bien a los candidatos, sus trayectorias personales, y poder elegir a gente honrada, sea o no de un partido político.

5. Lograr que las grandes ciudades se dividan en circunscripciones por barrios con problemáticas diferenciadas.

Este es nuestro diseño acrático. Esta es nuestra República.

Como es muy peligrosa para el statu quo partitocrático, esperamos que nos llamen de todo: desde fascistas a españolistas por un bando hasta revolucionarios marxistas o utópicos por el otro.

Eso no nos importa. No estamos aquí para incorporarnos al juego político partidario, sino para ganar la Libertad. Y os pedimos a todos los españoles que pongáis en ello todo vuestro empeño.

Salud y acracia.

ÁCRATAS


NOTA: La Teoría Pura de la República de Antonio García Trevijano es de obligada lectura para haber de fiarse de resúmenes malintencionados. Es un libro de cabecera de cualquier demócrata, fuente de conocimiento muy lejos de eslóganes partidarios y manipulaciones intelectuales.



III República
¡Es la hora de la legitimidad!
¡Referéndum o revolución!



Más de 60 manifestaciones en las plazas de toda España. En Sol, decenas de miles de ciudadanos reclaman el advenimiento de la III República Española y un referéndum Monarquía/República.

Hoy, el Rey Juan Carlos I ha hecho pública su intención de abdicar en su hijo Felipe, que pretende ser coronado, por lo tanto, rey de España como Felipe VI. 

La causa mediática, el detonante final de la dejación del poder Ejecutivo por parte del Rey, es el deterioro de la imagen de la Casa Real, que comparece en todos los medios como una de las más corruptas del mundo, junto a las de Arabia Saudí y Marruecos. Otras causas de la abdicación podrían ser el mal disimulado cáncer de pulmón de Juan Carlos y quizás una aparente estupidez congénita que le hace creer que la puta real, Corinna "zu Sayn-Wittgenstein", va a seguir succionando su ex-real morcilla tras la abdicación.

La causa estratégica es otra. Porque el Rey ha sido obligado a abdicar. Desde hace más de un año se le conmina desde los poderes fácticos a ello. Pero él, agarrado al trono como un molusco, nunca ha estado dispuesto a irse más que en un ataúd de madera de cedro, como todos los reyes españoles antes que él. Sabiendo esto, se entiende el acoso mediático y judicial a los que la Casa Real ha estado sometida estos últimos meses. La a todas luces soslayable imputación de la Infanta Cristina en el caso Noos es el colofón de esa política de acoso, en el que participa el CNI filtrando noticias. ¿O de dónde creéis que ha sacado los cojones el juez Castro para imputar a una Infanta de la Casa Real Española, cuando jueces como Gómez de Liaño, Garzón o Silva han perdido la carrera por imputar a otros peces gordos, por cuantías infinitamente mayores?

Visto lo anterior, vamos a razonar por qué se obliga al Rey a abdicar.

Imaginad que la noticia de hoy hubiera sido: "Fallece el Jefe del Estado, Juan Carlos I de Borbón".

Las posibilidades de que Felipe de Borbón fuera rey serían bajísimas. No tiene carisma ni raigambre en el pueblo español. Ni siquiera se le puede atribuir gratuitamente, como a su padre, ningún mérito por acabar con el régimen nacional-católico de Franco. En cambio, abdicando, Juan Carlos seguirá vigilante el ascenso al poder de su hijo, prestando su "prestigio mediático" (esa falsificación que lo muestra como un demócrata encubierto que consintió ser nombrado por Franco como sucesor por el bien del pueblo; o como defensor de la democracia ante el golpe de estado del 23F; o como rey campechano, accesible y algo torpe) al sieso de su hijo. Por eso abdica, porque es lo mismo a lo que nos tienen acostumbrados todos los politicastros españoles, lo que hicieron Aznar y Chaves: dimitir designando al sucesor.

Pero todo eso nos da igual. Como nos da igual que la sombra de la duda, con graves acusaciones de fratricidio —mató de un tiro en un ojo a su hermano Alfonso, el Pequeño Cicerón, elegido por don Juan como heredero e incluso de crímenes sexuales —el asesinato por defenestración de una amante preñada, la jovencísima Sandra Mozarowski— graviten sobre la figura de Juan Carlos I. Sobre lo que no hay sombras de duda es que su fortuna es de 2.300 millones de dólares, según el NY Times, y la ha amasado desde 1975, pues llegó a la Jefatura del Estado con una mano detrás y otra delante. Al lado de eso, lo de Urdangarín da risa.

Porque Felipe de Borbón y Grecia no se ha ganado de ninguna manera ser rey de España.

No ha hecho nada que merite acaudillar a los españoles: no ha ganado batallas, no ha sido impuesto por un dictador a punta de bayoneta, no ha procurado mejoras de ninguna clase para el pueblo. Su único mérito: ser hijo y heredero del rey saliente, que es un felón(*) que ha faltado a su palabra en todas las ocasiones en que su mantenimiento podía resultar perjudicial para sus intereses: la dada a su padre don Juan de reconocer su legitimidad como verdadero heredero; la comprometida con el dictador Franco, su valedor, de respetar las leyes del Movimiento; y la jurada a la partitocracia, el día en que se prestó a la maniobra del golpe de estado del 23-F.  

La imposición de Felipe VI es social y legítimamente imposible, por más leyes orgánicas que la legalicen. 

Juan Carlos se ha resistido tanto como ha podido a soltar las riendas del poder, ése que tanto dinero en representaciones le ha dejado. Ha tardado demasiado en irse, lo mismo que hizo Franco. Y la última oportunidad de una "digna" retirada es ésta: o abdica, o la monarquía muere con él. La cosa está clara y la ocasión la pintan calva: el PP tiene mayoría absoluta y el PSOE, muy débil, heredero de la Falange tardofranquista, ha sido monárquico desde hace décadas, renunciando a todas y cada una de las creencias e ideas que lo hacían reconocible. Así que votarán la Ley Orgánica de Abdicación a hurtadillas y a piñón traicionero, sin debate, como hicieron con la reforma constitucional del 2 de septiembre de 2011, que dejó a los españoles en manos de la usura internacional. Pero ambos partidos se han hundido en las Elecciones Europeas, en las que la abstención ha sido mayoritaria, a pesar de la agitación política en la que se han empeñado los partidos: a pesar de la exacerbación de los artificiales independentismos y de la proliferación de oportunistas partidos bisagra que llevaran a votar a los incautos.

Así que la hora de acabar con el anacronismo de la monarquía española, de instaurar la III República Española ha llegado. 

Vendrá luego el momento de convertir esa III República Española en una verdadera democracia con independencia de poderes desde las urnas y acceso del Pueblo Español a la democracia directa. Pero ahora, lo que toca es descabezar al Monstruo de la anti-democrática Transición.  

La III República Española hay que exigirla ya. En las calles y en todo foro decente, como siempre ha pretendido ser éste.

MESS

(*) Felón es quien comete felonía, aquél que es desleal o falta a la palabra dada.

Representación política:
¿Persona o partido?





Ningún hombre decente defiende la Monarquía Parlamentaria Española como forma de estado. La III República Española es la única solución de futuro para resolver los casi infinitos problemas que durante siglos hemos venido acumulando sobre nuestras espaldas los ciudadanos españoles.

La forma del Estado tiene que ser republicana, eso está fuera de toda discusión. No puede haber un Jefe del Estado hereditario, porque eso garantiza la corrupción que hoy día se evidencia en los juzgados españoles. La independencia de los poderes del Estado es fundamental, y debe garantizarse desde las propias urnas para decidir a doble vuelta quién será el Jefe del Estado, y Jefe del Ejecutivo, durante los siguientes años. Su poder se limita al cumplir y hacer cumplir las leyes vigentes durante su mandato. No puede hacer las leyes, porque en ese caso sería un dictador. Tampoco puede ser elegido por el Parlamento, casi por las mismas razones: el Estado sería una oligarquía de partidos, que es una forma de dictadura blanda.

Las leyes las debe acordar el propio pueblo que debe cumplirlas, ése es el contrato social de la Política, y por eso se dice que la Soberanía Nacional reside en el Pueblo Español. Las leyes las discutirán y votarán los representantes electos del Pueblo. Eso es la Democracia. El Pueblo es el único que puede decidir quiénes serán sus representantes en un Parlamento unicameral de tantos diputados como resulte más práctico y eficaz, teniendo en cuenta que su función será redactar, aprobar o derogar las leyes de obligado cumplimiento para todos y controlar al Jefe del Ejecutivo, que es el del Estado.

La única decisión que se pone bajo la lupa de los lectores aquí es qué forma de representación política es preferible:

1. La de los partidos políticos.

2. La de personas concretas que representan a circunscripciones electorales concretas.

Un análisis previo, da ventajas e inconvenientes a ambas soluciones, que pueden resumirse en una sola pregunta: ¿Cuánto tiempo está dispuesto un ciudadano a dedicar a la acción política individual? ¿Cuánta corrupción está dispuesto a tolerar para poder desentenderse de sus propios intereses, de haber de tomar decisiones?

La decisión no es baladí. Ya hoy se pone en duda en foros internacionales incluso si la representación política de los EEUU es una democracia o una oligocracia encubierta, dominada por la acción de los lobbys. Corromper a los partidos es muy fácil, cuando se financian sus campañas electorales. Pero también es posible corromper a las personas...

La solución 1 obligará, en su extremo, a establecer rigurosamente las reglas democráticas que deben seguir los partidos para la elección de las personas que van en sus listas, que deben tener ámbito nacional: es decir, que cada partido debe elaborar una sola lista electoral de tantos diputados como tenga el Parlamento, que será votada por todos los españoles en las urnas en circunscripción única. La solución 2 conduce, en el extremo, a la democracia asamblearia, donde se discuta qué debe votar en cada ocasión el representante político de todos los ciudadanos de esa circunscripción.

A la derecha hemos situado una encuesta. Pero preferimos que los comentarios de los lectores nos den luz sobre la mejor solución.

Gracias por participar.

ÁCRATAS






¿Dictadura electa?
Cómo ahorrarse el pastón de
cebar a millones de hideputas



Hoy, acratas.net denuncia la ausencia de democracia en nuestra nación:

En España sólo se permite a los ciudadanos votar la formación del Poder Legislativo. Eso es un hecho, y no precisamente democrático.

El Legislativo elige al Presidente del Gobierno, a los jueces del Constitucional y del CGPJ, que nombra, a su vez, a los jueces del Supremo.

Los pocos tipos inteligentes que defienden esta partitocracia señalan que, en realidad, aparte de la del Legislativo, las otras dos elecciones, a Ejecutivo y Judicial, es como si fueran a doble vuelta, porque entienden como primera la del Legislativo; y como segunda, la que votan los diputados electos. Es decir, que es como si los españoles, al ir a votar, le dijeran a los partidos: "Oye, los diputados de esta lista que vayan al Congreso y voten por mí en la segunda vuelta al presidente del Gobierno y a los jueces". Como si se tratase de una delegación de voto.

Pero...

1. La elección del Legislativo escamotea la representatividad de los diputados, porque se votan listas de candidatos. Si se votara en circunscripciones unidiputacionales, con garantías de deposición del cargo electo, vale. Pero no es así.

2. Los poderes no son independientes, puesto que un mismo individuo --el Presidente o cualquier ministro-- puede ser diputado y miembro del Ejecutivo al mismo tiempo. ¿Habrá mejor demostración de la dependencia de poderes?

3. El poder judicial debe autoformarse, no depender de la casta política, o se produce la impunidad en el crimen de los electos. Ni siquiera el pueblo debe votar al poder Judicial, como no vota al resto de las cúpulas funcionariales, como los ingenieros del Estado.

Es muy importante entender todo esto, así que reproducimos el artículo de uno de nuestros lectores, que viene a decir: "¿A qué fingir más? Si hemos de vivir en una dictadura, ¡hagámosla más barata, por lo menos!"



En España no hay una verdadera democracia. Lo sabe cualquiera. El régimen español es una partitocracia malgastadora y corrupta. Sin independencia de poderes del Estado. Sin representación política. Con cuadruplicidades funcionales y burocráticas, Estado, Autonomía, Municipio y Diputación Provincial. Por no hablar de la sumisión a la Unión Europea. Total, cinco manadas de funcionarios que se abalanzan ávidamente sobre todos nuestros asuntos.

En España hay más de 100.000 políticos mantenidos por el Estado. Y cerca de 8 millones de almas viven como moluscos adheridas al Estado de una manera u otra: funcionarios, contratados laborales, interinos, contratados por obra o servicio, trabajadores de empresas públicas.

“Hay 8.112 alcaldes, 65.896 concejales, 1.206 parlamentarios autonómicos, 1.031 diputados provinciales, 650 diputados y senadores, 139 responsables de Cabildos y Consejos insulares y 13 consejeros del Valle de Arán. 50 eurodiputados. Además de presidentes de diputación y asesores de estos, más cargos en departamentos de Diputaciones.“

El número de enchufados es incontable.

Los partidos reciben más de 250 millones de euros cada año como subvenciones del Estado para mantener políticos en plantilla. Los sindicatos reciben una cantidad similar.

Muchos cargos trafican con influencias y engordan los proyectos hasta doblar el costo de la inversión, entre lo que mangan unos y otros: partidos, funcionarios y empresarios, que suben precios ante el desorden administrativo derivado de la corrupción. Se hace uno idea leyendo los escándalos en periódicos de todos las tendencias y sumando cifras. Y eso es como la punta de un iceberg, del que solamente asoma un pequeño tanto por ciento.

Y toda esa laaaarga factura la pagamos los españoles con recargo, porque el Estado se ha ido endeudando hasta llegar oficialmente al 100% de Producto Interior Bruto español, y hay que pagar intereses.

Pues, a pesar de todo ese "esfuerzo democrático", la España actual vive sometida a un régimen dictatorial alternante: el Presidente del Gobierno domina no solo el poder ejecutivo, sino el legislativo, a través de la mayoría parlamentaria que lo invistió, y el judicial, pues nombra a los jueces de los más altos tribunales.

O sea, que planteemos la cosa de una manera práctica:

Si no va a haber Democracia, si vamos a estar sometidos a una dictadura más o menos encubierta, digo yo, entonces hagámoslo bien de verdad. Esta "absurdicracia" podría funcionar mejor que ahora y mucho más barata. ¿Cómo?

Eligiendo un DICTADOR cada ocho años. Con una Constitución que limitase sus poderes mediante enmiendas, como las de la constitución norteamericana.

Por ejemplo, que el Dictador no puede cambiar la Constitución, o cesa automáticamente. Y hay nueva elección.

Por ejemplo, que el Dictador no puede cambiar leyes orgánicas sin referéndum, o cesa automáticamente. Y hay nueva elección.

Por ejemplo, que el Dictador no puede nombrar a funcionarios como el Defensor del Pueblo, el Fiscal General del Estado, los jueces, etcétera, o cesa automáticamente. Y hay nueva elección.

Por ejemplo, que el Dictador no puede declarar la guerra sin plebiscito, o cesa automáticamente. Y hay nueva elección.

Por ejemplo, que el Dictador no puede legislar sobre derechos ciudadanos fundamentales, o cesa automáticamente. Y hay nueva elección.

Etcétera.

El Dictador es un solo hombre que forma el gobierno que necesita y desarrolla su política con autonomía. Solamente con una limitación que lo hará ir derecho como una vela: la nueva Constitución establecerá que cada año haya un plebiscito popular de control ciudadano. El pueblo sancionará la continuidad o no del Dictador con un simple SI/NO. Si en el referendum sale NO, el Dictador cesa, y hay nueva elección. El Ejército Popular garantizará que, en caso de resistencia a entregar el poder, el Dictador sea prendido, juzgado y ejecutado en la plaza de la Cibeles, en una guillotina anexa al monumento, ante el público, con reparto de pan, vino y tortilla española a la concurrencia.

Este plebiscito anual garantiza que el Dictador vivirá pendiente de las encuestas nacionales y legislará lo mínimo posible. Como el pueblo como colectivo no tiene ideología, es neutra o ligeramente escorada a la izquierda, será muy arriesgado para el dictador decretar leyes comunes sin garantía de apoyo masivo de la propuesta.

Por ejemplo, un Dictador que se arriesgue a legislar sobre el matrimonio homosexual está en peligro de ser depuesto antes de un año.

Por ejemplo, un Dictador que se arriesgue a legislar sobre una bajada de impuestos a los más ricos está en peligro de ser depuesto antes de un año.

Por ejemplo, un Dictador que se arriesgue a legislar sobre el despido libre puede estar fuera del poder en menos de un año.

Por ejemplo, un Dictador que se arriesgue a legislar sobre ceder la base de Rota a la OTAN puede ser depuesto antes de un año.

Por ejemplo, un Dictador que se arriesgue a legislar sobre el aborto libre de niñas de 16 años, sin conocimiento de sus padres, puede ser depuesto antes de un año.

Etcétera. (No son mis ideas, sino algunos controvertidos desencuentros que imagino posibles entre el Dictador y el Pueblo Soberano).

Las condiciones para presentarse a las elecciones de Dictador son sencillas. Debe ser pública y notoria la intachable conducta del candidato, así como sus conocimientos sobre la realidad socio-económica de España. Pero como la elección sería a doble vuelta, en realidad da igual que se presente un reputado bandolero, como los que conocemos todos. Porque no pasaría a la segunda vuelta que sería la definitiva entre solo dos candidatos.

El mismo mecanismo regirá para las elecciones de alcaldes de los municipios.

La Judicatura será una administración independiente del Gobierno, en la que se ascenderá por merecimiento, lo que significa escalafón, trienios, méritos y oposiciones. En la cumbre, el Supremo, con una Sala Constitucional. Y el Dictador no podrá nombrar a los jueces, y ni siquiera al último bedel de un juzgado de paz. La Judicatura sería así el contrapoder del Dictador, que no quedaría fuera de su alcance, impune, como sucede en las putocracias del mundo, desde EEUU a España.

Los partidos, si quieren seguir existiendo, se mantendrán por su cuenta, lo mismo que los sindicatos.

¡Esto sí que es un recorte, y no los de los ministros Montoro y de Guindos!: Autonomías desaparecen. Diputaciones desaparecen. Congreso y Senado desaparecen.

¿Para qué fingimos más,


si esto es Hispanistán?

Este régimen dictatorial electo no tendrá que aparentar que es democrático. Solo lo será una vez cada ocho años, en la elección al Dictador a doble vuelta. Y cada año, ratificando su continuidad plebiscitariamente. Este régimen dictatorial electo funcionaría mucho mejor que la partitocracia, con un coste de la milésima parte en gasto político.

La alternativa a lo que propongo ya la conocemos todos nosotros. Es la verdadera Democracia. La verdadera Democracia se llama República Constitucional. Cuesta la décima parte que nuestra partitocracia. El Pueblo Soberano participa en el juego político. Los tres poderes del Estado son independientes desde las urnas. La representación política es una realidad. Los cargos electos son responsables de sus actos, y están sometidos al mandato electoral de los ciudadanos que los votan. El Rey se iría a criar malvas sin dejar un heredero en el trono de España. Porque los españoles no toleramos someternos a un poder hereditario.

Pero todo esto son fantasías de ilusos. Porque los españoles no quieren ser soberanos, sino que los cuiden como a niños en un campamento de vacaciones veraniegas. El pueblo quiere llevar una vida fácil. Que lo entretenga la tele. Ver mucho fútbol. Nominar concursantes utilizando gadgets de última generación. Cambiar de coche y poder comprarse un pisito de nuevo. Disfrutar unas vacaciones en Cancún. Todo a crédito. Y que le den chuches.

MARIANO A. DELVICIO



Saboteadores de ideales


A pesar de todo lo que ha sucedido, todavía son legión los que siguen creyendo que «esto» es una democracia. No me refiero a la tropa de zapadores y saboteadores de ideales que ha invadido la sociedad política, los medios de comunicación, los sindicatos y las universidades. Toda esa gente sabe que si se publicara lo que muchos de ellos conocen con precisión, «esto» se derrumbaría en cuestión de horas. No sólo por el alcance real de la corrupción. Hacen depender la continuidad de sus fueros y privilegios de la capacidad que atribuyen al sistema para ocultar la verdad, y hacerlos vivir confortablemente sentados en la mentira. o se han parado a pensar, porque no les conviene, que si este régimen no resiste el conocimiento público de la verdad, según el juicio que impera en sus conciencias de la realidad, eso prueba que no hay buena fe en su afirmación de que «esto» es democracia. Pero no son tan ignorantes ni tan hipócritas como parecen cuando se les trata. En su cínico realismo de trepadores sin escrúpulo han encontrado el freno cultural de su caída en la depravación y un flexible trampolín para dar saltos oportunistas, cuando la relación de poder cambia.

Yo publico mis reflexiones políticas para consuelo o placer de quienes esperan recibir de otro mejor informado, o más experto en política, la confirmación de lo que ya presentían sin saber por qué. Me gusta escribir para las personas cuya información sobre la malevolencia de los poderosos pesa menos en sus juicios personales que los prejuicios benévolos sobre esta Monarquía de los partidos y los nacionalismos. No es sólo por la satisfacción que procura eliminar errores y aclarar confusiones. Escribo para influir con ideas en la cristalización de un tercio «laocrático» de la sociedad (término derivado de «laós», la parte viril y políticamente activa del demôs), en torno al núcleo más sensible y valiente de la comunidad. La parte que Locke elevó a categoría de grupo constituyente de la libertad política. Este tercio más inteligente está al cabo de la calle del carácter incorregible de la partitocracia. Pronto tendrá que emprender la conquista de la libertad política, para llegar a la democracia por la vía de la reforma radical de esta corrompida oligarquía de partidos.

La naturaleza de un régimen sólo se conoce cuando se ha percibido la clase de espíritu civil que anima las formas jurídicas en el Gobierno y la jerarquía de valores en la sociedad. El espíritu de la Transición, el que embarazó al reino de un partido para dar a luz la Monarquía de varios, no fue el de la libertad, sino el de la reconciliación. No el del respeto a las ideas o creencias minoritarias, sino el de la despectiva tolerancia. No el de la potestad de la sociedad, sino el de la autoridad del Estado. No el de la apertura mental, sino el del consenso. No el de la distribución del poder por la libertad, sino el del secreto reparto entre poderosos. No el de la libertad de expresión, sino el del pacto de silencio. No el de la confianza en el porvenir, sino el del miedo al pasado. No el de la producción económica, sino
el de la especulación. No el de la distribución de la riqueza por trabajo e inversión, sino por la prevaricación de funcionarios. No el de la descentralización y desconcentración del poder estatal, sino el de la centralización y concentración de poderes autónomos. No el de la cultura sin adjetivos, sino el de la posmodernidad. ¿Cómo extrañarse de que el fruto político de este espíritu civil, cobarde y corrompido, sea un régimen de cobardía y de corrupción? A esto llaman democracia los saboteadores de ideales.

ANTONIO GARCÍA-TREVIJANO
EL MUNDO, lunes 29 de julio de 1996

Libertad Constituyente

Con esta novedosa expresión, acuñada por primera vez en la Teoria Pura de la República, se define la más alta manifestación de la Libertad política colectiva, aquella que concreta con precisión científica la forma de Estado y de Gobierno de la República Constitucional. Tan decisivo es su concepto que puede considerarse como la piedra angular del edificio constitucional que se levante sobre el solar de la libertad colectiva. Sin un período o fase de libertad constituyente no puede ser legítima ninguna institución política constituida. La ciencia constitucional se había contentado con identificar a posteriori al sujeto de la acción constituyente, llamado poder constituyente.

Pero en una situación de ausencia de libertad politica es muy difícil saber a priori quien llegará a tener la posición hegemónica en el periodo inicial de la libertad colectiva. El MCRC ha nacido para conquistar esa hegemonía y desempeñar la función de grupo constituyente de la RC.

La consigna LIBERTAD CONSTITUYENTE identifica a la agrupación política que la porta, sin el menor riesgo de confusión, es decir, al MCRC del que soy portavoz. El lema no será comprendido por la mayor parte de la población, a causa de su significado jurídico. No importa. Ya está en imprenta mi librito ¡¡Conquistad la libertad colectiva!! o sea, la libertad constituyente. La manifestación convocada en toda España por Democracia Real Ya, para mañana domingo 19 de junio, no tiene los objetivos rupturistas de la Monarquía de Partidos que son la finalidad de nuestro MCRC. No se trata, pues, de nuestra manifestación. Pero sus organizadores nos invitaron a participar en ella bajo nuestra propia consigna: LIBERTAD CONSTITUYENTE. Lo aceptamos sin comprometer al MCRC en tanto que entidad politica con personalidad propia. Por eso en la pancarta de la libertad constituyente no aparecen las siglas de nuestro movimiento.

Hago un llamamiento a todos los miembros y simpatizantes del MCRC a que acudan a la manifestación de mañana, en la ciudad donde residan, y se avecinen tras la pancarta de Libertad Constituyente. Ellos deben dar ejemplo de civismo y de urbanidad, manteniendo la compostura ciudadana del ideal que representan, y coreando solamente el grito de Republica Constitucional.

ANTONIO GARCÍA TREVIJANO FORTE
Diario Español de la
República Constitucional
Últimos artículos

El 15 M


Afortunadamente, no todo puede ser controlado por quien todo quiere controlar. Desde que se produjo esta protesta multitudinaria vemos sin sorpresa y lógica consecuencia, cómo algunos poderes fácticos, de forma interesada intentan desacreditar la protesta mediante ataques de todo tipo. En otro bando también están quienes hipócritamente se solidarizan con la causa, lo hacen de forma interesada y paternalista, afirmando que entienden la postura cuando son ellos los principales protagonistas de la causa que los une.

Los primeros apelan a que se trata de una manifestación contaminada por hippies, ocupas, personas que orinan en las calles, fumadores de droga o en su caso que se llevan colchones con piojos para dormir en la vía pública, o “perroflautas” si se prefiere. Además, afirman que detrás de todo esto está el mismísimo gobierno, absurdas acusaciones, propias de eruditos y afamados tertulianos, defensores de un sistema corrupto y cuyas intenciones no son otras que derribar a quien detenta el poder para que se produzca esa alternancia que falazmente dicen caracteriza a la democracia.

Los segundos, el gobierno a la cabeza, dicen entender los motivos, muestran así su cara más afable al intentar atraer el voto descontento, pero con intención de recuperar posibles pérdidas de poder, que es lo que realmente les importa y no el

caos que han producido.

A todos ellos decirles, que es solo una palabra la que une a todos los manifestantes, en ningún caso les une un piojoso colchón, ni una cerveza, ni una ideología, ni una partido político aunque, como no podría ser de otra manera, entre ellos hay personas de diversa ideología, de distinta forma de vestir y comportamiento. Es malintencionada y torticera la calificación de personas “antisistema” que tristemente utilizan los detractores de este movimiento, pues entre los manifestantes hay antisistemas por sistema, si bien y en puridad deberíamos calificar a la mayoría como personas anti “este sistema”, sistema propio de la partitocracia donde cada partido tiene que atacar sistemáticamente a su oponente convirtiéndose en una forma de Estado en la que las oligarquías partidistas asumen la soberanía efectiva, muy en síntesis, es la base de nuestra mal llamada democracia, sistema generador de actitudes despóticas, dictatoriales y de corrupción. Y como decía la protesta al principio, solo es una palabra, una palabra mayoritaria de nuestra sociedad, de los que han asistido y de los que no, una palabra que une a todos ellos, a todos nosotros: INDIGNACIÓN.

ÁNGEL NIETO PRIETO
Diario de la República Constitucional


Situación pre-revolucionaria

If you don’t like the news, go out and make your own


Al principio, la acampada de jóvenes indignados en la Puerta del Sol, solicitando a los partidos mayoritarios que fueran buenos y pidiendo el voto para los partidos pequeños, tenía carácter reaccionario. En nombre de la democracia material inmediata, ese agregado de individuos impacientes de utopía no quería dialogar siquiera con quienes anteponemos la meta de la Libertad política colectiva a cualquiera otra reivindicación social. En menos de una semana, esa agregación de mentalidades individuales heterogéneas ha cambiado la naturaleza de la suma. La cantidad ha creado una nueva calidad que no estaba en los sumandos. El rápido crecimiento de los reunidos en contigüidad ha transformado su estado individual en estado de masa, su mentalidad personal en mentalidad colectiva. Lo delataba el cartelito que todos portaban el sábado. “Estamos reflexionando”. Un acto tan personalísimo como el de reflexionar, pasa a ser consigna de grupo. Este fenómeno sucedió varias veces durante la Revolución Francesa. Me remito a las páginas 55 y 56 de mi Teoría Pura de la República.

La potencia del M-15 de mayo es ahora infinitamente superior. El estado de masa del colectivo, aunque todavía no tenga conciencia de ello, tiende a la revolución política de la libertad y no a una imposible revolución social de la igualdad. Lo que hace tan solo seis días no era imaginable, un diálogo entre fines y medios, es decir, entre el MCRC y la Democracia real ya, ahora sí lo es. La concordia y el entendimiento lo facilita el hecho de que el MCRC puede asumir algunas de las reivindicaciones de los indignados (estatalizar las entidades de crédito rescatadas con dinero de los contribuyentes, suprimir las rentas vitalicias de los políticos, prohibir las subvenciones a partidos, sindicatos, creaciones artísticas, expediciones militares), sin desvirtuar su carácter estrictamente político.

Tenemos lo que las masas acampadas por toda España no tienen. Una teoría política de la libertad colectiva, una estrategia y una táctica especialmente concebidas para conquistarla, mediante la apertura de un período de libertad constituyente. Y las masas acampadas tienen lo que a nosotros aún nos falta: energía social y disposición para la acción colectiva inmediata. El MCRC debe tomar conciencia de que la historia lo ha colocado en la posición de vanguardia inteligente del Movimiento 15 de Mayo. El momento no lo hemos elegido. La situación, tampoco. Los líderes políticos no aspiran a jefaturas de cargos futuros. Eso lo desprecian. Sienten la necesidad de guiar el movimiento de las masas hacia objetivos alcanzables de modo pacífico. Así como antes era imprudente unir nuestro nombre con el de M-15 de mayo, ahora la imprudencia está en dejar de intentarlo. Nada podría justificar que dejemos de orientar al M-15 mayo.

ANTONIO GARCÍA-TREVIJANO FORTE
Diario de la República Constitucional


It happened again. Spanish people have gone at polls massively, supporting the Party System once again. We, the so-called against-system warriors, have explained in all possible forums and assemblies that act of voting in this regime positively legitimates it; that vote is feed for corrupt parties; that voters are as fools, opening their pockets to thieves.

We want to launch an urgent appeal to the international opinion: Spain has the most corrupt regime in the whole of Europe; its citizenry is misrepresented and cheated by their own Parliament; there is no democracy in any legislative act; the Executive passes laws that are then signed by a King who is just a prisoner of his own corruption; and these laws are then approved by Parliament as mere paperwork. All this, simply because the Government majority - arising from rigged electoral laws - renders Parliament totally useless, unable to propose any kind of debate or modification on the contents of any law. Such a power scheme allows, then, for the corruption of political elite by financial institutions who end up bending legislating to their will.

We know what democracy is: a political regime with strict independence of the executive, legislative and judiciary powers, separate at the very polls in single-member constituencies and double round polls, in which citizens participate by choosing their representatives through the exercise of a free and secret vote. Representatives are subject to the imperative mandate of their electors, constituted in an assembly, and may be deposed by it in the eventuality that said mandate is revoked by ballot. This is the only kind of democracy that makes a country free and worthy of its citizens.

The coming elections are a breaking point that may change the balance of power. All of us – well intentioned demonstrators, anarchists and republican constitutionalists - have identified the enemy that enslaves us. We have joined forces in order to oppose it: some contribute with the strength of their youth and candour; others, affording their disinterested knowledge and expertise. All together against the beast, in order to achieve political freedom.

ÁCRATAS

HAY UNA COSA...

Hay una cosa por la que ZP o Rajoy nunca discutirán. Se la han ‘agenciado’ desde la Transición y no van a soltarla así como así. Esa cosa, ¡oh casualidad!, es la madre de todos los corderos; su secuestro por los partidos, causa la corrupción y es la fuente en la que esta bebe todos los días.

Está garantizado, tanto con Rajoy como con Zapatero, con Más y Montilla, y con quien ustedes quieran, que: gane quien gane, no nos va a dejar elegir DIRECTAMENTE a nuestros representantes. Seguirán, los aparatos de los partidos, negándonos la LIBERTAD para elegir. Y mientras eso siga así, garantizamos la corrupción, el despilfarro y la crisis sistémica que vivimos. La cosa seguirá igual.

LOS PERICLITADORES

Se entiende el ánimo subido con el que algunos exiliados intelectuales del Régimen, como lo somos nosotros, acogen las hasta ahora desconocidas afirmaciones de ciertos referentes del espacio público acerca de —textualmente— la “ partitocracia”. Especialmente notable es el caso de Alberto Recarte, que titula su segundo informe con un sonado El Desmoronamiento de España. Sin embargo, no hay un atisbo de esperanza en el discurso de los “Recartes” y de los de su cuerda, pues se lamentan de la quiebra económica del Estado de partidos que apoyan, pero jamás

SITUACIONES DE TIRANIA ELECTIVA

Parece inconcebible que un sistema de libertades, basado en la regla de poder para la mayoría electiva, engendre situaciones de tiranía. Pero la Historia ha confirmado la posibilidad de imposibilidades teóricas, que sorprenden por la lógica material que concatena el proceso de su realización. El bonapartismo y el nazismo tendrían que haber bastado para no idolatrar a las mayorías electorales, bajo el estúpido prejuicio demagógico de que el pueblo votante siempre tiene razón.

El estado de cosas al que la transición nos llevó está caracterizado por dos tipos de tiranía elegida. Hasta que se produjo la primera mayoría absoluta, las libertades

DISIDENCIA Y OPOSICIÓN

Cada vez que alguien dice en público que “esto” no es una democracia se le contesta con la trivialidad de que gracias a “esto” puede decir libremente tal cosa. Este tópico confunde el régimen de libertades con el régimen de poder. Lo característico de la dictadura totalitaria no es la represión de la disidencia en la sociedad política (cosa que comparte con la partidocracia), sino la represión de la discrepancia en el seno mismo de la sociedad civil. Las libertades ciudadanas incluyen la de disentir del régimen de poder, la de renunciar a participar o no entrar a formar

ASALARIADOS

Unir dos o tres palabras puede tener un efecto más luminoso que el de muchas obras completas. Cuando Descartes alude en su “Discurso del Método” a una moral provisional (“morale par provisión”) está creando un concepto inédito de moral, sustituyendo los mandamientos divinos, sociales y tradicionales por reglas o valores que una persona es capaz de elegir y seguir. Se abría paso una religión de corte racionalista que empezaba por imponer la explotación de la naturaleza para acabar en la del hombre

TÓMBOLA POLÍTICA

Cuando llega septiembre los medios de comunicación nos bombardean sin descanso con fantásticas colecciones de todo tipo de tareas, artesanías y excelentes “master”. Nuestros políticos no son ajenos a estas modas, abren sus tómbolas y nos ofrecen sus rifas electorales: proyectos apasionantes, promesas deshilachadas bajo una sombrilla y hasta “elecciones primarias” para elegir al que encabezará una Lista (no para elegir a los representantes políticos).

MANSURRONES GENÉTICOS O ¿POR QUÉ EN ESPAÑA HAY TANTOS COBARDES?

"Dijo el Rastreador de Dioses: antecedencia de las antecedencias, déjate de profundidades y danos un dios conformista. Así sea."(1)

El bronce fue la primera aleación verdaderamente útil obtenida por el hombre. Tanto, que dio nombre al período prehistórico de su alumbramiento. Empuñada con valor y suficiente crueldad, una espada de bronce

RESULTADOS DE NUESTRA ENCUESTA SOBRE RÉGIMEN POLÍTICO

Debido a la saturación de la memoria del servidor de Blogger, ha llegado el momento de pasar cuentas a nuestra encuesta sobre las preferencias de nuestros lectores en cuanto al régimen político para España. La pregunta concreta era:

"Lector: ¿Qué régimen político prefiere en conciencia, pensado en el bien común, para resolver los problemas económicos, políticos, sociales y sanitarios de nuestro

LA NUEVA BURBUJA

Las ayudas desmedidas para salvar al sector financiero del desastre ocasionado por la grandiosa burbuja creada por él mismo (denominada burbuja inmobiliaria por los medios convencionales) con ayuda de los Estados, el papel adoptado por los Gobiernos como prestamistas de última instancia y los gastos realizados para reactivar la actividad económica deteriorada por aquélla, han supuesto un incremento de la deuda pública de los Estados industrializados hasta niveles desconocidos hasta ahora.

DESMANTELAR EL RÉGIMEN (I)

Los rebaños nunca se oponen a que se derriben las cercas que los confinan, aunque sea tarea de otros el demolerlas contra la voluntad y los intereses de quienes las levantaron, que son los pastores y los propietarios del hato. Por eso, la liberación de los 40 millones de conciencias —que harían del español un pueblo soberano— no podrá venir de la fuerza interior de ellas mismas, sino de las de otros: de un suficiente puñado de hombres libres capaces de jugarse el todo por el todo en la ejecución de

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