Mostrando entradas con la etiqueta SIRC. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SIRC. Mostrar todas las entradas

Todo está atado y bien atado

El Glorioso Movimiento Nacional, Siglo XXI

(De relectura imprescindible antes de plantearse ir a las urnas el 20D)



Como jamón de bellota entre las hogazas de pan seco que son y van a seguir siendo mis diatribas contra el Partido Popular, traigo éste articulazo de MESS ahora. Parece anticuado. No contempla cuestiones como los nuevos partidos surgidos de la genocida mayoría absoluta obtenida por el PP de 2011. No sabe del "proceso" independentista catalán iniciado por el sacamantecas de Artur Mas, que tantas risas nos está procurando a los fans del club de la comedia que es España.

Sin embargo, explica las causas de todo lo que nos ha venido sucediendo en esta España postfranquista, con su putocracia al servicio de la usura, el militarismo norteamericano y el nuevo orden sionista internacional. Y vaticina lo que nos va a seguir sucediendo, desgraciadamente, como nos nos saquemos la polla del culo todos.

Es uno de los artículos con más comentarios de la historia de acratas.net. Lo reedito ahora, a pique de sumergirnos en la campaña electoral de las generales de este diciembre de 2015, porque promete ser más tóxica que un bocadillo de polonio. ¡Ah las urnas, esas putas pervertidas, con sus rajas siempre abiertas a la impostura, al semen de papel del hombre-gominola, urnas que luego paren engendros como lo han sido la totalidad de los gobiernos de España, esos que nos han hecho comulgar con ruedas de molino desde 1976!

MHDP

El Gobierno sacará adelante en el Congreso, a matacaballo, con el rodillo de PP y PSOE en consenso, una reforma de la Constitución Española a petición de "los mercados". La sorprendente noticia de tal flagrante llamada al orden pre-constitucional evidencia una vez más, por desgracia, la exactitud de los juicios de Ácratas sobre la ficción democrática de la política española. En noviembre de 2008 decíamos:

“La génesis de los partidos políticos recientes en España es sospechosa de contubernio mafioso, de ocultación interesada y de estafa de lesa humanidad. Para crear los necesarios nuevos partidos democráticos virtuales, hubo que reciclar a la clase adherida a los Presupuestos del Estado franquista y, como evidenciaremos, fue de un rocambolesco modo: En primer lugar, se obvió al único partido político existente entonces, el PCE, financiado por la Unión Soviética y perseguido por Franco durante 40 años, cuyos miembros tenían órdenes de infiltrarse en todos los estamentos del Estado, especialmente en el Sindicato Vertical, lo que se exteriorizó en las activísimas Comisiones Obreras, que acabaron por acogerse a la protección de la Iglesia para evitar el exterminio.

La España franquista había dividido el poder entre capitalistas (banqueros y grandes familias), Iglesia (opusdeístas) y falangistas: Dinero, Dios y Patria. El capital, ante la muerte inminente del tirano que tan rentable les había resultado, programó el cambio político para que todo siguiera igual, al menos respecto a sus intereses económicos.

La UCD —centro democrático, ¡olé qué huevos!— fue creada por un ex Ministro Secretario General del Movimiento, Adolfo Suárez. Es decir: un falangista. Y junto a él militaron churras y merinas: digo, falangistas y opusdeístas. Pero eso era, en primer lugar, un gatuperio, porque se odiaban a muerte; y, en segundo lugar, algo manifiestamente insuficiente ante la opinión pública, porque evidenciaba la continuidad del Partido Único.

Como estrategia paralela, horneada en una serie de reuniones secretas, se decidió, pues, la creación de dos partidos más: AP y PSOE. El primero, formado por la derechona eclesiástica iracunda; y el segundo, por la ex-Falange. Lo primero era sencillo, y lo llevó a cabo Manuel Fraga Iribarne, ex-Ministro de Franco. Lo segundo requería de una sofisticada jugada política, para lo que se tuvo en cuenta a un grupo de jóvenes sevillanos que encabezaba un ex-falangista llamado Felipe González, becario de la Falange hasta el final de la carrera; becado para estudiar en Lovaina por el Cardenal de Sevilla; y abogado laboralista en ejercicio. Se protegió al incipiente partido, sustituto del histórico PSOE, y se dio órdenes a la Policía para que no se les molestase bajo ningún concepto.

La reconversión del agónico PSOE en el exilio resultó difícil, porque los históricos, aunque viejitos, vieron el fraude. En Suresnes, en octubre de 1974, se finiquitó el marxismo, cosa imprescindible para homologar el invento, y se consolidó el liderazgo del mayor funambulista político de la Historia de España. La CIA estuvo detrás y el dinero, a maletas llenas, vino de Alemania, de parte de un vendido a EEUU, que lideró el socialismo alemán hasta 1974, que se llamaba Willy Brandt, y cuya política de apoyo continuó bajo el mandato del siguiente canciller alemán, Helmut Schmidt.

Cuando en España se unieron la Junta Democrática y la Plataforma de Convergencia (Democracia Cristiana y PSOE), ya estaban infiltradas por el PSOE falangista, listo para dar el golpe de mano y arrebatar el liderazgo al "eurocomunista" PCE y a los demócratas de verdad, que eran poquísimos, pero intelectualmente inquebrantables. Alguno sigue vivo(1), y podrá desmentir mis asertos si no digo la verdad. No penséis que tiene nada extraño el asunto... La Falange, seguidora del nazismo alemán y del fascismo italiano, era un movimiento socialista nacionalista que, lo mismo que su peor enemigo, el socialismo internacionalista, eran la reacción al capitalismo europeo y a la democracia burguesa. Nunca anduvieron ideológicamente lejos falangistas y socialistas...

Aunque la CIA seguía insistiendo en la ilegalización permanente del PCE, como en Alemania, ello no era posible en España, porque el PC constituía la única legitimidad “democrática” real de los últimos 40 años de tiranía. La Iglesia, finalmente, avaló ambos extremos del arco partitocrático. “El PCE no será problema, razonó, porque los comunistas no han sido jamás demócratas, y se avendrán al contubernio partitocrático por la cuenta que les trae”. Y así fue: Carrillo, bajo las órdenes de la Internacional, aterrizó en España dispuesto a cualquier pacto.

Una vez conocido el origen falangista del PSOE, nada extraño tiene, pues, que su principal órgano del comunicación —y también el de la progresía socialista—, El País, fuera fundado y dirigido por el hoy académico de la Lengua, Juan Luis Cebrián, a la sazón, en 1974, jefe de los servicios informativos de RTVE con Arias Navarro. Es decir: falangista hasta la médula, hijo de falangista (Vicente Cebrián alto cargo de la Prensa del Movimiento y director del diario Arriba).

Con todo el acuerdo cerrado, España acudió a las urnas —que ya eran partitocráticas de nacimiento—, en 1977. Esas primeras Cortes se autoinvistieron como constituyentes y parieron la peor Constitución posible: aprovechando la existencia de ETA (sólo de eso), atribuyendo a Euskadi un nacionalismo sociológico inexistente entonces, ampliaron el problema a Cataluña, donde no existía más que en gente como el banquero Pujol —el imputado como desfalcador de Banca Catalana— y, ¡oh sorpresa!, lo exportaron también al resto de las regiones españolas, en lo que fue un escándalo insostenible para todos los españoles con más de tres neuronas conectadas entre sí.

Naturalmente, los extremistas no se vieron compelidos a la paz mientras se paría el contubernio, y no sólo ETA siguió matando, sino que la reacción nazi inició una razzia de asesinatos cuyo culmen fue la matanza de abogados comunistas de Atocha, en enero de 1977. Y también es consecuente el hecho de que, cuando los generales Armada y Milans del Bosch —ambos monárquicos, el primero, preceptor del Rey— dieron el Golpe de estado de 1981, lo hicieron no sólo de acuerdo con el Rey, sino también con el PSOE, que consintió en colaborar con varios ministros en el Gobierno de Concentración golpista, bajo el manto institucional de la Corona. De lo que se trataba, en realidad, era de volver al Movimiento Nacional-Sindicalista de siempre: al orden preconstitucional. Y, como colofón, se entenderá que la primera medida, a los pocos días de llegar al Gobierno el PSOE, de los ex-becados Mariano Rubio y Miguel Boyer, fuera arremeter contra Rumasa, nacionalizándola, cobrando una cuenta pendiente con el díscolo opusdeísta José María Ruíz Mateos. Lucha entre facciones franquistas, en definitiva.

En resumen: la partitocracia española fue —y es aún— una refundación del Glorioso Movimiento Nacional, una división en dos para convertir la tiranía de Franco en una dictablanda alternante entre derecha teológica y derecha nacional-sindicalista. Supongo que ahora el lector entenderá el porqué de la promulgación de la Ley de Amnistía de 1977, que exoneraba a todos los fascistas de sus crímenes. ¿Quién puede creerse, ahora, que la ley de la Memoria Histórica sea algo más que un entretenimiento para el público, si la preconiza un personaje como Zapatero, que consiguió su plaza como profesor de derecho constitucional ¡gracias a que su abuelo era el Decano del Colegio de Abogados de León, amigo íntimo de Francisco Franco y puntal del Régimen en su provincia!?

¿Entiende ahora el lector el porqué de la omertá, del silencio de los medios ante cualquier atisbo de revelación de la verdad? España tiene pendiente aún la ingente tarea de la fundación de la Democracia, que no ha conocido jamás en toda su Historia. Y habrá que hacerlo desde cero y con sangre, sudor y lágrimas. Porque lo que tenemos enfrente sigue siendo el franquismo sociológico, liderado por los cachorros de los asesinos y los dictadores de entonces.”

Y aquí está la evidencia, en este septiembre de 2011: más allá de ficciones sobre irreconciliables posturas de izquierda-derecha, de progresismo versus neoliberalismo, un par de semanas antes de la disolución de las Cortes Generales por ZP, sin duda el peor Presidente del Gobierno que haya tenido jamás la putocracia española, los dos partidos, PP y PSOE, votan en total y feliz acuerdo una reforma constitucional a petición de los acreedores de España, de la banca francesa y alemana, representados por los fantoches Merkel y Sarkozy. España está intervenida por sus acreedores desde marzo de 2010. Pero esta medida de reforma constitucional es el colmo: a partir de ahora, los Presupuestos Generales del Estado Español deberán ser aprobados por la Presidencia del Consejo Europeo antes de ser aplicados en nuestro territorio nacional. Esa pérdida de soberanía es la condición impuesta por los acreedores de nuestros manirrotos políticos —esos que nos desgobiernan desde el Estado, desde cada una de las 17 comunidades autónomas y desde los 8.116 municipìos españoles, sus miles de mancomunidades y sus 51 diputaciones provinciales— para seguir dándoles crédito con que financiar sus despropósitos. En noviembre de 2007 explicábamos así esta refundación del Glorioso Movimiento Nacional:

“Las democracias pueden ser inorgánicas u orgánicas. En las inorgánicas cada ciudadano interviene en las decisiones públicas a través de su Diputado; en las orgánicas el ciudadano se integra en una corporación y elige al delegado que en una cámara va a defender sus intereses concretos.

En la democracia partitocrática española, degeneración del régimen franquista, las trazas de democracia orgánica se traslucen en las prácticas políticas al margen de la Constitución. La actual Monarquía de Partidos finge ser una democracia inorgánica; pero somete: los derechos individuales, al dictado de las altas finanzas, las corporaciones económicas y, cada vez menos, los sindicatos; y los derechos políticos, a los intereses de los partidos y de quienes los financian.”

Pero hay otro evidente síntoma que nos avisa de que hemos vuelto a los peores tiempos del franquismo: los dos sindicatos mayoritarios han vuelto a unirse permanentemente –observad que Toxo y Méndez siempre salen juntos en la televisión, con los logos de sus dos sindicatos en el mismo color a sus espaldas, evidenciando su procedencia del sindicato único vertical. Como aquél, son estatales. Como aquél, se muestran impotentes ante el franquismo, representado por el Movimiento Nacional, que monopoliza el Estado que los financia.

El franquismo jamás se fue. Ya lo advertimos a nuestros lectores en noviembre de 2007:

“Los partidos españoles son hijos del franquismo y herederos de su “democracia orgánica”, jerárquica y disciplinada —del mismo modo, los sindicatos heredaron la verticalidad del Nacionalsindicalismo—. Los partidos practican esa seudo-democracia orgánica en su vida interna, y la proyectan en sus relaciones con los demás partidos para el reparto del poder. Por tanto, los partidos ni siquiera acatan la Constitución que les exige ser internamente democráticos.

A la ciudadanía nos está vedada la participación incluso en ese remedo de democracia, y nuestros derechos políticos se reducen a acudir a las urnas como romeros cada cuatro años. Así es como se asignan los cupos de reparto en el Parlamento, donde los diputados tampoco acatan la Constitución cuando obedecen el mandato imperativo de los líderes de sus partidos.

Orgánicamente, el Parlamento elige al Presidente del Gobierno quien, desde ese momento, detenta un mando verticalista sobre los poderes Ejecutivo y Legislativo. Elegido el Poder Judicial desde el Parlamento, la seudo-democracia "orgánica" se remacha y el Presidente ordena y manda omnímoda e impunemente. Como el antiguo dictador.

Y el pueblo español, en eterna prolongación del franquismo, sigue gracias a este artefacto sin protagonizar su propia Historia.”
"¡Qué gusto da vivir en la Feliz Gobernación!,
ser ortodoxo y estar aquí sentado,
con las Autoridades compartiendo el Banquete,
bien protegido de buenos soldados.
Rabie y sufra el Preceptivo Adversario,
pierda el envidioso toda ilusión,
nadie tenga esperanzas;
jamás habrá cambio, jamás, jamás."(2)

MESS


(1) Antonio García-Trevijano Forte, por ejemplo. Pero no nos desmiente, sino al contrario.

(2) Miguel Espinosa, el más grande escritor español del siglo XX. De su Escuela de Mandarines.





El Estado
como enfermedad crónica



Los conceptos de nación —o patria, cuando hablamos del sitio de nacimiento, no del colectivo humano— y de estado no son lo mismo. Es más: la mayor parte de las veces son conceptos antitéticos, como paso a denunciar. Así, la patria es un hecho inamovible e involuntario, pues uno nace donde puede, y no donde quiere —no rige para la nación judía, muchos de cuyos miembros adoptan la doble nacionalidad—. La nación se define como un conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma (pero pueden hablar varios, lo que es síntoma de cultura) y tienen una tradición común —como ejemplo de uso de la palabra "nación", cita el Diccionario Word Reference: "la nación judía ha vivido dispersa por el mundo hasta mediados del siglo XX"—. Pero el Estado es otra cosa, la unidad política superior independiente, es el propio conjunto de los órganos de gobierno de un país soberano o es el cuerpo político de una nación. Aclaradas las diferencias entre conceptos de los que se trata aquí, diré algo importantísimo: que la nación crece por razones biológicas naturales y sanas —porque las mujeres aman, se quedan preñadas y paren—; mientras que el estado se desarrolla por el arduo trabajo de los malparidos, merced a un desarrollo anormal e incontrolado de ciertas células que invaden y destruyen los tejidos orgánicos —o sea, exactamente como funcionan las células de un tumor maligno—.

Toda nación y su estado son enemigos. Si no al nivel declarado, abiertamente expuesto en los medios de comunicaciòn —aunque a veces sí, como en los actuales casos de Egipto, Túnez, Argelia, Islandia, Irlanda, Yemen, Libia, Jordania, etc.—, sí al nivel íntimo y personal. Ejemplificaré: Ni un solo español, sea de derechas, de centro o de izquierdas, es ajeno a la certeza de que el Estado Español es su parásito gorrón, su tenia; un ente que le vacía los bolsillos, que le extorsiona, a cambio de la única protección o gracia de no hacerle la vida imposible —si paga sin rechistar—. Exactamente igual que funcionan, por ejemplo, la Cosa Nostra o las tríadas chinas. Establecido esto, hay una segunda regla que la gente común no es capaz de expresar, pero que en lo profundo conoce: Y es que el Estado, como le sucede a todos los matones, inexorable aumentará su poder mientras se lo consientan sus administrados; pues, como un gas caliente, tiende a ocupar todo el volumen posible; y, cuando encuentra oposición, se inclina a presionar sobre las paredes del recipiente para hincharlo como si fuera un globo. El Estado, en su afán de ocupación invasiva y de extorsión, legislará sobre todas las cosas imaginables e inventará tantos delitos y faltas como pueda —y legislará sobre ellos— para arrinconar a sus administrados hasta el límite de la supervivencia. Exactamente igual que hacen los virus que infectan un organismo sano, el Estado se reproducirá, creará entes, leyes y cuerpos represivos, mientras el organismo, o sea la nación, siga con vida y se lo tolere.

En todas las enfermedades infecciosas, el organismo reacciona ante la invasión celular mediante síntomas que manifiestan la gravedad, pero que son necesarios para curar la enfermedad. Síntomas como la fiebre, el sudor, el vómito o la diarrea, que son todos depurantes. La mayor parte de las veces, el organismo se libra del agente infeccioso, y sana. Pero otras, la reacción es demasiado lenta o tardía, y el organismo muere. Este organismo —cada vez menos llamado España— está probablemente en el último caso: hoy día, en el mundo laboral, 9 millones de células corruptas viven a costa de un total de 11 millones de células sanas en un organismo de 40 millones de células. Es un organismo que ni produce ni se reproduce suficientemente: la regeneración celular está por los suelos, con un índice de natalidad de 1,2. España es un cuerpo anciano y enfermo que no tiene solución. Habremos de concluir que hay que darlo por muerto. Como en todos los cadáveres, ciertas colonias de gérmenes seguirán felizmente parasitando los despojos hasta la extinción absoluta del antiguo organismo. Existirán durante algunos años en España pequeñas nuevas naciones (catalana, vasca o gallega) lo mismo que las hay en algunas tumbas que se abren por razones de mantenimiento, y se observan naciones de escolopendras o de gusanos que medran ignorando que desaparecerán igual que el cadáver de cuyos restos se alimentan, para acabar siendo pasto de animales aún menos evolucionados, y finir sirviendo de alimento a las plantas.

Para enfrentarnos al problema nacional-patrio-estatal, ya perfectamente definido, existe una solución primera y humanamente digna: Entender lo que es un estado, siempre expansivo, y contenerlo mediante el recipiente apropiado, sometiéndolo al control ciudadano de los patriotas (en el sentido de nacidos en el territorio nacional). Esta solución se llama democracia, y es el antídoto bactericida contra la infección estatal partitocrática. Ya se ha descrito, en este diario acrático, esa solución mil veces: representatividad, mandato imperativo asambleario e independencia de poderes desde las urnas. Pero, ¿será casualidad?, esa solución nos haría ser considerados enemigos de todos: de feudo-nacionalistas, de globalistas, de doble-nacionales y de fundamentalistas religiosos.

Y hay, aunque resulte menos digna, una solución segunda: En este mundo a extinguir de naciones y patrias, la vía de los judíos marca (desgraciadamente) el camino a seguir, que es el opuesto al que siguen los nacionalistas ávidos de mini-estados: la solución es la pertenencia a una nación global, al margen del territorio que ocupa la de nacimiento —ésta última se puede traicionar a conveniencia—. Ya imitan a los judíos algunos pueblos que se globalizan. Así, no es extraño oír hablar de la "nación musulmana" —a la que la judía tilda, por cierto, de nación terrorista ante los estados, azuzándolos contra ella—. Pero como no existe nada parecido a la "nación cristiana" desde la última cruzada, allá por el siglo XV, cuando el regente húngaro Hunyadi, a llamada del Papa Calixto III, organizó un ejército para hacer frente a los otomanos, habremos de preguntarnos cuál es la "nación occidental", si es que existe. Si descartamos aquellas naciones cuyos estados son lacayos del poder sionista, tanto por ser "democracias estatales" —cuyos estados las oprimen—, como por el liberalismo económico que las rige, no queda nada. Los occidentales estamos solos, aislados, sin ningún sentido de colectividad. Como no aparecerá un nuevo Hitler que, armándose del poder mental —y paranoide— de las sagas nórdicas y del intelectual de la religión albigense de los puros —además de toda la capacidad científica y tecnológica que secuestró EEUU—, recupere la noción de Europa, habremos de refugiarnos en la acracia y en la poco reconfortante razón. Pero ello, lo sabemos todos, nos conduce al declive y a la extinción individual y familiar. ¡Pobres de nuestros descendientes, a menos que inventen una potentísima nueva identidad religiosa neo-prepucial que los distinga del resto!

XABIER ALZURI CALAVERA
(Ingeniero y Humanista)


NOTA DEL AUTOR: Los españoles podemos imitar de alguna manera a los judíos, gracias a la conquista imperial de los Reyes Católicos y de sus descendientes, Carlos I y Felipe II. Basta con emigrar a Hispanoamérica y, en un par de años, adoptar la doble nacionalidad que nos permita vivir como uruguayos —pongamos por caso—, pero con las espaldas cubiertas por España (lo que reste de ella), con nuestro embajador en Montevideo como tímido remedo del rabino del Congreso Mundial Judío o de la Anti-Defamation League.

NOTA DEL EDITOR: Este artículo fue publicado por Ácratas el 19 de febrero de 2011.






Miedo Global
Infaustos recuerdos para el futuro






Los historiadores del siglo XXII —habrá de esperar la humanidad un siglo para tener cierta perspectiva— definirán casi con certeza la primera mitad del siglo XXI como la edad de la regresión, del retestinamiento obligado por una globalización irresponsable, egoísta (en la que prevalecerá el enriquecimiento de unos pocos sobre la inclusión y la sostenibilidad), criminal (sin concesiones a los pobres, carne transaccionable, depredable), engañosa (agitadora de onerosos fraudes como el del cambio climático, cuando la degradación medioambiental planetaria será imparable para mayor beneficio de las multinacionales, aunque se finja desde la impostora casta política luchar contra sus efectos en todos los medios de desinformación del globo); de la desesperada búsqueda de soluciones dentro de las propias fronteras de cada nación (con o sin estado), añorantes sus gregarios ciudadanos de la prosperidad real o imaginaria, romántica, nacionalista, de otrora, incapaces de comprender que la inmovilidad personal no se compadece con la movilidad diligentemente rápida, lumínica, de los capitales, que elegirán sin dudar un instante la inversión multinacional al préstamo al pequeño empresario —el microfinanciamiento da demasiado trabajo a igualdad de beneficios—, de manera que los llamados acuerdos de prosperidad universal del milenio acabarán por trasladarse al tercero —milenio—; de la sistémica irresponsabilidad financiera global, irresponsabilidad legal y formal de esa cuerda de mangoneadores del ahorro, creadores contables del dinero electrónico, milagreros multiplicadores de la riqueza ilegítima, que acabarán por embargar recursos naturales, expropiar fuentes energéticas, países enteros —los marines USA irán después de que el Banco Mundial haga su trabajo extorsionador— para resarcirse de la deudas soberanas incobrables; del agotamiento de los recursos en desarrollos tecnológicos para el control de la población (que ya hoy, merced a las tarjetas de crédito y los teléfonos celulares está perfectamente localizada —y escuchada cuando a la inteligencia le parece oportuno(1)— en cada instante de su vida; y gracias a la tecnología abusiva del GateWindows, monitorizada permanentemente a través de Internet por los robots buscadores de claves (palabras, frases, actitudes) del Mossad, el MI6, la CIA, en la supuesta lucha contra el ficticio, inaudito, esteáricamente imposible, terrorismo islámico (y también el anarquismo global de los antisistema —¿acaso no somos todos los intelectuales unos proscritos y peligrosos, aunque pacíficos, antisistema? Si no los somos, cabe preguntarse por qué, a qué nos estamos dedicando, en qué perdemos el tiempo mientras olvidamos nuestro deber—, considerados malditos por desagradecidos al plan global —es un Régimen— que explota en su nombre a países del tercer mundo para darles a ellos mejor vida al quedar habilitados para comerse las migajas de los manteles de los acaudalados y los poderosos) inventado por el Think Tank de Rumsfeld, Rice y Bush); de la multilateralidad y la transversalidad sólo para los medios, encubridores del verdadero ecumenismo de Bilderberg, la Trilateral, el foro de Davos, los Illuminati, todos ellos orquestados por la Masonería verdaderamente importante, no la de los Roundtablers, los Skull and Bones, la Sociedad Fabiana, etc., simples peones todos del verdadero conocimiento a cambio de una parte de la riqueza, sino los exclusivos miembros de la logia B'naï B'rith, el más alto rango del conocimiento y del poder omnímodo (también sobre la vida y la muerte del conjunto de los seres humanos).

La manera en la que se está respondiendo a la crisis desembocará, en los próximos meses, en el caótico futuro del planeta Tierra. Será la edad de la inculcada intolerancia popular (producto del encarecimiento de los alimentos y los combustibles, de la crisis financiera, del miedo a lo desconocido y del abandono por parte de la clase política —que seguirá atareada, cegada por el enriquecimiento urgente, último, y en la fuga de sus rapiñas a paraísos fiscales— del pueblo a su evidente suerte, tras el desencuadernamiento de los programas de protección social, tras la retirada de la financiación ayer abundante) en la que se culpará a los inmigrantes y extranjeros por el aumento del desempleo y por la miseria consecuente. La primera mitad del siglo XXI no será, para los historiadores del siglo XXII, la edad de la responsabilidad, como prometiera el oscuro presidente señuelo encumbrado a la Casa Blanca por los amos del mundo, el criminal desbaratador de la prosperidad de Kenia, Barack Obama, pues, para ello, serían necesarios un cambio de actitud y políticas de cooperación en los Estados Unidos y en todo el mundo, lo que no va a suceder mientras al poder mammonista no le pluga; sino que será, simple y llanamente, la edad de la decadencia.

XABIER ALZURI CALAVERA


NOTA DEL EDITOR: Con este artículo presentamos, en agosto de 2010, a nuestro nuevo colaborador, Xabier Alzuri Calavera, ingeniero y licenciado en Humanidades. Esperamos que sus aportaciones a este medio, lúcidos textos redactados con un bien personal estilo, nos ayuden a todos a comprender el mundo en el que nos ha tocado vivir.

(1) El autor se refiere al sistema SITEL, pagado por el Gobierno Aznar e implementado por el Gobierno Zapatero, que permite al ministro del Interior escuchar, desde el micrófomo de cualquiera de nuestros móviles, sin que se encienda, sin que lo notemos, todas nuestras conversaciones cara a cara. Es un micro espía situado en la habitación. Solución única: la que emplean los mafiosos y los grandes empresarios (¿O son lo mismo?) en sus reuniones: dejar los móviles fuera o quitarles la baterías.



Decálogo
acrático para la supervivencia


"No hay bandera lo bastante grande que tape la vergüenza de asesinar a gente inocente"
Desahucios por trimestres desde principio de la crisis

Mujer alemana usando el dinero como combustible



En una huída hacia adelante imparable, los bancos centrales de todo el mundo fabrican ahora mismo dinero de manera continua, industrial, para sostener la financiación de sus maquinarias estatales. Expertos que vaticinaron la crisis de 1929 avisan de una recesión planetaria para 2015 tan grave como aquella o más. El Gobierno Federal de los EEUU incrementa su deuda pública a una tasa de 2 billones de dólares anuales, buena parte de los cuales destina a la guerra. Putin acaba de abandonar la cumbre del G20 en Australia, advirtiendo que EEUU es el causante de los problemas mundiales y no parte de la solución de los mismos. Los estados se afanan por comprar cuanto oro pueden. El superabundante dinero fiduciario sólo sostiene su valor artificial porque la inmensa mayoría de los ciudadanos no lo tienen en cantidad suficiente más que para malvivir. Muy pronto el inmenso volumen de dólares que gravita en la cúspide de la pirámide humana, tras la succión por capilaridad de la usura desaforada desde las capas populares a las privilegiadas, caerá sobre todas los estratos de la pirámide humana como una gran lluvia verde, produciendo la mayor inflación que se recuerda en el mundo desde la del marco alemán (que organizó la misma Sinarquía Financiera Internacional tras el saqueo de la crisis del 29 y que desencadenó la II Guerra Mundial y mató a cien millones de personas). Cada ser humano, hombre, mujer o niño de toda raza y condición, tocará a un millón de dólares por cabeza. Imagínese el precio de una barra de pan.

Nada cambiará la forma de actuar de los gobiernos. A los estados no les importa el pueblo absolutamente nada. Si se empobrece o si se muere de hambre. A los estados sólo les importa su propia supervivencia, funcionario a funcionario, político a político. Solo quieren que "los mercados" sigan financiándolos. Que el ahorro de la ciudadanía fenezca en el pozo sin fondo de las deudas soberanas.

La gente vive en la inopia, aunque sabe claramente que los políticos no los representan; que los banqueros rigen sobre los políticos; que el dinero de sus impuestos, dedicado antes a beneficios sociales, va al salvamento de los bancos, mientras los gobiernos aplican políticas de austeridad que se resumen en recortar derechos. Pero ignora que la banca y los estados roban el ahorro de la gente mediante la manipulación a la baja de las tasas de interés, lo que les permite la creación de tanto dinero como quieran a interés cero para financiar sus gastos faraónicos, aunque sea a costa de que el ahorro real e incluso los sueldos se deprecien (un dinero a costo cero indica que carece de valor, de modo que todo salario pagado con ese dinero es un timo). Lo peor de todo es que la gente cree que todo se arreglará de una manera o de otra, y que las cosas volverán a ser como antes; piensa que la supervivencia del pueblo está entre los objetivos del Estado, pues suponen que éste necesita a la gente corriente para trabajar, crear riqueza en forma de plusvalías y pagar impuestos. Y se equivocan.

Estos errores hacen que los pocos individuos conscientes de la realidad no podamos contar con el pueblo para acabar con el pútrido sistema financiero-estatalista. Hay que buscar soluciones minoritarias, casi individualistas, para la crisis humanitaria que ya es inminente. Soluciones que afectan tanto al ámbito laboral como al de la familia y al de las relaciones sociales. De un diario como éste no pueden esperarse otras recetas que no sean las basadas en la acracia, en la autogestión, la sostenibilidad y la libre asociación entre humanos. Pero no por mero idealismo, sino porque se trata de las únicas soluciones eficaces. Las desgranamos en diez medidas concretas.

La primera medida es desligarse en lo posible del sistema basado en el dinero fiduciario. Aunque sea de modo parcial, alternativo. Mientras el dinero funcione, será un modo de intercambio, pero deben implementarse otros ya. Deben anularse las tarjetas de crédito y las cuentas corrientes, excepto aquella en la que se cobre una nómina, cuyo dinero debe retirarse del banco el primer día y tenerlo en casa. Debe abordarse la creación o uso de monedas alternativas y del crédito persona a persona. Y sobre todo, del intercambio libre de bienes y servicios fuera del control del Estado y su injusto sistema impositivo.

La segunda medida es simultanear el trabajo asalariado, que se retribuye con dinero fiduciario, con otro por cuenta propia, preferentemente manual y útil: iniciarse en oficios como albañilería, electricidad, fontanería, agua, gas, etc: o actividades básicas, como la agricultura, la pesca o la ganadería. Cosas con las que pueda uno ganarse la vida pase lo que pase.

La tercera medida es gastar el ahorro de que se disponga en reforzar el punto anterior: comprar herramientas o alquilar un buen pedazo de tierra de cultivo, por ejemplo. No adquirir jamás nada, ningún utensilio o artefacto, que no pueda reparar uno mismo, o pueda aprender a hacerlo, en caso de avería.

La cuarta medida es desobedecer toda ley injusta en lícita objeción de conciencia. Sin que te pillen, claro. Una ley injusta es ilegítima, pues ha sido dictada por los que tienen mucho para mantener y aumentar su fortuna a costa de los que no tienen nada. No es cuestión de enfrentarse a la Ley en las calles, como hacen los colectivos anti-desahucios (lo cual está muy bien, por supuesto). Se trata de saber que, una vez embargado el piso por un banco, en cuanto el secretario del juzgado se va, se puede volver a entrar a él dándole una patada a la puerta, pues ello abre otro proceso legal interminable por la ocupación de un inmueble vacío. Es lo que tienen las leyes injustas: lagunas e incoherencias que las hacen ineficaces ante los que las ponen en duda sin complejos. En caso de colapso monetario, los intereses de las hipotecas se dispararán. Si los salarios no aumentan en la misma proporción, será imposible pagar las cuotas. Si los sueldos crecieran con la inflación, cosa poco probable, el principal de la deuda sería redimible con muy poco esfuerzo relativo para los que para entonces no hubieran sido embargados. Otra ley injusta es la que establece los abusivos precios de los servicios públicos, como la electricidad, el gas o el agua. Pero los contadores son vulnerables. Para los que gustan de pagar lo que consumen, estudios serios demuestran que la vuelta al butano representa gastar la tercera parte que usando gas ciudad. Y que el uso racional de la electricidad puede reducir su consumo a la mitad.

La quinta medida es independizarse del uso de la gasolina tanto como se pueda. Aprender a andar de nuevo, como hacían nuestros abuelos, cuando ello sea posible o a utilizar el transporte público y, sobre todo, la bicicleta: fuerte, barata y fea, para que no resulte un objeto que excite el deseo de los amigos de lo ajeno. Aún no es necesario todo esto, pero vale la pena irse acostumbrando cuanto antes.

La sexta medida es eliminar el uso del teléfono móvil y, en general, de las telecomunicaciones. Tener una tarifa de costo cero si no se consume nada, sin mínimos. Fuera de su uso para el trabajo alternativo, el teléfono móvil no sirve para nada que no sea puramente lúdico, estúpido y fuera de lugar en los tiempos duros que se nos vienen encima (hay una tarifa de teléfono fijo a costo cero si sólo se reciben llamadas, aunque cara si se llama, pensada para ancianos). El hecho es que las empresas no mantienen las infraestructuras y pronto su funcionamiento será errático y deficiente. Si le interesa al poder, Internet se quedará colgado un buen día y no funcionará más. Además de que se trata de un sistema orientado al control de la población. Facebook es una trampa para tontos de baba, gente joven o menos joven esclavizada por sus hormonas. El sistema SITEL es un puro medio de espionaje. Y el DNI con RFID, es más propio del seguimiento de animales que del uso en humanos.

La séptima medida es hacerse invisible, fuera del control del Estado. Hoy día puede saberse donde está uno por el GPS de su móvil y qué está haciendo gracias a los controles presenciales RFID y a las tarjetas de crédito; o incluso lo que está diciendo (si es alguien importante) mediante el operativo SITEL. El móvil debe mantenerse apagado si no se usa y, en caso de peligro, sin batería o envuelto en papel de aluminio o caja de Faraday. El ordenador debe usarse de manera segura: utilizando Tor para camuflar la IP y obturando la cámara de vídeo.

La octava medida es disponer de armas suficientes para defender uno a su familia por si llega el caos total. Las armas son de muy diversa especie. Las únicas controladas por el Estado son las de fuego. Dejo a la imaginación del lector o al inabarcable Internet el averiguar más sobre el asunto.

La novena medida es protegerse de las enfermedades contagiosas. El tema es amplio, pero la buena salud derivada del ejercicio es fundamental. Hay algunos medicamentos que deben acopiarse, como el agua oxigenada, el bicarbonato monosódico o el dióxido de cloro, que lo mismo previenen infecciones por heridas cutáneas que enfermedades contagiosas, como la gripe y sus derivados para la guerra bacteriológica, cada día más letales y sofisticados.

Y la décima medida es unirse libremente a tantas asociaciones de personas como sea necesario para mejor resolver los problemas comunes. No confíes en Internet para relacionarte, pues está controlado. Hazlo en persona, En grupo puede acometerse una empresa cooperativa, la ocupación de un pueblo abandonado, la educación (o su refuerzo) de la infancia, las reclamaciones, las protestas, las cajas de resistencia, el crédito mutuo y mil cosas más. Lo importante es no afiliarse a una única asociación libre pretendiendo que vaya a resolverlo todo. Eso da lugar a liderazgos y enfrentamientos entre camarillas que tarde o temprano se pagan caros.

Corren tiempos para dudar de todo: del Estado, del capitalismo, de las ideologías partidarias, del sindicalismo (no de todo él, siempre quedarán los anarquistas), del matrimonio (donde esté el amor libre, que se quite el reglado). Debemos dudar incluso de la democracia. Y nos referimos no solamente a la falsa democracia actual, sino a su posible sustituto futuro, pues siempre se tratará de democracia burguesa no asamblearia. No debemos conceder a un rebaño lobotomizado por la televisión el derecho de decidir nuestro destino personal. Cualquier problema complejo, como es el de la supervivencia, debe estudiarse sin prejuicios, partiendo de cero. Pues todo lo que nos han enseñado hasta ahora es mentira. De lo único que no debemos dudar es de la infinita capacidad del ser humano para resolver cualquier problema, si un número suficiente de cerebros realmente interesados en hallar la solución se ponen a ello.

Nadie con dos dedos de frente lo ignora ya: Los consejos de administración de los bancos son asociaciones mafiosas protegidas legalmente por sus estados respectivos y sus parlamentos de delincuentes copados por el bipartidismo organizado. El mundo basado en el dinero, tal y como lo conocemos, está liquidado, pero morirá matando. Creer que el dinero es un objetivo social, en vez de un medio de intercambio, ya no sirve más. Y no porque ahora mismo sea el dinero escaso, que lo es y mucho. Si ese fuera el problema, quizás acratas.net invitaría a sus lectores a trabajar más duro para conseguir ganar más. No lo hace porque muy pronto el dinero no valdrá nada, provocando la mayor hecatombe que haya sufrido jamás el planeta Tierra. Os advertimos de que el Pentágono ha tomado el poder en EEUU desde primeros de siglo. Sin la guerra permanente, la economía real estadounidense sería aspirada por el inmenso agujero negro de su deuda, arrastrando tras de sí a la economía del mundo. Digno de verse, si no fuera letal.

ÁCRATAS



Decálogo
básico para la supervivencia




Niños jugando con los paquetes del sueldo diario de su papá
Mujer alemana usando el dinero como combustible




En una huída hacia adelante imparable, los bancos centrales de todo el mundo fabrican ahora mismo dinero de manera continua, industrial, para sostener la financiación de sus maquinarias estatales. El Gobierno Federal de los EEUU incrementa su deuda pública a una tasa de 2 billones de dólares anuales. El superabundante dinero fiduciario sólo sostiene su valor artificial porque la inmensa mayoría de los ciudadanos no lo tienen en cantidad suficiente más que para malvivir. Muy pronto el inmenso volumen de dólares que gravita en la cúspide de la pirámide humana, tras la succión por capilaridad de la usura desaforada desde las capas populares a las privilegiadas, caerá sobre todas los estratos de la pirámide humana como una gran lluvia de verde mierda, produciendo la mayor inflación que se recuerda en el mundo desde la del marco alemán que organizó la misma Sinarquía Financiera Internacional tras el saqueo de la crisis del 29 que desencadenó la II Guerra Mundial y mató a cien millones de personas. Cada ser humano, hombre, mujer o niño de toda raza y condición, tocará a un millón de dólares por cabeza. Imagínese el precio de una barra de pan.

Nada cambiará la forma de actuar de los gobiernos. A los estados no les importa el pueblo absolutamente nada. Si se empobrece o si se muere de hambre. A los estados sólo les importa su propia supervivencia, funcionario a funcionario, político a político. Solo quieren que "los mercados" sigan financiándolos. Que el ahorro de la ciudadanía fenezca en el pozo sin fondo de las deudas soberanas.

La gente vive en la inopia, aunque sabe claramente que los políticos no los representan; que los banqueros rigen sobre los políticos; que el dinero de sus impuestos, dedicado antes a beneficios sociales, va al salvamento de los bancos, mientras los gobiernos aplican políticas de austeridad que se resumen en recortar derechos. Pero ignora que la banca y los estados roban el ahorro de la gente mediante la manipulación a la baja de las tasas de interés, lo que les permite la creación de tanto dinero como quieran a interés cero para financiar sus gastos faraónicos, aunque sea a costa de que el ahorro real e incluso los sueldos se deprecien (un dinero a costo cero indica que carece de valor, de modo que todo salario pagado con ese dinero es un timo). Lo peor de todo es que la gente cree que todo se arreglará de una manera o de otra, y que las cosas volverán a ser como antes; piensa que la supervivencia del pueblo está entre los objetivos del Estado, pues suponen que éste necesita a la gente corriente para trabajar, crear riqueza en forma de plusvalías y pagar impuestos. Y se equivocan.

Estos errores hacen que los pocos individuos conscientes de la realidad no podamos contar con el pueblo para acabar con el pútrido sistema financiero-estatalista. Hay que buscar soluciones minoritarias, casi individualistas, para la crisis humanitaria que ya es inminente. Soluciones que afectan tanto al ámbito laboral como al de la familia y al de las relaciones sociales. De un diario como éste no pueden esperarse otras recetas que no sean las basadas en la acracia, en la autogestión, la sostenibilidad y la libre asociación entre humanos. Pero no por mero idealismo, sino porque se trata de las únicas soluciones eficaces. Las desgranamos en diez medidas concretas.

La primera medida es desligarse del sistema basado en el dinero fiduciario. Aunque sea de modo parcial, alternativo. Mientras el dinero funcione, será un modo de intercambio, pero deben implementarse otros ya. Deben anularse las tarjetas de crédito y las cuentas corrientes, excepto aquella en la que se cobre una nómina, cuyo dinero debe retirarse del banco el primer día y tenerlo en casa. Debe abordarse la creación o uso de monedas alternativas y del crédito persona a persona. Y sobre todo, del intercambio libre de bienes y servicios fuera del control del Estado y su injusto sistema impositivo.

La segunda medida es simultanear el trabajo asalariado, que se retribuye con dinero fiduciario, con otro por cuenta propia, preferentemente manual y útil: iniciarse en oficios como albañilería, electricidad, fontanería, agua, gas, etc: o actividades básicas, como la agricultura, la pesca o la ganadería. Cosas con las que pueda uno ganarse la vida pase lo que pase.

La tercera medida es gastar el ahorro de que se disponga en reforzar el punto anterior: comprar herramientas o alquilar un buen pedazo de tierra de cultivo, por ejemplo. No adquirir jamás nada, ningún utensilio o artefacto, que no pueda reparar uno mismo, o pueda aprender a hacerlo, en caso de avería.

La cuarta medida es desobedecer toda ley injusta en lícita objeción de conciencia. Una ley injusta es ilegítima, pues ha sido dictada por los que tienen mucho para mantener y aumentar su fortuna a costa de los que no tienen nada. No es cuestión de enfrentarse a la Ley en las calles, como hacen los colectivos anti-desahucios (lo cual está muy bien, por supuesto). Se trata de saber que, una vez embargado el piso por un banco, en cuanto el secretario del juzgado se va, se puede volver a entrar a él dándole una patada a la puerta, pues ello abre otro proceso legal interminable por la ocupación de un inmueble vacío. Es lo que tienen las leyes injustas: lagunas e incoherencias que las hacen ineficaces ante los que las ponen en duda sin complejos. En caso de colapso monetario, los intereses de las hipotecas se dispararán. Si los salarios no aumentan en la misma proporción, será imposible pagar las cuotas. Si los sueldos crecieran con la inflación, cosa poco probable, el principal de la deuda sería redimible con muy poco esfuerzo relativo para los que para entonces no hubieran sido embargados. Otra ley injusta es la que establece los abusivos precios de los servicios públicos, como la electricidad, el gas o el agua. Pero los contadores son vulnerables. Para los que gustan de pagar lo que consumen, estudios serios demuestran que la vuelta al butano representa gastar la tercera parte que usando gas ciudad. Y que el uso racional de la electricidad puede reducir su consumo a la mitad.

La quinta medida es independizarse del uso de la gasolina tanto como se pueda. Aprender a andar de nuevo, como hacían nuestros abuelos, cuando ello sea posible o a utilizar el transporte público y, sobre todo, la bicicleta: fuerte, barata y fea, para que no resulte un objeto que excite el deseo de los amigos de lo ajeno. Aún no es necesario todo esto, pero vale la pena irse acostumbrando cuanto antes.

La sexta medida es eliminar el uso del teléfono móvil y, en general, de las telecomunicaciones. Tener una tarifa de costo cero si no se consume nada, sin mínimos. Fuera de su uso para el trabajo alternativo, el teléfono móvil no sirve para nada que no sea puramente lúdico, estúpido y fuera de lugar en los tiempos duros que se nos vienen encima (hay una tarifa de teléfono fijo a costo cero si sólo se reciben llamadas, aunque cara si se llama, pensada para ancianos). El hecho es que las empresas no mantienen las infraestructuras y pronto su funcionamiento será errático y deficiente. Internet se quedará colgado un buen día y no funcionará más. Además de que se trata de un sistema orientado al control de la población. Facebook es una trampa para tontos de baba, gente joven o menos joven esclavizada por sus gónadas. El sistema SITEL es un puro medio de espionaje. Y el DNI con RFID, es más propio del seguimiento de animales que del uso en humanos.

La séptima medida es hacerse invisible, fuera del control del Estado. Hoy día puede saberse donde está uno por el GPS de su móvil y qué está haciendo gracias a los controles presenciales RFID y a las tarjetas de crédito; o incluso lo que está diciendo (si es alguien importante) mediante el operativo SITEL. El DNI electrónico debe envolverse en papel de metal o caja de Faraday. El móvil debe mantenerse apagado si no se usa y, en caso de peligro, sin batería. El ordenador debe usarse de manera segura: utilizando Tor para camuflar la IP y obturando la cámara de vídeo.

La octava medida es disponer de armas suficientes para defender uno a su familia si llega el caos total. Las armas son de muy diversa especie. Las únicas controladas por el Estado son las de fuego. Dejo a la imaginación del lector o al inabarcable Internet el averiguar más sobre el asunto, pero existe el aire comprimido capaz de tanta potencia como la pólvora, o las pistolas de clavos para la construcción. Deben mantenerse en perfecto estado siempre, como hace un soldado. Aunque no lleguen a utilizarse nunca. Eso depende sólo de la suerte.

La novena medida es protegerse de las enfermedades contagiosas. El tema es amplio, pero la buena salud derivada del ejercicio es fundamental. Hay algunos medicamentos mágicos que deben acopiarse, como el agua oxigenada o el bicarbonato monosódico, que lo mismo previenen infecciones por heridas cutáneas que enfermedades contagiosas, como la gripe.

Y la décima medida es unirse libremente a tantas asociaciones de personas como sea necesario para mejor resolver los problemas comunes. En grupo puede acometerse una empresa cooperativa, la ocupación de un pueblo abandonado, la educación (o su refuerzo) de la infancia, las reclamaciones, las protestas, las cajas de resistencia, el crédito mutuo y mil cosas más. Lo importante es no afiliarse a una única asociación libre pretendiendo que vaya a resolverlo todo. Eso da lugar a liderazgos y enfrentamientos entre camarillas que tarde o temprano se pagan caros.

Corren tiempos para dudar de todo: del Estado, del capitalismo, de las ideologías partidarias, del sindicalismo (no de todo él, siempre quedarán los anarquistas), del matrimonio (donde esté el amor libre, que se quite el reglado con taxímetro). Debemos dudar incluso de la democracia. Y nos referimos no solamente a la falsa democracia actual, sino a su posible sustituto futuro, pues siempre se tratará de democracia burguesa no asamblearia. No debemos conceder a un rebaño lobotomizado por la televisión el derecho de decidir nuestro destino personal. Cualquier problema complejo, como es el de la supervivencia, debe estudiarse sin prejuicios, partiendo de cero. Pues todo lo que nos han enseñado hasta ahora es mentira. De lo único que no debemos dudar es de la infinita capacidad del ser humano para resolver cualquier problema, si un número suficiente de cerebros realmente interesados en hallar la solución se ponen a ello.

Nadie con dos dedos de frente lo ignora ya: Los consejos de administración de los bancos son asociaciones mafiosas protegidas legalmente por sus estados respectivos y sus parlamentos de delincuentes copados por el bipartidismo organizado. El mundo basado en el dinero, tal y como lo conocemos, está liquidado. Creer que el dinero es un objetivo social, en vez de un medio de intercambio, ya no sirve más. Y no porque ahora mismo sea el dinero escaso, que lo es y mucho. Si ese fuera el problema, acratas.net invitaría a sus lectores a trabajar más duro para conseguir ganar más. No lo hace porque muy pronto el dinero no valdrá nada, provocando la mayor hecatombe que haya sufrido jamás el planeta Tierra. Ya advertimos que, tras el impasse escénico de las elecciones presidenciales norteamericanas de noviembre, la economía real estadounidense sería aspirada por el inmenso agujero negro de su deuda, arrastrando tras de sí a la economía del mundo. Digno de verse, si no fuera letal.

ÁCRATAS



 







Fundamentos de Anarquismo (1) El Estado Social



—¿Por qué darle pábulo a los anarcocapitalistas, MESS? —me pregunta un compañero— A pesar del “anarco” del nombre, no son anarquistas, sino extremistas neoliberales. Tú lo sabes.

—Porque son perseguidos y denostados por todo dios, como nosotros —le respondo—. ¿Sabes la causa? Coinciden con nosotros (acratas.net), y lo expresan, en que lo que agosta al planeta es el nefando negocio de la Banca, su creación del dinero de la nada amparado en la deuda, su vulneración de las normas a que el derecho mercantil obliga a todas las demás empresas —al apropiarse de los depósitos a la vista de sus clientes para apostar en la timba de los mercados—, su exigencia de un coeficiente de encaje bancario del 100%, su denuncia de los excesos de las monedas fiduciarias, su adhesión al oro como moneda de curso legal. Se han atrevido a tocar el negocio de Rothschild y sus chicos de la FED, de JPMorgan, de Goldman Sachs, etc., y han caído en desgracia y aparecen como payasos en los medios. La Escuela Austriaca ha sido impostada por la Escuela de Chicago, nada anarquista. Por eso les doy pábulo.

Todos sabemos que durante 75 años, el Primero y el Segundo mundo —capitalista y comunista— estuvieron enfrentado a muerte. Como curiosidad, diremos que uno y otro prometían como meta la anarquía. El anarcocapitalismo, que es en realidad la única ideología que sustenta el liberalismo, es la manera de llegar a la anarquía desde el sistema capitalista. También el Socialismo real prometía la anarquía tras el período transitorio de dictadura del proletariado. Parece ser que todo sistema político-económico sabe que los seres humanos, tengan la ideología que tengan, llevan un anarquista dentro. Anarcocapitalistas y comunistas libertarios estamos en los extremos del espectro ideológico, pero muy próximos en realidad en algunos aspectos. Lo que nos hace sospechar que quizás el espectro ideológico no es lineal y finito, sino circular e ilimitado.

Si capitalistas y comunistas coincidimos en la meta final —la anarquía—, ¿qué nos separa entonces? No nos enfrenta el propio concepto funcional de anarquía, pues ésta se definirá a sí misma por sus medios, en ausencia de coacción. Lo que nos enfrenta es el procedimiento para llegar a la anarquía a partir de la situación actual. Y estamos separados porque quizás sospechamos que jamás lograremos alcanzar nuestra meta. Así que los ácratas no vamos a tolerar que el mundo sea anárquico para los ricos y esclavista para los pobres, que es lo que sucedería si se tiende a la anarquía desde el sistema oligopolístico de las multinacionales y los bancos de negocios, con alto grado de educación para los ricos, dotados de ejércitos privados, imponiendo sus condiciones a las masas de pobretones ineducadas y desprotegidas.

Los anarcocapitalistas tienden a la simplificación, y consideran que socialista es todo régimen que agrede a la libertad de la función empresarial. Ellos creen que agresiones son los impuestos y las leyes coactivas sistemáticas —bajo amenaza de violencia física—, al tiempo que consideran al empresario como un ser inocentemente egoísta que nunca se equivoca; y si lo hace, es a causa de que ha recibido falsas informaciones generadas por los agentes estatalistas distorsionadores del mercado. Socialista es todo régimen que coacciona de manera sistemática, organizada y previsible, repetitiva. Simple, pero en claro: Obama y la UE son socialistas. Merkel es socialista.

El anarcocapitalismo tiene ideas curiosas: el empresario tiene como función, estimulado por la visión de un futuro beneficio, descubrir oportunidades de negocio, que son desajustes entre necesidades y recursos. Así que todos los intervinientes en el mercado aprenden a disciplinar sus comportamientos en función de las necesidades ajenas. Pero —¡oh, sorpresa!— si la organización social evitara los desajustes, la función empresarial carecería de sentido. Lo que sucede es que es improbable que eso suceda a causa del Teorema de la Imposibilidad del Socialismo.

El Teorema de la Imposibilidad del Socialismo dice —¿en términos científicos?— que la información que recibe cualquier órgano estatal coordinador es siempre incompleta y desfasada en el tiempo, de manera que sus mandatos son erróneos y paralizantes del sentido mágico de la iniciativa privada y la intuición empresarial que no puede descubrir información al quedar oculta por la regulación estatal. El socialismo, a causa de su coacción, bloquea la creación de información que el propio órgano coordinador precisa para la eficacia de sus mandatos. De modo que estos generan caos, no orden. He aquí a la ciencia postulando que es la intuición, y no la ciencia, la que funciona. Por eso, el marxismo es, por científico, un error científico para los anarcocapitalistas.

Los anarcocapitalistas aseguran que, aunque los más preparados estuvieran en el órgano director del estado social —un consejo de sabios bondadosos generosos y expertos—, tampoco funcionaría. Ni siquiera armados de la mejor tecnología informática podrían coordinar deseos humanos y medios. Un PC es un enemigo más de la programación propia del Socialismo, puesto que Internet genera más descubrimientos de los que puede digerir el poder coordinador. El problema no se soluciona, sino que aumenta.

Lo que sí es verdad es que el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. De modo que socialismo y corrupción van de la mano, puesto que, gracias a la corrupción, los negocios son posibles, las licencias se conceden y el dinero circula, bien contabilizado por los Bárcenas de turno (el PP también es socialista es ese sentido). Según los anarcocapitalistas, el Socialismo corrompe los principios morales, desprestigia la ley e invita a violarla, acabando con la justicia tradicional.

En sus razonamientos, los anarcocapitalistas ignoran aposta que la mayor parte de las iniciativas empresariales son fracasos, ridículos intentos de negocio de imbéciles sin capacidad. Eso no les importa. Están dispuestos a sacrificar incluso a los suyos. Para ellos, el mercado es un juego de saldo cero. Si uno pierde, otro gana. Aunque el mercado sea esencialmente caótico, ellos creen que el mercado es orden en estado puro. La inteligencia sometida a la conclusión anticipada produce estas paradojas.

La verdad es que el libre mercado es caótico y el mercado real debiera ser así: cada agente es minúsculo como las moléculas de un gas que, agitándose en todas direcciones a causa de la temperatura, produce sin embargo un efecto coordinado que levanta el émbolo de una máquina, que es el bienestar social. Pero el libre mercado no existe porque ciertos agentes —las corporaciones— son pesados sólidos en vez de infinitesimales moléculas, e impiden que el émbolo se levante por su pesantez o por su intencionado rozamiento entre pistón y cilindro.

Los ácratas no podemos ir de la mano de los anarcocapitalistas porque nos llevan al huerto en vez de a la anarquía. No nos queda más camino que, o bien darle la vuelta al sentido de la marcha y volver a la dictadura del proletariado, o bien saltar directamente a la anarquía desde la situación actual.

En muchas cosas coincidiremos con los anarcocapitalistas. En otras muchas, no.

Mediante una nueva constitución, el Estado debe armar de competencias a los municipios (no a las autonomías, que tienden a ser estados y deben desaparecer) —léase esto—y luego minimizarse como elemento coactivo. El núcleo de la organización política y social es la democracia directa municipal, y es votar con los pies, si hace falta.

La ley debe ser natural, clara y concisa, de modo que cualquiera pueda entenderla —léase este artículo de MHdP—, abarcarla y asumirla hasta hacerla propia. No debe prohibir nada innecesariamente: la prostitución, las drogas, el fumar o el suicidio. Nada.

La propiedad privada es quizás inevitable. Pero no pueden abandonarse bienes y esperar que no sean tomados por otros legalmente. El hombre debe reconocer sin coacción que posee la Tierra en usufructo, no en propiedad omnímoda. La libertad empresarial asumirá esa ley natural. Contra las vulneraciones, los municipios y sus asociaciones tendrán derecho a actuar en defensa de sus intereses comunitarios.

El tránsito a la anarquía es imposible sin un proceso educativo generalizado en los valores de la libertad. De todas las libertades individuales y colectivas. No dudamos en descubrir cuáles son esas libertades junto a los anarcocapitalistas de buena fe.

La banca debe respetar la propiedad privada del dinero de sus impositores y, por lo tanto, perder su capacidad de crear dinero de la nada. El coeficiente de encaje bancario debe ser —léase esto— del 100%.

El dinero debe ser el oro y la plata. Es decir, moneda con valor intrínseco. Y aportamos que debe estar representado electrónicamente con una divisa segura, infalsificable, al modo de los bitcoin.

Otras cosas son discutibles. Para eso estamos todos, para decidir democráticamente:

La Seguridad Social, en ausencia del Estado y su violencia coercitiva, podría constituirse en cooperativa mutua, dotándola de fondos para compensar el efecto de la pirámide de edades, que es un gran desfalco del Estado a sus afiliados: nadie puede perder sus derechos, pero se tenderá en un par de generaciones a la capitalización de lo libremente aportado. No debe ser obligatorio pertenecer a la mutua.

La sanidad podría depender quizás de los municipios, que se asociarían para sostener los hospitales comarcales; y hasta podría privatizarse pasando la propiedad a los ciudadanos mediante la titularidad de una parte alícuota de acciones.

En fin: soluciones hay muchas, pero camino sólo hay uno, y pasa por la dignidad, la educación y un inmenso valor por parte de todos.

Con este post, espero generar mucha, mucha, polémica.

ÁCRATAS


NOTA DE MHdP:


Hay muchos ejemplos de empresas florecientes destruidas por el socialismo. Describiré una:

Un empresario descubre la legítima insatisfacción sexual de una buena parte de los españoles. También descubre que el hambre en algunos países africanos abre la oportunidad de que buena parte de sus hembras jóvenes y de buen ver estén dispuestas a follar legítimamente,con tal de no morir de inanición. De modo que establece una solución que, satisfaciendo las necesidades de ambas partes, le da una oportunidad de beneficio. Así crea una empresa que traslada mujeres desde África a prostíbulos españoles para cubrir las frustradas necesidades sexuales descubiertas. Y gana mucho dinero. Pero viene el estado social y lo coacciona mediante un mandato que impide el tráfico de personas —trata de blancas, le llama el Código Penal— pues, en ausencia de información actualizada y dinámica, no ha sabido el órgano director estatal detectar la necesidad social y resolverla mediante un decreto que, por ejemplo, obligara a las españolas a follar más.

Conclusión: a pesar del Teorema de la Imposibilidad del Socialismo, el Socialismo existe y le jode el negocio a nuestro héroe. Éste, como tiene margen suficiente, intenta seguir con su negocio sobornando a policías y funcionarios. Finalmente, acaba en la cárcel a causa de la coacción continuada y efectiva del Socialismo que, obsesivo, impide la libre persecución de los fines individuales, generando un infierno descoordinado y antihumano.

¡Qué jodido es el Socialismo!



El Imperio traza el camino
Al servicio de la CIA:
54 países colaboraron en torturas y apoyaron los gulags clandestinos



















Un informe redactado por la organización de derechos humanos Open Society Justice Initiative (OSJI) sostiene que al menos 54 países cooperaron en los secuestros, detenciones y torturas, ejecutados por la CIA tras los ataques del 11-S.

El extenso documento de 213 páginas preparado por la organización con sede en Nueva York pone al descubierto que más de una cuarta parte de los Gobiernos del mundo ofreció secretamente su apoyo a los servicios secretos estadounidenses, sin lo cual la CIA no habría podido operar su programa, según la OSJI.

"No cabe la menor duda de que altos funcionarios de la administración de (George) Bush son responsables por haber autorizado las violaciones de derechos humanos relacionadas con las detenciones secretas y entregas extraordinarias de personas, y la impunidad de que han disfrutado hasta la fecha sigue siendo motivo de gran preocupación", dice el informe.

«Las operaciones de detenciones secretas y entregas extraordinarias, elaboradas para llevarse a cabo secretamente fuera de Estados Unidos, no podrían hacerse realidad sin una participación activa de Gobiernos extranjeros»

"Pero la responsabilidad de estas violaciones no se agota en Estados Unidos. Las operaciones de detenciones secretas y entregas extraordinarias, elaboradas para llevarse a cabo secretamente fuera de Estados Unidos, no podrían hacerse realidad sin una participación activa de Gobiernos extranjeros. Estos Gobiernos también deben responder por ello".

Según la OSJI, el listado de esos Estados incluye países como Pakistán, Afganistán, Egipto y Jordania, donde existieron cárceles secretas donde se practicaron torturas durante varios años. Países como Irlanda, Islandia y Chipre son acusados de haber concedido una ayuda solapada al programa al permitir el uso de su espacio aéreo y sus aeropuertos en operaciones de entrega.

Canadá no solo permitió el uso de su espacio aéreo, sino que también proporcionó información sobre uno de sus ciudadanos, según el informe.

Muchos de los países de la lista son europeos. Alemania, España, Portugal y Austria están entre ellos, mientras que Francia, los Países Bajos y Hungría no. Georgia es acusada de haber participado en la entrega, mientras que Rusia no figura en la lista.

Algunos países, como Polonia, Lituania y Rumania, colaboraron albergando cárceles secretas en su territorio.

La publicación del informe parece haber sido programada para coincidir con las audiencias de aprobación de la candidatura de John Brennan, fijados para este jueves. Se prevé que Brennan, elegido por Barack Obama para encabezar la CIA sea interrogado sobre su presunta relación con las operaciones secretas y torturas durante los mandatos de Bush.


La tortura como fuente de información

Abu Zubeida, el hombre que «delató a al-Qaida»

Abu Zubeida, aún detenido en la base naval estadounidense de Guantánamo, es para Occidente la principal fuente de información sobre al-Qaeda. Al ser sometido a la tortura, Zubeida reveló los nombres de otros responsables de la organización terrorista, quienes –al ser arrestados gracias a sus revelaciones– proporcionaron a su vez otras informaciones, de las que también disponen las autoridades de Estados Unidos. En pocas palabras, todo lo que las autoridades estadounidenses dicen saber se debe, en primer lugar, a Abu Zubeida. El problema es que ahora se sabe que Abu Zubeida nunca fue miembro de al-Qaeda y que todo lo que confesó bajo la tortura lo dijo únicamente para que no siguiesen torturándolo. O sea, la mayor parte de lo que el contraespionaje estadounidense dice saber sobre al-Qaeda salió de la fértil imaginación del torturado y es todo falso.

Abu Zubeida, presentado en otros tiempos como el «jefe de operaciones» de al-Qaeda, parece haberse convertido en el elemento fundamental de una gran interrogante que pone en duda toda la leyenda oficial alrededor de esa organización. Desde su captura, a principios de 2002, Zubeida es conocido como el primer «detenido» que fue torturado [por la CIA]. La información que le sacaron sus torturadores fue determinante en la elaboración de la versión oficial sobre el 11 de septiembre, además de haber servido para justificar el uso permanente de esa forma de interrogatorio. Sin embargo, en septiembre de 2009, el gobierno de Estados Unidos reconoció que Zubeida nunca fue miembro de al-Qaeda y que ni siquiera estuvo vinculado a esa organización. Ello da pie a un alarmante número de interrogantes sobre la veracidad de lo que se sabe de al-Qaeda. Interrogantes que además nos llevan a reconsiderar todo lo que creíamos saber sobre la verdadera identidad de las personas sospechosas de haber estado detrás de los ataques del 11 de septiembre.

Contrariamente a los demás presuntos líderes de al-Qaeda, como Khaled Cheikh Mohammed (KCM) y Ramzi al-Chaiba, Zubeida nunca fue acusado del menor crimen. Mientras que los demás principales sospechosos del 11 de septiembre están a la espera de un juicio militar constantemente pospuesto, Zubeida ha sido borrado de la historia. ¿Por qué quiere el gobierno de Estados Unidos que nos olvidemos de este personaje, a pesar de que se le considera como el primero y el más importante de los agentes de al-Qaeda arrestados después del 11 de septiembre?

La Comisión sobre el 11 de Septiembre calificó a Zubeida de «socio de al-Qaeda», de «viejo aliado de ben Laden», de «lugarteniente de ben Laden» y de «lugarteniente de al-Qaeda» [1]. Sin embargo, las alegaciones de la Comisión parecían algo contradictorias ya que, en su informe oficial, se acusaba a Zubeida de ser un simple terrorista asociado a esa organización, con la cual colaboraba en el reclutamiento y entrenamiento de agentes operativos. Por ejemplo, la Comisión informó que Zubeida «contribuyó a poner en funcionamiento un célebre campo de entrenamiento terrorista cerca de la frontera con Pakistán [el campamento Khalden]». Pero también afirmó paralelamente que ben Laden se había puesto de acuerdo con él para «realizar esfuerzos recíprocos de reclutamiento [,] en los cuales se prometía a los individuos que se entrenaban en los campamentos que serían invitados a incorporarse a al-Qaeda». No parece clara la razón por la cual un «lugarteniente de ben Laden» tendría necesidad de obtener ese tipo de acuerdo.

La Comisión sobre el 11 de Septiembre lanzó también otras acusaciones, afirmando que «KCM [Khaled Cheikh Mohammed] y Zubeida desempeñaron ambos un papel central en la facilitación de los viajes de los agentes de al-Qaeda» y que «Zubeida había sido una figura clave en los proyectos terroristas [de esa organización previstos para el paso al año 2000]». Esas alegaciones se basaban principalmente en las confesiones obtenidas por los torturadores de Zubeida y de otros individuos, y del «diario» del propio Zubeida.

En 2009, en lo que constituyó un increíble cambio de rumbo, un abogado de Zubeida escribió en el diario británico The Guardian que la mayoría de las acusaciones contra su cliente eran consideradas falsas… por ambas partes. En realidad, escribió, «su carácter falso ya se conocía cuando fueron formuladas» [2]. El abogado Brent Mickum declaró que su cliente, a quien se había descrito como «el número 3 de al-Qaeda», nunca había estado vinculado ni había sido miembro esa organización y que «ese hecho ya no era realmente cuestionado: Zubeida no fue, ni nunca ha sido, miembro del taliban ni de al-Qaeda. La CIA así pudo comprobarlo después de torturarlo durante mucho tiempo». En realidad, «nunca fue miembro o partidario de tal o más cual fuerza armada contraria a Estados Unidos», ni tampoco fue «jefe de un campamento militar que entrenaba terroristas. Esa acusación es totalmente falsa».

Resulta que el artículo del Guardian era exacto y que la «supuesta relación de Abu Zubeida con al-Qaeda [era] enteramente una leyenda» [3]. Ahora podemos confirmarlo ya que, a partir de septiembre de 2009, el gobierno de Estados Unidos reconoció que Zubeida nunca había sido agente de al-Qaeda. Cuando se presentó el recurso de habeas corpus a favor de Zubeida [o sea, al denunciarse judicialmente que su detención era arbitraria], el gobierno reconoció que Abu Zubeida nunca había formado parte de esa organización y que nunca había estado implicado en los atentados contra las embajadas de Estados Unidos en África ni en los ataques contra Estados Unidos registrados el 11 de septiembre de 2001 [4]. En la respuesta presentada por el gobierno estadounidense se afirmó que:

«[…] en este procedimiento, el Gobierno no sostuvo que el Demandante [Zubeida] fuese miembro de al-Qaeda, o que estuviese formalmente identificado como miembro de esa organización.

La Defensa [el Gobierno de Estados Unidos] no sostiene que el Demandante haya sido un ‘miembro’ de al-Qaeda, en el sentido de que haya prestado juramento de fidelidad (bayat) o de que haya llenado algún otro criterio considerado necesario por el Demandante o por al-Qaeda para ser miembro de esa organización. El Gobierno tampoco mantiene detenido al Demandante sobre la base de una acusación que afirme que este último se considere miembro de al-Qaeda, según su conciencia personal y subjetiva, su ideología o su visión del mundo.

En este procedimiento, el Gobierno no ha sostenido que el Demandante haya desempeñado un papel directo o que haya tenido conocimiento previo de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.

[…] el Gobierno no ha sostenido que el Demandante haya estado personalmente implicado en la planificación o la ejecución de los atentados con bombas de 1998 contra las embajadas [estadounidenses] […] o de los ataques del 11 de septiembre de 2001.»

En su artículo publicado en The Guardian en 2009, el abogado Mickum prosigue sus revelaciones subrayando que Zubeida era una figura central en las grabaciones de las torturas destruidas por la CIA –y sobre las cuales la propia CIA mintió ante la Comisión sobre el 11 de Septiembre. Según Mickum, «las cintas de video de sus torturas fueron suprimidas. Muy recientemente, el gobierno reveló que 90 de los 92 videos destruidos por la CIA tenían que ver con nuestro cliente». Mickum amplió sus revelaciones al declarar que el gobierno de Estados Unidos había borrado toda «referencia a [su] cliente de las actas y los factual returns [o sea, las respuestas gubernamentales a los recursos de habeas corpus] de los demás prisioneros sometidos a juicio. Los relatos de los medios de prensa y los documentos oficiales de [la prisión de] Guantánamo vincularon a Zubeida con casi 50 detenidos y ex prisioneros. De ellos, unos 25 vieron sus acusaciones abandonadas, o fueron liberados». En realidad, [el gobierno de Estados Unidos] «borró a Abou Zubeida de la historia».

Es evidente que este intento de tratar de que pase al olvido un importante presunto responsable del 11 de septiembre debería modificar radicalmente la versión oficial de los acontecimientos. Sabiendo ya que este hombre nunca estuvo vinculado a al-Qaeda sería de esperar una importante revisión del Informe de la Comisión sobre el 11 de Septiembre.

Para entender hasta qué punto fue Zubeida una fuente importante para la versión oficial del 11 de septiembre, hay que analizar las numerosísimas acusaciones que el gobierno estadounidense y la prensa dirigida al gran público profirieron contra él durante años. Ya hemos visto que la Comisión sobre el 11 de Septiembre lo llamó (injustamente) «lugarteniente de al-Qaeda». En la investigación de la comisión mixta del Congreso, también se le llamó «lugarteniente de ben Laden capturado en marzo de 2002», así como «Abu Zubeida, un líder de al-Qaeda». Todavía en 2006, el informe del inspector general del Departamento de Justicia sobre los ataques del 11 de septiembre lo calificaba de «lugarteniente de ben Laden».

En marzo de 2002, cuando Zubeida fue capturado, los responsables del gobierno de Estados Unidos lo presentaron como la captura más importante de la guerra contra el terrorismo, al menos hasta el arresto de Khaled Cheik Mohamed (KCM). Robert Mueller, el entonces director del FBI, declaró que su captura ayudaría a impedir nuevos atentados [5]. El vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer, afirmó que Zubeida podía ser una mina de información sobre al-Qaeda [6]. El secretario de Defensa Ronald Rumsfeld llegó a decir que era «un hombre al corriente de otros ataques», que había «entrenado gente para eso» y que era un pez gordo con amplios conocimientos [sobre al-Qaeda] [7].

Las numerosas acusaciones proferidas contra Abu Zubeida fueron en aumento. Se dijo que era:
- junto a KCM, uno de los «principales dirigentes operativos de al-Qaeda». Palabras de Richard Clarke, el «zar del contraterrorismo» de los presidentes Bill Clinton y George W. Bush, en su libro Contra todos los enemigos;
- «siniestro» y que «existen pruebas que demuestran que es un planificador así como un dirigente [de al-Qaeda]. Pienso que es una figura clave [de esa organización]». Palabras de Michael Sheehan, ex director del contraterrorismo en el Departamento de Estado [8];
- «extremadamente peligroso» y que era un organizador del 11 de septiembre. Palabras de John B. Bellinger III, consejero jurídico del Departamento de Estado, en una reunión de información en junio de 2007 [9];
- un formador, un reclutador, con conocimientos en fabricación de bombas, que era un falsificador, un planificador en cuestiones de logística, alguien que concretaba los proyectos y que había hecho «funcionar al-Qaeda». Palabras de Bob Grenier, ex jefe de estación CIA [10];
- «un socio cercano [de Osama ben Laden] y, a falta de ser el numero 2, [estaba] muy cerca de la persona que ocupa esa posición dentro de la organización [al-Qaeda]. Pienso que todo eso está bien demostrado.» Palabras del secretario de Defensa Donald Rumsfeld [11];
- «un muy alto responsable de al-Qaeda que estuvo estrechamente implicado en una serie de actividades por la al-Qaeda [sic].» Palabras de Donald Rumsfeld [12];
- un «agente muy importante de al-Qaeda». Palabras de Donald Rumsfeld;
- un «reclutador esencial de terroristas [,] un planificador operativo y miembro del primer círculo de Osama ben Laden». Palabras de Ari Fleischer, vocero de la Casa Blanca [13];
- alguien cuya captura era un «revés muy serio» para al-Qaeda y que, por lo tanto, uno de los «numerosos tentáculos» de esa organización había sido «cortado». Palabras de Ari Fleischer;
- «uno de los más importantes agentes [de al-Qaeda] que elaboran y planifican la muerte y la destrucción en Estados Unidos». Palabras del presidente George W. Bush [14];
- «uno de los más altas dirigentes de al-Qaeda» y que «estaba entre los principales responsables operativos [de esa organización], dedicando mucho tiempo a elaborar y planificar asesinatos.» Palabras del presidente George W. Bush [15];
- «el jefe de operaciones de al-Qaeda». Palabras del presidente George W. Bush [16];
- «uno de los 3 más altos responsables» dentro de al-Qaeda. Palabras del Presidente George W. Bush [17];
- alguien cuyos interrogatorios [bajo la tortura. Nota de Red Voltaire.], «condujeron a informaciones fiables», un «proveedor prolífico» de información, que dio origen al 25% de la información de origen humano sobre al-Qaeda. Palabras del director de la CIA Michael Hayden [18];
- uno de los 3 individuos mejor «situados para estar al corriente de atrocidades terroristas inminentes». Palabras de Michael Hayden [19].

Mientras se alimentaba la leyenda alrededor de Abu Zubeida, se dijo en la prensa que este hombre:
- «valía una tonelada de tipos en Guantánamo» [20];
- era «un alto responsable de ben Laden» y el «ex jefe de la Yihad Islámica basada en Egipto» [21];
- «tuvo un papel central en los ataques contra las embajadas [de Estados Unidos] en el este de África» [22];
- estaba clasificado como un «ayudante de confianza» de ben Laden, con un «creciente poder[dentro de su organización]» [23];
- controlaba al-Qaeda [24];
- era un ayudante de ben Laden que había dirigido campos de entrenamiento en Afganistán y había «coordinado células terroristas en Europa así como en América del Norte» [25];
- era un «reclutador esencial de terroristas, un planificador operativo y miembro del primer círculo de Osama ben Laden» [26];
- era el «Presidente-Director general de ben Laden» [27], así como «una figura central dentro de al-Qaeda» [28];
- era el «planificador de los viajes» de ben Laden [29];
- formaba parte de «un puñado de hombres encargados de dirigir la red terrorista en caso de muerte o captura de Osama ben Laden» [30];
- era un importante lugarteniente de Ben Laden, sospechoso «de organizar los recursos de al-Qaeda para perpetrar ataques contra objetivos estadounidenses» [31];
- era el número 4 de al-Qaeda, después de Osama ben Laden, Ayman al-Zawahiri y Mohammed Atef [32];
- conocía las identidades de «miles» de terroristas que habían pasado por los campos de entrenamiento de al-Qaeda en Afganistán [33];
- era un colega de Richard Reid, el terrorista de los zapatos explosivos [34];
- era uno de los principales planificadores de operaciones terroristas por cuenta de ben Laden y que conocía los planes de al-Qaeda así como los planes de sus células [35];
- representaba la «conexión entre ben Laden y la mayoría de las células operativas de al-Qaeda» [36];
- era la fuente de la información según la cual el vuelo 93 de United Airlines debía estrellarse contra la Casa Blanca [37].

Como ahora resulta que Zubeida nunca fue agente de al-Qaeda y que ni siquiera estuvo vinculado a esa organización, no nos queda otro remedio que llegar a la sorprendente conclusión de que todo eso historia era mentira. Entre las interrogantes que así se plantean se encuentra la siguiente: ¿Cuánto de lo que se sabe sobre al-Qaeda y cuánto de la guerra contra el terrorismo se elaboró con los testimonios –arrancados mediante la tortura– de un hombre que no podía saber absolutamente nada de esa organización?

Al principio se nos dijo que Zubeida fue el primero en identificar a KCM como el socio de ben Laden designado como «Mokhtar». Esa información viene de Ali Sufan, el funcionario del FBI que fue la primera persona en interrogar a Zubeida en una prisión secreta de la CIA en Tailandia. Sufan dijo también que Zubeida había acusado a KCM de ser el «cerebro» de los ataques del 11 de septiembre. En su libro publicado en 2007, el director de la CIA George Tenet fue más lejos aún, afirmando que «interrogar a Abu Zubeida había llevado hasta Ramzi ben al-Chaiba» [38].

Pero ahora sabemos que, durante un interrogatorio, la CIA dijo a Zubeida que había descubierto que él no era combatiente, miembro y ni siquiera alguien vinculado a al-Qaeda [39]. Sin embargo, KCM Y ben al-Chaiba fueron, de todas maneras, capturados y torturados.

El Informe de la Comisión sobre el 11 de Septiembre se basaba en gran parte sobre relatos elaborados por terceros a partir de lo que estos detenidos habían declarado al ser torturados –«2 de las 3 partes [implicadas] en la comunicación eran empleados gubernamentales» [40]. La propia Comisión escribió que los «capítulos 5 y 7 se basan ampliamente en las informaciones obtenidas de los miembros de al-Qaeda capturados» [41]. En realidad, más de la mitad del Informe de la Comisión sobre el 11 de Septiembre se basa en testimonios totalmente sesgados ya que fueron obtenidos mediante la tortura, testimonios a los que la Comisión no tuvo absolutamente ningún acceso –ya que ni siquiera fue autorizada a entrevistar a los interrogadores. Los testimonios de KCM, obtenidos mediante la tortura, son citados 221 veces en el Informe. Y los de ben al-Chaiba son citados 73 veces. En total, la Comisión utilizó como fuente uno o varios de esos «interrogatorios» en 441 ocasiones en las notas de su informe.

El gobierno de Estados Unidos admitió que Zubeida había sido sometido al suplicio de la bañadera [también conocido en español como “el submarino”. NdT.] en 83 ocasiones y que KCM fue torturado de la misma manera 183 veces. Sabiendo que la mayoría de las personas no soportan esa tortura más allá de unos cuantos segundos, es evidente que aquellas sesiones no estaban destinadas a obtener información. Pero sí pudieron haber tenido como objetivo la eliminación de información sensible a través de la destrucción física de las víctimas. En los breves testimonios que sus abogados fueron autorizados a presentar, Zubeida describió también cómo fue mantenido durante largos periodos en una jaula que calificó de «minúsculo sarcófago» [42].

Las torturas que sufrió Zubeida fueron utilizadas específicamente para apoyar las alegaciones sobre los planes y acciones de ben Laden, las orientaciones de al-Qaeda, el reclutamiento de los secuestradores aéreos y de los demás agentes de esa organización, así como los detalles sobre los responsables de la planificación del 11 de septiembre [43]. Según la autora Jane Meyer, el agente de la CIA John Kiriakou declaró que «Zubeida admitió abiertamente su papel en los ataques del 11 de septiembre [y que] dijo sentir arrepentimiento por haber matado tantos ciudadanos de Estados Unidos» [44]. Es evidente que la Comisión sobre el 11 de Septiembre estimó que aquella declaración no era creíble, pero aceptó otras informaciones dudosas que parecen haber sido obtenidas torturando a los sospechosos [del 11 de septiembre].

Después de ver los evidentes «errores» vinculados al hecho de que se describiera a Zubeida como un líder de al-Qaeda, importantes revisiones de la versión oficial del 11 de septiembre parecen necesarias. Pero en realidad es poco probable que las informaciones atribuidas a Zubeida sean excluidas a estas alturas del mito oficial que legitima la guerra contra el terrorismo y también las correspondientes acciones del gobierno de Estados Unidos. La razón es que las torturas aplicadas a Zubeida fueron utilizadas como instrumento de apoyo para actos y cambios políticos sin precedente:

- El presidente Bush en persona utilizó la importancia atribuida a la captura y a la tortura a la que fue sometido Zubeida para justificar los métodos de tortura de la CIA, así como la detención de sospechosos en las prisiones secretas de esa agencia a través del mundo [45].
- El gobierno de Estados Unidos utilizó las dudosas informaciones obtenidas [torturando a] Zubeida para justificar la invasión de Irak. Los responsables gubernamentales declararon que Zubeida era la fuente de las alegaciones que vinculaban a al-Qaeda con Irak. Esas alegaciones apuntaban a que esa organización y ese país entrenaban en conjunto a individuos en el uso de armas químicas. Esas acusaciones nunca fueron objeto de una verificación independiente [46].
- El testimonio de Zubeida obtenido mediante la tortura fue utilizado también para justificar la utilización de tribunales militares, lo que impide procesar a los supuestos sospechosos de al-Qaeda ante las jurisdicciones civiles y públicas. En un discurso pronunciado en septiembre de 2006, el presidente Bush pidió al Congreso que elaborara reglas especiales para juzgar a Abu Zubeida ante una comisión militar en Guantánamo [47]. Pero al final del mes de abril de 2002, o sea menos de un mes después, Zubeida era «un candidato casi ideal para un juicio ante los tribunales [civiles]» [48]. Irónicamente, Zubeida pudiera ser el único sospechoso principal [del 11 de septiembre] que nunca será juzgado.
- Además de la justificar la utilización de los métodos ilegales de tortura, la administración Bush utilizó la captura de Zubeida para acelerar la aplicación de su programa de espionaje interno. El argumento utilizado en aquel momento fue que ese programa permitiría actuar rápidamente para explotar los números telefónicos y las direcciones obtenidas durante el arresto de Zubeida [49].

Recientemente, un segundo abogado de Abu Zubeida escribió otro artículo, que apareció en la prensa de gran audiencia. En ese artículo, la abogada Amanda Jaconbsen subrayó que:

«Los responsables [del gobierno] estadounidenses han declarado que Abu Zubeida era un terrorista de primer plano en al-Qaeda. Dijeron que era el “Número 3” de esa organización, el jefe de operaciones que trabajaba directamente con Osama ben Laden. Afirmaron que estaba personalmente implicado en los ataques del 11 de septiembre de 2001, así como en cada operación importante de al-Qaeda, y que conocía en detalle los planes de los futuros ataques.
Pero todas esas acusaciones eran falsas.» [50]

Ahora que el gobierno de Estados Unidos ha reconocido que no existe ninguna razón para acusar a Abu Zubeida y que este último nunca tuvo la menor relación con al-Qaeda, ¿lo van a liberar? ¿Será autorizado a contar su propia versión de la historia, como ha solicitado su abogado Brent Mickum? Pregunta más importante aún: Para que las falsas informaciones sobre Zubeida dejen de alimentar la guerra contra el terrorismo, ¿será revisada la versión oficial del 11 de septiembre para eliminar las afirmaciones atribuidas a Zubeida (así como las acusaciones de las que fue objeto)?

La respuesta es que no, es casi seguro que no.

Una decisión de tipo jurisdiccional impone que se considera clasificado [o sea, secreto. Nota de la Red Voltaire.] «cualquier testimonio pronunciado por los acusados» durante los juicios de KCM y de los demás sospechosos [del 11 de septiembre] [51]. Pero si Zubeida es autorizado a declarar, descubriremos quizás que su mente no fue totalmente destruida por las torturas a las que fue sometido. Y la leyenda oficial sobre el 11 de septiembre y al-Qaeda podría acabar desmoronándose ante los testimonios públicos –no obtenidos bajo la tortura– de las personas acusadas de haber cometido esos crímenes. Finalmente, parece que el caso de Zubeida representa una amenaza para el propio al-Qaeda. Ese caso constituye además una confesión pública de que ciertas mentiras tienen que subsistir para poder mantener el engaño global que legitima la guerra contra el terrorismo.

KEVIN RYAN y RED VOLTAIRE


Consecuencias en Francia de las confesiones arrancadas a Abu Zubeida

«El comité ejecutivo de al-Qaeda se compone entonces, aparte de ben Laden, [sobre todo de una] sección encargada de acoger a los muyahidín. Esta última está bajo la autoridad de Abu Zubeida, cuyo nombre aparecerá constantemente en todos los procedimientos judiciales franceses.» Juez Marc Trevidic, Au cœur de l’antiterrorisme (febrero de 2011)

Las confesiones falsas arrancadas a Abu Zubeida mediante la tortura fueron transmitidas a la Fiscalía antiterrorista francesa y utilizadas en numerosos procesos. Fueron avaladas por las confesiones, igualmente imaginarias, de Djamel Beghal, considerado por un tiempo como el responsable de al-Qaeda en Francia.

Lo importante aquí es que las confesiones obtenidas mediante la tortura sirvieron de base a la elaboración de análisis políticos y militares erróneos que justificaron restricciones inútiles de las libertades públicas.

Es importante observar que aún se mantienen en circulación los numerosos libros y trabajos sobre al-Qaeda y sobre las redes yihadistas que diversos «expertos en antiterrorismo» redactaron basándose en las falsas confesiones de Abu Zubeida y que esos libros y trabajos siguen sirviendo como basamento en la elaboración de nuevos análisis políticos y militares, a pesar de estar basados en testimonios enteramente imaginarios.

NOTA DE ÁCRATAS:

Teniendo en cuenta que todo lo descrito se ejecuta a consecuencia de un atentado de falsa bandera, de un autoatentado ejecutado por el Mossad, la CIA y el MI6, el crimen de lesa humanidad cometido por el Imperio con los prisioneros alcanza cotas de holocausto. Los europeos sabemos que la tortura como fuente de información no es fiable. Los torturados suscriben todo lo que desea el torturador. Así, durante la Inquisición, miles de mujeres llegaron a confesar bajo tortura que se habían acostado con el Diablo.

Algún día, los neoliberales norteamericanos pagarán todo lo que están pertpetrando con el mundo.

Artículos anteriores

Clásicos más leídos de todos los tiempos