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La pobreza no puede ser un estigma
(pero tampoco un mérito curricular)



Según nuestra la cultura cristiana occidental, el ser pobre no puede descalificarte, menoscabar tus derechos, reducir tu credibilidad y, mucho menos, sugerirte deshonesto. La novela picaresca del Siglo de Oro, sin embargo, está cuajada de ejemplos en los que el pobre se ve abocado a la venta de su virtud para llenar el buche; de mujeres corrientemente honestas que venden su cuerpo para dar de comer a sus hijos; o de amigos de lo ajeno de manos hábiles y reflejos rápidos que se reúnen en patios de Monipodio. Cristo bendijo a los pobres y no sólo a los de espíritu. Al margen de que Cristo me parece más sospechoso que un gitano con prisas de connivencia con el poder explotador, no dijo solamente que los pobres estaban bendecidos por los cielos debido a su desgracia, sino que, de hecho, predicó la pobreza voluntaria, militante. "Regala todo lo que tienes, menos las sandalias y el taparrabos, y sígueme". Claro que Cristo era Hijo de Dios. Y aunque compareciera pobre, tenía facultades que lo exoneraban de las consecuencias de serlo, como por ejemplo ser capaz de multiplicar panes y peces y convertir agua en vino.

Consecuencia de nuestra cultura cristiana, más pegajosa que un argentino ligando, la izquierda progresista (que es como una horda de cristos bien situados, millonarios algunos), predica la honra y el mérito de la pobreza, le otorga categoría superior a la del común de los mortales que se gana el sustento, sobre todo si es autónomo. Y, de hecho, procura la pobreza igualitaria para todos, enrasando por debajo a la sociedad entera en cuanto puede. A la izquierda parlamentaria le gustan los pobres porque son sus votantes naturales. De modo que confiar en que la izquierda te vaya a sacar de pobre es ser más confiado que un borracho de madrugada. A ver, capullo: No te puede sacar de pobre porque eres un desagradecido que en cuanto pilla un buen empleo y dinero lo que quieres es ser burgués, volverte conservador, comprarte un móvil de última generación y denostar a la misma izquierda que te sacó del arroyo. La izquierda, que tiene buena memoria, más allá de la Histórica, en la que adolece de ostensibles lagunas, sabe que si cumple sus promesas, está perdida. De modo que no solo no saca a los pobres de pobres, sino que hace muchos más pobres, todos los que puede, garantizándose así la reelección. No lo hace por maldad: son cosas del negocio político. Business are business!

Claro que la izquierda a la que me refiero no es una verdadera izquierda, dirán algunos. Les contesto que hablo de toda izquierda que llega al poder y quiere perpetuarse.

El ejemplo más reciente que se me ocurre, dentro de la resaca que llevo, ha sido el advenimiento del híbrido formado por la connivencia del socialismo oportunista del Doctor Sánchez y el heterogéneo podemitismo de comunistas y confluentes --que es en lo que ha quedado Podemos desde su indignada eclosión el 15M hasta su importante minoría en el Congreso actual, otorgadora o negadora de presidencias--, y de los separatistas catalanes y vascos, que tienen menos vergüenza que el gato de una fonda. Rápidamente han incumplido el techo de gasto, aunque saben que eso provocará inflación y joderá el poder adquisitivo de pobres y jubilados. Han inventado nuevos impuestos, por más que conocen que eso repercutirá en el consumo. Han creado un gravamen especial a las transacciones financieras, sin que se paren en que eso implica que los pequeños ahorradores dejarán de invertir en acciones en Bolsa y que los bancos incrementarán sus comisiones para resarcirse del gravamen e incluso ganar más. No hay medida que no acabe por pagar el pueblo llano. Ni una. El sueño de un pueblo consciente de lo que pasa sería que se parase el Legislativo y se fuera de vacaciones pagadas permanentes.

Aquí, en ácratas, se propugna el elevar el nivel de vida de los pobres. Pero no a base de clientelismos y subvenciones. Porque eso crea pobres perpetuos que se acomodan a un nuevo nivel de vida ínfimo, por más que sea viable. Y se convierten en elementos socialmente inactivos, con menos fuerza ideológica que el pedo de un maricón recién enculado. No hay nadie más conservador del statu quo que quien no tiene que dar golpe para vivir, aunque viva de manera precaria: es la cultura de los "lunes al sol". Esto no es progresismo, sino clientelismo a perpetuidad. Clientelismo como el andaluz, que conduce a la miseria intelectual: Acaba de informar PISA de que los niños andaluces de 10 años tienen el mismo nivel de comprensión lectora que los castellanos de 8. Susana Díaz ha corrido como un rayo a envolverse en la bandera blanquiverde (una amplia, dada su tripaza de tragaldabas) para decir que eso era un insulto a los niños andaluces y a sus maestros. Ni se le ha pasado por su cabezota de Pepona que tuviera que defenderse del hecho de que los socialistas llevaran los 40 años de partitocracia siendo los únicos responsables del sistema educativo andaluz. Claro que decir socialistas responsables es un oxímoron, contradictio in terminis o balbuceo de atolondrado.

En el otro extremo del espectro sociológico, las cosas son de otra manera: Activar la economía no puede ser blindar a los ricos en su riqueza. Y es lo que hace el Régimen siempre, esté en el poder la derecha o la izquierda. ¿Un ejemplo reciente? El mismo Régimen capaz de subvencionar toda pobreza militante, acaba de recular en una sentencia contra los bancos que los obligaba (con efecto retroactivo) a hacerse cargo del impuesto de Actos Jurídicos Documentados al otorgar una hipoteca, en vez de al hipotecado. Y nada menos que quien ha reculado es el mismísimo Tribunal Supremo. Si el Supremo se rila ante la influencia de la Banca, no hay independencia judicial ninguna. Podemos esperarnos cualquier cosa a partir de ahora. Y como acaba de producirse dejándonos ojiplatos, la conclusión no puede ser otra: los ricos viven en las enrarecidas alturas, donde la llama de la Justicia se extingue por falta de oxígeno. Sin poesía: ¡Que están por encima de la Ley, coño!

De modo que este Régimen está ahogándose en sus tremendas contradicciones de extremas izquierda y derecha. ¡Pero es que son contradicciones solamente aparentes! En realidad, todo responde a la misma agenda. La agenda que enunció Margaret Thatcher con esos cojonazos que las mujeres demuestran cuando entran decididamente en el mundo de los hombres y los vapulean sin contemplaciones: "Para que el Reino Unido funcione, el Gobierno debe desentenderse del tercio de su población más pobre". Y se quedó tan tranquila porque, desde su punto de vista de liberal ultraortodoxa, se sentía con razón.

Eso mismo es lo que pasa aquí y ahora: que el Régimen se desentiende del futuro de sus pobres permitiéndoles sobrevivir a base de subvenciones para que no se subleven jamás y sometiéndolos al peor de los cautiverios, que es la degradación moral e intelectual. De hecho, atrae a cuantos pobres puede, abriendo las fronteras españolas como si fueran chochos-pro ante soldadesca en día de permiso. Los trae y los subvenciona ipso-facto. Los deja pobres para siempre y se garantiza su voto en cuanto tengan derecho a meter en raja de urna. Ya se identifica en Europa a los partidos socialistas como los "partidos de los musulmanes". Coño, normal. Business are business!

MALDITO HIJO DE PERRA



NOTA. Estoy seguro de que la derechona aprovechará el artículo para sentirse con razón. Y la izquierda, para crucificarme.  

Me suda la polla. Pero voy a soltar una serie de medidas que considero oportunas a esta hora de la tarde. 

1. A tomar por culo las autonomías. Ya. Un solo Parlamento sin Senado. Fuera gastos inútiles. Y al que le pique, que se rasque. De pronto cuadrarán todos los presupuestos. Y seremos más iguales.

2. Gastar el triple, diez veces más, en un sistema educativo que forme hombres valiosos, conscientes de la verdad, de la Ciencia y que aleje a los alumnos de toda superstición religiosa, sea la que sea. Incluyendo las nuevas religiones como el feminismo y el liberalismo ultraortodoxo.

3. Aprobar un sistema electoral donde se vote a personas concretas, decentes, no a partidos putrefactables.

4. Soy republicano, pero me importa un cojón tener un Jefe del Estado profesional experto en protocolo y buena educación, garante de la unidad, siempre que al Ejecutivo lo elija el Pueblo, no el Parlamento.

5. La casta financiera es sospechosa de alta traición siempre. Porque no tiene más patria que el dinero.

6. Para ser político tiene que superarse un nivel mínimo. No digo ser licenciado o ingeniero. Pero hace falta saber lo suficiente para dedicar tu vida a procurar el bien de la población. Si no quieres estudiar, no seas político. Vende lavadoras, hijo de puta.

7. El Cuarto Poder debe ser amplio, variado. No puede estar en mano de duopolios, como en España.

8. Todo nacionalismo es perverso. Pero si lo que pretende es que una porción de ciudadanos de un territorio sean de una casta superior, debe ser ilegal. Y sus líderes deben habitar las cárceles del estado y jugar allí al Estratego.

9. El Banco de España y el Ministerio de Economía son clave. Son otro poder, el económico, que debe ser electo. Porque lo que hace no puede hacerlo bajo mano.

10. España no tiene natalidad suficiente para desarrollarse. La inmigración natural en España debe ser la hispanoamericana. Son descendientes de españoles que vuelven a casa. Dejaos de mierdas racistas y abridles los brazos.

Creerán alguno que he cambiado de forma de pensar. Y no es cierto:

--La República es una gran idea, porque lo es que el pueblo debe ser el único soberano de su destino. La República que no es Constitucional, la República Federal, es una pésima idea.

--El Socialismo es una gran idea, porque lo es la igualdad de oportunidades, que empieza en la educación igual para todos. No una para ricos y otra para pobres. El socialismo proselitista que deforma las mentes de los niños es una pésima idea.

--La fraternidad es una gran idea, porque todos los seres humanos necesitamos ayuda en algún momento de nuestra vida. La inmigración desaforada de musulmanes que se agolpan en guetos es una pésima idea, porque quien no respeta tus valores y quiere acabar con ellos no merece tu ayuda, sino tu rechazo en defensa propia.

--El libre comercio internacional es una gran idea, porque nos permite adquirir cosas que desconocíamos o más baratas. Pero la desindustrialización de tu país, a cambio de mejores precios, es una pésima idea, porque acaba con tu poder adquisitivo y te lleva a la miseria.

--La Libertad es una gran idea, porque las ideas son libres. Pero la libertad de segregación de un territorio por exacerbación de las diferencias es una pésima idea.



Y así pasa con casi todas las grandes ideas. Que vienen los mercaderes y las trocean para venderlas a retales.

 




España tiene un estado de
mierda



España es un estado en descomposición, sin dirección ni objeto. Nación de naciones, dicen algunos descerebrados con más hormonas que sentido común, deseando subirse cuanto antes al machito para robarnos hasta los calzoncillos sucios. Otros presumen de haber robado ya en directo, ante las cámaras de televisión. El presidente del Gobierno ha cometido perjurio sin despeinarse --aunque balbuceando un poco, supongo que porque a cualquiera le faltan tablas para decir tanto "no sé", "no me consta", "no creo", "no sé nada de finanzas", habiendo sido secretario general del PP durante todos los años en los que se cometieron los más de cien casos de corrupción que asolan al PP, "organización criminal", según la Judicatura.

Mientras, los verdaderos amos del mundo, los banqueros sin prepucio y cuya Ley les permite tratar al resto de la humanidad como si fuera ganado, financian al estado español al 2% con créditos ilimitados, con dinero nuevo, fresca la tinta, dinero recién creado de la nada salido de sus kipas como el humo de una cachimba vieja. ¿Por qué? Pues porque España representa lo que ellos quieren para Occidente entero: servidumbre voluntaria y corrupción absoluta. España es el modelo a seguir: inmigración descontrolada, sindicatos serviles al Estado, partidos corruptos desde su nacimiento, división social, paraíso de feministas y maricones, transexuales y putas. Con una población autóctona de 40 millones de ignorantes de todo lo importante, descerebrados que reniegan de su bajísima extracción social; chusma sin cultura ninguna, sin salud, sin dignidad, sin moral y sin ética. Gentuza de pésimos gustos, adicta a la tele y a mentir en las redes sociales, a copiar y reproducir ideas políticamente correctas, a saltarse la gramática diciendo absurdidades como "nosotros y nosotras", o "miembros y miembras, vástagos y vástagas", hasta que lleguemos algún día al absurdo total de "personas y personos, víctimas y víctimos, independentistas e independentistos, gentuzas y gentuzos"...

España es un país de golpistas al servicio de la banca internacional y de sus petroleras: ahora en Venezuela alienta el crimen, sigue la senda del golpismo aznarista que trató de derribar y asesinar a Hugo Chávez. Da igual si es un nacional-católico como Rajoy o un pseudo-socialista como Zapatero. Todos los políticos españoles contra la democracia, a favor de la privatización de las reservas de crudo venezolanas, las mayores del planeta y de la banca nacional venezolana, una de las pocas que no controlan los Rothschild.

España, modelo de servilismo. Nos lo hemos ganado a pulso. ¡Anda ya a la mierda, España!

ÁCRATA CABREADO







Hacia la muerte inmediata del Euro





La marea ha cambiado y ahora va en contra de la singladura del Euro y de la tripulación corrupta de Bruselas. La primera perforación contra el eurotitanic se le metió el Brexit, que no fue una premonición, sino la constatación del hastío de una clase media olvidada por los políticos, que ha caído en manos de los mal llamados populistas, es decir, de aquellos que yendo en contra de los medios del establishment, y valiéndose del contacto directo con sus electores y el uso de los medios alternativos de Internet, consiguieron doblegar la hegemonía cultural de la poderosa oligarquía política profesional socialdemócrata, que pensaba que defendiendo a toda minoría social, por estrambótica que fuera, y soltando homilías llenas de moralina de pseudoizquierda, tenía asegurado el voto de la mayoría.

Y lo hemos comprobado, el Brexit se volvió a repetir en EEUU con la elección de Donald Trump. Y no es casual que Trump copiase las tácticas de Nigel Farage -el artífice del Brexit- que estuvo todo el tiempo aconsejando al equipo del actual presidente de los EEUU, para saber como acercarse al votante olvidado por los grandes partidos y políticos profesionales.

No es que Nigel Farage sea un genio siniestro, sino que simplemente se ha dado cuenta que la marea, y los vientos de los 4 puntos cardinales soplan en contra del Establishment inglés, usano y ahora, del de la Unión Europea. Le Pen en Francia puede ganar en una lucha electoral que inteligentemente ha convertido en una discusión sobre el Frexit, la salida de Francia de la UE y los problemas reales que está sufriendo el francés medio, mientras que sus contrincantes, fuera de juego, responden con insultos y moralina, mismo error que el cometido por el establishment de EEUU e Inglaterra. Y ciertamente, todo indica que el nivel de hartazgo de los franceses no es menor que el de ingleses y usanos. En Francia también existe una clase media olvidada en proceso de descomposición y depauperación, mediáticamente relegada a favor de colectivos y grupitos marginales que acaparan la atención del poder institucional, con los que juega para dar un cartel publicitario de progresismo, que luego falta en la política regresiva y ultraconservadora que practican.

Toda esa mayoría olvidada y cabreada en Francia, va a ir a caer en los brazos de Le Pen. Lo mismo veremos en Holanda (Duxit), en Dinamarca(Daxit) y en Suecia (Sexit ??),donde se celebrarán referéndums sobre la salida del Euro.

Lo más probable en que en muy poco tiempo nos acordemos del Euro y la UE, como aquellas imágenes en blanco y negro de una dictadura que se creía invencible a través del NO-DO.

RALF


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Postverdad, Libertad de Expresión y Libertad de Conciencia


La monumental reyerta entre progresistas y populistas que está teniendo lugar en todo los países occidentales ha derivado en la cuestión de la postverdad. Los primeros, más agresivos, acusan a sus adversarios de faltar a la verdad por método y preparan un perfeccionamiento y ampliación substancial del régimen de censura vigente que, sobre todo, se aplicará a Internet. Más allá de la bronca entre las dos alas del sistema de dominación sucede que el poder ha perdido, en bastante medida, el control de la Red. Esto les tiene fuera de sí.

El bando progresista domina casi completamente los medios propagandísticos, televisión, prensa, cine, industria del ocio y universidad, lo que le otorga un poder colosal y unos beneficios económicos astronómicos. Pero su obrar está siendo tan desvergonzado y brutal, tan chulesco según su estilo, manipulando y mintiendo tan sin rubor, que la credibilidad de lo que ofrecen está en franca regresión. Las gentes cada vez menos acuden a los medios de comunicación/adoctrinamiento, que aparecen como un pomposo aparato de propaganda y control de las mentes, y cada vez más escudriñan y rebuscan en Internet las elaboraciones de gentes anónimas.

El progresismo es ahora el enemigo y el verdugo principal de la libertad de expresión, por delante del populismo. Son sus adeptos quienes sobre todo están preparando un reforzado sistema de censura para Internet. Esto significa no sólo que desean poner en marcha los procedimientos adecuados para lograrlo sino que van a ir estableciendo en cada cuestión concreta qué es verdad y qué no lo es, qué debe creer la gente de la calle y qué no. Y además va a excluir y marginar, y también perseguir, a quienes no piensen como ellos: la policía del pensamiento está, por tanto, en fase de enérgica reorganización y acrecentamiento.

El progresismo, para empezar, se sustenta en una inmensa mentira, la teoría del progreso. Desde ella ha ido elaborando todo un jactancioso entramado de errores provechosos, medias verdades, ocultaciones de porciones decisivas de la realidad, narraciones manipulativas, desdén por la noción misma de verdad, mofa de la categoría de libertad, trituración de los adversarios, mil y una formas de censura, exclusión y persecución de quienes tienen otras ideas. En los últimos años ha constituido las religiones políticas, o sistema de lo políticamente correcto, como cuerpo de creencias obligatorias desde el cual se practica el linchamiento de disidentes, los sacrílegos e incrédulos de este siglo, por negarse a comulgar con dichas religiones.

Hoy la verdad es una noción en quiebra, no existe libertad de expresión (salvo de manera marginal) y no se respeta ni aprecia ni salvaguarda la libertad de conciencia. Los progresistas tildan a los populistas de ser la “extrema derecha” pero hacen suyo lo que constituye el meollo de la extrema derecha, la negación de la libertad de expresión y la libertad de conciencia. Esto muestra que el progresismo y sus derivaciones son ya la principal expresión de extremismo totalitario, de radicalismo carca y retrógrado. Ellos son el fascismo, un fascismo de nuevo tipo, progresista. Para tapar esto intimidan y atormenta a sus oponentes con la etiqueta de “fascistas”, que es el primero de la retahíla de los sambenitos con que niegan la libertad de expresión[1].

No hay postverdad. Existe, para decirlo de una manera simplificada, la verdad y sus opuestos, el error y la mentira. La verdad posee, en su existencia efectiva aunque no en las entelequias de los filósofos triviales, unos componentes que la determinan. Son la finitud delimitadora, la impureza inerradicable, la mutabilidad reiterada, la dependencia de lo concreto, la subordinación a la experiencia, el antagonismo con lo teórico o doctrinal y su dependencia del esfuerzo permanente. Eso convierte a la Verdad entendida al modo metafísico, que no existe, en la verdad dada en la experiencia, que sí existe. Al rebajarla y disminuirla la fortalece y robustece, haciéndola netamente diferenciable en cada escenario singular del error y la mentira. Frente al relativismo y al pragmatismo la verdad continúa siendo la coincidencia entre lo pensado y la cosa, algo que está ahí favorezca o perjudique, sea útil o aparentemente inútil. Y sigue siendo muy difícilmente compatible con la propaganda, que es la actividad número uno del progresismo.

La verdad es una categoría esencialmente prepolítica y antipolítica. Surge de la experiencia, se prueba en la experiencia y se desarrolla desde la experiencia, de manera que no puede depender o estar en relación con el poder. La política tiene que circunscribirse al ámbito de lo que le es propio, el gobierno de la sociedad, sin inmiscuirse en la determinación de qué es verdadero y que no. Máxime en los sistemas políticos con ente estatal, en donde la razón de Estado, en tanto que utilidad para los poderhabientes, rebaja la verdad a la imposición discursiva de sus intereses. En ellos lo institucional es la mentira mientras que la verdad busca refugio en la resistencia al Estado, en la acción revolucionaria.

En el quehacer político, las normas para el gobierno de la sociedad y para la elaboración de las leyes han de determinarse conforme al principio de las mayorías. No porque lo que crea, diga o sostenga la mayoría sea siempre la verdad, que a menudo no lo es, sino porque es el único procedimiento para evitar la tiranía: gobierna la mayoría y eso es la libertad política, tenga o no razón dicha mayoría. En bastantes casos es la minoría la que está acertada, la capaz de aprehender, difundir y aplicar la verdad, pero eso no le proporciona el derecho a gobernar. Tiene que lograr que sus verdades se hagan mayoritarias para que influyan en la vida política con disposiciones y legislación de ellas emanadas. Por eso la minoría necesita ser respetada y que sea igualmente respetado el principio de la libertad de expresión. Hoy no es así. Existe la ruidosa trifulca en curso entre progresismo y populismo en la que ambos comparten el 99% de sus ideas pero a las gentes de pensamiento ecuánime e intención revolucionaria se nos condena a la semi-clandestinidad. Y en el futuro será mucho peor.

Así pues, la relación entre libertad política y verdad es bastante intrincada, al tener un crecido grado de complejidad. Esto resulta excelente pues nos obliga a mejorarnos intelectualmente, a afinar nuestra inteligencia.

La libertad de expresión es libertad para todo y para todos, para lo equivocado tanto como para lo acertado, para el error igual que para la verdad, para la mentira lo mismo que para la evidencia. La palabra no delinque en ningún caso, pero sí lo hace quien introduce la censura, cuya enormidad está no sólo en los procedimientos para cercenar la libertad del otro sino más aún en convertir “mi” verdad (y ni siquiera, sólo lo que es útil “para mi”) en la creencia obligatoria para los otros. Todo aparato censor es productor de “verdades” que se imponen, lo que equivale a prohibir a los otros utilizar la inteligencia. Esto significa privarles del atributo humano más decisivo, deshumanizándoles.

La censura, empero, es un tosco e ineficiente modo de operar. La defensa de la libertad de expresión sin restricciones no significa conciliar en lo más mínimo con el error y la mentira sino comprometerse a luchar contra el uno y la otra con argumentos y demostraciones en vez de con imposiciones y prohibiciones. A la larga es incomparablemente más eficaz permitir que el error se exprese libremente y combatirlo con la verdad que prohibirlo. El bien y la verdad no pueden imponerse, únicamente aceptarse y escogerse en condiciones de libertad suficiente, lo que significa que tiene que haber asimismo libertad para sus contrarios. La coacción, legal o popular, no puede utilizarse para realizar el triunfo de la verdad, aunque tal vez sí para otorgarle las mismas oportunidades que al par error-mentira, pues en tales condiciones su victoria es segura, aunque finita. En general, el mal se impone por compulsión y todo lo que se impone coercitivamente es el mal, mientras que el bien se elige con el uso del libre albedrío, que es una combinación de experiencia, pensamiento, planeamiento y elección, una categoría hiper-compleja y por eso mismo magnífica para construirnos como personas.

El uso de la censura denota inseguridad y debilidad, es una prueba de impotencia argumentativa. Quienes se sienten seguros de la valía de sus formulaciones no necesitan prohibir pues se saben vencedores en buena lid, en debates libres y decentes, donde todas las partes tengan la misma capacidad para expresarse y decir[2]. La idea revolucionaria en esto es hacer que la verdad triunfe a través de un perfeccionamiento constante de sí misma tanto como de una mejora permanente de quienes con ella se comprometen y a ella sirven. Considerando además que dos de sus atributos ingénitos son la imperfección y la finitud no hay que apurarse porque el error y la mentira existan pues siempre estarán ahí, dado que sobre ellos sólo es posible alcanzar victorias parciales pero no su completa y definitiva erradicación. Es así porque no sólo existen fuera, en lo otro en el otro y en los otros, sino dentro, en el yo…

De todo ello se concluye la centralidad de la libertad de conciencia. Ser libre para constituir el propio mundo interior, las creencias, convicciones, emociones, pulsiones y pasiones que conforman a la persona, es la forma básica y al mismo tiempo decisiva de libertad. Si no existe padecemos un orden carente de respeto por el ser humano, y en ese caso falta la libertad política, la libertad civil y la libertad de acción. Cuando se adoctrina al individuo, como con tanta contumacia hace el progresismo, se le violenta psíquicamente, se le degrada desde su condición natural de sujeto, o persona, a criatura incapaz de pensar por sí misma, que debe recibir los contenidos de su mundo psíquico desde fuera, desde otros, que piensan por él y en lugar de él.

La libertad para expresarse únicamente puede tener limitaciones epistemológicas y morales, no legales, ni policiales ni judiciales. Se necesita asimismo un tipo de sujeto con la calidad suficiente para exigirse a sí mismo un esfuerzo permanente por la verdad, con el fin de que ésta sea investigada y pensada antes de ser expuesta.

Verdad y libertad son dos valores cardinales. Es verdad que la libertad resulta ser decisiva y la libertad es la precondición de la verdad. El vigente orden de dictadura política y económica va contra ambas. La revolución tiene como una de sus metas el constituir una sociedad de la libertad en la que la verdad se realice a través del ejercicio inquebrantable del esfuerzo reflexivo y la controversia honrada, en donde todas las partes tengan la misma capacidad real para explicarse y llegar a la opinión pública, es decir, posean igual libertad de expresión. Para ello lo primero es poner fin a la razón de Estado, que es el enemigo número uno de la verdad y la fuerza primera que milita contra la libertad. La razón de Estado se acabará cuando se acabe quien la crea, el ente estatal y su principal derivación, la propiedad concentrada en pocas manos.

La postverdad es la martingala que ha ingeniado el totalitarismo progresista, que hoy es la principal y superior expresión política e ideológica del capitalismo, para continuar imponiendo sus “verdades” en un momento en que la realidad las refuta, las multitudes las dan la espalda e incluso una parte de las élites del poder las tienen por inservibles y hasta contraproducentes. No pasará. No pasarán.

FÉLIX RODRIGO MORA





Globalización:
¿Por qué no funciona el capitalismo?




A ver: o yo soy muy ignorante, o la cuadratura de las cuentas es imposible como lo es la del círculo, según cuentan las malas lenguas.

Para que se entienda, consideremos el capitalismo como un hecho global. Con el planeta Tierra como objeto de estudio, caja negra aislada de todo. Consideremos un período de un año completo en situación estable, sin crisis ni burbujas. Consideremos que los extraterrestres no existen, por lo que podemos descartar importaciones y exportaciones de bienes, servicios y capital con los marcianos, esas cosas que tanto les gustan a los gobiernos para cuadrar sus cuentas macroeconómicas. Ya digo, es el planeta entero.

Hay dos aproximaciones al PIB:
El PIB se mide sumando todas las demandas finales de bienes y servicios en un período dado.

PIB = C + G + I

que relaciona el consumo de las familias (C), el consumo del gobierno (G), la inversión en nuevo capital (I)

PIB = RL + RK + Rr + B + A + Ii - Sb

Donde RL representa los salarios procedentes del trabajo, RK las rentas procedentes del capital o la tierra, Rr los intereses financieros, B los beneficios, A las amortizaciones, Ii los impuestos indirectos, Sb los subsidios.

Esa es la teoría económica. Pero se puede expresar de una forma más simple.

Sea PIB el Producto Bruto del planeta entero, en dólares por ejemplo.

Sea S los sueldos de todos los trabajadores del mundo, incluyendo los sueldos de los grandes ejecutivos, que perciben para ser consumidos, también en dólares.

Sea I los impuestos que la producción paga a todos los estados del mundo, también en dólares

Y B el beneficio obtenido al producir P y venderlo para su consumo, beneficio que se considera ahorrado y que servirá para "futuras inversiones" y se va al banco a vegetar, también en dólares:

Entonces, a menos que quede PIB sin vender, y dando por hecho que los impuestos, de una u otra manera, se gastan en consumo y sirven para la redistribución de la riqueza:

(1) PIB = S + I + B

Consecuencias:

Sucede que para que se produzca la igualdad (1), S + I debe ser suficiente para consumir PIB. Pero entonces esa ecuación sólo es posible si B = 0

Sólo en un capitalismo sin beneficios puede consumirse el PIB mundial.

¿Cómo es posible, entonces, que haya beneficios?

Los beneficios sólo pueden provenir de la creación de nuevo dinero, nuevo dinero que en el ciclo siguiente aumentará precios, salarios e impuestos para todos. Conclusión: el capitalismo existe porque crea inflación.

¿Quién crea ese dinero nuevo? Los bancos privados y públicos en proporción 50 a 1.

No hay que dejarse despistar por falacias, como que la enorme población mundial es explotada y no consume, pero sí produce. Porque otro habrá de consumirlo y ganar dinero para hacerlo. Tampoco por las diferencias entre países, que hagan que unos exploten a otros, pagando en occidente más de lo que producen para consumir lo producido en otros países a bajo precio.

La ecuación (1) es en unidades monetarias homogéneas.

El PIB mundial es de unos 65 billones de dólares.

Para adquirir ese PIB hay que pagar sueldos e impuestos por valor de 65 billones de dólares o se acumularán stocks o tendrá que dedicarse todo el beneficio al consumo.

Quede claro que esto sucede en situaciones de equilibrio. Pero el capitalismo global es cíclico, con períodos expansivos seguidos de otros contractivos.

Durante las expansiones, los bancos crean dinero de la nada, dinero que se dedica a inversión. Las cuentas cuadran entonces. La ecuación (1) parece cumplirse, entonces. Porque los beneficios provienen de la expansión crediticia. Disimuladamente los economistas identifican Ahorro = Inversión. Es decir, aparece un nuevo sumando que cuadra la ecuación, que es el crédito (1):

PIB = S + I + B + C

Y cuando se está en un período contractivo es al revés, se produce desinversión, los bancos no prestan y la ecuación es incuadrable.

Si se tiene claro lo anterior, puede entenderse lo que sucede hoy en España y muchos otros países otrora ricos.

El paro y los bajos sueldos disminuyen el consumo y los impuestos. Como consecuencia, disminuye el PIB. Por eso, España se endeuda al ritmo de unos 5.000 millones de euros a la semana para que el Estado siga funcionando. El desequilibrio de la ecuación (1) es evidente. No sólo no es ya una igualdad, pues ha aparecido un nuevo sumando llamado deuda, D:

PIB = S + (I+D) + B

sino que S ha caído en picado y también B, que llega a volverse negativo, incluso. El PIB español declarado por el Gobierno es falso, porque tiene que serlo.

En definitiva, lo que sostiene el capitalismo global es la creación de dinero en fase expansiva y la generación de pérdidas y aumento de deudas impagables en la contractiva.

Ahora, hasta un niño entiende que el capitalismo es un atraco a las clases trabajadoras. Y que el planeta sólo puede ser sostenible sin capitalismo y sin bancos privados, en cuyo caso no habría ciclos económicos ni inflación ni créditos impagables ni nada de lo que nos atormenta hoy.

Pero claro, puede que esté equivocado y esta cuenta de la vieja sólo demuestre que soy un ignorante.

PEPITO GRILLO



El Estado
--La plutocracia sin maquillaje--



LA RAZÓN EXISTENCIAL DE UN ESTADO ES EL CUIDADO Y LA PROTECCIÓN DE TODOS LOS CIUDADANOS NACIDOS EN SU TERRITORIO.

Lo he escrito así, con mayúsculas, para que se recuerde por lo menos hasta el final del artículo. Algo más, en fin, que el resto de las cosas que digo. Y esa tarea implica la garantía:

-De sus derechos fundamentales al pan, el trabajo digno y el techo.

-A la libertad de pensamiento y de libre circulación.

-A la salud y la educación.

Por eso, a ello se comprometen TODAS LAS CONSTITUCIONES o nadie las aceptaría. Incluso la putrefacta Constitución de 1978 garantiza todas esas cosas con su meliflua letra redondilla.

Pero luego, los políticos al timón del Estado, cual si fueran al mando de un bajel corsario, no cumplen sus obligaciones con las más variadas excusas, siendo la más ususal el: "Hemos de salvar España, y no a los españoles". Como si España fuera otra cosa que la suma de todos los españoles y el suelo que pisan desde hace siglos.

Un estado que no cumple ni pretende cumplir con las garantías de los derechos básicos ciudadanos del país que administra no merece seguir existiendo, pues de fungir de padre de todos nosotros deviene pastor de rebaños, rebaños que acaban por ser propiedad de unos pocos acaudalados plutócratas.

En España, como resulta cada vez más obvio para el que tenga al menos un ojo abierto debajo de la frente, no existe un régimen democrático, sino uno plutocrático. Aquí mandan los ricos aunque lo hagan detrás de siete velos, como se ocultaba el vicioso coño de la puta Salomé; admirados ricachones, aunque el dinero que poseen lo obtengan del tráfico de drogas, y no de su modélica genialidad y perseverancia como empresarios textiles o farmacéuticos; aunque defrauden a todos los que confían en ellos y los estafen.

Es constatable que el Estado, sin vacilación, sigue actuando al fiel servicio de la plutocracia como si ese grupo de maleantes fueran poco menos que los padres de la Patria. Todos al unísono: Rey, Gobierno, políticos, jueces, funcionarios. Absolutamente todos. Unos son plenamente conscientes de ello, como el patán de la Zarzuela. Otros lo ignoran, como el policía que cumple con sus funciones represoras, sin pararse a pensar si lo que hace tiene sentido o no, víctima de la falta de educación, de información para decidir y ser responsable. A él le han dicho que el rasta al que aporrea puede ser un peligroso terrorista que pretende crear el caos social. Y le atiza con esa saña socialmente sanadora característica del ignorante.

El Estado español --todos, en realidad-- protege sólo los intereses de los plutócratas, ese colectivo de banqueros, millonarios, jerarcas del IBEX35, que se reúnen periódicamente para tomar decisiones, maquinar sobre precios y escaseces o sobre lo que se debe legislar en el Parlamento, derecho que se autootorgan porque son los más listos, los más sinvergüenzas de todos, y porque no se detienen ante nada con tal de conservar su poder, ya sean el soborno, la extorsión o el asesinato.

El gran defecto, la pata coja de la mesa, el punto débil de la Plutocracia, es su avaricia desmedida. Los plutócratas no tienen límite en su afán de poseer más y, lo que es peor, de que la diferencia entre ellos y el ciudadano llano sea lo mayor posible. Que el índice de Gini del país alcance su valor máximo, CIEN. Porque eso es un plutócrata: el que lo desea todo para sí y nada para los demás. No sólo para comprar voluntades, el calor de hembras que genéticamente no merece o la adulación de sus voceros, sino el placer de contemplar la miseria ajena, la angustia, el dolor ilimitado, y saber que él ha sido uno de los causantes directos.

Y tanto exageran los plutócratas en sus afanes expoliadores y destructivos que, al final, la ficción democrática que financian, la tramoya del teatrillo, el velo que han extendido para protegerse, acaba por ser insuficiente para engañar a los ciudadanos, que adquieren el poder de ver, como por rayos X, a través de cortinas y muros, hartos de comprobar que todos los caminos conducen a la ruina y al hambre.

Los ciudadanos, como ratas en un laberinto, han intentado transitar por todas las vías que les permite la democracia parlamentaria monarco-autonomista para remediar su situación desesperada. El paroxismo se ha alcanzado estas últimas elecciones en las que la diversidad ideológica y social ha dividido a los españoles en sus tres tendencias sociales: Los conservadores de su propio bienestar (¡y jódanse los demás!), votantes del PP, PNV y Convergencia; los oportunistas vendedores de crecepelos, votantes del PSOE, Ciudadanos, ERC y CC; y los progresistas, votantes de Podemos, IU y Bildu. Y no hay nada más a la izquierda: ningún partido revolucionario, nadie que proponga salir de la Eurozona, nacionalizar la banca y recuperar la soberanía nacional(*). Por eso, en cuanto la plebe vea que nada cambia, la función habrá terminado. Va a ser cuestión de meses el que comprueben que todos los partidos, hasta los aparentemente más revolucionarios, dependen de la banca y del IBEX. Que todos son castuzos políticos, que están endeudados desde el principio de sus existencias, comprados, cautivos, vendidos y muy contentos. Porque la Plutocracia lo controla todo. El poder del dinero es imparable, como una primera meada matutina.

No conozco el futuro, pero sí algunas cosas inevitables: que a una persona se la puede engañar un número limitado de veces con el mismo cuento. Y también sé que todo desengañado es un hombre peligroso, porque su pensamiento empieza a volar libre. Cuando en España haya el número suficiente de desengañados llegará la hora de las conmociones, las sorpresas y los sustos, las carreras arriba y abajo. Y llegará la hora de las horcas. Pues sólo las horcas curan esta clase de heridas. O al menos las cauterizan para que no sangren más durante mucho tiempo.

Que os vaya bien a todos.

MALDITO HIJO DE PERRA


 (*) Para que un estado sea soberano necesita cumplir dos condiciones: 1. Tener moneda propia no cambiable en mercados internacionales. 2. Un ejército comprometido con la defensa de la soberanía nacional.

España no es un país soberano: no tiene moneda propia, sino una que le presta un llamado BCE a interés; tiene un ejército profesional incardinado en la OTAN, al mando del generalato norteamericano. Por eso bombardeó 17 veces Trípoli, sin que Libia hubiera ofendido a España jamás.

EEUU tampoco es un estado soberano: el dólar se lo fabrica de la nada y prestra una guilda de bancos judíos que conforman la llamada Reserva Federal. Por eso no tiene más política exterior que la que se le dicta desde Tel-Aviv.

Países soberanos son Rusia, Siria (aún) y el propio Israel. De hecho, el primero y el último se enfrentan en territorio del segundo para dirimir sus diferencias.

La Tercera Guerra mundial estallará cuando todo lo demás haya fallado. (Gerard Celente)
Pues ahí estamos.



El Gobierno en la Sombra



Incluso en EEUU, que tiene seguramente el cuerpo electoral más estúpido del planeta, se está denunciando la existencia de un gobierno en la sombra regido por las élites financieras (banca sionista, seamos claros) que eligen el plantel de funcionarios que realmente toman decisiones gubernamentales. Gente como el secretario de Estado, el de Defensa, el del Tesoro, etc, etc.

Goldman Sachs, JPMorgan, Citi y así hasta 25 grandes bancos internacionales que poseen la FED --entidad absolutamente privada, a pesar del adjetivo "federal"-- deciden la política de los EEUU. No debe extrañar a nadie, pues, la guerra permanente en Oriente Próximo, Este de Europa y Mar de China, acosando a los países que ellos consideran el Eje del Mal y que, casualmente, tienen autonomía bancaria y no pertenecen al BPI, BM y FMI (Banco de Pagos Internacionales, Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional). Sigamos siendo claros sacando conclusiones: Israel es el estado más poderoso de la Tierra, aún siendo uno de los más pequeños y menos poblados (sólo unos 8 millones de judíos viven en él).

Los bancos crearon la crisis con sus préstamos suicidas, sus estafas con los derivados y su mala gestión. Ante el abismo, tomaron como rehenes a los estados, amenazándolos con derribar la economía si no eran rescatados. La base de ese chantaje era que los estados no habían tomado la precaución de tener entidades bancarias públicas capaces de sustituir a las privadas. Los estados, con sus funcionarios corrompidos hasta el tuétano, no tuvieron las agallas ni el personal necesarios para intervenir todos los bancos en crisis y poner entre rejas a sus consejos de administración en pleno. Eso sólo lo hizo Islandia. Y, naturalmente, salió de la crisis en poco tiempo.

¿Y en España? ¿Hay también un gobierno en la sombra?

Por supuesto. Dirigido por los mismos bancos internacionales con el aderezo de las élites financieras autóctonas. También son sionistas Ana Patricia Botín, Francisco González y tantos otros.

El objetivo del gobierno en la sombra es manipular la política para que nada cambie en sus negocios. Negocios que no crean empleo ni riqueza real, sino beneficios para sus bancos y, muy especialmente, para sus consejos de administración.

De modo que les da igual que los españoles voten al PP y su marca blanca, Ciudadanos, o al PSOE. Lo único que les resulta intolerable es que la ciudadanía trate de hacerse con el control político de la nación, del Estado Español, a través de partidos incontrolables por sus raíces asamblearias.

El espectáculo que nos ha ofrecido el PSOE estos últimos meses demuestra la tesis. Ha llegado incluso al suicidio político, con tal de que Podemos y sus confluencias no tengan peso político en la cámara baja. Y en Madrid y Barcelona se acosa permanentemente a los gobiernos de Podemos y Barcelona en Comú desde los medios y se maquinan alianzas políticas para derribarlos.

La ciudadanía debe saber que si no lucha contra ese gobierno en la sombra, no le merece la pena ni acercarse a las urnas, pues todas las elecciones están manipuladas: no sólo se falsean las encuestas y los medios ningunean a las izquierdas, especialmente la TV, sino que se llega la pucherazo directo controlando los ordenadores del Ministerio del Interior. Y no pasa nada, porque el pueblo ignora que el gobierno en la sombra existe y manda verdaderamente sobre sus destinos.

Por eso los gobiernos de ZP y Rajoy han rescatado bancos que debieran haber quebrado. Y no ha sido para salvar a los depositantes, puesto que los depósitos son intocables y permanecen siempre intactos, sino para salvar a los bancos internacionales que se han ido apropiando de los bancos con problemas por cantidades simbólicas, tras ser saneadas sus cuentas a lomos de todos los españoles.

El gobierno en la sombra no es una idea conspiranoica. Existe realmente y decide cada día muchas cosas para las que nadie les ha elegido. Peor aún, son ellos los que deciden quién será el ministro de Economía, la ministra de Defensa, la de Empleo y Seguridad Social y el propio presidente del Gobierno.

El Parlamento español se constituye actualmente en rodillo de amasar la economía de los españoles. Hace pocos días, PP, C's y PSOE han votado como un solo hombre (esta vez el PSOE no se ha abstenido siquiera) una propuesta legislativa de Podemos que solicitaba un referéndum en España que aprobase o no el acuerdo CETA entre la UE y Canadá/EEUU, acuerdo que lamina la poca soberanía que nos queda a los españoles y que permite que las multinacionales puedan demandar a la Administración española si consideran que sus políticas perjudican sus intereses, cosa etérea, opinable e impensable en países soberanos. Los abogados sionistas y norteamericanos se van a poner las botas a nuestra costa, de paso.

Los españoles tienen que aprender la lección de esta crisis, programada para destruir su dignidad y esclavizarlos de por vida. La lucha debe empezar ya no sólo contra Rajoy y sus secuaces, sino contra quienes los han puesto ahí, que son los bancos. ¿La prueba del nueve? Las puertas giratorias que han aupado a un banquero como De Guindos, ex CEO de Lehmann Brothers, al timón del Ministerio de Economía. O que han llevado a la ex ministra Elena Salgado a la vicepresidencia de una filial de Endesa, antigua empresa estatal privatizada a precio de risa. La traición a los españoles se paga bien.

Los españoles deben volverse contra la banca que los explota y dirige sus vidas. Retirar depósitos, nóminas y pago de recibos de los bancos sionistas cuanto antes. Es difícil hacerles daño, pues están enmarcados en la Sinarquía Financiera Internacional, como el Santander, el BBVA, el Sabadell o Caixa Bank. Pero por lo menos sabrán que está poniendo su grano de arena para derribar un gobierno absolutamente ilegal.

Al tiempo que aportan su voto a las izquierdas insurrectas, siempre con el ojo vigilante, no sea que cambien de bando en cualquier momento, que el dinero es muy goloso y todo hombre tiene un precio. La separación de poderes es fundamental en democracia. Y en España no existe. Iniciativas tendentes a procurarla, como el sencillo cambio del artículo 99 de la Constitución que permita a todos los españoles decidir quién será el Presidente del Gobierno en segunda vuelta electoral, entre los cabezas de las dos listas más votadas, ha sido ninguneado por el poder, que no se da por enterado; y por los medios, a pesar de que se fingen escandalizados por que se tarden 11 meses en investir a un presidente "por consenso". ¿Qué consenso ni qué niño muerto? En democracia no existe el consenso. Para eso están las urnas. Si no, ¿para qué sirven? ¿Para qué sirve el Parlamento, los 350 diputados y los 266 senadores electos o designados? Las decisiones podrían tomarse entre los jefes de los partidos, alrededor de una mesa tomando café. Y mucho nos tememos que es así como se toman la mayoría de esas decisiones. Pero no se sientan a la mesa del café los jefes de los partidos, sino los presidentes de los más importantes bancos.

ÁCRATAS



Democracia Acrática Asamblearia



El diálogo --porque eso fue-- con Antonio García Trevijano resultó positivo, pero nos trajo a la acracia. Aprendimos mucho sobre la democracia. Tanto, que creemos haber superado la democracia representativa con turnismo de bipartido que impera en EEUU y el resto de las democracias representativas, secuestrada, mediante la extorsión de las leyes no escritas, por el Capital Internacional y sus perros informativos.

El problema irresoluto de la corrupción no tiene otra vía de solucionarse que la democracia directa, asamblearia. El capital internacional puede comprar a las cúpulas de los partidos, a todos sus barones, pero no puede corromper a todos los ciudadanos puestos en pie. Los acontecimientos desde el 15M lo demuestran.

Pero la democracia asamblearia, para ser efectiva, debe permitir la participación de todos, el voto de todos hasta para los asuntos menos importantes. Y el ámbito asambleario no puede ser, por lo tanto, a nivel nacional, como pretende Podemos. El símil de la rueda, cuyos radios centrípetos son el PCE/Podemos de Garzón, Iglesias, Errejón, etc., y cuya llanta son las confluencias territoriales gallega, vasca, catalana, valenciana, andaluza, etc., es un modelo válido, surgido de las calles, pero aún no lo bastante eficiente. Sigue habiendo líderes supremos y luchas por el poder.

Por otra parte, siempre quedó en el aire, en la democracia de la República Constitucional trevijanista, el papel de los municipios, meros comparsas del sistema, a pesar de su proximidad al ciudadano.

La conclusión sintética de este colectivo, acratas.net, es sólida y auto-evidente:

I. La base de la democracia acrática es el municipio por dos razones:

1ª. El tamaño de los municipios --o de los barrios en las grandes urbes-- permite la participación informada y democrática de todos sus ciudadanos mediante la asistencia a las asambleas municipales y el voto directo sobre todos los asuntos, incluidas las leyes de ámbito estatal.

2ª. El interés de los ciudadanos en las cuestiones de su municipio es claro, potente. Las cuestiones políticas municipales afectan a todos los ciudadanos del municipio en lo más próximo, que es su vida cotidiana.

II. La República Acrática constituye un Estado desde la periferia municipal mediante las leyes de hierro de la democracia pura:

1º. El Congreso --única cámara de representación estatal-- se constituye mediante diputados provenientes de los municipios.

2º. El voto de todo diputado en el Congreso está ligado por el Mandato Imperativo de lo decidido en su Asamblea Municipal. El incumplimiento implica el cese inmediato.

3º. El peso del voto de cada diputado es el del número de ciudadanos con derecho a voto de su municipio.

4º. Lo decidido por el Congreso será de aplicación en todos y cada uno de los municipios de España.

5º. Los asuntos a votar en el Congreso sólo pueden ser de interés general: derechos comunes, banca central/moneda, leyes fundamentales, defensa, relaciones exteriores.

6º. Todo municipio recaudará sus impuestos y estará sujeto al sistema de cupo como contribución territorial al Estado. La Caja Común Española redistribuirá los ingresos de forma equitativa para garantizar las pensiones y los derechos fundamentales de todos los españoles.

7º. Las comunidades autónomas nacionalistas deben suprimirse, son un tapón a la autonomía municipal, servidores del Sistema Monarco-Liberal.

III. Otros asuntos también muy importantes, como impuestos locales, enseñanza, sanidad, servicios sociales, mancomunidades, dependerán de cada municipio, aunque con programas de mínimos garantizados por ley.

Tras resolver el problema de la divergencia de tamaño y población de cada municipio mediante mancomunidades de los pequeños y la división de los grandes por razones de diferenciación, hay que tomar medidas para combatir las amenazas capitalistas internacionales en el territorio nacional.

1. La moneda española será exclusiva del territorio español.

2. La banca privada y los movimientos de capitales extranjeros quedarán prohibidos, pues todo lo corrompen.

3. La iniciativa privada local no podrá recurrir más que a la financiación municipal, que dispondrá de una sucursal del Banco Central. Las iniciativas de gran envergadura para grandes proyectos vertebradores se financiarán directamente en el Banco Central.

Como resulta evidente, no puede imponerse la República Acrática por la fuerza. El balance actual obliga a ello. Pero, desde este momento y en adelante:

1. La política de la ciudadanía debe tener como modelo el asambleario en el ámbito municipal. Las asambleas deben procurar tener el peso suficiente como para poder elegir consistorios, dentro de la Ley actual.

2. Los núcleos y agregaciones municipales que puedan, deben forzar la elección de diputados afines a la República Acrática.

3. La política asamblearia se basará en la ética incorruptible, desalojando de inmediato de sus cargos a cualquier elemento podrido.

Sabemos que hay cientos de asuntos más. ¿Debe estar armada la ciudadanía para defender sus derechos? ¿La libertad deseable incluye la de explotar a tus semejantes? ¿Debe haber una lengua común en toda España, apoyando que la lengua oficial de cada municipio sea la que todos decidan?

Se trata de un proyecto que requiere el trabajo de años. Quizás de generaciones. Pero es tan justo, participativo y eficiente que se auto-impondrá por la fuerza de los hechos y el amparo de la lógica. Para imponerlo basta con actuar siempre teniendo la república Asamblearia Acrática como modelo. Y no hacer nunca nada que vaya en contra de su futuro. Hacer política personalmente cada día. Y nunca actuar contra la Idea, no traicionarla por ser posibilista. Luchar por ser libre y que lo sean los demás. Con eso basta.

Salud y acracia.


ÁCRATAS




¿Y el Gobierno?
Postrado ante la Troika y Merkel



El actual Gobierno español --como todos los gobiernos desde 1978 que puedo recordar después de echarme al coleto tres Jack Daniel's sin hielo-- tiene como objetivo manifiesto, por más que trate de ocultarlo, crear una nueva España con otra economía. Una economía en la que no quepa el estado del bienestar. La política de austeridad es como la caza con cimbel de palomos torcaces que, al amor del coño de la paloma cautiva, acuden directos a los cañones de las escopetas: La austeridad es un puto señuelo. Porque la austeridad no es para aumentar la eficacia de las administraciones, so pánfilos, sino para acabar con la cultura de la redistribución de la riqueza, de la subvenciones y de las ayudas; de la sanidad universal y de la educación forjadora de ciudadanos conscientes a partir de niños berrendos.

El BCE --en realidad, la Troika entera en concierto para tres ametralladoras Thompson-- tiene el mismo objetivo en toda Europa, objetivo que entona al ritmo de la copla "hay que controlar la inflación". Es la consecuencia del reaganismo y el thatcherismo de los 80, su perfeccionamiento al amparo de esta gran crisis económica inducida, artificial y demoledora. Esa ideología que, a día de hoy, representa Ángela Merkel, una señora que ha engordado mucho desde sus tiempos de comunista en la RDA.

Se dice --lo dicen los incensadores del poder-- que la creación del dinero-deuda de los bancos beneficia a la economía. Pero eso es más falso que el Rolex de plástico de un top manta: La creación de dinero mediante el crédito en cantidades ilimitadas de estos últimos años no ha hecho otra cosa que aumentar las diferencias entre los ricos y los pobres. El acceso al crédito de los quantitative easings es selectivo y proporcionado a la clase social, a la información privilegiada del solicitante: unos lo tienen muy barato, gratis, para especular y hacer negocios en la ruleta financiera, que es como la ruleta rusa, pero la cabeza la pones tú; y otros no lo encuentran más que de empresas usurarias como los cofidises, y lo utilizan para cubrir necesidades básicas para la supervivencia familiar, al 18% anual, como poco.

Cuando los grandes bancos internacionales como el Bundesbank exigen la devolución de sus empréstitos a los bancos españoles saben que van a hacerlos quebrar como colines torrados, a menos que el estado español convierta sus deudas privadas en nuestra deuda soberana. Es decir, que tapen los agujeros mediante créditos conseguidos por el Tesoro público y queden todos los españoles, pobres y ricos, gordos y flacos, deudores de otros estados hasta los pelos del perineo. E s entonces cuando sobrevienen las crisis de los estados, perfectamente previstas por la Troika, que tiene más mala leche que el que le ofreció al niño un polo de salfumán.

La única idea radical para resolver el problema es sodomizar a la banca retirándole el poder de crear dinero de la nada. Una iniciativa que Suiza someterá a referéndum por iniciativa del pueblo helvético. O sea, que la creación del dinero del aire es una realidad objetiva y conocida por la gente mínimamente culta: los bancos crean dinero cuyo contravalor es un simple agujero contable negativo, como el agujero que dejas en la playa cuando haces un castillo de arena. La suma de esos agujeros contables negativos alcanza una cifra que pone los pelos del cogote como púas de carpintero. Por eso, cuando las crisis golpean a las naciones, los bancos, sabiendo que no les van a pagar los créditos para tapar los agujeros del gruyere, le piden pasta a los gobiernos de sus países respectivos y a los bancos centrales. Pero cubrir tales pérdidas es injusto. Se trata de sociedades anónimas, de corporaciones multinacionales, que han gestionado peor que la que pagó para perder el virgo. Con agujeros contables tan mayúsculos, los bancos debieran hacerse pedazos como galletas marías en el bolsillo trasero. Pero son demasiado grandes para caer, lo que significa que si caen, lo arrastran todo consigo, los melones, el carro y los bueyes. En efecto, una vez los estados cometen el error de permitir que la banca cree el dinero de la nada, y tomando en cuenta que ese dinero creado nunca desaparece --me refiero a su parte positiva que es inyectada en la circulación monetaria--, los bancos debieran tomar préstamos de los bancos centrales para cubrir ese descuadre contable y pagar intereses por ellos, perdiendo además la capacidad de seguir creando dinero. Ladrón, como has robado te cortamos la mano.

Nadie es demasiado grande para caer. Lo explicó Newton muy claramente. Todo cristo con su crucifijo respectivo está sometido a la acción de la gravedad. La alternativa, evidente hasta para un niño, es permitir que los agujeros en la arena dejados por los que ya lo han perdido todo no los rellene nadie. Se esfumen porque no son nada, dinero ficticio. Eso sí, liberando a los deudores, después de que el banco pierda todos sus activos y sea nacionalizado por todos los españoles. O sea, que no hacen falta sacrificios de ninguna clase para romper con la creación de dinero por la banca y su señoreaje. ¿A que está más claro que el caldo de orfanato?

Es indignante que el BCE y las grandes instituciones europeas, excusándose con inflaciones y productos interiores falsos, pretendan arruinar a ciertos países, como España, Grecia, Portugal, Italia o Irlanda. Digo arruinar en el peor sentido: destruir la economía nacional, empobrecer a la población y debilitar al Estado para impedir que el pueblo pueda recuperar alguna vez su soberanía. España es ya una provincia pobre más del sacro imperio eurogermánico. Y sus jóvenes están condenados a la emigración o a la prostitución, a elegir, si no quieren convertirse en parados eternos o en trabajadores precarios, mal pagados e itinerantes como zíngaros.

Los reproches que los tecnócratas hacen a los PIGS, la supuesta mala gestión, son el colmo de la hipocresía. Bruselas dio luz verde a la entrada de Italia y el resto de los PIGS conociendo las manipulaciones concertadas con Goldman Sachs y la Troika para que todos esos países débiles cumplieran las condiciones de Maastrich y accedieran a la Unión Monetaria, porque en toda buena Misa Mayor hacen falta monaguillos que auxilien en el rito y luego tomen por culo en la sacristía (*).

Los PIGS se endeudaron y refinanciaron su deuda con crédito muy barato, lo que les permitió seguir endeudándose. Lo que importa no es lo que debes, sino lo que te cuestan los intereses de la deuda cada año, pues el principal se refinancia continuamente. Lo importante es lo que se denomina el servicio de la deuda. A partir del 2008, todos los especuladores apostaban a que las deudas públicas iban a estallar en cuanto subieran los tipos de interés. Era cosa más fácil que la letra del Lalalá.

Y todo esta martingala se organizó para servir intereses espurios de gente menos electa que unas purgaciones culeras, los negocios de plutócratas que acumulan fortunas de manera también ilimitada. Gente que ha diseñado un futuro económico semi-feudal, de señores con derecho de pernada y siervos.

El único camino es tomar el control de la deuda y de la banca desde un estado fuerte como un bate de béisbol, respaldado por el conjunto de la ciudadanía española. Para ello, es necesaria una capacidad de liderazgo y una ideología capaz de integrar a amplias capas de la sociedad española. No puede ser un gobierno para los pobres solamente, sino también para las clases medias y los pequeños y medianos empresarios, que son los que proporcionan empleo a la inmensa mayoría de los españoles que tienen la suerte de trabajar por un salario. Para que se me entienda, un liderazgo capaz de ganarse en las urnas a los actuales votantes del PSOE, Podemos y de Ciudadanos. ¿Es eso posible? ¿O convertiría a España en un estado antidemocrático y, por ende, objetivo de los bombarderos de la OTAN?

La Troika la conforman una élite de ladrones capaces de sisarle en el peso del pan a Cáritas. La Troika está dispuesta a hacer cualquier cosa, por inhumana que sea, a degollar niños como Herodes, para asegurarse que ningún país de la Comunidad Europea se atreva a elegir a un gobierno que cuestione sus órdenes. La inmoralidad de su funcionarios y el absoluto desinterés por las tragedias humanas que han provocado los hace extremadamente peligrosos para la supervivencia de los europeos de la periferia del Imperio. Podemos no alcanzará jamás La Moncloa. No sólo porque los españoles no tienen la dignidad de los griegos ni de lejos, sino porque la Troika lo impediría por todos los medios, como demostró con el ilegal corralito artificial con que achantó a Grecia tras el referéndum anti-usura de Tsipras y Varoufakis.

Lamentablemente, el Gobierno español es el que mejor le chupa la polla a la Troika, entregado en cuerpo y alma a la tarea de arrasar el futuro de todos los españoles, devenidos meros corderos listos para el sacrificio. De todos modos, no soñemos con la unidad de los españoles en torno a un líder carismático. ¿Dónde coño está ese líder? Ese líder no existe, pues sus objetivos políticos debieran ir más allá de conseguir poder, dinero y prebendas. Y no quedan españoles así. Al menos, no se me ocurre ninguno ahora mismo.

MALDITO HIJO DE PERRA

NOTA: (*) La razón fue desarmar a Italia de la herramienta de las devaluaciones hostiles frente a Alemania, para vender coches y electrodomésticos baratos. Al Eurostat le constaban las permutas de todos los PIGS con Goldman Sachs.



Perradamus:
La visión de Maldito sobre 2016




Tras consultar con el Oráculo de la Almohada Mugrienta, por la que ha restregado el chocho más de una y más de dos, y sobre la que sólo se sueñan cosas ciertas, os voy a decir lo que me ha sido comunicado que va a suceder en 2016 en este puto Hispanistán con todas sus taifas. En otro artículo haré lo mismo para el planeta Tierra, antes de que la conspiranoia, palmariamente financiada por Sión para cosechar más idiotas, descubra que no es un planeta, sino el culo de un gran simio montado sobre una mangosta.

Como resumen económico, diré que las cifras macro seguirán siendo el tópico a manosear para ocultar la realidad de una implosión de la producción interior bruta del país que hará parecer al Challenger como un cohete de feria. Y, con la caída del PIB, el hundimiento de los estándares de vida. Y diré el por qué del hundimiento: Por lo mismo que en el resto del mundo, porque se ha creado tanto dinero mediante el crédito y los colateralizados que no es posible mantener su valor más que a base de arruinar al 80% de la población española. Y la judiada internacional no quiere que el valor de su dinero, hecho de humo de prepucio seco quemado, por lo tanto humo sagrado, caiga hasta cero. Para ello necesita de la colaboración de muchísimos goyim completamente gilipollas, obnubilados por el glamour del papel verde. Y los encontrarán: Millones de esos goyim asalvajados por teorías como las de Ayn Rand y otros artífices de la vanagloria centro cular, todos ellos sordos a las predicciones del millonario Nick Hanauer, descendiente de judíos que llegaron a EEUU "huyendo de la persecución nazi":

“Tengo un mensaje para mis compañeros asquerosamente ricos, para todos aquellos que vivimos encerrados en nuestras burbujas de oro: despertad. Esto no va a durar.

Las revoluciones, como las quiebras, se aproximan de a poco y estallan de repente. Un día, alguien se prende fuego a lo bonzo y, de golpe, miles de personas inundan las calles y, antes de que te des cuenta, el país entero está ardiendo por los cuatro costados.

Si la desigualdad sigue aumentando como hasta ahora, esto va a acabar sucediendo. No seremos capaces de predecir cuándo, pero resultará terrible para todos.

¿Qué es lo que veo en nuestro futuro? Veo horcas. Se acercan las horcas… para nosotros, los plutócratas”.


Para cagarse en los pantalones de tanto apretar para que suceda, ¿no?

La únicas empresas que van a seguir existiendo sin mayores problemas que los de conseguir crédito blando para incrementar su autocartera, son las compañías transnacionales, porque están controladas por el Sanedrín Financiero Internacional, que gana dinero con ellas y mantiene su poder a ultranza: Las alimentarias y farmacéuticas que nos envenenarán como a ratas de cloaca, las armamentísticas que nos asesinarán como a gorriones, etc. El resto seguirán echando las persianas en progresión creciente porque no van a tener liquidez para sobrevivir ni tampoco mercado al que venderle unos altramuces. Empresas que serán embargadas en lo poco que les quede por el monstruo de las dos cabezas, la Banca y Hacienda, que son como Chucky y su novia comiéndose un pollo con los dedos.

El desmesurado paro se va a consolidar, a solidificar como si fuera una momia en un glaciar. 23% reconocido, 30% real. Ni siquiera el incremento del número de jubilados del boom de natalidad del medio siglo va a poder disimularlo, porque sale más gente hacia el paro que parados que se jubilan sumados a los empleados ex-novo, y eso que son temporeros de los de un cuarto de jornada dos veces al mes.

El funcionariado va a aumentar ligeramente, sobre todo en fuerzas represivas, policía y ejército. A los más tontucios de los ineducados hispanistanos les das una porra o un cetme y se vuelven émulos de Rambo. Si Podemos hubiera llegado al poder, el funcionariado habría aumentado mucho más, un millón de nuevos funcionarios posiblemente. Pero no se ha ganado ese derecho porque no suma con el PSOE e IU para investir a Ken Sánchez, ni siquiera con el apoyo de Bildu y ERC. En Hispanistán ha ganado la puta derecha otra vez y se lo montarán para mandar en todas partes bajo la batuta del SFI, sección hispana: Anapat Botín, Francisco González e Isidre Fainé. O sea, Rajoy cuatro años más y Mas cuatro entrerrejas menos. Y no hablo más de política porque no vale la pena criticar obras de teatro tan malas y con tan pésimos actores.

Los jubilados van a seguir manteniendo a los hijos desocupados y a sus familias con sus magras pensiones, con el consecuente aumento de separaciones, divorcios y violencia de género: Se van a matar unos a otras y otras a unos como descosidos, que ambas cosas suceden. Como el asunto del hombre asesinado a martillazos por su mujer en Sevilla --muy feminista, oye, a martillazos, igual que el grapo Pío Moa, evolucionado pepero, a un policía en 1975-- y así otros 29 casos más en 2015.

Muchísimos pelanas españoles, hartos no ya de no tener ni un euro ni para comprar Torpedo para las ladillas o de haber de rebuscar en los cubos de la basura, sino de no poder consumir ni papel higiénico de doble hoja, van a empezar a radicalizarse, entrando en la categoría de socialmente peligrosos. Como ya ha sucedido en Bruselas estas últimas semanas, ciudad a la que le han ardido hasta los adoquines de las calles.

Y vamos a lo peor. Los hispanistanos se van a degradar aún más. Van a perder hasta los últimos vestigios de su dignidad, de su ya exigua moral y de su honorabilidad. Los expañoles van a esforzarse. Y como no puede ser para remediar lo que les sucede, van intentar valer tan poco como sea necesario para merecer lo que les suceda. Las mujeres se prostituirán en mayor cantidad aún, que mira que es difícil a estas alturas, y por menos dinero. Al final, echar un polvo va a ser más barato que alquilarse una porno y hacerse una manola. Los hombres se darán más aún al alcohol barato hasta llegar a sentirse conformes con los cuernos que lleven. Todo ello apoyado por el Sanedrín Financiero Internacional, cuyo objetivo no es solo robar dinero, sino también volatilizar espíritus.

Hay un canalla, Stephen Polloz, presidente del Banco central de Canadá para más señas, que propone como salida a la crisis que la gente trabaje gratis hasta su resolución. Se refiere a gratis para las empresas, que ofrecerían así el empleo ideal: Tú curras y no cobras para que el empresario salga de su crisis. Yo estoy de acuerdo en que trabajemos gratis mientras dura la crisis, pero no para las empresas, sino para la gente arruinada: "Ofrécese electricista gratis para puentear contadores de hogares sin ingresos". "Gratis se reparan vehículos de familias pobres". Pero con cuidado. Que a los norteamericanos los multan y hasta enchironan por alimentar a los indigentes. Ojo que vienen curvas.

Y un día, sin que nadie lo presienta, saltará la chispa. La gente se echará a la calle. Y toda esa multitud, degradada durante tanto tiempo, arruinada de cuerpo y alma, va a obrar con el rencor y la crueldad con las que solo la chusma española sabe hacerlo. Y llegará la hora de las avionetas privadas y los barcos de lujo para evacuar a los ricachos que, mientras salen de puertos y aeropuertos, estarán ya coordinando la invasión otaniana para defender la libertad y la democracia, la gran masacre tan necesaria para lograr el objetivo final: El regreso de la esclavitud, de la solución final: la explotación absoluta.

MALDITO HIJO DE PERRA




Jornada de reflexión, sí, pero...
Sobre la banca



Dejemos la cosa clara cuanto antes, por si vuelve a ganar las elecciones el PPSOE y no tenemos ocasión en el futuro:

Los bancos no pueden ser privados. A ver, lo digo con mayúsculas: LOS BANCOS NO PUEDEN SER PRIVADOS. A un banco privado no podemos concederle la prerrogativa de crear dinero, de aumentar la masa monetaria sin ningún respaldo porque luego pasa lo que pasa, que te roban hasta los calcetines. Crear dinero, aumentar la masa monetaria, solo debe poder hacerlo el Estado. Eso es una cosa muy diferente: Por lo menos, todos los españoles podemos ser políticos y llegar al parlamento del Estado. Pero intentad ser banqueros y vais a saber lo que es el ostracismo, porque para ser banquero no hay elecciones: o perteneces a la casta sionista o te comes los mocos.

El propio Emilio Botín, que en paz descansamos, se casó con la hija de un banquero sionista para que su descendencia fuera de la sangre de los elegidos por dios para ser banqueros. Y el rey felón la hizo marquesa en agradecimiento por prestar su chocho a las finanzas españolas. Así que Ana Patri es de la etnia elegida por dios para crear dinero de la nada. Y por eso, su yunta del alma, Pablo Iglesias, visita el Muro de las Lamentaciones y ofrece su prepucio al mejor postor.

Volvamos al asunto, que cada vez estoy más gagá: Permitir la actividad de la banca privada expoliadora es un delito de alta traición a los españoles. UNA PUTA ESTAFA. Los gobernantes son parte de esa estafa. Y todos los políticos del coro también son parte de esa estafa. Los políticos son individuos de muy baja estofa moral, con menos ética que los agentes funerarios, esos que, cuando entierras a tu padre, te dicen que compres un ataúd más caro porque tu padre "merece más" (si lo hubieran conocido alguna vez no se hubieran atrevido, un bidón vacío de CEPSA sin tapa es lo que merecía).

Pero ya estoy desvariando otra vez. Os voy a decir una cosa que os sorprenderá menos que la subida del IVA en cuanto pase el domingo y vuelva a gobernar el PP. Y es esto: Los políticos saben que van a venderse desde el mismo día que entran en política. Toda su verborrea ideológica y tratamiento de imagen es marketing que trata solo de optimizar el precio de la venta. Y en la estafa económica colaboran también muchos funcionarios corruptos, porque hay funcionarios que no solo sienten envidia de pene, sino también de bogavante y de criadilla.

España necesita un lavado de bajos. Un lavado de bajos urgente, porque se le está pudriendo hasta el chasis. Lamentablemente, el lavado será con sangre y se producirá en las calles, por más que los gobernantes se quieran cubrir las espaldas tildando de terroristas a los desesperados muertos de hambre. Eso no es más que otra canallada añadida. ¿Terrorista, el que reclama justicia y pan?

Volvamos al tajo: La banca debe ser pública. La banca privada solo ha de poder prestar su propio capital o el de inversores profesionales: es lo que se llama banca de negocios, nombre que debiera servir de aviso a los idiotas par que no se atrevan a entrar en ella.

Muchos dirán que nacionalizar la banca es imposible. A la gente le encanta decir que lo que propongo es imposible. Disfrutan con eso, se ve. Puede que nacionalizar la banca sea imposible. Pero no técnicamente, eso es sencillo. Porque todos los bancos están en quiebra permanente. A los bancos les deben mucho dinero, desde luego, pero esa deuda no tiene más respaldo que el aire y las ganas de pagar de los deudores. Los depósitos de los clientes no han podido prestarlos, porque la ley lo prohíbe. El dinero que los bancos prestan lo crean contablemente con dos apuntes -/+, uno negativo y otro positivo. Por lo tanto, los depósitos de todos nosotros están seguros sin necesidad de fondos de garantía interbancaria ni de zapateros que garanticen, con la solidez de un pedo de su culo, nuestros depósitos hasta 100.000 euros. (¡Zapatero, ten decencia y contrae un cáncer cuanto antes! Contigo no nos vale un Alzheimer, como con Suárez. Porque tú eres tonto perdido y no puedes empeorar si te vuelves loco).

Y regreso a la fragua: Lo que pone en peligro a los bancos es el agujero creado por sus préstamos. Pero eso es un problema del banco, no de los depositantes. Ahora os diré otra cosa que os hará correr a vuestro banco a sacar toda la pasta. Todo banco puede ser adquirido por un euro. Así de claro lo digo. Ningún banco vale más de un euro. Es el precio que el Banco de Sabadell pagó por la Caja de Ahorros del Mediterráneo, después de que el Estado la alicatase con azulejos nuevos por valor de 18 mil millones de euracos.

Por lo tanto, lo que hay que plantear y exigir como ciudadanos decentes es la NACIONALIZACIÓN ÍNTEGRA DE LA BANCA COMERCIAL. Sin complejos, toda ella. Cualquiera de nosotros que no tenga deudas es más solvente que el BBVA y el Santander juntos. ¿Y cómo cubriremos el Gran Agujero Bancario, suma de todos los créditos concedidos por la banca comercial? El Gran Agujero Bancario se llenará con dinero del Estado creado ad-hoc. Un dinero que será de todos los españoles y que no creará inflación, porque no se va a mover más que para garantizar los pagos y que irá desapareciendo conforme los créditos se amorticen. O sea, lo mismo que hace la banca sionista, pero esta vez en beneficio de España, no de Israel.

Y así se resuelven las crisis como esta o como la Gran Depresión: Nacionalizando, expulsando a los usureros sionistas del negocio y metiéndolos en la cárcel por graves delitos económicos contra el pueblo español. Claro que, si les dejamos reescribir la historia del asunto porque perdamos esta guerra como los paletos nazis, llamarán campos de exterminio a las cárceles, a lo mejor. Pero no conseguirán engañar a nadie. Porque pondremos cámaras web permanentes para que el mundo entero vea que viven como dios, con sus sinagogas llenas de rabinos y sus buenas comidas kosher, aunque luego, eso sí, tendrán que fregar los platos. Y el que se arrepienta de todo lo que ha robado, pida perdón públicamente al pueblo español, renuncie a la nacionalidad española y adquiera la israelí, será trasladado libremente a una cárcel en Israel, donde permanecerá exactamente un minuto, antes de que el Netanyahu de turno lo ponga en libertad como a un héroe nacional.

Pero, supongo que temblará el lector, "¿y si nos expulsan de Europa?" A mí esos miedos me hacen más gracia que un chiste de cornudos. Es como si alguien, sometido a una colonoscopia, dijera "¿y si me extirpan los pólipos?" Pues mejor, ¿no? Si nos expulsan del Euro, la ruina será para Europa. A España le va a afectar menos que las moscas a los muertos. Seguiremos fabricando con nuestras imprentas los euros que necesitemos hasta implantar una nueva moneda, la Pesota, nada de diminutivos.

 Esos euros recién impresos no servirán para pagar deudas internacionales, porque no los aceptarán los usureros europeos. Los usureros europeos saben que no valen ni como papel reciclado, lo mismo que no valen sus propios euros. No necesitamos que acepten nuestros euros. Todas las deudas contraídas con los eurobanksters se cancelarán en el acto. España suspenderá los pagos y pactará uno a uno con los acreedores de los bancos, que van a poner una cara como la de John Turturro cuando pide clemencia en "Muerte entre las flores".

España no debe nada, excepto la deuda pública que mantienen los particulares españoles. La deuda tomada por la banca española con dinero gratis del BCE desaparecerá con la nacionalización. Se convertirá en un cero como un dónut de chocolate.

Ya digo, no hay problemas técnicos. Los problemas son de otro tipo:

El problema será la OTAN, que es el musculoso clembuterolizado cobrador de los Rothschild y del resto de usureros, que, si no se lo impedimos, intervendrá con actos terroristas o con una invasión al estilo de la Libia. A eso hay que responder con honor y con pelotas. Y con inteligencia, si se tuviera disponible alguna, mediante un acuerdo inmediato con Rusia, cediendo bases a su flota en la costa mediterránea y atlántica.

Bien: todo esto es lo que ha estado a punto de suceder en Grecia. Si de Grecia conocierais algo más que su yogur, si hubieseis leído las noticias de los periódicos no solo eurosionistas, sino también rusos, es ce por be lo que proponía Varoufakis, incluyendo mi asombrosa previsión de ceder una base a Rusia en El Pireo: Nacionalización y salida blanda del euro, fabricando más euros y bloqueando las fronteras dinerarias.

Por supuesto, Varoufakis fue traicionado por su propio partido. Tsipras ha demostrado ser un agente de Sión, está dispuesto a matar de hambre a sus paisanos para ganar el aprecio de los eurobanksters. Como todos los anteriores presidentes griegos, que tienen menos vergüenza que una bachata de gatas en celo.

España debe aprender la lección: Nacionalización, cierre de fronteras y acuerdo con la Federación Rusa. Los norteamericanos deben estar todos vigilados, especialmente los funcionarios de la embajada y consulados. Muchos de ellos son terroristas profesionales, agentes de la CIA, colaboradores del atentado del 11M. Con Israel hay que romper relaciones de inmediato y expulsar a todos los sospechosos de pertenencia al Mossad, pues son los creadores, financiadores y agitadores del desnortado fundamentalismo musulmán.

Hay que establecer lazos sólidos con el mundo musulmán, especialmente con el país que le toca más los huevos al imperio anglosionista: Irán. Los musulmanes deben saber que aquí no se les persigue ni se les perseguirá, aunque se facilitará la emigración de los extranjeros hacia Europa. Aquí, el trabajo debe ser para los españoles. Ya sé que suena mal. Pero no lo digo bajo los efectos de un ataque de xenofobia, sino porque de eso va el concepto de estado: de proteger a los tuyos, a los nacionales de tu propio país, no de vaciarles los bolsillos y de putearlos hasta volverlos locos a todos, ¿oído, Rajoy de los putos cojones? Que luego te pegan hasta los niños y te quejas. ¿Por qué no dejas de ser tan soberbio? ¿O por qué no te vas a tomar por culo, que me han dicho que te gusta más que a la Hot Chueca?

Y finalmente, hay que poner en marcha una gran inversión en infraestructuras financiadas por el Estado. Y si alguien pregunta ¿con qué dinero? o tiene muy mala intención o es más tonto que ponerle fecha de caducidad al whisky. ¡Pues con el dinero creado por el Banco de España cuyo respaldo es esa infraestructura, gilipollas, que eres un gilipollas! Dinero que se irá haciendo desaparecer conforme la infraestructura sea amortizada por el uso.

Y como todo lo que digo es realista y posible, inmediatamente los agit-prop que inundan ácratas me acusarán de ser un peligroso nazi o, no sé si aún peor, de comunista come niños. Pero lo que soy es un absoluto republicano digno y medianamente lúcido, sobre todo para mi edad.

Salud y República.

MALDITO HIJO DE PERRA


¡A por la banca!



La banca internacional, los banqueros y sus putas, los políticos son sus putas, créeme, todos los políticos son sus putas; la banca, digo, es la responsable de la peor crisis que se conoce desde la Gran Depresión de 1929. Tú, imagino que no sabes cómo terminó la Gran Depresión de 1929. Pero te lo diré yo: con una guerra mundial, la Segunda, una guerra mundial orquestada por el sionismo internacional para vengarse de la Alemania nazi por haberse opuesto a la rapiña de la economía alemana, por haberse enfrentado a los usureros que les esquilmaban amparados por el Tratado de Versalles, pieza endemoniada que puso la guinda a la Primera Guerra Mundial y la mecha para la Segunda.

Para entenderlo, tienes que saber que a los usureros les molesta sobremanera que no les dejes ejercer su profesión mientras les ofreces el culo bien abierto. Estos son los hechos, bien distintos de la propaganda neoliberal divulgada por los media que te llega y llegará en los próximos cien años, si es que los vives. El Nazi era un partido de izquierdas, como lo era el PCUS de la extinta URSS. Por eso pactaron primero y se mataron después, como hacen todas las izquierdas del mundo. Y lo advierto desde ya: Ninguno de los dos regímenes me gusta más que cortarme las uñas de los pies, algo bien penoso, pues apenas llego con la barriga de whisky de malta que tengo, pero me las corto una vez al mes porque no hay más remedio o no podré quitarme los zapatos, se me quedarán clavados a los pinreles para siempre.

Pues bien, los banqueros españoles son cada vez más internacionales por razón de matrimonios de conveniencia con mujeres de la etnia elegida, o quizás de que se están volviendo unos hijos de puta de marca mayor por sí mismos, espontáneamente. No lo sé. Ana Patricia, que es y quiere seguir siendo el banquero más importante de España, dicen que se ha recortado el prepucio de la pipa del coño y, aunque le roza con las bragas, le da igual, porque se sienta entre los banqueros del Sanedrín Financiero Internacional sin complejos de inferioridad.

Últimamente, los bancos están demostrando que son feroces enemigos de la población de a pie que malvive en España, a la que consideran estúpida y despreciable. Como las entidades financieras vegetan a base del dinero gratis que mana inagotable del Banco Central Europeo, con el que compran deuda española, esa misma que el PP ha tenido a bien triplicar en estos últimos cuatro años, les importa un huevo que te lleves tu nómina a otra parte. Y te pagan intereses negativos por dejar tu dinero en su banco. Eso de pagar intereses negativos es un eufemismo, te lo digo desde ya. Lo que pasa es que te cobran por prestarles tu pasta. Lo mismo que te cobran una anualidad por la tarjeta de crédito y luego por sacar dinero en un cajero con ella. No cualquier minucia, sino el 2% con un mínimo de 2 euracos de vellón.

Los bancos hace años que no cumplen con su función social. No le prestan dinero a las personas jurídicas, a los empresarios, a menos que las empresas estén participadas por el banco en cuestión. De manera que están descuartizando a las empresas corrientes, las que generan el 90% de los puestos de trabajo, a las que no renuevan créditos imprescindibles para tener liquidez con la que hacer frente al movimiento de caja diario. Es decir, hunden negocios que ingresan más de lo que gastan, pero a los que no les dejan ni un euro para surtirse de mercaderías. Tampoco prestan a las personas físicas ni en caso de vida o muerte. "Muérete, persona física, pero bien lejos de aquí, que los muertos oléis mal". Ni les prestan para comprar una vivienda, a menos que sea una de los cientos de miles que les han embargado a otros ciudadanos. Entonces, sí, para eso hay siempre una hipoteca. Para ganarse un buen diferencial entre el precio a que te la venden y el valor descontado al pobre desgraciado al que han dejado en la puta calle, con el resto de la deuda y con todas las costas judiciales.

De modo que te lo dejo claro: tu banco es tu enemigo. Dispone de armas terribles contra ti y encima el Gobierno de España lo protege como si fuera un braquiosaurio de Parque Jurásico --a ti, no; a ti te humilla, te sanciona e insulta tu inteligencia, poca o mucha, eso es lo de menos, que no ser muy listo no significa que no tengas dignidad--, le regala dinero público, nuestro dinero, y, cuando se siente poco feliz con lo mucho que nos roba, manda a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría a darle una mamada al consejo de administración en pleno. Sorayita es una mujer siempre dispuesta a hacer el trabajo sucio en lugar del presidente: se cuenta que el otro día le comentó Rajoy en el escaño: "El lunes voy al urólogo"; y ella se ofreció sin pensarlo: "¿Quieres que vaya yo?"

La banca no es un herbívoro braquiosaurio, sino un carnívoro velociráptor que va a por ti, a comerte hasta los huesos. Así que, al puto enemigo, ni el pan ni la sal. ¡Pero nada de violencia que sólo te llevará a la cárcel, rambo! Nada de romper cajeros o de pintar grafitis de pollas en las cristaleras de sus oficinas. No señor. No te apuntes a esos movimientos, que están todos articulados y controlados por la policía. Lo que tienes que hacer es sacar todo tu dinero cada primero de mes, en cuanto te paguen la flaca nómina. Y si no tienes la oficina de Correos demasiado lejos, pagar todos tus recibos allí: la luz, el gas, el agua, el teléfono. De paso, le tocas los cojones un poco a todas esas empresas que los sucesivos gobiernos alternantes del PPSOE le regalaron a los banqueros y a sus amigotes. Les tocas los cojones porque tienen que trabajar para cobrar: mandarte una educada primera nota, y luego una segunda en la que te advierten que o les pagas o te van a cortar el suministro. Como poco, pagas un mes tarde sin problemas, que son unos gandules hasta para cobrar. Y no uses jamás la tarjeta de crédito para nada. Y, en cuanto puedas, la devuelves, que tampoco es gratis.

De los bancos hay que prescindir completamente. Por supuesto, nada de aceptar su dinero a crédito. Eso es lo que nos ha traído hasta aquí. Y cuando hablo de los bancos también lo hago de los cofidises y de los créditos del dentista, que te quiere poner implantes a pagar en módicas cuotas mensuales, pero luego resulta que si buscas bien y pagas al contado, te cuestan menos de la mitad.

Pero como eres un puto vago, ahora argumentarás gilipolleces. "No va a servir para nada", te dirás, aleccionado por decenios de ver la tele y de leer El País, El Mundo y la Hoja Parroquial. "La movilización de un solo hombre no cambia nada". ¡Pero vaya si cambia! Lo pone todo patas arriba, de hecho. Porque el gran cambiado serás tú mismo. ¿De qué te sirve, si no, ver tantas películas de súperhéroes, hostias? Déjate de admirar a Batman, que es un ricachón con mascarita, y actúa con tus pobres medios. Sin tanta baticueva ni tanta batipolla vas a ser un verdadero héroe, aunque sea más parecido a Aquaman, porque vas a vivir sumergido en las cloacas de la economía como un puto zurullo submarino. Pero cada vez que pases por delante de una oficina bancaria podrás mirarla con esa arrogancia de los banderilleros cojos cuando se enfrentan a un morlaco de 400 kilos, con la vista alta,como citándolo, los cojones bien pegados al ojal.

Y tus amigos, cuando lo sepan, te criticarán mucho, pero será por puta envidia, porque ellos son consumidores de tiempo y de artefactos, no hombres. No banderilleros. Las chicas, ni fu ni fa. Les da igual que pagues así o asá con tal de que pagues. Enseguida verás la que quiere ligar contigo, eso sí. Porque se mostrará más antisistema que usar el contador de la luz para cascar las nueces. La que te dé la razón, la que opine que a los bancos hay que arruinarlos, esa noche te limpia el sable. Porque ¿qué tiene que ver follar como dios y llegar a ser un buen padre algún día con tener el dinero en casa, debajo de una losa?

MALDITO HIJO DE PERRA

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