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Democracia
(...no lo es, no lo es...)



Democracia es el régimen cuya doctrina política establece un sistema de gobierno en que el pueblo ejerce la soberanía, o sea, la autoridad suprema del poder público sobre un territorio y sus habitantes, mediante la elección libre de sus dirigentes. La Democracia requiere un régimen que establezca la independencia estricta de los tres poderes del Estado, Ejecutivo, Legislativo y Judicial; separados por el pueblo soberano para evitar que la concurrencia de tales poderes en las mismas personas corrompa el régimen y devenga éste en una oligocracia encubierta(1). La independencia estricta de los poderes del Estado sólo se logra mediante la elección libre por el pueblo, en procedimientos electorales distintos (lo que se expresa frecuentemente como "en urnas separadas"), de los representantes de cada uno de esos poderes; y se mantiene mediante la celosa vigilancia de cada poder sobre los otros en defensa de su propio ámbito competencial; y mediante el establecimiento de los procedimientos de control, por parte del pueblo, sobre el comportamiento de sus representantes: Desde el punto de vista de la legalidad, es el Poder Judicial, cuerpo funcionarial, el que impondrá el imperio de la Ley emanada del Parlamento al cuerpo político; y desde el punto de vista de la eficiencia, es el propio pueblo representado el que decide mediante el mandato imperativo de cada representante y un ágil procedimiento de destitución (o impeachment) en caso de corrupción manifiesta. Es precisamente ese control el que obliga al régimen a permitir al ciudadano identificar a un diputado concreto como propio representante en el Poder Legislativo.

Una vez comprendido lo anterior, llamar democracia a lo que organiza políticamente la España actual es malintencionado; y sería sin duda delictivo, si hubiera una verdadera Ley promulgada por el pueblo, en vez de por los partidos políticos(2).

En Ácratas, nadie pone en duda la legitimidad de la existencia de los partidos políticos, sino su pertinaz y avaricioso acaparamiento del ámbito de la política toda; de manera que, en España, ningún ciudadano puede ejercer sus derechos políticos si no es a través del filtro ideológico de un partido político. A veces, los partidarios llegan a mofarse del español que desea opinar políticamente diciéndole que si no le gusta lo que hay, constituya un partido político propio, a sabiendas, no sólo de la dificultad económica que ello conlleva, sino de la perversión que supone que la forma de pensar de un individuo deba homologarse con la de miles de otros individuos para constituir un cuerpo común partidario. La misma Constitución de 1978 bendice la exclusiva, el acaparamiento del ámbito de lo político, de los partidos y lo expresa taxativamente al pontificar que la libertad política de los españoles se manifiesta a través de estos. Y ello con todas sus consecuencias.

La consecuencia es que un ciudadano que desee expresar su opinión política, y no comulgue con las supuestas ideologías de los partidos que existen, no tiene posibilidad de ser representado. Es decir, que el régimen margina a sabiendas a todos los españoles que no se homologuen gregarios alrededor de un partido político concreto. Así, quien piense que en España, por ejemplo, deben construirse nuevas centrales nucleares, pero que debe prohibirse el despido libre, no tiene nadie que lo represente. Y, en general, suele ir a votar como mal menor (o sea, para evitar lo peor); o simplemente no va a votar, y se desentiende de la política.

El español medio se desentiende de la política porque sabe que no tiene voz (y que su voto está corrompido, pues da carta blanca al partido votado para que haga con él lo que le venga en gana, aún traicionando las opiniones de los votantes y hasta los propios programas electorales). El español medio se desentiende (como cualquier humano inteligente) de todo aquello que no puede controlar y resulta socialmente perjudicial: de los terremotos, de los tsunamis, de las epidemias y de los partidos políticos. Y se limita a lamentar las consecuencias de tales desgracias incontrolables: e igual que lamenta que Dios no controle las catástrofes de la Naturaleza, lamenta también no controlar su destino social por no tener verdaderos representantes políticos.

El español no tiene representantes políticos en los diputados electos, ni aunque sean del partido de sus preferencias dentro del arco parlamentario, porque los diputados a quien representan exclusivamente es a su partido, que les ordena (a mano alzada, con los dedos, el jefe de filas, lo que deben votar en cada ley o propuesta en el Congreso y el Senado). Y es el partido el que (supuestamente) representa a sus votantes, porque la plebe no puede votar personas, sino siglas partidarias; y es la cúpula de la ejecutiva del partido la que interpreta lo que sus votantes desean (es decir, hace encuestas para conocer la caída en la intención de voto cada cierto período de desmanes en la gestión política, económica y social) mediante las herramientas del márquetin de masas. Porque la representación política, como la de cualquier otro tipo, requiere la garantía del control permanente del representado a su representante. Si no, es otra cosa, aunque se intente engañar al ciudadano con palabrería formal. Nadie puede representar a otro en ninguna gestión concreta (como la del voto en una ley) si la opinión de ese otro no es primero escuchada por el representante. Eso, que es obvio cuando pagamos la minuta a un representante en algún negocio o gestión (un abogado, un arquitecto, un intermediario, etc), no se verifica en el sistema político español.

El sistema político español está a caballo entre la dictadura de la que proviene sin ruptura (fue acuerdo, transición, pacto, consenso, conceptos todos no democráticos, sino oligárquicos) y la verdadera democracia. De manera que llamar al Régimen monárquico-parlamentario español DEMOCRACIA es tan inexacto y tan injusto como calificarlo de DICTADURA. Cualquiera que haya leído esto, y se sienta sorprendido o incluso insultado, y desee comprobar la veracidad de nuestro aserto, limítese a asomarse al otro lado de lo Pirineos (esos montes que siempre nos han separado de Europa) y eche un vistazo en Francia a lo que es una ciudadanía organizada, orgullosa de sí misma, de su historia y de sus conquistas.

Cualquier país que vive más de 70 años seguidos en el oprobio de la dictadura franquista y del apaño postfranquista transicional cocotero NO TIENE CIUDADANÍA, sino habitantes: pueblo y casta dirigente; explotados y mangantes; corderos y perros pastores; votantes y mafias organizadas de corruptos. La ausencia de toda reacción popular ante la crisis actual, que está destruyendo todo progreso acumulado en los últimos 30 años, demuestra lo que escribo, lo que todos aquí sabemos.

MESS

NOTAS: (1) Que es exactamente lo que sucede en el Régimen español, donde el Legislativo elige al Ejecutivo y al Judicial y donde los tres poderes del Estado se ponen luego a disposición del Presidente del Gobierno, que puede actuar como un dictador, haciendo o deshaciendo leyes, sin más necesidad que la de mantener el apoyo parlamentario durante la legislatura, lo que consigue repartiendo dinero, cargos y prebendas entre sus acólitos.

(2) La corrupción salvaje consigue que la oligocracia, ávida de dinero fácil y sin control judicial (que participa del pastel), se ponga al servicio del poder económico (banca, multinacionales y los gobiernos de terceros países interesados en la posición geo-estratégica de España. Por lo que, resumiendo, España es, en fin, una Plutocracia (el poder es de los ricos, que dictan las leyes a su antojo) que maneja, como un ventrílocuo, los hilos de un muñeco, de un títere que es una Oligocracia de partidos, que se finge a su vez una Democracia, gracias al apoyo interesado los medios de comunicación, que pertenecen a los plutócratas. Y el círculo se cierra alrededor de los cuellos (y de los cojones) de los españoles, que lo toleramos.




Viva la acracia
mientras no haya democracia



Apreciados y cada vez más escasos lectores:

La política es la artesanía del engaño. La partitocracia eleva el engaño a la categoría de arte. El arte no tiene que ser bello necesariamente. Pregunten a los conceptualistas. Tiene que ser emotivo, hacer sentir las vísceras. Y eso no hay quien niegue que se produce hoy en las urnas. Sabemos que este artículo no servirá para nada. Seguro.

Pero esas urnas son las mismas que hurtan la soberanía al pueblo español. Al pueblo que ha de votar listas cerradas, en vez de a sus representantes con mandato imperativo. Las mismas que constitucionalizan la inseparación de poderes ejecutivo y legislativo. Las mismas que manchan con su pus incluso al poder judicial, al Tribunal Constitucional y al Tribunal Supremo. Las mismas que asumen las cadenas de la usura internacional y someten la soberanía nacional a una moneda creada por Alemania y el resto de usureros internacionales. Las mismas que obedecen ciegamente a Soros, a la Mafia masónica y a la Iglesia.

Votar en estas urnas es un acto irresponsable que deja al votante a la altura de un sirviente voluntario. Los que voten hoy merecerán el resultado de su acto, que no será otro que la decepción.

Esta publicación se mantiene en su postura de no recomendar el voto para nadie. Ni siquiera para los que dicen que saben todo lo que decimos y que debemos votarlos para corregirlo, para convertir el régimen español en una verdadera democracia. Es mentira. A veces se trata de una mentira consciente y muy pocas veces bienintencionada.

Esta publicación, tras mucho análisis coyuntural, no ha hallado motivos para cambiar la cabecera titular que reza: NUNCA VOTES.

ÁCRATAS


 

El golpismo catalán y el éxito de Vox:
dos bestias que abrevan juntas




¿Por qué parece que nadie entienda que haya dos millones de independentistas en Cataluña? Si definimos como catalán ("de pura raza") al que tiene por lo menos un apellido catalán, sea el primero o el segundo, sabemos que catalanes hay solo 850.000. Lo dice el IDESCAT. Entonces, ¿de dónde sale ese millón doscientos mil catalanes de adopción, de españoles de regionalidad catalana, que dicen sentirse solo catalanes y están dispuestos a obrar por el advenimiento de la República Catalana? No todos ellos son rufianes (hombres viles y despreciables que viven de la patraña, del fraude o que trafican con prostitutas(1)). Entonces, ¿por qué un español, nacido o no en Cataluña, que tiene los huesos de sus ancestros en cementerios de Andalucía, Murcia, Extremadura o La Mancha manifiesta interés por apartarse de España?

La explicación relacionada con la ingeniería social aplicada en las aulas a los niños catalanes(2) es cierta, pero no resulta suficiente para explicar este desajuste social. Lo digo porque lo sé: En mis tiempos se formaba en el "espíritu nacional" español a todos los alumnos y no les sirvió para nada. Ni conmigo ni con casi nadie. Jamás apoyé al régimen franquista. Hice la "mili" a regañadientes, como casi todos; aunque no me declaré, como muchos, un falso objetor de conciencia para que me cambiasen la mili por alguna clase de servicio social sustitutorio. Uno era ya un hombre, no un ratón.

Por otra parte, el amor a la patria es algo intangible, aunque verdadero. Pero solo se manifiesta cuando la patria está en peligro. Es decir, el amor a España se manifiesta cuando los españoles estamos en peligro: Yo, mi familia, mis vecinos, mis compatriotas. Mientras España no esté en peligro, no hay patriotismo innecesario. En cuanto España lo esté, saldrá hasta de debajo de las piedras.

El patriotismo catalán es, por lo tanto, falso e inculcado por los vividores de la política, un patriotismo histriónico. Los independentistas catalanes jamás pegarán un tiro para defender una Cataluña que no está en peligro, que habla su propia lengua, enseña a todos los infantes, catalanes o no, en catalán, tiene gobierno propio. Parlamento propio. Tribunales de justicia propios. Policía propia. Y un presupuesto propio para dilapidar con un garante que se llama España.

¿Cuál es entonces la explicación de lo que está sucediendo, del Procés entero? Los políticos golpistas tienen sus propios motivos. Son gente alucinada, a veces sincera; o son vividores de la política, rufianes; o golpean porque sus chollos han cesado, a la par de su influencia en la formación de gobiernos en Madrid. Comprensible. Pero ¿y la gente que los vota? Merece la pena un análisis somero:

Los catalanes "de pura raza" (o sea, de apellido) se creen diferentes. Es decir, mejores. Nadie se cree diferente por ser peor. Es natural. Son los oriundos, los asentados, los que hablan bien la lengua-código, los aburguesados, los ricos. Y desprecian a las castas inferiores como en todas partes. La única diferencia es que las clases inferiores no pueden disimular su procedencia porque, aunque hablen catalán, tienen un acento pobre que los delata, aparte de unos apellidos llenos de zetas y de eñes. El catalán "de pura raza" (o sea, racista) acepta la incorporación de esos malhablantes, siempre que ellos asuman que serán la casta de los menestrales en una sociedad estamental dividida en privilegiados y gente llana, lo que es algo casi medieval.

¿Y los propios menestrales, los catalanes adoptados que votan por la independencia de Cataluña? Nada raro son. Esa actitud existe en toda España por motivaciones diferentes. Son típicos españoles, siempre a la contra del poder. Son los mismos que votaron a Borrell y no a Almunia; los que votaron a Sánchez y no a Díaz, en respectivas primarias del PSOE. Son españoles de pura cepa, desclasados, siempre con el palo en alto para atizarle al Régimen, ¡sea el que sea!, en cuanto tienen oportunidad. Porque los españoles somos todos medio anarquistas, por eso el anarquismo tuvo tanta pujanza en España siempre. Son los mismos que en las próximas generales votarán a ERC o votarán a Vox. Por golpear al sistema. No les importará que Abascal se luzca a caballo con polainas y un arma al hombro; o que Pujol haya robado más de tres mil millones de euros a lo largo de su "molt honorable" carrera. No votan por Junqueras o Abascal. Votan contra el Régimen, contra el bipartidismo, contra la oligocracia de los poderes fácticos, los pone en jaque, los abofetea en lo que más les duela.

La consecuencia de la forma de ser de los españoles es que la futura España estará mucho más radicalizada que la de hace tan solo dos años. Tendrá una extrema derecha poderosa en el Parlamento y a radicales en la periferia siempre dispuestos para el golpe de estado. Imaginad, ¡una facción quiere la independencia de una autonomía y la otra arrasar el Régimen Autonómico...! ¿Habrase visto mayor enfrentamiento ideológico? Y nutrido por los mismos españoles, tan idénticos que podrían cambiar de bando sin que se notara diferencia...

Esto que describo ya lo han hecho los españoles antes. Desde 1931 hasta 1939. Desde el advenimiento de la II República y la consecuente caída del régimen monárquico; hasta la destrucción total de la República y la llegada de una dictadura de 40 años. Puigdemont es un émulo de Companys, aunque incapaz de firmar sus miles de sentencias de muerte. Abascal lo es de José Antonio, aunque sin sus principios morales igualitarios (socialismo) tomados de las JONS. España no necesita principios morales para que los anarco-españoles se enfrenten al Régimen hasta derribarlo. Por la izquierda y por la derecha. Por eso es por lo que ni a ERC ni a Vox se les deja asistir a ningún debate entre los utilleros del Régimen. Y justamente por eso es por lo que esos dos partidos darán la sorpresa el 28A.

MIGUEL UÑA DE QUINTANA

NOTAS: 
(1) Definición de rufián. RAE.
(2) 1996, cesión de Aznar a Pujol a cambio de su investidura.




La Gran Decepción
Independencia a la catalana, a plazos



Y al final, no pasó nada (?). Al menos, de momento. Tras concitar el compromiso de la mitad de la sociedad catalana, que incluso llegó a poner en grave riesgo la integridad física de su niños pequeños, Puigdemont traicionó a todos los que habían confiado en él.

Pues sí, lo que tocaba hoy en el Parlament era una sesión plenaria en aplicación del Título III, artículo 4 punto 4 de la Llei de Referèndum, que dice:

"Si en el recompte dels vots vàlidament emesos n’hi ha més d’afirmatius que de negatius, el resultat implica la independència de Catalunya. A aquest efecte el Parlament de Catalunya dins els dos dies següents a la proclamació dels resultats per part de la Sindicatura electoral celebrarà una sessió ordinària per a efectuar la declaració formal de la independència de Catalunya, els seus efectes i acordar l’inici del procés constituent."

Lo que significa que el Parlament debiera haber votado sobre tal declaración hoy mismo, 10 de octubre de 2017. Proclamar la independencia de Cataluña no es un prerrogativa del president Puigdemont, sino del Plenari.

En vez de eso, Puigdemont reconoció que era lo que tocaba, pero suspendió tal plenari sine-die para procurar una negociación no se sabe con quién ni sobre qué. Y dijo esto:

Como presidente de la Generalitat, asumo, al presentar los resultados del referéndum ante el Parlamento y nuestros conciudadanos, el mandato del pueblo de que Cataluña se convierta en un estado independiente en forma de república.

La CUP, que fue informada del cambio de criterio del PdeCat tan solo una hora antes del Plenari, mostró su indignación, su decepción y su humillación en una breve intervención de Anna Gabriel. Otras facciones de la CUP, como Arran, hablaron más claro, tildando a Puigdemont de lo que es y ha sido siempre: un traidor.

La juventud independentista catalana ha sufrido su primera gran derrota, su primer baño de realidad: en la derecha no puede confiarse ni para guardarte tu sitio en la cola del pan. Las 30.000 personas que aguardaban la proclamación de la República Catalana en el Passeig de LLuís Companys se disolvieron rápidamente visiblemente decepcionados. Pero no se van a conformar. No pueden ni deben.

Al final ha pasado lo que decíamos el 11 de septiembre, hace un mes, antes de que la crispación y polarización de la sociedad catalana nos hiciera pensar, como a todo el mundo, que esto no podía estar sucediendo por una causa tan prosaica como la de obtener unos cuantos diputados más en futuras elecciones: PP y PdeCat bailaron el corro de la patata. Ni planes de financiación en B ni hostias. La representación del Procés se ha transformado de tragedia en comedia.

La prensa estatal, sin embargo, sigue agitando a la opinión pública española, haciéndole creer que la independencia de Cataluña ha sido proclamada y su aplicación suspendida durante unas semanas para negociar las condiciones de desconexión entre el Estado Español y la República Catalana. Eso es falso y malintencionado. Y el beneficiario puramente electoral de esas mentiras es el PP, ese partido nido de delincuentes habituales, según la Judicatura.

Ante las presiones de la CUP, fuera ya del ámbito del Plenari del Parlament, se firmó un documento de declaración de la República. Un fraude simbólico por la puerta de atrás inconsistente lo la legalidad de la leyes de Referéndum y Transitoriedad, que exigen, repetimos, que sea el Parlament constituido en Plenari. (*).

Ese documento, que compromete a todos los firmantes a una pena de prisión por sedición si no triunfa la independencia, muestra que la partida no ha terminado. Siempre que la energía de la adoctrinada juventud catalana no se agote o se deprima. La CUP se siente con derecho --emanado de las calles-- a impedir la traición de la derecha "independentista dels negocis". Y tiene una poderosa herramienta política. El frágil Govern de Puigdemont depende de sus 10 votos. La CUP puede disolver el Parlament cuando quiera. Cosas del sistema partitocrático de elección del ejecutivo. De modo que el chantaje de Puigdemont al Estado se envenena con el chantaje de la CUP al Govern. La agitación en las calles va a seguir. Incluso Puigdemont pidió que siguiera la tensión en las calles explícitamente, y sin citar esta vez la palabra mágica: "pacífica".

No somos independentistas catalanes. Pero no podemos por menos que sentirnos compungidos por la decepción de millones de personas honestas, ilusionadas, que tuvieron la mala suerte de seguir irreflexivamente al flautista de Gerona, Carlos Puigdemont Casamajó. Lamentamos igualmente que la especulación de los fondos buitre internacionales, posicionándose en corto contra España, continuarán haciendo su agosto.

Salud y acracia, que la democracia ni está ni se la espera.

ÁCRATAS


(*)
DECLARACIÓN DE LOS REPRESENTANTES DE CATALUNYA

Al pueblo de Catalunya y a todos los pueblos del mundo.

(Aquí los fundamentos victimistas del fascismo catalán)

En virtud de todo lo que se acaba de exponer, nosotros, representantes democráticos del pueblo de Catalunya, en el libre ejercicio del derecho de autodeterminación, y de acuerdo con el mandato recibido de la ciudadanía de Catalunya,

CONSTITUIMOS la República catalana, como Estado independiente y soberano, de derecho, democrático y social.

DISPONEMOS la entrada en vigor de la Ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la República.

INICIAMOS el proceso constituyente, democrático, de base ciudadana, transversal, participativo y vinculante.

AFIRMAMOS la voluntad de abrir negociaciones con el estado español, sin condicionantes previos, dirigidas a establecer un régimen de colaboración en beneficio de ambas partes. Las negociaciones deberán ser, necesariamente, en pie de igualdad.

PONEMOS EN CONOCIMIENTO de la comunidad internacional y las autoridades de la Unión Europea la constitución de la República catalana y la propuesta de negociaciones con el estado español.

INSTAMOS a la comunidad internacional y las autoridades de la Unión Europea a intervenir para detener la violación de derechos civiles y políticos en curso, y hacer el seguimiento del proceso negociador con el Estado español y ser testigos.

MANIFESTAMOS la voluntad de construcción de un proyecto europeo que refuerce los derechos sociales y democráticos de la ciudadanía, así como el compromiso de seguir aplicando, sin solución de continuidad y de manera unilateral, las normas del ordenamiento jurídico de la Unión Europea y las del ordenamiento de España y del autonómico catalán que transponen esta normativa.

AFIRMAMOS que Catalunya tiene la voluntad inequívoca de integrarse lo más rápidamente posible a la comunidad internacional. El nuevo Estado se compromete a respetar las obligaciones internacionales que se aplican actualmente en su territorio y continuar siendo parte de los tratados internacionales de los que es parte el Reino de España.

APELAMOS a los Estados y las organizaciones internacionales a reconocer la República catalana como Estado independiente y soberano.

INSTAMOS al Govern de la Generalitat a adoptar las medidas necesarias para hacer posible la plena efectividad de esta Declaración de independencia y de las previsiones de la Ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la República.

HACEMOS un llamamiento a todos y cada uno de los ciudadanos de la República catalana a hacernos dignos de la libertad que nos hemos dado y construir un Estado que traduzca en acción y conducta las inspiraciones colectivas.

Los legítimos representantes del pueblo de Catalunya:

(Y aquí, las firmas de los diputados de Junts pel Sí y de la CUP)

Barcelona, ​​10 de octubre de 2017





El Plan B:
¡Dios bendice el Referéndum!



Por fin sabemos a qué se refería Puigdemont cuando aseguraba "El dia 1 d'octubre votarem, li agradi a l'Estat o no". A que, distribuidos por toda la geografía catalana, 380 templos, monasterios y conventos serán los centros de votación para el Referéndum de 1 de octubre. Los templos son santuarios, lo que significa que no pueden clausurarse ni impedir la entrada de fieles bajo ningún concepto, da igual si van a votar o si van a felársela al cura. Desde hace días, las mesas electorales, los censos, los ordenadores y las papeletas están en las sacristías y sótanos de esos centros de culto o retiro.

Consecuencias: El 1 de octubre se votará en Cataluña, peti qui peti. El gobierno de Rajoy se la va a envainar. Ha llegado tarde: debió haber detenido al Govern mucho antes. Cuando Puigdemont firmó las leyes de Referéndum y Transitoriedad. Pero Rajoy es una rata cobarde incapaz de mover un dedo y, mucho menos, de oponerse a la Iglesia.

Ya dijimos que, en el seno de la Iglesia, el Opus Dei era un enemigo a batir por su soberbia y sus injerencias en asuntos económicos que afectan a los intereses del Vaticano. El Gobierno tiene varios ministros del Opus. Los más inutiles, claro. El Gobierno del PP va a caer víctima de una merecida moción de censura si no convoca elecciones ya, pero ya.

Las derechas españolas son todas católicas. De modo que van a someterse al dictamen de la Iglesia. Y ésta ha dicho que, en Cataluña, se vota y punto pelota. Nos lo vamos a pasar muy bien viendo entrar a la extrema izquierda, a las feministas, a los gays y a los musulmanes a las iglesias, Jajajajajaja... Vamos a hacer muy buenas fotos.

El día 2 de octubre nadie, por traidor que haya sido a España, va a ser represaliado. Por eso se arriesgan tanto, porque saben que están bajo el paraguas de la Iglesia. A solicitar amparo fueron Puigdemont y Junqueras a Poblet y Montserrat respectivamente.

Puigdemont inmediatamente convocará elecciones autonómicas con un doble objetivo: Por la Ley Electoral española (nunca se cambió en Cataluña porque a CiU no le convino), se elegirán los señores diputats, que serán de mayoría independentista. Como referéndum encubierto, se contarán los votos de todos los partidos independentistas. Si el número de votos rebasa el 50%, en nuevo Parlament se autodeclarará constituyente.

La rata de Rajoy y su corte de funcionarios número uno de promoción, educados en el Colegio del Pilar y con carreras regaladas en la Universidad Pontificia, no tendrá más remedio que aprovechar el poco tirón que le queda entre los nacional-católicos para convocar ellos también elecciones generales anticipadas. Su promesa será destruir el independentismo. Pero ¿quién va a creerles? Ni los más tontucios.

¿Podrían ser activadas para las próximas autonómicas las masas de la chusma castellanoparlante del Área Motropolitana de Barcelona para vencer ese referéndum encubierto? Me refiero a esas masas que malviven hacinadas en Cornellá, Hospitalet, Sant Boi, Badalona, Badía, Viladecans, Martorell, etc. ¿Cómo, después de tantas traiciones del Estado Español, tras las cien veces que los ha vendido como esclavos a la Banda del Pinyol desde 1978?

Atentos, españolitos... ¡El cura trabucaire ya está aquí! ¡El Carlismo ha vuelto!


ÁCRATAS



España tiene un estado de
mierda



España es un estado en descomposición, sin dirección ni objeto. Nación de naciones, dicen algunos descerebrados con más hormonas que sentido común, deseando subirse cuanto antes al machito para robarnos hasta los calzoncillos sucios. Otros presumen de haber robado ya en directo, ante las cámaras de televisión. El presidente del Gobierno ha cometido perjurio sin despeinarse --aunque balbuceando un poco, supongo que porque a cualquiera le faltan tablas para decir tanto "no sé", "no me consta", "no creo", "no sé nada de finanzas", habiendo sido secretario general del PP durante todos los años en los que se cometieron los más de cien casos de corrupción que asolan al PP, "organización criminal", según la Judicatura.

Mientras, los verdaderos amos del mundo, los banqueros sin prepucio y cuya Ley les permite tratar al resto de la humanidad como si fuera ganado, financian al estado español al 2% con créditos ilimitados, con dinero nuevo, fresca la tinta, dinero recién creado de la nada salido de sus kipas como el humo de una cachimba vieja. ¿Por qué? Pues porque España representa lo que ellos quieren para Occidente entero: servidumbre voluntaria y corrupción absoluta. España es el modelo a seguir: inmigración descontrolada, sindicatos serviles al Estado, partidos corruptos desde su nacimiento, división social, paraíso de feministas y maricones, transexuales y putas. Con una población autóctona de 40 millones de ignorantes de todo lo importante, descerebrados que reniegan de su bajísima extracción social; chusma sin cultura ninguna, sin salud, sin dignidad, sin moral y sin ética. Gentuza de pésimos gustos, adicta a la tele y a mentir en las redes sociales, a copiar y reproducir ideas políticamente correctas, a saltarse la gramática diciendo absurdidades como "nosotros y nosotras", o "miembros y miembras, vástagos y vástagas", hasta que lleguemos algún día al absurdo total de "personas y personos, víctimas y víctimos, independentistas e independentistos, gentuzas y gentuzos"...

España es un país de golpistas al servicio de la banca internacional y de sus petroleras: ahora en Venezuela alienta el crimen, sigue la senda del golpismo aznarista que trató de derribar y asesinar a Hugo Chávez. Da igual si es un nacional-católico como Rajoy o un pseudo-socialista como Zapatero. Todos los políticos españoles contra la democracia, a favor de la privatización de las reservas de crudo venezolanas, las mayores del planeta y de la banca nacional venezolana, una de las pocas que no controlan los Rothschild.

España, modelo de servilismo. Nos lo hemos ganado a pulso. ¡Anda ya a la mierda, España!

ÁCRATA CABREADO







El Estado
--La plutocracia sin maquillaje--



LA RAZÓN EXISTENCIAL DE UN ESTADO ES EL CUIDADO Y LA PROTECCIÓN DE TODOS LOS CIUDADANOS NACIDOS EN SU TERRITORIO.

Lo he escrito así, con mayúsculas, para que se recuerde por lo menos hasta el final del artículo. Algo más, en fin, que el resto de las cosas que digo. Y esa tarea implica la garantía:

-De sus derechos fundamentales al pan, el trabajo digno y el techo.

-A la libertad de pensamiento y de libre circulación.

-A la salud y la educación.

Por eso, a ello se comprometen TODAS LAS CONSTITUCIONES o nadie las aceptaría. Incluso la putrefacta Constitución de 1978 garantiza todas esas cosas con su meliflua letra redondilla.

Pero luego, los políticos al timón del Estado, cual si fueran al mando de un bajel corsario, no cumplen sus obligaciones con las más variadas excusas, siendo la más ususal el: "Hemos de salvar España, y no a los españoles". Como si España fuera otra cosa que la suma de todos los españoles y el suelo que pisan desde hace siglos.

Un estado que no cumple ni pretende cumplir con las garantías de los derechos básicos ciudadanos del país que administra no merece seguir existiendo, pues de fungir de padre de todos nosotros deviene pastor de rebaños, rebaños que acaban por ser propiedad de unos pocos acaudalados plutócratas.

En España, como resulta cada vez más obvio para el que tenga al menos un ojo abierto debajo de la frente, no existe un régimen democrático, sino uno plutocrático. Aquí mandan los ricos aunque lo hagan detrás de siete velos, como se ocultaba el vicioso coño de la puta Salomé; admirados ricachones, aunque el dinero que poseen lo obtengan del tráfico de drogas, y no de su modélica genialidad y perseverancia como empresarios textiles o farmacéuticos; aunque defrauden a todos los que confían en ellos y los estafen.

Es constatable que el Estado, sin vacilación, sigue actuando al fiel servicio de la plutocracia como si ese grupo de maleantes fueran poco menos que los padres de la Patria. Todos al unísono: Rey, Gobierno, políticos, jueces, funcionarios. Absolutamente todos. Unos son plenamente conscientes de ello, como el patán de la Zarzuela. Otros lo ignoran, como el policía que cumple con sus funciones represoras, sin pararse a pensar si lo que hace tiene sentido o no, víctima de la falta de educación, de información para decidir y ser responsable. A él le han dicho que el rasta al que aporrea puede ser un peligroso terrorista que pretende crear el caos social. Y le atiza con esa saña socialmente sanadora característica del ignorante.

El Estado español --todos, en realidad-- protege sólo los intereses de los plutócratas, ese colectivo de banqueros, millonarios, jerarcas del IBEX35, que se reúnen periódicamente para tomar decisiones, maquinar sobre precios y escaseces o sobre lo que se debe legislar en el Parlamento, derecho que se autootorgan porque son los más listos, los más sinvergüenzas de todos, y porque no se detienen ante nada con tal de conservar su poder, ya sean el soborno, la extorsión o el asesinato.

El gran defecto, la pata coja de la mesa, el punto débil de la Plutocracia, es su avaricia desmedida. Los plutócratas no tienen límite en su afán de poseer más y, lo que es peor, de que la diferencia entre ellos y el ciudadano llano sea lo mayor posible. Que el índice de Gini del país alcance su valor máximo, CIEN. Porque eso es un plutócrata: el que lo desea todo para sí y nada para los demás. No sólo para comprar voluntades, el calor de hembras que genéticamente no merece o la adulación de sus voceros, sino el placer de contemplar la miseria ajena, la angustia, el dolor ilimitado, y saber que él ha sido uno de los causantes directos.

Y tanto exageran los plutócratas en sus afanes expoliadores y destructivos que, al final, la ficción democrática que financian, la tramoya del teatrillo, el velo que han extendido para protegerse, acaba por ser insuficiente para engañar a los ciudadanos, que adquieren el poder de ver, como por rayos X, a través de cortinas y muros, hartos de comprobar que todos los caminos conducen a la ruina y al hambre.

Los ciudadanos, como ratas en un laberinto, han intentado transitar por todas las vías que les permite la democracia parlamentaria monarco-autonomista para remediar su situación desesperada. El paroxismo se ha alcanzado estas últimas elecciones en las que la diversidad ideológica y social ha dividido a los españoles en sus tres tendencias sociales: Los conservadores de su propio bienestar (¡y jódanse los demás!), votantes del PP, PNV y Convergencia; los oportunistas vendedores de crecepelos, votantes del PSOE, Ciudadanos, ERC y CC; y los progresistas, votantes de Podemos, IU y Bildu. Y no hay nada más a la izquierda: ningún partido revolucionario, nadie que proponga salir de la Eurozona, nacionalizar la banca y recuperar la soberanía nacional(*). Por eso, en cuanto la plebe vea que nada cambia, la función habrá terminado. Va a ser cuestión de meses el que comprueben que todos los partidos, hasta los aparentemente más revolucionarios, dependen de la banca y del IBEX. Que todos son castuzos políticos, que están endeudados desde el principio de sus existencias, comprados, cautivos, vendidos y muy contentos. Porque la Plutocracia lo controla todo. El poder del dinero es imparable, como una primera meada matutina.

No conozco el futuro, pero sí algunas cosas inevitables: que a una persona se la puede engañar un número limitado de veces con el mismo cuento. Y también sé que todo desengañado es un hombre peligroso, porque su pensamiento empieza a volar libre. Cuando en España haya el número suficiente de desengañados llegará la hora de las conmociones, las sorpresas y los sustos, las carreras arriba y abajo. Y llegará la hora de las horcas. Pues sólo las horcas curan esta clase de heridas. O al menos las cauterizan para que no sangren más durante mucho tiempo.

Que os vaya bien a todos.

MALDITO HIJO DE PERRA


 (*) Para que un estado sea soberano necesita cumplir dos condiciones: 1. Tener moneda propia no cambiable en mercados internacionales. 2. Un ejército comprometido con la defensa de la soberanía nacional.

España no es un país soberano: no tiene moneda propia, sino una que le presta un llamado BCE a interés; tiene un ejército profesional incardinado en la OTAN, al mando del generalato norteamericano. Por eso bombardeó 17 veces Trípoli, sin que Libia hubiera ofendido a España jamás.

EEUU tampoco es un estado soberano: el dólar se lo fabrica de la nada y prestra una guilda de bancos judíos que conforman la llamada Reserva Federal. Por eso no tiene más política exterior que la que se le dicta desde Tel-Aviv.

Países soberanos son Rusia, Siria (aún) y el propio Israel. De hecho, el primero y el último se enfrentan en territorio del segundo para dirimir sus diferencias.

La Tercera Guerra mundial estallará cuando todo lo demás haya fallado. (Gerard Celente)
Pues ahí estamos.



El Gobierno en la Sombra



Incluso en EEUU, que tiene seguramente el cuerpo electoral más estúpido del planeta, se está denunciando la existencia de un gobierno en la sombra regido por las élites financieras (banca sionista, seamos claros) que eligen el plantel de funcionarios que realmente toman decisiones gubernamentales. Gente como el secretario de Estado, el de Defensa, el del Tesoro, etc, etc.

Goldman Sachs, JPMorgan, Citi y así hasta 25 grandes bancos internacionales que poseen la FED --entidad absolutamente privada, a pesar del adjetivo "federal"-- deciden la política de los EEUU. No debe extrañar a nadie, pues, la guerra permanente en Oriente Próximo, Este de Europa y Mar de China, acosando a los países que ellos consideran el Eje del Mal y que, casualmente, tienen autonomía bancaria y no pertenecen al BPI, BM y FMI (Banco de Pagos Internacionales, Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional). Sigamos siendo claros sacando conclusiones: Israel es el estado más poderoso de la Tierra, aún siendo uno de los más pequeños y menos poblados (sólo unos 8 millones de judíos viven en él).

Los bancos crearon la crisis con sus préstamos suicidas, sus estafas con los derivados y su mala gestión. Ante el abismo, tomaron como rehenes a los estados, amenazándolos con derribar la economía si no eran rescatados. La base de ese chantaje era que los estados no habían tomado la precaución de tener entidades bancarias públicas capaces de sustituir a las privadas. Los estados, con sus funcionarios corrompidos hasta el tuétano, no tuvieron las agallas ni el personal necesarios para intervenir todos los bancos en crisis y poner entre rejas a sus consejos de administración en pleno. Eso sólo lo hizo Islandia. Y, naturalmente, salió de la crisis en poco tiempo.

¿Y en España? ¿Hay también un gobierno en la sombra?

Por supuesto. Dirigido por los mismos bancos internacionales con el aderezo de las élites financieras autóctonas. También son sionistas Ana Patricia Botín, Francisco González y tantos otros.

El objetivo del gobierno en la sombra es manipular la política para que nada cambie en sus negocios. Negocios que no crean empleo ni riqueza real, sino beneficios para sus bancos y, muy especialmente, para sus consejos de administración.

De modo que les da igual que los españoles voten al PP y su marca blanca, Ciudadanos, o al PSOE. Lo único que les resulta intolerable es que la ciudadanía trate de hacerse con el control político de la nación, del Estado Español, a través de partidos incontrolables por sus raíces asamblearias.

El espectáculo que nos ha ofrecido el PSOE estos últimos meses demuestra la tesis. Ha llegado incluso al suicidio político, con tal de que Podemos y sus confluencias no tengan peso político en la cámara baja. Y en Madrid y Barcelona se acosa permanentemente a los gobiernos de Podemos y Barcelona en Comú desde los medios y se maquinan alianzas políticas para derribarlos.

La ciudadanía debe saber que si no lucha contra ese gobierno en la sombra, no le merece la pena ni acercarse a las urnas, pues todas las elecciones están manipuladas: no sólo se falsean las encuestas y los medios ningunean a las izquierdas, especialmente la TV, sino que se llega la pucherazo directo controlando los ordenadores del Ministerio del Interior. Y no pasa nada, porque el pueblo ignora que el gobierno en la sombra existe y manda verdaderamente sobre sus destinos.

Por eso los gobiernos de ZP y Rajoy han rescatado bancos que debieran haber quebrado. Y no ha sido para salvar a los depositantes, puesto que los depósitos son intocables y permanecen siempre intactos, sino para salvar a los bancos internacionales que se han ido apropiando de los bancos con problemas por cantidades simbólicas, tras ser saneadas sus cuentas a lomos de todos los españoles.

El gobierno en la sombra no es una idea conspiranoica. Existe realmente y decide cada día muchas cosas para las que nadie les ha elegido. Peor aún, son ellos los que deciden quién será el ministro de Economía, la ministra de Defensa, la de Empleo y Seguridad Social y el propio presidente del Gobierno.

El Parlamento español se constituye actualmente en rodillo de amasar la economía de los españoles. Hace pocos días, PP, C's y PSOE han votado como un solo hombre (esta vez el PSOE no se ha abstenido siquiera) una propuesta legislativa de Podemos que solicitaba un referéndum en España que aprobase o no el acuerdo CETA entre la UE y Canadá/EEUU, acuerdo que lamina la poca soberanía que nos queda a los españoles y que permite que las multinacionales puedan demandar a la Administración española si consideran que sus políticas perjudican sus intereses, cosa etérea, opinable e impensable en países soberanos. Los abogados sionistas y norteamericanos se van a poner las botas a nuestra costa, de paso.

Los españoles tienen que aprender la lección de esta crisis, programada para destruir su dignidad y esclavizarlos de por vida. La lucha debe empezar ya no sólo contra Rajoy y sus secuaces, sino contra quienes los han puesto ahí, que son los bancos. ¿La prueba del nueve? Las puertas giratorias que han aupado a un banquero como De Guindos, ex CEO de Lehmann Brothers, al timón del Ministerio de Economía. O que han llevado a la ex ministra Elena Salgado a la vicepresidencia de una filial de Endesa, antigua empresa estatal privatizada a precio de risa. La traición a los españoles se paga bien.

Los españoles deben volverse contra la banca que los explota y dirige sus vidas. Retirar depósitos, nóminas y pago de recibos de los bancos sionistas cuanto antes. Es difícil hacerles daño, pues están enmarcados en la Sinarquía Financiera Internacional, como el Santander, el BBVA, el Sabadell o Caixa Bank. Pero por lo menos sabrán que está poniendo su grano de arena para derribar un gobierno absolutamente ilegal.

Al tiempo que aportan su voto a las izquierdas insurrectas, siempre con el ojo vigilante, no sea que cambien de bando en cualquier momento, que el dinero es muy goloso y todo hombre tiene un precio. La separación de poderes es fundamental en democracia. Y en España no existe. Iniciativas tendentes a procurarla, como el sencillo cambio del artículo 99 de la Constitución que permita a todos los españoles decidir quién será el Presidente del Gobierno en segunda vuelta electoral, entre los cabezas de las dos listas más votadas, ha sido ninguneado por el poder, que no se da por enterado; y por los medios, a pesar de que se fingen escandalizados por que se tarden 11 meses en investir a un presidente "por consenso". ¿Qué consenso ni qué niño muerto? En democracia no existe el consenso. Para eso están las urnas. Si no, ¿para qué sirven? ¿Para qué sirve el Parlamento, los 350 diputados y los 266 senadores electos o designados? Las decisiones podrían tomarse entre los jefes de los partidos, alrededor de una mesa tomando café. Y mucho nos tememos que es así como se toman la mayoría de esas decisiones. Pero no se sientan a la mesa del café los jefes de los partidos, sino los presidentes de los más importantes bancos.

ÁCRATAS



Democracia Acrática Asamblearia



El diálogo --porque eso fue-- con Antonio García Trevijano resultó positivo, pero nos trajo a la acracia. Aprendimos mucho sobre la democracia. Tanto, que creemos haber superado la democracia representativa con turnismo de bipartido que impera en EEUU y el resto de las democracias representativas, secuestrada, mediante la extorsión de las leyes no escritas, por el Capital Internacional y sus perros informativos.

El problema irresoluto de la corrupción no tiene otra vía de solucionarse que la democracia directa, asamblearia. El capital internacional puede comprar a las cúpulas de los partidos, a todos sus barones, pero no puede corromper a todos los ciudadanos puestos en pie. Los acontecimientos desde el 15M lo demuestran.

Pero la democracia asamblearia, para ser efectiva, debe permitir la participación de todos, el voto de todos hasta para los asuntos menos importantes. Y el ámbito asambleario no puede ser, por lo tanto, a nivel nacional, como pretende Podemos. El símil de la rueda, cuyos radios centrípetos son el PCE/Podemos de Garzón, Iglesias, Errejón, etc., y cuya llanta son las confluencias territoriales gallega, vasca, catalana, valenciana, andaluza, etc., es un modelo válido, surgido de las calles, pero aún no lo bastante eficiente. Sigue habiendo líderes supremos y luchas por el poder.

Por otra parte, siempre quedó en el aire, en la democracia de la República Constitucional trevijanista, el papel de los municipios, meros comparsas del sistema, a pesar de su proximidad al ciudadano.

La conclusión sintética de este colectivo, acratas.net, es sólida y auto-evidente:

I. La base de la democracia acrática es el municipio por dos razones:

1ª. El tamaño de los municipios --o de los barrios en las grandes urbes-- permite la participación informada y democrática de todos sus ciudadanos mediante la asistencia a las asambleas municipales y el voto directo sobre todos los asuntos, incluidas las leyes de ámbito estatal.

2ª. El interés de los ciudadanos en las cuestiones de su municipio es claro, potente. Las cuestiones políticas municipales afectan a todos los ciudadanos del municipio en lo más próximo, que es su vida cotidiana.

II. La República Acrática constituye un Estado desde la periferia municipal mediante las leyes de hierro de la democracia pura:

1º. El Congreso --única cámara de representación estatal-- se constituye mediante diputados provenientes de los municipios.

2º. El voto de todo diputado en el Congreso está ligado por el Mandato Imperativo de lo decidido en su Asamblea Municipal. El incumplimiento implica el cese inmediato.

3º. El peso del voto de cada diputado es el del número de ciudadanos con derecho a voto de su municipio.

4º. Lo decidido por el Congreso será de aplicación en todos y cada uno de los municipios de España.

5º. Los asuntos a votar en el Congreso sólo pueden ser de interés general: derechos comunes, banca central/moneda, leyes fundamentales, defensa, relaciones exteriores.

6º. Todo municipio recaudará sus impuestos y estará sujeto al sistema de cupo como contribución territorial al Estado. La Caja Común Española redistribuirá los ingresos de forma equitativa para garantizar las pensiones y los derechos fundamentales de todos los españoles.

7º. Las comunidades autónomas nacionalistas deben suprimirse, son un tapón a la autonomía municipal, servidores del Sistema Monarco-Liberal.

III. Otros asuntos también muy importantes, como impuestos locales, enseñanza, sanidad, servicios sociales, mancomunidades, dependerán de cada municipio, aunque con programas de mínimos garantizados por ley.

Tras resolver el problema de la divergencia de tamaño y población de cada municipio mediante mancomunidades de los pequeños y la división de los grandes por razones de diferenciación, hay que tomar medidas para combatir las amenazas capitalistas internacionales en el territorio nacional.

1. La moneda española será exclusiva del territorio español.

2. La banca privada y los movimientos de capitales extranjeros quedarán prohibidos, pues todo lo corrompen.

3. La iniciativa privada local no podrá recurrir más que a la financiación municipal, que dispondrá de una sucursal del Banco Central. Las iniciativas de gran envergadura para grandes proyectos vertebradores se financiarán directamente en el Banco Central.

Como resulta evidente, no puede imponerse la República Acrática por la fuerza. El balance actual obliga a ello. Pero, desde este momento y en adelante:

1. La política de la ciudadanía debe tener como modelo el asambleario en el ámbito municipal. Las asambleas deben procurar tener el peso suficiente como para poder elegir consistorios, dentro de la Ley actual.

2. Los núcleos y agregaciones municipales que puedan, deben forzar la elección de diputados afines a la República Acrática.

3. La política asamblearia se basará en la ética incorruptible, desalojando de inmediato de sus cargos a cualquier elemento podrido.

Sabemos que hay cientos de asuntos más. ¿Debe estar armada la ciudadanía para defender sus derechos? ¿La libertad deseable incluye la de explotar a tus semejantes? ¿Debe haber una lengua común en toda España, apoyando que la lengua oficial de cada municipio sea la que todos decidan?

Se trata de un proyecto que requiere el trabajo de años. Quizás de generaciones. Pero es tan justo, participativo y eficiente que se auto-impondrá por la fuerza de los hechos y el amparo de la lógica. Para imponerlo basta con actuar siempre teniendo la república Asamblearia Acrática como modelo. Y no hacer nunca nada que vaya en contra de su futuro. Hacer política personalmente cada día. Y nunca actuar contra la Idea, no traicionarla por ser posibilista. Luchar por ser libre y que lo sean los demás. Con eso basta.

Salud y acracia.


ÁCRATAS




El Poder
sí que puede





La esencia del Poder (y me refiero a toda forma de poder, política, financiera o militar) es el control de las masas, las muchedumbres informes, las multitudes de borregazos que siempre parecen a punto de romper las vallas de sus rediles... No ya sólo para evitar la democrática tiranía de la mayoría, sino para abortar la anarquía. Pues la anarquía es la bestia negra del Poder, por definición de poder, de bestia y de negra. La anarquía no es otra cosa que la libre e imparable voluntad de vivir cada uno su vida sin cortapisas, ni leyes, ni embudos, regidos por la razón y el instinto natural del hombre, pues los instintos del hombre son los que le garantizan diversión y dan sentido a su vida.

La voluntad del Poder no es solamente que todos obedezcamos lo que él quiere, sino que no hagamos lo que nos dé la gana a cada uno de nosotros. La evidencia de lo que digo es la cantidad de comportamientos prohibidos por la Ley que son inocuos para la sociedad, como el consumo de drogas o el libre ejercicio de la sexualidad. La evidencia se ve en la existencia de las religiones, que invaden la conciencia humana y en la de los partidos políticos, que sintetizan ideologías y separan la masa informe en rebaños controlables con mando a distancia.

He oído muchas idioteces sobre los bancos. Para que quede claro: Los bancos existen para endeudar a todo cristo y anular su voluntad. Y ha sido así desde siempre, desde que financiaban las campañas guerreras de los reyes europeos. Son entidades que, lo mismo que la Iglesia viste con faldas a los curas, imitan malamente el comportamiento de la mujer: Al principio te dan crédito ilimitado y luego te cosen a intereses. Pero la mujer lo hace por instinto de supervivencia de sus crías y, con ello, de la humanidad, mientras que los bancos lo perpetran para acabar con todos los instintos del hombre.

PP y PSOE existen para empujar a las masas a ser de derechas o de izquierdas. Eso sí, sin que difieran ni un ápice sus políticas en cuanto alcanzan el poder. Como últimamente se les ha visto mucho el culo, como cuando pactaron la modificación del artículo 135 de la Constitución en menos que escupe un músico, por si acaso, se han sacado de la manga un centro político que tiene de centro lo que yo de casto. Pero como, aún con todo, hay demasiados millones de borregos balando desafinados, y la conflictividad social de un periclitado zapaterismo amenazaba con volverse incontrolable, el Poder organizó el 15M. Sí, sí, aunque os joda... Se concertó una pequeña manifestación en el kilómetro cero de la red de carreteras del Estado español y los medios sionistas bendijeron el acontecimiento con su máxima atención para que miles y miles de personas acudieran a Sol a salir en la tele, todos lo más guapos posible. "¡Democracia real ya!" y "¡No nos representan!", gritaban algunos, ganándose al coro con sus eslóganes de pacotilla. Pero teniendo mucho cuidado de alejar del rebaño la idea de que la democracia no existe, ni real ni holográfica, y que la política no está para representar a la gente, sino para controlarla.

Podemos nació porque la masa informe (o transversal, dicen los políticos) de Sol eran votantes de varios partidos, borreguitos triscando escapados de diversos rebaños). Lo primero que hace el Poder ante tales situaciones es uniformizar a la masa según criterios ideológicos y economicistas. Enseguida se organizaron listas de reivindicaciones sociales con la característica común de que todas eran cuestión de que el Estado pusiera más o menos dinero en ellas. Podemos es una organización necesaria para el Poder. El modo más eficaz para mantener el Poder es liderar también la oposición. Crear de la nada a tus enemigos y financiarlos, armarlos para irlos luego matando poco a poco, al estilo de los EEUU, que se han inventado al ISIS a instancias de Israel. El Poder necesita saber qué reivindica cada colectivo, qué cosas concretas, aunque sólo sea para discutírselas eternamente o simplemente negárselas. Porque al hombre uniformizado, cuanto más le niegas una cosa más importante se cree que es.

El 15M se organizó para que el PP llegara al poder con mayoría absoluta, pues ya se encargaron los medios de satanizar a la juventud vociferante aunque tuviera de media una carrera superior y un máster de ESADE. "¡Populistas, bolivarianos, comunistas, montoneros!" fueron algunas de las sandeces que se dijeros de ellos. Y el caso es que cuajaron y el PP se hizo con una mayoría terrible que permitió que el Poder redoblase sus recortes y sus injusticias sociales. O sea, justo lo contrario de lo que reivindicaban los manifestantes de Sol y logrado "por la vía democrática". ¿A que una vez pensado esto, se ve que es una jugada perfecta?

Al Poder le da igual ejercer una dictadura férrea o una democracia partitocrática. Lo único que no acepta es preguntar "¿Qué queréis?" y recibir como respuesta: "¡Desaparece para siempre!"

Como consecuencia de lo que digo, la herramienta más útil al poder es la desculturización de la sociedad, pues un hombre inculto vive cautivo de sus limitaciones. Quede claro que llamo cultura no a lo que se imparte en escuelas y universidades, sino al conocimiento de la realidad natural, física, y al reconocimiento de que no existe ningún problema natural que el hombre no sea capaz de resolver de manera sencilla. El Poder mantiene miles de negocios evidentemente ruinosos, como la prensa, la tele, el cine, Internet, el rock-and-roll, porque cumplen una función disolvente neuronal. Y lo remata con el tráfico de drogas, institucionalizado y distribuído por los grandes del IBEX.

El Poder no pretende la explotación de los rebaños, al menos no esencialmente (lo que no es óbice para esquilarlos periódicamente, expropiando las tierras del común, privatizando Campsa, Tabacalera, Telefónica, Renfe, Iberia, Ensidesa, Bazán, Santa Bárbara, etc, etc, etc, y por supuesto, tomando al asalto el Banco de España que ha gestado la ruina de las Cajas de Ahorros, que eran también públicas), sino que los rebaños existan. Cuanto más grandes, mejor (eso son las religiones). Y cuando son demasiado grandes, los subdividen en rebaños menores (eso son los estados, los partidos, las ideologías uniformizadas, las sectas, incluso).

El Poder sabe que cualquiera de nosotros puede ser libre, salirse del rebaño y vivir su vida. Para evitarlo, pone adictivos en el pasto vallado: bienestar, tecnología, diversión, tele, cine, comida abundante, playa en verano, motocicletas petardeantes, vallas publicitarias con mujeres de infarto... "Quédate aquí y serás feliz". Y si eres de los insurrectos que quieren una vida de alto riesgo, te proporciona Tinder o POF, marimba o cocaína para que seas guai y te quedes gilipollas en pocos meses al borde de la valla, pero sin fuerzas para saltarla.

La mayor parte de los humanos inteligentes sabe que la acracia es difícil de ejercer. Y se caga literalmente cuando tiene hijos y ha de mendigar un polvo subrepticio a base de comportarse como "una buena persona". Por eso, se limita en sus exigencias libertarias y vota a partidos que reivindican libertades ordenadas, mejoras tangibles para su situación. Ya no quedan anarquistas como los de antes, Salvador Seguí, Ángel Pestaña y no digamos ya un Mateo Morral.

Yo, que soy muy viejo y he hecho siempre en esta vida lo que me ha dado la puta gana, propugno la democracia perfecta como algo irrenunciable. No porque vayamos a lograrla nunca, qué va, sino porque no me gusta ir por la vida renunciando a las cosas perfectas. Y la democracia perfecta tiene que parecerse mucho a la acracia, todo lo posible. Y os lo voy a repetir porque sois de natural olvidadizos:

--Democracia municipal asamblearia, con elección y remoción directa de cargos: nada debiera interesarnos tanto como lo que nos rodea cada día, el entorno de nuestra casa y de nuestra familia.

--Democracia estatal con representantes de los municipios atados por el mandato imperativo de sus asambleas (Barcelona o Madrid, por ejemplo, han absorbido a cantidad de antiguos municipios que deben recuperar su autonomía). Esos representantes o recaderos, unos mil, redactarán y aprobarán el menor número de leyes posible, y deben dedicarse los primeros 50 años a derogar miles de las existentes. Nada de autonomías territoriales ni de diputaciones ni forales ni franquistas. La comarca ha sido siempre el entorno natural de relación intermunicipal y debe seguir siéndolo, aunque sin ceder el mínimo poder político a los consejos comarcales.

--El municipio asambleario debe decidir sobre educación, contratar a sus maestros; sobre sanidad, haciendo lo propio con sus médicos.

--Poder judicial local electo. Si la ley es poca y clara, cualquiera puede interpretarla y aplicarla.

Como veis, los partidos ni los nombro. Tampoco las religiones. Ni menciono Europa, la Ramera desprepuciada. Son instituciones para aborregar a la gente.

Y como esto de la democracia acrática no lleva camino de pasar nunca, cada uno debe ser libre a base de perder toda esperanza y hacer lo que le apetezca, sin más limitación que el no dar lugar a que le pillen y le jodan.

Espero no haberos aburrido en este caluroso día.

MALDITO HIJO DE PERRA




 

El capitalismo,
eufemismo de usura terrorista,
morirá matando





I

Mediado el 2015, el capitalismo es ya un pestilente cadáver maquillado en su féretro(1) —por irresponsabilidad, corrupción, idiotez de los líderes políticos, o por la suma de las tres causas— a base de insuflarle dinero público para que no se le vean los gusanos.  La crisis mundial no es coyuntural, sino la consecuencia inexorable del capitalismo cuando éste se aplica sin impedimentos, a escala mundial. El capitalismo, en su ceguera por la obtención del beneficio, ha mutado en cada vez más perversas formas que sólo han acelerado su muerte. Los instrumentos financieros sin regulación (over the counter, sobre acciones, bonos, materias primas, swaps o derivados de crédito) han convertido las inversiones mundiales en una timba de apuestas en la que los bancos han sido los crupieres que han hecho jugar a los ahorradores sin saberlo (las viejecitas desconocen que su dinero está siendo apostado en hedge funds y que probablemente no lo recuperarán nunca).

No es posible que el capitalismo salga de ésta. Sólo en España, el pasivo financiero de la economía es de 11 billones de euros —11 veces el PIB anual—, de los cuales casi 6 billones yacen en los bancos en depósitos o valores diferentes de las acciones (bonos, letras), mientras, el drenaje de fondos bancarios de España hacia el extranjero supone unos 150.000 millones de euros al año, y acelerando. Eso representa la quiebra técnica del sistema financiero. Lo que vemos no es una aberración del sistema capitalista, sino el sistema capitalista funcionando a pleno rendimiento y matando el cuerpo al que depreda, que es el mundo. Antes hacía lo mismo, pero en países lejos de nuestra vista, en África o América del Sur. Ahora la estafa del capitalismo es global. La economía real del mundo en bienes y servicios —PIB mundial— es de 65 billones de dólares al año, mientras que los valores derivados OTC de acciones y divisas suman 1.650 billones ­—¡en una década!—. Si esos 1.650 billones reclamaran rentabilidad sólo al 5%, representarían 82,5 billones al año. Es decir: harían falta 1,26 veces el PIB mundial para pagar los intereses del dinero creado mediante la especulación. Como eso no es posible, el capitalismo crea cada año nuevo dinero para pagar los intereses del que anteriormente creó. Eso es lo que se denomina un “esquema de Ponzi” o estafa piramidal. Y como todos los esquemas de Ponzi (te recordamos, oh, Madoff), cuando es descubierto, arruina a todos los tenedores de los valores especulativos, que no valen nada. Entonces nadie acepta papel para cobrar intereses y lo que quiere es que le devuelvan su inversión. Pero ese dinero no existe. Fue creado de la nada usando como contravalor propiedades mobiliarias e inmobiliarias en el mundo entero, que sí valen los 1.650 billones de euros.

Como hemos hablado ya muy claro y lo bastante técnicamente como para que las mentes de nuestros lectores se pongan a pensar, veamos las consecuencias, a partir de ahora, de esta crisis que afecta a los fundamentos mismos del capitalismo. En vano el inhumano dinero creado de la nada —recordemos: 1.650 billones de dólares— tratará de especular con los alimentos. Estos representan una pequeña fracción del PIB mundial, y es mucho el dinero que desea invertirse en busca de rentabilidad. Tampoco puede hacerlo con las materias primas. El petróleo representa solamente 3,5 billones al año en valor total de extracción y venta al precio de mercado. El capital inventado no puede ni siquiera quedarse con países enteros en propiedad para explotarlos, pues los capitalistas no saben hacer nada útil. Sólo especular... Quizás el más afamado y salvaje especulador del mundo sea el CEO de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein. Ese hombre, que hunde estados y hace dinero a espuertas cada día, es un perfecto inútil si se le deja solo en una isla desierta. o al mando de una patrulla en un frente de guerra. o explotando una hectárea de huerto para sustentar a su familia. No sabe hacer nada más que crear sofisticados instrumentos de expolio con los que estafar incluso a sus propios clientes. Y como él, hay cientos de miles de especuladores que hacen sus fortunas trajinando y timando a sus congéneres.

¿Qué es lo que todo eso significa de modo obvio? Pues que el producto de su trajín de usureros, el dinero que obtienen, no tiene ningún valor. Por dos razones: porque no se puede comer... y porque hay tanto dinero creado que, en cuanto se sepa, no lo querrá nadie. No nos referimos, quede claro, a los 1.650 dólares que ingresa un asalariado, que puede intercambiar por comida, techo, educación, medicamentos u ocio. Sino a los 1.650 billones que no tienen nada que comprar, pues no existe nada que valga tanto. Ese dinero solamente es útil para inflar burbujas, para ganar más dinero y para satisfacer el ego de pichacortas siniestros como Blankfein.

Dice la gente sabia que el capitalismo es, en sí mismo, injusto e inhumano. Añadimos nosotros que es, además, estúpido, ineficiente y suicida. El capitalismo actual ha dejado en mantillas al colonialismo imperialista del siglo XX, pues, en su presión explotadora desde la Sinaquía Financiera Internacional a los estados y las empresas, induce la explotación extrema de los seres humanos, la desolación, el despilfarro y la degeneración de los recursos naturales y de los trabajadores de todo el planeta hasta el punto de poner en riesgo la dignidad humana y vida misma. La destrucción de todo lo colectivo, lo público. Y las multinacionales, presionadas por la Sinarquía Financiera Internacional (SFI), en una huida hacia delante, toman el dinero ilícitamente drenado a través de los instrumentos especulativos e invaden el mundo sin someterse a ley alguna, abriendo nuevos mercados en aras del beneficio de la misma manera que un cáncer de pulmón invade nuevos alvéolos en aras del progreso de la enfermedad. La voracidad del capitalismo, como la del cáncer, no tiene otro límite que la muerte del huésped. Necesita expandirse continuamente para subsistir. El capitalismo es, en sí mismo, un gran esquema de Ponzi.

II

Los ignorantes confunden el capitalismo con el libre mercado. No son lo mismo. De hecho, el capitalismo odia el libre mercado. Lo que hace el capitalismo es retorcer el libre mercado mediante la especulación, la corrupción de las autoridades y las burbujas. Cuando el capitalismo agota a un país, lleva a la ruina a su banca, y ésta exige inmediatamente que la sociedad corra con sus pérdidas. ¿Es privatizar los beneficios y socializar las pérdidas la alternativa que propone el capitalismo al comunismo soviético que derribó en 1991 a base de corrupción y desgaste bélico? El libre mercado nada más puede existir en un ambiente de competencia perfecta. Pero no puede haber tal cosa cuando el capital se concentra en tan pocas manos como las de los miembros de la Sinarquía Financiera Internacional. El dinero funciona en régimen de oligopolio, estableciendo precios y políticas sin otro objeto que la rentabilidad de él mismo.

Cuando estalló la gran burbuja de los instrumentos financieros derivados, los bancos empezaron a quebrar y, tras ellos, las compañías aseguradoras de las operaciones financieras. Entonces, los capitalistas demostraron de qué pasta están hechos: Los neoliberales seguidores de filosofías del egoísmo, de la búsqueda de la propia felicidad a cualquier precio, como la de la sionista rusa Ayn Rand, se echaron a llorar pidiendo la protección de sus estados respectivos. Pero ¿cómo osaron pedir dinero a los mismos estados a los que extorsionaron mediante el crédito usurario? Su argumento fue (y sigue siendo) que los bancos, como creadores del dinero requerido por todo el estado, deben ser preservados con leyes draconianas y rescatados con fondos públicos. Entonces, la corrupción política se puso en marcha...

Desde el estallido de la crisis se han venido produciendo masivas inyecciones de dinero, extraído por arte de birlibirloque de unos hipotéticos futuros impuestos de los contribuyentes. Pero, como el lector imagina, la capacidad de incremento impositivo del planeta es una fracción mínima, un 2-3% como máximo, de ese PIB de 65 billones de dólares. Y el agujero contable de los bancos no tiene fondo. Así que se trata de otra medida inútil, dinero tirado, ruina innecesaria. Para lo único que han servido las transfusiones dinerarias a la banca ha sido para arrasar el sistema de pensiones, el seguro de desempleo, la educación, la sanidad y los derechos fundamentales de los ciudadanos. Y todo ese dinero sólo ha servido para alimentar el agujero negro, cada vez más grande.

Pues la peor consecuencia de esta debacle financiera es la devastación de la economía productiva, que no puede trabajar en un ambiente en el que el dinero corre hacia donde husmea beneficio rápido, sin producir nada. El volumen de la economía especulativa es tan enorme, comparado con el de la economía productiva, que ésta es un escenario enano para mover tanto dinero. Y encima, si es más rentable quebrar una empresa y venderla en pedazos, se destruye. El capitalismo es el cáncer que clausura alvéolos pulmonares sanos aún, en vez de seguir respirando con ellos. La asfixia de la base productiva se produce mediante una tenaza inexorable: la mordaza de arriba es la regresión del crédito que implica despidos masivos; y la de abajo, el encogimiento del consumo, que bloquea las ventas. Cuanto más aprieta una mordaza, más lo hace la otra: Un ciclo continuo que se retroalimenta.

Pasaremos por alto la crisis en su vertiente ecológica. En estos momentos se trata de algo secundario cuando la vida de cientos de millones de seres humanos está en riesgo cada día. Se dice que los recursos naturales no son suficientes para mantener el actual estilo occidental de vida. Pero es que ese estilo de vida está acabado, no puede sostenerse. Ni el saqueo ecológico ni el calentamiento global son importantes ahora, aunque parezca increíble. El hecho de que ciertos foros (dirigidos a distancia por la SFI) los mencionen tanto es asaz sospechoso. El peak oil se alcanzó justamente el año en que estalló la crisis financiera. Y eso no puede ser casual —creer en tales casualidades es una forma de religión: la misma que sacraliza a los árboles o las focas en vez de a los niños que viven en los vertederos de medio mundo—.

En toda esta crisis espectacular que estamos protagonizando, mediática y sonora como ninguna, de dinero que busca inversion especulativa, no podemos dejar de destacar el papel de los EEUU de Norteamérica como instrumento destructor y genocida en manos de la Sinanquía Financiera Internacional (SFI). La guerra siempre fue, hasta ahora, la solución final de las crisis financieras de los imperios coloniales. La política de los EEUU en el mundo, asumiendo la orquestación del terrorismo internacional por el estado de Israel, e instrumentalizando las guerras locales, tiene sentido solamente analizándola desde el punto de vista de la devolución de la deuda financiera que tiene contraída con la SFI, que es del orden de 40 billones de dólares —15 billones son de deuda pública—. EEUU está empleando ingentes cantidades de tropas, armamento y munición, bajo la bandera de la libertad y la democracia para mayor desfachatez, en invadir países con importantes recursos naturales. El proyecto es claro: apoyo a sus multinacionales energéticas y constructoras por un lado. Pero por otro, el cobro a precios estratosféricos de su gasto de guerra hasta la última munición de uranio empobrecido. ¿A quién se le cobra? A los derrotados. ¿Cómo lo pagan? En primer lugar, con todo el oro, divisas y valores que poseen, que pasan directamente a las bóvedas de la SFI. Y en segundo lugar, en crudo y minerales que los EEUU cambian a las multinacionales por dinero, que es reintegrado a la SFI. Esta segunda parte es muy limitada. Ya dijimos que todo el crudo anual mueve solo 3,5 billones de dólares al año. Pero ¿Cuánto puede cobrarse en botín de guerra por una bomba de racimo? No, desde luego, su precio en una empresa de armas. No es lo mismo comprar una bomba que comprarla, dotar a un ejército con ella y arrojarla sobre “territorio amigo que ansía la democracia occidental”. Su valor puede multiplicarse por mil. En definitiva: así como otros países pagan a los usureros de la SFI mediante loterías o aeropuertos, EEUU paga a la banca sionista que instrumentaliza la FED convirtiendo en cash su armamento —bastante de él, obsoleto— y sus efectivos muertos, al tiempo que obtiene su beneplácito por estar ayudando a la confortable expansión del estado de Israel.

Pero no todo van a ser alegrías para el Sanedrín del dólar. También le han salido algunos países respondones. Uno: Los países emergentes —los BRICS— se están desdolarizando y exigiendo el reequilibrio del DEG —moneda sintética respaldada por una cesta de divisas para pagos internacionales— o alguna otra moneda creada por ellos mismos —atención: lo intentaron antes Saddam y Gaddafi y por eso terminaron el uno ahorcado y el otro muerto a palos—. La respuesta de la SFI ha sido la continua amenaza militar sobre Rusia desde todas sus fronteras europeas y mediorientales —el escarceo en Osetia, Georgia, llegó a producir bajas entre efectivos rusos y norteamericanos enfrentados—; y el control del suministro de Irán a China a través del oleoducto que atraviesa Afganistán. Dos: Los países de la Alternativa Bolivariana para las Américas) están nacionalizando recursos naturales (REPSOL) y girando fuera de la órbita financiera internacional, sabedores de que todo país que cae en las garras de Fondo Monetario Internacional se arruina absolutamente con sus préstamos usurarios y pierde todos sus recursos en favor de las multinacionales controladas por la SFI. Tres: Rusia-China han puesto fin a la falacia de las “primaveras verdes” en los países productores de crudo, plantándose en Siria frente a la OTAN, y han dotado al gobierno socialista de Al Assad del más moderno armamento defensivo, especialmente de misiles anti aéreos que hacen demasiado arriesgada la misión de los bombarderos de la OTAN que trituraron Trípoli el año pasado, masacrando a decenas de miles de libios.

III

Y vamos ahora a exponer la verdadera solución a la crisis financiera, que se evidencia en cuanto se comprende la esencia del problema. El problema es el dinero. Sí. Pero no el dinero que sirve para comerciar y ahorrar dentro de la economía productiva, sino el otro: el inventado mediante los instrumentos financieros fraudulentos desregulados aposta mediante la Ley Clinton de 2000. Ése dinero masivo es letal, no sirve más que para destruir la economía productiva. ¿Puede resolverse el problema que representa en el planeta Tierra la anulación de ese dinero que contamina todo esfuerzo humano por superar la crisis? Por supuesto que sí. Mediante medidas fiscales extraordinarias. Justamente las contrarias a las que preconiza el PP a través de sus ministros Montoro y de Guindos. Nada de aministías fiscales, por otra parte injustas e ineficaces. No se trata de atraer dinero ilegitimo, sino de anularlo. Asignarle un valor exactamente cero. Cualquier capital procedente de un paraíso fiscal debe, en España, no valer nada. Conforme entra por las fronteras electrónicas debe ser requisado por el Estado y asignársele el valor nulo. Volatilizarlo. Si esto se hiciera en el mundo entero, todo el dinero creado especulativamente desaparecería. Se sigue luego la inspección de toda fortuna. Todo lo amasado mediante los instrumentos financieros de diseño para la estafa será requisado y puesto a valor cero.

Se me dirá que el resto del mundo, que no sufre nuestra crisis, no va a hacerlo. Y que España no puede salir de la crisis por sí sola. Pero se equivoca quien lo piense. El instrumento es entonces el cambio de moneda de la noche a la mañana, la salida del Euro, la nacionalización de la banca. Y entonces sí, de forma nacional, depurar responsabilidades de los especuladores y sus cómplices en la función pública. No se les arrebata nada que no hayan obtenido ellos de manera fraudulenta, violentando las leyes del libre mercado. Muchos de ellos acabarán en la cárcel por delitos como el fraude a la Hacienda Pública (no podrá Emilio Botín pulsar los mecanismos que le evitaron la cárcel en el caso de las cesiones de crédito de Banesto), pero todos ellos quedarán en ruina, sin el dinero que ganaron especulando. Da igual si han sido reyes del ladrillo, políticos mediáticos, comisionistas reales o financieros de bogavante y prostituta de lujo: la cárcel será su destino, si no optan por el exilio furtivo, al modo de Luis Roldán.

El mundo dominado por la SFI se revolverá contra nosotros, y nos atornillará en los mercados internacionales mientras lloriquea salmodias en yiddish. Así que habremos de tomar medidas adicionales, temporalmente autárquicas: nacionalización de empresas estratégicas, como de la energía, transportes, construcción pesada, industria básica (en vez de criticar a Argentina por nacionalizar REPSOL, hay que imitarla... aunque sólo sea por respeto a que ya pasó por el sendero que transitamos nosotros ahora).

Uno de los muchos tipos lúcidos que comentan por aquí, dijo: “La dialéctica explica que el miedo del Pueblo le auto-infunde valor, al revés que a sus “amos”, cuyo pánico crece en mayor proporción y medida, pero en sensu contrario, por razones atmosféricas absolutamente “naturales”; es decir, estricto y “matemático” cumplimiento de las leyes histórico-económico-políticas.” Y tiene razón: el caso de Islandia lo demuestra: un pueblo acogotado y exhausto se enfrentó con el poder político y financiero —la mafia Rothschild y la City de Londres— y triunfó, metiendo en la cárcel o reclamando busca y captura para quienes habían provocado la crisis de su patria. Siguiendo su receta, encontraremos la salida a esta crisis: Se llama, aunque suene fatal, nacionalismo económico. Y, para que no tenga veleidades fascistas, debe someterse a una democracia real, directa; con un control ciudadano de todas los procesos decisorios, empezando por la redacción y refrendo de una nueva constitución republicana de corte ácrata. Entendiendo por ello que no debe legislarse más que lo imprescindible, de manera clara, concisa, y siempre desde un parlamento con representantes sujetos al mandato imperativo de sus respectivas asambleas ciudadanas, un parlamento que nunca formará parte del Estado, al que dominará —o derrocará en un santiamén— mediante la Ley. Todo ciudadano útil será entrenado para un eventual conflicto con invasores mercenarios que vengan a cobrar las facturas de la Sinarquía Financiera Internacional, y dispondrá, como en Suiza, de una dotación de armas y equipamiento en lugares a su alcance.

Cuando se vive sin usura, aislado del mundo del terrorismo financiero, hay que defender lo que se tiene, que es la libertad. Con la propia sangre, si falta hace. Es entonces cuando tal ínsula Barataria insólita adquiere el carácter de Patria, con mayúscula. Porque la única patria posible es la que hace, sostiene y defiende uno mismo, por el bien de sus hijos, en igualitaria comunión con el resto de sus compatriotas. El resto son palabrería y soflamas. Banderas que apenas disimulan la podredumbre del cadáver que ocultan, que se llama capitalismo, que no es libre mercado, sino la extorsión del mismo mediante la especulación; que no es democracia, sino la putrefacción de ésta mediante la corrupción. El capitalismo es una enfermedad que huele mal y funciona como huele. Un mal que enciega al principio, que degrada después; y que muere matando a las sociedades a las que parasita, si no se inmunizan antes éstas con grandes dosis de pólvora y algún chasquido de pescuezo descoyuntado meciéndose al sol.

ÁCRATAS


NOTAS:  EEUU está al borde del colapso. La violencia callejera de colectivos de negros, provocada por la injusticia económica, las insurrecciones de grupos armados de blancos que se preparan contra las maniobras Jade Helm, no son más noticia en los medios porque sus propietarios, a las órdenes de la SFI, lo ocultan El Gobierno Federal se prepara para la guerra civil. Y el prestigio de EEUU se hunde en los mercados.


La Democracia
existe, y se hace así



Pues sí que existe, y se fundamenta en muy pocos pilares que, desde la primera vez que se leen, se sabe que son correctos:

Para conseguir la Democracia Perfecta, España debe organizarse como República Asamblearia, que es como sigue:

UNO: El Estado tendrá solamente DOS PODERES, Ejecutivo y Judicial.

DOS: El jefe del Ejecutivo (Presidente de la República Asamblearia Española) será elegido por el Pueblo Español a múltiple vuelta(1). El poder Judicial será elegido por el Pueblo mediante una lista abierta de candidatos jueces.

TRES: El PODER LEGISLATIVO no será un poder del Estado, sino del Pueblo Español.

CUATRO: Este se organizará asambleariamente en los municipios. Y si se trata de ciudades grandes, en los barrios.

CINCO: Las leyes se promocionarán para su aprobación o derogación desde esas asambleas y se votarán en esas asambleas.

Luego, cada asamblea enviará al Parlamento de Asambleas de Madrid (actual Congreso de los Diputados) a un representante con el mandato imperativo de votar sí o no a la ley en cuestión y con un peso en su voto igual al de habitantes del municipio o barrio al que representa. El sueldo del representante lo pagará la asamblea a la que representa.

SEIS: El Estado estará obligado a cumplir las leyes que el Parlamento de Asambleas sancione.

SIETE: El Segundo Poder del Pueblo Español será el Banco de España, que emitirá la moneda nacional española, LA PESETA. El BdE será el único banco de toda España, pues la banca será pública. Y los consejeros del BdE serán votados por las asambleas y depuestos por las mismas asambleas que los votaron de manera fulminante en caso de corrupción, situando en su lugar a otros y procesando a los corruptos.

OCHO: El Tercer Poder del Pueblo será la Fuerza Armada Revolucionaria, Proporcionada y Eficaz, pues todo municipio, siempre al servicio del Pueblo, dispondrá de depósitos de armas suficientes para que el Pueblo pueda defender la República Asamblearia de las agresiones de los estados burgueses y totalitarios vecinos.

Y ESTO QUE ACABO DE DESCRIBIROS ES UNA DEMOCRACIA PERFECTA. Y es incuestionable. Aunque a los partidos políticos ni los he mencionado, porque son innecesarios en una democracia, pues la democracia es históricamente anterior a los partidos. No es que haya que prohibirlos a los partidos, sino que no hacen falta para nada. Los partidos pueden existir, como existen las religiones, pero son una entelequia de orden moral para mentes inseguras.

A muchos no les gustará lo que acabo de describir, pero es porque tienen el cerebro sodomizado por 35 años de partitocracia y está a punto de derretírseles.

¡¡Democracia o muerte!!

AITOR GARMENDIA

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NOTA A LOS OTROS LECTORES:

(1) En una elección a múltiple vuelta se elimina el candidato menos votado entre una vuelta y la siguiente, volviendo a votar todo el cuerpo electoral, incluso los que votaron al candidato eliminado. La última vuelta es cuando solo quedan dos candidatos, de manera que el electo lo es siempre por mayoría absoluta. Eso no le da otra cosa que mayor representatividad, pero no tiene poder para cambiar NADA, no puede hacer leyes, solo cumplirlas. Con este método electoral nunca se rechaza la capacidad del voto del ciudadano, su Soberanía, sino que son los candidatos los eliminados por falta de apoyo popular. ¡Como se eliminan los concursantes del puto Gran Hermano, para que me entendáis, chorlitos!

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