Mostrando entradas con la etiqueta OTRO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta OTRO. Mostrar todas las entradas

Las dos Españas




“Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.”
(A. Machado)

Las dos Españas de las que nos hablaba Machado, casi al final de su vida, retratan la amargura que le producía que las discordias entre españoles se solventaran una y otra vez, con las armas. Durante casi un siglo de guerras civiles a lo largo del siglo XIX y parte del XX, al final de su vida, el poeta tuvo que vivir exiliado en el sur de Francia para salvar la piel en aquella contienda fratricida . Y ni siquiera pudo ver el final de la mas larga y cruel de todas aquellas guerras, pues su muerte en Colliure ocurrió en febrero de 1939, casi dos meses antes del final.

Y ahora de nuevo, tras una larguísima etapa de dictadura de casi cuarenta años y otra etapa de otros cuarenta de democracia si la fechamos a partir de la la vigencia de la Constitución, ¿…..? , parecen soplar de nuevo vientos guerracivilistas. De nuevo vientos propios de aquellas dos Españas de Machado que durante tantos años hemos creído superados .

Los intentos secesionistas en Cataluña han dividido esta Región de España por casi dos mitades. No ya a los políticos, sino a los pueblos y ciudades, a los amigos, a las familias, a la ciudadanía en general. Muchos de estos amigos, para seguir siéndolo, tienen como tema tabú hablar de política. Igual ocurre entre hermanos o entre padres e hijos en muchas familias. Las dos Cataluñas, como mal remedo de las dos Españas.

En los debates en la prensa y radio, pero sobre todo en las distintas TVs., ocurre algo igual. Causa melancolía y desazón intelectual ver y oír a nuestros políticos y comentaristas de supuesta primera fila echarse literalmente la mierda unos a otros, exponiendo todos los males del contrario y las bondades propias de su grupo y, a la vez, los del grupo contrario hacer exactamente lo mismo respecto al otro. ¿A quién debemos creer los “españolitos” de que hablaba Machado? Los escépticos, dicen que a ninguno, porque todos mienten por igual.

Pero yo temo algo peor todavía: que todos tengan razón, aunque solo en la mitad de sus asertos. Aquella mitad en la que cantan las maldades, las corrupciones, los desastres del grupo contrario. Parece que no tenemos una clase política capaz de cierta altura de miras no ya solo política sino intelectual, ética, moral en una palabra. ¿De quién de entre los líderes de la derecha, el centro o la izquierda, podemos presumir o suponer que es o son “hombres de Estado”? ¿ Quiénes de entre ellos son capaces o tienen voluntad de llegar a acuerdos razonables con los del grupo contrario para llevar adelante la gobernación del país? Yo no veo a ninguno de ellos. O quizá sí pudiera haber alguno, pero están fuera de juego, en el ostracismo de sus partidos o ya fuera de ellos.

Y estas formas de “guerra” soterrada y de momento solo verbal, incapaces de llegar a acuerdos que contribuyan a gobernar para todos, en vez de para los propios partidarios, va calando en muchos españolitos machadianos de ahora creándose un clima de tensión y violencia que puede ir degenerando hacia otras violencias ya no solo de forma y verbales. Lo estamos viendo en Cataluña sobre todo, pero puede ir extendiéndose a otros territorios de España . Espero y deseo fervientemente equivocarme. Y espero también de nuestra clase política que dejen de alimentar el guerracivilismo que como una maldición bíblica parece que perdura a través de los siglos en esta España que cuando no bosteza, se hace la guerra a sí misma. Quizá por aquello que decía también el poeta: “En España, de diez cabezas, nueve embisten y una piensa”. Termino con otros versos “robados” al admirable don Antonio, que espero que, más pronto que tarde, pueda descansar en Soria junto a su esposa y musa, Leonor Izquierdo, muerta tan joven, a los dieciocho años. Me he permitido la licencia de modificar la mitad y espero que no se levante por ello indignado de su tumba allá en tierra extraña del sur de Francia:

 Y cuando llegue el día del último viaje,
al partir la nave en su postrera singladura,
me encontraréis a bordo, ligero de equipaje
 como hijo austero de mi tierra, Extremadura.

PATALETE DE BELLOTILANDIA









Carta al Rey



Señor Rey:

Soy un trabajador catalán, vivo en Hospitalet, a lo mejor sabe usted dónde está. Es en el cinturón rojo del área metropolitana de Barcelona. Aquí vivimos gentes sencillas, mayormente castellano parlantes. Y, otra cosa no, pero sabemos perfectamente lo que sucede realmente en Cataluña. No sólo estos días, sino desde hace muchos años.

Primero debo decirle que, aunque me cae usted bien, no soy monárquico. Antes fui demócrata. Como soy mayor, voté afirmativamente la Constitución del 78, como la mayoría de los españoles, catalanes incluidos. Ahora soy español --por nacimiento en el territorio de España, tierra a la que quiero lo más que se puede querer a sus llanuras y sus riscos-- y me pienso ácrata. No soy anarquista, no: soy ácrata. Porque me gustaría vivir en un régimen político que yo mismo hubiera concertado junto con el resto de mis compatriotas y nunca he podido.

Sobre la Constitución del 78 no se me permitió opinar, sino sólo refrendarla. Quizás merecidamente, porque soy muy inculto. Pero sí sé leer y escuchar. Me hubiera gustado que hubiera habido un período constituyente durante el cual, debidamente informados, los españoles hubiéramos tenido opinión propia sobre el régimen que más nos convenía: si monárquico o republicano. Si partitocrático o democrático. Si capitalista o socialista. Si unitario o autonomista, etcétera. Que se hubieran puesto en negro sobre blanco una serie de propuestas y haber podido elegir entre ellas. Todos los españoles. A doble vuelta, claro.

Pero no sucedió así: la Constitución la redactaron a puerta cerrada 7 personas, hombres cultos, no lo dudo, pero con sus propios intereses que, presiento, no eran los míos. Y, de pronto, me encontré existiendo en un estado que había definido para el territorio en que vivo un régimen parlamentario dual, estatal y autonómico.

Ese dúo enseguida mostró su primera peculiaridad dinámica: legislaba y legislaba. A veces contradictoriamente. Pero, pensé yo, que siempre he sido un inocentón, que eso sería sólo al principio. Porque veníamos todos de un régimen dictatorial que no había hecho nada. Pero resultó que no, que la dual capacidad de promulgar leyes y reglamentos creció y creció hasta tal punto, que aquí, en Cataluña, es tarea difícil estar dentro de la ley. Al menos completamente. Ahora es absolutamente imposible. Pues hay dos duras leyes que penden sobre mi cabeza ahora mismo que no son sólo contradictorias, sino frontalmente incompatibles.

Yo, téngame por tonto si le parece, creo que España preexiste a sus regímenes políticos, que ha tenido muchos. Creo que existe desde que fue una provincia romana y se llamó Hispania. Y fue luego, Visigoda, y ya se llamó España. Y que, tras 800 años de ocupación musulmana, se reconquistó muy duramente y a retazos, siempre con el objetivo de reconstituirse en la unidad territorial que fue desde que tuvo una cultura unificadora.

Los regímenes políticos de que ha gozado España han sido casi siempre injustos con la gente sencilla, pero eso es otro asunto. Eso no es problema para que me reconozca español. Pienso en castellano y me he criado en una cultura que es la española, que presiento que es distinta a la de otros países de Europa, pero casi idéntica a la catalana.

Bueno, pues le diré ahora lo que está pasando en Cataluña. En Cataluña hace muchos años que se está gestando un estado. No una nación, no, eso es un engaño. Se trata de un estado o Estat, que se dice aquí. No se gestó por mi gusto, créame. Sino por gusto del propio Estado Español que gobierna la nación en la que usted reina. El feto de ese Estat ya hablaba catalán en la barriga de su madre, porque en 1977 ya era burgués. Y aquí los burgueses hablaban catalán. Y no me pareció ni bien ni mal que así fuera. No me dio especiales problemas porque en la clase de trabajos asalariados para los que estaba yo capacitado poco importaba la lengua que se hablase.

El recién nacido Estat Català, entre algodones de regionalismo, ha ido creciendo bien rollizo, alimentado por las enormes tetas del Estado Español. Déjeme decirle, su majestad, que del manantial de esas mismas tetas a mí no me llegaba ni me llega casi nada, a pesar de haberme esforzado en chapurrear el catalán, lengua que mis hijos dominan tanto como su nivel de cultura permite. Y me gusta que se les note que son españoles porque hablan el español sin ese acento con que lo hablan algunos catalanes, que parece que lleven siempre un chupa-chups en la boca. Volviendo al tema: de las tetas del Estat catalán no manaba leche más que para los catalanes de pro, a los que aquí cariñosamente denominamos la Banda del Pinyol.

El Estat creció y se hizo un hombrecito cada vez más fuerte. Y acabé por notar, porque soy inculto, pero no ciego, que nunca habría nada lácteo para mí más allá de lo que me currase a base de mucho sudor. Porque el Estat portaba sobre su chepa a mucha gente a la que le gustaba vivir muy bien y robar mucho dinero. Mientras, el Estado, como una buena madre, seguía alimentando a su Estat. Parecía amarlo sin parar en cuentas de sus pecados. Nadie criticaba la cleptomanía y la corrupción del Estat porque éste iba siendo adornado por toda una serie de cualidades imprácticas y etéreas, tales como lo bien que hablaba la lengua propia de Cataluña, con todas su vocales y todas sus consonantes, y el sentimentalismo. El muchachote tenía muchos vicios, sí, pero era un sentimental.

El Estat tenía otra característica a la que no me atrevo a llamar vicio: pasaba de mí y de mi destino completamente. Y sólo me dirigía la palabra cuando convocaba unas elecciones para su mayor gloria y refuerzo. Sólo entonces, el Estat se dirigía a mí en español. Le reconozco, majestad, que, en esos breves lapsos, me sentía apreciado y llegaba a pensar, incluso, que el muchachote no era tan mala persona como parecía.

Hoy aquel muchacho es un hombretón muy fuerte y se alza como un sólido castell de nueve pisos del que unos 4 millones de personas castellanoparlantes, como yo, somos el folre y las manillas. Si no sabe usted lo que son el folre y las manillas de un castell, que se lo cuente un asesor de los muchos que debe de tener y que sepa algo de Cataluña. Si no lo encuentra, al asesor, dígamelo y se lo explico. Somos 4 millones de piedras y arbotantes del castillo humano que, como yo, nunca hemos protestado por lo que, a todas luces, era y es un abuso ominoso. Pero, como se trata de un gigante sentimental, ha sabido conectar con el corazón de muchas gentes honestas que se han movilizado sin comprender que su magnífico sentimiento iba a convertirse inexorable en un revanchismo ancestral contra su madre de enormes y ubérrimas tetas.

Le resumiré mi experiencia: Jamás me ha dado el Estado Español el menor motivo para pensar que fuera a defender ni uno solo de mis derechos en Cataluña. De hecho, esa ilusión se me pasó hace treinta años. Al contrario, siempre ha vendido mi pellejo al Estat Catalá por unos cuantos votos para investir al presidente de turno del Gobierno de España.

Jamás, hasta la otra noche en que usted, con una energía inesperada, se dirigió a mí personalmente. De verdad creo que me habló personalmente, que no hablaba usted para los políticos. Y me aseguró que no estaba yo solo, que comprendía mi problema y que no iba a abandonarme. Y enseguida me pareció usted una buena persona; y su discurso, bienintencionado. Y me pude ir a dormir casi tranquilo, porque estos días he vivido angustiado al oír a los cachorros del Estat mencionar asuntos como ése de ser "prou catalá" --suficientemente catalán-- para ser merecedor del mínimo respeto. Intranquilo porque no sé si puedo ser más catalán de lo que soy, me parece una tarea para la que no estoy cualificado.Y porque sé que la única manera de ser "prou catalá" es fingirme independentista.

No he cambiado de opinión respecto a usted como persona, majestad. Pero,

-- tras el mensaje institucional del president Puigdemont, que primero lo vilipendió a usted y luego se dignó dirigirme a mí unas palabras en castellano que yo sabía que eran falsas (no, no se dirigía a los españoles de fuera de Cataluña, sino a nosotros, los de dentro, como cuando hay elecciones);

-- y tras la inacción y los errores, imposible de creer casuales, imposible, de Rajoy y su Gobierno, me ha recordado usted mucho a mí mismo cuando estaba ilusionado con la democracia en 1978.

Creo que su majestad ignora algo crucial: que el Gobierno del Estado sobre el que usted reina está en connivencia permanente con el Govern Catalán. Todos los gobiernos han sido cómplices necesarios de los excesos estatalistas de Cataluña. Y esa connivencia es para mí clara en estos momentos también, en estas trágicas circunstancias. No tengo datos concretos que ofrecerle para demostrárselo. Los tiene seguro el CNI (pero usted no controla al CNI, la jefa de los espías es otra traidora a la causa que usted quiere impulsar). Sólo presiento, noto en los huesos de mis humillados lomos de catalán por albur, por imposición constitucional, que el Gobierno de España le va a vender a usted lo mismo que me ha vendido a mí durante 40 años. Sinceramente: Tenga usted cuidado. Rajoy y todo su partido son lo peor, lo más criminal de la casta política española. El PP y el propio Rajoy guardan muchas corrupciones en sus cajas de seguridad y muchos muertos en sus sótanos. Y también los guarda Pujol, el mayor ladrón de l'Estat, junto con cientos de carpetas de revelador contenido sobre muchos aún desconocidos crímenes del PP. Es Pujol, el putrefacto chantajista, el que es garante de la apuesta secesionista catalana actual.

Deseando que no sea su majestad uno más de esos muertos del armario del Estado, me despido no sin agradecer su interés por mi destino. Permítame la licencia: muchas gracias, compañero.

Guárdese su majestad y considero de bien nacido advertirle que tenga preparada una avioneta por si le fuera a resultar sorprendentemente necesaria a usted y a su familia en un momento dado. Haga como yo, Señor, que tengo siempre a punto mi Seat Toledo por si he que salir pitando de aquí en cualquier momento.

LUIS "EL ÁCRATA"
HOSPITALENSE,
EX-OBRERO DE LA CONSTRUCCIÓN




Enfrentamiento en Bilderberg 2017



Cuando el presidente Trump parece haber resuelto, más o menos, sus problemas de autoridad interna, el conflicto se desplaza al seno de la OTAN. Washington quiere que se abandone la manipulación del terrorismo, pero Londres no tiene intenciones de renunciar al instrumento que tan eficaz le ha resultado para imponer su influencia. Inicialmente organizado como caja de resonancia de la alianza atlántica, el Grupo de Bilderberg acaba de ser escenario de un enconado debate entre partidarios y adversarios del uso imperialista del terrorismo islamista en el Medio Oriente.

El Grupo de Bilderberg fue creado en 1954, por la CIA y el MI6, para respaldar a la OTAN. ¿Objetivo? Crear un marco para el encuentro de personalidades del mundo económico y del mundo mediático con responsables políticos y militares para alertar a la sociedad civil sobre la gravedad del «peligro rojo». Lejos de ser un foro de toma de decisiones, este restringido club ha sido históricamente un lugar de encuentro donde los “veteranos” tenían que rivalizar en fidelidad a Londres y a Washington y los “jóvenes” estaban llamados a demostrar que se podía confiar en ellos para enfrentar a los soviéticos.

Fue en la reunión de 1979 donde Bernard Lewis reveló a los participantes del Grupo de Bilderberg el papel de la Hermandad Musulmana en la lucha contra el gobierno comunista afgano. Este islamólogo anglo-israelo-estadounidense propuso en aquel encuentro extender la «guerra por la Libertad» (sic) a toda el Asia central.

Fue en la reunión de 2008 del Grupo de Bilderberg –o sea, 2 años antes de que comenzaran los desórdenes– que la señora Basma Kodmani (futura portavoz de la oposición siria) y el alemán Volker Perthes (futuro consejero del estadounidense Jeffrey Feltman en la elaboración del documento para la capitulación total e incondicional de Siria) explicaron por qué resultaba de interés respaldar a la Hermandad Musulmana para dominar el Medio Oriente. El dúo Kodmani/Perthes subrayaba entonces ante el Grupo de Bilderberg la «moderación» de la Hermandad Musulmana ante Occidente, en contraste con el soberanismo «extremista» de Irán y Siria.

Fue también ante el Grupo de Bilderberg, en la reunión de 2013, que el jefe de la asociación de los patrones alemanes, Ulrich Grillo, se pronunció por la organización de la migración masiva de 800 000 trabajadores sirios hacia las fábricas alemanas.

Ahora, el Grupo de Bilderberg acaba de realizar su reunión de 2017, del 1º al 4 de junio y en Estados Unidos. Lo excepcional de este encuentro es que, de los 130 participantes, no todos defendieron el mismo proyecto. En realidad pasó todo lo contrario a lo habitual: ante las intervenciones de Donald Trump en la cumbre arabo-islamo-estadounidense y en la cumbre de la OTAN, la CIA y el MI6 organizaron el primer día un debate entre partidarios y adversarios de la lucha contra el islamismo. Por supuesto, se trataba de obtener un compromiso entre ambos bandos o definir claramente las disensiones existentes y no permitir que estas destruyan el objetivo inicial de la alianza atlántica, que es la lucha contra Rusia.

Del lado del anti-islamismo (que no apunta contra la religión musulmana sino contra el islam político al estilo de Sayyid Qutb), estaban el general H. R. McMaster (consejero de seguridad nacional del presidente Trump) y la experta Nadia Schadlow. El general McMaster es un reconocido estratega cuyas teorías se han visto verificadas en el campo de batalla. Nadia Schadlow ha trabajado sobre todo en cómo convertir las victorias militares en éxitos políticos, se ha interesado mucho en la reestructuración de los movimientos políticos en los países derrotados y está a punto de publicar un nuevo libro sobre la lucha contra el radicalismo islámico.

En el bando de los pro-islamistas estuvieron:
- por Estados Unidos, John Brennan (el último director de la CIA de la administración Obama) y sus ex subordinados Avril Haines y David Cohen (a cargo del financiamiento del terrorismo);
- por el Reino Unido, Sir John Sawers (ex director del MI6 y protector de larga data de la Hermandad Musulmana) y el general Nicholas Houghton (ex jefe del estado mayor que preparó el plan de invasión terrestre contra Siria);
- por Francia, el general Benoit Puga (ex jefe del estado mayor particular de los ex presidentes Nicolas Sarkozy y Francois Hollande y comandante de las fuerzas especiales francesas en Siria) y Bruno Tertrais (estratega neoconservador del ministerio francés de Defensa);
- como representantes de las empresas privadas, los estadounidenses Henry Kravis (director del fondo de inversiones KKR y tesorero oficioso del Emirato Islámico [Daesh]) y el general David Petraeus (ex director de la CIA y cofundador de Daesh).

Como si ese desequilibrio no fuese suficiente, los organizadores incluyeron también en el debate a varios expertos en justificar lo injustificable, como el profesor Niell Fergusson (historiador del colonialismo británico).

Habrá que esperar algún tiempo para saber lo que se dijo en esta reunión y entender las conclusiones a las que han llegado o no los contendientes. Pero lo que sí es ya evidente es que Londres está incitando a un cambio de paradigma en el Medio Oriente. Si bien se abandona el modelo de la «primavera árabe» –o sea, la reproducción de la «revuelta árabe de 1916», organizada por Lawrence de Arabia para sustituir el Imperio Otomano por el Imperio Británico–, el MI6 espera crear una nueva colusión basada en el islam político.

De hecho, mientras que Washington renovó su alianza con Arabia Saudita y convenció ese reino de que tiene que romper con la Hermandad Musulmana a cambio de 110 000 millones de dólares en armamento estadounidense, Londres está tratando de montar una alianza entre Irán, Qatar, Turquía y la Hermandad Musulmana. Si el proyecto británico llegara a prosperar veríamos disolverse el conflicto «sunnitas versus chiitas» para asistir a la creación de una «media luna del islam político» Teherán-Doha-Ankara-Idlib-Beirut-Gaza. Esa nueva situación permitiría al Reino Unido conservar su influencia en la región.

El único punto de consenso entre los miembros de la alianza atlántica parece ser la necesidad de abandonar el principio que estipulaba la creación de un Estado yihadista. Todos admiten que hay que volver a meter el demonio dentro de la botella. En otras palabras, están de acuerdo en que hay que acabar con el Emirato Islámico (Daesh)… aunque algunos de sus miembros a al-Qaeda puedan acabar siendo transferidos a al-Qaeda. Eso explica el hecho que –inquieto por su supervivencia personal– el Califa autoproclamado haya hecho llegar secretamente un ultimátum al primer ministro británico y al presidente de Francia.

En los próximos meses veremos si es real el cambio de Arabia Saudita. De ser verdadero, sería una buena noticia para los sirios… pero resultaría mala para los yemenitas –cuya tragedia seguiría manteniéndose en silencio en el mundo occidental. Con su cambio de actitud, el rey saudita Salman se abre a sí mismo la posibilidad de hacer evolucionar el wahabismo –que actualmente es una secta de fanáticos– para convertirlo en una religión normal. Ya en este mismo instante, el súbito conflicto entre Riad y Doha alrededor de Irán viene acompañado de una polémica sobre el posible parentesco entre el fundador de la secta –Mohammed ben Abdelwahhab– y la dinastía qatarí de los Al-Thani, pretensión que pone locos de rabia a los miembros de la dinastía Saud.

El proyecto del «islam político» consiste en unir a los miembros de la Hermandad Musulmana y los partidarios de Khomeiny. Ese proyecto implica que Irán, e incluso el Hezbollah, adopte esa problemática como reemplazo de la lucha antiimperialista. Si llegara a concretarse, Irán se retiraría de Siria. La Casa Blanca toma muy en serio esa posibilidad y se prepara –con gran temor– para enfrentarla. Para ello, Donald Trump ya designó a Teherán como su nuevo enemigo en su discurso de Riad y acaba de nombrar a Michael D’Andrea (el organizador del asesinato de Imad Mougniyeh, perpetrado en 2008, en Damasco) como responsable de la acción de la CIA relacionada con Irán.

Rusia ya se había preparado para una nueva distribución de las cartas en el Medio Oriente. Ha seguido adelante con su ambición de lograr acceso a las «aguas cálidas», mediante su apoyo a Siria, y de poder circular a través de los estrechos de los Dardanelos y del Bósforo (pasos obligados para entrar en el Mediterráneo), acercándose para ello a su adversario hereditario, que es Turquía. Pero a largo plazo, el islam político sólo puede acabar trayéndole problemas en el Cáucaso.

Como siempre sucede cuando los jugadores se reparten nuevamente las cartas, cada uno de ellos tiene que definir su posición. El Reino Unido defiende su Imperio, Francia defiende a su clase dirigente y Estados Unidos defiende a su pueblo. Algunos, en el Medio Oriente, lucharán por su comunidad y otros por sus ideas.

Pero las cosas no siempre son tan simples: Irán podría seguir el ideal del imam Khomeiny confundiendo el fin y los medios. Lo que comenzó siendo una revolución antiimperialista alentada con la fuerza del islam podría convertirse entonces en una simple afirmación del uso de esta religión para lograr objetivos políticos.
Las consecuencias en el resto del mundo

El MI6 y la CIA asumieron un gran riesgo al invitar a la reunión de Bilderberg 2017 al representante de un país que no es miembro de la OTAN. El embajador de China, Cui Tiankai, cuya intervención estaba programada sólo para el cuarto día del seminario, tuvo por tanto tiempo de evaluar, desde el primer día, las posiciones de cada uno de los miembros de la OTAN.

Por un lado, Pekín apuesta por la colaboración de Donald Trump, por la apertura de Estados Unidos al Banco Asiático de Inversión para la Infraestructura (AIIB) y por el desarrollo de todas sus rutas comerciales. Por otro lado, espera que el Brexit se traduzca en una alianza económica y financiera con Londres.

El embajador Cui, quien fue director del Centro de Investigación Política del ministerio chino de Relaciones Exteriores, aparentemente podría darse por satisfecho con una simple destrucción de Daesh. Pero él no ignora que quienes orquestaron el nacimiento del Califato para cortar el paso a la «ruta de la seda» en Irak y en Siria y organizaron después la guerra en Ucrania para cortar también la «nueva ruta de la seda» se preparan además para abrir un tercer frente en Filipinas y un cuarto frente en Venezuela, con los que esperan cortar otros proyectos de comunicación.

Desde esa perspectiva, China –que al igual que Rusia tiene el mayor interés en respaldar a Donald Trump, aunque sea para prevenir el terrorismo en su propio suelo– no puede menos que interrogarse sobre las posibles consecuencias a largo plazo de una hegemonía británica en la «media luna del islam político».

THIERRY MEYSSAN

How To Spot A False Flag Event



A missionary friend of mine in Eastern Europe recently gave me a heads up regarding an excellent article written by Sebastian Swift entitled "5 Confirmed False Flag Operations And How To Spot Them In The Future."
Swift writes,
"The false flag phenomenon is distinctively modern and used as an ideological weapon to control populations with the fear of a manufactured enemy. They are used in ostensibly democratic systems where people believe they have inalienable rights. Such democratic systems--primarily the United States, Israel, and Great Britain--must shock people into sociopolitical and geopolitical consent and, as such, require sophisticated modern propaganda systems and advanced covert operations teams with highly proficient skills."
Here are his telltale signs of a false flag operation:
  • There is an immediate comprehensive narrative, including a convenient culprit. Law enforcement, government agencies, and the mainstream media immediately proffer a narrative that completely explains the event and encourages citizens to tie their intellectual understanding of the tragedy to the emotions they experience. In his lecture at Contact in the Desert, [author and researcher] Richard Dolan noted that a distinguishing characteristic of a false flag operation is that the official narrative IS NOT questioned by the media. There are often legislative, ideological and sociopolitical power plays waiting in the wings, which the government can immediately implement.
  • The official narrative has obvious domestic and geopolitical advantages for the governing body. The Bush administration used 9/11 to usher in the War on Terror, which has served as a lynchpin for countless civil liberty infringements by the national security state, including ubiquitous domestic surveillance and indefinite detention.
  • The narrative behind the attack serves to leverage emotions like fear, as well as patriotism, in order to manufacture consent around a previously controversial issue. For example, many of the recent domestic terror attacks, including the Aurora [and Orlando] shooting[s], have exacerbated and reinforced advocacy of gun control legislation.
  • Military training drills and police drills occur on the day of and very near the attack itself, causing confusion to obscure eye witness testimony and allowing orchestrators to plant both patsies, disinformation and backup operatives. This is no small point. An incredible percentage of major domestic or international terror attacks have involved simultaneous "training drills.” This list includes, but is not limited to, the infamous NORAD drills of 9/11, the 7/7 London Bombings, the 2011 Norway shooting, the Aurora shooting, Sandy Hook, and the Boston Marathon. Though none of the aforementioned events can be confirmed or denied without a doubt, they bear a striking resemblance to previous false flag attacks and should be looked at with an investigative eye.
It's time for those of us who have been reluctant to consider the possibility that our own government (and the governments of Israel and Great Britain) could actually be complicit in domestic terrorism in order to further a nefarious agenda to at least stop accepting the government and media’s version of these tragedies at face value. For the most part, the mainstream media is little more than a propaganda ministry for the federal government. We haven’t seen true objective investigative journalism since before the death of John F. Kennedy.
Granted, not every national tragedy is part of a government conspiracy--and there is a plethora of "conspiracy nuts" out there to whom EVERYTHING is a conspiracy and through which we must wade to try to ascertain the truth. These people make it difficult for all of us. The Internet has provided the Chicken Littles of the world with an opportunity to play journalist. And their “everything's-a-conspiracy” rants only serve to mask the true conspiracies and turn the average John Doe away from the truth. That’s why I believe that many of these “conspiracy-everywhere” Internet bloggers are actually PART OF THE CONSPIRACY. Their job is to make genuine whistleblowers and researchers look like conspiracy “kooks.” Then, of course, there are genuine kooks out there, too.
Regardless, the similarities and "coincidences" of many of these national tragedies are just too numerous for rational people to ignore. I believe Mr. Swift's analysis is very intelligent, coherent, and plausible.
Our Founding Fathers believed their government (the British Crown) was deliberately conspiring against them. Thomas Jefferson said as much in our Declaration of Independence:
“Prudence, indeed, will dictate that Governments long established should not be changed for light and transient causes; and accordingly all experience hath shewn, that mankind are more disposed to suffer, while evils are sufferable, than to right themselves by abolishing the forms to which they are accustomed. But when a long train of abuses and usurpations, pursuing invariably the same Object evinces a design to reduce them under absolute Despotism, it is their right, it is their duty, to throw off such Government, and to provide new Guards for their future security.”
Read it again: “But when a long train of abuses and usurpations, pursuing invariably the same Object evinces a DESIGN to reduce them under absolute Despotism . . . .” Jefferson and the rest of America’s founders believed that there was a “design” (i.e, “plot,” “scheme,” or “conspiracy,” if you please) to “reduce them under absolute Despotism.” So, if you believe that government conspiracy is only for kooks, you must include America’s Founding Fathers in that group.
Patrick Henry may have said it best:
"We are apt to shut our eyes against a painful truth, and listen to the song of that siren, till she transforms us into beasts. Is this the part of wise men, engaged in a great and arduous struggle for liberty? Are we disposed to be of the number of those who, having eyes, see not, and having ears, hear not, the things which so nearly concern their temporal salvation?

"For my part, whatever anguish of spirit it may cost, I am willing to know the whole truth--to know the worst and to provide for it."
I submit if we deliberately "shut our eyes against a painful truth," liberty is not long for this country. And there is plenty of blame to go around.
Obviously, the “no conspiracy” group is contributing greatly to the demise of liberty by their unwillingness to even examine the evidence suggesting government conspiracies. Truly, they are shutting their eyes “against a painful truth.” And, unfortunately, this group is most prevalent among pastors, Christians, and churches.
I find it incredible that people who supposedly study their Bibles are so completely blind to government conspiracies. The Old and New Testaments are replete with examples of government conspiracies. Jewish governments, especially, were notorious for conspiring against God’s prophets in the Old Testament and against Jesus and the Apostles in the New Testament. Plus, the New Testament plainly pictures the master conspirator, Satan, as being the “god of this world” and “the prince of the power of the air.” His offer to Christ on the Mount of Temptation to give Jesus the “kingdoms of the world” was NOT challenged by the Lord. In other words, Jesus didn’t dispute the fact that Satan controls many, if not most, of the world’s governments. The Book of Ephesians warns against the conspiracy of “principalities,” “powers,” “rulers of the darkness of this world,” and “spiritual wickedness in high places.” Every Bible commentator that I respect includes wicked civil magistrates within these personages. Yet when one brings up the possibility of government conspiracies to the average church member, he or she is treated as if they have the palsy.
Nowhere is this attitude of the denial of conspiracies more evident than in the whole Muslim versus America façade. Almost no Christian leader seems to be able to see the “man behind the curtain” in this whole affair. They have absolutely NO concept of what the governments of the U.S., Great Britain, Israel, Turkey, and Saudi Arabia are surreptitiously doing to instigate and foment this “war with Islam.” (Of course, there is no war against the Islamic states of Saudi Arabia and Turkey; they are our “allies.”) Christians aren’t even willing to study the matter. Therefore, the devil--along with the evil miscreants inside Western governments that he controls--is able to go about his diabolical work completely undetected.
But, in all fairness, the “everything's-a-conspiracy” group must also share culpability in our country’s demise. There are too many professing “patriots” who seem to have no honesty or objectivity whatsoever. To them, everything government does is bad whether it is or isn’t. And, of course, they, the so-called “patriots,” can do NOTHING wrong.
For example, if a black kid in an inner city is unjustly killed by a police officer, these “patriots” say absolutely NOTHING. But if one of their “own” is justly killed by police, they scream “tyranny” and shout about the need for revolution. Such people seem to have no reasoning ability and no understanding of Natural Law. They are agenda driven as surely as are big-government toadies. In fact, some of these “patriot” Internet bloggers and radio broadcasters are no better than the mainstream media: they twist the truth in order to pander to the people who are supporting them financially. It’s not about principle; it’s not about truth; it’s not about the rule of law. It’s all about their financial success.
When we only condemn injustice committed by government, while overlooking and condoning injustice committed by so-called “patriots,” we lose all credibility and integrity. Everything is not a conspiracy. Every policeman or federal agent is not a Jackboot. Sometimes there are real acts of violence committed by real deranged criminals with no help whatsoever from anyone--including anyone in government. And sometimes there are so-called “patriots” who are themselves evil, using the freedom movement for their own ulterior purposes. And, of course, there are well-intentioned people who sometimes do very foolish and unwise things. And only foolish and unwise people would condone and support foolish and unwise actions, even if they are well-intentioned.
I totally agree with Sebastian Swift’s article that there are indeed false flag operations being perpetrated by rogue elements within government--including the governments of the United States, Great Britain, and Israel. I further agree that people need to honestly and objectively be alert for the identifying characteristics of these false flag operations. More than that, the American people need to begin holding our civil magistrates accountable for these operations, as they could not continue without the tacit support of our elected representatives and President.
But what we do NOT need are phony “patriots” who do nothing but distract, confuse, and incite by calling everything a conspiracy and who themselves are guilty of unlawful conduct--unlawful conduct as defined by God and Natural Law. (This is why the ignorance and silence of America’s pulpits is such an egregious crime: people do not even know how to discern lawful and unlawful conduct because pastors are not teaching them these Biblical Natural Law principles.) Plus, I am personally convinced that many of these hot-headed so-called “patriots” are in reality government agent provocateurs who are deliberately trying to incite real patriots into doing something stupid.
Again, I submit if we deliberately "shut our eyes against a painful truth," liberty is not long for this country. And that includes admitting when a tragedy is NOT a conspiracy. But it also means admitting when evidence suggests that it IS.

TYLER DURDEN


 

Hacia la muerte inmediata del Euro





La marea ha cambiado y ahora va en contra de la singladura del Euro y de la tripulación corrupta de Bruselas. La primera perforación contra el eurotitanic se le metió el Brexit, que no fue una premonición, sino la constatación del hastío de una clase media olvidada por los políticos, que ha caído en manos de los mal llamados populistas, es decir, de aquellos que yendo en contra de los medios del establishment, y valiéndose del contacto directo con sus electores y el uso de los medios alternativos de Internet, consiguieron doblegar la hegemonía cultural de la poderosa oligarquía política profesional socialdemócrata, que pensaba que defendiendo a toda minoría social, por estrambótica que fuera, y soltando homilías llenas de moralina de pseudoizquierda, tenía asegurado el voto de la mayoría.

Y lo hemos comprobado, el Brexit se volvió a repetir en EEUU con la elección de Donald Trump. Y no es casual que Trump copiase las tácticas de Nigel Farage -el artífice del Brexit- que estuvo todo el tiempo aconsejando al equipo del actual presidente de los EEUU, para saber como acercarse al votante olvidado por los grandes partidos y políticos profesionales.

No es que Nigel Farage sea un genio siniestro, sino que simplemente se ha dado cuenta que la marea, y los vientos de los 4 puntos cardinales soplan en contra del Establishment inglés, usano y ahora, del de la Unión Europea. Le Pen en Francia puede ganar en una lucha electoral que inteligentemente ha convertido en una discusión sobre el Frexit, la salida de Francia de la UE y los problemas reales que está sufriendo el francés medio, mientras que sus contrincantes, fuera de juego, responden con insultos y moralina, mismo error que el cometido por el establishment de EEUU e Inglaterra. Y ciertamente, todo indica que el nivel de hartazgo de los franceses no es menor que el de ingleses y usanos. En Francia también existe una clase media olvidada en proceso de descomposición y depauperación, mediáticamente relegada a favor de colectivos y grupitos marginales que acaparan la atención del poder institucional, con los que juega para dar un cartel publicitario de progresismo, que luego falta en la política regresiva y ultraconservadora que practican.

Toda esa mayoría olvidada y cabreada en Francia, va a ir a caer en los brazos de Le Pen. Lo mismo veremos en Holanda (Duxit), en Dinamarca(Daxit) y en Suecia (Sexit ??),donde se celebrarán referéndums sobre la salida del Euro.

Lo más probable en que en muy poco tiempo nos acordemos del Euro y la UE, como aquellas imágenes en blanco y negro de una dictadura que se creía invencible a través del NO-DO.

RALF


-------------------------------------------------------------------------

Postverdad, Libertad de Expresión y Libertad de Conciencia


La monumental reyerta entre progresistas y populistas que está teniendo lugar en todo los países occidentales ha derivado en la cuestión de la postverdad. Los primeros, más agresivos, acusan a sus adversarios de faltar a la verdad por método y preparan un perfeccionamiento y ampliación substancial del régimen de censura vigente que, sobre todo, se aplicará a Internet. Más allá de la bronca entre las dos alas del sistema de dominación sucede que el poder ha perdido, en bastante medida, el control de la Red. Esto les tiene fuera de sí.

El bando progresista domina casi completamente los medios propagandísticos, televisión, prensa, cine, industria del ocio y universidad, lo que le otorga un poder colosal y unos beneficios económicos astronómicos. Pero su obrar está siendo tan desvergonzado y brutal, tan chulesco según su estilo, manipulando y mintiendo tan sin rubor, que la credibilidad de lo que ofrecen está en franca regresión. Las gentes cada vez menos acuden a los medios de comunicación/adoctrinamiento, que aparecen como un pomposo aparato de propaganda y control de las mentes, y cada vez más escudriñan y rebuscan en Internet las elaboraciones de gentes anónimas.

El progresismo es ahora el enemigo y el verdugo principal de la libertad de expresión, por delante del populismo. Son sus adeptos quienes sobre todo están preparando un reforzado sistema de censura para Internet. Esto significa no sólo que desean poner en marcha los procedimientos adecuados para lograrlo sino que van a ir estableciendo en cada cuestión concreta qué es verdad y qué no lo es, qué debe creer la gente de la calle y qué no. Y además va a excluir y marginar, y también perseguir, a quienes no piensen como ellos: la policía del pensamiento está, por tanto, en fase de enérgica reorganización y acrecentamiento.

El progresismo, para empezar, se sustenta en una inmensa mentira, la teoría del progreso. Desde ella ha ido elaborando todo un jactancioso entramado de errores provechosos, medias verdades, ocultaciones de porciones decisivas de la realidad, narraciones manipulativas, desdén por la noción misma de verdad, mofa de la categoría de libertad, trituración de los adversarios, mil y una formas de censura, exclusión y persecución de quienes tienen otras ideas. En los últimos años ha constituido las religiones políticas, o sistema de lo políticamente correcto, como cuerpo de creencias obligatorias desde el cual se practica el linchamiento de disidentes, los sacrílegos e incrédulos de este siglo, por negarse a comulgar con dichas religiones.

Hoy la verdad es una noción en quiebra, no existe libertad de expresión (salvo de manera marginal) y no se respeta ni aprecia ni salvaguarda la libertad de conciencia. Los progresistas tildan a los populistas de ser la “extrema derecha” pero hacen suyo lo que constituye el meollo de la extrema derecha, la negación de la libertad de expresión y la libertad de conciencia. Esto muestra que el progresismo y sus derivaciones son ya la principal expresión de extremismo totalitario, de radicalismo carca y retrógrado. Ellos son el fascismo, un fascismo de nuevo tipo, progresista. Para tapar esto intimidan y atormenta a sus oponentes con la etiqueta de “fascistas”, que es el primero de la retahíla de los sambenitos con que niegan la libertad de expresión[1].

No hay postverdad. Existe, para decirlo de una manera simplificada, la verdad y sus opuestos, el error y la mentira. La verdad posee, en su existencia efectiva aunque no en las entelequias de los filósofos triviales, unos componentes que la determinan. Son la finitud delimitadora, la impureza inerradicable, la mutabilidad reiterada, la dependencia de lo concreto, la subordinación a la experiencia, el antagonismo con lo teórico o doctrinal y su dependencia del esfuerzo permanente. Eso convierte a la Verdad entendida al modo metafísico, que no existe, en la verdad dada en la experiencia, que sí existe. Al rebajarla y disminuirla la fortalece y robustece, haciéndola netamente diferenciable en cada escenario singular del error y la mentira. Frente al relativismo y al pragmatismo la verdad continúa siendo la coincidencia entre lo pensado y la cosa, algo que está ahí favorezca o perjudique, sea útil o aparentemente inútil. Y sigue siendo muy difícilmente compatible con la propaganda, que es la actividad número uno del progresismo.

La verdad es una categoría esencialmente prepolítica y antipolítica. Surge de la experiencia, se prueba en la experiencia y se desarrolla desde la experiencia, de manera que no puede depender o estar en relación con el poder. La política tiene que circunscribirse al ámbito de lo que le es propio, el gobierno de la sociedad, sin inmiscuirse en la determinación de qué es verdadero y que no. Máxime en los sistemas políticos con ente estatal, en donde la razón de Estado, en tanto que utilidad para los poderhabientes, rebaja la verdad a la imposición discursiva de sus intereses. En ellos lo institucional es la mentira mientras que la verdad busca refugio en la resistencia al Estado, en la acción revolucionaria.

En el quehacer político, las normas para el gobierno de la sociedad y para la elaboración de las leyes han de determinarse conforme al principio de las mayorías. No porque lo que crea, diga o sostenga la mayoría sea siempre la verdad, que a menudo no lo es, sino porque es el único procedimiento para evitar la tiranía: gobierna la mayoría y eso es la libertad política, tenga o no razón dicha mayoría. En bastantes casos es la minoría la que está acertada, la capaz de aprehender, difundir y aplicar la verdad, pero eso no le proporciona el derecho a gobernar. Tiene que lograr que sus verdades se hagan mayoritarias para que influyan en la vida política con disposiciones y legislación de ellas emanadas. Por eso la minoría necesita ser respetada y que sea igualmente respetado el principio de la libertad de expresión. Hoy no es así. Existe la ruidosa trifulca en curso entre progresismo y populismo en la que ambos comparten el 99% de sus ideas pero a las gentes de pensamiento ecuánime e intención revolucionaria se nos condena a la semi-clandestinidad. Y en el futuro será mucho peor.

Así pues, la relación entre libertad política y verdad es bastante intrincada, al tener un crecido grado de complejidad. Esto resulta excelente pues nos obliga a mejorarnos intelectualmente, a afinar nuestra inteligencia.

La libertad de expresión es libertad para todo y para todos, para lo equivocado tanto como para lo acertado, para el error igual que para la verdad, para la mentira lo mismo que para la evidencia. La palabra no delinque en ningún caso, pero sí lo hace quien introduce la censura, cuya enormidad está no sólo en los procedimientos para cercenar la libertad del otro sino más aún en convertir “mi” verdad (y ni siquiera, sólo lo que es útil “para mi”) en la creencia obligatoria para los otros. Todo aparato censor es productor de “verdades” que se imponen, lo que equivale a prohibir a los otros utilizar la inteligencia. Esto significa privarles del atributo humano más decisivo, deshumanizándoles.

La censura, empero, es un tosco e ineficiente modo de operar. La defensa de la libertad de expresión sin restricciones no significa conciliar en lo más mínimo con el error y la mentira sino comprometerse a luchar contra el uno y la otra con argumentos y demostraciones en vez de con imposiciones y prohibiciones. A la larga es incomparablemente más eficaz permitir que el error se exprese libremente y combatirlo con la verdad que prohibirlo. El bien y la verdad no pueden imponerse, únicamente aceptarse y escogerse en condiciones de libertad suficiente, lo que significa que tiene que haber asimismo libertad para sus contrarios. La coacción, legal o popular, no puede utilizarse para realizar el triunfo de la verdad, aunque tal vez sí para otorgarle las mismas oportunidades que al par error-mentira, pues en tales condiciones su victoria es segura, aunque finita. En general, el mal se impone por compulsión y todo lo que se impone coercitivamente es el mal, mientras que el bien se elige con el uso del libre albedrío, que es una combinación de experiencia, pensamiento, planeamiento y elección, una categoría hiper-compleja y por eso mismo magnífica para construirnos como personas.

El uso de la censura denota inseguridad y debilidad, es una prueba de impotencia argumentativa. Quienes se sienten seguros de la valía de sus formulaciones no necesitan prohibir pues se saben vencedores en buena lid, en debates libres y decentes, donde todas las partes tengan la misma capacidad para expresarse y decir[2]. La idea revolucionaria en esto es hacer que la verdad triunfe a través de un perfeccionamiento constante de sí misma tanto como de una mejora permanente de quienes con ella se comprometen y a ella sirven. Considerando además que dos de sus atributos ingénitos son la imperfección y la finitud no hay que apurarse porque el error y la mentira existan pues siempre estarán ahí, dado que sobre ellos sólo es posible alcanzar victorias parciales pero no su completa y definitiva erradicación. Es así porque no sólo existen fuera, en lo otro en el otro y en los otros, sino dentro, en el yo…

De todo ello se concluye la centralidad de la libertad de conciencia. Ser libre para constituir el propio mundo interior, las creencias, convicciones, emociones, pulsiones y pasiones que conforman a la persona, es la forma básica y al mismo tiempo decisiva de libertad. Si no existe padecemos un orden carente de respeto por el ser humano, y en ese caso falta la libertad política, la libertad civil y la libertad de acción. Cuando se adoctrina al individuo, como con tanta contumacia hace el progresismo, se le violenta psíquicamente, se le degrada desde su condición natural de sujeto, o persona, a criatura incapaz de pensar por sí misma, que debe recibir los contenidos de su mundo psíquico desde fuera, desde otros, que piensan por él y en lugar de él.

La libertad para expresarse únicamente puede tener limitaciones epistemológicas y morales, no legales, ni policiales ni judiciales. Se necesita asimismo un tipo de sujeto con la calidad suficiente para exigirse a sí mismo un esfuerzo permanente por la verdad, con el fin de que ésta sea investigada y pensada antes de ser expuesta.

Verdad y libertad son dos valores cardinales. Es verdad que la libertad resulta ser decisiva y la libertad es la precondición de la verdad. El vigente orden de dictadura política y económica va contra ambas. La revolución tiene como una de sus metas el constituir una sociedad de la libertad en la que la verdad se realice a través del ejercicio inquebrantable del esfuerzo reflexivo y la controversia honrada, en donde todas las partes tengan la misma capacidad real para explicarse y llegar a la opinión pública, es decir, posean igual libertad de expresión. Para ello lo primero es poner fin a la razón de Estado, que es el enemigo número uno de la verdad y la fuerza primera que milita contra la libertad. La razón de Estado se acabará cuando se acabe quien la crea, el ente estatal y su principal derivación, la propiedad concentrada en pocas manos.

La postverdad es la martingala que ha ingeniado el totalitarismo progresista, que hoy es la principal y superior expresión política e ideológica del capitalismo, para continuar imponiendo sus “verdades” en un momento en que la realidad las refuta, las multitudes las dan la espalda e incluso una parte de las élites del poder las tienen por inservibles y hasta contraproducentes. No pasará. No pasarán.

FÉLIX RODRIGO MORA





Las confesiones del criminal
John Kerry



Primeramente, creímos que si bien Washington había iniciado la operación conocida como «Primavera Árabe» para derrocar los regímenes laicos en beneficio de la Hermandad Musulmana, luego había dejado a sus aliados emprender solos la Segunda Guerra contra Siria, a partir de julio de 2012. Y que estos aliados perseguían sus propios objetivos –la recolonización, en el caso de Francia y Reino Unido; la conquista del gas, para Qatar; expansión del wahabismo y venganza posterior a la guerra civil libanesa, para Arabia Saudita; anexión del norte de Siria, para Turquía, según el modelo chipriota; etc.– porque se había renunciado al objetivo inicial. Pero John Kerry dice en esa grabación que Washington nunca dejó de tratar de derrocar la República Árabe Siria, lo cual implica que controló en cada etapa lo que hacían sus aliados. De hecho, durante los 4 últimos años, los yihadistas han sido dirigidos, armados y coordinados por el Allied LandCom, el mando de las fuerzas terrestres de la OTAN, con sede en la ciudad turca de Esmirna (Izmir).

En segundo lugar, John Kerry reconoce que Washington no podía ir más lejos por causa de 2 factores: el Derecho Internacional y la posición de Rusia. Entendámonos bien: Estados Unidos no dejó nunca de ir demasiado lejos. Destruyó la mayor parte la infraestructura siria vinculada a la industria del petróleo y el gas, usando como pretexto la lucha contra los yihadistas (lo cual corresponde al Derecho Internacional), pero lo hizo y sin invitación ni autorización del presidente Assad (lo cual viola el Derecho Internacional). Sin embargo, Estados Unidos no se atrevió a desplegar sus tropas en suelo sirio ni a combatir abiertamente, como lo hizo en Corea, en Vietnam y en Irak. Para eso, optó por poner a sus aliados en primera línea –aplicando el leadership from behind, o sea el «liderazgo desde atrás»– y apoyar, sin mucha discreción, grupos de mercenarios, como hizo en Nicaragua en los años 1980, aún exponiéndose a ser condenado por la Corte Internacional de Justicia –el tribunal interno de la ONU. Washington no quiere embarcarse en una guerra contra Rusia. Y esta última, que no se opuso a la destrucción de Yugoslavia y Libia, esta vez se levantó y rechazó la línea que supuestamente debía limitar su acción. Moscú está en condiciones de defender el Derecho con la fuerza si Washington se lanza abiertamente en una nueva guerra de conquista.

Tercero, John Kerry atestigua en esa grabación que Washington esperaba una victoria de Daesh (el Emirato Islámico) sobre la República Árabe Siria. Hasta ahora –basándonos en el informe del general Michael Flynn (fechado el 12 de agosto de 2012) y en el artículo de Robin Wright publicado en el New York Times el 28 de septiembre de 2013– habíamos entendido que el Pentágono aspiraba a crear un «Sunnistán» en territorios de Siria e Irak para cortar la ruta comercial terrestre de China hacia Occidente («Ruta de la Seda»). Pero Kerry confiesa que el plan iba mucho más lejos. Probablemente, Washington contaba con que Daesh tomara Damasco, de donde después debía expulsarlo Tel Aviv, con lo cual los yihadistas se replegarían hacia el «Sunnistán», cuyo control se les atribuiría. Siria habría quedado entonces dividida, con el sur bajo la ocupación de Israel, el este bajo control de Daesh y el norte para Turquía.

Esto permite entender por qué Washington proyectaba la imagen de que ya no controlaba nada, como si estuviese limitándose a permitir que sus aliados actuaran a su antojo: lo que hizo fue enrolar a Francia y Reino Unido en la guerra haciéndoles creer que podrían recolonizar el Levante, cuando en realidad tenía previsto dividir Siria sin ellos.

Cuarto, al reconocer que «apoyó» a Daesh, John Kerry admite que lo armó, con lo cual hace polvo la retórica de la «guerra contra el terrorismo».
- Sabíamos, desde el atentado del 22 de febrero de 2006 contra la mezquita al-Askari, en Samarra, Irak, que Daesh –inicialmente denominado «Emirato Islámico en Irak»– había sido creado por el director nacional de la inteligencia estadounidense, John Negroponte, y por el coronel James Steele –siguiendo el esquema de lo que ya habían hecho a principios de los años 1980 en Honduras– para acabar con la resistencia iraquí y desatar una guerra civil.
- Sabíamos, desde que el diario del PKK Ozgur Gundem publicó el acta de la reunión de planificación realizada en Amman el 1º de junio de 2014, que Estados Unidos organizó la ofensiva conjunta de Daesh contra la ciudad iraquí de Mosul y del gobierno regional del Kurdistán iraquí contra Kirkuk.
- Ahora sabemos con certeza que Washington nunca cesó su apoyo a Daesh.
Quinto, el conflicto entre el clan Allen/Clinton/Feltman/Petraeus y la administración Obama/Kerry lo habíamos interpretado como un desacuerdo sobre si había o no que apoyar a Daesh. Nada de eso. Ninguno de esos dos grupos tiene el menor escrúpulo en organizar y apoyar a los yihadistas más fanáticos. El desacuerdo reside única y exclusivamente en cuanto a recurrir a la guerra abierta –y el conflicto con Rusia que ello podría provocar– u optar por la acción secreta. El general Michael Flynn –actual consejero de seguridad nacional de Donald Trump– es el único que se opuso al yihadismo.

Si, dentro de algunos años, Estados Unidos se derrumbara, como sucedió con la URSS, esta grabación de John Kerry, podría servir de prueba acusatoria contra él y contra Barack Obama ante una jurisdicción internacional –pero no ante la Corte Penal Internacional, ya demasiado desacreditada.

Como ya reconoció la autenticidad de los fragmentos anteriormente publicados por el New York Times, Kerry no podría impugnar la autenticidad de la grabación íntegra. El apoyo a Daesh que Kerry expresa en esa grabación viola varias resoluciones de la ONU y prueba su responsabilidad personal, y la del aún presidente de Estados Unidos Barack Obama, en los crímenes contra la humanidad perpetrados por esa organización terrorista.


THIERRY MEYSSAN

NOTA DE ENLACE AL AUDIO:

https://youtu.be/41HhRABl3kM




Globalización:
¿Por qué no funciona el capitalismo?




A ver: o yo soy muy ignorante, o la cuadratura de las cuentas es imposible como lo es la del círculo, según cuentan las malas lenguas.

Para que se entienda, consideremos el capitalismo como un hecho global. Con el planeta Tierra como objeto de estudio, caja negra aislada de todo. Consideremos un período de un año completo en situación estable, sin crisis ni burbujas. Consideremos que los extraterrestres no existen, por lo que podemos descartar importaciones y exportaciones de bienes, servicios y capital con los marcianos, esas cosas que tanto les gustan a los gobiernos para cuadrar sus cuentas macroeconómicas. Ya digo, es el planeta entero.

Hay dos aproximaciones al PIB:
El PIB se mide sumando todas las demandas finales de bienes y servicios en un período dado.

PIB = C + G + I

que relaciona el consumo de las familias (C), el consumo del gobierno (G), la inversión en nuevo capital (I)

PIB = RL + RK + Rr + B + A + Ii - Sb

Donde RL representa los salarios procedentes del trabajo, RK las rentas procedentes del capital o la tierra, Rr los intereses financieros, B los beneficios, A las amortizaciones, Ii los impuestos indirectos, Sb los subsidios.

Esa es la teoría económica. Pero se puede expresar de una forma más simple.

Sea PIB el Producto Bruto del planeta entero, en dólares por ejemplo.

Sea S los sueldos de todos los trabajadores del mundo, incluyendo los sueldos de los grandes ejecutivos, que perciben para ser consumidos, también en dólares.

Sea I los impuestos que la producción paga a todos los estados del mundo, también en dólares

Y B el beneficio obtenido al producir P y venderlo para su consumo, beneficio que se considera ahorrado y que servirá para "futuras inversiones" y se va al banco a vegetar, también en dólares:

Entonces, a menos que quede PIB sin vender, y dando por hecho que los impuestos, de una u otra manera, se gastan en consumo y sirven para la redistribución de la riqueza:

(1) PIB = S + I + B

Consecuencias:

Sucede que para que se produzca la igualdad (1), S + I debe ser suficiente para consumir PIB. Pero entonces esa ecuación sólo es posible si B = 0

Sólo en un capitalismo sin beneficios puede consumirse el PIB mundial.

¿Cómo es posible, entonces, que haya beneficios?

Los beneficios sólo pueden provenir de la creación de nuevo dinero, nuevo dinero que en el ciclo siguiente aumentará precios, salarios e impuestos para todos. Conclusión: el capitalismo existe porque crea inflación.

¿Quién crea ese dinero nuevo? Los bancos privados y públicos en proporción 50 a 1.

No hay que dejarse despistar por falacias, como que la enorme población mundial es explotada y no consume, pero sí produce. Porque otro habrá de consumirlo y ganar dinero para hacerlo. Tampoco por las diferencias entre países, que hagan que unos exploten a otros, pagando en occidente más de lo que producen para consumir lo producido en otros países a bajo precio.

La ecuación (1) es en unidades monetarias homogéneas.

El PIB mundial es de unos 65 billones de dólares.

Para adquirir ese PIB hay que pagar sueldos e impuestos por valor de 65 billones de dólares o se acumularán stocks o tendrá que dedicarse todo el beneficio al consumo.

Quede claro que esto sucede en situaciones de equilibrio. Pero el capitalismo global es cíclico, con períodos expansivos seguidos de otros contractivos.

Durante las expansiones, los bancos crean dinero de la nada, dinero que se dedica a inversión. Las cuentas cuadran entonces. La ecuación (1) parece cumplirse, entonces. Porque los beneficios provienen de la expansión crediticia. Disimuladamente los economistas identifican Ahorro = Inversión. Es decir, aparece un nuevo sumando que cuadra la ecuación, que es el crédito (1):

PIB = S + I + B + C

Y cuando se está en un período contractivo es al revés, se produce desinversión, los bancos no prestan y la ecuación es incuadrable.

Si se tiene claro lo anterior, puede entenderse lo que sucede hoy en España y muchos otros países otrora ricos.

El paro y los bajos sueldos disminuyen el consumo y los impuestos. Como consecuencia, disminuye el PIB. Por eso, España se endeuda al ritmo de unos 5.000 millones de euros a la semana para que el Estado siga funcionando. El desequilibrio de la ecuación (1) es evidente. No sólo no es ya una igualdad, pues ha aparecido un nuevo sumando llamado deuda, D:

PIB = S + (I+D) + B

sino que S ha caído en picado y también B, que llega a volverse negativo, incluso. El PIB español declarado por el Gobierno es falso, porque tiene que serlo.

En definitiva, lo que sostiene el capitalismo global es la creación de dinero en fase expansiva y la generación de pérdidas y aumento de deudas impagables en la contractiva.

Ahora, hasta un niño entiende que el capitalismo es un atraco a las clases trabajadoras. Y que el planeta sólo puede ser sostenible sin capitalismo y sin bancos privados, en cuyo caso no habría ciclos económicos ni inflación ni créditos impagables ni nada de lo que nos atormenta hoy.

Pero claro, puede que esté equivocado y esta cuenta de la vieja sólo demuestre que soy un ignorante.

PEPITO GRILLO



No al antisemitismo
¡¡A saco contra la élite jázaro-sionista!!



Dedicado a acratas.net, Netanyahu  


A algunos lectores de acratas.net les pierde no distinguir la enorme diferencia entre el odio hacia los judíos y la simple expresión de lo que se considera verdad constatable.

Es muy fácil distinguir un comentario antisemita de otro que sea simplemente crítico con los judíos sionistas.

Veamos ejemplos:

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos me dan asco.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara me da miedo.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos son tacaños y usureros.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara posee o domina toda la banca internacional. La FED y el BofE son de su propiedad.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos usan a los EEUU como títere armado para sus intereses.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara domina los lobbys americanos y controla y financia las campañas electorales para colocar sionistas en los cargos críticos.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos no respetan ninguna ley más que la suya.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara controla el poder judicial en todo Occidente. Pero Israel no se somete al Tribunal Penal Internacional

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos son asesinos genocidas.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara está detrás y tiene intereses en todas las guerras miles de kilómetros alrededor de Israel.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos son parásitos.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara intermedia a comisión, controla las bolsas internacionales y sus valores y hacen sus fortunas con ello.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos pervierten la moral de los pueblos occidentales.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara controla la industria del porno, de la prostitución y del juego.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos nos convierten en drogadictos.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara blanquea los capitales de los cárteles de la droga en sus bancos, como el HSBC.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos están locos.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara inventó la psicología analítica y la psiquiatría moderna y decide quién está loco y quién no.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos quieren convertirnos en rebaños de borregos para luego sacrificarnos.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara inventó el marxismo e impuso a sangre y fuego el socialismo real en Rusia.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos asesinaron a Cristo Nuestro Señor.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara inventó el Cristianismo para dominar el Imperio Romano.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos son unos estafadores.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara instrumentaliza las inversiones piramidales y la creación de dinero de la nada.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos corrompen la moral de los pueblos que parasitan.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara es experta en detectar los deseos ocultos en la gente y les proporciona satisfacción.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos nos engañan.

PERO NO LO ES ÉSTA: Los judíos controlan todos medios de comunicación y las agencias de noticias.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos lloriquean y se rasgan las vestiduras para salirse con la suya.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara creó la AIPAC y la Liga Antidifamación en los EEUU.

EXPRESIÓN ANTISEMITA: Los judíos mienten sobre el Holocausto, que nunca existió.

PERO NO LO ES ÉSTA: La élite jázara sataniza que se investigue históricamente sobre el Holocausto.

La diferencia se evidencia aún más uniendo todas estas piezas como si fuera un puzzle. Observad que salen los siguientes discursos:

UNO: El de un antisemita de Stormfront, que es un foro de supremacistas blancos confesos:

"Los judíos me dan asco; nos engañan; son tacaños y usureros. Están locos, no respetan ninguna ley más que la suya; son parásitos; y estafadores. Corrompen la moral de los pueblos que parasitan; nos convierten en drogadictos; pervierten la moral de los pueblos occidentales para convertirnos en rebaños de borregos y luego sacrificarnos tal como asesinaron a Cristo Nuestro Señor. Los judíos son asesinos genocidas y usan a los EEUU como títere armado para sus intereses, pero luego lloriquean y se rasgan las vestiduras para salirse con la suya, mientras mienten sobre el Holocausto, que nunca existió."

DOS: Si lo que unimos son los fragmentos no antisemitas, resulta que es el discurso de este blog, acratas.net, que más se parece al de un club de fans de los judíos como si fueran los Rolling Stones:

"La élite jázara da miedo. Posee o domina toda la banca privada internacional y son de su propiedad la FED y el BofE; instrumentaliza las inversiones piramidales y la creación de dinero de la nada, intermedia a comisión el crédito, controla las bolsas internacionales y sus valores y hace su fortuna con ello. La élite jázara domina los lobbys americanos y controla y financia las campañas electorales para colocar sionistas en los cargos críticos, lo mismo que controla el poder judicial en todo Occidente, pues tiene intereses en todas las guerras miles de kilómetros alrededor de Israel. La élite jázara es experta en detectar los deseos ocultos en la gente y les proporciona satisfacción: controla la industria del porno, de la prostitución, del juego y blanquea los capitales de los cárteles de la droga en sus bancos, como el HSBC. La élite jázara inventó el marxismo e impuso a sangre y fuego el socialismo real en Rusia, igual que otrora inventó el Cristianismo para dominar el Imperio Romano. La élite jázara creó la AIPAC y la Liga Antidifamación en los EEUU y controla todos medios de comunicación y las agencias de noticias. La élite jázara sataniza que se investigue históricamente sobre el Holocausto, y es muy peligrosa, pues inventó la psicología analítica y la psiquiatría moderna y decide quién está loco y quién no."

Si fuera judío, me encantaría que fuera verdad el contenido del segundo discurso y me caería bien quien así lo reconociera. Que el mundo creyera en la grandeza de mi etnia tanto como lo hace este blog, al que no calificaría jamás de antisemita. Al contrario, le premiaría discretamente regalándole una foto de Netanyahu firmada para que la enmarcara y la colgara en la sala de redacción de este diario.

Saludos desde el tonel.


DIÓGENES SINÓPTICO

El bipartidismo ha muerto



Señoras y señores diputados, ¿conocen ustedes cuál es la reacción instintiva de un organismo vivo cuando se siente amenazado? Su reacción es el repliegue, la retracción, hace de su cuerpo un ovillo y espera tiempos mejores. Eso es exactamente lo que está haciendo el régimen del 78, que muchos de ustedes representan hoy aquí. Durante cuatro décadas la maquinaria del bipartidismo, del turnismo heredado de la primera restauración borbónica, funcionó sin grandes obstáculos, pero en este momento el organismo único que constituyen los poderes económicos, mediáticos y políticos del Estado español empieza a plegarse sobre sí como una ameba a la que se le pincha con una aguja, y lo están haciendo por miedo a la democracia. Porque no es más que democracia el hecho de que los que antes no contaban con altavoces lo suficientemente potentes para que se les tuviese en cuenta, hoy sí se vean representados aquí y dispongan de ese altavoz.

Usted, señor Rajoy, será investido como resultado de un golpe parlamentario a raíz de la intervención de un partido político, cocinado a fuego lento durante diez interminables meses para anular los resultados del 20 de diciembre, los resultados de unas elecciones en las que la mayoría del electorado votó a favor de la regeneración ética, de las políticas de bienestar social y de los derechos de los pueblos como sujetos políticos. No había ningún bloqueo institucional, no había bloqueo. Lo único que pasó aquí es que se puso fin al turnismo de los partidos del régimen y que se abrió un escenario de alternativa de Gobierno, de izquierda plural y con reconocimiento a la plurinacionalidad del Estado. Pero eso para ustedes era intolerable porque para los intereses de los poderes que ustedes sirven, los intereses antitéticos a los de la ciudadanía del común, eso era insoportable. Así que maniobraron para provocar la situación en la que estamos. La situación es: el partido único como síntesis del fallecimiento del bipartidismo. El miedo de ustedes tuvo su primera manifestación en 2011, cuando en el 15-M se llenaron las plazas bajo el grito de ‘Democracia real’.

Así que este partido único que componen ustedes hizo tres grandes jugadas: la primera consistió en promover de inmediato la sucesión en la jefatura del Estado; la segunda de esas grandes jugadas fue la reforma constitucional del artículo 135, para dar amparo legal a las exigencias de la troika, y la tercera de esas jugadas, el último espasmo de la ameba, ocurrió recientemente en la sede del Partido Socialista, en Ferraz, donde se demostró que para dar un golpe palaciego hoy en día resulta más fácil organizar la retirada forzosa de un dirigente político que introducir a un señor con bigote y tricornio en el Congreso. (Aplausos).

El movimiento democrático, que no se encuentra cómodo en este corsé del 78 tiene, como es lógico en un Estado plurinacional como el español, diferentes expresiones en los distintos sujetos políticos, sujetos con dinámicas sociopolíticas diferentes, como en Galicia. El primer síntoma en Galicia de esta nueva respuesta ciudadana lo vivimos en 2003. Ese año la ciudadanía gallega percibió con nitidez que el Estado no estaba allí para socorrerla el día en que el Prestige arruinó nuestras costas. ¿Se acuerda usted señor Rajoy, verdad, de los hilillos, como los de la corrupción? Una ciudadanía viva que a lo largo de estos años protagonizó manifestaciones históricas en defensa de la sanidad pública, de la educación contra la Lomce, en defensa del sector lácteo, del sector pesquero y del naval y que tiene como traslación política que, ante el partido único, En Marea sea hoy quien lidere ya la oposición en Galicia y quien haga frente desde los concellos a las políticas de austericidio.

Voy acabando ya. Nos encontramos ahora con un Partido Socialista que abdicó de su papel de oposición para evidenciarse como integrante de pleno derecho de ese partido único y de un previsible próximo Gobierno que va a volver a aplicar sumisamente los recortes ordenados por la Unión Europea, que impedirá a los pueblos del Estado que puedan decidir soberanamente y que tratará de prepararnos el nuevo plazo precocinado del consenso de las élites. Ese es el menú que nos trajo ayer Rajoy y que va a cumplir este partido único. Pero esta vez, señores y señoras diputados, existe una gran diferencia con los años setenta, en esta ocasión no podrán contar con la oposición claramente depositada en En Marea y en las fuerzas del cambio para legitimar este golpe de régimen. No contarán con nuestro apoyo. La demanda de democracia real ha llegado para quedarse y tengan por seguro que En Marea hará una oposición contundente y que traerá a esta Cámara la alternativa que demanda la ciudadanía.

Muchas gracias. (Aplausos).

ALEXANDRA FERNÁNDEZ
Portavoz parlamentaria de En Marea
Congreso de los Diputados
Sesión de Investidura 27 de octubre de 2016



La chispa de la vida









Apenas el año pasado, en 2014, la Teoría de la Relatividad fue despedazada, tras 110 años de impostura. Hasta ahora, miles de científicos han confiado en ella a ciegas. Otros miles la han enseñado en las aulas universitarias como los teólogos enseñan el Misterio de la Santísima Trinidad. Aún hace pocos meses hube de soportar la indignación de algunos amigos durante una cena, por plantear abiertamente el sencillo camino hacia la falsación experimental de la teoría.

¿Cómo es posible que se haya gastado tanto dinero en una dirección que se mostraba incompatible con la Ciencia con mayúsculas, con la Teoría Cuántica, con los últimos descubrimientos en Cosmología o con el sentido común? Porque alguna explicación ha de tener el asunto.

Aún ahora habrá quien embista contra este articulito y me tilde de ignorante. Pero ya no será un científico, sino algún aficionado a esos libritos de divulgación científica en los que la única fórmula que figura es la tristemente famosa E=mc².

A día de hoy, la Relatividad es una forma de fe religiosa. No está permitido dudar siquiera de ella, lo mismo que no está permitido dudar de otros cuentos. Ha habido cientos de científicos que se han opuesto razonablemente a la Relatividad y han perdido el prestigio y, a veces, la carrera. Han pasado a ser frikis, cuando lo único que trataban de hacer era no perder de vista el método científico, que existe desde mucho antes que Einstein decidiera obviarlo.

La propìa historia de Einstein no es precisamente edificante. Un mal estudiante que fue rechazado en la Politécnica de Zurich. Así que se puso a trabajar como auxiliar en una casa de patentes hasta bastante después de publicar su plagiado trabajo sobre el espacio-tiempo en Annalen der Physik. Nadie le hizo caso. Diversos científicos habían publicado la Teoría antes que él. Ni siquiera la fórmula E=mc² es suya, sino de un científico italiano. Pero no me parece lo mejor cargar contra Einstein, a quien la mayoría de sus pares consideraba un idiota.

Einstein algo débil mental –justo lo opuesto en lo que lo transformó la propaganda–, no sabía Matemáticas e ignoraba el Método Científico, que consiste en observar, describir matemáticamente lo observado y contrastarlo experimentalmente. Hay cientos de teorías que se falsan así y los científicos se ponen a otra cosa. Pero, en un momento determinado, el poder se interesó por su Teoría. Por algún motivo. Luego lo razonaremos, tenemos tiempo.

De golpe, Einstein consiguió el éxito y se convirtió en una estrella. Logró la residencia en EEUU como profesor de Princeton y se puso de moda. Muy pocos científicos entendían su Teoría. No porque fueran tontos, como quieren hacernos creer, sino porque la teoría era matemática y físicamente incoherente. De su documento de 1905 se deduce por meras sustituciones aritméticas que 1=0, por ejemplo.

Muy pronto, Fizeau demostró que la luz no es invariante. Mediciones científicas demostraron que el experimento de Michelson y Morley había sido mal interpretado, Pero hasta que no hemos dispuesto de satélites en órbita, no hemos podido desechar la teoría falsa más longeva de la Historia de la ciencia moderna.

La Teoría de la Relatividad se basa en dos postulados o axiomas que se dan por ciertos:

1. Que la velocidad de la luz en el vacío, en ausencia de materia, es un invariante para cualquier observador inercial.

2. Que c es la velocidad máxima universal. Nada puede ir más deprisa.

La teoría estructurada sobre esos dos postulados obliga, a cambio, a que el espacio-tiempo se deforme, que los relojes vayan más despacio y que las longitudes se acorten. Las paradojas o inconsistencias lógicas abundan, lo que es imposible en Ciencia. Todo ello debiera bastar para demostrar que la teoría es falsa. Pero no ha sido así. Como dijo Platón, “libres son aquellos que no temen llegar hasta el fin de sus pensamientos y deducciones“. Pero eso, que es válido para filosofar, no lo es en ciencia. La ciencia obedece a un método riguroso. Sin embargo, ninguna teoría ha sido defendida con más denuedo, ante las pruebas de su falsedad, que la Relatividad de Einstein, muchas veces evidenciando que los defensores no entendían la propia teoría. Las religiones tienen eso, poca lógica en la Tierra y mucha en el Cielo.

Pero este cuento se acabó:

Decenas de miles de mediciones de la velocidad de la luz en línea recta entre satélites, sin reflexiones especulares, han demostrado inequívocamente que la luz y la velocidad de la fuente emisora se suman o se restan, obedientes a la aritmética newtoniana. Lo que ya era sabido por los ingenieros de tales aparatos, que hacían caso omiso de la Relatividad para ajustar relojes y longitudes. La velocidad de la luz, pues, no es invariante. Diré, de paso, que la luz tiene masa, aunque despreciable. Por otra parte, más de 4.000 medidas de velocidad de neutrinos emitidos por el CERN demuestran que existen paírtculas mucho más rápidas que la luz. Pero los sicarios de la balbuceante, confusa y mendaz Teoría de la Relatividad tienen respuesta para todo: "Si una partícula va más rápido que la luz, o el experimento está mal hecho o, como sigue sometida a los Mandamientos de la Relatividad, lo que le pasa es que viaja hacia atrás en el tiempo". Y se quedan tan tranquilos, cobrando cada mes su paguita de funcionarios. Y abiertamente se especula con que las ondas gravitatorias podrían viajar 200 billones de veces más rápido que la luz. Luego la velocidad de la luz no es ningún máximo. Algunos científicos han comenzado a desarrollar “teorías compatibles con la Relatividad” que hablan descaradamente de velocidades superlumínicas y que son compatibles más bien con la Física de Newton adaptada a la tecnología moderna –lo que solo es una manera de decir la verdad sin perder las subvenciones, que dependen de que la fórmula E=mc² siga siendo válida.

Pero disponemos de satélites desde hace más de cincuenta años. Y aunque las mediciones de la velocidad de la luz en un línea recta es reciente, el efecto Sagnac se utiliza desde hace mucho para detectar el movimiento relativo. ¿Cómo no se ha derrumbado la Relatividad durante todo este tiempo? ¿A qué mantenerla, a riesgo de que la Ciencia no avance por el camino correcto?

Pues todo tiene su explicación...

El éxito de Einstein sobrevino precisamente gracias a la fórmula E=mc², que robó al italiano Olinto De Pretto, sin citarlo siquiera, aunque este la publicara años antes. Lo mismo hizo con Poincaré, Lorentz y Maxwell, pues las publicaciones de Einstein no reconocían nada a nadie, como si todo fuera creación suya desde la misma nada. Ni a Robert Brown, cuyo descubrimiento del movimiento Browniano plagió también. Ni siquiera acreditó al húngaro von Lenard, por cuyas observaciones del efecto fotoeléctrico le concedieron el Premio Nobel... a Einstein. Lo que demuestra, una vez más, que no era un científico serio, sino una especie de gurú al frente de una confesión religiosa.

La fórmula E=mc², mal interpretada por Einstein –que no dejó de reconocer sus reticencias al respecto, no fuera a ser una parida total– , y peor por los militares, no significa que la masa contenga una energía que entrega según esa proporción, sino que cuantifica la energía necesaria para lograr que un móvil de masa m adquiera la velocidad de la luz en el vacío. De hecho, en las reacciones nucleares, sólo una pequeña fracción de la masa se convierte en energía, como sucede en los reactores nucleares y hasta en el propio Sol, gracias a lo cual la fusión de todas su masa no lo hace estallar, sino que tras formar helio, prosigue imparable hasta los metales pesados. No toda la masa se puede convertir en energía, eso sería un milagro, es decir, un imposible. Pero los militares lo que vieron fue la posibilidad de conseguir un arma capaz de destruir a cualquier enemigo, sus ciudades, sus ejércitos, con unas cuantas bombas atómicas. La idea era demasiado atractiva para no apoyarla. El propio Einstein fue el mayor impulsor de la creación de la bomba, aunque no participó en el Proyecto Manhattan por razón de su relación carnal con una joven conocida por el FBI como espía de la URSS.

Durante la Segunda Guerra Mundial, nadie se esforzó más que Alemania en conseguir la bomba. Pero abandonaron el proyecto. Si los mejores científicos del mundo abandonaron, tuvo que ser por algo. Los mismos científicos que fueron capaces lograr misiles intercontinentales autodirigidos antes de la era de la electrónica, o hacer gasolina sin petróleo, mientras EEUU seguía bombardeando ciudades con miles de toneladas de explosivos incendiarios y ensuciando el estado de Texas de negro... si Alemania no lo logró, digo, es que la bomba era un camino sin salida. La fórmula, correctamente interpretada con unas mínimas nociones de cómo se supone que es el átomo, lo pequeños que son los núcleos para que les acierten los neutrones ciegos, sin carga que los dirija, antes de escapar por la superficie del material fisionable, bastaron para dedicar los recursos del Reich a otras armas menos quiméricas.

Pero EEUU, guiado por el Sionismo, verdadero cerebro y financiador de la guerra, maestro en el arte de la manipulación mediática y del engaño, hizo lo que debía hacer: propaganda. Y tomó a una docena de exiliados alemanes e italianos por razones religiosas y los hizo famosos como “dream team” del Proyecto Manhattan. Fue una jugada maestra de los medios sionistas. EEUU invirtió mucho dinero en el proyecto porque ya se sabe que los americanos son gente crédula. Al final de la guerra, sin haber conseguido hacer estallar espontáneamente una “masa crítica” de material fisible, no porque no lo intentaran, sino porque es imposible en razón de la falsedad de la fórmula empleada; y con los comunistas a punto de atacar Japón –Nigata está separada de Vladivostok por un brazo de mar de 820 kilómetros de ancho–, decidieron gastar algunos millones más en propaganda. Dos ciudades de papel fueron volatilizadas bien lejos de los soviéticos, al sur, con cientos de bombas incendiarias. Hiroshima y Nagasaki no fueron arrasadas por Little Boy y Fat Man, porque quedaron en pie los edificios de hormigón cerca de los epicentros y las radiaciones brillaron por su ausencia. Las fotos de Tokio, devastada por las bombas incendiarias, son idénticas a las de Hiroshima o Nagasaki.

Pero ¡espera!: ahí tenemos una razón de peso para que una farsa como la Teoría de la Relatividad se mantenga, aplastando la Ciencia y lo que sea. ¿Y si la bomba no existiera? ¿Y si E=mc² fuera simplemente un eslogan, como ese de la chispa de la vida? ¿Y si el Club Atómico fuera el Club de la Comedia?

En fin, como alarde tecnológico diré que la bomba de masa subcrítica esférica es una aberración física. Pretender que por compresión centrípeta, la masa se convierta en crítica y estalle es absolutamente imposible. ¿Y nadie ha pensado que la tal masa subcrítica se calentaría en su contenedor dentro de su silo, como lo hace el combustible nuclear, hasta el punto de fundir la bomba? Lo diré más claro: es muy improbable que las B61 contengan dos paquetes de 30 kilos de uranio enriquecido sin calentarse hasta fundirse.

En fin, que la bomba atómica no exista no puedo asegurarlo, porque las pruebas atómicas no han estado sometidas a experimentación con observadores científicos libres de censura militar. Pero lo que sí aseguro es que la Teoría de la Relatividad es absolutamente falsa, desde sus postulados axiomáticos hasta sus últimas consecuencias. ¡Doy las gracias a los físicos experimentales honestos y a los ingenieros por su labor!

Por cierto, el el 25 de noviembre de 2015 se conmemora el centenario de la publicación de la Relatividad General de Einstein... y una horda de gurús mediáticos exhibirá su servilismo al Imperio Nuclear. Mientras, nuestros móviles con GPS seguirán falsando permanentemente la falaz teoría.

XAC


Artículos anteriores

Clásicos más leídos de todos los tiempos