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La dictadura sexual
y sus consecuencias sociales



Mientras la humanidad no acepte de grado que Dios no existe(1), no empezará a entender la vida en el planeta. La vida, en general, es compleja, pero no depende del azar o de la voluntad de los dioses, sino del proceso dinámico de la Naturaleza. Los hombres somos el más depurado de sus productos, obtenido mediante la evolución a base de prueba y error. Todos los demás productos fallidos han desaparecido(2) y quedan las especies tal como las conocemos. La vida es una perpetua depredación de unas especies sobre otras en la cadena alimentaria. Las débiles se defienden mediante la procreación extrema para servir de alimento a las especies superiores y, aún así, prevalecer(3).

La mujer cumple la función primordial en ese proceso merced a sus instintos animales. Tiene la regla una vez al mes hasta que se queda preñada con o sin amor, eso es secundario. Pare incluso en soledad con un parto que es el más doloroso de entre los mamíferos. Corta el cordón umbilical con los dientes si es necesario. Le sube la leche al pecho cuando su hijo llora. Lo mira continuamente para comprobar que vive. Lo protege incluso con su vida.

El hombre cumple su función deseando a la mujer. A toda mujer. Si su deseo degenera en violencia para conseguir su propósito de copular, a la Naturaleza no le importa, pues premia a la mujer con un embarazo igualmente. De hecho, hasta en el coito más consentido hay vestigios claros de violencia inherente a todo acto sexual, impregnado siempre de urgencias venéreas. Un coito constituye siempre el remedo de una violación más o menos placentera para la mujer, que grita como si fuera violada, aunque sea de placer, para lograr la eyaculación del macho. Lo que demuestra que la violación es el primigenio suministro de semen decidido por la Naturaleza. Seguramente existieron grupos cuyos machos esperaban a que las hembras los solicitaran (machos y hembras de "sólo sí es sí"), pero la Naturaleza los desechó como subespecies improductivas.

Todo esto es tan obvio, que solo no lo entiende quien no quiere entenderlo. El hombre de fe es un neurótico de pocas entendederas. Es gente que "habla" con quien no existe, con una entelequia, para sentirse confortado y darle un sentido elevado a la vida humana, incluso prolongándola tras la muerte. La única prolongación de la vida humana que la Naturaleza provee es a través de la descendencia y la herencia genética.

Así funciona el asunto.

Y luego está la Civilización(4) que intenta racionalizar el comportamiento humano según unos principios basados en una especie de Diez Mandamientos, al principio, que luego son Ene mandamientos que elabora más y más hasta convertirlos en un sofisticado código legal que, en nuestro caso, ha acabado en la democracia partitocrática y, más tarde, en el igualitarismo entre hombres y mujeres.

De ello se derivan toda clase de contradicciones que, si bien se piensa desde el punto de vista natural, no lo son. Hay cosas perfectamente naturales que son delito grave, como tener relaciones sexuales con una menor o violar en "manada" a una mujer borracha en los Sanfermines. Son naturales porque siempre sucedieron desde las cavernas. Pero son ilegales y todo hombre civilizado así lo entiende y se esfuerza por no verse involucrado en semejantes enredos.

En este mismo diario, alguien ha revelado lo que todos sabemos: que toda mujer es puta a ratos y feminazi cuando se le gira el moño; y el resto del tiempo, compañera de vida de un hombre, o compañera de nadie; un ser humano social tan medianamente competente como el hombre. Hay excepciones, como siempre. Hay mujeres monjas. O bolleras. O santas. O geniales científicas que no experimentan la llamada de la maternidad o que la controlan. Pero eso no invalida la verdad del aserto. Porque la verdad en sociología es aquello que es válido para la inmensa mayoría de la especie. Otra verdad parecida: El hombre es un "acosador" nato. El hombre es llamado acosador cuando, empujado por la Naturaleza, busca el sexo ofreciéndose continuamente a las mujeres. Se llama acosador no ya al que empuja contra la pared a una mujer, le toca las tetas para comprobar que lo es y la fuerza a recibir su semen en la vagina, sino al que tan solo la mira, la desea y la piropea. Eso ya se considera acosar. Y es un acto natural. El hombre "civilizado" debe saber reprimir esos comportamientos naturales si no quiere ser objetivo de las feministas(5).

Como contrapunto, existe una tolerancia hacia los comportamientos "degenerados" más allá de toda lógica social: tranquilamente podemos convertirnos en gallinas histriónicas que desfilan con la polla al aire en "el orgullo gay" y lanzar botellas a los representantes de la derecha, que vengan "a provocarnos". Los más descerebrados podremos aflorar nuestra intolerancia congénita, hasta demostrar que el ambiente LGTBI es una pata del fascismo imperante en la izquierda radical.

El exceso de libertades LGTBI se compensa con legislación asfixiante hacia el hombre "normal", el que prefiere al sexo opuesto, el que paga impuestos y multas sin rechistar, el que quiere invertir su esfuerzo en lograr el bienestar de su familia. Van a por nosotros. Somos la gente que ha votado a VOX, al PP, a Ciudadanos o a las derechas nacionalistas (yo no eh votado a nadie, porque soy filósofo cínico). La gente normal suma mayoría absoluta en votos. Pero no una mayoría de gobierno en diputados(7).

Y así están las cosas.

En un sistema social tan imperfecto en el que las contradicciones entre lo natural y lo socialmente correcto son evidentes, la política al respecto es siempre un sindiós. Y ése es el panorama sociológico español y europeo actual y su explicación más o menos "científica". Como en todo sistema humano complejo, regido por campanas de Gauss, existen comportamientos extremos de minorías radicales. Mientras las religiones y los estados se posicionan reprimiendo almas y cuerpos, los grupos radicales de izquierdas y derechas lo hacen forzando las legislaciones a su conveniencia, cuando pueden. Y mucha gente vive opíparamente de esas contradicciones entre lo natural y lo legal,... y si no que se lo pregunten a las abogadas divorcistas o a las organizaciones feministas radicales. Las abogadas de mujeres son las "creadoras" de la mayoría de los casos de violencia de género. Ante la pregunta de "¿pero bueno, tú quieres la custodia de tus hijos, sí o no?" toda mujer se deja convencer por su abogada para cometer un delito(7): mentir al juez y al estado respecto a la violencia de su marido y "¡que se joda el cerdo que me abandona por otra más joven o más guapa o más puta!"

Y Dios sigue sin existir, a pesar de los juramentos.

Saludos desde el tonel.

DIÓGENES SINÓPTICO

NOTAS:


(1) Aunque algunos infra-hombres parecen quedar siempre. Como tampoco existen el Diablo, la idea del Bien y del Mal como fuerzas superiores al hombre más o menos "civilizado", toda fe es una forma de eludir la responsabilidad de los propios actos.

(2) O están en vía de extinción como la raza aria nórdica, infestada de depredadores de razas inferiores en belleza.

(3) Parece una metáfora del comportamiento de musulmanes e hindúes y lo es. Israel, el Gran Genocida, bombardea a su entorno musulmán y éste le responde procreando sin freno.

(4) La Civilización llega con la abundancia de recursos consecuencia de la invención, probablemente femenina, de la agricultura, la ganadería, la alfarería y el comercio primitivo, que incluía el de personas.

(5) De ahí sucesos como el vapuleo a los activistas gallegos por parte de sus compañeras conversas al feminazismo separatista lésbico.

(6) La acusación y denuncia falsa constituye un delito penado por la Ley en el art. 456 con hasta 4 años de prisión.

(7) Como exceso de libertades es el entero Procés. Los independentistas se toman la libertad de hacer del voto un sacramento. Creen que se puede poner a votación cualquier cosa cuando les dé la gana. Eso es otra exageración producto del despendolamiento de costumbres de la España actual. Y de la incultura congénita de los españoles, que además no quieren aprender ni pensar, sino forzar las cosas hasta sacarlas de madre y que los sables salgan a relucir y las devuelvan a su cauce. Creedme, es su intención subliminal, como la te todos los niños que fuerzan a su padre hasta que reciben un hostia. Pero esta vez la hostia no es posible. Las fuerzas armadas, con el Rey al frente, se han vendido a la OTAN.






La pobreza no puede ser un estigma
(pero tampoco un mérito curricular)



Según nuestra la cultura cristiana occidental, el ser pobre no puede descalificarte, menoscabar tus derechos, reducir tu credibilidad y, mucho menos, sugerirte deshonesto. La novela picaresca del Siglo de Oro, sin embargo, está cuajada de ejemplos en los que el pobre se ve abocado a la venta de su virtud para llenar el buche; de mujeres corrientemente honestas que venden su cuerpo para dar de comer a sus hijos; o de amigos de lo ajeno de manos hábiles y reflejos rápidos que se reúnen en patios de Monipodio. Cristo bendijo a los pobres y no sólo a los de espíritu. Al margen de que Cristo me parece más sospechoso que un gitano con prisas de connivencia con el poder explotador, no dijo solamente que los pobres estaban bendecidos por los cielos debido a su desgracia, sino que, de hecho, predicó la pobreza voluntaria, militante. "Regala todo lo que tienes, menos las sandalias y el taparrabos, y sígueme". Claro que Cristo era Hijo de Dios. Y aunque compareciera pobre, tenía facultades que lo exoneraban de las consecuencias de serlo, como por ejemplo ser capaz de multiplicar panes y peces y convertir agua en vino.

Consecuencia de nuestra cultura cristiana, más pegajosa que un argentino ligando, la izquierda progresista (que es como una horda de cristos bien situados, millonarios algunos), predica la honra y el mérito de la pobreza, le otorga categoría superior a la del común de los mortales que se gana el sustento, sobre todo si es autónomo. Y, de hecho, procura la pobreza igualitaria para todos, enrasando por debajo a la sociedad entera en cuanto puede. A la izquierda parlamentaria le gustan los pobres porque son sus votantes naturales. De modo que confiar en que la izquierda te vaya a sacar de pobre es ser más confiado que un borracho de madrugada. A ver, capullo: No te puede sacar de pobre porque eres un desagradecido que en cuanto pilla un buen empleo y dinero lo que quieres es ser burgués, volverte conservador, comprarte un móvil de última generación y denostar a la misma izquierda que te sacó del arroyo. La izquierda, que tiene buena memoria, más allá de la Histórica, en la que adolece de ostensibles lagunas, sabe que si cumple sus promesas, está perdida. De modo que no solo no saca a los pobres de pobres, sino que hace muchos más pobres, todos los que puede, garantizándose así la reelección. No lo hace por maldad: son cosas del negocio político. Business are business!

Claro que la izquierda a la que me refiero no es una verdadera izquierda, dirán algunos. Les contesto que hablo de toda izquierda que llega al poder y quiere perpetuarse.

El ejemplo más reciente que se me ocurre, dentro de la resaca que llevo, ha sido el advenimiento del híbrido formado por la connivencia del socialismo oportunista del Doctor Sánchez y el heterogéneo podemitismo de comunistas y confluentes --que es en lo que ha quedado Podemos desde su indignada eclosión el 15M hasta su importante minoría en el Congreso actual, otorgadora o negadora de presidencias--, y de los separatistas catalanes y vascos, que tienen menos vergüenza que el gato de una fonda. Rápidamente han incumplido el techo de gasto, aunque saben que eso provocará inflación y joderá el poder adquisitivo de pobres y jubilados. Han inventado nuevos impuestos, por más que conocen que eso repercutirá en el consumo. Han creado un gravamen especial a las transacciones financieras, sin que se paren en que eso implica que los pequeños ahorradores dejarán de invertir en acciones en Bolsa y que los bancos incrementarán sus comisiones para resarcirse del gravamen e incluso ganar más. No hay medida que no acabe por pagar el pueblo llano. Ni una. El sueño de un pueblo consciente de lo que pasa sería que se parase el Legislativo y se fuera de vacaciones pagadas permanentes.

Aquí, en ácratas, se propugna el elevar el nivel de vida de los pobres. Pero no a base de clientelismos y subvenciones. Porque eso crea pobres perpetuos que se acomodan a un nuevo nivel de vida ínfimo, por más que sea viable. Y se convierten en elementos socialmente inactivos, con menos fuerza ideológica que el pedo de un maricón recién enculado. No hay nadie más conservador del statu quo que quien no tiene que dar golpe para vivir, aunque viva de manera precaria: es la cultura de los "lunes al sol". Esto no es progresismo, sino clientelismo a perpetuidad. Clientelismo como el andaluz, que conduce a la miseria intelectual: Acaba de informar PISA de que los niños andaluces de 10 años tienen el mismo nivel de comprensión lectora que los castellanos de 8. Susana Díaz ha corrido como un rayo a envolverse en la bandera blanquiverde (una amplia, dada su tripaza de tragaldabas) para decir que eso era un insulto a los niños andaluces y a sus maestros. Ni se le ha pasado por su cabezota de Pepona que tuviera que defenderse del hecho de que los socialistas llevaran los 40 años de partitocracia siendo los únicos responsables del sistema educativo andaluz. Claro que decir socialistas responsables es un oxímoron, contradictio in terminis o balbuceo de atolondrado.

En el otro extremo del espectro sociológico, las cosas son de otra manera: Activar la economía no puede ser blindar a los ricos en su riqueza. Y es lo que hace el Régimen siempre, esté en el poder la derecha o la izquierda. ¿Un ejemplo reciente? El mismo Régimen capaz de subvencionar toda pobreza militante, acaba de recular en una sentencia contra los bancos que los obligaba (con efecto retroactivo) a hacerse cargo del impuesto de Actos Jurídicos Documentados al otorgar una hipoteca, en vez de al hipotecado. Y nada menos que quien ha reculado es el mismísimo Tribunal Supremo. Si el Supremo se rila ante la influencia de la Banca, no hay independencia judicial ninguna. Podemos esperarnos cualquier cosa a partir de ahora. Y como acaba de producirse dejándonos ojiplatos, la conclusión no puede ser otra: los ricos viven en las enrarecidas alturas, donde la llama de la Justicia se extingue por falta de oxígeno. Sin poesía: ¡Que están por encima de la Ley, coño!

De modo que este Régimen está ahogándose en sus tremendas contradicciones de extremas izquierda y derecha. ¡Pero es que son contradicciones solamente aparentes! En realidad, todo responde a la misma agenda. La agenda que enunció Margaret Thatcher con esos cojonazos que las mujeres demuestran cuando entran decididamente en el mundo de los hombres y los vapulean sin contemplaciones: "Para que el Reino Unido funcione, el Gobierno debe desentenderse del tercio de su población más pobre". Y se quedó tan tranquila porque, desde su punto de vista de liberal ultraortodoxa, se sentía con razón.

Eso mismo es lo que pasa aquí y ahora: que el Régimen se desentiende del futuro de sus pobres permitiéndoles sobrevivir a base de subvenciones para que no se subleven jamás y sometiéndolos al peor de los cautiverios, que es la degradación moral e intelectual. De hecho, atrae a cuantos pobres puede, abriendo las fronteras españolas como si fueran chochos-pro ante soldadesca en día de permiso. Los trae y los subvenciona ipso-facto. Los deja pobres para siempre y se garantiza su voto en cuanto tengan derecho a meter en raja de urna. Ya se identifica en Europa a los partidos socialistas como los "partidos de los musulmanes". Coño, normal. Business are business!

MALDITO HIJO DE PERRA



NOTA. Estoy seguro de que la derechona aprovechará el artículo para sentirse con razón. Y la izquierda, para crucificarme.  

Me suda la polla. Pero voy a soltar una serie de medidas que considero oportunas a esta hora de la tarde. 

1. A tomar por culo las autonomías. Ya. Un solo Parlamento sin Senado. Fuera gastos inútiles. Y al que le pique, que se rasque. De pronto cuadrarán todos los presupuestos. Y seremos más iguales.

2. Gastar el triple, diez veces más, en un sistema educativo que forme hombres valiosos, conscientes de la verdad, de la Ciencia y que aleje a los alumnos de toda superstición religiosa, sea la que sea. Incluyendo las nuevas religiones como el feminismo y el liberalismo ultraortodoxo.

3. Aprobar un sistema electoral donde se vote a personas concretas, decentes, no a partidos putrefactables.

4. Soy republicano, pero me importa un cojón tener un Jefe del Estado profesional experto en protocolo y buena educación, garante de la unidad, siempre que al Ejecutivo lo elija el Pueblo, no el Parlamento.

5. La casta financiera es sospechosa de alta traición siempre. Porque no tiene más patria que el dinero.

6. Para ser político tiene que superarse un nivel mínimo. No digo ser licenciado o ingeniero. Pero hace falta saber lo suficiente para dedicar tu vida a procurar el bien de la población. Si no quieres estudiar, no seas político. Vende lavadoras, hijo de puta.

7. El Cuarto Poder debe ser amplio, variado. No puede estar en mano de duopolios, como en España.

8. Todo nacionalismo es perverso. Pero si lo que pretende es que una porción de ciudadanos de un territorio sean de una casta superior, debe ser ilegal. Y sus líderes deben habitar las cárceles del estado y jugar allí al Estratego.

9. El Banco de España y el Ministerio de Economía son clave. Son otro poder, el económico, que debe ser electo. Porque lo que hace no puede hacerlo bajo mano.

10. España no tiene natalidad suficiente para desarrollarse. La inmigración natural en España debe ser la hispanoamericana. Son descendientes de españoles que vuelven a casa. Dejaos de mierdas racistas y abridles los brazos.

Creerán alguno que he cambiado de forma de pensar. Y no es cierto:

--La República es una gran idea, porque lo es que el pueblo debe ser el único soberano de su destino. La República que no es Constitucional, la República Federal, es una pésima idea.

--El Socialismo es una gran idea, porque lo es la igualdad de oportunidades, que empieza en la educación igual para todos. No una para ricos y otra para pobres. El socialismo proselitista que deforma las mentes de los niños es una pésima idea.

--La fraternidad es una gran idea, porque todos los seres humanos necesitamos ayuda en algún momento de nuestra vida. La inmigración desaforada de musulmanes que se agolpan en guetos es una pésima idea, porque quien no respeta tus valores y quiere acabar con ellos no merece tu ayuda, sino tu rechazo en defensa propia.

--El libre comercio internacional es una gran idea, porque nos permite adquirir cosas que desconocíamos o más baratas. Pero la desindustrialización de tu país, a cambio de mejores precios, es una pésima idea, porque acaba con tu poder adquisitivo y te lleva a la miseria.

--La Libertad es una gran idea, porque las ideas son libres. Pero la libertad de segregación de un territorio por exacerbación de las diferencias es una pésima idea.



Y así pasa con casi todas las grandes ideas. Que vienen los mercaderes y las trocean para venderlas a retales.

 




Acracia en acción
Preparémonos para lo que viene





En casi nueve años de existencia, esta web ha analizado todas las formas de estado y gobierno posibles, más allá de la partitocracia vigente. Aquí se ha debatido intensamente sobre la democracia formal y se ha visto su debilidad, que es la que ya se detectó en 2006: Sin individuos de valía  —en 2006 decíamos "cultos", qué imprecisión— no puede existir la democracia, se vista como se vista. De todos modos, el poder estatocapitalista no está dispuesto a ceder ni un centímetro: incluso una propuesta de mínimos, como es la modificación del artículo 99 de la nefasta Constitución de 1978, para la elección directa del Presidente por el cuerpo electoral, ha sido rechazada por todas las instancias y por la prensa.

En este período hemos desmontado muchas mentiras históricas. Hemos señalado, por ejemplo, qué es el fascismo y dónde existe aún, victimista, rampante y exitoso, sometiendo y asesinando gente inocente, ocupando territorios y robando sus recursos. Y las diferencias entre el fascismo y otros totalitarismos y dictaduras genocidas. Hemos comprobado cómo los irreflexivos se dejan llevar a conclusiones falsas por los propagandistas del poder. Y que Internet está intervenido absolutamente y muy intoxicado por falsas noticias y peores interpretaciones. Por eso hemos tenido la osadía de reírnos de la crisis del ébola y ofrecernos voluntarios para cuidar a los enfermos, mientras los propios parientes de los sanitarios que los han estado cuidando siguen apartándose de sus hermanos e hijos. El pueblo está así de alienado, ¡qué le vamos a hacer!

Ha llegado la hora de recapacitar y concluir, porque el tiempo apremia. Y las conclusiones provisionales, sujetas siempre a reconsideración y cambio, son éstas:

El Capitalismo es la fuerza que mueve el mundo, porque es el mayor exponente del poder. Revisar su historia detenidamente —especialmente desde la Revolución Francesa— es revisar la historia de la dominación del ser humano por las élites.

El Capitalismo es hoy más fuerte que nunca, pues se ha incrustado en la mente de las clases medias y populares como algo inevitable y necesario, impregnándolas de egoísmo y de aversión a la cooperación con los semejantes. Sus costos de dominación son inmensos: democracias ficcionales, estados del bienestar(1), gratuidades de enseñanza(2) y sanitarias(3), jubilaciones(4). Todas esas ventajas son tramposas, pues conllevan una amputación de las capacidades de los seres humanos y crean dependencias indignas e innecesarias, coartan la libertad y deprimen la capacidad de análisis crítico. Pero los beneficios que reporta esa dominación a los poderosos centuplican los costos. Por supuesto que debe protegerse al desvalido, curar al enfermo y enseñar al ignorante. Pero de otra manera, cooperativa, humana y generosa. El Capitalismo es una dictadura que no deja opción, que aplasta mediante una abusiva legislación estatal a quienes no se someten a él.

La dictadura del Capital se ejerce a través del Estado. Según las circunstancias, a través de un régimen que va desde el fascismo al parlamentarismo partitocrático, con el Ejército siempre vigilante con el sable en la mano para que el pueblo no rechiste; y con la Policía repartiendo leña ante cualquier manifestación de desaprobación de lo impuesto por el Estado. Lo que tienen en común todos esos variopintos regímenes enunciados es que el Estado usurpa e imposta la soberanía popular. En resumen: El Estado es nefasto. No hay estado bueno. No porque lo digamos nosotros, sino porque lo demuestra la Historia.

Manejando los hilos, corrompiendo a los militares y a los mentirosos profesionales, allá arriba, están siempre las mismas familias y grupos: la Banca, la Gran Industria (alimentaria, farmacéutica, extractora, armamentística...) y la Gran Propiedad Terrateniente, para la cual el Estado robó —a mano armada literalmente— la mayor parte de los bienes del común (es decir, de todos nosotros), dándolos a la Iglesia, como los templos y edificios del pueblo; o regalándolos mediante subasta a bajo precio a nobles y multinacionales. El último capítulo de ese expolio ha sido la privatización de las empresas nacionales, Tabacalera, Telefónica, Endesa, Iberia, Aena y las mil industrias del INI y el saqueo de las cajas de ahorros, propiedad de todos los españoles. En pocos meses está previsto que se ejecute la última desamortización de tierras comunales —"de manos muertas" les dicen, lo que significa que aún no les ha metido mano nadie.

Se argumenta que hoy toda revolución es imposible. Pero es que se dicen muchas mentiras para desanimar a la acción. La revolución no puede ser imposible porque se realiza fundamentalmente en el interior de nuestras cabezas mediante un proceso de introspección y análisis. Pues el logro de la libertad empieza por la de uno mismo, y se refiere a la libertad del intelecto. Y esa no puede reprimirse de ninguna manera. Un conjunto de seres humanos libres tiene mucha fuerza cuando actúa conjuntamente. Pero primero tienen que existir esos hombres libres —y libres significa también libres de prejuicios—. El hombre que se libera a sí mismo ya ha hecho la mitad de la revolución de todos(5).

El proceso de liberación personal empieza cuando se comprende que:

—Toda información que se publica en los diarios o se emite en las televisiones es propaganda. Por lo tanto, falsa o tan sesgada que hay que bucear en ella para hallar la poca verdad que contiene.

—Todo el saber reglado universitario está impregnado de la misma propaganda y sesgo. La Historia es falsa, porque no habla de la realidad de los pueblos, sino de los avatares de sus caudillos y élites. El resto de las ciencias procuran incluir cuantas falsedades pueden, aunque resulte más difícil. Hoy día, la Física ha caído en las garras de la Matemática, con todas las absurdidades que ello conlleva. Se salvan pocas profesiones, como la de ingeniero. Pero siempre que el titulado se libere de los componentes economicistas que ocultan los verdaderos costos de las tecnologías que aplica. Así, un ingeniero en organización de empresas está más cerca del cómitre de una galera romana que del filósofo.

—El miedo paraliza la mente. Por eso, el poder utiliza el miedo para dominar al pueblo: enfermedades falsas, guerras cercanas, faltas de suministros de energía, crisis económicas, son todo falsificaciones para conseguir la máxima explotación y beneficio para los capitalistas.

—La mayor parte de los hombres que demuestran que han liberado su mente de los agentes tóxicos inoculados por el poder son perseguidos y calificados como impostores, visionarios o locos.

—El poder ha creado nuevas religiones para los ateos. Son los "ismos" políticos y sociales. Cuando unos caducan ante los ojos de los dominados, inventan otros nuevos. No hace falta señalar. La utilidad de los ismos es separar, tribalizar, enfrentar y aplastar con voluntariosos matones interpuestos a las pocas personas o grupos que mantienen la lucidez.

—El trabajo asalariado es alienante. A veces, físicamente brutal: el ritmo repetitivo anula la voluntad. Cualquier obrero manual llega a casa exhausto, ajeno a su humanidad.

—El consumo se ha establecido como el único premio para el buen dominado. Hasta el punto de que se ha estudiado cómo funciona la mente del consumidor, la necesidad ansiosa previa, la satisfacción inmediata y la cada vez más rápida recaída ulterior. Pues la felicidad del consumidor dura poco y se vuelve contra él, porque lo degrada.

Ante este estado de cosas, ante el evidente desplome del régimen corrupto de los partidos como el PP, el PSOE, IU y otros satélites nacionalistas delante de nuestros propios ojos, cada día; y ante la inminencia de la llegada del hamelinismo de Podemos al poder del Estado (siempre con el Estado, nada sin el Estado), hay que empezar el trabajo de liberación. Podemos se corromperá a una velocidad inimaginable. El primer acto de corrupción ya está a la vista: no se presentará a las elecciones municipales, y el porqué es obvio. Porque en los municipios podría consolidarse fácilmente el asamblearismo espontáneo iniciado por el 15M  —el mismo del que se ha aprovechado Podemos para erigirse en partido de poder—. El Capitalismo no puede permitirse ese riesgo. Tampoco el Estado. Porque el asamblearismo consciente, de asamblearios enérgicos, activos y reflexivos, es la verdadera Democracia. Por lo tanto, Podemos no se presentará a las municipales por orden de la superioridad a la que sirve y que lo financia.

Nuestra intención política es dar la batalla municipal. Pero no participando en las elecciones como un partido más, sino ejerciendo el derecho a convocar asambleas para ejercer el poder popular. Y divulgar las ideas contenidas en nuestra propuesta "¡Viva mi pueblo! El Municipio como pilar básico de la Democracia".

La propuesta de acratas.net es crear grupos de trabajo y reflexión sobre diversos campos: La lucha por la verdadera Democracia, que es la asamblearia; y la batalla por el poder municipal y la reconversión del municipio en un territorio verdaderamente autónomo y democrático, pilar fundamental de la Democracia de todos los españoles. Seguimiento crítico de la política y geoestrategia internacionales para llegar a conclusiones en todo lo que nos afecte. Que es todo, en realidad. Análisis económico sin prejuicios, en conjunto con la política nacional, la corrupción y los nexos entre Capitalismo y poder político-económico. Análisis reflexivo sobre propuestas de liberación popular al nivel de las pequeñas colectividades y asociaciones mutualistas. Monedas alternativas, repoblación de lugares abandonados, etc. Análisis crítico de la Historia de los pueblos, libre de propaganda. Estos grupos serán autónomos y publicarán periódicamente sus conclusiones en acratas.net sin ninguna clase de intromisión de los editores ni mucho menos, censura de ningún tipo.

Todos los que se sumen a la participación se comprometen a efectuar un trabajo previo de instrospección y autocrítica. Nadie aquí dirá quiénes son hombres íntegros o no, excepto ellos mismos. Pero todo aquél que tenga dudas sobre sí, sobre sus motivos para participar en algo colectivo —que se basa únicamente en la generosidad y el servicio a la colectividad—, que se abstenga. Más claro aún: los que aún confían en que alguna forma de estatalismo es la solución a los problemas actuales del hombre, que creen un partido político y se batan el cobre en otros frentes. Aquí sabemos que esperar soluciones fáciles, traídas por líderes carismáticos o por ideologías teóricas que se opongan a su estricto análisis y puesta en duda, agrupaciones que sólo piden el voto y la adhesión incondicional para hacer y deshacer a su antojo, es ir derechos al abismo.

Las ideologías partidarias conocidas son un fraude. La acracia no lo es, porque no es una ideología política al uso. No busca el poder. La acracia se fundamenta en la búsqueda de la verdad, precisamente porque está abierta a la duda permanente, a la autocrítica y a las neesarias correciones del rumbo cuando es necesario.

¡Viva la Libertad!

ÁCRATAS


NOTAS:

(1) Estado del bienestar que se paga carísimo, multiplicando los precios de los objetos y haciendo trabajar mucho más.

(2) ¡Claro que la enseñanza debe ser gratuita! Pero no mentirosa, destructiva y homogeneizadora para conseguir hombres fáciles de dominar, deformados desde el parvulario.

(3) La sanidad estatal es gratuita, sí; pero a cambio tóxica, cruel y en manos de las multinacionales farmacéuticas y químicas. Una sanidad que crea dependencia mental y física.

(4) El anciano tiene derecho a una vida más confortable, pues su físico así lo requiere. Sobre todo, cuando el sistema los ha explotado hasta deslomarlos. Pero el desperdicio de conocimientos que supone retirar su sabiduria y la experiencia es suicida. Los ancianos deben cobrar en la vejez. Pero los consejos de ancianos son fundamentales. Hoy, en cambio, se desprecia a un anciano y se hace caso a un pipiolo universitario. ¿Por qué? Porque se prefiere al papagayo que reproduce lo que al régimen le interesa antes que el experto, que ya sabe lo que el régimen es y conoce sus debilidades.

(5) Decía el estoico Epicteto: "Algunas cosas de las que existen en el mundo, dependen de nosotros, otras no.

De nosotros dependen nuestras acciones (opiniones, inclinaciones, deseos y aversiones), de nosotros no dependen lo que no es nuestra propia acción (cuerpo, bienes, reputación, honra).

Las cosas que dependen de nosotros son por naturaleza libres, nada puede detenerlas, ni obstaculizarlas, las que no dependen de nosotros son débiles, esclavas, dependientes, sujetas a mil obstáculos y a mil inconvenientes, y enteramente ajenas.

Sólo nos compete lo que depende de nosotros. La libertad no existe sino en el sentido de “liberarse uno de sus propias tonterías”, es decir de todo lo que no depende de nosotros.

Hay, no obstante, otro camino a elegir: el de las riquezas, honores, y competiciones; el de ser reconocido y amado por otros. En tal caso, ha de atenerse uno a las consecuencias de su elección, consecuencia no otra, que la de la humillación y el caos."


El ébola
llega en patera



El padre Miguel Pajares, repatriado desde Liberia tras verse afectado por el virus del ébola, ha fallecido el 12 de agosto en el Hospital Carlos III de Madrid. Mil medidas precautorias se han tomado para no infectar a nadie. El cuerpo ha sido incinerado. La habitación, desinfectada. Los médicos y enfermeras se hallan bajo control de temperatura durante 21 días. A uno de ellos se le ha practicado la prueba del ébola...

Los controles en los aeropuertos para vuelos que arriban desde los países afectados por la epidemia consisten en comprobar la temperatura corporal y la sudoración irregular de los viajeros. Aunque pueden estar en período de incubación de la enfermedad, y no detectarse síntomas del virus. Pero algo es algo. Se da por supuesto que quienes tienen pasaporte y dinero para volar no son vulnerables al contagio de una enfermedad que se ceba en la chusma.

Enlacemos otra noticia: el aluvión de inmigrantes en patera y saltando las vallas de seguridad de las ciudades autónomas españolas en África alcanza cotas nunca vistas. En un solo día, 920 alcanzaron las playas de Cádiz en al menos 84 lanchas hinchables. Otros 80, de los 750 que lo intentaron, lograron saltar la valla de Melilla. Policías e inmigrantes aseguran que no hay vigilancia en las costas de Marruecos, cuyo gobierno deja pasar las pateras sin impedimentos hacia España. Es la mayor oleada de sin papeles en un solo día de la historia de la inmigración española. Nadie se explica la causa.

¡Qué bien desinforman los medios! Nadie se explica la causa...

Pues la causa está clara: El aluvión de inmigrantes se debe a que huyen de la epidemia de ébola declarada en sus países respectivos: Sierra Leona, Liberia, Nigeria, Guinea...

Y nada impide que, entre esos inmigrantes, lleguen algunos infectados. Nada. El período de incubación es de 21 días. Sin embargo, nadie toma precauciones por estar en contacto con esos inmigrantes a los que nadie pone en cuarentena. Nadie es eficiente en el funcionariado de España, no vaya a quebrarse de trabajar o se le fundan las pocas neuronas vivas que le quedan en el cerebro. Los inmigrantes son trasladados en autocar a centros de internamiento en todos los rincones de España. Todos juntos y revueltos con conductores y guardias españoles.

La irresponsabilidad del Gobierno es absoluta. La primera noticia de las consecuencias de esa irresponsabilidad la tendremos más pronto que tarde.

ÁCRATAS


NOTA:  Lo más probable es que el ébola no constituya realmente ninguna amenaza para la humanidad, sino que sea sólo otro gran negocio de la industria del miedo.

Entendiendo por humanidad los casi 7.000 millones de personas que respiran en el planeta, al ébola le queda mucho camino por recorrer para constituir una amenaza para la misma. Para que el ébola constituya una amenaza para nuestra familia, basta con que exista. Porque el sentimiento de tal amenaza es parecido al que siente el que juega a la lotería: piensa que es posible que le toque, "porque a alguien le toca siempre". Y es diferente del sentimiento de tranquilidad que nos embarga cuando salimos en automóvil y no se nos ocurre que, aunque la probabilidad de que un accidente acabe con nuestras vida es mucho mayor que la de que nos toque la lotería, no es una amenaza real, porque podemos hacer algo para contrarrestarla, que es conducir bien, en vez de encomendarnos a San Cristóbal (o hacer ambas cosas).

Pues bien, contra la amenaza de que contraigamos el ébola también podemos aplicarnos. Primero, como país occidental que constituimos, organizado con un sistema sanitario adecuado para ello. Segundo, como colectivo municipal, tomando las medidas necesarias. Tercero, como grupo familiar, estando bien informados, lejos de la histeria colectiva que puedan tratar de desatar los medios a sueldo de las farmacéuticas y siendo higiénicamente cautos. Y cuarto, como personas, haciendo gala del sentido común necesario para obrar de acuerdo con la probabilidad real que en cada momento haya de que el ébola sea un problema real. Recordando las crisis de las fiebres aviar (neutralizada en origen por los chinos) y porcina, que fue un verdadero timo.



España,
tierra de conejos



A nadie se le oculta que ésta es una de las peores épocas que está pasando España como país y como colectivo de paisanos. La marca España parece la marca de la Bestia, por eso todo el mundo le huye como a la peste. España es tierra de conejos, cada día más pobre y, como todo lo pobre, más putrefacta y descompuesta.

—¿Y eso? ¿Qué más le da todo eso a un ácrata? Mejor, ¿no?

Pues no. Seguramente, porque debe de haber ácratas de vocación y ácratas de necesidad. Como hay pobres de vocación —los franciscanos de Asís y tal— y pobres de necesidad. Y este que suscribe es ácrata de necesidad. Le gustaría ser demócrata, pero la democracia es un concepto imposible en soledad. Hacen falta otros demócratas. Y no es posible con gentes que no se respetan a sí mismas, como no se respetan a sí mismos los españoles.

Este ácrata es un español lúcido. Por eso es ácrata. Por eso sabe que eso del “pueblo español” es un concepto vacío. No es que le guste que se trate de un concepto vacío, sino que lo es, y así tiene reconocerlo.

Este ácrata, cada vez que oye a algún político nombrar al “pueblo español”, sabe que está ante un embaucador del “régimen”, y se lleva la mano a la sobaquera. Y, desgraciadamente, allí no tiene nada más que pelo. Pelo descargado, pelo de fogueo. Así que se rasca el sobaco con el dedo y sopla luego la uña.

Desde que los “anti-españoles”, los internacionalistas de extrema derecha, los rajoyes y las gallardonas, se han hecho con el poder por arte de birlibirloque —por arte del reiterativo anti-españolismo internacionalista del falso socialismo cleptómano—, en España no puede decirse la verdad, pues se corre el riesgo de ingresar en la cárcel. Pues España está, como siempre ha estado, bajo la égida de un dios extranjero, del dios del Antiguo Testamento, el que nos imponen los dueños de Hollywood, que son los mismos que imprimen el dinero; y de su Hijo, el dios del Nuevo Testamento, el que nos recomendaba poner la otra mejilla y llevar a Franco bajo palio. Y sigue España el modelo internacionalista de no existencia de ningún concepto parecido a “patria” o “destino común”, pues aquél que lo menciona es objeto de insultos y puede que incluso objetivo de juristas gallardones. Nuestro único destino común es con el resto de la humanidad de los pobres: morir como palestinos en un gueto o como sudamericanos en un vertedero, de hambre y de indignidad.

Curioso país, España, cuyos partidos hegemónicos son ambos internacionalistas, —no ya europeístas—. Por eso estuvieron de acuerdo como por arte de rayo el 2 de septiembre de 2011 para vender los resto de la patrimarca España al capital internacional, renunciando constitucionalmente a la inmunidad soberana. No ya hasta que saliera España de esta crisis, sino para siempre, como dando a entender que de esta crisis no saldrá España nunca.

Como en este país de incultos, a cualquiera que se alza contra el poder financiero internacional sionista, se le acusa de fascista —ya se sabe, no hay nada más fascista que oponerse a que te roben la cartera o el virgo de tu hija de diez años delante de tus narices—; como aquí no se distingue entre fascismo y extrema derecha, porque somos así de ignorantes y de tontucios, no nos queda más salida que regugiarnos ideológicamente en la Acracia.

Y la Acracia consiste en plantarle cara al ministro vendido a la Iglesia y al Sanedrín —que son lo mismo, sionistas, internacionalistas, pues ambos son administradores de las religiones del Libro, ambos representan los mismos intereses y ambos son enemigos declarados de la libertad de pensamiento—; plantarle cara no desde el patriotismo, sino desde el Pacifismo, la Cultura y la Ciencia (los tres escritos así, con mayúsculas, para que no se confundan con sus opuestos, que esta gente apenas sabe leer si no es en los renglones torcidos de Dios. Pues la violencia, la incultura y la ignorancia son síntomas de faschismo, en toda tierra de conejos.

—Oiga, ministro: Sepa que le tengo calado. Usted es miembro supernumerario del Opus Dei, de esa secta de fundamentalistas cristianos; y, consecuentemente, usted no tiene otro objetivo en la vida que ponernos a todos un cilicio en el capullo y acabar con las libertades fundamentales de los que estamos acreditados como españoles en el documento de identidad: arrasar nuestras libertades de pensamiento, de opinión, de reunión, de manifestación, y de todo lo que caiga al alcance de sus manazas. Ministro, es usted, en mi leal opinión, una basura humana que vive administrando la Injusticia, aunque funja como ministro de lo opuesto. Y le deseo que muera usted de un doloroso cáncer de colon, cagando tripas. Porque lo merece usted. De verdad. Y el día en que se muera, abriré una botella de cava vasco y me la tomaré feliz, antes de olvidarlo a usted para siempre.

UN ÁCRATA


La Gran Cagazón

(que ya se huele en el ambiente)







Los españoles habéis vivido siempre subyugados por una jarca de hijos de puta que os han tenido con la cabeza más agachada que japoneses con visitas. Nobleza, capitalismo y curerío, –la reacción, los jesuitas, revólver en mano– han empleado todos los medios para que permanecierais como chusma pueblerina y no tuvierais la más mínima oportunidad de convertiros en ciudadanos. Por eso jamás hubo aquí revolución burguesa y, mientras Europa se modernizaba, España se cascó un siglo XIX de regresión hacia las catacumbas.

Ya Ortega, que estaba más viajado que las bragas de una azafata, dejó caer que, en España, la democracia no ha sido nunca ni puede ser el gobierno del pueblo, porque la esencia de la democracia es el autogobierno, y si algo caracteriza a cualquier masa de españoles –Historia de España– es su incapacidad para tal cosa. Luego, ya en el XX, tras la masacre de la Guerra Civil que diezmó el ADN de los españoles valientes, el franquismo, con su desarrolismo de seiscientos y apartamento en la playa, inició un proceso que se consolidó en el primer socialismo felipista; y todo un pueblo exaltado y cargado de futuro devino masa de consumidores ansiosos y de apasionados partícipes en acontecimientos multitudinarios. Pero, reconocedlo, cabrones: habéis colaborado en vuestra degradación con entusiasmo de concursantes de Operación Triunfo, con esa pereza intelectual que os caracteriza, que es tierra abonada para el cultivo del fanatismo y de la ignorancia enciclopédica. Por eso vivís en cautividad política y sólo os dejan meter la papela en la raja bajo libertad vigilada.

En esta Monarquía Cocotera, la “democracia” no es más que un trámite técnico para la producción de la clase política: el voto y los pactos de mayorías no valen más que para asegurar la alternancia entre las dos facciones postfranquistas –exfalangistas y nacionalcatólicos– para evitar los abusos excesivos de una sola de ellas a perpetuidad en el poder. Y la Transición, por más que dieran todos más vueltas que zurullos en una acequia, no fue otra cosa que el expediente administrativo para que ambas facciones se lo repartieran todo.

Aunque sé que más vale hablarle al perro, que al menos escucha, españoles, os diré cuatro cosas sobre vosotros mismos: Guiados por las apariencias, como no tenéis conocimiento, elegís siempre basándoos en intuiciones sin fundamento, sobre todo en política; os movéis por sentimientos, no por razonamientos; por el egoísmo y las señales sociales (timbre, gesto, olor), no por la filantropía y el contenido de los mensajes; esclavos de vuestras pasiones instintivas y vuestros volubles intereses, susceptibles a la adulación como vírgenes deseando ser folladas, sin constancia en vuestros amores y odios, es imposible confiaros ningún poder político, porque sería aceptar la tiranía de un hato de retrasados mentales. No sois capaces de la menor reflexión y rigor. Por eso llenáis los estadios para oír las arengas de tipejos que debieran tener menos poder de convocatoria que un zapato que pisó mierda; y os creéis sus inauditas promesas electorales, que olvidarán en menos tiempo que se evapora un pedo en un canasto.

Pero, mira tú por dónde, la masificación consumista de los españoles ha sido el único sostén de España como unidad de destino en lo universal, su mejor defensa contra el separatismo. Nada hermana más a un castellano y un catalán que ir al fútbol a ver un Madrid-Barça, aunque crean que cimientan entre sí sectarias diferencias: son dos idiotas malgastando su superflua vida en nimiedades. La identidad regional, el folklore o la psicología colectiva de un pueblo son gilipolleces, porque la integración de todas las masas en el consumismo global anula cualquiera de sus circunstanciales diferencias.

Por eso, y esto es más conocido que el hilo negro, nuestra cleptocracia de partidos, que se funda sobre la propiedad privada, el trabajo asalariado y el individualismo liberal, sólo puede ser estable en un mercado capitalista de consumidores satisfechos. Es el puto mercado de bienes el que configura la sociedad “democrática”, y la masa, ensimismada en el consumo, despertará si el consumo colapsa. Y el hato que nunca hasta ahora ha protagonizado sus decisiones, contento sólo con comprar, puede transformarse en una carnicera manada, en un monstruo sin control, si los dirigentes, las minorías económicas, que son los que deciden sus gustos, sus necesidades y sus placeres, no encuentran una solución a la crisis económica a tiempo, para que siga dormitando.

Si no ocurre ese milagro, la diferencia zoológica entre gobernantes y gobernados, entre perros y cabritos –los políticos, los banqueros, los curas, son los perros que muerden las patas del rebaño; y vosotros, el pueblo, sois el hatajo de cabritos–, puede darse la vuelta en un instante. Y los que ahora se corren de gusto, mañana pueden mearse del susto. Porque a 40 millones de energúmenos gritando juntos: “¡Hijos de puta, vamos a por vosotros!”, no los paran ni cien brigadas de antidisturbios armados hasta los dientes y puestos de anfetaminas hasta el culo. Y la marabunta humana acabará colgando de las farolas a políticos, curas (con o sin revólver), gerifaltes de las altas finanzas y militares –y a las cien brigadas de porristas con ellos–, sin que se les mueva una pestaña de compasión. La masa, sin posibilidad de consumir, brutalmente ineducada a conciencia, es una bomba de relojería. Fuera de control, podría exterminar al Régimen entero de un solo gran apretón que acabara con 70 años de estreñimiento.

MALDITO HIJO DE PERRA
(Publicado en Ácratas en febrero de 2009)


NOTA: Los que se den por aludidos por el texto de Maldito Hijo de Perra no vale la pena que vuelvan por acratas.net. Ya hay un numerosísimo colectivo entre nuestros lectores que sabe que esto no va con ellos. Que éste es el mensaje que deben transmitir en su entorno social para que una parte de los durmientes, que tampoco se darán por aludidos, despierten para siempre.

La Pirámide

de las castas en Hispanistán



La sociedad española, seguramente como todas, está estratificada en castas de tal modo que cada una domina a otra inferior diez veces más populosa. ¿Por qué diez? No se sabe. Será porque cada hombre tiene diez dedos con que manejar los hilos de sus marionetas, pero el sistema está muy extendido en el mundo. La forma de dominar desde fuera a un colectivo es dar el poder a una minoría del 10% de la población (como hizo EEUU en Irak manejando, a través de Saddam, a chiíes y sunníes), porque estar en minoría lo hace vulnerable, fácilmente corrompible y necesitado de la protección exterior. Pero volvamos a Hispanistán:

En la parte más baja, hallamos la Octava Casta, —Casta Paria—. Ahí estamos unos cuarenta millones de hispanistanos: esta clase de los parias está compuesta por trabajadores asalariados, autónomos, parados y jubilados. Es la casta de los anónimos, de los que si por azar salen en los telediarios, es para decir "No sé. Yo pasaba por aquí y no me he enterado de nada".

La Séptima Casta, —Casta Funcionarial—, de tan solo 4 millones de efectivos (un décimo de la inmediata inferior), es, en general, la de trabajadores de la Administración fijos, laborales o de carrera, cuya función es reprimir y mortificar, ineducar y administrar la eutanasia a la capa paria por medio de: la Policía, el Ejército, los funcionarios de Hacienda y la Seguridad Social, los enseñantes, los médicos y sanitarios y, sobre todo, los burócratas que se dedican a torpedearlos con miles de trámites administrativos para impedirles trabajar y prosperar.

La Sexta Casta, —Casta Política—, de más de 400.000 sinvergüenzas (un décimo de la inmediata inferior) domina a la anterior y la putea deponiendo leyes absurdas, impartiendo órdenes caprichosas y ahora, recortando hasta las mangas de los chalecos. Muchos miembros de la Casta Funcionarial se pasan a ésta en cuanto pueden para ocupar cargos de designación partitocrática. Valgan como ejemplo los miembros de los altos tribunales Supremo y Constitucional.

La Quinta Casta, —Casta Industrial—, de unos 40.000 miembros (un décimo de la inmediata inferior) es la de los promotores-constructores, los medianos empresarios e industriales, que corrompen a la capa política mediante dádivas y sobornos, pero que le ordenan y mandan. A partir de esta casta ya no se pagan impuestos.

La Cuarta Casta, —Casta Bancaria—, de unos 4.000 tíos con traje todo el día (un décimo de la inmediata inferior), es la de los financieros de mediana importancia, e incluye a gente que otorga crédito a la banda de explotadores corruptores descrita antes.

La Tercera Casta, —Casta Multinacional—, de unos 400 (un décimo de la inmediata inferior) es la de

Derecho a ignorar

Leyes: pocas, predecibles y descifrables


La cultura occidental que domina el mundo está bizcochada al calor del progreso y de la pasión por saber. Por lo tanto, sé que esta reivindicación mía de la ignorancia os parecerá un dislate a primera vista. Pero en España, desde siempre, se ha cultivado la indigencia intelectual entre la población para que, contentos como conejos en repollal, crean que van de excursión cuando van en realidad camino de la carnicería. Especialmente, desde la muerte de Franco, los planes educativos han resultado ser a cual peor, y ni siquiera se le ha dado tiempo a ninguno de ellos para completar un ciclo educativo completo. De manera que eso de la enseñanza universal y el acceso democrático a la cultura es más fingido que el orgasmo de una puta. Los jóvenes salen hoy de los centros de estudio sin saber prácticamente nada: ni leer entendiendo, ni escribir sin faltas de ortografía en cada frase escrita, ni dividir sin calculadora, ni resolver una raíz cuadrada o un sistema de ecuaciones; y si oyen hablar de la banquisa del Atlántico, los más listos pensarán que se trata de alguna nueva tarjeta de crédito. En fin, que, en España, escuelas, centros de grado medio y hasta universidades, son factorías de producción de ceros a la izquierda. Por eso, los españoles piensan que más vale tener en la vida una cucharada de suerte que una olla de sabiduría, y se apuntan a operaciones triunfo, son fieles al augural Tarot y a los juegos de azar, más que ningún otro pueblo del mundo.

Sin embargo, cuando tienen un percance con la Justicia inesperadamente, son inapelablemente apercibidos de que la ignorancia de la Ley no les exime de las penas por su incumplimiento. Aunque haya gente a la que se excluya de esa regla, como los niños, los dementes o los idiotas profundos, es un requerimiento fuera del alcance de cualquier español de normal y corriente capacidad, algo cuyo cumplimiento se sabe imposible. Conocer la ley de modo fragmentario y deficiente no sirve para nada más que para pasar incómodo por la vida, como con un pelo de coño atravesado en el gaznate que ni sale ni se deja tragar. Y si te haces el listo y, pongamos por caso, se te ocurre señalarle a un agente de la Autoridad que su actuación no se ajusta a una de las pocas normas legales que conoces, en vez de agradecimiento por el gratuito consejo, puedes en respuesta tragarte varios dientes, junto con el pelo de coño atravesado. Y con más miedo que vergüenza, aprendes por fin que hay leyes no escritas que aclaran que el poder tiene siempre razón, y más si porta reglamentaria defensa de cuero.

A pesar de lo ya inabarcable de la legislación vigente, los 18 parlamentos españoles siguen excretando leyes y más leyes cada día. Atesoramos miles y miles de preceptos codificados que objetivamente, por tanto, tienen que ser conocidos por todos los españoles. Y algunos de ellos son farragosos y absurdos, y otros, más irracionales que la raíz cuadrada de pi, lo que evidencia que no entra en el ánimo del legislador su comprensión ni, por ende, su cumplimiento. Pondré un ejemplo concreto, uno entre miles: El Estatut de Catalunya tiene nada menos que 223 artículos, y compuestos para colmo en un estilo literario con más circunloquios y subibajas que un zurullo en una acequia. No parece, pues, redactado para que los catalanes lo lean y lo comprendan —en referéndum sólo uno de cada tres catalanes lo apoyó, y uno de cada diez mil se lo leyó—, sino para privativo beneficio de la casta política y de una parte concreta de la ciudadanía de sólo 800.000 personas, que son los auténticos catalanes pata negra. Por eso, al legislador le importa un huevo la perversidad legal de su redactado. Así, en su artículo 7.1 define catalán como todo español con vecindario administrativo en Cataluña. Pero en el artículo 6.2 obliga a todo catalán al conocimiento de la lengua catalana(1). Y no establece excepciones. De modo que, si un zamorano se traslada mañana mismo a vivir a Cataluña, es catalán desde el mismo instante en que se empadrona y, por lo tanto, tiene obligación de conocer el catalán instantáneamente, por ciencia infusa. El abuso de ley es intencionado; si no, establecería un plazo de gracia para que el inmigrante aprendiera el catalán. Y aún así sucedería que algunas personas no serían capaces de aprender el catalán en varios años, como los mayores o los disléxicos. Con este redactado, algunos catalanes estarán fuera de la ley para siempre.

Estos disparates suceden —os lo digo yo, que me he movido más que los huevos de un cojo— porque las leyes están llenas de abusos del legislador que muestra sus orígenes franquistas, dictatoriales: le complace legislar imposibles para ser luego tolerante con el incumplimiento de la Ley de aquellos que estime oportuno, e intransigente con otros. Dependemos todos, por lo tanto, de la voluntad, buena o mala, del ejecutor de las leyes.

La obligación de simplificar la Ley no tiene sólo que ver con que los españoles seamos incultos, ciertamente, debiera ser simple por imperativo moral. Pero si encima lo somos, burros como arados, la concreción y la fácil interpretación de las leyes son imprescindibles, o no hay ninguna fuerza moral para que sean respetadas. Y aunque, como buenos españoles, penséis que nada hay más listo y despierto que vuestro ojo de tuerto, os voy a planchar de una puta vez con otro ejemplo: Cada año cagan Las Cortes Españolas una Ley de Acompañamiento de los Presupuestos Generales del Estado que regula y modifica el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas; y cada año, la mayor parte de los impotentes contribuyentes se ven obligados que correr a un gestor para rellenar el puto impreso de la Renta, o saben que serán sancionados por Hacienda a causa de los errores que cometan por falta de criterio interpretando tal o cual vericueto de la Ley. La mala intención de los legisladores es la causa del problema, pero vuestra catetez ayuda mucho. Si no reaccionáis, si les dais tiempo, estos hijos de puta acabarán por regular cada minuto de vuestra vida, cada acto, hasta el follar, os cobrarán una tasa por cada corrida y os multarán por cada gatillazo.

Visto lo visto, voy a plantear como exigencia innegociable una de esas cosas que me hacen, a ojos del poder, molesto como mosca de velatorio, y que pagaré caro algún día:

1. La Ley debe ser accesible para que pueda exigirse, efectivamente, su conocimiento general.

2. La Ley debe estar muy próxima a la Ley Natural, que es el conjunto de las normas que los hombres deducen de la intimidad de su propia conciencia y que estiman como expresión de la justicia.

Y, además,

3. Debe haber poquísimas leyes, fácilmente comprensibles por el común y de redactado minimalista.

La sabiduría de una sociedad no crece solo por acumulación, sino que también puede hacerlo por síntesis. Los españoles tenemos derecho a que sea tan fácil entender la ley como cagar sentado. Para eso debemos hacer dos cosas: Primera, alejar al Poder Ejecutivo del redactado de las leyes, para evitar su prolijidad evacuatoria por mero oportunismo electoralista; segunda, exigir al Parlamento —basta con uno en toda España, de tipo unicameral— que no redacte más leyes nuevas, sino que se esfuerce en simplificar las existentes y en disminuir su número; que prohiba la menor cantidad de cosas posible; que mantenga en vigor las leyes indispensables y derogue las superfluas, que son muchas, las que están ya contenidas en otras —la Ley de Violencia Doméstica, por ejemplo—; y que se cargue las leyes que, en verdad, más que impartir justicia regulan la injusticia, como la que suprime el Impuesto de Patrimonio.

Se me reprochará que tal política mandará al paro a la inconmensurable caterva de abogados, procuradores y leguleyos que medran al amparo del oportunismo jurídico derivado de la abundancia, complejidad y contradicciones internas de las leyes; esos cuyos despachos parecen tiendas de turco, llenos de legajos con decisiones, resoluciones, fallos, veredictos y laudos, de carpetas pletóricas de papeles que arbitran, condenan, sancionan y dictaminan, y que permiten, merced a alambicados razonamientos e inducciones, que la Ley no rija en las altas instancias sociales, quedando exonerados de su cumplimiento los Botín y otras gentes ricas y elegantes que respiran en atmósferas enrarecidas en las que la flama de la Ley se extingue. Me importa un comino dejarlos a todos en paro, que el campo está cuajado de fanegas por cultivar.

Estimados lectores: aunque sé que tenéis menos luces que la lancha del tabaco, os pido que repitáis hasta la saciedad, en todo foro, lo siguiente: ¡Nuestro derecho a ignorar es inalienable, porque nos lo hemos ganado los españoles tras siglos de desculturización pertinaz! ¡Si el Estado no nos reconoce tal derecho de inmediato, y simplifica la legislación hasta hacerla accesible a la cultura de un calamar, nos arrogaremos nosotros otro derecho, también inalienable, que es el de ignorar al Estado! Algo que magistralmente Herbert Spencer desarrolló en su obra política: el derecho a la ilegalidad voluntaria, a la suspensión de toda conexión con el Estado, a la renuncia a su protección y el rechazo del pago de todo impuesto para su sustento. Si así lo hacéis, algún día formaréis parte de la Historia de España, como partícipes de la Revolución de los Iletrados, y seréis el orgullo de vuestros descendientes, si es que, para entonces, saben aún leer.

MALDITO HIJO DE PERRA


(1) Hay personas, que se creen cultas, que confunden derechos y deberes. Y arguyen que el artículo 33 te deja la escapatoria de opción lingüística ante la Administración autonómica y estatal. Es decir, que aportan un chanchullo para esquivar un deber legal. Vergonzoso. Un catalán tiene derecho, según el artículo 33, a dirigirse a la Administració catalana en castellano, pero no a no conocer el catalán. ¿Qué tienen que ver los cojones para comer trigo? España, amigos, es así. Llevamos tanto tiempo lamiéndole los huevos al Poder que hasta han acabado por gustarnos sus ladillas.


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