Hola, misterioso editor, amigo encapuchado. Habrás estado atento, supongo, a las noticias de los últimos días, algunas de ellas previsibles, otras simples amagos, a modo de titulares, de lo que está por venir: la temida reducción salarial.Si ésta cristalizara, la ciudadanía habría sentido por fin en sus propias carnes, como una res marcada, el inconveniente de la falta absoluta de verdadera libertad








