Predicciones mañaneras
antes de cagar y con resaca



Los políticos, sus think tanks en realidad, son malos politólogos. Pero, como cuando te dejas llevar por el gusto y se corres dentro, porque se les escapa sin querer, te dicen la verdad. Lo único que hay que hacer es leerlos siguiendo unos renglones tan retorcidos como las rastas de Bob Marley. No citaré quién dice qué. No hace falta, porque está en la prensa y la televisión y porque aún no he cagado esta mañana. Pero las conclusiones inexorables a las que llego son varias:

El PSOE se ha derechizado absolutamente desde marzo de 2010, cuando Zapatero, marcando el paso de la oca, se entregó a la dictadura de los mercados, representada por Obama y Merkel. De ahí el actual pacto del PSOE con Ciudadanos para atraer al PP y formar un gobierno de derechas.

Una proporción de españoles, más del 50%, no es compatible con el modelo socioeconómico europeo diseñado por la Troika. Son los votantes de Podemos, de IU y también de partidos minoritarios como Falange, PxC y varios más. Son además los muchos millones de españoles que, conscientes de su impotencia para cambiar nada en las urnas, no votan siquiera.

Podemos es un partido oportunista, pero de izquierdas. No por gusto, que Iglesias estaría dispuesto a cortarse la coleta y asistir como un devoto a las reuniones de Bilderberg con tal de medrar, sino porque eso es lo que le piden sus bases de votantes. La prensa del régimen machaca cada día a Podemos y a sus electores al más puro estilo liberal venezolano. Pero estos hace tiempo que se han olvidado de leer la prensa para informarse en facebook, reddit o twitter. IU se está reinventando sobre la marcha. El Soviet Supremo ha fallecido. Y de sus orgánicas escorias florecen los jóvenes valores como Alberto Garzón, bajito, con la cara picada de viruelas, vale. Pero honrado, de momento.

Una proporción del 30% de los españoles es de derechas, conservador a ultranza. Es una mezcla heterogénea de ultracatólicos, gente mayor felizmente jubilada, funcionarios y empresarios de alto y medio pelaje. Esos no van a cambiar su voto jamás, aunque les demostraran que el PP ha vendido la Seguridad Social y el sistema carcelario a una empresa de Soros. Se les da una higa todo lo que no sea garantizar su estatus. Y cuanta más miseria a su alrededor, mejor.

El régimen electoral español prima el bipartidismo. La España profunda y poco poblada es del PPSOE por razones aritméticas de la injusta ley de representación provincial, más trucada que la moto de un mensajero.

La prensa española, atada por los cojones a la deuda con el poder financiero internacional y la publicidad del cártel del IBEX 35, no es otra cosa que un aparato de propaganda para que todo siga igual de mal o peor para los españoles: que las corporaciones sean cada vez más independientes de todo poder estatal, que puedan ordenar que se aprueben en secreto acuerdos transatlánticos, que el dinero vaya y venga a los paraísos fiscales sin pagar ni un euro y que los españoles sean cada vez más pobres, con más de un 40% de ellos por debajo del umbral de la pobreza y un 20% en estado de miseria galopante.

La corrupción en España es endémica, prácticamente total. Como cabría esperar al exhumar un cadáver de varios meses en su fosa, abundan los gusanos y las escolopendras. El PP es una organización criminal dedicada al saqueo de las arcas públicas desde que tocó el poder estatal, autonómico o local. Por eso no discute con quienes mandan por encima de ellos, no vaya a ser que la sinarquía financiera los escupa como almendras amargas. Lo mismo que los partidos de derechas que propugnan el autonomismo pro-independentista. Pero también ha sido corrupto siempre el PSOE, cuyo nepotismo es clamoroso. Felipe González es el paradigma a seguir para cualquier socialista que se precie. Todo vale, incluso el terrorismo de estado, con tal de perpetuarse en el poder y repartir negocios billonarios entre los amiguetes.

Si se hiciera un referéndum verdaderamente libre --o sea, libremente informado-- sobre el régimen español, España dejaría de ser una monarquía descentralizada por territorios autónomos para convertirse en república constitucional descentralizada por provincias, al estilo vasco. Por eso no se hará nunca.

El rey Felipe VI no tiene ningún carisma. Ni siquiera es un sinvergonzón lelo, putero y simpático como su padre. Felipe está dispuesto, por seguir las ansias de poder de su villana consorte, a vilipendiar en los juzgados de lo penal a su propia hermana por no renunciar ésta a los derechos sucesorios de sus hijos. Felipe VI es un indigno heredero incluso de su padre, el gran felón Juan Carlos I.

A la vista de lo anterior, si España va a unas nuevas elecciones generales el 26 de junio, el PP mantendrá su número de diputados, chorizo más chorizo menos. El PSOE cederá poder en la cámara baja en favor no de Podemos, sino de Ciudadanos, su partido hermano de leche centrista. Por eso Sánchez se aferra al minuto yugoslavo para un pacto con quien sea, con los catalanes, los vascos o los chinos, con tal de no ir al 25 de junio con los calzoncillos cagados.

Y la alianza entre podemos e IU volverá a resultar en 70-75 diputados. Si no se alían no será mucho peor, pero la izquierda perderá fuerza. Como los sondeos de la prensa, más falsos que el oro chino, aseguran que Podemos perderá diez escaños y que IU ganará cinco, es que sucederá al revés.

El Gallego de los Sobres está de acuerdo con el resultado de sus 120-125 diputados fijos como mojones de carretera que, si bien no le permitirán gobernar omnímodamente, como el califa del Hispanistán que le gustaría ser, sí al menos seguir siendo presidente en funciones durante seis meses más. Con eso, el ande yo caliente y ríase la gente, le vale. Tiene el presupuesto aprobado para todo el año porque las veía venir. Seguirá recambiando ministros conforme se les descubran las vergüenzas y a otra cosa. A seguir haciéndose el desaparecido.

Todas estas conclusiones no son de Maldito Hijo de Perra ni de acratas.net, sino de los españoles. Lo han expresado claramente con sus votos, debidamente analizados por los propios partidos.

¿Y si me equivoco? Pues que os den por culo, que aún no he cagado esta mañana y no cagar me pone de mala hostia. Así que ajo y agua.

MALDITO HIJO DE PERRA


 

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