Mostrando entradas con la etiqueta REVO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta REVO. Mostrar todas las entradas

¡A por la banca!



La banca internacional, los banqueros y sus putas, los políticos son sus putas, créeme, todos los políticos son sus putas; la banca, digo, es la responsable de la peor crisis que se conoce desde la Gran Depresión de 1929. Tú, imagino que no sabes cómo terminó la Gran Depresión de 1929. Pero te lo diré yo: con una guerra mundial, la Segunda, una guerra mundial orquestada por el sionismo internacional para vengarse de la Alemania nazi por haberse opuesto a la rapiña de la economía alemana, por haberse enfrentado a los usureros que les esquilmaban amparados por el Tratado de Versalles, pieza endemoniada que puso la guinda a la Primera Guerra Mundial y la mecha para la Segunda.

Para entenderlo, tienes que saber que a los usureros les molesta sobremanera que no les dejes ejercer su profesión mientras les ofreces el culo bien abierto. Estos son los hechos, bien distintos de la propaganda neoliberal divulgada por los media que te llega y llegará en los próximos cien años, si es que los vives. El Nazi era un partido de izquierdas, como lo era el PCUS de la extinta URSS. Por eso pactaron primero y se mataron después, como hacen todas las izquierdas del mundo. Y lo advierto desde ya: Ninguno de los dos regímenes me gusta más que cortarme las uñas de los pies, algo bien penoso, pues apenas llego con la barriga de whisky de malta que tengo, pero me las corto una vez al mes porque no hay más remedio o no podré quitarme los zapatos, se me quedarán clavados a los pinreles para siempre.

Pues bien, los banqueros españoles son cada vez más internacionales por razón de matrimonios de conveniencia con mujeres de la etnia elegida, o quizás de que se están volviendo unos hijos de puta de marca mayor por sí mismos, espontáneamente. No lo sé. Ana Patricia, que es y quiere seguir siendo el banquero más importante de España, dicen que se ha recortado el prepucio de la pipa del coño y, aunque le roza con las bragas, le da igual, porque se sienta entre los banqueros del Sanedrín Financiero Internacional sin complejos de inferioridad.

Últimamente, los bancos están demostrando que son feroces enemigos de la población de a pie que malvive en España, a la que consideran estúpida y despreciable. Como las entidades financieras vegetan a base del dinero gratis que mana inagotable del Banco Central Europeo, con el que compran deuda española, esa misma que el PP ha tenido a bien triplicar en estos últimos cuatro años, les importa un huevo que te lleves tu nómina a otra parte. Y te pagan intereses negativos por dejar tu dinero en su banco. Eso de pagar intereses negativos es un eufemismo, te lo digo desde ya. Lo que pasa es que te cobran por prestarles tu pasta. Lo mismo que te cobran una anualidad por la tarjeta de crédito y luego por sacar dinero en un cajero con ella. No cualquier minucia, sino el 2% con un mínimo de 2 euracos de vellón.

Los bancos hace años que no cumplen con su función social. No le prestan dinero a las personas jurídicas, a los empresarios, a menos que las empresas estén participadas por el banco en cuestión. De manera que están descuartizando a las empresas corrientes, las que generan el 90% de los puestos de trabajo, a las que no renuevan créditos imprescindibles para tener liquidez con la que hacer frente al movimiento de caja diario. Es decir, hunden negocios que ingresan más de lo que gastan, pero a los que no les dejan ni un euro para surtirse de mercaderías. Tampoco prestan a las personas físicas ni en caso de vida o muerte. "Muérete, persona física, pero bien lejos de aquí, que los muertos oléis mal". Ni les prestan para comprar una vivienda, a menos que sea una de los cientos de miles que les han embargado a otros ciudadanos. Entonces, sí, para eso hay siempre una hipoteca. Para ganarse un buen diferencial entre el precio a que te la venden y el valor descontado al pobre desgraciado al que han dejado en la puta calle, con el resto de la deuda y con todas las costas judiciales.

De modo que te lo dejo claro: tu banco es tu enemigo. Dispone de armas terribles contra ti y encima el Gobierno de España lo protege como si fuera un braquiosaurio de Parque Jurásico --a ti, no; a ti te humilla, te sanciona e insulta tu inteligencia, poca o mucha, eso es lo de menos, que no ser muy listo no significa que no tengas dignidad--, le regala dinero público, nuestro dinero, y, cuando se siente poco feliz con lo mucho que nos roba, manda a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría a darle una mamada al consejo de administración en pleno. Sorayita es una mujer siempre dispuesta a hacer el trabajo sucio en lugar del presidente: se cuenta que el otro día le comentó Rajoy en el escaño: "El lunes voy al urólogo"; y ella se ofreció sin pensarlo: "¿Quieres que vaya yo?"

La banca no es un herbívoro braquiosaurio, sino un carnívoro velociráptor que va a por ti, a comerte hasta los huesos. Así que, al puto enemigo, ni el pan ni la sal. ¡Pero nada de violencia que sólo te llevará a la cárcel, rambo! Nada de romper cajeros o de pintar grafitis de pollas en las cristaleras de sus oficinas. No señor. No te apuntes a esos movimientos, que están todos articulados y controlados por la policía. Lo que tienes que hacer es sacar todo tu dinero cada primero de mes, en cuanto te paguen la flaca nómina. Y si no tienes la oficina de Correos demasiado lejos, pagar todos tus recibos allí: la luz, el gas, el agua, el teléfono. De paso, le tocas los cojones un poco a todas esas empresas que los sucesivos gobiernos alternantes del PPSOE le regalaron a los banqueros y a sus amigotes. Les tocas los cojones porque tienen que trabajar para cobrar: mandarte una educada primera nota, y luego una segunda en la que te advierten que o les pagas o te van a cortar el suministro. Como poco, pagas un mes tarde sin problemas, que son unos gandules hasta para cobrar. Y no uses jamás la tarjeta de crédito para nada. Y, en cuanto puedas, la devuelves, que tampoco es gratis.

De los bancos hay que prescindir completamente. Por supuesto, nada de aceptar su dinero a crédito. Eso es lo que nos ha traído hasta aquí. Y cuando hablo de los bancos también lo hago de los cofidises y de los créditos del dentista, que te quiere poner implantes a pagar en módicas cuotas mensuales, pero luego resulta que si buscas bien y pagas al contado, te cuestan menos de la mitad.

Pero como eres un puto vago, ahora argumentarás gilipolleces. "No va a servir para nada", te dirás, aleccionado por decenios de ver la tele y de leer El País, El Mundo y la Hoja Parroquial. "La movilización de un solo hombre no cambia nada". ¡Pero vaya si cambia! Lo pone todo patas arriba, de hecho. Porque el gran cambiado serás tú mismo. ¿De qué te sirve, si no, ver tantas películas de súperhéroes, hostias? Déjate de admirar a Batman, que es un ricachón con mascarita, y actúa con tus pobres medios. Sin tanta baticueva ni tanta batipolla vas a ser un verdadero héroe, aunque sea más parecido a Aquaman, porque vas a vivir sumergido en las cloacas de la economía como un puto zurullo submarino. Pero cada vez que pases por delante de una oficina bancaria podrás mirarla con esa arrogancia de los banderilleros cojos cuando se enfrentan a un morlaco de 400 kilos, con la vista alta,como citándolo, los cojones bien pegados al ojal.

Y tus amigos, cuando lo sepan, te criticarán mucho, pero será por puta envidia, porque ellos son consumidores de tiempo y de artefactos, no hombres. No banderilleros. Las chicas, ni fu ni fa. Les da igual que pagues así o asá con tal de que pagues. Enseguida verás la que quiere ligar contigo, eso sí. Porque se mostrará más antisistema que usar el contador de la luz para cascar las nueces. La que te dé la razón, la que opine que a los bancos hay que arruinarlos, esa noche te limpia el sable. Porque ¿qué tiene que ver follar como dios y llegar a ser un buen padre algún día con tener el dinero en casa, debajo de una losa?

MALDITO HIJO DE PERRA

Cumbre Social




La Cumbre Social es una gran idea, vaya eso por delante. Más de 900 asociaciones civiles se han unido para organizar y reivindicar protestas ciudadanas. Hoy mismo ha organizado una gran manifestación en diversas ciudades españolas contra los recortes y la opresión de los empresarios, incluyendo entre ellos al propio Estado. Buen trabajo. En nuestra opinión, le faltan dentro otras 100 organizaciones más, verdaderamente dignas y armadas de razón, que pongan en su lugar a los sindicatos estatalistas que la copan; y que modifiquen de manera sustancial tanto su estrategia como sus objetivos.

Lo que debemos preguntarnos antes de nada es: ¿Qué son los ciudadanos?, y ¿quiénes son en España ciudadanos? Como sustantivo, ciudadano se refiere a sus sinónimos de oriundo, habitante, residente, natural, vecino o poblador; y al de la persona que habita en un Estado como sujeto de derechos civiles y políticos. Pero debemos recordar su primigenio sentido, porque está absolutamente de actualidad: el de los que ostentaban un estado intermedio entre el de caballero y el de trabajador manual.

Desgraciadamente, el concepto de ciudadano incluye a toda clase de bichos, incluso al banquero o al empresario. Así que acratas.net se posiciona, en principio, en contra de todo movimiento que se autodenomine “ciudadano” a causa del transversalismo ideológico que tal concepto implica. Un totum revolutum de explotadores y explotados no es revolucionario más que en el sentido fascista en el que lo definiera José Antonio Primo de Rivera en su sindicalismo vertical.

España debe dejarse de eufemismos. Los jodidos no son “los ciudadanos”, sino los asalariados, los trabajadores por cuenta ajena (incluyendo a los que no trabajan aún, a los parados y a los jubilados), a todos los que, a fuerza de sangre y sudor, habíamos conquistado derechos como la enseñanza pública para nuestra prole, la sanidad universal y las jubilaciones para cuando se nos hubieran caído los dientes, derechos que ahora están siendo recortados por el peor gobierno, el más injusto e incluso el menos patriota que haya tenido España jamás.

Todo movimiento o asociación que incluya a los empresarios (no confundir con los autónomos que trabajan con sus propias manos) es un timo, exactamente igual que si incluye a los banqueros, que es eufemismo de usureros. Los empresarios no son, como cuenta su mitología, individuos que generan riqueza o el más mínimo avance social. Los grandes empresarios son una clase de usureros que, en lugar de lucrarse con el uso del dinero de los demás como materia prima, lo hacen con su tiempo, con el esfuerzo, con el sudor de sus semejantes. Claro que, tanto ellos como los usureros, no consideran a sus semejantes como tales, sino como animales, bestias de carga para servir hasta la muerte.

Os contaré una característica que tienen usureros y explotadores en común que los hace aparentemente invulnerables. ELLOS NO CREEN EN LA OTRA VIDA. Ya me entendéis, en la Gloria, en el Cielo, en el Walhalla, en el Eljannat-adan coránico, etc. Así que su Paraíso está aquí, en la tierra. Todos ellos contribuyen al establecimiento de su propio paraíso en la tierra. Para ellos y, sobre todo, para sus descendientes. Y aquí reside su desventaja capital: La descendencia como algo trascendente es una característica de ambas especies de depredadores, usureros y explotadores. La descendencia es su manera de creer en la vida eterna y de procurársela de alguna bestial manera.

Por eso somos los ácratas enemigos temibles para ellos. No creemos ni en dioses ni en otros paraísos que no conquistemos, como ellos, aquí, sobre la capa terrestre en vida. Y porque no vemos la procreación como esa forma atávica de vida eterna que ellos necesitan para, como hormigas carnívoras, acopiar bienes para sus hijos y nietos. Nosotros no anteponemos la comodidad de nuestros hijos al bien común. Preferimos educarlos como luchadores para que ellos mismos se procuren el sustento de manera justa e igualitaria.

Añadiré dos corolarios:

1.— Si nos quitamos de encima de los banqueros, la economía mejorará rápidamente. Son ellos o nosotros. Sus productos tóxicos y sus prácticas delictuosas deben ser considerados terrorismo financiero.

2.— Si nos libramos de los grandes empresarios, la economía mejorará sólidamente. Son ellos o nosotros. Sus servicios básicos a precios de oligopolio, de acaparadores, y sus prácticas criminales deben ser considerados terrorismo popular.

La Cumbre Social es una gran idea. Rodeémosla, tomémosla, invadámosla, hagámonos con ella. Cambiemos sus pretensiones: ¿Qué coño es eso de convocar un referéndum sobre los recortes del Gobierno? Idiotez y pérdida de tiempo. Lo que debemos es atacar continuamente al poder, con todas las fuerzas colectivas que podamos concitar: HUELGA GENERAL y SECTORIALES INDEFINIDAS, habilitación de CAJAS DE RESISTENCIA, lucha a muerte al explotador y al usurero. ¿A muerte? Sí, sí, a muerte, sin ambages. Si no, serán nuestros propios hijos los que mueran de hambre o de cualquier enfermedad contagiosa cutre —lepra y tuberculosis han vuelto entre las capas sociales más desfavorecidas—, y para eso no los engendramos o los parimos.

El enemigo ha sido identificado. Vamos a por él, hasta que ambas castas, explotadores y usureros, ingresen en las cárceles populares y devuelvan lo que robaron con el sudor de sus lomos. Esto sí que merece ser el objetivo de una verdadera Cumbre Social.

¡Por la Libertad y la Justicia!

ÁCRATAS


 

Artículos anteriores

Clásicos más leídos de todos los tiempos