
Cuenta la Confederación Española de Comercio, que, en las rebajas de este año -enero y febrero-,
se ha facturado un 3% menos que el año pasado, a pesar de que se han vendido un 20% más de artículos. La explicación es obvia: todo cristo se esperó a las rebajas para comprar hasta lo imprescindible, y es que los españoles han pasado la Navidad tristes como mariquitas con almorranas. Hablando claro: se ha vendido más mercancía por mucho menos precio.
La lección que debieran de tomar los políticos de los comerciantes es evidente: hay que adaptarse rápidamente a los tiempos. Pero estos personajillos hijos de puta, políticos porque no sirven para nada mejor, no aprenden tan rápido, porque no se juegan sus propios cuartos, como los fabricantes y los comerciantes, sino los de los españoles, que, como dijo aquella ministra abusadora y manilarga, Carmen Calvo, “no es de nadie”. ¡Menuda zorra!
Y mientras los fabricantes bajan los sueldos de sus empleados, los costos fijos y variables y también los beneficios, porque les va en ello la supervivencia, los políticos vascos, que tienen menos reflejos que el