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LA IDENTIDAD POR TODA POLÍTICA. XVIII: ¿Acabará el patriotismo republicano con los nacionalismos en España?

Mi respuesta, evidentemente, es no. Por mucho que hagamos distritos de cien mil habitantes aproximadamente, en los que salga un candidato al que se haga responsable político de la comunidad que lo ha elegido y todo lo que queráis. Es más, ese candidato, si es nacionalista, ¿cómo representará a los que no son nacionalistas en su distrito?, o dicho de otro modo ¿cómo los que no son nacionalistas en su distrito se sentirán representados por él? Que alguien de por aquí (o de por allá) me lo explique, por favor.

No nos engañemos, queridos amigos. En España, con la crisis del 98, se vino abajo la posibilidad de una colectividad de ciudadanos responsables, virtuosos y cívicos y lo que surgió fue una especie de patio de Monipodio donde cada uno va a lo suyo, y en algunos territorios, como Cataluña y el País Vasco, colectivos enteros que van “a lo nuestro”.

Las operaciones de ingeniería política que se están proponiendo por aquí, muy loables y muy a tener en cuenta, sólo faltaba, no acaban de darse cuenta que el problema principal que tenemos en España, lo siento, no es de libertad política, sino previo a ese: de sentimiento colectivo de vivir todos en una patria común, en la que todos tenemos que arrimar el hombro cívico para sacar adelante lo que nos incumbe. En lugar de eso, lo que tenemos son los intentos de colectivos enteros para ir arramplando cada vez mayores cuotas de poder con el fin, único y exclusivo, de desvincularse del resto como sea.

El poder político español, si hay algo que se pueda denominar así y que abarque lo que conocemos por Estado español en su totalidad, no ha entendido el problema desde el principio, porque se ha creído el cuento de los nacionalismos, de que necesitaban más libertad, de que se sentían constreñidos en sus libertades nacionales por vivir en un Estado llamado España. Y entonces, ese mismo poder político español, absolutamente ignorante de lo que le estaban pidiendo e irresponsable con las consecuencias que podían acarrear esas peticiones, una vez tenidas en cuenta, ha colaborado generosamente con dichos nacionalismos para ir desmontando el andamiaje de la estructura política estatal que podía permitir hablar de una colectividad de ciudadanos solidarios. En su lugar está surgiendo un reino de taifas de colectividades egoístas y desentendidas del porvenir común del Estado, porque el ejemplo insolidario de Cataluña y País Vasco lo están siguiendo hoy mismo todas las demás llamadas comunidades autónomas españolas. En fin, un auténtico desastre.

Y todo, queridos amigos, no me cansaré de decirlo, empezó con la discriminación por parte de unos vascos y unos catalanes, que por eso mismo se convirtieron a partir de entonces en nacionalistas, hacia unas gentes, los inmigrantes de otras partes de España, que llegaban a sus territorios en oleadas, desde finales del XIX, y luego sobre todo a mediados del XX (como los que aparecen en la foto de arriba) en busca de un porvenir mejor para ellos y para sus familias. Ahí está todo el origen de los nacionalismos en España, sea en el País Vasco, sea en Cataluña: “L’autèntica transformació del catalanisme en un nacionalisme amb tots els ets i uts va tenir lloc en els anys del tombant de segle, entre 1898 i 1901” (28); “El que importa únicament als catalanistes és l’afirmació que hi ha una nació catalana i això vol dir demostrar que els catalans no són espanyols, és a dir, que són radicalment diferents dels «castellans». Més ben dit, diferents no: exactament oposats.” (205) “Com en tots els racismes, en aquest també la pretesa explicació objectiva de les diferències entre dos grups humans per motius racials era un pobre intent de racionalitzar i dignificar una mica l’expressió i l’explotació d’una aversió irracional i, com sol passar en aquests casos, tendia a degenerar-hi ràpidament. Es passava de seguida de la «ciència» a la injúria...” (205) “En això, el catalanisme no se separa de la pauta marcada per tots els altres nacionalismes finiseculars. El racisme els impregna tots, com impregna tota la cultura de l’època...” (196) Estas notas están obtenidas del libro de Joan-Lluis Marfany: La cultura del catalanisme, Barcelona, Empúries, 1996.

Saludos maketos.

JUECES SERVILES

El suave movimiento de protesta corporativa de los jueces, con amenaza de huelga general, está lastrado por el temor de que sus justificadas peticiones al Gobierno, para lograr una mayor eficiencia técnica de la función judicial, no sean bien acogidas, y ni siquiera comprendidas, por la sociedad civil. Ese temor está fundado en causas reales. En primer lugar, no existe una opinión pública distinta de la fabricada por el gobierno y los medios de mayor influencia. Y esta sedicente opinión pública es adversa a toda forma de rebelión judicial. En segundo lugar, el motivo subjetivo que desencadenó la reacción corporativa, la defensa del juez Tirado, extraña a la conciencia moral objetiva y tiñe al movimiento judicial de oportunista corporativismo. En tercer lugar, aunque su sueldo no corresponda a la dignidad ni a la trascendencia de su función, la judicatura forma parte de la élite social, de la clase dominante y, en esta Monarquía de Partidos, sean o no conscientes de ello los jueces, también de la clase gobernante. La única diferencia con los partidos es que no pertenecen a la clase reinante. Y la sociedad, ajena a estas disputas internas entre elementos estatales, mira la protesta judicial con la indiferencia o el malestar que la causaría la de cualquier otro sector de la administración pública. En cuarto lugar, y esto es lo decisivo, lo único que la sociedad civil apoyaría con entusiasmo seria un movimiento judicial por la independencia de su función, contra la sistemática injerencia del poder ejecutivo. La última, el uso de la escandalosa doctrina Botín, para impedir que se juzguen conductas ilegales de oligarcas de partidos vascos. Y esta reivindicación no figura en la lista de peticiones judiciales.

Resultaría evidente para todos que una reivindicación corporativa de la independencia judicial ya no sería vista, por nadie, como una rebelión de jueces serviles, para mejorar las condiciones materiales de su trabajo, y eliminar por completo el criterio de la productividad, incompatible con todos los procesos mentales que requieren excelencia para poder averiguar la verdad fáctica, reflexionar sobre las normas y juzgar la pertinencia de su aplicación a situaciones concretas. Esa reivindicación cualitativa, requisito sine qua non de la dignidad judicial, entrañaría el comienzo de una revolución política por la separación de poderes estatales, que arrastraría consigo a toda la parte sana y laocrática de la sociedad, hasta conseguir la transformación pacífica de la oligarquía de este Régimen partidocrático en verdadera democracia, con garantía institucional de la libertad política.

ANTONIO GARCÍA-TREVIJANO FORTE
Diario de la República Constitucional

OXÍMORON CONSTITUCIONAL

La constitución del 78, digámoslo de una vez, es una putísima chapuza. Además de estar mal redactada -el esperpéntico artículo 2 con el que se abre nos ha traído el timo autonómico y el chantaje nacionalista, for instance-, tener artículos ilegibles, inaplicables y un largo etc de despropósitos, se olvida de lo más esencial: que el objetivo de una constitución es constituir el poder, es decir conforme a la doctrina constitucional de siempre, describir y garantizar una forma de gobierno democrático donde el poder esté controlado vía separación en orígen (elecciones separadas para poderes legislativo, ejecutivo y judicial) y representatividad (adiós a las listas cerradas o abiertas de los partidos políticos). Una constitución de verdad, debería tener 4 páginas de artículos cortos y claros, de inmediata aplicación y que requieran la mínima interpretación. En su lugar tenemos una constitución de las más largas del mundo, donde la mayor parte de los artículos no debieran estar ahí porque son un brindis al sol tan inaplicables como ordenar la felicidad por decreto. Y claro, del poder dice poco, lo deja libre, hacer lo que quiera, que se concentre en los jefes de los partidos políticos, con el cinismo disfrazado de inocencia, de que el Poder es angélical y los gobernados unos demonios a los que controlar, justo al revés de lo que ocurre en una democracia, la sombra de Franco es alargada.

Y para acabar de enmierdarlo todo aún más, encima es una constitución a la que, por su arcana factura y contradicciones recurrentes, ni dios hace caso. Por ejemplo el artículo 67.2 prohibe el mandato imperativo, es decir que los diputados deben votar de acuerdo a su conciencia sin estar sometidos a la disciplina de partido. Y qué tenemos? pues justo lo contrario!! los diputados votan leyes estando sometidos imperativamente al mandato de su partido. Esto significa, hamijos, que TODAS LAS LEYES QUE HAN SALIDO DEL PARLAMENTO, de acuerdo a la constitución, SON INVÁLIDAS!!. Si el Tribunal Constitucional sirviera para algo ya habría sentenciando en contra de los partidos políticos, pero sí el TC y los partidos son la misma cosa!!. Vaya contradicción: la constitución del 78 prohibe el mandato imperativo, pero al mismo tiempo deja en manos de los jefes de los partidos políticos el TC que debería juzgar esa violación!. Vaya estafa de democracia, vaya mierda de constitución!!.

PEPE FERNÁNDEZ

ESTAMOS INTENTANTO REFORMAR LA CONSTITUCIÓN, PERDONEN LAS MOLESTIAS

El último día del año 2008, un ingeniero, de nombre raro, como casi todos los descubridores que en el mundo han sido, Messageinout, publicaba un artículo en el Diario Ácratas en el que proponía una simple reforma de la Constitución de 1978. Desde la publicación en el BOE de esa Carta Otorgada por las huestes del General Franco, un día 29 de diciembre de 1978 hasta esta propuesta de reforma han pasado treinta años y un día, una condena tan larga sólo se impone por delitos gravísimos contra la vida humana o de lesa Majestad. El condenado pueblo español ha estado preso del Estado, encerrado entre los muros constitucionales sin que nadie haya sido capaz hasta ese día de encontrar si quiera una lima para serrar ni uno solo de los 169 barrotes del edificio carcelario donde permanece recluida la libertad política de más de cuarenta millones de siervos voluntarios.

Durante todos estos años, unos pocos valientes han intentado idear un plan fuga, pero han topado siempre con la oposición de la población reclusa, lo que ha dificultado cuando no desbaratado cualquier intento de evasión. La seguridad que proporcionan los muros de la prisión constitucional y el miedo patológico a la libertad política de los prisioneros han hecho el resto.

A pesar de todo, la indomable fe en la libertad que todo ser humano atesora en lo más hondo de su espíritu ha terminado prendiendo en las almas más nobles del pueblo español. Tenía que ser la mente de un ingeniero la que diseñara la estrategia del derribo constitucional. Se trataba de encontrar la piedra angular que sostiene el edificio carcelario, pieza que se encuentra enmascarada entre la maraña constitucional, y que no aparece como fundamental en los planos del edificio. Ni siquiera la reforma del artículo 99 de la Constitución fue planteada como reforma agravada prevista en el artículo 168.

Pertrechado con la Teoría Pura de la Democracia, y portando en su mochila intelectual un espíritu indomable y guerrillero en pro de la libertad, Messageinout ha descubierto, como Newton descubrió la Ley de la Gravedad, que si la manzana cae a tierra y no se mantiene en el espacio, es porque una fuerza irresistible la atrae hacia la Tierra. Emulando a Newton, este insigne ingeniero ha descubierto que lo que hace que el edificio partitocrático se mantenga en pie es la ficción de una falsa representación, llamando representantes del pueblo español a unos individuos que han sido previamente seleccionados por los carceleros. Consciente de que el siervo-elector cree que con su voto participa de la libertad política y vive en democracia, y de que no es posible derribar por completo el edificio constitucional sin temor a una revuelta carcelaria que podría dar al traste con el plan de fuga hacia la democracia, y desacreditar por completo al comité de evasión, nos propone serrar el Artículo 99 de la Constitución, permitiendo que la población carcelaria española pueda elegir directamente al Presidente del Gobierno.

La idea es ingeniosa y puede resultar eficaz, por cuanto supone el primer aldabonazo serio en la sólida puerta negadora de la libertad política. Si las puertas de la mente sólo pueden abrirse desde dentro, las puertas de la libertad sólo pueden abrirse dinamitando desde dentro el corsé constitucional. Se trata, pues, de utilizar los resortes de reforma constitucional para acabar con la Constitución.

TONY DÍAZ


NOTA DE FÉLIX UDIVARRI:
La propuesta de nueva redacción del Artículo 99 de la Constitución es:
Art. 99

99.1. "El Presidente del Gobierno será elegido por el Pueblo Español, una semana después de las Elecciones al Parlamento, en segunda vuelta entre los candidatos de los DOS PARTIDOS más votados al Congreso en todo el Estado.”

99.2. “Esa segunda vuelta otorga mayoría absoluta popular al Presidente para el ejercicio de su función ejecutiva. El Presidente electo dejará inmediatamente de ser Diputado, ocupando su lugar el siguiente de su lista. El Presidente no se debe a su partido, sino al Pueblo Español que lo inviste. Ningún miembro del Gobierno podrá ser diputado, según el Principio de Independencia de Poderes.”

99.3. “El Presidente no puede hacer leyes, ni siquiera en forma de Decreto, ni el Parlamento puede injerirse en las tareas del Ejecutivo. Sin embargo, en caso de crisis grave, cualquiera de los dos Poderes puede disolver a ambos y convocar nuevas elecciones.”

PARA ACABAR CON ETA EN SIETE DÍAS

El asesinato del constructor vasco Alejandro Uría Mendizabal, en Azpeitia, pone de actualidad este viejo artículo, publicado en Ácratas en marzo de 2006. Lo reproducimos a continuación:


Para acabar con ETA en siete días, hacen falta dos cosas:

1. Querer acabar, de verdad, con ETA.

2. Y aplicar una metodología basada en el raciocinio, no en la negociación.

Las dos son condiciones necesarias y suficientes. Si la primera es cierta, el proceso es como sigue:

Primero, hay que resolver una pregunta digna de los Caballeros del Santo Grial: "¿A quién sirve ETA?" (ETA es también la izquierda abertzale; sí, porque ETA y sus amos necesitan tontos útiles para practicar la kaleborroka con el fin de intimidar aún más al pueblo vasco). Y hay que saber hallar la respuesta, que es muy sencilla: al nacionalismo vasco, que es la nazi derecha vasca, heredera del racista y xenófobo Sabino de Arana; es decir el PNV y la Iglesia católica vasca.


Para acabar con ETA, sígase la siguiente receta:

1º. Se agarra por los cojones económicos a la derecha vasca y se la amenaza con menos autonomía y ningún fuero ni concierto económico vasco.

2º. Se agarra por el mismo lugar a la Iglesia Católica Vasca, que es la misma que la española, y se la amenaza con acabar con el Concordato.

Se les dan a ambos una cocción lenta, en su jugo, de quince días, antes de aplicar las medidas a golpe de Decreto Ley. Antes de siete días, ETA se entregará al Estado Español, completa, con armas y bagajes; y, de paso, entregará a todos los terroristas islámicos, socios y cómplices encubiertos de matanzas horribles, como la del 11-M.

Sólo como precaución para evitar falsas amenazas y salidas de urgencia, previamente, se hace dimitir a toda la cúpula de Interior, en especial a todos los expertos en lucha antiterrorista del País Vasco, se les manda a Ceuta y Melilla, y se les sustituye por funcionarios honrados, es decir, sin corruptelas conocidas. No les va a dar tiempo a adquirirlas. Son sólo siete días...

MESSAGEINOUT

NECROLÓGICA

A diferencia de lo que la mayoría de columnistas expresan hoy, España no acaba de morir sino que lleva pudriéndose desde hace unas cuantas décadas. Y apesta. Por supuesto que apesta. La renovación pactada del Consejo General del Poder Judicial es tan sólo una nueva vaharada del sistema partidocrático refrendado por nuestra sacrosanta Constitución. Porque lo relevante aquí no es que la Carta Magna se cumpla o no, o que los partidos políticos la interpreten de una manera u otra. Lo importante, lo verdaderamente trascendental es que la Constitución, señores periodistas, no es, nunca ha sido democrática.

"Zulla sobre fondo azul". (P. Monclovitch)

Todos se mesan las barbas cuando los intereses ideológicos y económicos de sus patronos mediáticos les permiten hacerlo. ¿A qué viene ahora el lamento por la politización de la Justicia? ¿Acaso ha sido alguna vez un poder autónomo, un contrapeso del Ejecutivo de turno? Señores, sin miedo. Adelante. Díganlo, por favor, de una vez. Confiesen eso que ustedes ya sabían y que nunca dicen: el poder Judicial, sus altos representantes son meras comparsas cuyo nombramiento depende del acuerdo de los partidos políticos de la Cámara. Recuerden, si no, el Artículo 122, Apartado 3: «El Consejo General del Poder Judicial estará integrado por el Presidente del Tribunal Supremo, que lo presidirá, y por veinte miembros nombrados por el Rey por un período de cinco años. De éstos, doce entre Jueces y Magistrados de todas las categorías judiciales, en los términos que establezca la ley orgánica; cuatro a propuesta del Congreso de los Diputados y cuatro a propuesta del Senado, elegidos en ambos casos por mayoría de tres quintos de sus miembros, entre abogados y otros juristas, todos ellos de reconocida competencia y con más de quince años de ejercicio en su profesión». ¿En realidad son ustedes tan ingenuos? ¿En realidad piensan que todo se arreglaría con la buena voluntad de unos partidos que, de repente, en un arranque de virtud, dejaran sus intereses a un lado e invistieran a personas independientes?

La separación radical de los tres poderes no es un adagio filosófico sino una regla esencial de toda democracia. La única manera de controlar al poder es oponerle otro poder que persiga sus propios intereses. Y para ello no debe depender el uno del otro. La reforma del Judicial resulta tan sencilla que asombra: elecciones restringidas al total de los miembros de la judicatura para elegir a los altos representantes y la potestad de cualquier juez para declarar inconstitucional una ley. Claro que, para ello, haría falta una auténtica Constitución y no la obscena necrológica de Montesquieu que padecemos.

AQUILES

EL DÍA DESPUÉS

Hay días impagables como el de hoy. Todo un ministro saliendo en la portada de El País como un sicofante, un auténtico mindundis, recibe tomatazos de feria de paletos, para darle la razón a todos los que pronosticamos, hace la friolera de 3 años, que su política llevaba al estado comatoso en el que se encuentra ahora la economía española.


Lo peor, una vez más, no es lo que dice a toro pasado, sino lo que se calla y sabe. Yo le acuso a Vd, Sr. Ministro, de mentir, engañar, embaucar, pero sobre todo lo más grave, lo que ya no tiene justificación, de seguir agarrándose al cargo, a la poltrona ministerial con las garras, sabiendo que con ello retrasa la salida de la más grande crisis económica a la que se haya enfrentado jamás nuestro país. ¿Qué clase de persona es Vd, un leño, una piedra, no es un hombre, acaso no siente la suerte y la desgracia de los millones de familias que están sufriendo sus errores y mentiras... y lo que les queda?. Háganos un favor, coja a ese presidente de opereta bufa y dimitan en pleno, todo el gobierno, junto con el payaso del Sebastián que-se-meta-la-bombilla-por-el-culo. Cojan a todos sus cabestros enchufados y lárgenlos por el acantilado de los lemmings. Si siguen en el cargo sin hacer nada, de observadores mudos, viendo como la situación se degrada, entonces no sólo acabarán con su partido, sino con la nación entera.

Claro que lo sabe, Excelentísimo, pero, eso es, tiene que estar acojonado pensando en como va a reaccionar el pueblo ante la verdad. Pues yo se lo diré, linchándolos a todos ustedes, no crean que se van a escapar tras unas simples elecciones amañadas. Los millones arruinados se revolverán y los despedazarán, si esperan a decírselo al final. Comprendo que tiene que ser duro hacer un cortafuegos y quebrar a un cierto número de cajas y bancos, pues la única salida posible a la deuda acumulada no es la de irse deshaciendo de activos para ganar liquidez, aumentando así las provisiones de reserva, esperando que en uno o dos años se abra de nuevo la espita del crédito barato, como por milagro. Eso no va a ocurrir en muchísimo tiempo, y ustedes lo saben, pero dejan que las cajitas y los banquitos se lo crean. Lo que están haciendo ahora mismo es aumentar el tamaño del agujero negro, y que para cuando la primera caja o banco se hunda, se inicie una reacción en cadena que acabe con la mayor parte del sistema financiero español, dejando a los ahorradores, si aún quedan, en situación peor que la del corralito argentino.

Se han callado, a pesar de conocer el hostiazo. Que el paro superará el 30% y que estará así durante al menos una década, condenando a muchísimos españoles a la emigración perruna, cómo no se veía desde los años 50. Los que se queden disputarán con los inmigrantes, a dentelladas, los residuos labores que resten, luego de la hecatombe final que está por venir. No sonría, coño!! no tiene ningún honor, si lo tuviera habría dimitido hace tiempo, pero claro, Vds van a por la pasta, a por el carguito vitalicio y el retiro dorado, menudos sinvergüenzas vulgarotes. Dicen que nos metieron en Europa, lo que si va a ser cierto es que nos iremos del Euro gracias a su actuación estelar, por supuesto que eso lo temen y tampoco lo dicen. ¿Cómo va a recuperar España su competitividad sino, invirtiendo en conocimiento e I+D? Ambas cosas el PSOE se las ha cargado, ahí están la LOGSE y la universidad caciquil y endogámica, ¿de dónde cojones va a sacar España un potencial que no tiene?. Lo saben muy bien, la única vía que nos queda es vender hasta la camisa para pagar parte de la gigantesca deuda privada contraída (tres veces y media el PIB español en ladrillitis. Por lo tanto, un parte significativa, impagable) y luego salir del Euro para enderezar el déficit comercial vía precios y devaluación de la moneda. Díganme, ¿qué otra cosa podemos hacer? eso lo ve cualquiera, ¿cómo no lo va a saber todo un Ministro de Economía?.

Mire la foto arriba del todo, esa la de Henry Fonda, seguro que ha visto la película. Es el momento en el que Presidente de los Estados Unidos toma la decisión de destruir Nueva York, sin aviso, para evitar que perezca el resto de la Nación. Ahora ya sabemos lo que habrían hecho Vds.

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