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'Las autonomías deben liquidarse'

España se organiza para la insumisión fiscal


Paradigma de la desvergüenza, pozo sin fondo para el dispendio, la autonomías españolas se han revelado como una de las mayores estafas económicas y democráticas sufridas por los españoles en el siglo XX y lo que va de XXI. La mayoría de los ciudadanos lo saben, y así lo manifiestan en las encuestas de opinión.

La Constitución Española estableció en 1978 un régimen casi-federal, con 17 parlamentos autonómicos y 17 administraciones dotadas de competencias exclusivas y compartidas. El problema estaba servido —se llamó 'café para todos'—, pues, así como la frugal administración del Estado español tenía experiencia secular en persistir ordenando la vida social a resguardo de los regüeldos políticos (cosa usual con ejemplos como el belga, que ha estado sin gobierno 18 meses y ha seguido funcionando mejor que con él), las 17 administraciones autonómicas nacían politizadas, partidarias, bisoñas, derrochadoras, separatistas algunas, oscurantistas e ineficientes todas. Y empezó el disloque intelectivo-emocional y el derroche de la corrupción culminado con magnos edificios, aves, aeropuertos, autopistas y tranvías ruinosos, de onerosa construcción y que no utiliza nadie.

El modelo autonómico español lo parió técnicamente un tal Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, joven y gris funcionario, “experto” en constitucionalismo. En realidad, el experto se doctoró en 1965 con una tesis sobre el Derecho Constitucional surgido tras la descolonización. ¿Cuántas constituciones había redactado hasta entonces? Respuesta: Una. La de Guinea Ecuatorial, paradigma y calco de la nuestra, a orden del ministro Castiella, en 1968. Es decir, que la Constitución de 1978 trató a los españoles lo mismo que España había tratado en la descolonización de Guinea a tribus africanas enfrentadas por cuestiones raciales y de poder a corto plazo. Como premio a tan soez ineficacia y traición a la racionalidad, Miñón fue nombrado miembro permanente del Consejo de Estado. Y ahí sigue.

De la parida mental de los "padres de la patria" surgen los 17 presidentes, los 1.117 diputados autonómicos que paren leyes clonadas de las del Estado ( u osan reformar sus estatutos estableciendo la negociación bilateral con España, como medida previa a la secesión), pero en las diversas lenguas españolas (¿acaso no bastaba con los 1.250 diputados provinciales con sus 43 presidentes al frente?), los 17 tribunales superiores de justicia, un número de funcionarios que iguala al del Estado y todos los municipios juntos, y los 17 asaltos políticos a las cajas de ahorros regionales. Tales maquinarias de endeudamiento y dispendio de dinero público fungen, hablando claro, como 17 estados federales con un mismo problema inexorable: no tienen tamaño ni recursos para subsistir como estados y son, por lo tanto, un flagrante fraude de ley que hace a los españoles desiguales en cuanto se cruza una frontera virtual, un río o un monte. El engendro son 17 máquinas de expoliar que consiguen, por ejemplo, que las tasas que paga un camión de carga desde Algeciras a la frontera de La Junquera sean el doble de las que paga desde La Junquera a Estocolmo. Una pifia sólo útil para alimentar al fondo de reptiles de toda una casta política que es carne de juzgado y debiera de serlo de penitenciaría estatal durante los próximos lustros: los casos de corrupción en Cataluña (el famoso tres-per-cent —3%, que era en realidad el 10%—), en Valencia (el caso mal llamado de “los trajes”, que es, en realidad, una inmensa trama de corrupción para la financiación ilegal del Partido Popular, con evasión de capitales a paraísos fiscales, lo mismo que el asunto Palma Arena, que salpica a la familia real), los casos Filesa o “campeón” (que son lo mismo, pero para el PSOE), el pudridero cordobés de “la Sultana” (con uno de los casos de especulación inmobiliaria más sangrantes, similar al de Castilla La Mancha, el de la ciudad fantasma del Pocero), etc. No nos extenderemos, pues los casos son miles: en todos los partidos, nacionales o regionales; mayoritarios o de vocación bisagrista.

Ahora toca corregir el error, que tan bien le vino a los políticos para asaltar y expoliar el Estado, al que han dejado seco, endeudado hasta el esperpento (por eso, a sabiendas, pactaron con el PSOE (¿no era su polo ideológico opuesto?) y aprobaron de consuno los populares, el 2 de septiembre de 2011, fecha para constar en los anales de la infamia, una reforma constitucional por la que España renuncia para siempre a su Inmunidad Soberana, y queda a merced de sus acreedores, la Banca Internacional de los que bien conocemos. El Gobierno debe aprovechar la España azul monocolor y liquidar las autonomías ya. Lo van a tener que hacer de todas maneras tarde o temprano, pues no son más que un obstáculo para que el dinero del Estado llegue a los municipios (las instituciones estatales más próximas a los ciudadanos), ya suficientemente asfixiados por su propia incompetencia y dispendio, fraguada al amparo y la falta de control de la administraciones autonómicas, más interesadas que en controlarlos, en que sus propias cuentas no sean husmeadas por el Estado.

El procedimiento para liquidar las autonomías son los referenda en cada comunidad autónoma tras campañas de información veraces, profundas y realistas. Ya sabemos que Cataluña y el País Vasco son dos engendros creados al amparo de la manipulación emocional de una pequeña parte de sus poblaciones en beneficio de las oligarquías regionales. Déjense ambas autonomías tranquilas como bebés recién amamantados para el final. Liquídense las 15 autonomías bajo la égida del PP (Asturias y Navarra son, en realidad, del PP también), intégreselas en el Estado. Y oblíguese por Ley a la igualdad de derechos de los españoles en todas las comunidades autónomas. Y espérese a que se pudran las dos últimas, las de los ensoñadores de quimeras estatales para sus 'naciones', al son de sus manirrotas y folclóricas proclamas.

Las cosas jamás debieron haberse hecho como decidieron los 'padres de la Constitución', Herrero de Miñón, Cisneros, Pérez Llorca, Fraga, Peces-Barba, Solé Tura y Roca(*). La Transicion del 78 debiera haber creado una administración central y municipal sin otra excepción que la reposición de la Generalitat como un elemento decorativo formado por los diputados provinciales de Barcelona, Gerona, Tarragona y Lérida, sin elecciones específicas y sin competencias en seguridad ciudadana, economía, sanidad o educación. En cuanto al País Vasco, no pedía éste en 1978 autonomia ni la necesitaba, porque desde siempre ha sido autónomo merced a sus fueros, lo mismo que Navarra. Por eso el PNV está tan tranquilo con que el tándem López-Basagoiti usurpe la Lehendekaritza, ente ornamental que oculta que las diputaciones forales vascas tienen el verdadero poder que les da la recaudación del dinero y el cupo.

Ésa debió de haber sido España constitucional de 1978: frugal y eficiente, con acceso a la función pública por razones de mérito y capacidad, mediante oposiciones lo más duras posible –y no como ahora, con acceso al interinaje a nepotista dedo con posterior consolidación de plaza en oposiciones trucadas, y donde se asciende en razón del servilismo a la casta politica–. Y haber dispuesto de un tercio de los funcionarios actuales –que son ya 4.500.000, a los que hay que sumar contratados laborales, funcionarios interinos, contratados por obra o servicio y trabajadores de las empresas públicas hasta un total de más de 9.000.000 de apalancados al trabajo mínimo, que es aquél que hace el más gandul de sus compañeros sin que llegue a ser sancionado--, pero que estuvieran, a cambio, bien pagados y sujetos a un régimen disciplinario exigente y justo.

Puede que el Gobierno se pregunte: “¿Y qué hago con tanto excedente?” Pues es muy simple. Ya lo recomendamos aquí y lo ha puesto en marcha Valencia, aunque solamente con interinos y eventuales: largarlos a casa a media jornada cobrando la mitad. Eso va a tener que hacerlo el Gobierno con la mayoría de los que, mano sobre mano, parasitan al Estado, mientras se degradan personalmente cada día más. Y quede claro, no salvamos de la quema a “los intocables”, sanitarios y enseñantes. Más de lo mismo. Las bajas laborales de ambos colectivos son escandalosas, plagadas de 'depresiones' y de enfermedades crónicas sin fin, hasta la jubilación anticipada.

Si además se expulsa a los partidos y a los sindicatos del Estado (ya se ha movido el Gobierno en esa dirección, reduciéndoles las subvenciones un 20%), empezará España a ver la luz de la salida del negro túnel en el que está –que no es túnel, sino cloaca, considerando la peste–, permitiendo que los españoles trabajemos sin la espada de Damocles que representa un administración cuádruple que rivaliza en vampirizar nuestros exangües bolsillos. Y nos da igual que el ministro Montoro nos amenace con inspecciones supitañas y con prohibiciones de manejar dinero en efectivo o con la retirada de los billetes de 500 euros, porque la mayoría de nosotros no hemos visto uno de esos billetes más que en retrato. Así que póngase el Gobierno a trabajar con la cizalladora, porque esta juerga autonómica se la va a costear su puta madre.

FÉLIX UDIVARRI


(*) En la foto. Miñón es el antiparrado niñato repipi de atrás, de pie, al fondo.

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Día de la Constitución 2011

Carta a los españoles



Si el pasado año fue la ominosa coyuntura para la ciudadanía española de haber de pasar el Día de la Constitución bajo el Estado de Alarma decretado por el Gobierno del PSOE —militarizando los cielos de España a causa de un simple conflicto laboral, con flagrante incumplimiento de la legalidad constitucional—; éste de 2011 asistimos estupefactos al traspaso en el Gobierno entre facciones del franquismo político —la nacional-católica sustituye a la falangista—, tras despojar ambas, de consuno, a España de su Inmunidad Soberana el 2 de septiembre de este mismo año, a exigencia de los usureros del Sanedrín Financiero Internacional.

Por eso, hoy más que nunca, conviene releer esta Carta a los Españoles que, desde 2007, venimos repitiendo y actualizando.

Apreciados españoles:

UNO:

Sin proceso constituyente, cualquier Constitución impuesta es papel mojado ante el Pueblo.

Las Cortes elegidas el 15 de junio de 1977 no fueron formalmente Constituyentes. La Constitución fue consensuada por 7 individuos y se tomó como modelo el ensayado en la Constitución de Guinea, redactada en 1968 por Herrero de Miñón, a las órdenes del Ministro de Exteriores, Castiella. El Referéndum fue un "esto son lentejas". El Poder decidió y el PUeblo aquiesció ante lo inevitable. Asombrados por el régimen autonómico indiscriminado, sólo el 58% de los españoles con derecho a sufragio votaron sí a la Constitución de 1978.

La ciudadanía española, por lo tanto, jamás defenderá la Constitución. Eso es imposible, por más que se empeñen los partidos, que son sus beneficiarios. La Libertad Política, como cualquier otra libertad, no es un gracioso donativo del Poder. O se la ganan los pueblos, imponiéndose a la violencia de los que se la limitan o roban, o no la poseen jamás. Los dos ejemplos paradigmáticos son EEUU y Francia. Hoy día, afortunadamente, hay nuevos medios de conseguir la Libertad Política sin recurrir a la violencia. Pero siempre, necesariamente, la Libertad habrá que conquistarla con esfuerzo.

Cualquier proceso constituyente debe iniciarse con un referéndum que ofrezca al Pueblo el régimen político que prefiera: "¿Prefiere usted para España una Monarquía Partitocrática Proporcional o una República Representativa?" En aquellos tiempos —que viví—, se pretextaron falsos ruidos de sables para evitar la consulta. El Régimen Franquista estaba acabado, pero los Poderes Fácticos encararon a los partidos políticos y les plantearon lo que, en realidad, fué el "Espíritu de la Transición":

—"Yo soy legal, pero no legítimo. Tú, lo contrario. Hagamos un pacto: Yo te legalizo y tú me legitimas".

La respuesta de todos los partidos fue un entusiasta "De acuerdo", sabedores de que vendían los derechos políticos de todos los españoles a cambio de un régimen que garantizaba la impunidad en la corrupción y hasta el crimen de Estado. A este acuerdo le llamaron "Espíritu de la Transición", en vez de "Contubernio de la Traición", que es de lo que se trató.

DOS:

La Constitución actual es indefendible: las autonomías se desgajarán en Estados federales en cuanto puedan, lo que ocurrirá en dos legislaturas, no más. Explicaré por qué, si es que hace falta.

El PSOE, en la línea golpista que jamás ha abandonado en toda su historia, intentará repetir la jugada constituyente por la fuerza de los hechos, sin dar la más mínima participación al Pueblo (cuando escribo Pueblo, entiendan ustedes ciudadanía, si lo prefieren, que es concepto mucho más moderno) y ninguneando a los enemigos, como evitó que Tierno Galván, Catedrático de Derecho Político de la Universidad de Salamanca, estuviera en la Comisión de los Siete Constituidores.

La Constitución puede cambiarse o reformarse. Los políticos conservadores intentarán lo segundo. La reforma más importante es la de aquello que ha provocado la destrucción de España. Y no es ninguna de las tres cosas más obvias:

—No es que España se constituya en Monarquía o en República.

—No es el Régimen autonómico.

—No son, ni siquiera, las listas de partidos cerradas por las cúpulas (ningún partido es internamente democrático, lo que es un incumlimiento de la Constitución).

Lo fatal para España es la necesidad de Pactos de Gobernabilidad para elegir al Presidente, verdadero Jefe del Poder Ejecutivo (el titular es el Rey, pero todos sabemos que es decorativo). En esos pactos, que siempre dependen del voto minoritario de los nacionalistas, estos arrancan cada vez un jirón de poder estatal en beneficio de su futuro estaducho federal. No importa cuánto poder tengan acumulado ya: su voto para investir Presidente se cambia por algo nuevo, añadido. El proceso es imparable: es cuestión de tiempo el vaciar el almacén de poderes del Estado. El final es, pues, la autodeterminación y el federalismo.

TRES:

¿Cómo detener el proceso de descomposición del Estado? Me consta que sabéis lo que dice la Constitución, porque llevamos ya 30 años con esa carga. ¡Como para no habernos enterado! Acabamos de resumir en unas pocas líneas aquello de lo que se trata ahora: de insertar la modificación del artículo 99 en el texto constitucional para traer a España, por lo menos, la independencia de Poderes del Estado.

El Artículo 99 de la Constitución Española DEBE DECIR:

99.1.- El Presidente del Gobierno será elegido por el pueblo español una semana después de las elecciones al Congreso en una segunda vuelta electoral, en circunscripción única nacional, entre los candidatos de los dos partidos, federaciones, agrupaciones o coalición de electores, más votados en las elecciones al Congreso. Será designado Presidente electo, por la Junta Electoral Central, el candidato que haya obtenido mayor número de votos populares en esta segunda vuelta. El Presidente electo dejará inmediatamente de ser Diputado, cediendo su Acta al primer candidato no electo incluido en la lista electoral en la que aquél hubiere concurrido a las elecciones al Congreso .


99.2. El candidato electo será investido Presidente del Gobierno ante el Rey y con la asistencia del Presidente del Congreso y del Tribunal Supremo. La investidura facultará al Presidente del Gobierno para el ejercicio de la función ejecutiva, en la que actuará con total independencia, limitándose al fiel y exacto cumplimiento de las Leyes aprobadas por las Cortes Generales, que vinculan y obligan al Poder Ejecutivo sin que éste pueda oponer veto alguno, ni siquiera suspensivo. El Presidente del Gobierno elegirá libremente a los Ministros, que en ningún caso podrán ser miembros del Poder Legislativo o Judicial.”


99.3. Al Gobierno corresponde la potestad reglamentaria. En ningún caso las Cortes Generales podrán delegar en el Gobierno la facultad de dictar normas con rango de Ley. El Congreso, con el voto favorable de la mayoría absoluta de sus miembros, podrá disolver simultáneamente los Poderes Ejecutivo y Legislativo y convocar nuevas elecciones. La misma facultad corresponderá también al Presidente del Gobierno.


99.4.- Los Títulos III, IV, V, VI y VIII se interpretarán de conformidad con el principio de separación e independencia de los Poderes del Estado.

¿Por qué este mínima modificación lo cambia todo? Porque, gracias a ello, el Presidente siempre se comportará ante los separatismos como los dos presidentes que hemos tenido con mayoría absoluta. Fueron dos legislaturas: una del PSOE, con Felipe González y otra con Aznar, en las mismas circunstancias. En ambas ocasiones, los nacionalismos hicieron aguas, los separatismos se anquilosaron y ETA desapareció como el Guadiana.

Cualquier Presidente con mayoría absoluta tiene un comportamiento jacobino. Y defiende el Estado Español, que es de donde emana su poder. Esta es la solución fácil. Cualquier otra costará ríos de sangre.

CODA FINAL:

Aquí tenéis la verdad, aunque sé que os resulta difícil creerla. Y también tenéis la solución: basta con que la exija una porción suficiente del electorado para que los partidos se vean obligados a asumirla. Todos los españoles saben la solución, o la intuyen. Ningún español se dejará una gota de su sangre o de la de sus hijos por defender la Constitución de 1978, tal y como está. Ni uno solo, excepto aquellos que están a sueldo del Estado y no pueden evitarlo: políticos, fuerzas armadas y algunos funcionarios de Justicia. Todos esos que ya van armados o con escolta. Nadie más.

¡Cómo duele España! ¡Qué pena!

MESS Y TONY DÍAZ


NOTA DE IMPRESCINDIBLE LECTURA:




Consecuencias del cambio constitucional propuesto



::La desaparición del VOTO ÚTIL

en las elecciones al Legislativo, que es una aberración antidemocrática. Ya no servirá para nada. El Jefe del Ejecutivo se elige en la Segunda Vuelta. Cada ciudadano votará en la Elecciones al Legislativo al partido de su real preferencia, no como ahora, que por culpa del voto útil está a punto de desaparecer el PCE. El Parlamento será mucho más plural, y conseguir una mayoría absoluta en el Legislativo será prácticamente imposible.


::La puesta en su lugar de los nacionalismos

y, en general, de todos los partidos que medran como BISAGRAS, concediendo a uno u otro candidato con posibilidades de gobernar sus votos en la investidura. Ya no habrá más investidura de Poder Ejecutivo que la que otorga el Pueblo.


::El fin del Poder Único, Omnímodo e Impune

porque la independencia de Poderes Ejecutivo y Legislativo se legitima desde las propias urnas. Y cada uno de dichos poderes defenderá su cuota de poder y sus propio intereses. La recelosa vigilancia del Legislativo sobre el Ejecutivo será, al fin, posible.


::El fin del rodillo parlamentario y de las leyes ad-hoc

Nunca el partido del Ejecutivo tendría mayoría en el Legislativo, por la fragmentación real del voto popular. Las leyes serían discutidas y votadas artículo a artículo, aunque ello fuera más trabajoso. ¡Y que nadie nos venga con la "gobernabilidad" como excusa: porque esconden tras ella su querencia a la corrupción y el consenso! Gobernar es fácil, si se respetan las leyes vigentes, que no son cosa del Gobierno.


::El fin de la función del Rey

como proponedor del Presidente del Gobierno. Su papel sería ya totalmente representativo.


::El final del federalismo galopante

No habría más transferencias de competencias contra los deseos de los votantes. Porque el Gobierno no debería su investidura a los nacionalistas, sino al Pueblo. Y porque, sin necesidad, nadie transfiere su Poder. Los nacionalistas verán que se les acaba su capacidad de chantaje y se opondrán a esta medida. Pero ¿cómo van a justificar su oposición a que sea el Pueblo el que invista de poder? ¿Cómo?


::El fin del transfuguismo de diputados corruptos

No se darán casos como los de la Comunidad de Madrid, en que dos diputados autonómicos socialistas, corrompidos por la derecha, votaron contra la investidura de su propio candidato.


::El fin de los escandalosos gobiernos de coalición

que apartan del poder al partido más votado, como en Galicia, Canarias, Baleares y Cataluña. Será el Pueblo el que decida, no los cárteles de usurpadores de la voluntad popular.


::Fin de la disciplina de voto

Las urnas separadas para Legislativo y Ejecutivo también debilitarán la disciplina de voto actual —o mandato imperativo, que es inconstitucional, por cierto—, ya que los ciudadanos empezarán a fijarse en la actuación concreta de los representantes de su circunscripción provincial en el Parlamento por un lado, y en el Presidente del Gobierno por otro. Los partidos grandes, al perder la baza de la elección encubierta del Presidente en las elecciones, tendrían que empezar a amoldarse a las distintas circunscripciones, moviendo a sus parlamentarios por los medios provinciales, hablando de la defensa de la provincia, incluso permitiéndoles oponerse a algunas leyes que en otras provincias deberán apoyar.


::Se trata de un cambio constitucional no puede rechazarse

por los partidos políticos sin que se patentice que lo único que les importa realmente es la defensa de sus intereses como casta. No pueden negarse a ceder la investidura del Presidente del Ejecutivo al Pueblo, porque perderían toda su legitimidad como supuestos representantes del propio Pueblo Español.


::Es el paso imprescindible para evolucionar hacia una República Constitucional Unitaria

EL MAPA AUTONÓMICO ESPAÑOL SUPERA, EN CUANTO A  ATOMIZACIÓN DEL ESTADO, LOS DESIGNIOS DE ADOLF HITLER


y ello no es casual, puesto que el diseño lo realizó el Gobierno Alemán, asesorado por la CIA.

Salud.
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¿Son españoles los catalanes?

El 43% de los catalanes son independentistas, según un sondeo del Govern


A pesar de la banalidad de la noticia, pues parece que el sondeo de la Generalitat está más manipulado que un Premio Planeta, he analizado el “fet diferencial català” con la mayor objetividad de que soy capaz, y no he hallado nada que me permita verificar la tesis de que los catalanes son, en ningún aspecto, diferentes del resto de los españoles. Así, he constatado que:

Los catalanes, como el resto de los españoles, ignoran el concepto de democracia. Por eso, prefieren que sea el Parlament el que elija al President de la Generalitat, en vez de ser ellos mismos quienes lo hagan, y toleran que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña sea copado por jueces con dependencia orgánica de los políticos. Los catalanes, como el resto de los españoles, creen que tolerancia y consenso son valores democráticos, y no valores oligárquicos, que es lo que son de verdad.

Los catalanes, como el resto de los españoles, mantienen con sus impuestos a políticos descerebrados que los presentan ante el resto del mundo como auténticos imbéciles conformistas y cornudos políticos. Y es que los catalanes, como el resto de los españoles, no se miran en el espejo de los países democráticamente desarrollados, como Francia, a los que odian sin motivo, sino en países con partitocracias corruptas impuestas por los ganadores de la II Guerra Mundial a los derrotados para controlar la expansión del comunismo soviético.

Los catalanes de clase pudiente (de apellidos catalanes, por supuesto) tratan de distinguirse de la plebe por todos los medios a su alcance, lo mismo que las clases pudientes del resto de España. Los catalanes de pura cepa solían distinguirse de la chusma por la lengua que hablaban, pero los planes de inmersión lingüística pancatalanista han conseguido que los hijos de los inmigrantes hablen y escriban mejor catalán que ellos mismos (cosa nada difícil), y los están dejando sin diferencia ostentable. Así que tienen que recurrir, como el resto de los españoles, al alarde de su riqueza. Los catalanes de todas las clases sociales son engañados exactamente lo mismo que el resto de los españoles por los políticos, por el clero, por la Banca y por lo medios de comunicación.

Los catalanes, como el resto de los españoles, viven endeudados por encima de sus posibilidades, porque el pavoneo ha suplantado a la cultura en la escala de valores sociales. Los catalanes, como el resto de los españoles, creen que el conocimiento puede comprarse en una enciclopedia; que Literatura es el montón de bazofias que las editoriales le fabrican para decorar sus estanterías, preñadas de tópicos y transmisoras de lamentables escalas de valores que corrompen sus conciencias. En efecto, los catalanes, como el resto de los españoles, creen a pies juntillas lo que le dice El País o la Vanguardia respecto a la cultura; y abominan de la lectura de los clásicos, no vayan a encontrar en ellos verdades que les muestren que viven en el engaño. Así, los catalanes, como el resto de los españoles, consiguen no escuchar ni una verdad respecto de sí mismos jamás, viven en la autocomplacencia y se consideran diferentes (pero no para peor, claro).

Los catalanes, como el resto de los españoles, maleducan a sus hijos, los sobrevaloran y los convierte en carne de cañón en cuanto tienen edad de ser explotados. Como los catalanes, como el resto de los españoles, malviven con sus familias hipotecados hasta la jubilación, para trabajar más horas, mandan a sus retoños a desquiciadas guarderías tan pronto como éstas se los admiten; y luego a escuelas, institutos y universidades (una minoría) donde acaban de domarlos para impedir que puedan intuir siquiera lo que es la libertad.

Los catalanes, como el resto de los españoles, viven asustados ante cualquier cosa que no comprenden. Por eso son xenófobos, inmovilistas y casposamente inhospitalarios. Se mofan de todos los que consideran diferentes a ellos. Viven de espaldas a la realidad, y se estremecen nada más pensar en que la autoridad pueda desaparecer y dejar de protegerlos. Por eso, los catalanes, como el resto de los españoles, asumen sin rechistar leyes cada vez más coactivas de sus libertades, y hasta aplauden su puesta en vigor con alborozo. Asumen que la libertad de expresión no tiene límites en cuanto a lo banal, pero sí en lo importante o en aquello que moleste al poder establecido.

Los catalanes, como el resto de los españoles, ignoran que la Transición fue un chalaneo entre traidores, pícaros y ladrones; son monárquicos juancarlistas y disfrutan leyendo las nimiedades que la Casa Real protagoniza; babean ante las imágenes de las infantitas y piensan que Felipe VI será un rey democrático (?) porque se ha casado con la ex-juntaletras Letizia O. (¡La zeta hortera, cómo anticipaba su reciente nariz, cortada a escoplo!)

Los catalanes, como el resto de los españoles, son indiscretos y fisgones. Y por eso forman largas colas de vehículos para poder desfilar lentamente ante un accidente, pues se empeñan en mirar al paso si hay algún muerto o herido que les haga sentirse afortunados. Porque los catalanes, como el resto de los españoles, se lisian o mueren en carreteras secundarias alternativas porque no pueden pagar los peajes abusivos que les impone el poder oligárquico capitalista.

Los catalanes, como el resto de los españoles, son de raza común, producto de decenas de invasiones y ardorosos tránsitos, como se evidencia en su carencia de belleza, salvo honrosas y escasas excepciones. Los catalanes, como el resto de los españoles, lo que quisieran es ser vascos, pero eso está fuera de su alcance, por mor de la genética y de la calidad de sus criadillas. Pero, justamente por eso, los vascos, que a lo mejor va y resulta que son los únicos españoles de verdad, los desprecian muy merecidamente junto al resto de sus compatriotas, sean andaluces, aragoneses, castellanos o murcianos o lo que sea.

Como todo lo que antecede nos parece cierto e incuestionable, desde Ácratas nos atrevemos a proponer que, de consuno, La Generalitat y el Estado, resuelvan para siempre el sagrado enigma del fet diferencial català, y convoquen un referendum vinculante y definitivo en estos términos:

"¿Desea usted la independencia total de Cataluña o, en caso contrario, la desaparición de la autonomía catalana y la integración definitiva de Cataluña en el Estado Español para siempre?"

Así, sin términos medios. Y que sea lo que los ciudadanos catalanes quieran, entendiendo por ciudadanos catalanes lo que les dé la gana a ambas administraciones que eso signifique, aunque a mí no me dejen ni votar. La Generalitat será la primera en negarse a preguntar tal cosa a sus ciudadanos, porque atentaría contra los intereses de los catalanes de pura cepa, de dulces apellidos cátaros, que son a los que representa --banqueros, industriales y hombres de negocios--. Así que temen cualquiera de los dos resultados: ni quieren la ruinosa y pastoril independencia, ni la desaparición del mamoneo autonomista diferencial de la puta ramoneta: "Ahora soy Estado, ahora soy representante de un pueblo oprimido; pero tanto cuando voy como cuando vengo, sigo dándoles por el culo a todos los idiotas que me encuentro".

Lo que tan bien les funciona no lo cambiarán nunca, ya que los catalanes soportan la falta de democracia exactamente con la misma mansedumbre que el resto de los españoles. Como el resto de los españoles, prefieren vivir sojuzgados a ser libres y, si se les preguntara al respecto, gritarían “visquin les cadenes!”, igual que el resto de los españoles, aunque en otra de las lenguas de España, diferente del castellano, el gallego o el vasco.

En resumen, los catalanes, como el resto de los españoles, son una caterva de lloricas y de marietas irresponsables. Y, para su desgracia y por reiterado merecimiento, son putos y simples españoles. Y siempre, no nos quepa ninguna duda, lo serán.

MESS


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EL CHORIZO CATALÁN SEGUIRÁ CARÍSIMO

Anticipo de los resultados de los comicios catalanes (dos horas antes del cierre de los colegios electorales):

--Seguirá sin haber democracia en Cataluña, exactamente igual que en el resto de España, a la que pertenece muy merecidamente y en la que muy gozosamente se incardina, Transición mediante.

--Mandará en la Generalitat un chorizo u otro, da igual,

ELECCIONES AL CORRUPTÓDROMO CATALÁN

Ante la desvergüenza de la clase política catalana —caterva de parásitos embusteros, mezquinos y fascistas—, que se atreve a presentarse a unas elecciones cuya campaña es una de las más esperpénticas que jamás se han visto en el planeta, sólo cabe espetarles:

¡IDOS TODOS A
TOMAR POR CULO!

con un firmísimo propósito:

NI ACERCARNOS A LAS URNAS

VISITA A HITLER

La vergonzosa connivencia de los españoles con los represores de sus libertades, su cobardía innata, su desvergüenza, su permenente "¡Vivan las cadenas!", que ha cuajado en la tibia participación en la Huelga General de los asalariados de empresas de servicios y funcionarios —los mismos borregos esquilados que vendieron sus culos a la banca "para hacerse ricos con el ladrillo"—, a pesar del ejemplo de la paralización total de la industria (especialmente, metal y construcción), la minería, el transporte de mercancías y alimentos, ha determinado su propio futuro y el de todos los trabajadores de España. Para que se vayan concienciando de lo que ya inexorablemente les espera, reproducimos este texto de Giovanni Papini que ilustra el destino de todos los miserables sin espíritu.

Berlín, 10 de agosto.

La audiencia fijada en la Cancillería era para las diez de la noche, pero tuve que esperar más de una hora en un saloncito forrado de cuero, viéndome frente a frente con un dominante retrato de Federico II de Prusia. Me dijeron que a última hora el Führer había hecho reunir un consejo de generales. Finalmente, cuando me condujeron hasta su estudio experimenté la sorpresa de verme frente a un hombre que más parecía ser un bonachón policía vestido de civil que el dictador de un imperio. El famoso mechón que lucía sobre la frente no alcanzaba a darle un aspecto romántico ni belicoso. Me miró fijamente y en silencio por un instante, y luego dijo así:

—Sé todo acerca, de usted, y como no es ni diplomático, ni periodista, ni sacerdote, puedo hablarle sin perífrasis ni

TORO BUENO Y TORO MALO

La perversión del sistema partitocrático español es, en Cataluña, de criminal causa mayor. Acabando con la ficción representativa que jamás tuvieron los politicastros catalanes, hoy el Parlament ha perdido el último vestigio de razón para su existencia que pudiera restarle, tras blindar mediante Ley las crueles persecuciones populares de toros —embolados o no— en todo su territorio. Los mismos

DISQUISICIONES SOBRE DEMOCRACIA (III) LA LIBERTAD EN CATALUÑA

III.1

A pesar del martilleo a que ha sido sometida la maleable conciencia política de los españoles desde 1978, diseñado durante la Transición por los jefes de la futura Oligarquía de Partidos, aún quedan testigos que nos recuerdan lo que fue en realidad: una Gran Estafa democrática. Hay aún personas, como Antonio García-Trevijano que la vivieron y participaron en el proceso político post-franquista, que siguen recalcando que “la verdadera libertad política no instituye ni otorga las libertades y derechos civiles, sino que solamente, los reconoce como tesoro privado, los defiende como bien general y los promueve como ocupación

11 DE SEPTIEMBRE

En los telediarios españoles (especialmente, en los catalanes), se recuerda hasta el cansancio, cada 11 de septiembre, la conmemoración (que no celebración) de dos acontecimientos históricos: el derribo de las Twin Towers y el Día de la caída de la ciudad de Barcelona ante las tropas del Rey. Uno aconteció en el cerebro del Imperio, en 2001; y el otro en una de sus almorranas, en 1714. Uno fue crucial para el futuro del planeta Tierra; y otro trivial, anecdótico, una mera escaramuza en la lucha interna de las clases dominantes. Uno es una estafa, porque se refiere a un atentado de false flag, imputado a un evanescente Al Qaeda, pero ejecutado por terroristas de las cloacas de la CIA, el MI6 y el Mossad; y el otro es mentira también,

PARALELISMOS: KOSOVO-CATALUÑA

La independencia unilateral de Kosovo ha sido apoyada por la clase política catalana, aunque aclarando que no se deben establecer paralelismos. Como el catalanismo no da puntada sin hilo, hay que buscar la causa de tal comedimiento. Y la causa es que sí hay paralelismos, aunque no el que a la clase dominante del “tot-per-a-mí” le gustaría que hubiera. Y es que, en tal paralelismo, el papel de los catalanes no es el de los albano-kosovares separatistas, como resultaría oportuno a sus afanes centrífugos, sino el de los serbios.

Para establecer con claridad tal paralelismo, denominemos

LA LENGUA ESPAÑOLA, ILEGAL EN CATALUÑA (RELOADED)

Al hilo de la prohibición de la Fiesta en Cataluña por su Parlamento autonómico, vale la pena recuperar tanto este artículo de Maldito (que no suele escribir sobre asuntos de provincias) y la referencia que éste hace a otro  de agosto de 2006 sobre la falta de representatividad real de los políticos catalanes. A algunos les sorprenderá.

La Generalitat, en sesión solemne como pedo de vieja, acaba de promover al rango de Ley la orden administrativa que prohibía utilizar el español como

LA INMACULADA VOLUNTAD DE CATALUÑA

¿Es el seny el espíritu del pueblo catalán?, ¿es lo único que une a todos los catalanes sin diferencia y sin impedimento posible, como dice el señor Montilla? ¿Se encarna el seny, además de en todo catalán bien nacido, en los partidos, el Estatuto y la Generalidad y, por tanto, esa identidad apolítica hace innecesaria la representación política en Cataluña? ¿La voluntad del pueblo catalán es el cuerpo inmaculado del que surge la salvación nacional y los verdaderos catalanes deberían ser innatamente conscientes de la forma y límites de su Estado soberano? Si fuera cierto

ATAQUE DE CUERNOS

Cataluña es, desde este 28 de julio de 2010, un poco más identitaria, un poco menos española. La Fiesta Nacional de los Toros queda terminantemente prohibida en todo el territorio que el fascio catalán —que se identifica gratuitamente con la Nación Catalana— se ha apropiado, en exclusiva, para su propia explotación y engorde, de común acuerdo con el resto del fascio español. Por supuesto, no han quedado prohibidos los espectáculos de toros embolados que se celebran, con gran alborozo barretinesco, en toda Cataluña, lo cual demuestra que no se trata aquí de prohibir

¡SÍ, BWANA!

Hace algunas horas, el Parlamento de Cataluña ha votado por la abolición de la fiesta de los toros. Por 68 votos a favor, 55 en contra y nueve abstenciones, no habrá toros en Cataluña a partir de enero de 2012. Todo ello aprobado de forma impecable y muy democrática. Incluso los dos partidos mayoritarios, CiU y PSC, han dado “libertad de voto” a sus diputados para que votaran “en conciencia” lo que creyeran

Manifestación contra "La Roja" en Cataluña

El Molt Honorable President de la Generalitat de Catalunya, José Montilla, sabe que la manifestación del próximo sábado 10 de julio en Barcelona, bajo el lema "Som una nació, nosaltres decidim"(1), es una patochada sin pies ni cabeza, un acto de reafirmación para subnormales (me refiero a los votantes del PSC) que va a salirles muy mal, por muchos autobuses que descarguen en Barcelona, repletos de camaleónicos andaluces, mutados en catalanitos adoptivos, con sus respectivos carnés del PSC en la boca. Porque ¿cómo va a digerir el sufridísimo y charneguísimo Poble de Catalunya eso de patalear contra el Tribunal Constitucional (y, por ende, renegar de la Constitución Española) justamente la víspera del Gran Día en que la Selección Española va a proclamarse Campeona del Mundo de Fútbol en Sudáfrica? ¡Hay que ser inoportuno a fuer de ser gilipollas!

MÁS CORNADAS DA EL HAMBRE

No me gustan los toros. Pero aún menos que los toros me gustan la demagogia y el falso buenismo de los manifestantes antitaurinos catalanes —parlamentarios y mimados nenes de ERC, de la CUP— cuando fingen preocuparse por los animales torturados y lloriquean huecos. La atávica fiesta de los toros es cruel, desde luego. Pero no sólo porque mueran o se martirice a los pobres animales, sino por cosas mucho más importantes.

DEL NACIONALISMO

El Nacionalismo es una enfermedad universal cuya única curación es la muerte de los frenéticos. No podemos subsistir en un mundo cada vez más estrecho con ideas tan perjudiciales y, en consecuencia, pereceremos. El historiador del futuro explicará que la Naturaleza se vengó de los pueblos comunicándoles un espíritu de vértigo, y que el nacionalismo es un frenesí igual al que se apodera de las sociedades animales demasiado numerosas. Somos demasiados y queremos morir, necesitamos un pretexto noble y helo aquí: es el carácter, el más perfecto que existe, de la posesión y de la alienación que nos permite entregarnos crecientemente, según las necesidades, a los

CLAMA EL PROFETA

(A Mariam)

Todavía quedan
muchos palestinos vivos,
oh, hijos de Sión.
Un tiempo largo desterrándolos,
encarcelándolos,
torturándolos,
asesinándolos,

DEFENSORES DE LA "TERRA CATALANA"

Interesante concepto ese de la defensa de la Terra Catalana. Y de sus supuestos derechos, tales como su 'lengua propia' —'lengua telúrica', por tanto—.

Y yo me pregunto: ¿De quién es la Terra Catalana? Pues, en general, no resulta ser especialmente de los que la defienden. Cada palmo cuadrado de esa Terra Catalana

LA PRENSA ZOMBI CATALANA LLORIQUEA EN BLOQUE

Al grito de "¡boti, boti, boti, espanyol el que no boti!", doce periódicos catalanes publican hoy la misma editorial en la que coaccionan al Tribunal Constitucional para que dicte sentencia favorable a la constitucionalidad del Estatut de Catalunya, recurrido en esa instancia por el PP (ratoneramente, por cierto, porque no lo ha hecho con otros estatutos de autonomía de corte idéntico).

Plantean los medios corales que, sobre una Ley Orgánica aprobada en referéndum por uno de cada tres españoles con residencia administrativa en Cataluña —que eso es un

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