Mostrando entradas con la etiqueta FUDI. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta FUDI. Mostrar todas las entradas

La Economía no es una ciencia
Son habas contadas





Las crisis son cíclicas. Las hay de ciclo largo y de ciclo corto. Es así. No preguntes.

En las crisis hay escasez de dinero. Los bancos dejan de crearlo de la nada, según su costumbre y razón de ser, bien porque no encuentran a quién prestarlo con mínimas garantías de devolución o porque han alcanzado el límite legal de creación de dinero del aire. Se manifiestan de manera creciente los efectos de la escasez de dinero.

Un estado soberano, como la España de principios de los noventa(*), inyecta nuevo dinero en la economía. Al tiempo que devalúa la moneda. Creación de nuevo dinero y devaluación son fenómenos paralelos, si no precisamente conjuntos.

La crisis se aplaza porque hay dinero circulando. Los precios aumentan poco a poco hasta la nueva situación de equilibrio. No aumentan inicialmente, pues el dinero inyectado se utiliza para seguir con el ciclo económico, esta vez ficticio. Pero las importaciones de lo imprescindible marcan la pauta. De todos modos, la energía está gravada con tales impuestos que basta con reducirlos para mantener el statu quo. La gasolina, por ejemplo. La devaluación se considera que perjudica el poder adquisitivo de los ahorradores. Se cumple el objetivo de proteger a la nación, tanto al Estado como a la población.

En un país no soberano, como la España actual, eso no puede hacerse. La escasez de dinero, siempre provocada por los bancos, porque han dejado agujeros de dinero negativo inmensos, contrapartida de los créditos concedidos al buen tuntún, aumenta cada vez más. Porque las devaluaciones internas son así. Si no hay dinero hoy, habrá menos mañana.

La consecuencia es la ruina del país, que se vende a trozos para pagar deudas bancarias privadas. Nacionalizaciones de lo podrido y privatizaciones de los suculento.

El estado se sostiene del crédito exterior. No puede hacer el dinero que le falta. Se endeuda en nombre de todos.

La deuda pública crece de una manera imparable, anunciando la quiebra y las inevitables quitas (Grecia).

Se subvenciona a la población más pobre, cuyo poso, que sirve además de contrapunto o cuarta armónica, se importa en forma de inmigración forzosa, empujada a punta de pistola: para ellos, ayudas, subsidios, renta básica. Porque es eso o la delincuencia desaforada. La devaluación interna perjudica el poder adquisitivo de todos los que no son ahorradores netos.

Pero el tejido industrial y empresarial se ha deshecho. Reconstruirlo es tarea de décadas.

El Estado es cada vez menos respetado internacionalmente. La población se empobrece aún más, porque el Estado se vuelve contra ella: más impuestos, más represión al descontento, más leyes arbitrarias. Incluso quitas del ahorro en forma de intereses negativos o apropiación directa. Los ahorradores acaban jodidos también. Son los últimos en caer. Muchos sacan su dinero del país, imitando a los bancos y las multinacionales.

Al final, al Estado no lo respeta nadie, ni fuera ni dentro. La economía sumergida crece desmesuradamente porque es imprescindible para sobrevivir. Se cumple el objetivo de destruir la nación, tanto al Estado como a la población. Es el diseño del Nuevo Orden Mundial fascista.

Coda: En un país soberano, la situación (aunque sería imposible haber llegado a esta situación) conduciría al golpe de estado (partido nacionalista radical o revuelta militar). En un estado sin soberanía, al adelgazamiento de la administración. No hay otra.

Hagan sus apuestas.


FÉLIX UDIVARRI


NOTAS: (*) La democracia era deficiente, pero el Estado era aún soberano.Como lo fue durante la II República. Y por eso fue destruida a conciencia.



El desplome




Como veíamos venir, la guerra de divisas está produciendo consecuencias catastróficas. La Bolsa norteamericana se enfrenta al colapso, conforme la batalla monetaria se hace más y más virulenta. El índice Dow Jones acaba de establecer un nuevo récord: 800 puntos abajo en cuatro días. Nuestros lectores habituales conocen las causas. China, enfrentada a la caída de sus exportaciones, necesita hacer sus bienes más baratos al cambio. Desde el 8 de agosto, el yuan se ha devaluado un 9%. Y todos los expertos señalan que hay margen para bastante más. Toda devaluación significa que el estado pondrá en circulación más moneda en la exacta proporción en la que ha devaluado. Y que tal estado puede bajar las tasas de interés de su dinero --que es lo que acaba de hacer--, porque no lo necesita de los ahorradores. Ya se lo fabrica él mismo. Más dinero circulante conducirá a más inversión privada y, desgraciadamente, a un pronto encarecimiento de los precios internos.

China acusa a la Reserva Federal de los Estados Unidos de haber desatado la crisis actual al anunciar la subida de las tasas de interés para este otoño. Ello implicará una inmensa retirada de capitales de la Bolsa para acudir a la compra de bonos del estado. Y algo mucho peor: que las empresas no podrán acudir fácilmente al crédito a interés cero para recomprar sus propias acciones y levantar su cotización bursátil: más primas para los ejecutivos, mientras los accionistas son estafados, víctimas de la financiarización. Más ruina para los ciudadanos de los Estados Unidos, porque el gobierno no utilizará ese dinero para generar empleo, sino para seguir interviniendo en la política internacional como un caballo en una cacharrería.

¿Por qué devalúa China? Porque no tiene alternativa. Las otras dos opciones para seguir exportando --es decir, lograr que los bienes lleguen a un menor precio final a un arruinado comprador occidental-- son la subvención estatal y la bajada de costos, principalmente en forma de salarios. Y son ambas imposibles. Las subvenciones a la exportación son ilegales y serían contestadas con un cierre de fronteras comerciales. China ha intentado reducir los costos. Su propio desarrollo interior y sus propias burbujas han agotado la bajada de sueldos. China ha tratado de reducir el costo de las materias primas comprando minas en África, por ejemplo. Pero se ha encontrado con que su principal cliente comercial, los Estados Unidos, le ha hecho la guerra física, generando revoluciones, matanzas étnicas y creando facciones terroristas de Al Qaeda --facciones del estilo de Boko Haram, que dirige un pájaro que mejor haría dedicándose a las telenovelas-- para impedir los acuerdos de compra o la explotación viable. China ha tocado fondo. Así que no le queda otra salida que la devaluación.

La reacción de China es económicamente impecable. ¡Para eso sirve la soberanía monetaria, neoconservador ministro Guindos!... Estos últimos años de bonanza, China se ha deshecho de su exceso de bonos norteamericanos, comprando bienes raíces en todo el mundo y hasta en los mismos Estados Unidos. Del resto que posee se irá deshaciendo al ritmo que el mercado se lo permita para mantener al dólar lo más alto posible. Pero China no está sola. Forma parte de un grupo de países económicamente pujantes, los BRICS. La consecuencia directa ha sido la caída de todas las divisas sudamericanas a mínimos históricos, caída que lidera Brasil, que forma parte del mismo grupo, junto a Rusia, cuyo rublo, para regocijo de Putin, cayó en picado a consecuencia de las sanciones europeas por la guerra de Ucrania. La industria rusa se está haciendo cada vez más poderosa, tendiendo puentes comerciales y oleoductos con la fronteriza China.

Ante la perspectiva de que se realice el sueño de Putin, una zona de libre comercio que vaya del Cabo San Vicente a Vladivostock, a los Estados Unidos no les queda otra cosa que olvidarse del destino de los ciudadanos norteamericanos y amenazar al mundo con la guerra. Y gastar más billones de dólares en armas, dólares que ayudarán de paso a devaluar el dólar en el concierto internacional. Toda esta política desquiciada incluye una represión a su población nunca vista, bajo el pretexto del terrorismo de Al Qaeda (Al Qaeda, igual que el Estado Islámico, son caretas de Israel, en realidad).

Los Estados Unidos no tienen hoy otro Roosevelt que los saque de esta crisis. No habrá otro "New Deal" cuasi-socialista cuya culminación inevitable de una tercera guerra mundial. Ni otro Truman que consolide el proceso de recuperación posterior mediante su "Fair Deal" que condujo socialmente a la época más próspera de los EEUU.. El tan cacareado patriotismo norteamericano sólo afecta a la parte ignorante de la sociedad, parte que incluye a un gran sector de los servicios de seguridad e "inteligencia". Los dirigentes, los verdaderos mandarines, no sienten más afecto patriótico que el que da dinero. Los norteamericanos no utilizan los préstamos a interés cero de la Reserva Federal más que para especular en los mercados, no para emprender; y menos en la industria nacional, que requiere de mucho tiempo y esfuerzo. El escándalo de los esquistos ha demostrado una vez más que la rentabilidad rápida va muy por delante, no ya de la inversión en nuevas compañías rentables, sino de la propia industria estratégica nacional.

En realidad hay otro afecto que se les supone a los grandes financieros norteamericanos, aparte de al dinero... Los banqueros internacionales, por ejemplo, tienen la obligación de militar como sionistas. Muchos de ellos --como Rothschild, verdadero creador del estado de Israel-- lo son de corazón... si es que los financieros tuvieran en el pecho algo más que un músculo que les bombea sangre hasta el cerebro. Otros tan solo son buenos actores, fingen bien. Así que, cuando el Mossad toca el pito, todos forman y se cuadran como soldados de infantería. Como se cuadró el financiero sionista Larry Silverstein cuando se le ordenó comprar las Torres Gemelas, y éste las adquirió por leasing el 24 de junio de 2001, menos de tres meses antes de que fueran demolidas con Thermite por el Mossad. Los Estados Unidos han venido siendo mal dirigidos económicamente desde 1913 por una banda de parásitos. El lobby sionista en los Estados Unidos viene utilizando su tremenda influencia en el Congreso para anteponer los intereses de Israel a los norteamericanos. Porque Israel es un estado tan "amigo" de Norteamérica que tiene su propio grupo en el Congreso norteamericano, una institución bajo la influencia económica y legislativa del lobby AIPAC (American Israel Public Affairs Committee).

Con estos mimbres, no hay Estados Unidos que valgan. Por grandes que hayan sido, son hoy un títere, un perro al que desangrar. Y eso es lo que le está sucediendo. ¿Cómo se concibe un estado que se deshaga de toda su industria nacional, otrora la más importante del mundo, que permita que inmensas ciudades industriales como Detroit sean hoy vertederos, para comprar todos sus productos de consumo en China? La única respuesta es que se trata de un buen negocio, de algo que da dinero rápido. Para el gobierno norteamericano, permitir hacer billetes a los ricos es más importante que el futuro de la población que lo respalda con sus impuestos y con su sangre cuando le toca.

Lo que jamás entenderá un norteamericano, abducido por decenios de adoración al dólar, y menos un miembro del congreso americano, alcantarilla corrupta donde toda voluntad se compra y vende, es que a una gran nación como China, con las ideas claras,  le interese trabajar a costo o incluso perdiendo dinero. Por supuesto que sí le interesa, en las circunstancias actuales. Mientras lo hace, crea actividad económica --empleo-- en su territorio. Su objetivo es apropiarse de la energía neoliberal egoísta para crear una sociedad socialista pujante en su casa: Su objetivo es sustituir finalmente la decadente economía internacional por un gran mercado interior. ¿No está claro?

Y del perro muerto las pulgas huyen. Por eso, algunos de los principales financieros sionistas hace más de un año que abandonaron al dólar --petróleo y materias primas-- y mudaron sus negocios a Oriente. Casi sin dilación, el Euro fue atacado por los USA a cañonazos, que de eso trata la crisis de Ucrania. Con aliados como los norteamericanos, ¿quién necesita enemigos?

FÉLIX UDIVARRI



Inflación,
tienes nombre de mujer fatal



La definición que la RAE da de inflación ha venido cambiando con el tiempo:

La versión de 1940 decía que se trataba de una excesiva emisión de billetes en respaldo de moneda.

La versión de 1984 aclaraba el concepto como un exceso de moneda circulante en relación con su cobertura, lo que desencadenaba un alza general de precios.

La versión actual se desentiende de las causas, y se limita a definir la inflación como una elevación notable del nivel de precios con efectos desfavorables para la economía de un país.

Las dos primeras definiciones son correctas, según se esté en un sistema de patrón oro convertible o en uno de moneda fiat. La definición actual es un invento destinado a esconder al verdadero culpable de la inflación, que es la creación de moneda de la nada.

La inflación es, hablando con mayor precisión, el alza generalizada de los precios por el desequilibrio entre moneda circulante y la cantidad de productos en venta. Cuando un gobierno sin recaudación suficiente produce dinero y lo pone en circulación para pagar a sus funcionarios, en lugar de crear productos, sólo aumenta los precios. La inflación es una especie de impuesto del pobre —como lo es el IVA—, pues detrae su poder adquisitivo.

Por eso los quantitative easing norteamericanos —fabricación de dinero masiva— no producen inflación inicialmente, pues sirven solamente para equilibrar los balances de los bancos, muy deteriorados por la caída de valor de los inmuebles y otras inversiones. Pero la producirán en cuanto se desapalanque la sociedad lo suficiente, devolviendo una parte sustancial de sus créditos. Entonces, todo ese dinero de los quantitative easing de más se multiplicará por el efecto del sistema de reserva fraccionaria, inundando el mercado y produciendo una gran inflación catastrófica.

Debo decir que eso no lleva camino de suceder en Europa, si ésta continúa su política de rigor presupuestario —de recortes, vamos—. De modo que Europa habrá de fabricar también dinero si quiere que la devaluación del dólar no la arrastre a una crisis exportadora insuperable. Europa ha reaccionado ante los quantitative easing americanos tratando de evitar dos cosas al mismo tiempo: que la divisa americana se devaluase excesivamente respecto al euro, y que la inflación europea se desbocase como la americana. Durante estos últimos años, lo ha conseguido comprando dólares. Pero ya no puede seguir por esa vía, como tampoco puede China, que está utilizando su exceso de dólares para comprar propiedades industriales en EEUU y fabricar in situ. Japón ha emprendido su propia cruzada devaluatoria imprimiendo yenes a destajo. Así que lo que hará probablemente la prudente Europa es optar por un término medio entre lo de China y lo de Japón.

Mi vaticinio es que a finales de este año, tras las elecciones en Alemania, el BCE cambiará de política y se lanzará a imprimir euros. Si los distribuye en los países desarrollados, producirá inflación. Pero si los usa para financiar a las empresas de los exhaustos PIIGS, no. Con una distribución equilibrada de ese dinero podría conseguir sustituir parcialmente al dólar como moneda de reserva y mantenerse al nivel del resto de monedas fuertes, como el yuán, el rublo, los dólares canadiense y australiano, el yen, etcétera. La ayuda del BCE (a través del estamento que sea) se dará a las empresas para que produzcan (aunque tengan que exportar para vender) y a la creación de empleo como consecuencia. Empezarán por ahí. El consumo se activará en cuanto pueda, pues la gente tiene acumuladas muchas necesidades y deseos que realizará a la menor oportunidad(*).

En cuanto a EEUU, los precios se desbocarán como ya lo están haciendo, aunque oculten una inflación de dos dígitos tras una cortina de datos falseados. Es tal la barbaridad de dólares creados en el mundo, quizás 3.000 billones, que la desconfiaza producirá una caída de cotización espectacular. Los dólares internacionales se derivarán para adquirir bienes raíces y valores en EEUU. Wall Street irá falsamente muy bien, mientras que el mercado de bonos se hundirá absolutamente. Una serie de nuevas burbujas (inmobiliaria, tecnológica, de valores...) absorberán el exceso de dólares y, finalmente, inundarán la calle llegando al precio de la triste pizza.

Alguien pensará que ello activará la industria americana. Pero ese efecto será minúsculo, pues la inundación de dinero hará que este se dirija a la inversión en las etapas más próximas al consumo. Es decir, a la elevación simple de los precios. De modo que seguirá siendo preferible comprarse un Audi que un Ford, pues el último será también carísimo y sobrarán dólares. La Merkel, feliz. Hasta que EEUU levante barreras aduaneras compensatorias y entonces llegará el fin. La siguiente medida será ya la recogida obligatoria del oro a un precio establecido, oficial y fuera de mercado y la sustitución de la divisa norteamericana por un "nuevo dólar" para cuya viabilidad ha tratado de embaucar a canadienses y mexicanos.

Tiene gracia esto de adivinar el futuro.

FÉLIX UDIVARRI


NOTA:  (⁾ No me refiero a los pobres. Estos no realizan deseos, sino que se limitan a satisfacer sus necesidades básicas. Me refiero a la mayoría de los españoles con trabajo, que ahorran cuanto pueden por temor al incierto futuro. Aunque estén llevando al país al colapso, hacen lo que deben hacer. No es su problema reparar lo que el Gobierno destruye.



Un Mundo Feliz
Colapso Financiero en EEUU






El dólar no vale ni el papel en el que está impreso. Ya lo dice la propia FED que lo produce, que sólo la confianza de los tenedores y la escasez lo sustentan. Pero, en estos momentos, el dólar es súper abundante. EEUU vive a crédito desde hace décadas. Los estadounidenses, también. Al igual que todos los países del sur de Europa, ha vivido a expensas de quienes les vendían productos a cambio de bonos del Tesoro.

Rothschild, el verdadero amo de Occidente, ha avisado a través de su FED a los principales bancos internacionales (se dicen norteamericanos, y son Goldman Sachs, JPMorgan, Citigroup, BofA y Morgan Stanley) para que se preparen para el colapso financiero. Después de tanto tiempo de utilizarlos para sus fines, los despide —en realidad, el fin era uno sólo: recolectar tanto oro físico como pudiera antes del desencuadernamiento del Imperio Americano y antes de procurarse su propio traslado como parásitos a otro imperio incipiente, a través de la creación de una nueva moneda internacional respaldada por el oro—. Y todos esos bancos, expuestos públicamente sus cientos de estafas y escándalos, se quedan con el culo al aire.

Y el colapso inevitable será este otoño. No puede dilatarse más. Las mayúsculas inyecciones de dinero de la FED (los Quantitative Easing) no harán otra cosa que disparar la mayor inflación conocida en el planeta desde la del marco alemán en la crisis del 29.

Bien sabemos que se han resistido cuanto han podido. Pero el Euro alemán (¡siempre Alemania!) les ha tomado la delantera en Occidente con su enorme poder industrial. La Usura se ha esforzado, agotando las fuerzas del ejército USA, en la conquista de países díscolos, empeñados en trasladar sus ventas de petróleo de dólares a euros —así cayeron Saddam y Gaddafi; así caerá Al Assad, si Alá no lo remedia—. A la Sinarquía Financiera Internacional le importan todas las monedas en que puede practicar la usura, pero especialmente el dólar, que tiene el privilegio de fabricar de la nada en su propio beneficio.

Bien sabemos que la SFI ha atacado el Euro cuanto han sabido. Las agresiones, ocultas mediante sofisticados productos financieros, a Grecia, Irlanda, Portugal, Italia y España no han sido sólo para ganar dinero. De hecho, el ganar dinero ha sido secundario algunas veces. Cualquier banco que, como Goldman Sachs, ataca en solitario a un país como Grecia, se arriesga a que el Banco Central Europeo responda como lo hace usualmente la FED, con una inyección masiva de dinero, y el banquero agresor pierde hasta la kipá. Si el BCE no lo ha hecho aún es porque está controlado por el Bundesbank, y éste espera a que hasta el último gramo de oro de los PIIGS esté bien seguro en sus bóvedas acorazadas.

Pero volvamos al asunto: a partir de noviembre —tras las elecciones presidenciales norteamericanas— , EEUU suspenderá pagos y monetizará su deuda. Es decir: pagará intereses y principales con dólares recién impresos. Y todo habrá terminado. Los dólares del mundo se cambiarán en otras monedas fuertes mientras puedan y, cuando no puedan, saldrán al mercado a comprar oro, plata, bienes inmuebles y tierras de labor. Y el dólar se distribuirá hacia abajo en la pirámide de la riqueza y, conforme baja peldaños, su valor se irá reduciendo hasta que valga sólo como papel para reciclar. Será el fin del Imperio Americano como ha sido conocido hasta ahora.

Como reacción ante los avisos de Rothschild, los bancos de la FED toman posiciones. Goldman Sachs ha creado un banco privado para gente ultra rica —los ricos de EE.UU. siguen llenándose los bolsillos—. A pesar de que algún financiero de menor calibre, como fue Madoff, vaya a la cárcel para contentar a los expoliados por los banksters, los menos ricos que demandan a los bancos de inversión por la crisis hipotecaria y por la ruina general que han generado, el Departamento de Justicia seguirá protegiendo a los grandes. Sirva como ejemplo que ahora mismo no ve causa y acaba de archivar la investigación a Goldman Sachs por sus maquinaciones contra los intereses de sus propios clientes en beneficio del banco, de sus clientes especiales y de sus altos ejecutivos.

El futuro en EEUU está crudo. El control de la población empieza a resultar agobiante y ya hay 80 millones de norteamericanos por debajo del umbral de la pobreza (no 50, como aseguran los medios). El poderío industrial norteamericano está deshecho, víctima de la obtención de dinero fácil y de la especulación. La dictadura, encubierta por el patriotismo anti-terrorista, se manifestará en una represión de violencia extrema perfectamente calificable como terrorismo de estado. Pero el norteamericano es un pueblo armado, así que la reacción popular puede llevar a matanzas generalizadas y a una guerra civil. Ya se verá.

La SFI, anticipándose al declive del ejército USA, viene invirtiendo desde hace tiempo en la creación de ejércitos privados, mercenarios altamente cualificados y dotados de la mejor tecnología provista por los EEUU. Es el futuro. Las multinacionales financieras y las explotadoras de mano de obra barata movilizarán ejércitos “de protección” capaces de masacrar a quien se oponga a sus intereses. Pero eso no es suficiente para enfrentarse mediante las armas con Rusia o China. Así que habrán de emplear su método de siempre:

1. Igualar la paridad de rublos o yuanes con la nueva moneda internacional respaldada por el oro de la Casa de Rothschild.

2. Invertir masivamente en Rusia y China a bajísimo interés.

3. Al cabo de una década, reclamar los créditos, provocando una crisis.

4. Refinanciar esos créditos impagables a mucho mayor interés, con renuncia expresa a la inmunidad soberana.

5. Precipitar la quiebra del país anfitrión.

6. Embargar su oro y todas las infraestructuras rentables.

7. Destruir su moneda y crear una nueva desde un banco cental controlado por la Casa de Rothschild.

A partir de ese momento, en medio de una crisis global insuperable, aparecerá un Gran Líder Mundial respaldado por la SFI y por sus medios de comunicación (que serán todos los del mundo), y un Gobierno Mundial será sometido a referéndum e implantado globalmente.

Para entonces, el dólar será el verde recuerdo de una Arcadia perdida. Algo que se sostuvo más allá de toda lógica gracias a las guerras dispersas, al desprestigio del Euro, orquestado desde los medios, y a la credulidad de los norteamericanos en que no era posible que el Dios en el que confían, según reza su dólar, pudiera abandonarlos a su suerte. Y los yanquis comprenderán que el buen vivir como cerdos de engorde, el esquema del sofá y de las cervezas, pizzas y hamburguesas baratas y de la movilidad regalada gracias a la gasolina abundante ha terminado; que van a tener que adelgazar y ponerse a trabajar en lo que nunca debieron abandonar: la industria y el agro. Esta vez al ritmo de los chasquidos de un buen látigo sobre el lomo. El mismo látigo que desolló el lomo de los países que las multinacionales humillaban para fabricar lo que los norteamericanos consumían, gracias al crédito ilimitado.

FÉLIX UDIVARRI

¿Miedo a qué?

Guerra total contra la doctrina de shock del PP


Antes, Ácratas era la excepción que avisaba de lo que venía y nos llamaban amarillistas. Ahora todos los medios, que antes mentían diciendo que no pasaba nada, abundan en la crisis, avisan de los grandes males que se nos avecinan. ¿Qué ha cambiado? Lo único que ha cambiado es el Gobierno. El anterior navegaba con exagerado optimismo de marino de agua dulce y éste avisa de tempestades imposibles de capear, mientras aprieta las tuercas y desmonta el estado del bienestar, tratando de asustarnos y desorientarnos, tal como preconiza la doctrina del shock.

La única respuesta posible ante la política adoptada por el gobierno de Rajoy, al dictado de sus economistas friedmanianos, es no tenerle ningún miedo. Sólo se teme aquello que no se comprende, dice MESS y tiene razón. Y a estos perros peperos los comprendemos perfectamente. Sabemos lo que están haciendo y que los recios muros de su represión económica tienen la dureza de un suflé. Vemos cómo se comportan y averiguamos en ello lo que más temen, pues en sus métodos para asustarnos subyacen sus propios miedos.

Entendemos que asumen como legítima —son sus puntuales ejecutores— la estrategia de la Sinarquía Financiera Internacional, parecida a la técnica utilizada para la extracción forzada del crudo: se inyecta aire creando una burbuja de alta presión en la bolsa del yacimiento y el crudo mana a través de un tubo sumergido. El aire es gratis, y lo que la SFI insufla en las burbujas financieras que maquina también lo es para ellos: dinero recién creado de la nada. Y lo que obtienen es lo que nos hemos ganado teñido por la sangre de quienes nos precedieron en la lucha de clases: bienes del común muebles e inmuebles, empresas públicas rentables, como los aeropuertos de Barajas o el Prat, privatización de servicios públicos, como la sanidad o la enseñanza o el saqueo de nuestras pensiones, todo muchísimo más valioso que el mero crudo.

Entendemos por qué han dividido su política económica en dos: un ministerio para sacarnos la sangre (Hacienda, con el vampiro Montoro al frente) y otro para calmar a los acreedores internacionales de la SFI (Economía, con el experto en quiebras, de Guindos, al timón). Sabemos que no pueden mantener la presión de su terror estatal de pacotilla por mucho tiempo. Nos reímos de ellos y esperamos. Sin aceptar nunca sus órdenes. Tenemos claro que su dinero y sus dioses son falsos. Aquí, a esta actitud, le llamamos una vez la estrategia del camaleón: Camuflarse en la trinchera, pero no abandonar jamás la lucha, pues sólo quien abandona pierde. Y salir de ella solamente para asestar golpes precisos.

La mejor manera de dinamitar las estructuras del poder autocrático es no creérselas nunca y jamás colaborar con ellas. Los españoles constituimos un pueblo singular. Muy experimentado en el arte de encajar y filtrar mentiras. No es fácil engañarnos, aunque finjamos que sí. El franquismo tiene buena parte del mérito, pues constituyó el más duro y angustioso shock que los españoles hemos recibido jamás. ¡Las cosas que más tememos ya nos han pasado en la vida!

No hay nada institucional o sagrado que al español no le produzca hilaridad en su íntimo fuero. No cree en ni dios ni patria ni justicia ni democracia, sabe que son conceptos hueros. El español solamente se siente responsable de una cosa: de sus hijos hasta que son lo bastante fuertes para valerse por sí mismos. Y no los engaña, sino que les muestra la realidad: que todo está muy jodido, pero no perdido. Y que hay que hacer las cosas que le dan a uno miedo para perdérselo para siempre: lo mismo entrarle decidido a una mujer guapa que enfrentarse a la Policía en una algarada defendiendo una causa justa.

Los españoles hemos demostrado a lo largo de la Historia que somos duros de cojones. Pero también sabemos esperar a que la fruta esté madura para alargar la mano. Y mientras nos resistimos a abandonar la sombra del árbol, esperamos pacientemente para asegurar la respuesta. Es la pasividad la que produce miedo, no la espera para el contraataque, que puede ser demoledor. ¡Aún tiemblan de pavor los descendientes de los soldados franceses de la Guerra de la Independencia de 1808!

Nada es definitivo en esta prevaricadora administración de la injusticia que impera en España. Los españoles desahuciados vuelven a entrar a sus viviendas, derribando la puerta de una patada pocas horas después de ser puestos en la calle. Puentean contadores, trabajan en negro, colaboran con sus vecinos. Y una vez fuera de los circuitos económicos, que son los únicos que le interesan a la Ley, se sienten libres de verdad, a veces por primera vez en su vida: sin deudas económicas ni morales. La experiencia de perder el miedo es única y maravillosa.

No hay que dejarse vencer. El que entra en pánico lo pierde todo. ¿Crisis? ¡Que la jodan a la crisis! Los acojonados, los que tienen algo que perder de verdad son los ricos, los terratenientes, los especuladores y sus testaferros, los políticos parásitos. Arriesgan sus cuellos y sus fortunas. Arriesgan su preeminencia y su prevalencia. Sus montañas de dinero falso no sirven en nuestro mundo. Y no vamos a regalarles nuestro sudor jamás, ni a engordarlos más que para la matanza, como a los cerdos.

El español piensa en las mentiras que le cuentan y anota quién se las cuenta, mientras come pan y tocino y, con la grasa que éste rezuma, afila el cuchillo contra una piedra.

"Tu tiempo llegará, noble filo".

FERNANDO TARRIDA DEL MÁRMOL y FÉLIX UDIVARRI

El capitalismo
(eufemismo de usura terrorista)
morirá matando





I

Acabando el 2013, el capitalismo es ya un pestilente cadáver maquillado en su féretro(1) —por irresponsabilidad, corrupción, idiotez de los líderes políticos, o por la suma de las tres causas— a base de insuflarle dinero público para que no se le vean los gusanos.  La crisis mundial no es coyuntural, sino la consecuencia inexorable del capitalismo cuando éste se aplica sin impedimentos, a escala mundial. El capitalismo, en su ceguera por la obtención del beneficio, ha mutado en cada vez más perversas formas que sólo han acelerado su muerte. Los instrumentos financieros sin regulación (over the counter, sobre acciones, bonos, materias primas, swaps o derivados de crédito) han convertido las inversiones mundiales en una timba de apuestas en la que los bancos han sido los crupieres que han hecho jugar a los ahorradores sin saberlo (las viejecitas desconocen que su dinero está siendo apostado en hedge funds y que probablemente no lo recuperarán nunca).

No es posible que el capitalismo salga de ésta. Sólo en España, el pasivo financiero de la economía es de 11 billones de euros —11 veces el PIB anual—, de los cuales casi 6 billones yacen en los bancos en depósitos o valores diferentes de las acciones (bonos, letras), mientras, el drenaje de fondos bancarios de España hacia el extranjero supone unos 150.000 millones de euros al año, y acelerando. Eso representa la quiebra técnica del sistema financiero. Lo que vemos no es una aberración del sistema capitalista, sino el sistema capitalista funcionando a pleno rendimiento y matando el cuerpo al que depreda, que es el mundo. Antes hacía lo mismo, pero en países lejos de nuestra vista, en África o América del Sur. Ahora la estafa del capitalismo es global. La economía real del mundo en bienes y servicios —PIB mundial— es de 65 billones de dólares al año, mientras que los valores derivados OTC de acciones y divisas suman 1.650 billones ­—¡en una década!—. Si esos 1.650 billones reclamaran rentabilidad sólo al 5%, representarían 82,5 billones al año. Es decir: harían falta 1,26 veces el PIB mundial para pagar los intereses del dinero creado mediante la especulación. Como eso no es posible, el capitalismo crea cada año nuevo dinero para pagar los intereses del que anteriormente creó. Eso es lo que se denomina un “esquema de Ponzi” o estafa piramidal. Y como todos los esquemas de Ponzi (te recordamos, oh, Madoff), cuando es descubierto, arruina a todos los tenedores de los valores especulativos, que no valen nada. Entonces nadie acepta papel para cobrar intereses y lo que quiere es que le devuelvan su inversión. Pero ese dinero no existe. Fue creado de la nada usando como contravalor propiedades mobiliarias e inmobiliarias en el mundo entero, que sí valen los 1.650 billones de euros.

Como hemos hablado ya muy claro y lo bastante técnicamente como para que las mentes de nuestros lectores se pongan a pensar, veamos las consecuencias, a partir de ahora, de esta crisis que afecta a los fundamentos mismos del capitalismo. En vano el inhumano dinero creado de la nada —recordemos: 1.650 billones de dólares— tratará de especular con los alimentos. Estos representan una pequeña fracción del PIB mundial, y es mucho el dinero que desea invertirse en busca de rentabilidad. Tampoco puede hacerlo con las materias primas. El petróleo representa solamente 3,5 billones al año en valor total de extracción y venta al precio de mercado. El capital inventado no puede ni siquiera quedarse con países enteros en propiedad para explotarlos, pues los capitalistas no saben hacer nada útil. Sólo especular... Quizás el más afamado y salvaje especulador del mundo sea el CEO de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein. Ese hombre, que hunde estados y hace dinero a espuertas cada día, es un perfecto inútil si se le deja solo en una isla desierta. o al mando de una patrulla en un frente de guerra. o explotando una hectárea de huerto para sustentar a su familia. No sabe hacer nada más que crear sofisticados instrumentos de expolio con los que estafar incluso a sus propios clientes. Y como él, hay cientos de miles de especuladores que hacen sus fortunas trajinando y timando a sus congéneres.

¿Qué es lo que todo eso significa de modo obvio? Pues que el producto de su trajín de usureros, el dinero que obtienen, no tiene ningún valor. Por dos razones: porque no se puede comer... y porque hay tanto dinero creado que, en cuanto se sepa, no lo querrá nadie. No nos referimos, quede claro, a los 1.650 dólares que ingresa un asalariado, que puede intercambiar por comida, techo, educación, medicamentos u ocio. Sino a los 1.650 billones que no tienen nada que comprar, pues no existe nada que valga tanto. Ese dinero solamente es útil para inflar burbujas, para ganar más dinero y para satisfacer el ego de pichacortas siniestros como Blankfein.

Dice la gente sabia que el capitalismo es, en sí mismo, injusto e inhumano. Añadimos nosotros que es, además, estúpido, ineficiente y suicida. El capitalismo actual ha dejado en mantillas al colonialismo imperialista del siglo XX, pues, en su presión explotadora desde la Sinaquía Financiera Internacional a los estados y las empresas, induce la explotación extrema de los seres humanos, la desolación, el despilfarro y la degeneración de los recursos naturales y de los trabajadores de todo el planeta hasta el punto de poner en riesgo la dignidad humana y vida misma. La destrucción de todo lo colectivo, lo público. Y las multinacionales, presionadas por la Sinarquía Financiera Internacional (SFI), en una huida hacia delante, toman el dinero ilícitamente drenado a través de los instrumentos especulativos e invaden el mundo sin someterse a ley alguna, abriendo nuevos mercados en aras del beneficio de la misma manera que un cáncer de pulmón invade nuevos alvéolos en aras del progreso de la enfermedad. La voracidad del capitalismo, como la del cáncer, no tiene otro límite que la muerte del huésped. Necesita expandirse continuamente para subsistir. El capitalismo es, en sí mismo, un gran esquema de Ponzi.

II

Los ignorantes confunden el capitalismo con el libre mercado. No son lo mismo. De hecho, el capitalismo odia el libre mercado. Lo que hace el capitalismo es retorcer el libre mercado mediante la especulación, la corrupción de las autoridades y las burbujas. Cuando el capitalismo agota a un país, lleva a la ruina a su banca, y ésta exige inmediatamente que la sociedad corra con sus pérdidas. ¿Es privatizar los beneficios y socializar las pérdidas la alternativa que propone el capitalismo al comunismo soviético que derribó en 1991 a base de corrupción y desgaste bélico? El libre mercado nada más puede existir en un ambiente de competencia perfecta. Pero no puede haber tal cosa cuando el capital se concentra en tan pocas manos como las de los miembros de la Sinarquía Financiera Internacional. El dinero funciona en régimen de oligopolio, estableciendo precios y políticas sin otro objeto que la rentabilidad de él mismo.

Cuando estalló la gran burbuja de los instrumentos financieros derivados, los bancos empezaron a quebrar y, tras ellos, las compañías aseguradoras de las operaciones financieras. Entonces, los capitalistas demostraron de qué pasta están hechos: Los neoliberales seguidores de filosofías del egoísmo, de la búsqueda de la propia felicidad a cualquier precio, como la de la sionista rusa Ayn Rand, se echaron a llorar pidiendo la protección de sus estados respectivos. Pero ¿cómo osaron pedir dinero a los mismos estados a los que extorsionaron mediante el crédito usurario? Su argumento fue (y sigue siendo) que los bancos, como creadores del dinero requerido por todo el estado, deben ser preservados con leyes draconianas y rescatados con fondos públicos. Entonces, la corrupción política se puso en marcha...

Desde el estallido de la crisis se han venido produciendo masivas inyecciones de dinero, extraído por arte de birlibirloque de unos hipotéticos futuros impuestos de los contribuyentes. Pero, como el lector imagina, la capacidad de incremento impositivo del planeta es una fracción mínima, un 2-3% como máximo, de ese PIB de 65 billones de dólares. Y el agujero contable de los bancos no tiene fondo. Así que se trata de otra medida inútil, dinero tirado, ruina innecesaria. Para lo único que han servido las transfusiones dinerarias a la banca ha sido para arrasar el sistema de pensiones, el seguro de desempleo, la educación, la sanidad y los derechos fundamentales de los ciudadanos. Y todo ese dinero sólo ha servido para alimentar el agujero negro, cada vez más grande.

Pues la peor consecuencia de esta debacle financiera es la devastación de la economía productiva, que no puede trabajar en un ambiente en el que el dinero corre hacia donde husmea beneficio rápido, sin producir nada. El volumen de la economía especulativa es tan enorme, comparado con el de la economía productiva, que ésta es un escenario enano para mover tanto dinero. Y encima, si es más rentable quebrar una empresa y venderla en pedazos, se destruye. El capitalismo es el cáncer que clausura alvéolos pulmonares sanos aún, en vez de seguir respirando con ellos. La asfixia de la base productiva se produce mediante una tenaza inexorable: la mordaza de arriba es la regresión del crédito que implica despidos masivos; y la de abajo, el encogimiento del consumo, que bloquea las ventas. Cuanto más aprieta una mordaza, más lo hace la otra: Un ciclo continuo que se retroalimenta.

Pasaremos por alto la crisis en su vertiente ecológica. En estos momentos se trata de algo secundario cuando la vida de cientos de millones de seres humanos está en riesgo cada día. Se dice que los recursos naturales no son suficientes para mantener el actual estilo occidental de vida. Pero es que ese estilo de vida está acabado, no puede sostenerse. Ni el saqueo ecológico ni el calentamiento global son importantes ahora, aunque parezca increíble. El hecho de que ciertos foros (dirigidos a distancia por la SFI) los mencionen tanto es asaz sospechoso. El peak oil se alcanzó justamente el año en que estalló la crisis financiera. Y eso no puede ser casual —creer en tales casualidades es una forma de religión: la misma que sacraliza a los árboles o las focas en vez de a los niños que viven en los vertederos de medio mundo—.

En toda esta crisis espectacular que estamos protagonizando, mediática y sonora como ninguna, de dinero que busca inversion especulativa, no podemos dejar de destacar el papel de los EEUU de Norteamérica como instrumento destructor y genocida en manos de la Sinanquía Financiera Internacional (SFI). La guerra siempre fue, hasta ahora, la solución final de las crisis financieras de los imperios coloniales. La política de los EEUU en el mundo, asumiendo la orquestación del terrorismo internacional por el estado de Israel, e instrumentalizando las guerras locales, tiene sentido solamente analizándola desde el punto de vista de la devolución de la deuda financiera que tiene contraída con la SFI, que es del orden de 40 billones de dólares —15 billones son de deuda pública—. EEUU está empleando ingentes cantidades de tropas, armamento y munición, bajo la bandera de la libertad y la democracia para mayor desfachatez, en invadir países con importantes recursos naturales. El proyecto es claro: apoyo a sus multinacionales energéticas y constructoras por un lado. Pero por otro, el cobro a precios estratosféricos de su gasto de guerra hasta la última munición de uranio empobrecido. ¿A quién se le cobra? A los derrotados. ¿Cómo lo pagan? En primer lugar, con todo el oro, divisas y valores que poseen, que pasan directamente a las bóvedas de la SFI. Y en segundo lugar, en crudo y minerales que los EEUU cambian a las multinacionales por dinero, que es reintegrado a la SFI. Esta segunda parte es muy limitada. Ya dijimos que todo el crudo anual mueve solo 3,5 billones de dólares al año. Pero ¿Cuánto puede cobrarse en botín de guerra por una bomba de racimo? No, desde luego, su precio en una empresa de armas. No es lo mismo comprar una bomba que comprarla, dotar a un ejército con ella y arrojarla sobre “territorio amigo que ansía la democracia occidental”. Su valor puede multiplicarse por mil. En definitiva: así como otros países pagan a los usureros de la SFI mediante loterías o aeropuertos, EEUU paga a la banca sionista que instrumentaliza la FED convirtiendo en cash su armamento —bastante de él, obsoleto— y sus efectivos muertos, al tiempo que obtiene su beneplácito por estar ayudando a la confortable expansión del estado de Israel.

Pero no todo van a ser alegrías para el Sanedrín del dólar. También le han salido algunos países respondones. Uno: Los países emergentes —los BRICS— se están desdolarizando y exigiendo el reequilibrio del DEG —moneda sintética respaldada por una cesta de divisas para pagos internacionales— o alguna otra moneda creada por ellos mismos —atención: lo intentaron antes Saddam y Gaddafi y por eso terminaron el uno ahorcado y el otro muerto a palos—. La respuesta de la SFI ha sido la continua amenaza militar sobre Rusia desde todas sus fronteras europeas y mediorientales —el escarceo en Osetia, Georgia, llegó a producir bajas entre efectivos rusos y norteamericanos enfrentados—; y el control del suministro de Irán a China a través del oleoducto que atraviesa Afganistán. Dos: Los países de la Alternativa Bolivariana para las Américas) están nacionalizando recursos naturales (REPSOL) y girando fuera de la órbita financiera internacional, sabedores de que todo país que cae en las garras de Fondo Monetario Internacional se arruina absolutamente con sus préstamos usurarios y pierde todos sus recursos en favor de las multinacionales controladas por la SFI. Tres: Rusia-China han puesto fin a la falacia de las “primaveras verdes” en los países productores de crudo, plantándose en Siria frente a la OTAN, y han dotado al gobierno socialista de Al Assad del más moderno armamento defensivo, especialmente de misiles anti aéreos que hacen demasiado arriesgada la misión de los bombarderos de la OTAN que trituraron Trípoli el año pasado, masacrando a decenas de miles de libios.

III

Y vamos ahora a exponer la verdadera solución a la crisis financiera, que se evidencia en cuanto se comprende la esencia del problema. El problema es el dinero. Sí. Pero no el dinero que sirve para comerciar y ahorrar dentro de la economía productiva, sino el otro: el inventado mediante los instrumentos financieros fraudulentos desregulados aposta mediante la Ley Clinton de 2000. Ése dinero masivo es letal, no sirve más que para destruir la economía productiva. ¿Puede resolverse el problema que representa en el planeta Tierra la anulación de ese dinero que contamina todo esfuerzo humano por superar la crisis? Por supuesto que sí. Mediante medidas fiscales extraordinarias. Justamente las contrarias a las que preconiza el PP a través de sus ministros Montoro y de Guindos. Nada de aministías fiscales, por otra parte injustas e ineficaces. No se trata de atraer dinero ilegitimo, sino de anularlo. Asignarle un valor exactamente cero. Cualquier capital procedente de un paraíso fiscal debe, en España, no valer nada. Conforme entra por las fronteras electrónicas debe ser requisado por el Estado y asignársele el valor nulo. Volatilizarlo. Si esto se hiciera en el mundo entero, todo el dinero creado especulativamente desaparecería. Se sigue luego la inspección de toda fortuna. Todo lo amasado mediante los instrumentos financieros de diseño para la estafa será requisado y puesto a valor cero.

Se me dirá que el resto del mundo, que no sufre nuestra crisis, no va a hacerlo. Y que España no puede salir de la crisis por sí sola. Pero se equivoca quien lo piense. El instrumento es entonces el cambio de moneda de la noche a la mañana, la salida del Euro, la nacionalización de la banca. Y entonces sí, de forma nacional, depurar responsabilidades de los especuladores y sus cómplices en la función pública. No se les arrebata nada que no hayan obtenido ellos de manera fraudulenta, violentando las leyes del libre mercado. Muchos de ellos acabarán en la cárcel por delitos como el fraude a la Hacienda Pública (no podrá Emilio Botín pulsar los mecanismos que le evitaron la cárcel en el caso de las cesiones de crédito de Banesto), pero todos ellos quedarán en ruina, sin el dinero que ganaron especulando. Da igual si han sido reyes del ladrillo, políticos mediáticos, comisionistas reales o financieros de bogavante y prostituta de lujo: la cárcel será su destino, si no optan por el exilio furtivo, al modo de Luis Roldán.

El mundo dominado por la SFI se revolverá contra nosotros, y nos atornillará en los mercados internacionales mientras lloriquea salmodias en yiddish. Así que habremos de tomar medidas adicionales, temporalmente autárquicas: nacionalización de empresas estratégicas, como de la energía, transportes, construcción pesada, industria básica (en vez de criticar a Argentina por nacionalizar REPSOL, hay que imitarla... aunque sólo sea por respeto a que ya pasó por el sendero que transitamos nosotros ahora).

Uno de los muchos tipos lúcidos que comentan por aquí, dijo: “La dialéctica explica que el miedo del Pueblo le auto-infunde valor, al revés que a sus “amos”, cuyo pánico crece en mayor proporción y medida, pero en sensu contrario, por razones atmosféricas absolutamente “naturales”; es decir, estricto y “matemático” cumplimiento de las leyes histórico-económico-políticas.” Y tiene razón: el caso de Islandia lo demuestra: un pueblo acogotado y exhausto se enfrentó con el poder político y financiero —la mafia Rothschild y la City de Londres— y triunfó, metiendo en la cárcel o reclamando busca y captura para quienes habían provocado la crisis de su patria. Siguiendo su receta, encontraremos la salida a esta crisis: Se llama, aunque suene fatal, nacionalismo económico. Y, para que no tenga veleidades fascistas, debe someterse a una democracia real, directa; con un control ciudadano de todas los procesos decisorios, empezando por la redacción y refrendo de una nueva constitución republicana de corte ácrata. Entendiendo por ello que no debe legislarse más que lo imprescindible, de manera clara, concisa, y siempre desde un parlamento con representantes sujetos al mandato imperativo de sus respectivas asambleas ciudadanas, un parlamento que nunca formará parte del Estado, al que dominará —o derrocará en un santiamén— mediante la Ley. Todo ciudadano útil será entrenado para un eventual conflicto con invasores mercenarios que vengan a cobrar las facturas de la Sinarquía Financiera Internacional, y dispondrá, como en Suiza, de una dotación de armas y equipamiento en lugares a su alcance.

Cuando se vive sin usura, aislado del mundo del terrorismo financiero, hay que defender lo que se tiene, que es la libertad. Con la propia sangre, si falta hace. Es entonces cuando tal ínsula Barataria insólita adquiere el carácter de Patria, con mayúscula. Porque la única patria posible es la que hace, sostiene y defiende uno mismo, por el bien de sus hijos, en igualitaria comunión con el resto de sus compatriotas. El resto son palabrería y soflamas. Banderas que apenas disimulan la podredumbre del cadáver que ocultan, que se llama capitalismo, que no es libre mercado, sino la extorsión del mismo mediante la especulación; que no es democracia, sino la putrefacción de ésta mediante la corrupción. El capitalismo es una enfermedad que huele mal y funciona como huele. Un mal que enciega al principio, que degrada después; y que muere matando a las sociedades a las que parasita, si no se inmunizan antes éstas con grandes dosis de pólvora y algún chasquido de pescuezo descoyuntado meciéndose al sol.

ÁCRATAS


NOTAS:  EEUU está al borde de la suspensión de pagos, que sucederá el 17 de octubre. De momento, el Gobierno Federal ha dejado sin trabajo a 900.000 empleados públicos de un plumazo. Y el ráting de EEUU se hunde en los mercados.





'Las autonomías deben liquidarse'

España se organiza para la insumisión fiscal


Paradigma de la desvergüenza, pozo sin fondo para el dispendio, la autonomías españolas se han revelado como una de las mayores estafas económicas y democráticas sufridas por los españoles en el siglo XX y lo que va de XXI. La mayoría de los ciudadanos lo saben, y así lo manifiestan en las encuestas de opinión.

La Constitución Española estableció en 1978 un régimen casi-federal, con 17 parlamentos autonómicos y 17 administraciones dotadas de competencias exclusivas y compartidas. El problema estaba servido —se llamó 'café para todos'—, pues, así como la frugal administración del Estado español tenía experiencia secular en persistir ordenando la vida social a resguardo de los regüeldos políticos (cosa usual con ejemplos como el belga, que ha estado sin gobierno 18 meses y ha seguido funcionando mejor que con él), las 17 administraciones autonómicas nacían politizadas, partidarias, bisoñas, derrochadoras, separatistas algunas, oscurantistas e ineficientes todas. Y empezó el disloque intelectivo-emocional y el derroche de la corrupción culminado con magnos edificios, aves, aeropuertos, autopistas y tranvías ruinosos, de onerosa construcción y que no utiliza nadie.

El modelo autonómico español lo parió técnicamente un tal Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, joven y gris funcionario, “experto” en constitucionalismo. En realidad, el experto se doctoró en 1965 con una tesis sobre el Derecho Constitucional surgido tras la descolonización. ¿Cuántas constituciones había redactado hasta entonces? Respuesta: Una. La de Guinea Ecuatorial, paradigma y calco de la nuestra, a orden del ministro Castiella, en 1968. Es decir, que la Constitución de 1978 trató a los españoles lo mismo que España había tratado en la descolonización de Guinea a tribus africanas enfrentadas por cuestiones raciales y de poder a corto plazo. Como premio a tan soez ineficacia y traición a la racionalidad, Miñón fue nombrado miembro permanente del Consejo de Estado. Y ahí sigue.

De la parida mental de los "padres de la patria" surgen los 17 presidentes, los 1.117 diputados autonómicos que paren leyes clonadas de las del Estado ( u osan reformar sus estatutos estableciendo la negociación bilateral con España, como medida previa a la secesión), pero en las diversas lenguas españolas (¿acaso no bastaba con los 1.250 diputados provinciales con sus 43 presidentes al frente?), los 17 tribunales superiores de justicia, un número de funcionarios que iguala al del Estado y todos los municipios juntos, y los 17 asaltos políticos a las cajas de ahorros regionales. Tales maquinarias de endeudamiento y dispendio de dinero público fungen, hablando claro, como 17 estados federales con un mismo problema inexorable: no tienen tamaño ni recursos para subsistir como estados y son, por lo tanto, un flagrante fraude de ley que hace a los españoles desiguales en cuanto se cruza una frontera virtual, un río o un monte. El engendro son 17 máquinas de expoliar que consiguen, por ejemplo, que las tasas que paga un camión de carga desde Algeciras a la frontera de La Junquera sean el doble de las que paga desde La Junquera a Estocolmo. Una pifia sólo útil para alimentar al fondo de reptiles de toda una casta política que es carne de juzgado y debiera de serlo de penitenciaría estatal durante los próximos lustros: los casos de corrupción en Cataluña (el famoso tres-per-cent —3%, que era en realidad el 10%—), en Valencia (el caso mal llamado de “los trajes”, que es, en realidad, una inmensa trama de corrupción para la financiación ilegal del Partido Popular, con evasión de capitales a paraísos fiscales, lo mismo que el asunto Palma Arena, que salpica a la familia real), los casos Filesa o “campeón” (que son lo mismo, pero para el PSOE), el pudridero cordobés de “la Sultana” (con uno de los casos de especulación inmobiliaria más sangrantes, similar al de Castilla La Mancha, el de la ciudad fantasma del Pocero), etc. No nos extenderemos, pues los casos son miles: en todos los partidos, nacionales o regionales; mayoritarios o de vocación bisagrista.

Ahora toca corregir el error, que tan bien le vino a los políticos para asaltar y expoliar el Estado, al que han dejado seco, endeudado hasta el esperpento (por eso, a sabiendas, pactaron con el PSOE (¿no era su polo ideológico opuesto?) y aprobaron de consuno los populares, el 2 de septiembre de 2011, fecha para constar en los anales de la infamia, una reforma constitucional por la que España renuncia para siempre a su Inmunidad Soberana, y queda a merced de sus acreedores, la Banca Internacional de los que bien conocemos. El Gobierno debe aprovechar la España azul monocolor y liquidar las autonomías ya. Lo van a tener que hacer de todas maneras tarde o temprano, pues no son más que un obstáculo para que el dinero del Estado llegue a los municipios (las instituciones estatales más próximas a los ciudadanos), ya suficientemente asfixiados por su propia incompetencia y dispendio, fraguada al amparo y la falta de control de la administraciones autonómicas, más interesadas que en controlarlos, en que sus propias cuentas no sean husmeadas por el Estado.

El procedimiento para liquidar las autonomías son los referenda en cada comunidad autónoma tras campañas de información veraces, profundas y realistas. Ya sabemos que Cataluña y el País Vasco son dos engendros creados al amparo de la manipulación emocional de una pequeña parte de sus poblaciones en beneficio de las oligarquías regionales. Déjense ambas autonomías tranquilas como bebés recién amamantados para el final. Liquídense las 15 autonomías bajo la égida del PP (Asturias y Navarra son, en realidad, del PP también), intégreselas en el Estado. Y oblíguese por Ley a la igualdad de derechos de los españoles en todas las comunidades autónomas. Y espérese a que se pudran las dos últimas, las de los ensoñadores de quimeras estatales para sus 'naciones', al son de sus manirrotas y folclóricas proclamas.

Las cosas jamás debieron haberse hecho como decidieron los 'padres de la Constitución', Herrero de Miñón, Cisneros, Pérez Llorca, Fraga, Peces-Barba, Solé Tura y Roca(*). La Transicion del 78 debiera haber creado una administración central y municipal sin otra excepción que la reposición de la Generalitat como un elemento decorativo formado por los diputados provinciales de Barcelona, Gerona, Tarragona y Lérida, sin elecciones específicas y sin competencias en seguridad ciudadana, economía, sanidad o educación. En cuanto al País Vasco, no pedía éste en 1978 autonomia ni la necesitaba, porque desde siempre ha sido autónomo merced a sus fueros, lo mismo que Navarra. Por eso el PNV está tan tranquilo con que el tándem López-Basagoiti usurpe la Lehendekaritza, ente ornamental que oculta que las diputaciones forales vascas tienen el verdadero poder que les da la recaudación del dinero y el cupo.

Ésa debió de haber sido España constitucional de 1978: frugal y eficiente, con acceso a la función pública por razones de mérito y capacidad, mediante oposiciones lo más duras posible –y no como ahora, con acceso al interinaje a nepotista dedo con posterior consolidación de plaza en oposiciones trucadas, y donde se asciende en razón del servilismo a la casta politica–. Y haber dispuesto de un tercio de los funcionarios actuales –que son ya 4.500.000, a los que hay que sumar contratados laborales, funcionarios interinos, contratados por obra o servicio y trabajadores de las empresas públicas hasta un total de más de 9.000.000 de apalancados al trabajo mínimo, que es aquél que hace el más gandul de sus compañeros sin que llegue a ser sancionado--, pero que estuvieran, a cambio, bien pagados y sujetos a un régimen disciplinario exigente y justo.

Puede que el Gobierno se pregunte: “¿Y qué hago con tanto excedente?” Pues es muy simple. Ya lo recomendamos aquí y lo ha puesto en marcha Valencia, aunque solamente con interinos y eventuales: largarlos a casa a media jornada cobrando la mitad. Eso va a tener que hacerlo el Gobierno con la mayoría de los que, mano sobre mano, parasitan al Estado, mientras se degradan personalmente cada día más. Y quede claro, no salvamos de la quema a “los intocables”, sanitarios y enseñantes. Más de lo mismo. Las bajas laborales de ambos colectivos son escandalosas, plagadas de 'depresiones' y de enfermedades crónicas sin fin, hasta la jubilación anticipada.

Si además se expulsa a los partidos y a los sindicatos del Estado (ya se ha movido el Gobierno en esa dirección, reduciéndoles las subvenciones un 20%), empezará España a ver la luz de la salida del negro túnel en el que está –que no es túnel, sino cloaca, considerando la peste–, permitiendo que los españoles trabajemos sin la espada de Damocles que representa un administración cuádruple que rivaliza en vampirizar nuestros exangües bolsillos. Y nos da igual que el ministro Montoro nos amenace con inspecciones supitañas y con prohibiciones de manejar dinero en efectivo o con la retirada de los billetes de 500 euros, porque la mayoría de nosotros no hemos visto uno de esos billetes más que en retrato. Así que póngase el Gobierno a trabajar con la cizalladora, porque esta juerga autonómica se la va a costear su puta madre.

FÉLIX UDIVARRI


(*) En la foto. Miñón es el antiparrado niñato repipi de atrás, de pie, al fondo.

Últimos artículos

Eficientes asesinos


Las cloacas de los servicios secretos del Mosad y de la CIA acaban de asesinar a otro científico clave en el desarrollo del programa nuclear del régimen de Irán. Y con éste, Mustafá Ahmadi Roshan, técnico nuclear y profesor universitario, van ya tres técnicos iranios masacrados por el mismo procedimiento de atentado terrorista con bomba, aparte de haber dejado malherido al director de la central de procesamiento de uranio.

Entretanto, esos mismas cloacas acaban de asesinar a un periodista francés en una manifestación multitudinaria de apoyo al gobierno de al Asad; y once miembros de la misión internacional de la Liga Árabe sufrieron heridas en un ataque en la ciudad de Latakia, en Siria. La Liga ha achacado los atentados a "la oposición" de al Asad, pero la prensa internacional, acólita de Sión —que les financia las linotipias—, ha tratado de echar la culpa de los atentados al propio gobierno de al Asad. ¿La causa del atentado? Que esa organización estaba comprobando sobre el terreno que las supuestas matanzas indiscriminadas del gobierno de al Asad a su pueblo son falsas, que trata únicamente de defender el estado de derecho contra las injerencias en Oriente Medio de la política exterior de la secretaria de estado americana, Hillary Clinton, esa fiel servidora de Sión, quien ya advirtió a Basar al Asad que se desmarcara de Irán o acabaría mal.

El descaro con el que las cloacas del mundo supuestamente civilizado actúan en Oriente Medio demuestra que el mando de Sión-Israel sobre los EEUU es absoluto. De hecho, podría asegurarse que Estados Unidos, un país que se permite tener un importante grupo de diputados en su Congreso que se autodenomina "Israel es Primero", no existe como país independiente, sino que se trata de una colonia de Israel en lo político, y de la City de Londres en lo económico —les fabrica, bajo la Ley del Almirantazgo, el verde "sustitutivo del dinero" que utilizan—. Es como un goliat extraordinariamente fuerte y brutal, pero sin cerebro, sin voluntad y sin principios morales, que sigue a pies juntillas las órdenes que un inteligente y sexualmente mutilado enano, montado en su chepa, le susurra al oído.

Todo apunta a que Irán será invadido, destruido y expoliado en los próximos meses. ¿Cómo se atreven Israel y —peor— EEUU a negar a Irán el derecho a su programa de desarrollo nuclear, por si llegara a desarrollar un arma atómica, cuando ellos tienen miles de cabezas nucleares perfectamente a punto de ser lanzadas contra cualquier país que no se someta a sus dictados o que simplemente les moleste? ¿Acaso no les avergüenza públicamente su invasión a Irak, bajo el pretexto de la existencia de armas de destrucción masiva que jamás existieron? Dada la situación de salvajismo del actual Irak, tras la salida de las fuerzas que iban a llevarles la democracia, ¿cómo se atreven a proclamar a la opinión pública que Irán es un peligro para el mundo? Cierto que para ello cuentan con la complicidad de la ONU y el sustentáculo de las resoluciones de su Consejo de Seguridad, verdaderas piezas de cinismo político y de justificación del genocidio.

La explicación de todo ello se evidencia si se asume que el cerebro del conjunto de las operaciones es Israel y que todos los ataques preventivos son contra países sospechosos de ser algún día un riesgo para su proyecto sionista, que empieza por el dominio de Oriente Medio para continuar después con el resto del mundo.

En verdad, si no se tratase de una élite de personas tan sumamente poderosas, y a la vez tan peligrosamente obsesivo-neuróticas, sería para echarse a reír con sus quimeras de dominación y con las ensoñaciones de que su exigua minoría étnica, la única que su Dios Jehová considera humana, tendrá al resto de nosotros, cuasi-simios, como sirvientes. Pero no son cosa de broma. De hecho, van camino de conseguirlo.

FÉLIX UDIVARRI


NOTA:
Las fotos que acompañan al artículo son repugnantes. La central es noticia de hoy mismo. La inferior es de hace años, hecha en Abu Grahib, Irak. Disponemos de una colección de fotos de torturas y humillaciones impresionante.


Hillary se parte de risa con lo que sucede en la foto de más abajo. ¿Recordáis el "fuimos, vimos y Gaddafi murió"? También entonces se partió de risa.
¿Una metáfora del comportamiento de EEUU con el mundo musulmán? Marines orinan sobre los cadáveres de supuestos talibanes, en Afganistán.
"Torturar tiene mucha gracia: JAJAJAJA".

Los marines norteamericanos son lo peor de la sociedad yanky, gentuza con cocientes intelectuales bajísimos. Pero es que el ejército norteamericano entero, desde el generalato hasta el último private, está constituido por una banda de ventajistas cobardes que aplastan al enemigo con desproporciones de efectivos de 10 a 1 y armados cien veces mejor, con arrasadores bombardeos, misiles inteligentes, aviones no tripulados y armas de destrucción masiva. Sus guerras son monstruosos genocidios —Corea, Vietnam o Irak—, las ganen o las pierdan. En general acaban perdiéndolas a causa del valor de sus oponentes, que se saben con razón, frente a, como veis, una piara de meones hijos de la gran puta.

Imperio en quiebra

Revisando las putrefactas cuentas falsas del

Sanedrín Financiero Internacional —SFI—


El Imperio, como definición previa, consiste en el país o países que el Sanedrín Financiero Internacional ocupa, parasita y utiliza para sus fines de dominación mundial, y donde reside la casi totalidad de la llamada Banca Internacional. En los inicios del siglo XXI, lo forman los restos del antiguo Imperio Británico en decadencia y el nuevo imperio despótico de los Estados Unidos de Norteamérica. El cerebro del Imperio reside aún en la City de Londres, y su cabeza más visible es seguramente el barón de Rothschild. No obstante, las dos personas más influyentes en la actualidad están en Nueva York, son Lloyd Blankfein y Gary Cohn, los dos ejecutivos de mayor rango de la firma Goldman Sachs, famosos por su papel relevante en la crisis de 2007 y por sus agresiones a la Unión Europea, especulando mediante posiciones cortas en los pasados meses contra sus miembros más débiles, Irlanda, Portugal y Grecia, actualmente intervenidos; y ahora mismo, contra Italia, Bélgica y España.

El Imperio crece sinérgicamente con la influencia financiera del SFI. Sus multinacionales, controladas por éste a través del crédito, se imponen en el mundo. Puede decirse que los países que el Sanedrín Financiero Internacional parasita se transmutan en imperios, aunque la inversa también es cierta: el SFI sólo se enquista en estados con capacidad para convertirse en imperiales: chuleó al imperio español y al austro-húngaro antes que al británico, por ejemplo, pero los hizo grandes.

El Imperio controla los servicios secretos más importantes del mundo, el MI6 británico, la CIA norteamericana y el Mosad israelí, cuyas cloacas ejecutan la casi totalidad de los atentados de falsa bandera que permiten mantener ante la opinión pública la ficción de un peligroso terrorismo internacional a cuentas del cual se han invadido y expoliado los recursos de países como Afganistán, Irak o Libia, al precio de cientos de miles de civiles muertos.

La situación actual es de quiebra imperial. Así de claro. Los excesos de fabricación de dinero por parte del SFI durante los últimos 50 años, y especialmente a través de los productos financieros derivados, cuya regulación por parte de los estados ha impedido reiteradamente mediante sobornos, ha alcanzado la sobrecogedora cifra de 750 billones de dólares USA. Ello ha sido posible gracias al control que el SFI tiene sobre la emisión de moneda norteamericana, de la que es único dueño a través de la propiedad de la Reserva Federal.

La quiebra del Imperio está siendo camuflada a través de todos los medios de comunicación y de la prensa internacional —de la que son propietarios los bancos del SFI—, tomando como señuelo la supuesta fragilidad del Euro y el riesgo de un futuro desmembramiento de la Unión Europea. Toda esa coreografía es apoyada mediante las corruptas agencias de ráting. Y el mismísimo falsario presidente norteamericano, Barack Obama, se ha atrevido a identificar los problemas económicos de los EEUU con la inestabilidad política y económica europea. Es todo una falacia intolerable incardinada en un plan global de control, como vamos a evidenciar en una serie de artículos futuros.

Hoy nos limitaremos a señalar un testimonio claro de la falsificación generalizada de toda información referente al Imperio en relación con el monto de su deuda. Así, el World Factbook de la CIA indica que el PIB de la Unión Europea asciende a la cantidad de 16 billones de dólares USA, y que su Deuda Externa es también de 16 billones de dólares. Para ello, no duda en sumar, por ejemplo, la deuda que Francia tiene con Alemania a la que Alemania tiene con Francia, no considerando que, como es en el caso de los estados federados norteamericanos, ambas deudas no sólo se cancelan parcialmente, sino que debieran ser consideradas como deuda interna de la Unión Europea. Pero eso no es lo más tendencioso. Lo peor es cuando da los datos de los EEUU.

Ahí, intencionadamente, confunde al poco atento lector dando el dato de la Deuda Pública norteamericana como si fuera el de su Deuda Externa: en efecto, dice que el PIB de EEUU es de 14,66 billones de dólares USA y que su Deuda Externa es de 14,71 billones. Eso es falso. La Deuda Externa norteamericana es de 50,2 billones de dólares USA, de los cuales, 14,71 los debe el Gobierno Federal, y constituyen su Deuda Pública. Como puede verse, la diferencia entre los EEUU y Europa son siderales. Europa está en una posición financiera y económica infinitamente mejor que la de los EEUU.

En cuanto al Reino Unido, el World Factbook de la CIA le asigna un PIB de 2,25 billones de dólares y una Deuda Externa de 9,8 billones de dólares USA, de los cuales, algo más de un billón es su Deuda Pública.

Ese “error” respecto a los EEUU lo mantienen todas los medios de información general e incluso los especializados en finanzas de todo el mundo. Así, un reciente y bien pergeñado artículo de la BBC asigna a los EEUU un PIB de 10,8 billones de euros y una Deuda Exterior de 10,9 billones de euros. Otra vez confunden Deuda Pública con Deuda Externa —¡sólo para el caso de los EEUU!—, de manera absolutamente falaz e interesada. Ahí, en cuanto a Deuda Externa, debiera decir 37,2 billones de euros (al cambio de 1,35 dólares/euro).

Resumiendo: en el mundo, quien ha quebrado de manera irrecuperable es el Imperio, pues suma (entre EEUU y UK) un PIB de 16,9 billones de dólares y una Deuda Exterior de 60 billones de dólares USA. Es decir, una deuda del 355% del PIB. Mientras que Europa, EXCLUYENDO EL REINO UNIDO, tiene un PIB de 13,72 billones de dólares USA (casi el mismo que el Imperio) y una Deuda Externa ridícula.

Las cifras del Imperio son, proporcionalmente, mucho peores que las de Grecia, cuya Deuda Externa es “solamente” del 255% de su PIB, que es de unos exiguos 0,2 billones de euros. Europa puede financiar a Grecia eternamente con lo que gasta para festejos. ¿Tiene sentido entonces el montaje de los medios del SFI (que son todos) contra Grecia y, a su través, contra toda la Unión Europea? Por supuesto que no.

La pregunta, claro está, debiera ser por qué Europa no denuncia esta realidad objetiva. Bueno, quizás lo esté haciendo y nadie se entera a causa de la tendenciosidad de los medios. Pero este comentarista, a diferencia del MHdP, se inclina a creer que la Europa de Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy no quiere oponerse a los designios del Imperio, sino, en vez de resolver sus problemas internos y triunfar como modelo mundial, prefiere ceder al final en la quimera del Sanedrín de crear una moneda única occidental para todo el ámbito bajo la égida de las bombas de la OTAN. Los europeos no debiéramos consentirlo, y cambiar de jefes cuanto antes. Pero no vamos por ese camino, tras la colocación de Papadimos y Monti (hombres del Imperio) al timón de Grecia e Italia. El mundo financiero serio, más allá de los inversores de tres al cuarto que manejan los fondos de los jubilados, sabe todo lo que contamos. China, Rusia, Brasil y la India hace tiempo que refuerzan sus posiciones en euros para enfrentarse a una eventual moneda única occidental en una situación más diversificada, menos expuesta, aunque saben que tanto Irak como Libia cayeron por intentar vender petróleo en una moneda distinta del sobrevalorado dólar norteamericano. Al Imperio sólo le queda la propaganda y, nunca lo olvidemos, el uso de la fuerza de los bombarderos B1 y los marines de los EEUU, a la que es tan proclive. La Historia habla por sí misma: los imperios siempre mueren matando.

FÉLIX UDIVARRI


NOTA DEL EDITOR: Hemos pedido a Félix que retire del texto toda referencia a que la hipotética etnia de Merkel o Sarkozy pueda implicar dudas respecto a los objetivos de ambos mandatarios. Aunque el apellido sea judío, Merkel se declara protestante. Sarkozy de ascendencia judía, se reconoce católico romano. Pero lo más importante es que este diario no puede pasar por anti-semita, porque no lo es. Que el Sanedrín Financiero Internacional pertenezca a una guilda de judíos no significa que otros de la misma etnia, políticos o intelectuales, estén conchabados con los piratas de la City.

Lloyd Blankfein y Gary Cohn, banksters de Goldman Sachs

Últimos artículos

¡La mayor estafa del PPSOE!

La Reforma Constitucional es una artimaña que favorece a la Banca frente

al resto de acreedores en Concurso contra un Estado sujeto a pleno saqueo


La reforma constitucional no sólo bloquea, como dice MESS, cualquier intento futuro de repudio de la deuda pública española; pues, a pesar de haber sido contraída de espaldas a los intereses del pueblo español, ya no será posible conceptualizarla como deuda odiosa al modo de Islandia, donde precisamente estos días se juzga al ex Primer Ministro, Geir Haarde, por negligencia en la crisis de 2008.

La reforma constitucional no se hace para regular los techos de gasto y el déficit, como han desinformado hasta la saciedad los medios serviles a la banca. Ya el tratado de Maastricht, ratificado por España sin necesidad de reforma constitucional, fija un limite máximo de déficit de un 3% en condiciones normales. Y los Presupuestos Generales del Estado, con rango de Ley Orgánica, fijan el techo de gasto anualmente en base a previsiones de ingresos. Por lo tanto no tiene sentido hacer otra ley que fije un techo de déficit, que a su vez fije un techo de gasto, cuando dicho déficit depende de los ingresos previstos, y éstos últimos no son más que una estimación. En definitiva, el techo de deuda siempre ha estado regulado en la legislación presupuestaria.

¿A qué viene entonces la urgencia de la tramitación de una reforma constitucional aparentemente superflua y lo extemporáneo de la misma, al final de una legislatura, y por consenso entre los dos principales partidos, que reúnen el 92% de los diputados?

Es que hay algo más. Y es aún peor. La clave la dieron Toxo y Méndez en TVE, cuando dejaron caer que Zapatero les dijo el pasado 17 de agosto que la economía estaba "al borde del abismo", cerca de un "rescate" por parte de la UE y el FMI.

Lo que de verdad sucede, lo que no se puede contar en los medios, es que, en el concurso de acreedores que ya está en marcha de manera encubierta, los bancos quieren tener prioridad en el cobro. Por eso la modificación debe ser constitucional, porque es la única manera de que tal medida tenga efecto retroactivo. De ahí la reforma de la Constitución con esta velocidad, en pleno agosto, con estas maneras. ¿Se entiende bien, ácratas? El Estado le debe mucho dinero a miles de empresas. Esas deudas son anteriores a las contraídas estos dos últimos años con los bancos. Sin embargo, gracias a la reforma constitucional, estos tendrán prioridad en el cobro. ¿A qué os recuerda esto? ¡Bingo! A las modificaciones últimas sobre la Ley Concursal española, impuestas por Botín y sus secuaces(*), que priorizan el cobro de las deudas a los bancos a las de otros acreedores.

Ahora vamos a poneros un ejemplo de lo que significa en la práctica:

El Gobierno adelanta la venta de Loterías para evitar la campaña electoral. ¿Quiénes serán los beneficiarios? El presidente de Loterías del Estado se reunió con más de veinte instituciones financieras para darles toda la documentación económica del primer semestre. Con dichos datos, los brokers que venderán las acciones de la sociedad que gestiona El Gordo de Navidad y La Quiniela, entre otros juegos de apuestas, informarán a sus clientes. En esos informes se incluirá el rango de valoración que otorgan a Loterías, un cálculo que será vital para que los bancos coordinadores —¡Y AQUÍ VIENE LO BUENO! Goldman Sachs, JP Morgan, UBS, Credit Suisse, BBVA y Santander(*)— y la entidad asesora —¡Rothschild!— fijen la Oferta Pública de Venta. Sí, sí, habéis leído bien: es parte de la lista de bancos propietarios del dólar norteamericano, los que lo fabrican de la nada, los que han montado esta crisis artificial para expoliar al mundo, con el Gran Maestre del Sanedrín Financiero Internacional, David de Rothschild, al timón de la operación.

Los especuladores contra España se salen con la suya. Otra vez. Y el Gobierno de delincuentes que nos subyuga, que no tiene vergüenza, acaba su mandato despenalizando el en derecho punible expolio del estado.

Y el efecto que la reforma constitucional va a tener en los mercados financieros en cuanto a la compra de Deuda Pública española será negativo, porque los inversores de los fondos se dan cuenta de que toda la ventaja de esta reforma constitucional es para los bancos del SFI, para la banca de negocios propietaria del dólar, y no soltarán ni un euro más.

Releedlo todo bien y luego decidnos si Ácratas se chupa el dedo cuando señala al enemigo.

FÉLIX UDIVARRI


NOTA: El nacional-sindicalismo del PPSOE no ha sido el único en colaborar con el SFI. También lo han hecho los partidos nacionalistas, desviando la atención sobre lo importante con sus números de circo. ¡Qué malintencionadas --no solamente absurdas-- se ven ahora las reclamaciones de ERC, CiU y PNV, que no se sumaban al consenso si no se ratificaba en la misma reforma constitucional, así, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, el derecho de autodeterminación de Cataluña y el País Vasco! ¡Cómo se evidencia que actuaban para la borregada, para que la gente hablase de si son o no son gilipollas, y no se fijaran en lo sustancial! Es la técnica del trilero, que sustrae la bolita, que debiera estar bajo las cáscaras de nuez, con la misma sucia uña del meñique con que se hurga el ojete del culo.

(*) La repetición del modelo a sus instancias ha permitido a los advenedizos Botín y González, tan sólo consortes de hembras de la sagrada etnia, participar en el pastel.

El Barón David de Rothschild, mostrando cómo quedará el ojete de los españoles.
Últimos artículos

¿POR QUÉ DUDAN DE ESPAÑA LOS MERCADOS?

A pesar de las manipulaciones del Gobierno, tanto a través del Ministerio de Economía como del Banco de España, el deterioro de las finanzas del Estado es evidente para los inversores internacionales. La marca España no sólo no vende, sino que es una anti-marca: como si un fondo de inversiones buscara clientes llamándose "Pozo sin Fondo".

La curva de PIB a precios corrientes (es decir, sin correcciones a través del artificioso deflactor, cuyo amaño por parte de Salgado ya hemos denunciado en estas páginas, parece la caída de una locomotora bajo cuyas ruedas hubiera desaparecido el puente que le permitía

TERCEROS EN DISCORDIA

El duelo en la cúspide entre financieros internacionales y políticos, provocado por los primeros mediante esta artificial crisis internacional de restricción del crédito, tiene soliviantados a los segundos. Así, el gobierno norteamericano encarceló a Madoff y destruyó Lehmann Brothers (contestado inmediatamente por el Sanedrín

NUEVOS MANDARINES

I
Contrariamente a la creencia del común, la globalización no es una tendencia de los mercados, sino una apuesta ideológica patrocinada por los estados occidentales al servicio del sistema financiero internacional, de la Banca. A su amparo, so pretexto de construir estados legítimos y eficientes —excusa central de la política internacional— las organizaciones multilaterales (los que mandan mediante Bilderberg, la Trilateral, Davos, etc...) y los gobiernos de EEUU y, en menor medida, de la UE, intervienen, desde el

Artículos anteriores

Clásicos más leídos de todos los tiempos