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PERIODISMO DEL RÉGIMEN

Siempre hemos dicho que los periodistas, especialmente los importantes, los mediáticos, los que cuentan en política, nos leen. Me refiero a Ácratas: leen nuestro diario. Y nos leen porque tienen muchísimo más interés en hacerlo que el resto de nuestros lectores ocasionales (más de 70.000; alto número, pero personas muchas de ellas en medio del desconcierto intelectual, con las mentes apelmazadas por el exceso de información y por la confusión entre lo que es el mero extremismo ideológico y la Verdad). Lo tienen, el interés, digo, los periodistas, porque saben que cualquier cambio en el Régimen Cocotero se cocerá entre la verdadera inteligencia y el apartamiento voluntario de todo partidismo: entre los outsiders. Recordemos que los medios es eso lo que venden cada día: partitocracia. Y su verdadero enemigo —no competidor, los competidores son los defensores de otras ideologías partidarias— somos los demócratas.

Para ser demócrata, no basta con manifestarlo. Antes, hay que saber lo que es democracia y lo que no lo es. Y después de saber qué cojones es, asumirla con todas sus consecuencias. Democracia —lo repetiremos otra vez, hasta que anide como un gorrión hasta en los cabezones más hueros— es sufragio e independencia de poderes, y sólo se consigue mediante la separación, en urnas diferentes, del Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo. Y eso, en España, cuyo Poder Ejecutivo recae en alguien no electo, el Rey, es imposible sin la expulsión de la Familia Real al completo del territorio nacional y sin la instauración de una República Constitucional. Es lo que ha dicho el neurótico diputado Tardá, de ERC, cuando ha exclamado: “Visca la República! Mori el Borbó!”, aunque luego, el muy vendido, haya pedido perdón, en vez de apoyarse en su inmunidad como diputado, y seguirlo exigiendo hasta el final. Pero es que de lo que se ha dado cuenta es de que vive a costa de la existencia del tal Borbón, y no quiere dejar de vivir como dios, aunque sea como un dios monárquico.

Algunos periodistas, como Federico Jiménez Losantos, declaran que la Constitución está muerta (La Vanguardia, 8 de diciembre de 2008), y que hay que parir otra. Pero lo que exige, como medio, es que los partidos cambien internamente, sean democráticos, para empezar... ¡Qué absurdo! No debe extrañarnos la acrobacia ideológica en FJL, ése mismo que nos expulsó de Libertad Digital por la siguiente frase: “Se evidencia en usted el fundamentalismo radical del nuevo converso que, en realidad, no cree en Dios (según usted mismo manifestó a micrófono abierto en "La Mañana" de COPE). El resto de su análisis es, desde mi punto de vista, acertado. Si no resultase tan manifiesto que trabaja usted a sueldo de la Conferencia Episcopal, sería un gran periodista. Lamentablemente, sus artículos adolecen muchas veces de la falta de rigor del panfleto.” ¡Y a la calle, inexplicablemente!, después de años de colaborar con nuestro pensamiento independiente en LD y de tener una copia de nuestro blog en su red de bloggers. Hay gente que no admite críticas, de endiosados que están.

Otro que se apunta con frecuencia a los cambios constitucionales es Pedro J. Ramírez, pero lo hace siempre con la boca pequeña, apoyando, en realidad, al PP. Lo que desea no es un cambio constitucional, sino al PP en el Gobierno.

Pero, en definitiva, si se quiere leer al periodismo serio opinando sobre política y constitucionalismo, hay que leer El Confidencial, de la mano de Jesús Cacho y sus pollos. O Estrella Digital, buscando los textos de Daniel Martín. En fin: hay que quedarse en la Web y despreciar, en general, el periodismo de papel o catódico.

Hablando de periodismo catódico, hay alguna excepción, desde que desapareció el programa “La Clave”. Recomendamos vivamente el programa del 30 de noviembre de 2008 de “Más se perdió en Cuba”, en Intereconomía, con Fernando Suárez, ex Ministro de Trabajo, Antonio García Trevijano, Jesús Palacios, Enrique de Diego y Ramón Peralta. Todos ellos largando verdades a toda máquina. Procurad verlo a partir del minuto 65. Machacan entre todos la partitocracia. La trituran. Ley D’Hont, circunscripciones provinciales, oligopolio de los partidos que suplantan a la ciudadanía, cáncer autonómico. Sistema blindado. El Pueblo Español perdió la oportunidad de instituir una verdadera Democracia. Todo el entramado constitucional beneficia exclusivamente a los partidos. No existe la independencia de poderes del Estado. El Poder Ejecutivo lo eligen directamente cinco diputados, que son los líderes de los partidos. Etc. La única pena es que está cortado (¿censurado?) en buena parte, que es en la que se habla del Golpe de estado del rey, del 23 de febrero de 1981. Así que lo hemos conseguido completo en una edición especial para evitar su desaparición:

Vídeo 1
Vídeo 2
Vídeo 3
Vídeo 4
Vídeo 5
Vídeo 6
Vídeo 7
Vídeo 8
Vídeo 9

El vídeo es fundamental para entender que lo que hay en España no es una democracia, porque el sistema ni es representativo ni tiene independencia de poderes del Estado. Cosa normal, si se tiene en cuenta que procede de los Pactos de la Transición, del consenso. Y el consenso, como no paramos de explicar en Ácratas, no es un valor democrático, sino oligárquico. La democracia y el consenso son antitéticos, porque la primera es la imposición de la mayoría a las minorías, y no el pacto permanente con éstas; mientras que el segundo es el acuerdo para repartirse las prebendas, el poder, las sinecuras, en detrimento de los derechos políticos de los españoles.

En fin, por no extendernos más: para conocer la Verdad hay que leer la prensa toda. Y considerar que, de todo lo que cuenta, es sólo verdad lo malo que denuncia sobre los adversarios. Y no creerse un átomo de l autobombo. Los que vivimos el franquismo tenemos ventaja. Entonces, ya era posible conocer la verdad leyendo la prensa del Movimiento. Bastaba con dominar el arte de leer entre líneas.

ÁCRATAS

¿REFUNDAR EL CAPITALISMO? ¡ANDA YA!

"La Virgen del Botín"

Los representantes democráticos de los países miembros del G20 se reunirán el próximo 15 de noviembre en Washington para refundar el capitalismo. Para refundar algo, primero hay que saber lo que es; y luego, qué perjuicios causa a la sociedad. Sobre la ignorancia no se puede refundar —ni siquiera fundar— nada.

El capitalismo quedó definido en “La riqueza de las naciones”, de Adam Smith. Sus descripciones al uso tienen que ver con tres cosas. El capitalismo es:

1. El régimen económico que consagra la propiedad privada de los medios de producción (maquinaria, herramientas y mano de obra).
2. La estructura económica en la que se busca el beneficio del capital invertido, dentro de una economía de mercado con libre competencia.
3. El orden económico en el que el capital prima sobre el trabajo en la creación de riqueza.

De las tres, sólo la última da problemas insalvables. Las dos primeras lo que definen es la economía de mercado libre, imprescindible para evitar el anquilosamiento burocrático y el enquistamiento del conservadurismo en las cúpulas del poder, ya vistas en la Unión Soviética. Pero la tercera incluye —aunque no lo diga— la propia creación del capital.

Si el capital saliera del ahorro de la ciudadanía, como es de razón (ahorro = inversión), y acudiera a la Bolsa a la compra de acciones de las grandes compañías, o pusiera en marcha pequeños negocios, el sistema funcionaría con cierta perfección. Pero no es así. El capital es dinero, y el dinero lo crean los estados y los bancos: los primeros, el papel moneda; los segundos, el dinero financiero, porque su negocio consiste en prestar hasta cincuenta veces el mismo dólar. Von Hayek y Von Mises demostraron que ese vicio del sistema es el que produce las crisis y los ciclos económicos, como el que vivimos en la actualidad. Y ése es el talón de Aquiles del capitalismo. De hecho, eso es el capitalismo: la invención de dinero sin fundamento en la riqueza real y tangible. Los bancos multiplican (en todo el mundo) el dinero de manera que éste resulta al final ser diez veces la riqueza anual de todas las naciones juntas. El PIB del planeta es 60 billones de dólares y el dinero financiero circulante es de unos 600 billones de dólares.

¿Es posible refundar el capitalismo? Sí. Pero pasaría por embargar a los estafadores y retirarles la facultad auto arrogada de fabricar el dinero. Eso es una de dos: O se nacionaliza la banca a nivel internacional; o se impide la invención del dinero mediante la adopción de un coeficiente de caja obligatorio del 100% (Es decir: que no puedan prestarse los depósitos a la vista, sino sólo los depósitos a plazo y el capital propio de los bancos). Pero eso acaba con el gran negocio de la banca. Acaba con los derivados financieros. Acaba con ese multiplicador del dinero indecente, que arruina a la humanidad entera. Acaba con el imperialismo. Acaba con la globalización de la economía. Y acaba con el arrasamiento del planeta, con la insostenibilidad ecológica. Von Hayek y Von Mises demostraron que, con el coeficiente de caja del 100% y la vuelta a la emisión del dinero respaldada por el oro, los ciclos económicos desaparecerían; y también la inflación. Sus estudios se basaron en la crisis del 29 del siglo pasado. Y eran tan indiscutibles, que les valió el preciado Nobel a ambos.

El complemento a la medida anterior para la refundación del capitalismo pasa también por restablecer la justicia. ¿Debemos tolerar los enriquecimientos habidos a costa del fraude? Pues también esta parte de la refundación sería facilísima: no habría que fusilar a todos los banqueros. No hace falta, aunque fuera lo más conveniente. Bastaría con meter en la cárcel a los delincuentes, a los que no cumplieron ni siquiera las leyes bajo las que ejercieron su imperialismo económico. Y con establecer un sistema impositivo sobre el patrimonio que les obligara a poner a trabajar su dinero, o les llevara a perder un 5% cada año. Nada de rentas del capital. El dinero debe servir para producir, no para criar más dinero al prestarlo.

Y el último paso para la refundación del capitalismo pasa por la inversión masiva de recursos estatales en la cultura, el conocimiento, la técnica, la educación. La vida de cada ser humano es provisional en la Tierra. Su esperanza de perduración es poca: unas decenas de años tan solo. Y arranca desde la injusticia más absoluta. Unos nacen y mueren a las pocas horas, de hambre o de frío; y otros lo hacen entre algodones y llevan toda la vida una existencia regalada que les hace sentirse semidioses. La igualdad de oportunidades es imprescindible. Y se establece con una enseñanza de alta calidad y gratuita. No hay otra vía para igualar a los humanos. Incluso ante la escasez, la educación permite llevar con cierto estoicismo las desgracias. Pero sobre todo permite reaccionar rápidamente, organizarse y salir adelante con decoro.

Y ahora os anticiparé una noticia. No se va a refundar el capitalismo. Se hará teatro. Porque el capitalismo existente no sólo pretende el enriquecimiento ilimitado de unos cuantos privilegiados, sino también el empobrecimiento del resto de la humanidad hasta el límite de supervivencia. La nueva esclavitud. Los capitalistas financieros no son egoístas racionales, sino enfermos mentales. Movidos por profundos complejos de rata —¿habéis visto lo feos que son?—, no ven más triunfo que el aplastamiento de la raza humana bajo las suelas de sus zapatos ingleses. En franca rebelión contra Darwin, se opondrán con sus uñas y sus dientes de roedor a la ley del más fuerte para seguir imponiendo la ley del más hijo de puta.

FÉLIX UDIVARRI

CULTURA Y NIVEL DE VIDA

Para hoy hemos preparados tres bonitas gráficas que os darán una pátina de conocimientos que podréis utilizar en conversaciones con los compañeros de trabajo, a la hora del café, dejándolos epatés. La primera hace referencia al nivel de renta en función del nivel de educación de los españoles. Los datos son del INE, o sea, de toda desconfianza. Pero son los únicos que tenemos:

De la primera, deducimos que, en España, eso de estudiar y formarse es algo bueno. Si no tienes ningunos estudios, estás jodido; pero que, en cuanto tienes los estudios primarios, la ESO, sabes leer, escribir y ver una película española sin dormirte, acabas ganando cualquier cantidad de dinero: poco o mucho. Verdad es que, si eres titulado, lo tienes mucho mejor (Botín es economista y abogado, y estará de acuerdo con lo que digo), pero no hay garantías de que, aunque seas Licenciado en Historia, no acabes repartiendo pizza en una motoreta.

La segunda es una especie de construcción, sin normalizar, también con datos del INE, del índice de Gini español (leed lo que es en nuestro artículo CORRUPCIÓN Y RENTA) que, para que lo sepáis, se refiere al reparto de la riqueza de una sociedad:

De la segunda, deducimos que el sistema impositivo español es bastante injusto (y excepcional en Europa, como veréis luego): aquí, igual que en EEUU, el rico apenas reparte con el pobre. Ello demuestra que nuestra sociedad no sabe lo que es el socialismo democrático, aunque se lo crea.

Hay otra gráfica preciosa (del Instituto de Empresa, y es la tercera de hoy) que demuestra que, en Europa, existe una correlación entre la renta per cápita en paridad de poder adquisitivo y el reparto justo de riqueza. Diré la cosa más clara: Como Portugal o Grecia son más pobres (tienen menos renta ppp), se reparte peor; mientras que en Bélgica, que es más rica, se reparte mejor.

El coeficiente de correlación es de 0,83, que no está mal. España, como era de esperar, es una de las notas discordantes de la gráfica. Su índice de Gini es demasiado alto para su nivel de renta, reparte mal, hay más injusticia social de la esperable para ser europeos.

España pasó de un índice de Gini de 0,32 a otro de 0,35 de 2005 2008, lo que no predice nada bueno. Aunque la conclusión es obvia, la expresaremos así: al parecer, la riqueza conseguida estos últimos años del desarrollo ladrillero español se ha ido fundamentalmente hacia las rentas más altas.

—¡Joder, eso ya lo sabíamos! —diréis, con razón.

Lo que no sabríais, a lo mejor, es que un sistema impositivo mínimamente justo podría situarnos sobre la recta esperable (volved al artículo recomendado antes, al final). Para eso, nuestro índice de Gini debiera ser bastante más bajo. Y un aún mejor sistema impositivo nos llevaría al nivel de justicia social de Bélgica, con un índice de Gini de 0,26.

Siempre nos queda el consuelo de no pertenecer al continente americano de habla española, porque sus índices de Gini son del orden de 0,55, claro. El que no se consuela es porque no quiere. Por cierto: si queréis emigrar, os convienen países como Noruega, Suecia, Japón, Finlandia, Luxemburgo o Dinamarca... (Par ce qui est précédemment exposé, j'étudie “le français sans effort”). Hala, hasta mañana a la misma hora.

FÉLIX UDIVARRI

JAURÍA

No se trata de la preponderancia del lenguaje sobre el mundo, sino de su usurpación mediante cuidadas acciones de ingeniería social que han modificado la esencia de los topoi con que se guarnece el sustantivo “juventud”. Desde hace décadas, el Estado —con apropiadas leyes educativas—, el poder económico y financiero —con acciones publicitarias al uso— y el aparatchick cultural —con ciertos iconos artísticos— han venido institucionalizando una tópica que responde a intereses de dominio. Han bastado apenas dos generaciones para que las características del producto se muestren ahora en todo su esplendor. La irracionalidad, la agrafía, la impudicia, la irresponsabilidad y el gregarismo son reflejos actualizados de la pasión, la inquietud intelectual, la voluptuosidad, el ansia de libertad y el individualismo.

Una futura historia de la retórica del siglo XX habrá de describir, sin más remedio, cómo los lugares comunes del discurso persuasivo han terminado creando la realidad de donde se partía, no sólo en el ámbito cotidiano, sino en el inmenso mirage de la intelectualidad modernitaria, heredera del baldío estructuralismo francés y sumisa deudora del “giro lingüístico” de Rorty.

En Béjar —en España toda— la juventud vaga sin rumbo cada fin de semana por este callejón del gato. Cuando, por un instante, se mira en sus espejos sólo puede distinguir las sombras de una jauría.


AQUILES

¿ES RAZONABLE VOLAR EN ESPAÑA?

No puedo ver la televisión. No hay medio más repugnante ni más deformador del espíritu humano. He conseguido no reparar en ella estando de vacaciones. Pero, claro, todo es volver y afloran las noticias inexcusables. ¿Y qué he visto?

Pues que los medios se encarnizan hasta la náusea con los familiares de la víctimas del accidente de Barajas de ayer, que ha producido, hasta ahora, 153 muertos y 19 heridos, entre graves y gravísimos. Los medios codician tragedias humanas, llantos de deudos y allegados: poder hablar, por ejemplo, de que ha fallecido finalmente un bebé de pocos meses, que fue entregado por su madre moribunda a un bombero extenuado. Precisan miserias humanas para atender las demandas de las nauseabundas gordas que, en su casa (que no es suya, que aún se la deben al banco), mientras hacen molde o zurcen unos calcetines, se alegran de no viajar, porque no tienen un duro (un duro, para los que no sepan, es —o era— las tres centésimas partes de un euro), pero convencidas de que lo que sí que tienen es suerte. La suerte del perdedor que sigue vivo. Es decir, del español medio.

A esa horda de incultas que ven esos programas inmundos (por eso las llamo así, por no apagar la tele tras ver la noticia, en vez de querer conocer hasta el más mínimo detalle sórdido), madres de tanto ser superfluo, no debe explicárseles por qué vuelan los aviones, ni que son el medio de transporte más seguro inventado jamás por el hombre, aparte de sus putas piernas. Ni siquiera debe intentar explicárseles por qué se remonta un pájaro (¿es que no han visto volar pájaros en su pueblo de mierda?) Lo que debe decírseles desde la televisión, para que sean felices ante la desgracia ajena, es que son afortunadas por incultas y por pobretonas, y por no volar; por llevar una vida terreste que las asemeja a monas de zoológico.

Alguno dirá que soy un hijo de puta. Puede que tenga razón. No, mejor: Lo soy. Pero tengo la convicción moral de que, en todas las redacciones de esos programas de tertulianos y vocingleros, muchos directores y presentadoras (o hasta los cámaras) se han felicitado íntimamente por el acontecimiento que les iba a dar de comer a finales de agosto (y aún cuerda para varios días o semanas), hasta que los jesulines y las duquesas de Alba den de qué hablar otra vez.

Algunos medios, en el colmo de la mala hostia, se han atrevido a insinuar que el expediente de regulación de empleo que tiene incurso Spanair puede haber tenido algo que ver con el accidente. ¿Es eso amarillismo? ¿Es quizás hijoputismo? No. Es algo mucho peor. Es conformismo del Ancien Régime: fatalismo, religiosidad encubierta, reacción contra el activismo de los trabajadores... Es que la Ciencia y la tecnología matan al hombre, la reclamación de sus derechos lo embrutece, mientras que la derecha le da de comer y la general incultura y la Iglesia lo consuelan y le hacen bien morir.

¿El colmo del hijoputismo del español? Mientras la gente se moría aún, achicharrada, estafadores profesionales se dedicaban a hacer llamadas telefónicas a ciudadanos españoles —haciéndose pasar por responsables de la Cruz Roja que buscaban donaciones para las víctimas del accidente—, con objeto de obtener datos bancarios para desvalijar sus cuentas posteriormente. España es así. No vale más. Iglesia, pasta, moral y picaresca.

No, no, no. En la España juancarlista y católica no es razonable volar (en el resto del mundo, en la parte que está civilizada, por lo menos, por supuesto que sí), sino que los españoles deben trasladarse en burro de un pueblo a otro y nunca tratar de ir más allá. Y deben también criticar mucho al vecino ilustrado y a todo aquél que hable de progreso, de ciencias o de tecnología. A los españoles debe dejárseles bien pegados al suelo, donde las cebollas; o como mucho, donde los garbanzos... ¡Y que vuelen otros en esos aparatos invento del Demonio!

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