Imperio en quiebra

Revisando las putrefactas cuentas falsas del

Sanedrín Financiero Internacional —SFI—


El Imperio, como definición previa, consiste en el país o países que el Sanedrín Financiero Internacional ocupa, parasita y utiliza para sus fines de dominación mundial, y donde reside la casi totalidad de la llamada Banca Internacional. En los inicios del siglo XXI, lo forman los restos del antiguo Imperio Británico en decadencia y el nuevo imperio despótico de los Estados Unidos de Norteamérica. El cerebro del Imperio reside aún en la City de Londres, y su cabeza más visible es seguramente el barón de Rothschild. No obstante, las dos personas más influyentes en la actualidad están en Nueva York, son Lloyd Blankfein y Gary Cohn, los dos ejecutivos de mayor rango de la firma Goldman Sachs, famosos por su papel relevante en la crisis de 2007 y por sus agresiones a la Unión Europea, especulando mediante posiciones cortas en los pasados meses contra sus miembros más débiles, Irlanda, Portugal y Grecia, actualmente intervenidos; y ahora mismo, contra Italia, Bélgica y España.

El Imperio crece sinérgicamente con la influencia financiera del SFI. Sus multinacionales, controladas por éste a través del crédito, se imponen en el mundo. Puede decirse que los países que el Sanedrín Financiero Internacional parasita se transmutan en imperios, aunque la inversa también es cierta: el SFI sólo se enquista en estados con capacidad para convertirse en imperiales: chuleó al imperio español y al austro-húngaro antes que al británico, por ejemplo, pero los hizo grandes.

El Imperio controla los servicios secretos más importantes del mundo, el MI6 británico, la CIA norteamericana y el Mosad israelí, cuyas cloacas ejecutan la casi totalidad de los atentados de falsa bandera que permiten mantener ante la opinión pública la ficción de un peligroso terrorismo internacional a cuentas del cual se han invadido y expoliado los recursos de países como Afganistán, Irak o Libia, al precio de cientos de miles de civiles muertos.

La situación actual es de quiebra imperial. Así de claro. Los excesos de fabricación de dinero por parte del SFI durante los últimos 50 años, y especialmente a través de los productos financieros derivados, cuya regulación por parte de los estados ha impedido reiteradamente mediante sobornos, ha alcanzado la sobrecogedora cifra de 750 billones de dólares USA. Ello ha sido posible gracias al control que el SFI tiene sobre la emisión de moneda norteamericana, de la que es único dueño a través de la propiedad de la Reserva Federal.

La quiebra del Imperio está siendo camuflada a través de todos los medios de comunicación y de la prensa internacional —de la que son propietarios los bancos del SFI—, tomando como señuelo la supuesta fragilidad del Euro y el riesgo de un futuro desmembramiento de la Unión Europea. Toda esa coreografía es apoyada mediante las corruptas agencias de ráting. Y el mismísimo falsario presidente norteamericano, Barack Obama, se ha atrevido a identificar los problemas económicos de los EEUU con la inestabilidad política y económica europea. Es todo una falacia intolerable incardinada en un plan global de control, como vamos a evidenciar en una serie de artículos futuros.

Hoy nos limitaremos a señalar un testimonio claro de la falsificación generalizada de toda información referente al Imperio en relación con el monto de su deuda. Así, el World Factbook de la CIA indica que el PIB de la Unión Europea asciende a la cantidad de 16 billones de dólares USA, y que su Deuda Externa es también de 16 billones de dólares. Para ello, no duda en sumar, por ejemplo, la deuda que Francia tiene con Alemania a la que Alemania tiene con Francia, no considerando que, como es en el caso de los estados federados norteamericanos, ambas deudas no sólo se cancelan parcialmente, sino que debieran ser consideradas como deuda interna de la Unión Europea. Pero eso no es lo más tendencioso. Lo peor es cuando da los datos de los EEUU.

Ahí, intencionadamente, confunde al poco atento lector dando el dato de la Deuda Pública norteamericana como si fuera el de su Deuda Externa: en efecto, dice que el PIB de EEUU es de 14,66 billones de dólares USA y que su Deuda Externa es de 14,71 billones. Eso es falso. La Deuda Externa norteamericana es de 50,2 billones de dólares USA, de los cuales, 14,71 los debe el Gobierno Federal, y constituyen su Deuda Pública. Como puede verse, la diferencia entre los EEUU y Europa son siderales. Europa está en una posición financiera y económica infinitamente mejor que la de los EEUU.

En cuanto al Reino Unido, el World Factbook de la CIA le asigna un PIB de 2,25 billones de dólares y una Deuda Externa de 9,8 billones de dólares USA, de los cuales, algo más de un billón es su Deuda Pública.

Ese “error” respecto a los EEUU lo mantienen todas los medios de información general e incluso los especializados en finanzas de todo el mundo. Así, un reciente y bien pergeñado artículo de la BBC asigna a los EEUU un PIB de 10,8 billones de euros y una Deuda Exterior de 10,9 billones de euros. Otra vez confunden Deuda Pública con Deuda Externa —¡sólo para el caso de los EEUU!—, de manera absolutamente falaz e interesada. Ahí, en cuanto a Deuda Externa, debiera decir 37,2 billones de euros (al cambio de 1,35 dólares/euro).

Resumiendo: en el mundo, quien ha quebrado de manera irrecuperable es el Imperio, pues suma (entre EEUU y UK) un PIB de 16,9 billones de dólares y una Deuda Exterior de 60 billones de dólares USA. Es decir, una deuda del 355% del PIB. Mientras que Europa, EXCLUYENDO EL REINO UNIDO, tiene un PIB de 13,72 billones de dólares USA (casi el mismo que el Imperio) y una Deuda Externa ridícula.

Las cifras del Imperio son, proporcionalmente, mucho peores que las de Grecia, cuya Deuda Externa es “solamente” del 255% de su PIB, que es de unos exiguos 0,2 billones de euros. Europa puede financiar a Grecia eternamente con lo que gasta para festejos. ¿Tiene sentido entonces el montaje de los medios del SFI (que son todos) contra Grecia y, a su través, contra toda la Unión Europea? Por supuesto que no.

La pregunta, claro está, debiera ser por qué Europa no denuncia esta realidad objetiva. Bueno, quizás lo esté haciendo y nadie se entera a causa de la tendenciosidad de los medios. Pero este comentarista, a diferencia del MHdP, se inclina a creer que la Europa de Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy no quiere oponerse a los designios del Imperio, sino, en vez de resolver sus problemas internos y triunfar como modelo mundial, prefiere ceder al final en la quimera del Sanedrín de crear una moneda única occidental para todo el ámbito bajo la égida de las bombas de la OTAN. Los europeos no debiéramos consentirlo, y cambiar de jefes cuanto antes. Pero no vamos por ese camino, tras la colocación de Papadimos y Monti (hombres del Imperio) al timón de Grecia e Italia. El mundo financiero serio, más allá de los inversores de tres al cuarto que manejan los fondos de los jubilados, sabe todo lo que contamos. China, Rusia, Brasil y la India hace tiempo que refuerzan sus posiciones en euros para enfrentarse a una eventual moneda única occidental en una situación más diversificada, menos expuesta, aunque saben que tanto Irak como Libia cayeron por intentar vender petróleo en una moneda distinta del sobrevalorado dólar norteamericano. Al Imperio sólo le queda la propaganda y, nunca lo olvidemos, el uso de la fuerza de los bombarderos B1 y los marines de los EEUU, a la que es tan proclive. La Historia habla por sí misma: los imperios siempre mueren matando.

FÉLIX UDIVARRI


NOTA DEL EDITOR: Hemos pedido a Félix que retire del texto toda referencia a que la hipotética etnia de Merkel o Sarkozy pueda implicar dudas respecto a los objetivos de ambos mandatarios. Aunque el apellido sea judío, Merkel se declara protestante. Sarkozy de ascendencia judía, se reconoce católico romano. Pero lo más importante es que este diario no puede pasar por anti-semita, porque no lo es. Que el Sanedrín Financiero Internacional pertenezca a una guilda de judíos no significa que otros de la misma etnia, políticos o intelectuales, estén conchabados con los piratas de la City.

Lloyd Blankfein y Gary Cohn, banksters de Goldman Sachs

Últimos artículos

Acracia difusa

como estrategia de liberación o ¿por qué el camaleón es verde?


A pesar de la absoluta victoria del PP en las Generales, los mercados siguen atacando a España a dentelladas en la yugular. En lo que va de semana, el Ibex ha caído casi un 7% (8310—7.739). La prima de riesgo de la Deuda española ha rebasado los 500 puntos. La causa no es que ya hubieran "descontado" la mayoría pepera —tal mayoría siempre respaldó las decisiones del PSOE gratas a los mercados—, sino que los inversores perciben que el oneroso Estado Español está en liquidación, y nadie se fía de que se recupere a causa del cambio de facción en el Gobierno: "¡PSOE, PP, la misma mierda es".

Desde los primeros compases del “cambio de mayorías” del PSOE al PP, todo suena a déjà vu: es un pasodoble cuya letra habla de restricciones de derechos y libertades, de manipulación mental y de miseria física e intelectual de los ciudadanos. Sin alegrarnos por ello, reconozcamos que cualquier desgracia que les suceda a los españoles —confiados romeros de la Virgen de la Urna del pasado 20N— durante la nueva legislatura que se inicia, les estará bien empleada por recurrir a otros para que les resuelvan sus problemas, en vez  de solventarlos por sí mismos.

—Para eso pagamos a los políticos —dirán los necios. No es verdad. Los políticos en el poder no cobran para resolver, sino por obedecer. Y roban a mansalva, toman su parte, porque los verdaderos amos se la dan como botín, a cambio de ejecutar sus órdenes y en su beneficio.

No es momento de confiar en las “ideologías de partido”, que son fraudulentos esquemas de fácil asimilación para manipular mentes y voluntades: izquierdas, derechas, estado del bienestar, cambio climático, déficit, deuda, mercados... todo son martingalas. Digan lo que digan, los distintos partidos van a lo mismo, a ser eficientes cómitres(1), a cargo del tambor y del flagelo, en la extracción de potencia de los remeros amarrados a las bancadas, a cambio del estipendio prometido por el armador de la nave.

Con el Estado en descomposición y en ruina, si no podéis emigrar por cualquier razón, pero queréis impedir el exterminio de vuestras familias, ha llegado el momento de pasar a la acción. En estas excepcionales circunstancias que atravesamos es absolutamente necesaria una estrategia eficaz, saber qué debe hacerse interpretando el plan del oponente, imaginar el futuro inmediato. Nosotros proponemos actuar según lo que denominamos "acracia difusa", con una nueva mentalidad estratégica que reflexione, entienda y esté atenta a los cambios sociales. Y aquí os la exponemos abiertamente. Los seguidores de esta especie de acracia coloidal procurarán:

En primer lugar, estar informados de la realidad, lo cual no es fácil. Los noticiarios de la televisión, los debates de tertulianos, los diarios de papel o electrónicos, así como la mayoría de los medios “alternativos”, tienen como objetivo crear en vuestras mentes una imagen distorsionada de la realidad, bien sea para aterrorizaros o bien, para daros falsas soluciones, siempre con el ánimo de vuestro perjuicio. No hay otra información veraz que aquella que, de dondequiera que venga, es filtrada e interpretada por vuestro propio cerebro: todo lo que veis —todo— obedece a la lógica del beneficio. En cada disyuntiva pensad siempre “¿Qui prodest?” Si el dinero no aparece como la causa de algo, no es porque haya otra explicación, sino porque no habéis pensado lo suficiente.

En segundo, apartar todo miedo de vuestra mente. Los acoquinados han perdido la batalla antes de iniciarla, a causa de una especie de parálisis cerebral que les impide reaccionar. Lo más probable es que sus hijos acaben amarrados como remeros y sus hijas hayan de arrendar sus coños como hetairas en los puertos para poder comer. No temáis, pues. Vuestra capacidad de respuesta es ilimitada. Y, si bien carece de la potencia de la represión estatal, es a cambio furtiva y repentina —guerrillera—, golpea cuando y donde menos se la espera.

En tercer lugar, organizar vuestra defensa. El método de lucha más importante y amplio es el de la acción individual. Pero, sin olvidar que el principio que os mueve es egoísta —la supervivencia de vuestros genes—, la alianza temporal con otros es eficaz y oportuna. No al modo de las sectas partidarias. Ni siquiera al de las comunas anarquistas del pasado, en las que se pretendía que todos los problemas los resolviera una misma comunidad alternativa al estado, sino mediante diversas asociaciones inconexas para alcanzar objetivos concretos. De ahí lo de “acracia difusa o coloidal”(2), difícilmente identificable, aunque perceptible en sus contundentes efectos.

La acracia difusa consiste, aparte de en no delegar y en actuar personalmente, en hacerlo de manera comunal diversificada. Permite, por ejemplo, pertenecer a un primer colectivo de trabajo en cooperativa, a un segundo distinto para conseguir alimentos a menor costo, a un tercero para reforzar la enseñanza y el adiestramiento de vuestros hijos, a un cuarto para el libre intercambio de bienes y servicios, a un quinto para compartir servicios como ADSL, luz, agua o gas, a un sexto para crear una caja de resistencia, a un séptimo para la colectivización del cuidado de los ancianos del grupo, y a un octavo —un sindicato como CNT— para defenderos legalmente de los abusos laborales del régimen —o a ninguno de ellos, claro—. Esos grupos tendrán un número de miembros variable, práctico, posibilista y de origen diverso: en uno, serán sus componentes familiares todos; en otro, amigos, o compañeros de trabajo; aún en otro, gente comprometida con unas ideas, o personas con un problema común a resolver. Las condiciones de pertenencia serán reguladas por unanimidad mediante un fuero propio. En cada uno de esos colectivos, la participación y la vigilancia es crucial para evitar los abusos. Toda dirección será rotatoria o devendrá corrupta. Recordad que estáis ahí para conseguir objetivos concretos e inalterables. Vuestra pertenencia a cada colectivo es libre y esencialmente transitoria.

Los dos grandes objetivos individuales que sinérgicamente se refuerzan como colectivos —en ellos, la acción coordinada de las moléculas coloidales es útil— son la insumisión fiscal y la rebelión civil. Es decir: no pagar al Estado y no someterse a su Poder. Seguramente, os preguntaréis si vais a estar eternamente solos o si un mayoritario colectivo social os acompañará algún día. Y, si es así, de dónde sacarán valor los subyugados españoles para acompañaros en vuestro difícil camino de perfección. Lo harán de dos fuentes de energía revolucionaria inagotables en estas circunstancias:

—De la desesperación ante el callejón sin salida a que los han llevado los mandarines del país (a las órdenes de los mercados), el paro, el desahucio y el hambre, que bajo la férula del PP seguirá como hasta ahora con el PSOE.

—De la emulación de comportamientos que hacen a otros salir adelante. Algunos imitarán la delincuencia, el pandillaje de secuestradores y atracadores callejeros; pero otros confiarán en la acracia asamblearia, pues es la forma natural de organización en ausencia de todo poder confiable.

Pero como el campo de lucha primero es el de la acción individual —si eres soltero, emigra al Uruguay(3)—, y toda buena estrategia debe ir acompañada de una buena táctica, lo que hay que hacer está clarísimo: no dejarse atrapar. Para ello, no te destaques, finge sumisión si es necesario, pero combate los engranajes del sistema siempre que no haya riesgo. El Estado está dando sus últimas boqueadas, víctima de la incompetencia de la clase política que lo dirige. Eso significa que será mucho más cruel en la represión. Así que cuídate de hacer proselitismo. ¡Quien te escucha es un chivato en potencia! Pasa desapercibido. Camúflate, pues la acracia difusa debe ser, en esencia, camaleónica. Buena suerte.

ÁCRATAS


(1) Cómitre: Persona encargada de vigilar, castigar y dirigir a los remeros y forzados de las galeras.

(2) Zygmunt Bauman, sociólogo, filósofo y ensayista judío, acuñó el término de “modernidad líquida”, adaptable a todo recipiente y, como tal, infinitamente sumisa. Nosotros preferimos llamar a la “acracia difusa o coloidal”, al modo físico-químico, mostrando que, sin perder sus propiedades, debe disgregarse en partículas tan pequeñas que parezca que se ha disuelto en la sociedad, cuyas propiedades acabará por cambiar, como el estaño cambia la maleabilidad del cobre y la muta en la dureza del bronce.

(3) Los españoles podemos imitar de alguna manera la diáspora israelita, gracias a la conquista imperial de los Reyes Católicos y de sus descendientes, Carlos I y Felipe II. Basta con emigrar a Hispanoamérica y, en un par de años, adoptar la doble nacionalidad que nos permita vivir como uruguayos —pongamos por caso—, pero con las espaldas cubiertas por España (lo que reste de ella), con nuestro embajador en Montevideo como tímido remedo del rabino del Congreso Mundial Judío o de la Anti-Defamation League. (El estado como enfermedad crónica, XABIER ALZURI CALAVERA)


Últimos artículos

Dación en pago

Bautismo de fuego de una mayoría absoluta


El Partido Popular ha ganado las Elecciones Generales de 2011 mediante un contrato con todos los españoles, llamado Programa Electoral, en cuyo apartado 1.11, Política de vivienda para el crecimiento y la cohesión, y concretamente en el apartado de Medidas, página 60, asegura:

“07 Reformaremos la ley concursal para introducir en los procedimientos de insolvencia de las personas físicas, con las debidas garantías para evitar comportamientos abusivos, mecanismos de liberación de los deudores tras la ejecución del patrimonio embargable.”

La inconcreción de las tales medidas es preocupante. Podría referirse, desde luego, a liberar a los embargados de toda preocupación mediante un tiro en el cogote tras la apropiación de todo lo embargable, incluyendo las muelas de oro del cadáver, pero es poco probable, a tenor de la animadversión del PP hacia Amaiur, debida a que unos pocos antiguos amigos de algunos de sus candidatos practicaron durante 50 años tan drástico procedimiento liberador en Euzkadi. No. El PP promete, no puede ser otra cosa, que el español embargado podrá seguir de nuevo con su vida partiendo de cero. Eso no es original. Toda Europa practica políticas parecidas. Francia cuenta con la “ley de la segunda oportunidad”, que prevé la condonación judicial de las deudas de personas físicas mediante la liquidación del patrimonio. Alemania, Italia, Reino Unido, Austria, Suecia y Portugal contemplan un proceso de negociación que puede conducir a la condonación parcial de la deuda cuando se trata de “deudores de buena fe”, algo parecido al concurso de acreedores, pero en las leyes hipotecarias.

El programa no nos deja pensar, evidentemente, que el futuro Parlamento con mayoría absoluta del PP quiera regular la dación en pago de la deuda hipotecaria. Aunque, de hecho, la Ley Hipotecaria Española ya regula la dación en pago en su Artículo 140. “podrá válidamente pactarse en la escritura de constitución”... que “la responsabilidad del deudor y la acción del acreedor, por virtud del préstamo hipotecario, queden limitadas al importe de los bienes hipotecados, y no alcancen a los demás bienes del patrimonio del deudor.” Pero, siempre sujeta al art. 1911 del Código Civil, ─“del cumplimiento de las obligaciones responde el deudor con todos sus bienes, presentes y futuros”─, el artículo 140 sólo actúa si se pacta así en la escritura de constitución de la hipoteca. ¡En España tenemos un artículo que actúa cuando no se cita! Por lo tanto, bastaría con que el PP cambiara una mínima parte del texto del artículo 140 obligando a su vigencia, salvo que se niegue explícitamente. Y el drama social habría terminado.

Cualquiera que sienta respeto por la Ley exige que acabe el expolio de los desahuciados. Los jueces piden una reforma de la ley hipotecaria para que la entrega de la casa salde la deuda. Los notarios piden, por lo menos, un 'pacto marciano' para impedir el enriquecimiento injustificado del acreedor en las abusivas ejecuciones hipotecarias (tras una tasación independiente, éste tomaría la finca sin procedimiento judicial, a cambio de que el deudor quede liberado). Pues, en España, ¡el banco puede quedarse con una casa por el 50% de su valor! El PSOE prometió la dación en pago sin efecto retroactivo (lo que hubiera sido un agravio comparativo). Pero era un brindis al sol, pues iba a peder las elecciones. Mientras estuvo en el poder, jamás movió un dedo por los españoles con problemas de pago a un banco. De hecho, las iniciativas de  la izquierda minoritaria para que la dación en pago se debatiera en el Congreso se han encontrado siempre con el cerrojo de PP y PSOE.

Existe una vía alternativa a la dación en pago, y es el reconocimiento de insolvencia con establecimiento de concurso de acreedores automático para el que no puede pagar. Ello paralizaría el desahucio y el embargo de nóminas. ¿Por qué se deja este recurso al buen criterio de su solicitud por el interesado? Porque está legalmente indefenso por falta de una cultura básica, y parece que los abogados prefieren asesorar a los ricos, no a los pobres. La Ley debe impedir que los bancos puedan aprovecharse de la ignorancia de la mayoría de los españoles. Pues la Justicia debe amparar al débil, y no seguir siendo un instrumento para que los que más tienen arruinen a las más desfavorecidas familias españolas.

Sabemos que no puede esperarse nada bueno del PP en asunto de deudas de los españoles. Lo demostró cuando se alió con el PSOE para la reforma constitucional el 2 de septiembre de 2011, por la cual el Parlamento renunció a la Indemnidad Soberana de la Nación Española ante sus acreedores. En todo caso, una vez el PP en el poder, tiene en este asunto la prueba de fuego de su “cambio político del talante por el talento”. O cumple su "contrato electoral", o su buen resultado en las Elecciones Generales del 20N quedará moralmente anulado. Para un asunto tan grave no hay ni plazo de gracia de los 100 días, ni leches. Si la nueva mayoría del PP no actúa de inmediato, nos veremos en las calles.

ÁCRATAS


Últimos artículos

Adiós, PSOE

Zapatero se va dejando España como un erial, ¡ y al Socialismo en concurso de acreedores !


El 20 de noviembre de 2011, los españoles, en defensa propia, por puro instinto de conservación, han mandado al PSOE de Zapatero a las catacumbas de la Historia.  Y con todo merecimiento.

Si el PSOE del tardo felipismo fue el paradigma de la corrupción política, con todo un Director General de la Guardia Civil fugado de la Justicia en paradero desconocido, el PSOE zapaterista  deja tras de sí no solo una España totalmente demolida, sino a su propio partido con varias causas judiciales pendientes y completamente arruinado.

El PSOE ha perdido toda influencia política en España: no la tiene en las Cortes, ni en los gobiernos autonómicos (le queda el andaluz, que caerá en marzo y el vasco, que controla contra natura merced a la ignominiosa Ley de Partidos y mantendrá solo hasta las próximas autonómicas), ni en las diputaciones provinciales ni en los municipios medianos y grandes. En el partido, que ha apoyado incondicionalmente todas las alucinadas de ZP, muchísimos miles de socialistas de carné se han quedado sin puesto de trabajo, y hacen cola ante los despachos de sus gerifaltes para pedir alguna mamadurria con que llegar a fin de mes. Y no hay nada para ellos. Incluso los otrora cerebros grises del partido, que consideraban indigno arremangarse y bregar de cara al público, matan ahora por un sillón en el Congreso o el Senado. ¡Hay que vivir!

La travesía del desierto será muy larga, de unos 12 años. Porque el rebaño, conservador siempre, una vez cambia de pastor, se le mantiene fiel mientras coma cada día. Y como el PSOE no es solo un mal gestor de la cosa pública, sino también de la economía interna de su propio partido, su suspensión de pagos es inminente. Cosa de un poco de tiempo. Porque el PSOE, con los mismos gastos, se enfrenta ahora mismo a una brutal merma de ingresos:

—El PSOE dejará de percibir ayudas estatales en proporción a su pérdida de escaños estatales, autonómicos, diputacionales y de concejalías (-40%).

—El PSOE dejará de percibir muchas cuotas de sus afiliados, que empiezan a darse de baja de forma masiva por el expeditivo procedimiento de dejar de pagar (-20%).

—El PSOE dejará de percibir los millonarios sueldos de sus falsos asesores de Presidencia del Gobierno, presidentes de diputaciones, alcaldes de grandes ayuntamientos y presidentes autonómicos (-100%).

—El PSOE dejará de percibir las mordidas de la corrupción de empresarios a la caza de contratos o de mediación para cobrar facturas pendientes (-100%).

—El PSOE dejará de percibir los ingentes créditos que le suministraba la banca, a fondo perdido a cambio de aprobar leyes ilegítimas, como la Hipotecaria. De hecho, les debe ya una fortuna impagable (-80%).

La lección debe servirle a todos los partidos, especialmente al PP que toma el poder ubicuo: No se puede frivolizar en política hasta poner en riesgo el diario condumio de quienes te votan. Y el PP ha empezado muy mal, uniéndose al PSOE en una reforma constitucional que, subrepticiamente, ha amputado la Inmunidad Soberana de España ante los mercados, dejándola a merced de sus acreedores.

Esperamos que este sea el último comentario que hayamos de hacer a cuenta del PSOE. Requiescat in pace.

ÁCRATAS

Últimos artículos

20N: Razones para no votar

Las tres dietas


El problema crítico de España es fiscal: El Estado no recauda suficiente y gasta cada día más en esta coyuntura económica, reforzada por la tendencia a medio y largo plazo, debida al envejecimiento poblacional. Aunque se trata de un problema generalizado en todos los países occidentales, cuando los dirigentes políticos son tan incompetentes como en el caso de España (el PP está al mando de muchas autonomías cometiendo los mismos errores que el PSOE), esa tendencia general, agravada por la coyuntura particular, puede devenir en una catástrofe, en un estallido social, como sucede ahora mismo en Grecia. La principal consecuencia del problema fiscal es que la deuda soberana española, como la del resto de las naciones "cerdas", ha dejado de ser considerada como de bajo riesgo.

Cuando, para cubrir el déficit fiscal, el Estado copa con su deuda pública demasiado dinero en detrimento del crédito a las empresas, se acaba por debilitar el tejido industrial, se crea más paro y se disminuye la recaudación como un efecto espiral centrípeto, al tiempo que se induce la fuga de capitales, que es lo que está pasando ahora mismo en la Bolsa española. La solución a la coyuntura de España no puede ser, por lo tanto, aumentar la presión fiscal (como ha venido haciendo el Gobierno Zapatero), sino adelgazar el consumo del Estado, ponerlo a dieta. Pero hay que saber escoger a qué dieta.

La dieta del Gobierno Zapatero ha sido puramente cosmética y podría calificarse como oriental: consiste en fingir que se toman medidas sin hacer nada, en no gobernar, en no comprometerse, en que el tiempo vaya pasando y en que acabaran por llegar las próximas elecciones para tratar ganarlas evitando la impopularidad. Pero no es un plan sensato, porque cuando el Gobierno no actúa, otros lo hacen por él y se aprovechan de su inacción: los especuladores. Zapatero, tras el tirón de orejas de Obama y Merkel de mayo de 2010, ha acabado por actuar tarde, mal y ciscándose en su propio programa electoral.

La dieta de la oposición del Partido Popular es una dieta clásica, y se basa en tres pilares: Contención del gasto público (rebajando la cobertura social, y que incluye de retruco una bajada de impuestos para todos, especialmente para los ricos, a ver si así se dignan a invertir); reforma del sistema financiero (sanear, fusionar y privatizar parcialmente las cajas de ahorros); y reforma laboral (contrato único con despido barato). El proyecto habría funcionado de haberse puesto en marcha a primeros de 2008 (es el proyecto tipo "solución final" para el cual se ha diseñado esta crisis entera, crisis que busca la anulación de las conquistas sociales europeas, de la socialdemocracia a la sueca, último vestigio de la influencia del socialismo real de la URSS); pero haciendo recaer el costo de toda la crisis sobre las clases mas desfavorecidas, las trabajadoras, y evidencia la servidumbre voluntaria y la ideología del Partido Popular. De todos modos, Zapatero ha perdido tanto tiempo, los españoles le han tolerado tanto esperando a que escampe, que ahora ya es demasiado tarde incluso para ese proyecto dietético neo-liberal.

La dieta de Ácratas es otra bien diferente que calificaremos como dieta radical o revolucionaria. Es drástica, sí; pero permitirá la resolución simultánea de todos los problemas endémicos de España: la reconstrucción del Estado (uno bien diferente del actual, que vive de espaldas a su pueblo) y su fortalecimiento, su fraguado hormigonero a prueba de bombas para siempre:

—En España eso pasa por suprimir todas las absurdas, despilfarradoras e inútiles autonomías en que hozan los sinvergüenzas; arrasar las enfermizas paranoias anti-españolas oponiéndoles raciocinio, y nunca españolismo; y dejarse de quimeras sobre las figuradas ventajas de la "proximidad de la Administración al ciudadano", que sólo encubren una represión aún mayor, tanto fiscal como de derechos fundamentales. Si, a pesar de su absurdidad, la burguesía de alguna región quiere autonomía, que se la financie ella, no el resto de los españoles. Cuando vean que significa pagar un 30% más de impuestos los más ricos, ya veremos qué opinan los catalanes, los vascos y los gallegos. El resto, españoles de a pie y basta, pero con los impuestos bajísimos.

—En España eso pasa por expulsar del Estado a los partidos, a los sindicatos, a las patronales y a las empresas; por despedir fulminantemente a la pléyade de falsos asesores de altos cargos que cobran del Estado para trabajar en su partido (que ya cobra a su vez del Estado para pagarles el sueldo, corrupción sobre corrupción). Todos los mencionados deben financiarse por su cuenta y riesgo. O cerrar sus garitos, como hacemos los españoles autónomos arruinados con los nuestros.

—En España eso pasa por acotar superiormente la prestación por jubilación de políticos y altos cargos del Estado. Nadie puede cobrar del Estado más de 24.000 euros al año. El que quiera más, que se haga un fondo de pensiones privado.

—En España eso pasa por intervenir las cajas de ahorros y ponerlas bajo la durísima férula del Banco de España, convertir todas sus oficinas en propias del ICO y dejar sin rescates con dinero público a los bancos de Botín, González, March, Blesa y demás ladrones de cuello blanco. Que, a causa de su mala gestión, se arruinen solos, pero sin arrastrar a los españoles con ellos.

—En España eso pasa por reducir la jornada laboral de funcionarios burócratas que entraron en la Administración, hornada tras hornada, con cada cambio de gobierno (esos que se dedican a tramitar papeles pasándolos de una mesa a otra, que tanto sobreabundan) y, acorde con ello, sus sueldos; y por unificar los derechos de los trabajadores por cuenta ajena con el de los funcionarios del Estado. En un Estado adelgazado, raquítico, el funcionariado burócrata trabajará tres horas al día y cobrará la mitad que ahora. Y le vendrá muy bien a las funcionarias que sean madres de familia, por ejemplo, para educar de verdad a sus hijos, racionalizar y economizar en sus hogares. Y también a los papás que sean progres y compartan las tareas hogareñas con sus esposas.

—En España eso pasa por simplificar la Administración y las leyes que rigen las vidas de los españoles. Por formar a los funcionarios —y especialmente a los policías— en la idea de que son servidores del pueblo español, y no del Estado, que no debe ser más que su gestor administrativo y leal servidor; que no son represores de la ciudadanía, sino sus sirvientes. Y al que eso no le guste, que trabaje por su cuenta fuera de la Administración, pero que no viva a cargo de los impuestos de los españoles.

—En España eso pasa por salirnos urgentemente del euro (porque Europa, esclava de UK-EEUU —léase del barón de Rothschild y de toda la gentuza que fabrica de la nada la moneda internacional llamada dólar USA— desde que perdió la II Guerra Mundial, no va a seguir estas recetas) y cerrar las fronteras al capital foráneo. El bloqueo de los capitales, en domingo por la noche, de manera supitaña, debe hacerse en bien del pueblo, y no de los especuladores.

—En España eso pasa por cambiar el régimen monárquico corrupto por una República con independencia rigurosa de poderes del Estado desde las propias urnas y con un control garantista de los ciudadanos a sus representantes políticos, que deben estar sujetos mediante mandato imperativo asambleario en sus circunscripciones.

—En España eso pasa por recuperar la dignidad nacional, que no es más que recuperar la dignidad humana de sus individuos o ciudadanos, sin quimeras identitarias ni otras esquizofrenias colectivas.

—En España eso pasa por ponerse a trabajar de verdad, y no dedicarse a dar el pelotazo especulador los unos o a rentabilizar el magro sueldo a base de absentismos, vagancias y hurtos, los otros. Para eso debe existir la conciencia de que el beneficio empresarial excesivo es tan indigno y perseguible socialmente como el préstamo con interés usurario. Los precios deben ser consecuencia de los costos más los beneficios e impuestos, y no de la oportunidad y del acaparamiento especulativo. Y así deben recogerlo las leyes.

Lamentablemente en España, a partir de un mínimo nivel en la pirámide social, en cuanto se llega al funcionariado, a las clases pasivas, al "subvencionariado", nadie está de acuerdo con nuestras tesis, porque viven como pulgas, chupando del Estado con pajita; no digamos ya más arriba, donde los parásitos son vampiros que succionan del Estado con bombas de vacío: políticos, empresarios entetados, terratenientes, nobles, altos clérigos, financieros y banqueros. Todos ellos, unos y otros a su peculiar manera, nos oprimen. Aquí abajo, nosotros, la base, los soportamos, los mantenemos a todos sobre nuestros hombros, abrumados, aplastados por su peso; exprimidos, asfixiados por sus defecciones, que nos llegan cuesta abajo.

Si no contamos con la colaboración de los negligentes y egoístas habitantes de los pisos altos, no nos queda más que una solución, que es drástica, pero acorde con la situación extrema que vivimos: escapar de la base de la pirámide y dejarla caer para que se rompa. Algunos escaparán a la fuerza, al finirles el subsidio de paro; otros, al cerrar los chiringuitos, las empresas y los negocios en los que pierden dinero, esos que no dan más que disgustos; y todos al retirar nuestro dinero de los bancos, al despreciar la falsa democracia oligocrática escupiendo en sus urnas corruptas, al manifestarnos todos y cada uno de nosotros individualmente mediante un discurso preciso y coherente, para impulsar a los demás oprimidos a que abandonen también ellos la base de la pirámide. En resumen: al empeñarnos en la peligrosa pero ineludible batalla de la rebelión civil y la insumisión fiscal. La hora de los héroes ha llegado. Que los dioses nos protejan.

MESS


Últimos artículos





20N: Razones para no votar

Justificación totalitaria


Hasta la Segunda Guerra Mundial, el sistema parlamentario estuvo amenazado por el riesgo de participación electoral de las mujeres, los jóvenes y los no propietarios. La política era negocio de ricos. Las clases dominantes propagaban argumentos en favor del voto censitario. Creían que el sufragio universal daría mayorías políticas a las mayorías sociales y conduciría a un gobierno de los pobres. Había que disuadir a las masas de participar en el intrincado juego del poder. Pero cuando se reconoce el derecho de sufragio universal, se invierte la situación. Lo que hoy amenaza al sistema político es la no participación masiva en las elecciones. Las ideas en esta materia son verdaderos anatemas contra la abstención. La propaganda de partido persuade a las masas de que no votar es un acto de barbarie. Algunos países hacen obligatorio el voto. La Iglesia y el Estado se unen aquí con un mismo mensaje: votar es un deber cívico y abstenerse, una irresponsabilidad moral. ¿Qué puede explicar algo tan raro como esta violenta reconversión ideológica de un derecho en un deber, de un tema político en un asunto moral o civil? Encontraremos la respuesta a este pregunta si miramos de cerca quién tiene el poder en el moderno Estado de partidos y lo comparamos con quién lo tenía en el viejo Estado parlamentario.

Antes, la soberanía ficticia residía en la nación y la soberanía real en la mayoría de sus representantes reunidos en asamblea, en virtud del golpe constitucional que dió el poder legislativo, cuando se apoderó del poder ejecutivo y del judicial a la muerte de Luis XVI. La legitimación de este Estado representativo radicaba, pués, en el derecho de los representados a elegir a «sus» representantes. El voto era la manifestación de ese derecho político. Pero en el Estado de partidos, la cuestión del poder cambia de naturaleza y de legitimación. La soberanía ficticia reside en el pueblo y la soberanía real en los comités ejecutivos de los partidos, en virtud del golpe de mano constitucional de unos pocos hombres de partido (Adenauer, De Gasperi) que, apoyados en las fuerzas de ocupación, se apoderaron de «toda» la voluntad estatal del fenecido Estado de partido único. El Estado de la postguerra deja, así, de ser representativo de la sociedad. Su legitimación queda resuelta con un ardid electoral y con una teoría reaccionaria. El ardid está en el refrendo plebiscitario que la sociedad «debe» prestar a las listas de candidatos sujetos a la disciplina de los «aparatos» de partido. El voto manifiesta el cumplimiento de ese deber social. La teoría justifica el secuestro de la voluntad estatal por los partidos porque sólo ellos pueden procurar la identificación de la sociedad civil con la política. Es necesario, para esto, que el acto de votar sea civil o cívicamente obligatorio. ¡Una justificación totalitaria! El antiguo Estado parlamentario no era democrático. Le faltaba, para serlo, el sufragio universal y la división de poderes. Pero era liberal por ser representativo.

El actual Estado de partidos no es democrático ni liberal. Le falta todo para ello: un régimen electoral representativo de la sociedad civil y una efectiva división de los poderes del Estado. Lo único que tiene de civilizado, las libertades y el sufragio universal, no es utilizado para fundamentar el poder político. Sólo sirve para refrendar el poder constituido y cambiar, a lo sumo, su distribución interna entre los partidos. Ante esta situación, que nadie de buena fe intelectual puede negar y que era conocida cuando se inició la transición española, la actitud de los demócratas tiene que ser clara y contundente: abstenerse de votar mientras el voto sea considerado como un deber cívico y no como un derecho político. No importa tanto el porcentaje que se alcance como la conciencia política y moral de la abstención. Porque no se trata de conseguir, con ella, un rechazo de los partidos, que son inherentes a la libertad de asociación, sino de ponerlos en su sitio: sacarlos del Estado y devolverlos al seno de la sociedad. Mientras no se logre este objetivo prioritario, con la reforma del sistema electoral y de la Constitución, ninguno de los riesgos de opresión, incompetencia y corrupción que produce una sociedad política estatalizada, podrán ser afrontados con posibilidades de superación. Lo mejor que pueden ofrecer los partidos «estatales» es arbitrismo tecnocrático: administrar personas como si fueran cosas.

ANTONIO GARCÍA-TREVIJANO FORTE
(Artículo publicado en El Mundo el 3/06/1993)

Últimos artículos




20N: Razones para no votar

La Revolución de los Peones



Compañero peón:

En España, la lucha político-social es como una partida de ajedrez —las blancas, a la derecha; las negras, a la izquierda— que siempre termina en tablas. Como en toda partida de ajedrez, a quienes la juegan no les pasa nada. Se dan la mano y empiezan otra. A quienes les duele es a las piezas que han caído en la caja: la mayor parte son peones, como tú y como yo; también hay algunos alfiles y caballos. Todos han luchado encarnizadamente, a muerte, alineados con los suyos.

El sistema político español es una partitocracia sin independencia de poderes y sin representatividad. Quienes dirigen el mundo han invertido aquí mucho dinero para crear un régimen en el que sólo se pueda escoger entre blancas o negras. ¿Por qué funciona el fraudulento sistema, si los españoles sabemos que los políticos nos van a traicionar en cuanto lleguen al poder? Porque pensamos como peones, y nos sentimos moralmente obligados a alinearnos con una de las ideologías sociales del mercado político. "Soy peón negro, de izquierdas, voto al PSOE o al PCE, aunque sé que me van a sacrificar dentro de dos jugadas". "Soy peón blanco, católico, y voto al PP o a la derecha nacionalista, aunque el Papa no sea ni español." La gente acude a las urnas e insufla vida al sistema, que persiste una partida tras otra. Y la caja de las piezas sigue llenándose de peones muertos.

Pero ¿acaso hay algún destino para los peones que no sea la caja de las piezas? ¿Hay otra salida?  Sí que la hay. De hecho, hay dos: una ideal y otra realista. La solución ideal sería que los peones no concurriéramos a la partida, no votando, no alineándonos en ningún bando. ¡Que se maten las piezas de calidad entre ellas! Pero no es viable porque requiere unanimidad, y la mayor parte de nuestros compañeros, de acuerdo a sus atávicos sentimientos, creen que la partida les atañe. Peón: si eres rabiosamente de izquierdas, un ácrata o un revolucionario, en la pantomima electoral debes abstenerte, porque tu minúscula cabecita cree aún que existe algún sistema político justo, aunque sea en la galaxia de Andrómeda. A pesar de que tu abstención no sirva para cambiar nada.

La segunda solución es pragmática, depende sólo de una minoría de peones que sepan usar sus pequeñas células grises. Aprende primero, peoncillo, la cruda verdad: cualquier partido en el Gobierno hace política económica y social de derechas. Como ésta no es una frase más de este artículo, debes releerla una y otra vez hasta que se te quede grabada. Política de derechas hicieron Suárez, Calvo y Aznar; política de derechas hizo Felipe; y con política de derechas nos atormenta Zapatero. Es una de las reglas del juego, este régimen se diseñó para explotar a las clases trabajadoras, tanto a los peones blancos como a los negros.

El régimen monárquico-partitocrático no va a cambiar nunca, peón, a menos que sea a tiros en las calles, porque todos los partidos están de acuerdo en sostenerlo. Ésta es la segunda verdad que debes aprender. Reléela hasta que te escuezan los ojos. No cambiará mediante movimientos sociales cuyas soluciones no existen más que en las frías y cartesianas mentes de sus creadores, gentes de elevado nivel intelectual, acomodados unos, industriosos otros, siempre brillantes, pero completamente ajenos a la tragedia del paro y el hambre de la plebe. Alégrate de que existan esos movimientos, apoya sus ideas y sus ideales, pero no fíes tu integridad estomacal a ellas, porque no contienen grasas, proteínas ni hidratos de carbono suficientes. Mientras no llega la muy deseable República Constitucional, por ejemplo, o la simplicísima modificación del artículo 99 de la Constitución Española que propone este diario acrático, habrás de pelear con las armas de las que nos dota el propio sistema (muy a su pesar, porque nos querría completamente desarmados), sin confiar en que el resto de la peonada se conciencie y defienda su libertad política.

En el equilibrio actual de fuerzas en España, las blancas manejan el tejido económico y financiero (mira las torres, peón: son bancos y multinacionales); y la izquierda el mediático, como acaba de demostrar una vez más con la crisis del estado de alarma (mira detrás de ti, peón, las torres UGT y CCOO, es la izquierda que domina la calle, e igual monta una macro-manifestación por el "No a la Guerra" que hace fracasar la Huelga General del 29-S; mira las piezas subalternas, los periódicos, la televisión). La agitación es el firme terreno de la izquierda; en cambio, no sabe nada de economía y siempre, tras unos años en el poder, corrupta y negligente, deja las arcas del Estado saqueadas y escuálidas.Y, por si fuera poco, no tiene moral, ni ética ni principios de ninguna clase. Nada es peor, peón, que Rubalcaba y su banda de maleantes manejando los resortes del Estado, porque cuando se ensañan con los españoles (los matan de hambre retirándoles el mínimo subsidio para comprar pan y chópez que dar a tus hijos), no tienen oposición ninguna, a los sindicatos estatales les da igual, siempre que no les quiten las subvenciones; a los intelectuales y artistas les parece bien, siempre que haya dinero para el cine, trabajo en los periódicos y premios para los libros; y al PP le parece poco, que lo que desea es vender la madera de las piezas muertas para pagar la deuda. Y la peonada se queda sola, desorganizada, asustada; y sucumbe. Si fuera el PP el que hiciera todo lo que está haciendo el PSOE, los intelectuales y artistas, los sindicatos y los partidos de izquierdas movilizarían a las masas para impedirlo, y las masas iríamos con ellos para enfrentarnos al poder; y éste no osaría recortarnos ni un derecho.

Este régimen fue pensado para que el Gobierno del Estado sea de psico-izquierdas, con el encargo de ir arrasando poco a poco los derechos de los trabajadores españoles. Esta es la tercera verdad importante, peón. Reléela hasta que la indignación te nuble la vista. En el poder, las izquierdas practican sólo políticas simbólicas y de libertades accesorias para que se note menos que son una banda de corruptos que expolian al pueblo y le quitan sus derechos fundamentales. No hay cosa peor que la izquierda gobernando en una crisis como la actual, porque la partida de ajedrez se desquicia, subvierte sus reglas, como si los peones fuéramos todos de un bando y las piezas de calidad estuvieran todas del otro. Y el juego se convierte en una gran matanza. Los peones tenemos que recomponer la partida, y el arma poderosa capaz de organizar nuestra defensa es el uso del propio voto partitocrático dirigido contra el sistema: Pongamos a nuestro enemigo en el poder y que muevan las blancas; para que las negras se le opongan e impidan la masacre del pueblo, nos movilicen en las calles, nos lleven a la huelga general si hace falta, defiendan nuestros derechos, aunque sea con el interesado propósito de recuperar el gobierno algún día. Ya procuraremos, por nuestro bien y el de nuestras familias, que no lo recuperen nunca jamás.

Peón: si eres pragmático y quieres mantener a tu familia a base de tres comidas diarias, tienes que expulsar al PSOE de La Moncloa para, un minuto después de la victoria electoral del PP, echarte —echarnos todos— a la calle con los socialistas para partirnos la crisma contra la derecha como unos radicales con vocación de eterna oposición. Porque con la izquierda gobernando, la carnicería es intolerable, la peonada cae en medio de la confusión, la mayor parte a causa del "fuego amigo". ¿Cómo es posible que nadie se dé cuenta de lo que sucede, peón? ¿Cómo juegan las negras la partida de una manera tan mezquina e irresponsable? ¿No te imaginas la causa? Ah, si pudieras ver las manos que mueven las piezas, entenderías el motivo. Son las de un solo demiurgo que, displicente, juega la partida contra sí mismo.

EL ABUELO PICADOR


(Artículo publicado en este diario el 13 de diciembre de 2010)
Últimos artículos



20N: Razones para no votar

El desarrollo del factor consciente


Las elecciones del 20 de noviembre de 2011 tienen lugar en una situación singular, cuando los cimientos de “España” y Europa crujen y se agrietan. Lo que madura es una crisis global de Occidente que va mucho más allá de la economía y que, por tanto, demanda una respuesta múltiple y compleja, esto es, integral, más allá de las obsesiones economicistas de una izquierda que sigue siendo el instrumento político principal del capitalismo y del artefacto estatal, por delante de la derecha.

La izquierda en el gobierno, el PSOE secundado por el PCE-IU en todo lo importante, ha destruido la sociedad y ha envilecido a la persona. En 2004-2011 el gobierno izquierdista ha promovido con furor todas las formas imaginables de no-pensamiento, docilidad, incivilidad, amoralidad, embrutecimiento, inespiritualidad, deshumanización, neo-ignorancia, aculturación, chabacanería, egocentrismo, hedonismo, auto-destrucción del individuo, culto por lo degradado, zafiedad, enfrentamiento entre las personas, feísmo y barbarie, por medio de sus muchas religiones políticas y operaciones de ingeniería social. De ello ha salido una sociedad en descomposición, agónica, y un sujeto nulificado en trance de dejar de ser humano.

Además, ha devastado la economía, creando un sistema productivo imposible por parasitario, endeudado, despilfarrador, hiper-consumista, entregado al gran capital y a la banca, hiper-intervenido por el Estado, corrupto y supeditado al imperialismo alemán. Así, tenemos 5 millones de parados, una situación sin salida y el hambre a punto de ser una lúgubre realidad en cientos de miles de hogares.
Tal es la obra de la izquierda en todas sus manifestaciones, del progresismo, de la intelectualidad y estetocracia mega-subsidiadas, de los miles de grupos, tinglados, ONGs y sujetos que han medrado a lo grande en estos años aciagos con las suculentas subvenciones otorgadas por el gobierno del PSOE a fin de que hicieran la loa del Estado.

Desde antes incluso de la muerte de Franco la izquierda ha hegemonizado la vida política del país. Con el final del fascismo se hizo la fuerza política más influyente, en la que el capitalismo y el Estado se apoyaron para realizar sus fines en las nuevas condiciones. La infame Constitución actual, de 1978 (actualización de la no menos infame de 1812), proviene sobre todo de un pacto entre el Estado fascista reconvertido, representado por Adolfo Suarez, y el Partido Comunista de España (PCE), a las órdenes de Santiago Carrillo. De ese atroz texto político-jurídico han salido los males que nos devastan.

El PCE, secundado por el PSOE y la extrema izquierda, frustró en 1974-1978 la posibilidad de una salida revolucionaria a la crisis general del régimen franquista que permitiera la regeneración de la sociedad tras 40 años de barbarie. Para ello otorgó un respaldo total al régimen de dictadura constitucional, partitocrática y parlamentarista como solución de recambio. Al mismo tiempo destruyó los movimientos populares, para crear una sociedad de la docilidad y el servilismo, de la atomización y el individualismo. Desgastado en tan rufianescos quehaceres sufrió una regresión como partido, siendo sustituido por el PSOE.

El triunfo electoral del PSOE en 1982 abre un periodo de rápido crecimiento del capitalismo español, que es promovido a las mil maravillas por la política e ideología de la izquierda. La acumulación y concentración de capital progresó a un ritmo vertiginoso y de ello surgió la empresa multinacional española, que antes no existía. Ésta, la expresión más temible del capital, fue creada bajo la dirección de los gobiernos de la izquierda en los años 80 y 90 de la pasada centuria. Hoy su número rebasa las 2.500. Particularmente cordiales fueron, y son, las relaciones entre el PSOE y la gran banca.

Por tanto, quienes identifican izquierda con anticapitalismo se engañan y engañan. Los hechos prueban que la izquierda, en todas sus manifestaciones, ha sido desde el final del franquismo, y lo sigue siendo, la expresión más perfecta de los intereses estratégicos del gran capital multinacional español, más aún que la derecha.

En el presente, declinante el PSOE a causa de los catastróficos efectos de sus políticas, el gran capital y el Estado están promoviendo para las elecciones del 20-N al PCE-IU, en tanto que fuerza política “anticapitalista” destinada a controlar los movimientos populares, para llevarlos a un pacto con el Estado y el capital y luego destruirlos, como hizo en 1974-1978. El PCE-IU ha recibido de la banca, que se sepa, 1,8 millones de euros para la campaña electoral.

Además, sobre todo desde la privilegiada posición que tiene en las Cajas de Ahorro, esa peculiar manifestación del capitalismo estatal-empresarial, como PCE-IU y como CCOO, se ha hecho parte sustantiva de la burguesía de Estado, que incrementa su cuota de capital con el auge del capitalismo estatal y de la explotación de las clases populares por vía fiscal. Desde las Cajas, algunas de las cuales están entre las mayores entidades financieras del país, realiza un sinnúmero de negocios, partidistas y privados, de muy variada naturaleza.

Es intolerable, por ejemplo, que mientras por un lado sale a la calle a arrastrar pancartas con el lema “No a los desahucios”, por otro, desde las poltronas de los consejos de administración de las Cajas, el PCE-IU ordena la ejecución de un número notable de desahucios cada día. Su mundo es el de la mentira, la amoralidad y la demagogia. Se llama “anticapitalista” cuando es el mejor promotor del capitalismo entre las clases populares.

Dentro del Movimiento 15-M soporta a duras penas las asambleas con un único propósito, destruirlas para imponer un nuevo régimen de dictadura parlamentarista y partitocrática, para hacer que las y los políticos profesionales nos manejen como muñecos. Si no lo lograse, su objetivo será destruir el 15-M como hizo con los movimientos populares genuinos en 1974-1978.

Dado que el PCE-IU vive deliciosamente del Estado a través del régimen de subvenciones y fundaciones, se lucra con las Cajas y es parte sustantiva del capitalismo de Estado, lo mejor de su política se centra ahora en defender “lo público”, esto es, sus negocios. Al presentar lo estatal como “público” está fomentando sus intereses como organismo parasitario y explotador, sirviendo a su amo principal, el Estado.

Para amontonar votos, por tanto dinero del Estado, en sus arcas, promueve la especie de que la derecha va a desmontar el Estado de bienestar. Al aterrorizar a las clases populares con formulaciones absurdas y mentirosas pretende aparecer como paladín del pueblo.

Los fundamentos del Estado de bienestar los creó Franco, con su famosa ley de 1963, de modo que no se entiende por qué va a deshacer la derecha lo que hizo aquel fascista para organizar de la mejor manera posible al capitalismo y al ente estatal. En las actuales condiciones de desastre y naufragio económico el Estado de bienestar menguará pero se mantendrá, pues lo exige el conservar una mano de obra con un mínimo de eficacia productiva, y un Estado con unos ingresos suplementarios de naturaleza colosal, que ahora le son más necesarios que nunca por la mengua de los tributos y la crisis de la deuda soberana.

Quienes alborotan a favor del Estado de bienestar son herederos de la política del franquismo, son izquierdistas con camisa azul. Quienes dicen que el Estado es “lo público” están afirmando que el ejército es parte sustantiva de “lo público”, que es pueblo en definitiva, como decía Franco. Son, pues, unos militaristas, por tanto unos fascistoides.

En las actuales condiciones de progresivo desplome de Europa, de acumulación de crisis de toda naturaleza (política, cultural, educativa, demográfica, medioambiental, intelectiva, relacional, de construcción del sujeto, estética y otras varias además de la económica), centrarse en la economía para mendigar más dinero y más servicios del Estado asistencial es hacer lo que el capital espera y desea. Ahora, ante la crisis múltiple, general y universal en desarrollo lo que se adecua a la realidad es promover la idea de revolución integral.

En efecto, sólo una revolución integral que transforme sustantivamente la sociedad, el individuo y el sistema de valores, que cree una nueva organización de la vida colectiva y una nueva persona, es capaz de elevarse a cosmovisión inspiradora de soluciones a los muchos y colosales problemas de nuestro tiempo. La economía es sólo parte, lo humano es lo más decisivo, y resolver el problema de su destrucción planeada desde arriba demanda una revolución total, regeneradora y restauradora. Ésta ha de reinventar y reformular la vida en sociedad a la vez que la condición del sujeto en tanto que ser humano que se afirma como tal, y no como consumidor, fuerza de trabajo, adoctrinado múltiple, hedonista ultra-degradado y siervo del par Estado-capital, primando lo espiritual sin desatender lo material.

El gran caos y declive en que se precipita Europa, en particular sus países más débiles, es un acontecimiento histórico que demanda una respuesta integral. Sucede tras 500 años de hegemonía planetaria europea y sólo puede ser respondida con una grandiosa concepción sobre cómo ha de ser el futuro, con un desarrollado sistema de propuestas y soluciones, con una interpretación del presente y del porvenir realizada con altura de miras y visión estratégica, con valentía y clarividencia, con creatividad y responsabilidad, que se proponga dejar atrás el orden social actual, una atroz dictadura de las elites del poder político, militar, funcionarial, académico, mediático, tecnocrático, religioso y económico.

En los turbulentos tiempos que corren se ha de tener en cuenta el refrán, “A grandes males, grandes remedios” y alejarse de la mediocridad, el posibilismo, la añoranza del pasado de hiper-consumo con aniquilación de lo humano y devastación medioambiental, el economicismo, la cobardía, las visiones parciales, la ruindad vital y las “soluciones” fáciles.

Eso llevará bastante tiempo realizarlo por todas y todos. Crear y popularizar la gran y magnífica idea de la revolución integral es la tarea más importante en los próximos años.

En las actuales elecciones la izquierda y la derecha son lo mismo, y sólo se diferencian en sus miserables grescas verbales por poder y dinero. Igual es el PP que el PSOE, lo mismo representa Esperanza Aguirre que el PCE-IU o UPD, o que el PNV, CiU o el BNG. Además, son unas elecciones que, como todas ellas, son no libres, al estar realizadas en condiciones de inexistencia de libertad de conciencia y con un aparato partitocrático que todo lo manipula. Asimismo se basan en un elaborado sistema de engaño, pues se elige lo que no tiene el poder real, el parlamento y el gobierno, mientras que no se elige lo que sí posee la totalidad del poder, el Estado y el gran capital.

Las elecciones legitiman una situación de dictadura, en la que el Estado, el tirano colectivo, gobierna al pueblo, impidiendo que el pueblo se gobierne a sí mismo, de la única forma posible, con una gran red de asambleas omnisoberanas que, con base en lo local, se eleven al plano de lo comarcal, regional y nacional múltiple. En ellas y sólo en ellas puede hacerse real la libertad política para todas y todos pues cualquier forma de parlamentarismo, monárquico o republicano, con estos o los otros procedimientos, es un régimen tiránico que debe ser rechazado y resistido. Por tanto, la abstención se impone.

La Europa de los vividores, gozadores, triperos y pancistas que creían poderse permitir todos los excesos y, en efecto, se los permitían, está acabándose en buena hora. Sobre sus ruinas hemos de edificar una Europa que recupere lo mejor de la herencia clásica, lo más sustantivo del saber, la civilización, el arte y la cultura, que sea una sociedad de la libertad y la pluralidad, de la convivencia y la ayuda mutua por amor, de la limitación drástica del consumo y la auto-contención, del esfuerzo y el servicio desinteresados, ni agresora ni agredida, ni explotadora ni explotada, respetuosa y atenta con el individuo a la vez que colectivista y comunal. La izquierda, con sólo una idea fija, que todas y todos llevemos una vida de cerdos con el estómago como único órgano a satisfacer, es el obstáculo principal para avanzar en esa dirección. De ahí dimana su descomunal mediocridad, deshumanización, espíritu reaccionario y zafiedad.

Lo importante no es preguntarnos qué va a pasar sino qué vamos a hacer, a qué nos vamos a atrever, con qué nos vamos a comprometer cada uno y una de nosotras. Se aproxima el momento en que cada cual habrá de hacer elección de su destino.

Triunfante el PP, las acciones populares se han de dirigir contra el Estado y el capital tanto como contra el PP, el PSOE y el PCE-IU. No se puede admitir que resurja la política de división y enfrentamiento popular izquierda/derecha. Hay que promover una línea de integración de todo el pueblo en torno a la idea de revolución integral contra la derecha y la izquierda, que son la misma cosa.

Por la revolución integral, pues, abstención el 20-N.

FÉLIX RODRIGO MORA


Últimos artículos

20N: Razones para no votar

La entrega de España a sus acreedores por

modificación alevosa del Art. 135 de la C.E.


Antes de que, creyendo que los únicos políticos ladrones y sinvergüenzas de España son los miembros del PSOE –a pesar de que lo son, en efecto; y responsables de la debacle de la deuda española–, deliréis que la solución la traerá el PP debajo del brazo, porque los derechistas son gente que piensa en España y en los intereses de los españoles, debemos recordaros que:

El viernes 2 de septiembre de 2011 fue aprobada en el Congreso de los Diputados de la Monarquía Partitocrática Española, con premeditación y alevosía, una modificación de la Constitución que desarma en Derecho y materialmente entrega España a los acreedores de su Deuda Soberana (algo que no puede aprobarse ni siquiera con refrendo popular, pues es renunciar a derechos patrios).

La cuestión es tan grave como que la modificación constitucional implica la renuncia de España a un inalienable derecho internacional denominado “INMUNIDAD SOBERANA”. Tal inmunidad establece que el pago de la deuda soberana de un estado libre no puede ser forzado por sus acreedores, quedando obligados estos a aceptar refinanciaciones y modificaciones de los tipos de interés, e incluso a asumir el repudio de la deuda entera, si esta es considerada “deuda odiosa” –es el reciente caso de Islandia–, y contra cuya decisión nadie puede objetar nada en Derecho(1). Ahora, en tanto no derribemos entre todos esta Constitución, el Pueblo español no es ya Soberano, sino cautivo de prestamistas y usureros internacionales.

A partir de ahora, el pago a los acreedores de la Deuda será constitucionalmente prioritario, por encima de los intereses del propio Estado: del pago de pensiones de jubilación, sanidad, enseñanza o sueldos de funcionarios. Una reforma constitucional así no pueden haberla aprobado legítimamente personas en cuyas manos hemos depositado la Soberanía Popular. Es, por lo tanto, una reforma moralmente reprobable, seguramente delictiva y, por lo tanto, será calificada algún día como nula de pleno derecho.

Y a lo que vamos: la modificación constitucional tuvo responsables: fue aprobada con 316 votos a favor (PP y PSOE), 5 en contra (CC, UPyD y dos diputados socialistas,uno por error). Los diputados del BNG, ERC, ICV y Nafarroa Bai abandonaron el hemiciclo cuando se iba a votar la reforma constitucional, un "plante escénico" de rechazo a la misma y al procedimiento por el que se aprobaba, al final de una legislatura, sin debate y sin participación popular. El diputado comunista Gaspar Llamazares se quedó en el hemiciclo para vetar un acuerdo transaccional que hubiera permitido el apoyo de CiU a la reforma constitucional –visto que no le pagaban por el voto, en su tradicional línea corrupta, CiU se abstuvo–.

Tras la votación, el criminal Zapatero –cien veces traidor al Pueblo, pellejo viviente al que la Historia vituperará como a un demenciado Calígula– y los candidatos a futuro criminal-presidente el próximo 20N, Rajoy y Rubalcaba, coincidieron en la satisfacción por la aprobación de la reforma.

Asumidlo ya de una vez para siempre: los políticos, defensores a ultranza del sistema electoral de listas de partido e inseparación de poderes del Estado, son todos de la misma cuerda, unos criminales que, fingiendo ser representantes del Pueblo Soberano, y en contra de la conveniencia y los derechos de todos los españoles, sirven a los intereses del Sanedrín Financiero Internacional(2) que los tiene agarrados por los testículos mediante la impagable deuda de sus propios partidos. Rajoy y Rubalcaba –y sus camorras, PP y PSOE– son responsables de haber vendido el último derecho internacionalmente reconocido que podría habernos salvaguardado del expolio general de España.

Ahora ya no hay más salida personal que la acracia; y colectiva que la anulación de la Constitución Española de 1978 que legaliza el expolio organizado, la instauración una República Constitucional y el encarcelamiento de políticos y financieros corruptos. Recuérdese bien el 20N y óbrese en conciencia.

ÁCRATAS


(1) Hay malintencionados economistas, seguidos por los tertulianos y loros del Régimen, que dicen que “las deudas hay que pagarlas”, demostrando así una ignorancia absoluta del Derecho Internacional.

(2) Los mismos que, después de haber corrompido a la clase política griega mediante sobornos (como el evidenciado en “el caso del referendo fantasma” de Papandreu), dicen que el pago de la deuda soberana griega se realizará en parte mediante la entrega incondicional de todas las islas deshabitadas de esa nación, otrora tierra de héroes, hoy redil de borregos endeudados por la banca internacional. ¡Este nuevo “rapto de Europa” –que igual asesina en Libia 60.000 personas en "pro de la democracia" que amenaza a los PIGS con cruentas dictaduras– no lo protagoniza Zeus, sino Jahvé!


Últimos artículos

Goldman–Papandreu–Sachs


La noticia ha estallado ayer mismo: Georgios Papandreu, primer ministro de Grecia y presidente de la Internacional Socialista, ha anunciado que someterá a referéndum la decisión de aceptar un segundo rescate de la Unión Europea a su país, teniendo en cuenta los sacrificios personales que tal rescate supondrá para los griegos.

Y los ácratas tenemos dos cosas que decir:

Primera, que siempre estaremos del lado de la democracia. Por lo tanto, someter decisiones tan importantes a referéndum es una postura impecable, a fuer de decente.

Segunda, que todo esto encubre un fraude económico de primera magnitud.

Hay que preguntarse por qué Papandreu no advirtió a los demás líderes europeos de lo que pensaba hacer, del referéndum que pensaba convocar, en la reunión del pasado miércoles.(1) La respuesta es que o se ha vuelto loco de repente o pretendía sorprender a los europeos, pillarlos con el calzón bajado. En todo caso, su extemporáneo anuncio ha provocado una brutal caída en la cotización de los bancos europeos. La Societé Generale francesa se ha despeñado un 16% en un solo día.

Ante este tipo de noticias singulares, siempre hay que buscar las razones ocultas, seguir los movimientos del dinero, preguntarse, en definitiva, “¿qui prodest?” La respuesta es “el de siempre”: Goldman Sachs –y, por supuesto, sus socios del Sanedrín Financiero Internacional en su esfuerzo por derribar el euro–. Goldman Sachs, que viene utilizando a Grecia como arma arrojadiza contra la banca europea desde que inició el juego falsificando las cuentas griegas(2) para que pudieran cumplir los criterios de convergencia preceptivos para el ingreso en la Unión Europea y Monetaria.

Lo que parece es que el socialista Papandreu se ha vendido a Goldman Sachs, aunque le va a costar su carrera política. Probablemente, su propio partido se lo cargue el próximo viernes. Pero, de momento, salga lo que salga en el referéndum, Goldman Sachs se está hinchando a ganar dinero al contado con sus posiciones cortas(3) contra los bancos europeos tenedores de deuda griega. Ello, aunque los griegos sean "euro-sensatos" y voten a favor de la ayuda europea (pues ésta incluye una quita del 50% de la deuda pública y la financiación casi indefinida del estado griego); porque si resulta el “no”, Grecia saldrá del euro por la gatera, el dracma se devaluará a la cuarta parte en los primeros meses de su nueva existencia, quebrará como país y será embargada en su totalidad: desde el último metro lineal de sus costas hasta el mismísimo Partenón.

La jugada de Goldman Sachs –si es quien la ha pergeñado, que lo parece– es impecable en su manufactura: la medida de Papandreu tiene que ser apoyada por los demócratas puristas y por toda la juventud mundial. ¿Quién se atreverá a decir en contra que la democracia no se improvisa, si antes aplaudió los referenda islandeses de marzo del 2010 y abril del 2011? Nosotros no nos opondremos, por supuesto que no. Pero advertimos que, en coherencia, también deberán someterse a referéndum las consecuencias de esta medida, el resto de decisiones que se seguirán ineluctables, como el pago de la deuda tras la salida del euro y las devaluaciones del dracma. Y, tras el "no" inicial, el pueblo griego deberá seguir diciendo un reiterado “no” hasta que, al final, la OTAN entre en Atenas a punta de fusil.

Espero que los lectores no malinterpreten ni una palabra de este artículo. Estamos a favor del referéndum, de la democracia, pero en la obligación de denunciar la mentira: El engaño es que el referéndum griego no se celebrará nunca. Todo es una estratagema para que la banca internacional del lobby judeo-anglosajón se empaje a ganar dinero a costa de la idea de una Europa unida. A diferencia de Papandreu, los ácratas no estamos a sueldo de Goldman Sachs para desplumar a los europeos.

ÁCRATAS


NOTAS:
(1) No ha consultado ni siquiera a su propio gobierno: su ministro de Economía ha infartado al saberlo. Luego han dicho que ha sufrido un ataque de apendicitis. No sabemos qué es peor.

(2) Lo hizo mediante un SWAP cruzado de divisas (dólar-euro) con tasas de cambio falsificadas, lo que permitió a Grecia contabilizar en sus balances 1 billón de dólares de más en el momento de presentar las cuentas en Europa.

(3) La posición corta se juega así: Goldman "alquiló", pidió prestado a cambio de una pequeña tarifa, hace unos días, un enorme paquete de acciones de Societé u otro banco afectado por la deuda griega, paquete que vendió inmediatamente. Las volverá a comprar tras la caída y las devolverá a Societé. Y se meterá en el bolsillo un 16% del valor de las acciones en pocos días, multiplicando su inversión real por 100. También puede hacerse un juego parecido mediante opciones de venta, también de gran apalancamiento. Los principales bancos tenedores de la deuda griega y las cuantías en millones de euros, son: BNP Paribas, 5.000; Dexia SA, 3.500; Commerzbank AG, 3.000; Société Générale, 2.700: ING Groep NV, 2.400; Deutsche Bank AG, 1.600 (FUENTE: Goldman Sachs, junio 2011)

Últimos artículos

Artículos anteriores

Clásicos más leídos de todos los tiempos