Oscilando entre pasado y futuro
Metamodernismo:
el movimiento artístico revolucionario


Emil Nolde, artista degenerado, pero nazi
Pechstein, amigo de Nolde, era judío. Nolde lo denunció.

El término metamodernismo (o pos-posmodernismo) se refiere a un movimiento artístico y de pensamiento filosófico, moral, intelectual, que trata de concertar lo bueno de los movimientos modernista y posmodernista, realmente enfrentados a causa de los eventos de la primera mitad del siglo XX.

La corrupción artística sucedió al impresionismo, aún movimiento científico de análisis del color. El ejemplo de degeneración postmodernista es cualquier pintura de Nolde. Y lo digo a propósito, porque Nolde era nazi. Otro ejemplo podría ser Pechstein. Este era judío, amigo de Nolde, y denunciado a los nazis por Nolde.

Mi comentario sobre degeneración artística no es político, como veis, sino artístico.

Los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, verdaderos o falsos, crearon el caldo de cultivo para los movimientos hippy, antiwar, pop, publicitario, etc. La publicidad creó una imaginería específica que se convirtió en "arte". Recuérdense los 100 envases de jabón Brillo de Warhol. O sus originales repetitivos sobre la sopa Campbell. Nada de eso es arte. Pero no porque sea bonito o feo, sino porque no comunica más que banalidad, como los ridículos perritos de Koons.

El colofón lo ha puestpo la arquitectura del absurdo que infló nuestra burbuja inmobiliaria, con torres ridículamente inclinadas burlándose de la gravitación a un costo tremendo, o museos basura de vertedero que se mofan de la ortogonalidad y de la "usabilidad" del edificio.

Pero, efectivamente, todo eso ha acabado. Es posible que sea debido a los últimos descubrimientos científicos que ponen en jaque la Relatividad destruyendo a conciencia los dos postulados sobre los que descansa(1), aunque siempre se ha tenido el cuidado de no llamarla otra cosa que "teoría".

Lo metamoderno es buscar la verdad sin prejuicios, enfrentándose para ello a cuantas dificultades sea necesario.

Metamoderno no es el pensamiento creacionista, ni el terraplanismo, ni el conspiracionismo. La caverna ideológica no cabe en el Metamodernismo.

El Metamodernismo es un salto hacia delante desde el Posmodernismo, no una involución. Por eso rescata parte del Posmodernismo, del Modernismo previo a éste y de la cultura clásica o de la medieval.

Por eso se dice que el Metamodernismo es oscilatorio entre el futuro y el pasado. El Metamodernismo incluye la ironía posmoderna, pero no su cinismo. La diferencia entre ambos conceptos es el objetivo: construir, no destruir.

El Metamodernismo, en Ciencia, son el CERN y sus resultados, los satélites no relativistas observando el "Efecto Sagnac", que es el mismo que evidenció Fizeau, la ruptura de la jaula carcelaria en que convirtió Einstein al planeta Tierra al decir que c, velocidad de la luz, era un límite para los cuerpos masivos o no, para cuya consecución haría falta consumir una energía infinita. La Ciencia metamoderna dice otra cosa: que hay que crear los motores capaces de lanzarnos a velocidades miles de veces c para poblar el Universo. Son entonces metamodernas esas películas en las que el capitán de la nave ordena el salto a "velocidad superlumínica". La ciencia-ficción siempre ha sido metamoderna, con excepción de esas aburridas películas en las que la tripulación es congelada durante meses o siglos hasta que la lenta nave alcanza su objetivo.

Metamoderno es deshacer entuertos, buscar la verdad, la libertad física y de conciencia a cualquier precio. Tal búsqueda es ilusionante. Por eso hay que vigilar continuamente para no convertirse uno sin querer en un iluso. La verdad es tangible, no quimérica.

Han vuelto la razón y la honradez. Muy pronto veremos las cárceles llenas no sólo de musulmanes que no respetan a sus mujeres, trafican con drogas o roban la propiedad privada ajena, sino de ladrones de cuello blanco, banqueros y traficantes de influencias.

El postmodernismo conduce a la guerra y el exterminio de la raza humana como solución para el planeta (por suerte, no hay con qué exterminarla, la Bomba es un timo). Esa es la globalización de la culpa holocáustica. El metamodernismo invita al acuerdo por el beneficio común, a la construcción de algo nuevo o la restauración de aquello de lo viejo que vale la pena conservar. Nada de tesis antítesis y síntesis irrefutable, sino oscilación alrededor de los diversos puntos de vista válidos. Eso es el "trumpismo de las bilateralidades".

EL ÁCRATA METAMODERNO



NOTA: 

Esos dos postulados son:

Que la velocidad de la luz en un invariante independiente del sistema inercial de referencia y que es la máxima velocidad alcanzable en el universo.

El CERN calla porque lo hacen callar. Pero la Relatividad einsteniana ya no se sostiene Sus dos postulados han sido dinamitados por la experimentación y la tecnología.

Claro que quedan ciertos interesados en silenciar la realidad. Los beneficiarios del terror atómico. Porque si la relatividad es falsa, entonces E=mc² es sólo la expresión del doble de la energía cinética de una masa m lanzada a una velocidad c. Nada más. O sea, NO HAY BOMBA.

La mitad de los científicos nucleares del planeta saben que no hay bomba. Que todo es un bluf. Pero hay que plantearse algo muy importante:

Si todos los ejércitos del mundo (no todos sus militares, claro, la mayoría son demasiado ignorantes) saben que la bomba no funciona, ¿por qué mantienen la mentira? Pues porque el objetivo es asustar a las poblaciones no sólo enemigas, sino a las propias para que sean dóciles.

El club nuclear es como el club de la comedia, dijo alguien.





Venezuela va bien
Entrevista con Pablo Iglesias Turrión



Nos recibe Pablo Iglesias en su chalet de Galapagar, Villa Tinaja. Va sin coleta, a melena suelta. Pero se la ata en cuanto nos acercamos a darle la mano. Nos sentamos en un tresillo de piel de cabestro y nos pone un vaso de agua con una aceituna.

PABLO IGLESIAS: Así que, según su director, quiere usted hablar sobre la situación en Venezuela. Claro, claro, las alarmas desatadas por la derechona en los medios afines les ha puesto nerviosos...

ÁCRATAS: Bueno, sí, y luego también de VOX.

PABLO IGLESIAS: Ya veremos. Tengo poco tiempo... Pero Venezuela va muy bien.

ÁCRATAS:  No sé qué decirle, señor Iglesias, el principal problema señalado hoy mismo por los medios de adoctrinamiento españoles es demoledor, la inflación interanual en Venezuela es ahora mismo del 1.300.000%. ¿Cómo puede usted decir que Venezuela va bien?

PABLO IGLESIAS: Claro, entiendo su perplejidad ojiplática, me refiero a que va bien desde el punto de vista de Maduro y nuestro, de la izquierda revolucionaria que tanto hemos aprendido en Caracas de La Habana. No desde el punto de vista de los liberalotes y los financieros internacionales para los que invertir en Venezuela es como enfrentarse a Daenerys Targaryen con sus dragones Drogon, Viserion y Rhaegal. Cualquier economista que no fuera marxista diría que tal inflación es un terrible fracaso y que Venezuela está abocada a la quiebra inmediata. Pero no, jaja, qué va... no es un fracaso, sino el mayor de los éxitos para un régimen comunista. No es que gestionemos mal la economía del país, es que la queremos así. Efectivamente, la inflación galopante, desaforada, está tan llena de ventajas para un revolucionario que le aseguro que es intencionada, que forma parte del programa del gobierno de Maduro, como de los gobiernos de Castro, Ortega, Kim Jong Un y el resto de dictadores comunistas de todos los tiempos, incluyendo a Lenin y Stalin. Y la misma receta que aplicaremos aquí cuando gobernemos en España o en cualquiera de sus estados federados, ya verá qué bien que lo vamos a pasar.

ÁCRATAS:  ¿No les da miedo la oposición venezolana, los burgueses, los ricos?

PABLO IGLESIAS: Para nada. Sus líderes están en la cárcel o en el exilio, que es el sitio al que están abocados los opositores. Los ricos en dinero se quedan sin riqueza, porque con esa tasa de inflación, el ahorro desaparece enseguida. Los ahorradores (que son los odiados burgueses) son tan pobres como los que más en cuatro días.

ÁCRATAS:  Pero ¿y los especuladores...?

PABLO IGLESIAS: Los especuladores de viviendas u otros bienes inmuebles lo tienen muy difícil, por no decir imposible. Porque los precios crecen desmesuradamente y no hay manera de pagar esa clase de inversión de ninguna manera como no sea con varios contenedores de papel moneda.

ÁCRATAS:  ¿Y el acaparamiento de mercancías, no les asusta?

PABLO IGLESIAS: ¡Qué chorrada! Eso es pura propaganda contra la oposición. Los comerciantes cierran sus negocios porque, por caro que vendan un producto, no pueden reponer el stock con lo ingresado. Los campesinos no cultivan más que para sí mismos y sus familias, tienen un cerdo y una cabra y resisten como pueden, porque el dinero que les pagan por lo que venden no sirve para nada.

ÁCRATAS:  Pero bueno, siempre quedan los dólares que circulan ilegalmente...

PABLO IGLESIAS: Los que tienen dólares son delincuentes. Y cuando salen huyendo por las fronteras de Brasil o Colombia con su dinero en papeluchos verdes, se les tiende un puente de plata, pues desaparecen como enemigos. Y eso es más importante que el dinero que puedan llevarse, que importa una polla. Es lo que hizo el maestro yedi Castro en diversas ocasiones, permitiendo la salida de opositores que se llevaban sus dólares, empezando por las huestes de Batista y toda la Mafia norteamericana en 1959. Y Fidel, encantado, ya le digo.

ÁCRATAS:  Pero una revolución así no puede durar...

PABLENIN: No tiene usted ni idea, cómo se nota que es ácrata y no ha recibido formación comunista. Mire: Todos los venezolanos dependen del estado hasta para comer, gracias a la cartilla de racionamiento que es el paradigma de la igualdad democratico-económica comunista, ya sin lucha de clases por destrucción total de cualquier clase social que no sea el precariado. El estado no tiene problemas en adquirir los insumos necesarios para las cartillas porque tiene petróleo para pagarlos. Y, por supuesto, la cartilla no debe dar nunca para vivir todo el mes. Es a propósito, una semana o se pasa hambre o se delinque para resolverse las lentejas.

ÁCRATAS:  Pero entonces, esa delincuencia será un problema...

PABLO IGLESIAS: No, hombre, no. No se trata de delincuencia seria. Todos los venezolanos trapichean (o como se dice en la Habana, resuelven), por lo que están en situación de ilegalidad. Eso es ideal en una dictadura del proletariado, porque el poder es tolerante con casi todos, pero se puede encarcelar a quien se quiera con la Ley en la mano. Y como se vende en la propaganda de la tele que los proletarios son los verdaderos dictadores, los venezolanos son y serán afectos al régimen para sobrevivir, se fanatizarán si hace falta a cambio de un paquete de garbanzos. La gente se vuelve muy chivata y forma parte gustosamente de los CDR (comités de defensa de la república) a cambio de quedar bien ante el partido y de recibir alguna jabita con víveres extras.

ÁCRATAS:  El país no funcionará con gente mal comida, ¿y si no trabaja nadie?

PABLO IGLESIAS: Es usted un auténtico cateto, señor ácrata. Todos los hombres y mujeres han de trabajar si quieren comer, porque si no trabajan te quedan sin cartilla de racionamiento. De modo que los maestros enseñan, los médicos curan y los policías patrullan y detienen disidentes. El país funciona en una total y pluscuamperfecta dependencia del estado, que es el único que produce colectivamente.

ÁCRATAS:  Ah...

PABLO IGLESIAS: Y para el pueblo, vida sana. Bicicleta o guagua para ir a trabajar. Sin drogas ni vicios porque nadie puede pagarlos. La excepción es el ron, que se incluye en la cartilla de racionamiento para que beban los que tengan algo que olvidar. Hasta los generales del ejército son proletarios. Tienen casa, coche oficial y varias cartillas de racionamiento, claro, pero ni un dólar. Al que se descubra robando, se le fusilará por traidor a la República, como se hizo con el general de división cubano Arnaldo Ochoa cuando la opinión pública mundial supo que traficaba con heroína para financiar la guerra de Angola, ¡con todo y haber sido subjefe de estado mayor y un héroe nacional!

ÁCRATAS:  Vaya. Entonces, ¿la ruina económica es todo ventajas?

PABLO IGLESIAS: Por supuesto. Y tiene más aún. Por ejemplo, con los años, la dictadura de Venezuela se convertirá en un parque temático del presente como lo es Cuba, con calles entre edificios viejos llenas de almendrones, porque ya no circularán coches nuevos nunca más.

ÁCRATAS:  Pero ¿cree usted que el resto del mundo lo consentirá sin hacer nada?

PABLO IGLESIAS: Como se ha demostrado en el caso de Cuba, se puede permanecer en el poder 60 años con un régimen comunista en quiebra permanente. Y tan campantes, a pesar del bloqueo internacional y las sanciones lideradas por los EEUU. Todo pacotilla. Porque a los bobalicones norteamericanos les viene bien mostrar en sus mil televisiones la supuesta mala vida de las dictaduras. Así controlan a su rebaño de borregos obesos mórbidos, más tontos que la familia Stark de Invernalia, que mueren todos como chinches de confiados que son, y tiene que resucitarlos el guionista como a Jon Snow. Por lo tanto, ¡rabien los preceptivos enemigos de la República Bolivariana!, porque Maduro morirá de viejo en el poder.

ÁCRATAS: Bien, si le parece, hablamos de la irrupción de VOX en el panorama político que parece haberse cargado su estrategia para seguir mandando en el gobierno del Doktor Sánchez desde las bambalinas...

Pablo se levanta de un salto.

PLABLENÍN IGLESIOVICH: No. Imposible. Tengo que darle el biberón a los gemelos, Leoncín y Manolín, y dormirlos con "La Internacional" cantada a chapela. Mi Cersei se va a unas jornadas feministas para la implementación e imposición cívica de nuevos sustantivos y adjetivas que arrasen los epicenos desde el lenguaje inclusivo, la subversión y la igualdad de género.

Y efectivamente, pasa Irena Montera sin saludar ante nosotros, ágila como siempre, eleganta,  y agridulza. Se la ve feliza.


ÁCRATAS



NOTA: Creerán los poco avisados que este artículo es una chanza. Pero no lo es. Es más serio que la cara de un muerto en su entierro.


La guerra civil

se cierne sobre Cataluña

Ya sabemos que el ambiente político no está para bromas. Cataluña está a punto de estallar en una guerra civil por enésima vez. Es su costumbre histórica. Torra es un incendiario, los CDR son ya grupos terroristas sin ambages: cortes de autopistas a día completo, asalto a peajes, y la guinda, la promesa de asaltar el Parlament el día 21 si Sánchez mantiene su apuesta de celebrar el consejo de ministros en Barcelona. No tendrá huevos, por supuesto. A todo esto, los mossos no hacen nada por orden de su jefe, el golpista Torra. Cuando la policía está atada de pies y manos ante los golpistas, la violencia está garantizada. Hace pocos días los Mossos d'Esquadra cargaron contra cientos de manifestantes que protestaban, en Gerona, en contra del acto "Unidos por la Constitución", organizado por la plataforma Borbonia y en el cual participaba también Vox. Torra no solo no los felicitó, sino que ordenó la depuración de su cúpula. Porque Torra es un loco esquizoide que hace ayuno en Montserrat como solidaridad con los golpistas presos de su partido en huelga de hambre mientras los CDR actúan a "la eslovena".

Esto va camino de un enfrentamiento civil, si las autoridades se inhiben de ejercer el poder para otra cosa que no sea echar gasolina al fuego.

Y el Gobierno no está dispuesto a hacer nada que no contribuya a que el Doktor Sánchez dure unos días más en La MONCLOA.

Sánchez está acabado. Ante el resultado de las autonómicas andaluzas ha endurecido su tono con los independentistas catalanes obteniendo como respuesta un órdago a la grande mediante la violencia en las calles. ¿Qué esperaba ese insensato? Va a quedar como lo que es, un cobarde calzonazos acomplejado ante su mujer rica, hija de papá propietario de cien saunas para solaz de maricones. No va a reunir su consejo de ministros en Barcelona "para preservar la paz social", aunque ese enroque provoque la toma de las calles por los CDR e incluso un intento de liberar a los golpistas presos por la fuerza. Los jefes de los mossos no pueden hacer nada. No pueden parar el golpe, detener a Torra, hacer añicos a los CDR, porque ni siquiera el propio Estado los apoyaría.

Porque PSOE y Podemos están en el golpe. El cínico Iceta asegura que no ve motivos para intervenir en Cataluña. Supongo que no los ve desde su segundo apellido, que es Llorens.

El traidor Borrell dice que no importan las palabras, sino los hechos, como si todo fuera un teatrillo montado por unos chicos exaltados por el fervor patriótico. Ya ha estado a punto de correr la sangre. Al próximo evento de VOX en Cataluña acudirán sus miembros armados hasta los dientes, no me cabe duda. Porque si no, los lincharán. Y habrá tiros probablemente. Algún muerto, que es lo que quiere Torra para su revolución a la eslovena. Unos 63 muertos, para ser precisos.

Este estado de cosas requiere un presidente del Gobierno que no sea un patán sin otra idea que permanecer en su sillón, otro Rajoy, pero con gestos guerracivilistas de la señorita Pepis. Es imprescindible la aplicación urgente de otro 155 que disuelva la Generalitat en pleno sine die. No se puede entregar todos los resortes del poder a los golpistas porque lo van a ejercer de la forma previsible: asestando un golpe de estado.

Ahora mismo no cabe ni una moción de censura contra Sánchez ni una convocatoria de elecciones, que es lo que irresponsablemente quiere Ciudadanos. No da tiempo. A este ritmo, Cataluña estallará antes.

UN LECTOR
(Remasterizado por el Editor de guardia) 




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