29 M
Huelga General

Más "propuestas imaginativas"



Las últimas “producciones” de Maldito Hijo de Perra son muy buenas. Como casi todo lo que escribe. Simplificar las leyes, derogar la oceánica producción legiferante inútil —casi toda— de los 18 parlamentos en los 18 Reinos de Taifas de Hispanistán, dizque Comunidades Autónomas. Hacerlas comprensibles incluso para las pobres víctimas de eso a lo que llamamos E.S.O. Derecho a la ignorancia. Sí, todo ello es magnífico, don Maldito. Después nos da razones para que ni un solo trabajador, joven parado, viejo jubilado, y en fin, todo aquel a quien he dado en llamar español “de infantería”, en tierra, mar o aire, se eche a la calle o no acuda al trabajo el día 29 de marzo. Ni uno solo. Pero, como he dicho otras veces, ¿quién le pone el cascabel al gato? ¿Cómo hacer que esas magníficas propuestas teóricas, se lleven a la práctica? ¿Quién lo sabe?

Por ello, se me ha ocurrido que en vez de teorizar, de exponer ideas magistrales que luego al quedar en solo teoría sin posibilidad de llevarlas a la práctica, nos llevarán indefectiblemente a la apatía, a la melancolía y al desánimo, es mejor proponer cosas tangibles, prácticas, posibles. Cosas que puedan ser llevadas a cabo sin heroicidad, incluso por la ciudadanía, normal, sin echarle cojones, sin ni siquiera infringir estas leyes que nos propinan nuestros “maravillosos” y numerosísimos legisladores celtibéricos.

Veamos. Ya sabéis que el día 29, me propongo participar, que no secundar, la huelga propuesta por nuestros no menos “magníficos” sindicatos, tan malos para algunos y menos malos para otros; y el siguiente continuarla otro día sin realizar compra alguna —y sin consumo salvo dos o tres naranjas, manzanas y nueces, que habré comprado días antes—. Pues bien, creo que esos días serían también propicios y significativos para iniciar otra acción completamente legal, pero que, de llevarla a cabo, jodería mucho a la delegación hispanistana del S.F.I, por afectar a uno de los negocios mas globalizados y suculentos de éste puñetero y minúsculo planetoide o tercer planeta solariano en terminología de mi alienígena “amigo” Zyxwvut: las petroleras.

El día 13 de marzo, tras calzar mis zapatillas, me dispuse a hacer mis reglamentarios diez o doce Km. Pero, en lugar de playa o montaña, hice un recorrido urbano por varias calles de mi ciudad de residencia visitando hasta cinco gasolineras de distintas empresas y contemplando, sin sorpresa alguna, cómo en cuatro de ellas los precios eran idénticos hasta en las milésimas de euro. Tomé nota del más barato y el mas caro: 1,414 y 1,591 euros, el gasóleo normal y gasolina de 98 octanos respectivamente. ¡Y los habían subido por enésima vez, aquella misma mañana! ¡Viva el libre mercado, el dios Mercado, la diosa Competencia, el dios Urano que los engendró y la diosa madre Gea que los parió! Me pareció, diáfano, translúcido y meridianamente claro, lo que denuncia la OCU, que casi todas funcionan en régimen de cártel, acordando los precios y disparándolos hacia arriba a la vez, el mismo día y a la misa hora. Así funciona el “libre mercado” la “competencia perfecta” y demás zarandajas del capitalismo financiero global. Solo una de las gasolineras, digamos la quinta, mantenía distinto precio, pero aún mas altos: 1,487 y 1,614, ésta última, la British Petroleum o B.P. Y no se por qué extraña asociación de ideas me vino a la mente tras el consiguiente cabreo, una de las máximas del judo, que comencé a practicar en mis años mozos, aunque luego lo cambié por las carreras. “aprovechar la fuerza del contrario para vencerlo”, decía. Vamos a aprovechar esas falsas, corruptas y sedicente leyes del mercado y sobre todo de la libre competencia para bajar los precios. Y no precisamente con una idea original, pues hace años ya vi algo parecido en un mensaje de esos que circulan por Internet.

Ni original ni heroico, pero posible incluso hasta para el más cobarde los hispanistanos “ de infantería”. Y que tal vez ahora bien organizada la campaña, podamos hacer posible. Desde el dia 29 de marzo, no comprar ni un solo litro de carburante en una y sola una de las empresas gasolineras. Así hasta que veamos que hace, si baja los precios, los sube o…. cierra.

Pero, como me comentaba alguien de Ácratas, eso del precio cambia por provincias y posiciones estratégicas. Es una competencia entre expendedores de gasolina calle a calle. ¿Cómo elegir entonces la compañía a repudiar? Me proponen dos criterios:

1.Que no sea una empresa española, lo que descarta a REPSOL, CAMPSA, PETRONOR y CEPSA. No podemos hundir la poca industria productora española que existe, esa que refina crudo y da trabajo a miles de asalariados.

2.Que pertenezca a una de las Cuatro Hermanas, las multinacionales que monopolizan el comercio mundial de petróleo: SHELL, BP, EXXON (ESSO) y CHEVRON.

Chevron España fue comprada en 2011 por CEPSA para entrar en el mercado de aviación. Así que nos quedan tres: SHELL, BP Y ESSO. Y bien pensado... ¿por qué elegir una de ellas? ¿Por qué no boicoteamos a las tres?

Por mi parte, es lo que pienso hacer desde el día 29 utilizando las leyes del “libre” dios Mercado, y de su amada diosa no menos “libre” Competencia: comprar libremente donde quiero, no comprar en aras de la sacrosanta libertad de los neoliberales , donde no quiero. Así pues, a la vez que participar en la anunciada huelga del día 29, y desde ese mismo día y para siempre, no pienso comprar ni un centímetro cúbico de carburante en ninguna gasolinera de esas marcas hasta que las multinacionales “muevan ficha” y dejen de especular los precios del crudo; y el día 30, “huelga” de compras y consumo. Es fácil, realizable, “legal”, incluso para la legalidad vigente que se nos golpea inmisericorde . Bien es verdad que hay otras muchas medidas, como las indicadas por un “anónimo” en diez puntos en respuesta al artículo de MHdP. Pero son demasiadas, dispersas y mucho mas difíciles de llevar a cabo. Son lo que tantas veces he dicho ya: magnífico, pero irrealizable. Mejor concentrarnos en pocas medidas y fáciles de poner en práctica. ¿Cómo hacerlo?. Por mi parte, las difundiré a todos mis contactos internaúticos, es decir, las enviaré a todos aquellos con quienes me comunico en internet, con la petición a todos y cada uno de ellos que haga lo mismo. Y eso es lo que pido a todos los “malvados acratoides” que pululan por éste blog: enviar un mensaje claro y contundente para que el día 29, todos los hispanistanos “de infantería” conozcan y tomen parte no solo en la huelga si no en las demás medidas propuestas.

Este mensaje debiéramos poder condensarlo en unas pocas y contundentes líneas. Pero que se dirijan por igual a los de derecha, izquierda, centro o ateo político-económico, es decir, a todos, hayan votado al PP, al PSOE, a cualquiera de las demás opciones o, como los “malvados ácratas “ que por aquí pululan, no voten a ninguno. Porque lo cierto es que las reformas, recortes, agresiones, etc., que se han perpetrado con éste Gran Decretazo, ordenado por el dios Moloch-Mercado con su Sanedrín Financiero Internacional –S.F.I–, y ejecutadas por el gobierno de las Españas, afecta a todos los trabajadores. Podemos enviar a todos los contactos en las libretas de direcciones de Internet. Con cinco mil lectores de Ácratas reenviándolo a un promedio de treinta per cápita, ¿no es factible que en pocos días llegara a todos los “computadores hispanistanos”? Algo así que yo desde luego, voy a enviar: “La reforma laboral con que el gobierno de españa castiga a todos los trabajadores nos hundirá todavía más en la miseria, el paro, la desesperación y el miedo. para luchar contra ella, debemos participar en la huelga general el dia 29 de marzo, no porque la convoquen los sindicatos, con los que muchos podemos estar en desacuerdo, sino incluso al margen de ellos. porque sus desastrosos efectos nos afectan a todos, sindicalistas o no, de derechas, izquierda, centro o contrarios a toda ideología politica. participemos todos juntos y tomemos otras dos medidas sencillas, legitimas y contundentes que hagan ver al mercado global que nos asfixia, y al ejecutor de sus dictados, el gobierno de turno, que no nos conformamos, que vamos a defendernos de sus agresiones utilizando sus propios principios y leyes. El mismo dia 29, no comprar ni un solo producto de consumo. El siguiente dia 30, consumo mínimo de alimentos, semi-huelga de hambre excepto ancianos, enfermos o niños. Desde el dia 29, no comprar ni un solo litro de carburante en ninguna de las multinacionales BP, SHELL y ESSO. Trabajador, parado, jubilado, funcionario, autónomo, ciudadano con vergüenza: ¡PARTICIPA EL DIA 29 EN LA HUELGA GENERAL! ¡DEFIÉNDETE!” Buena huelga, y buena suerte, ácratas!

PATALETE


NOTA DEL EDITOR:
Patalete, por motivos personales que desconocemos, no puede seguir colaborando con este medio. Ojalá la medida sea temporal. Así que lo despedimos con esta su más reciente aportación. Boicoteando a Shell, BP y ESSO, ¡coincidimos con las tres empresas más contaminantes del planeta, según Green Peace! ¿Casualidad o es que hemos elegido bien?














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Las cosas que sé que sabes

(mientras todo se desintegra a tu alrededor)


Aunque no pases hambre aún, españolito, vas camino de ser un pobre de solemnidad, un miserable, y lo sabes. Y sabes que tu Gobierno no te representa, ni está ahí para defender tus intereses ni para perder un solo minuto en resolver tus problemas, sino los suyos propios y los de sus amos, las clases privilegiadas, que son esos mismos fulanos que financian a los partidos y a los sindicatos a fondo perdido, (y a las grandes empresas, a precios de risa; y a las pequeñas o a los particulares, a precios de usura). Sé que lo sabes. Eso y muchas más cosas:

Sabes que ruedas pendiente abajo —y tu familia contigo— cuando te conformas y soportas el doble lenguaje del poder mediático, que nunca, nunca, debes asumir como propio: eso de que no hay personas, sino recursos humanos; que no hay pobreza, sino marginalidad; que no hay limosna, sino subsidio; que no hay inmigrantes, sino ilegales; que no hay despidos masivos, sino expedientes de regulación de empleo; que no hay robo al erario público, sino salvamento del sistema financiero... No olvides el significado real de esos conceptos, resiste a los que esperan que, poco a poco, desaprendas la realidad. Y la realidad es que vives en una dictadura con apariencia de democracia, porque ésta última —cuando es de verdad— está contraindicada y es intolerable para quienes buscan manipular al pueblo para desposeerlo y esclavizarlo.

Sabes que el Estado es tu enemigo, porque como tal se comporta: sospecha de ti siempre y te coacciona o te sanciona, mientras te esquilma y se funde la mitad del PIB español; cuando un funcionario te trata como a escoria en una ventanilla de cualquier administración, en una comisaría de Policía o en la cola del INEM, demuestra que él también sabe que no trabaja para ti, aunque seas tú el que le paga el sueldo; y no hace sino reconocer que forma parte del Estado y que, en efecto, éste es tu enemigo declarado. Y sabes que lo que hace tan fuerte al Estado es que muchísimos millones de españoles forman parte de él o lo apoyan, y son todos aquellos que viven del Presupuesto: políticos, altos cargos, asesores, funcionarios, contratados laborales, eventuales, interinos...; pero también los subvencionados diversos son Estado: titiriteros, oenegistas, empresas públicas o ex-monopolísticas (Telefónica, Repsol, Endesa), y otros prevaricados; también son Estado los más importantes, las cajas de ahorros y los bancos, que dictan las leyes económicas y tienen poder para mandar suprimir impuestos como el de Patrimonio; y no olvidemos a la Iglesia, que siempre fue Estado desde el mismo instante en que se creó tal concepto, y que percibe de éste 4.500 millones de euros al año; y, finalmente —¡oh, sorpresa!—, también apoyan al Estado las clases pasivas, los jubilados, aunque sean viejitos comunistas o anarquistas. Todos ellos son Estado, porque, o lo parasitan, o viven de él, o cobran de él sus legítimos emolumentos o pensiones; y quieren seguir conservando su statu quo a cualquier precio, sobre todo si el precio es sólo tu libertad, españolito currante. Eso es lo que está al otro lado. Y en tu lado, estamos los 15 millones de españoles asalariados o autónomos que producimos el PIB que los del otro bando se liquidan (1).

Sabes que la solución es el control del Estado por el Pueblo, eso que se llama en todo lugar DEMOCRACIA. Pero reclamar la democracia es peligroso, porque te convierte en un marginal, en un extremista, en un ilegal, en un posible objetivo a batir por el Estado; sabes que lo único que te está permitido es participar en este juego con las reglas trucadas, ¡y hasta sé que vas a votar a los partidos en las elecciones, aunque reconozcas que son todos un fraude sin ideología ni voluntad de servicio, simples gangs de delincuentes!

Sabes que el control de la información y el uso de la propaganda son armas cruciales de los regímenes totalitarios, como el franquista; pero mucho más en los sistemas partitocráticos, como el español, que no es más que la prolongación del franquismo puro y duro: los nacional-católicos, a la derecha (PP); los falangistas, a la izquierda (PSOE). Eres consciente de que te manipulan a través de la televisión, pero te dejas llevar mientras sea lo más cómodo. Sabes que el peligro que corres haciendo eso es que te están reconfigurando como consumidor y como esclavo, pero te resulta más fácil, de momento, servirles voluntariamente que defender tu libertad.

Sabes perfectamente que la información es poder y la desinformación, esclavitud; que la asimetría de información entre los que mandan y los que obedecen es abismal; pero prefieres no darte por enterado, porque eres intelectualmente demasiado perezoso, y te has convertido en un espectador que espera que todo evoluciones sin tener que hacer nada al respecto. Pero sabes que ésa es la verdad: por eso, si inviertes tus ahorros donde te aconseja el director de tu sucursal bancaria, te despluman; si entras en Bolsa, siguiendo los consejos de los diarios salmón, adiós al dinero aún más rápido; y si te dejas llevar por la publicidad —la misma que existe para programar tu cerebro de consumidor—, poniendo tu dinero en negocios cuyos mecanismos no entiendes, llenos de letra pequeña, el riesgo que corre tu dinero es inasumble.

Sabes que nadie tiene derecho a dirigir el mundo, ni siquiera en aras del bien común —eso es el fascismo—; pero aún menos si actúa sólo en beneficio propio, y que por eso se hace de manera subrepticia, mintiendo continuamente y manipulando la conciencia ciudadana —eso es la democracia neoliberal—. No hay mejores sociólogos o psicólogos que los de las grandes multinacionales financieras. Sabes que te tratan como a un niño —y te encantaría que siguiera así para siempre, si no tuviera tan nefastas consecuencias—, porque los medios mastican el mensaje y tu cerebro lo asimila sin esfuerzo, como una papilla infantil. Sabes que, si el Ministerio de Educación y Ciencia hiciera lo mismo con ánimo de enseñarte a ser libre y creativo, España no sería este corral de bestias, y tú serías mucho más valioso, menos prescindible. Pero no es así, y no puedes —eso crees— hacer nada para impedirlo, así que seguirás figurando como el único responsable de tus desgracias, por falta de capacidad o de inteligencia, porque eres una individualidad sin conexión con el resto, incapaz de coordinarte con otros ciudadanos, siquiera para defender vuestros mutuos intereses.

Sabes que todo este cotarro de la globalización está al servicio del capitalismo, de las entidades financieras internacionales: que el “libre movimiento de capitales”significa para ellos el invertir donde haya ganancia rápida y poner los beneficios a buen recaudo en paraísos fiscales; y que el “libre movimiento de personas”quiere decir inmigración descontrolada para arrasar los derechos de los españoles trabajadores por cuenta ajena.

Sabes que la actual crisis financiera global puede desembocar en una guerra mundial, porque no hay ni ha habido una sola guerra en el orbe cuyo motivo real no haya sido financiero. Sabes que el “Eje del Mal”de los neoconservadores norteamericanos lo constituyen los países en los que el préstamo con interés es delito, como Irán; o donde la Banca es nacional, y no privada, como en los países con socialismo real, como Corea del Norte (2). Sabes que la II Guerra mundial la desencadenaron las grandes corporaciones financieras a causa de la nacionalización de la Banca Alemana por el III Reich —la banca de la Sinarquía Financiera Internacional maneja siempre los hilos de la alta política internacional, a pesar de que también su Biblia prohíba el préstamo con interés—. Sabes que si no reaccionamos exigiendo la democracia formal a tiempo —la de verdad, no esta ficción—, la única salida ante el caos actual y el desaforado gasto administrativo será otro fascismo. Y sabes que los “nuevos amos de camisa negra” serán los mismos que hoy ocupan ya los sillones del poder: siempre han estado ahí y seguirán estando, sólo se cambian de camisa cuando la que llevan está ya demasiado sucia.

Sé que sabes, que tienes conciencia clara de todo lo denunciado más arriba, y eso es nuestra única esperanza. Y aunque no muevas ni un dedo ante la hecatombe que se te avecina, sé que estás ahí. Y te demando, te exijo, que estés presto para saltar sobre tu enemigo a la primera ocasión en que percibas que derribarlo es posible. Sólo falta que estés atento para sentir cuando esa ocasión aparezca. ¡Y que no se te olvide entonces que merece la pena hacer algo para ganarte la libertad!

MESS
(Este artículo fue publicado en Ácratas el martes 24 de marzo de 2009, hace tres años)

NOTA: (1) Hay honrosas excepciones: funcionarios decentes, jubilados luchadores y sindicatos que no viven del Estado. Pero son minoría, gente con nombres y apellidos, no la masa.

(2) Esta frase hará que los acólitos del Estado, funcionarios y pesebreros de los partidos, no importa de qué ideología, nos acusen de defender a los países que amputan manos y libertades. No es que no entiendan lo que decimos, sino que intentarán desautorizarnos. Es una táctica seguida por el poder desde siempre. ¿Qué tendrán que ver los cojones para dar trigo? Lo que no les gusta es lo que estamos diciendo: que los países occidentales están perdiendo libertades civiles a toda velocidad, y que la verdadera razón de la enemistad de EEUU con los países que constituyen el "Eje del Mal" es que impiden en sus territorios la expansión del modelo de la Sinarquía Financiera Internacional, SFI.


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Entrevistas improbables:

Ehud Silbermann

sinarca financiero internacional


Nos hace pasar el gran personaje, al que llamaremos Ehud Silbermann(*), aunque se llama de otra manera, claro, a su despacho en el corazón de la City de Londres. Nos acomoda y nos ofrece té. Nos lo sirve una vertiginosa rubia nórdica de piernas largas, frías y rectas sobre tacones como estalactitas. Desaparece dejando tras de sí un rastro de Rive Gauche.

—Gracias por el tiempo que nos dedica, señor Silbermann.

—Les recibo porque les leo, y ustedes son de los pocos escogidos que nos entienden, ¿no es verdad? ¿Cómo pueden ser ácratas, en vez de banqueros? ¿Cómo desperdician así el futuro? En fin...

—Cosas de la educación recibida, anárquica, quijotesca, española. Pero háblenos del SFI...

—En eso ustedes cometen un error. Califican al conjunto de los que ostentamos el poder mundial como Sanedrín Financiero Internacional. Pero no todos somos judíos, ¿no es verdad? La mayoría sí, pero no todos. Por lo tanto, debieran ustedes cambiar su cantinela inexacta por otra que es absolutamente cierta. Y no hay necesidad de alterar las siglas SFI que han acuñado ustedes con tanto acierto. Pues el nombre preciso es Sinarquía Financiera Internacional. La mayor parte de los sinarcas somos judíos, claro. Pero los hay gentiles,¿no es verdad? Por ejemplo, los ejecutivos y propietarios de la banca Nomura o del Banco de China; o como el español Emilio Botín, o ciertos ejecutivos del Deutsche Bank —aunque su CEO, Ackermann, lo es, por supuesto—. ¿Sabía usted que el Deutsche Bank forma parte de la exclusiva élite de los bancos propietarios de la FED? Aunque, quede claro, todos los banqueros gentiles son títeres nuestros, lo mismo que todas las sociedades masónicas mundiales son títeres de la B'nai Brith. Harán lo que les digamos con tal de seguir ganando dinero, ¿no es verdad? Y saben que si alguno se ensoberbece en demasía, y trata de salirse del sendero trazado, lo fulminaremos, ¡como fulminamos hace tres años y medio al mismísimo Lehman Brothers, que fue uno de los bancos fundadores de la FED en 1913!

—Son ustedes unos grandes desconocidos, ya lo sabe, señor Silbermann. Hay quien hasta se cuestiona si son ustedes humanos...

—Sí, sí, es bizarro(**)... En cuanto a la sociedad, e incluso los medios de comunicación especializados, la prensa salmón sobre todo, ninguno comprende los mecanismos básicos de lo que hacemos. Mejor, ¿no es verdad? El acuerdo con el presidente Clinton de 1999(***), quien prohibió legalmente la regulación de los derivados financieros, nos permitió crear desde la FED dólares en una cantidad nunca antes imaginada: más de 1.600 billones contra un PIB mundial anual de solamente 65 billones y un valor total de las empresas cotizadas en las diferentes bolsas del mundo de 85 billones. Ustedes son de los pocos que lo entienden, ¿no es verdad?

—Sí. Y es una cifra espeluznante, despendolada.

—No tanto. Cada dólar comprometido en un producto derivado financiero, un colateralizado de acciones o divisas, ha tenido que ser antes intervenido, contabilizado por nosotros. ¡Y aún podríamos crear mucho más dinero, si el mundo lo aceptara! Pues, fíjese, si la deuda pública norteamericana es de 15 billones, la FED —que somos nosotros, ¿no es verdad?— tiene derecho a emitir paralelamente hasta 7 veces esa cifra. Y luego, como al prestarla regresa tras las transacciones oportunas a nuestros mismos bancos otra vez, y vuelve a ser prestada reiteradamente, acaba por multiplicarse hasta por 50, que es la inversa del coeficiente de encaje bancario actual. ¡Eso representa 5.250 billones de dólares! En lo que va de siglo XXI sólo hemos fabricado el 30% del máximo al que podemos llegar. De momento, ¿no es verdad? Y cada año, el gobierno norteamericano nos demanda 3 billones más para cubrir su imparable déficit público, lo que representan un crecimiento máximo de dinero otros 1.050 billones anuales. Es imposible que hagamos tanto dinero sin que el dólar estalle y se desmorone en los mercados. Pero no hay que asustarse: aún nos queda mucho margen de seguridad, ¿no es verdad?

­—El gobierno de los EEUU les entrega, como contravalor del préstamo, un acta o pagaré que ustedes guardan en sus cajas de seguridad. Y contra el que pueden emitir deuda pública norteamericana. Pero ¿qué hay del resto de lo que inventan?

—Cada dólar nuevo ha sido creado por nosotros de la nada y, multiplicado después, prestado a interés con la garantía de propiedades de los prestatarios en todo el mundo, tanto de activos empresariales como de tierras, minas o inmuebles. Ya ve: tenemos hipotecado al mundo entero por valor de 1.600 billones de dólares a cambio de papeles privados que otorgan derechos sobre activos financieros, la mitad de ellos, tóxicos. Ahora los prestatarios no pueden no ya devolvernos los créditos, sino pagar siquiera los intereses... Sabemos que los bienes que aseguraban nuestro dinero no valen lo que les prestamos. Pero eso no importa, pues menos aún nos ha costado el papel para manufacturar el dinero, o el impulso eléctrico que lo ha creado en la pantalla de un ordenador, ¿no es verdad?

—Aunque sabemos la respuesta, déjenos preguntarle, señor Silbermann, ¿cuál es su empeño en mantener estreñidos a todos los inversores y ahorradores del mundo?

No es nuestro único objetivo desvalijarlos a todos ellos, sino que también es necesario para, agostando la recaudación de impuestos, aniquilar a los estados que, al rescoldo del crecimiento empresarial de estos últimos años de abundancia crediticia, se han entrampado con una insensatez que demuestra que la clase política es absolutamente incompetente para velar por los intereses de sus naciones respectivas, lo mismo que la clase técnico-funcionarial que la asesora —al margen de nosotros mismos, que, como Bernanke o Geithner y el lobby judío en Washington, a ambas clases embaucamos y corrompemos cuanto conviene a nuestros fines—. Por eso no hemos producido más dinero que esos 1.600 billones, y hemos desatado la crisis global en 2007 tan sólo retirando de la circulación un triste billón de dólares. El efecto desmultiplicador, con el correspondiente credit crunch desencadenado, ha sido demoledor, ¿no es verdad?

—Pero las consecuencias...

—Evidentes: Los estados, financieramente yugulados, para resistirse a su propia ruina inevitable, necesaria, se revuelven ahora contra sus ciudadanos, desmontando las consolidadas conquistas sociales de las clases trabajadoras de dos siglos, legislando atrocidades que coartan incluso los derechos humanos individuales y colectivos fundamentales —como el de expresión o el de huelga— y reprimiendo violentamente cualquier intento de oposición, ¿no es verdad? Nos harán el trabajo sucio antes de rendirse también ellos y caer bajo el dominio de las empresas transnacionales, que son el poder futuro, y están ya todas bajo nuestra influencia, pues poseemos las 147 empresas clave, la mayor parte de ellas bancos, que controlan accionarialmente al resto de las 1.400 multinacionales más importantes del mundo: energéticas, alimentarias, farmacológicas, armamentísticas, navieras, etc.

—Nadie escapa a los largos colmillos del Vampiro...

—Jajajaja, sí, por supuesto... Sólo China y Japón quedan relativamente fuera de nuestra égida, pues la raza amarilla desconfía de nosotros, y no podemos pasar desapercibidos entre ellos como lo hacemos entre los blancos caucásicos, arios, mediterráneos o eslavos, ¿no es verdad? La lección que el año pasado le dimos a Japón, no obstante, haciendo estallar un artefacto nuclear frente a su costa, que provocó un tsunami, y atentando simultáneamente contra el programa informático de la Central de Fukujima, una instalación General Electric, para que se detuvieran las bombas de refrigeración, les obligará a pensárselo dos veces antes de osar salir del ámbito de nuestra influencia financiera, ¿no es verdad? No comprar deuda norteamericana y británica cuando se lo ordenamos cuesta valiosísimas propiedades y millones de vidas como efectos de la tercera bomba atómica de la Historia —fue una bomba sucia esta vez— lanzada por EEUU sobre territorio japonés.

—Sinceramente, ¿qué futuro nos espera a los habitantes del planeta Tierra, señor Silbermann?

El futuro está decidido: las clases asalariadas, trabajadoras y humildes, lo producirán todo, aunque consumirán sólo de acuerdo con sus sueldos de esclavos. Las clases acomodadas disfrutarán de los artículos de lujo y acumularán dinero y acciones que financiarán a las multinacionales para su expansión absoluta, global e imparable. En el futuro, en vez de ser uno nacional francés, norteamericano, alemán o ruso, será un 30% de Coca-Cola, un 20% de Bank of America, un 20% de Boeing, un 20% de Kraft Foods y un 10% de Loewe, ¿no es verdad? Como lo somos nosotros, que nunca tuvimos otras patrias que ésas, aunque fingiéramos ser franceses, norteamericanos, alemanes o rusos.

—Pero el estado de Israel...

—¿El estado de Israel? ¿Pregunta que si desaparecerá el estado de Israel como el resto de los demás estados? Verá: Incluso el estado de Israel es sacrificable. Pronto, Jerusalén será un centro espiritual universal. Un gran parque temático y nada más, como Auschwitz, ¿no es verdad?. Nunca ha sido otra cosa, por más que crean lo contrario esos furibundos sionistas, masacradores de mujeres y niños palestinos, genocidas que se creen autorizados por Yahveh para destruir a todos sus enemigos; o esos barbados fundamentalistas ultra-ortodoxos con rizos en las sienes, sombreros negros y peste a cebolla y ajo características de la raza cuando, empecinada en sus lecturas a base de cabezadas atrás y adelante, no lava con la suficiente frecuencia la ropa. Son un hatajo de anormales todos. Los verdaderos dominadores del mundo somos nosotros, ¿no es verdad? Judíos, sí: inteligentes, implacables, educados, pulidos y blancos caucásicos. Y seremos los dominadores del mundo por siempre. Pues el Mesías ha nacido ya. Reside en Londres y ostenta un título de barón otorgado por la Reina de Inglaterra.

ÁCRATAS


(*) El nombre no aparece en los buscadores de Internet. Por eso ha sido escogido.

(**) Pésima traducción del inglés y el francés bizarre, significando pintoresco, extraño, raro.

(***) Se refiere a la Ley de Modernización de Futuros de Productos Básicos, de 2000, que bloquea legalmente cualquier regulación de los derivados.



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Pregunta para todos los que no piensan ir a la

Huelga General

el 29 de marzo: ¿Dónde están vuestros cojones?

— ¿Desmovilizará a los asalariados el miedo a listas negras y descuentos?—


Acomodaticio trabajador por cuenta ajena español:

Piénsalo bien. Si no acudes a la llamada a la Huelga General el 29 de marzo, si ese día no dejas a tu patrón plantado como a la pilastra de un puente, serás un acoquinado cadáver que anda, que trabajará pronto como un chino para pagar sus facturas, mientras hinca la testuz con el culo siempre en pompa, como el asalariado de la foto adjunta. Si no paras esta sangría de tus derechos laborales y sociales, haciendo piña junto a tus camaradas este 29 de marzo —da igual si no eres anarquista, comunista o socialista, basta con que seas solamente trabajador—, serás, por si fuera poco, uno más de esa clase de tipejos a los que las hembras desprecian como a eunucos.

Debes saber que a ninguna mujer con la raja del coño vertical —por más que necesite el dinero— le gusta follar con un gallina. Así que la tuya, antes de bajarse las bragas una noche de estas, te probará con ese tono de voz que se gasta a veces, cargado de amenazantes nubes:

—¿Qué vas a hacer el 29?

—¿Cuál? —dirás displicente, quitando importancia a la convocatoria, como si todos los meses tuvieran un día 29 como el de este marzo.

Ella te mirará como al majadero en que te has convertido a sus ojos estos últimos años, pero desanimará cualquier heroicidad:

—Acuérdate de que este fin de mes nos vienen las púas del abrigo nuevo del nene y lo que falta de los regalos de Navidad... Y la VISA está ya más seca que mi coño de lunes a viernes.

—Tranquila, nena. Pienso ir a trabajar el 29. No voy a perder sueldo por seguir las consignas de unos sindicalistas gandules, adictos a las mariscadas, que viven como Dios a costa de los trabajadores(*)... ¡Y como me venga un piquete no saben lo que les espera! ¡Cuando yo me reboto, tengo más peligro que un bizco armando bombas!

Pero tus bravuconadas, papagayeando las consignas de los patrones, no te granjearán la coyunda con tu hembra, apetitosa entre sus tocinillos. En vez de premio a la defección a tu clase, tu mujer, oh sorpresa, a pesar de asegurarte que le parece muy bien que vayas a currar en vez de a la huelga, no se afanará en gratitudes, admiraciones, ósculos y cariños, sino que se revolverá en la cama, dándote la espalda. Y puede que incluso te regale algún pedo de buenas noches.

En ese momento, debieras reaccionar, arrepentirte y decirle que te portarás como un hombre cualesquiera que sean las consecuencias: que no solo irás a la Huelga General el 29 de marzo, sino que formarás parte de un piquete portando cientos de folletos informativos y una porra aclaratoria de un metro de larga. Pero, en vez de eso, te irás al baño a masturbarte hasta ponerte el prepucio como una bufanda del Manchester United.

Y el día de la Huelga General, 29 de marzo, como el asalariado pancista en que te ha convertido la propaganda estatal, succionarás aplicado los ovoidales de tu patrón con más fe y ahínco que nunca, porque, por si no lo sabes, el camino de la degradación es siempre cuesta abajo. Pero aunque devengas la más adelantada eminencia del lametón, no confíes en que tu jefe te lo valore y te mantenga en tu empleo. No lo va a hacer porque también él te desprecia. Así que, antes de que emprendas el camino del INEM, más pelado ya que los huevos de un ciclista, te bajará el sueldo todo lo que le dé la gana y te hará trabajar horas extra gratis.

¡Ah! Y a tu mujer acabará por follársela ese amigo que tenéis, el que dice que, con la patronal, más vale guerra abierta que paz fingida. Sí, sí, ese al que tanto criticas ante tu mujer por ser un anarquista, "¡Claro, cómo se nota que no tiene hijos ni deudas!". O sea, puta rata cobarde: que encima vas a llevar más cuernos que un lisiado.

Asalariado irresponsable que, fatalmente hipotecado y endeudado, te opones a la Huelga General: ¿De verdad vas a tragar y a humillarte esperando que te libre de lo inevitable —que es la ignominia, la esclavitud y el paro— alguna clase de divino milagro? Pues espérate sentado. Porque, igual que el Gobierno, Dios está siempre, siempre, siempre, del lado de la patronal.

MALDITO HIJO DE PERRA


(*) La CNT y la CGT también llaman a la Huelga General el 29 de marzo. Y no reciben ni un puto euro del Estado, por decisión propia.

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Derecho a ignorar

Leyes: pocas, predecibles y descifrables


La cultura occidental que domina el mundo está bizcochada al calor del progreso y de la pasión por saber. Por lo tanto, sé que esta reivindicación mía de la ignorancia os parecerá un dislate a primera vista. Pero en España, desde siempre, se ha cultivado la indigencia intelectual entre la población para que, contentos como conejos en repollal, crean que van de excursión cuando van en realidad camino de la carnicería. Especialmente, desde la muerte de Franco, los planes educativos han resultado ser a cual peor, y ni siquiera se le ha dado tiempo a ninguno de ellos para completar un ciclo educativo completo. De manera que eso de la enseñanza universal y el acceso democrático a la cultura es más fingido que el orgasmo de una puta. Los jóvenes salen hoy de los centros de estudio sin saber prácticamente nada: ni leer entendiendo, ni escribir sin faltas de ortografía en cada frase escrita, ni dividir sin calculadora, ni resolver una raíz cuadrada o un sistema de ecuaciones; y si oyen hablar de la banquisa del Atlántico, los más listos pensarán que se trata de alguna nueva tarjeta de crédito. En fin, que, en España, escuelas, centros de grado medio y hasta universidades, son factorías de producción de ceros a la izquierda. Por eso, los españoles piensan que más vale tener en la vida una cucharada de suerte que una olla de sabiduría, y se apuntan a operaciones triunfo, son fieles al augural Tarot y a los juegos de azar, más que ningún otro pueblo del mundo.

Sin embargo, cuando tienen un percance con la Justicia inesperadamente, son inapelablemente apercibidos de que la ignorancia de la Ley no les exime de las penas por su incumplimiento. Aunque haya gente a la que se excluya de esa regla, como los niños, los dementes o los idiotas profundos, es un requerimiento fuera del alcance de cualquier español de normal y corriente capacidad, algo cuyo cumplimiento se sabe imposible. Conocer la ley de modo fragmentario y deficiente no sirve para nada más que para pasar incómodo por la vida, como con un pelo de coño atravesado en el gaznate que ni sale ni se deja tragar. Y si te haces el listo y, pongamos por caso, se te ocurre señalarle a un agente de la Autoridad que su actuación no se ajusta a una de las pocas normas legales que conoces, en vez de agradecimiento por el gratuito consejo, puedes en respuesta tragarte varios dientes, junto con el pelo de coño atravesado. Y con más miedo que vergüenza, aprendes por fin que hay leyes no escritas que aclaran que el poder tiene siempre razón, y más si porta reglamentaria defensa de cuero.

A pesar de lo ya inabarcable de la legislación vigente, los 18 parlamentos españoles siguen excretando leyes y más leyes cada día. Atesoramos miles y miles de preceptos codificados que objetivamente, por tanto, tienen que ser conocidos por todos los españoles. Y algunos de ellos son farragosos y absurdos, y otros, más irracionales que la raíz cuadrada de pi, lo que evidencia que no entra en el ánimo del legislador su comprensión ni, por ende, su cumplimiento. Pondré un ejemplo concreto, uno entre miles: El Estatut de Catalunya tiene nada menos que 223 artículos, y compuestos para colmo en un estilo literario con más circunloquios y subibajas que un zurullo en una acequia. No parece, pues, redactado para que los catalanes lo lean y lo comprendan —en referéndum sólo uno de cada tres catalanes lo apoyó, y uno de cada diez mil se lo leyó—, sino para privativo beneficio de la casta política y de una parte concreta de la ciudadanía de sólo 800.000 personas, que son los auténticos catalanes pata negra. Por eso, al legislador le importa un huevo la perversidad legal de su redactado. Así, en su artículo 7.1 define catalán como todo español con vecindario administrativo en Cataluña. Pero en el artículo 6.2 obliga a todo catalán al conocimiento de la lengua catalana(1). Y no establece excepciones. De modo que, si un zamorano se traslada mañana mismo a vivir a Cataluña, es catalán desde el mismo instante en que se empadrona y, por lo tanto, tiene obligación de conocer el catalán instantáneamente, por ciencia infusa. El abuso de ley es intencionado; si no, establecería un plazo de gracia para que el inmigrante aprendiera el catalán. Y aún así sucedería que algunas personas no serían capaces de aprender el catalán en varios años, como los mayores o los disléxicos. Con este redactado, algunos catalanes estarán fuera de la ley para siempre.

Estos disparates suceden —os lo digo yo, que me he movido más que los huevos de un cojo— porque las leyes están llenas de abusos del legislador que muestra sus orígenes franquistas, dictatoriales: le complace legislar imposibles para ser luego tolerante con el incumplimiento de la Ley de aquellos que estime oportuno, e intransigente con otros. Dependemos todos, por lo tanto, de la voluntad, buena o mala, del ejecutor de las leyes.

La obligación de simplificar la Ley no tiene sólo que ver con que los españoles seamos incultos, ciertamente, debiera ser simple por imperativo moral. Pero si encima lo somos, burros como arados, la concreción y la fácil interpretación de las leyes son imprescindibles, o no hay ninguna fuerza moral para que sean respetadas. Y aunque, como buenos españoles, penséis que nada hay más listo y despierto que vuestro ojo de tuerto, os voy a planchar de una puta vez con otro ejemplo: Cada año cagan Las Cortes Españolas una Ley de Acompañamiento de los Presupuestos Generales del Estado que regula y modifica el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas; y cada año, la mayor parte de los impotentes contribuyentes se ven obligados que correr a un gestor para rellenar el puto impreso de la Renta, o saben que serán sancionados por Hacienda a causa de los errores que cometan por falta de criterio interpretando tal o cual vericueto de la Ley. La mala intención de los legisladores es la causa del problema, pero vuestra catetez ayuda mucho. Si no reaccionáis, si les dais tiempo, estos hijos de puta acabarán por regular cada minuto de vuestra vida, cada acto, hasta el follar, os cobrarán una tasa por cada corrida y os multarán por cada gatillazo.

Visto lo visto, voy a plantear como exigencia innegociable una de esas cosas que me hacen, a ojos del poder, molesto como mosca de velatorio, y que pagaré caro algún día:

1. La Ley debe ser accesible para que pueda exigirse, efectivamente, su conocimiento general.

2. La Ley debe estar muy próxima a la Ley Natural, que es el conjunto de las normas que los hombres deducen de la intimidad de su propia conciencia y que estiman como expresión de la justicia.

Y, además,

3. Debe haber poquísimas leyes, fácilmente comprensibles por el común y de redactado minimalista.

La sabiduría de una sociedad no crece solo por acumulación, sino que también puede hacerlo por síntesis. Los españoles tenemos derecho a que sea tan fácil entender la ley como cagar sentado. Para eso debemos hacer dos cosas: Primera, alejar al Poder Ejecutivo del redactado de las leyes, para evitar su prolijidad evacuatoria por mero oportunismo electoralista; segunda, exigir al Parlamento —basta con uno en toda España, de tipo unicameral— que no redacte más leyes nuevas, sino que se esfuerce en simplificar las existentes y en disminuir su número; que prohiba la menor cantidad de cosas posible; que mantenga en vigor las leyes indispensables y derogue las superfluas, que son muchas, las que están ya contenidas en otras —la Ley de Violencia Doméstica, por ejemplo—; y que se cargue las leyes que, en verdad, más que impartir justicia regulan la injusticia, como la que suprime el Impuesto de Patrimonio.

Se me reprochará que tal política mandará al paro a la inconmensurable caterva de abogados, procuradores y leguleyos que medran al amparo del oportunismo jurídico derivado de la abundancia, complejidad y contradicciones internas de las leyes; esos cuyos despachos parecen tiendas de turco, llenos de legajos con decisiones, resoluciones, fallos, veredictos y laudos, de carpetas pletóricas de papeles que arbitran, condenan, sancionan y dictaminan, y que permiten, merced a alambicados razonamientos e inducciones, que la Ley no rija en las altas instancias sociales, quedando exonerados de su cumplimiento los Botín y otras gentes ricas y elegantes que respiran en atmósferas enrarecidas en las que la flama de la Ley se extingue. Me importa un comino dejarlos a todos en paro, que el campo está cuajado de fanegas por cultivar.

Estimados lectores: aunque sé que tenéis menos luces que la lancha del tabaco, os pido que repitáis hasta la saciedad, en todo foro, lo siguiente: ¡Nuestro derecho a ignorar es inalienable, porque nos lo hemos ganado los españoles tras siglos de desculturización pertinaz! ¡Si el Estado no nos reconoce tal derecho de inmediato, y simplifica la legislación hasta hacerla accesible a la cultura de un calamar, nos arrogaremos nosotros otro derecho, también inalienable, que es el de ignorar al Estado! Algo que magistralmente Herbert Spencer desarrolló en su obra política: el derecho a la ilegalidad voluntaria, a la suspensión de toda conexión con el Estado, a la renuncia a su protección y el rechazo del pago de todo impuesto para su sustento. Si así lo hacéis, algún día formaréis parte de la Historia de España, como partícipes de la Revolución de los Iletrados, y seréis el orgullo de vuestros descendientes, si es que, para entonces, saben aún leer.

MALDITO HIJO DE PERRA


(1) Hay personas, que se creen cultas, que confunden derechos y deberes. Y arguyen que el artículo 33 te deja la escapatoria de opción lingüística ante la Administración autonómica y estatal. Es decir, que aportan un chanchullo para esquivar un deber legal. Vergonzoso. Un catalán tiene derecho, según el artículo 33, a dirigirse a la Administració catalana en castellano, pero no a no conocer el catalán. ¿Qué tienen que ver los cojones para comer trigo? España, amigos, es así. Llevamos tanto tiempo lamiéndole los huevos al Poder que hasta han acabado por gustarnos sus ladillas.


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