Hay algo que quiero deciros a vosotros, la gente de izquierdas, a todos los que veis el juicio del 11-M como algo resuelto desde el primer día. Seguid este simple razonamiento... y se os pondrán los pelos de punta.
1. Supongamos que el atentado del 11-M se debió, como aseguráis, a la foto de las Azores.
2. Supongamos que, como creéis, lo cometió Al-Qaeda.
3. Los que murieron fueron 191 trabajadores (españoles en su mayoría) enlatados en unos trenes, a las 7 de la mañana, camino de sus trabajos asalariados.
4. Como eran trabajadores, y tal como ha dicho Pilar Manjón, la mayor parte de ellos estaba posicionada ideológicamente contra la Guerra de Irak... Igual que vosotros (y que yo mismo).
5. A pesar de ello, Al-Qaeda los eligió a ellos. No a unos militares en un cuartel, ni a unos financieros en las Torres de Kio...
SI LOS TERRORISTAS FUERON CAPACES DE HACER ALGO ASÍ, CONTRA QUIEN NO ERA SU ENEMIGO, ¿CÓMO NO EXIGÍS VOSOTROS, DIGNOS DEFENSORES DE LA CLASE OBRERA, LA LUCHA SIN CUARTEL CONTRA AL-QAEDA POR ESE ATENTADO?
¿Por qué, en vez de eso, os adherís a todas las pretensiones de los terroristas orientando vuestros izquierdosos culos a La Meca? ¿Os dais cuenta de la connivencia y la vergonzosa claudicación de Zapatero evacuando, justo el 14 de marzo de 2004, las tropas españolas de Irak, en vez de combatir a los terroristas de Al-Qaeda a sangre y fuego? ¿No veis el compadreo de los pañuelos palestinos de Zapatero o de su Alianza de Civilizaciones?
Os diré por qué pienso que actuáis así: porque, como el propio Zapatero y el PSOE y el PCE enteros, dais por amortizados (bien muertos) a todos esos "compañeros de la clase obrera" que permitieron cambiar el gobierno de derechas por el vuestro. Si esto no fuera cierto, exigiríais que hasta el último terrorista de Al-Qaeda fuera borrado de la faz de la Tierra por ese crimen execrable contra la clase trabajadora española.
¿Os gusta la imagen que se os refleja en este espejo? Vuestra alianza estratégica con Al-Qaeda contra EEUU y el neoliberalismo ultraconservador os convierte en pasivos espectadores del asesinato de vuestros hermanos de clase y compatriotas. Claro que eso no es problema para aquellos de entre vosotros que no crean en patrias... O para los que no tengan dignidad ni vergüenza...
Imagino que, si yo estuviera en el lugar de Pilar Manjón, estaría completamente roto de dolor. Se me antoja insoportable que para seguir luchando contra su odiada Derecha, tenga que, en el fondo, dar a su hijo por muerto como un mártir de la causa anti-americana. Muerto por "fuego amigo"...
¡ESPAÑA NO ES UN PROYECTO, HIJOS DE PUTA!
Ante el mercadeo postelectoral, los españoles, asqueados hasta el vómito ante la macabra danza de pactos y repartos, esperamos pacientes y descorazonados el despedazamiento de la patria en la que hemos nacido. Parece que nada podamos hacer. Pero sí hay algo muy importante: debemos mirar el espectáculo con el ánimo de aprender y de recordar quién es quién y qué es lo que hace. Y no preocuparnos en demasía por el resultado del febril trabajo de tijeras y guadañas de la partitocracia en el poder.
España no es un proyecto, sino una realidad. Puede que triste, pero incontestable. Aparentemente, como toda otra realidad, podría ser destruida. Pero ello sólo sería posible mediante una clase de fuerza violenta infinitamente más potente que la de los egoístas y pusilánimes nacionalismos periféricos. La realidad no puede inventarse más que coyunturalmente: como en todas las obras de teatro, con una duración de la suspensión de la incredulidad limitada a un plazo corto. Pero el invento no se sostendrá sin el aporte de una energía inmensa e impagable que, en estos momentos, es el esfuerzo impositivo de los españoles, literalmente asfixiados por los impuestos y por las desigualdades sociales.
Sostener los nacionalismos es como pretender que toda España permaneciese en el aire, colgada de un aerostato, para siempre. Pero vencer la fuerza de la gravedad de forma permanente para un peso tan inmenso (que es el de la realidad) tiene un costo económico inabordable. La burbuja de la España de las naciones federadas que sostiene el proyecto (que éste sí lo es) de la España federal, se pinchará ante la primera crisis económica (por ejemplo, ésta que tenemos ya encima(*); y el federalismo en vuelo caerá con la inexorabilidad y pesantez de una piedra.
Cuando eso suceda, los nacionalismos de derechas y las esquerras republicanas todas, las batasunas y los bloques varios que conforman los comunismos arborescentes, huirán despavoridos, como siempre han hecho en semejantes circunstancias. "Si te he visto, no me acuerdo, España". Y lo harán llevándose lo único que les interesa: el dinero, que es el fin último de toda actividad mercantil.
MESS,
(*) Y lo dice en junio del 2007.
España no es un proyecto, sino una realidad. Puede que triste, pero incontestable. Aparentemente, como toda otra realidad, podría ser destruida. Pero ello sólo sería posible mediante una clase de fuerza violenta infinitamente más potente que la de los egoístas y pusilánimes nacionalismos periféricos. La realidad no puede inventarse más que coyunturalmente: como en todas las obras de teatro, con una duración de la suspensión de la incredulidad limitada a un plazo corto. Pero el invento no se sostendrá sin el aporte de una energía inmensa e impagable que, en estos momentos, es el esfuerzo impositivo de los españoles, literalmente asfixiados por los impuestos y por las desigualdades sociales.
Sostener los nacionalismos es como pretender que toda España permaneciese en el aire, colgada de un aerostato, para siempre. Pero vencer la fuerza de la gravedad de forma permanente para un peso tan inmenso (que es el de la realidad) tiene un costo económico inabordable. La burbuja de la España de las naciones federadas que sostiene el proyecto (que éste sí lo es) de la España federal, se pinchará ante la primera crisis económica (por ejemplo, ésta que tenemos ya encima(*); y el federalismo en vuelo caerá con la inexorabilidad y pesantez de una piedra.
Cuando eso suceda, los nacionalismos de derechas y las esquerras republicanas todas, las batasunas y los bloques varios que conforman los comunismos arborescentes, huirán despavoridos, como siempre han hecho en semejantes circunstancias. "Si te he visto, no me acuerdo, España". Y lo harán llevándose lo único que les interesa: el dinero, que es el fin último de toda actividad mercantil.
MESS,
(*) Y lo dice en junio del 2007.
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