Representación política:
¿Persona o partido?





Ningún hombre decente defiende la Monarquía Parlamentaria Española como forma de estado. La III República Española es la única solución de futuro para resolver los casi infinitos problemas que durante siglos hemos venido acumulando sobre nuestras espaldas los ciudadanos españoles.

La forma del Estado tiene que ser republicana, eso está fuera de toda discusión. No puede haber un Jefe del Estado hereditario, porque eso garantiza la corrupción que hoy día se evidencia en los juzgados españoles. La independencia de los poderes del Estado es fundamental, y debe garantizarse desde las propias urnas para decidir a doble vuelta quién será el Jefe del Estado, y Jefe del Ejecutivo, durante los siguientes años. Su poder se limita al cumplir y hacer cumplir las leyes vigentes durante su mandato. No puede hacer las leyes, porque en ese caso sería un dictador. Tampoco puede ser elegido por el Parlamento, casi por las mismas razones: el Estado sería una oligarquía de partidos, que es una forma de dictadura blanda.

Las leyes las debe acordar el propio pueblo que debe cumplirlas, ése es el contrato social de la Política, y por eso se dice que la Soberanía Nacional reside en el Pueblo Español. Las leyes las discutirán y votarán los representantes electos del Pueblo. Eso es la Democracia. El Pueblo es el único que puede decidir quiénes serán sus representantes en un Parlamento unicameral de tantos diputados como resulte más práctico y eficaz, teniendo en cuenta que su función será redactar, aprobar o derogar las leyes de obligado cumplimiento para todos y controlar al Jefe del Ejecutivo, que es el del Estado.

La única decisión que se pone bajo la lupa de los lectores aquí es qué forma de representación política es preferible:

1. La de los partidos políticos.

2. La de personas concretas que representan a circunscripciones electorales concretas.

Un análisis previo, da ventajas e inconvenientes a ambas soluciones, que pueden resumirse en una sola pregunta: ¿Cuánto tiempo está dispuesto un ciudadano a dedicar a la acción política individual? ¿Cuánta corrupción está dispuesto a tolerar para poder desentenderse de sus propios intereses, de haber de tomar decisiones?

La decisión no es baladí. Ya hoy se pone en duda en foros internacionales incluso si la representación política de los EEUU es una democracia o una oligocracia encubierta, dominada por la acción de los lobbys. Corromper a los partidos es muy fácil, cuando se financian sus campañas electorales. Pero también es posible corromper a las personas...

La solución 1 obligará, en su extremo, a establecer rigurosamente las reglas democráticas que deben seguir los partidos para la elección de las personas que van en sus listas, que deben tener ámbito nacional: es decir, que cada partido debe elaborar una sola lista electoral de tantos diputados como tenga el Parlamento, que será votada por todos los españoles en las urnas en circunscripción única. La solución 2 conduce, en el extremo, a la democracia asamblearia, donde se discuta qué debe votar en cada ocasión el representante político de todos los ciudadanos de esa circunscripción.

A la derecha hemos situado una encuesta. Pero preferimos que los comentarios de los lectores nos den luz sobre la mejor solución.

Gracias por participar.

ÁCRATAS






El Estado del Malestar



Los perplejos españoles contemplamos cómo el Gobierno (los gobiernos sucesivos del PPSOE, desde el inicio, desde 1982) se ha dedicado no sólo a desmantelar el "estado del bienestar", sino a robarnos a todos los ciudadanos, directamente de nuestros exangües bolsillos, 130.000 millones de euros para regalárselos (así, literalmente) a los banqueros internacionales, que son los auténticos dueños del mundo. Aclaro la vía que han utilizado para perplejos inexpertos, por pasos:

1 La Sinarquía Financiera Internacional prestó, desde la incorporación de España a la moneda única europea, dinero ilimitado a la banca española para contribuir al endeudamiento de empresas y particulares, apoyando las burbujas del ladrillo y la especulación.

2 Al cortar el chorro del crédito, los bancos y cajas españoles empezaron a quebrar técnicamente, pues sus propios créditos a corto vencían sin poder recuperar el dinero que ellos mismos habían prestado a largo (25 años o más). Así que se volvieron contra las empresas inmobiiarias, cuyos créditos eran a corto plazo (un año, muchas veces; o incluso a demanda).

3 La SFI exigió a sus monaguillos de la UE que los créditos interbancarios se convirtieran en créditos duros entre estados. Es decir: que España avalara las deudas privadas interbancarias. El PPSOE, haciendo descarada la evidencia de su servidumbre a Europa, lo hizo. Y cambió la Constitución para que los españoles fuéramos responsables de esas deudas el 2 de septiembre de 2011, en un acuerdo relámpago antes de las elecciones Generales.

4 Consecuentemente, todos los españoles habremos de devolver, con nuestros impuestos presentes y futuros, los (hasta el momento) 130.000 millones de euros de la deuda contraída "por nuestro Estado". Lo cual no significa que los deudores de la banca española, los hipotecados, no pierdan además sus propiedades para que la banca española especule con ellas, tras adquirirlas a bajo costo (a veces, por el importe de residuos de la hipoteca original; en el peor de los casos, por la mitad de su valor hipotecario... Así está hecha la ley a medida de los banqueros españoles).

5 Por si ello fuera poco, otra de las "condiciones" para convertir los créditos blandos en duros fue el desmantelamiento del "estado del bienestar". O, como declaró abiertamente el presidente Rajoy hace pocos días, ejecutar una "devaluación fría" de España, ya que no se puede devaluar el Euro. De todos modos, es la política "oficial" de la UE. Por ejemplo, es lo mismo que ha impuesto en Ucrania para apoyar al gobierno golpista de Kiev: Recortes de pensiones y sueldos.

Y de esta secuencia de actos abominables surge la ruina de todos los españoles, que ahora mismo se evidencia:

1No hay trabajo para casi nadie: los 5 millones de parados reconicidos son una falacia. Hay más de 7,5 millones reales.

2 Los sueldos de los que tenían trabajo fijo, como los funcionarios o los trabajadores de los oligopolios, se han recortado. Y no se sustituyen los empleos de los jubilados, aparte de haber echado de su empleo a todos los eventuales y contratados por obra o servicio.

3 Los empleos que se "crean" (o que no hacen más que sustituir a los de los expulsados mediante EREs) son no ya recarios, sino esclavistas, e incluyen delitos como el acoso sexual.

4 Establecerse como autónomo es arruinarse absolutamente. La Administración, actuando como un ave de presa carroñera, apalea al emprendedor con trámites, tasas e impuestos. Y, como el consumo está agarrotado, el negocio cierra a los pocos meses, dejando al emprendedor en números rojos.

5 La prostitución ha alcanzado la cota histórica más alta que se recuerda.

6 Las actividades en B, vana imitación del escándalo de las cajas B en todas las delegaciones territoriales del PP y del PSOE, no rinden más que para la estricta supervivencia, porque nadie quiere actuar fuera de la ley más que en condiciones extremas.

7 La delincuencia contra la propiedad y las personas ha alcanzado las cotas más altas jamás conocidas. La violencia en viviendas aisladas y propiedades agrícolas es endémica.

Y ésta es la realidad.

¿Y el futuro? ¿Qué nos depara, inexorable? Pues exactamente: más de lo mismo, pero peor.

1 España se degradará como Estado hasta el nivel de la más absoluta esclavitud de sus ciudadanos.

2 La deuda española no hará otra cosa que crecer. Es lo que ha hecho desde 2007. Ya ha alcanzado el PIB. Pero el PP la está endeudando tanto como puede, maquillando sus actos con eficiencia y neoliberalismo.

Porque la economía capitalista incontrolada supone exactamente eso: los períodos de bonanza son de endeudamiento desaforado. Y los de crisis, desapalancamiento de ciudadanos y empresas. Y los ciudadanos son los garantes de todo el ciclo.

Para la mitad de la población española, el futuro es la indigencia material. Lo peor de todo es que esa indigencia va acompañada de otra indigencia, que es la intelectual, cultural y moral.

España ya no existe más que como contenedor de indigentes.

Ya no hay más que una solución a todos estos problemas que es trágica. La revuelta. La calle. El jugarse el físico, armados del valor que da el no tener nada. Y, por lo tanto, nada que perder.

ÁCRATAS


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