La partícula de Dios


El viejo campesino extremeño dejó a un lado la vara con la que había sacudido el olivo y se dispuso a recoger las aceitunas de la red que había tendido en el suelo bajo el árbol centenario. Se colocó los auriculares de botón del pequeño aparato de radio, que ahora ya no le estorbaban ni se caerían como hubiera ocurrido durante el vareo, y se dispuso a escuchar las noticias de Radio Nacional de España.

“El bosón de Higgs, esa extraña y por ahora virtual partícula de la que ni siquiera se sabe con certeza su existencia, puede estar punto de ser encontrado. Los científicos involucrados en la investigación en el L.H.C del CERN de Ginebra, creen tener suficientes indicios de que la esquiva partícula subatómica está “acorralada” y a punto de dejarse ver” .

Tras limpiar y recoger las aceitunas en un capazo, se dispuso a ensacarlas y, al agacharse para abrir el saco, el viejo tuvo una sensación extraña, la impresión virtual de haber sido golpeado en la frente por uno de aquellos puñeteros bosones inencontrables de forma natural.

―¿Por que no? ―se preguntó―. Si para poder visualizarlo, o mejor detectarlo, los físicos del CERN tenían que hacer chocar haces de partículas a velocidades semi-lumínicas, eso no quiere decir que, de existir en la naturaleza, no estemos siendo atravesados cada segundo por millones de esas enanas y fundamentales partículas.

El viejo, enormemente aficionado a las grandes cuestiones fundamentales de la física, bien que en su aspecto mas divulgativo y entendible por profanos no especialistas en tan abstrusa materia, desde hacía años había leído con avidez mucho de lo publicado sobre la “partícula de Dios”, como había sido bautizada por no recordaba quién.

―No, no es por el puñetero y pequeño bosón por el que estamos siendo atravesados millones o billones de veces cada día, sino por los no menos esquivos neutrinos” ―recordó pensativo.

Mientras proseguía en solitario con la faena de recolección de un par de sacos de verdinegra aceituna, tarea que se había autoasignado para aquella mañana ―las tardes se las tomaba libres el jodido y jubiloso jubilado―, se enfrascó en profundas elucubraciones reflexionando sobre la partícula “a punto de ser encontrada” ―¡ojalá!―, sobre el mundo, el Universo, el Multiverso, Dios y… el Todo. ¡Casi nada!

Parece que si se confirma la existencia del bosón de Higgs, o tal vez incluso antes de confirmarse, se puede predecir o suponer que no existe el vacío ni la nada. Que todo está “lleno”, que todo es, al menos, un “campo de Higgs”. De ahí que la explicación del porqué son masivas las partículas que tienen masa, es por algo así como por una “emanación” o creación a partir de ese campo. A mayor interacción de las partículas con el campo de Higgs, mayor es la masa de éstas. Así pues, nuestro “Universo burbuja” o mas aún, el Multiverso o el “Todo-lo-Existente”, es una creación continua del Campo de Higgs, del “lleno”, no del “vacío”. En alguna ocasión, había leído que el Big Bang, y la creación del Universo, habían surgido o comenzado por una “fluctuación o torsión cuántica de la nada”, o algo parecido.

Todo aquello lo dejó sumido en el escepticismo y la incredulidad. Mejor que aquella fluctuación o torsión de la nada, que le pareció algo así como si al multiplicar el cero por equis ceros… surgiera el número uno. ¿Cómo, de una fluctuación de donde solo hay ―o no hay― nada, va a surgir el Todo? No, ante esas respuestas y explicaciones de la física, que nada responden ni explican, prefería las explicaciones mas “clásicas” de un Dios del que todo emana mediante su FIAT todopoderoso. Pero eso tampoco le dejó nunca satisfecho.

―Así pues ―elucubró―, si suponemos (a la espera de la confirmación por el LHC) de que el “Todo-lo-Existente”, llamámosle Universo, o mejor Multiverso, está completo o “lleno” del campo de Higgs; si no existe la Nada o el vacio absoluto, antes al contrario, el Todo y el “lleno” absoluto, de un campo en el que ocurren todas las interacciones, también podemos suponer o elucubrar que este Todo, donde “todo” ocurre es una particularísima especie de Dios. ¡Claro! La “partícula de Dios” como se ha dado en llamar al Bosón de Higgs, y todas las demás partículas del Multiverso que interactúan en él en los diversos campos conocidos y en los todavía desconocidos, conforman un “Dios Natural” muy distinto de esa especie de Supermán todopoderoso y milagroso, o más bien milagrero, de las distintas y muchas religiones.

―Si la “partícula divina”, o bosón de Higgs, y todas las partículas que llenan el Todo, integran a Dios ―prosiguió―, ello viene a suponer una especie de confirmación al revés del concepto de algunas religiones monoteístas del “Dios-en-todas-partes”. No, todas las partes, todas las partículas existentes, están en y “hacen” a Dios. Exacta y justamente al revés.

Y concluyó así:

―Y si todas la partículas del Todo, integran a este “Dios Natural”, el corolario de ello es que también todas las partículas agrupadas en átomos, moléculas células, órganos, etc, todo lo que hemos dado en llamar vida o seres vivos ―tales como ése “hermano olivo” que acabo de varear, o ésa “hermana hormiga” que veoo trepar por el tronco , son ―¡ claro está!― “células” de Dios. Como yo mismo, como todo aquello de lo que se pudiera decir que está “vivo”. Otra coincidencia, y ésta no al revés, sino idéntica a éste otro concepto o cita religiosos: “Yo soy la Verdad y la Vida”. Si, las partículas materiales componen el “cuerpo”, la vida, el “cerebro”, la Verdad, ―cualquier cosa que ésta sea―, el espíritu y el alma de Dios.

―¡Hay que ver a dónde me ha llevado el pequeñísimo bosón, tal vez inexistente de don Peter Higgs! ―se dijo casi en alta voz el viejo aceitunero, no solo altivo, sino más soberbio que el mismísimo Lucifer, pues que acababa de descubrirse y reconocerse Dios.

Y tras vaciar en el saco el segundo esportón, se lo cargó al hombro y fue a vaciarlo al montón de aceitunas, que luego cargaría en un pequeño remolque para llevarlas a la almazara de un pueblo cercano.

PATALETE


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7 COMENTARIOS:

Usa YAHOO!, Google apesta .

Amigo Patalete: tu historia tiene verdadero valor literario. Ese personaje --que sé que existe--, que combina el vareo de un olivar con las disquisiciones sobre Física de partículas, es muy bueno. Te felicito.

Un abrazo.

Anónimo .

Me gusta el artículo, patalete, pero no des pistas, que ya estarán pensando en como vendernos si es mejor planificar la pensiones para dentro de 5000 o 500000000000 millones de años, parece qué su recorte y desaparición es lo único predecible en "ciencia económica", y acabaremos pagando por si acaso se desarrolla vida inteligente (entre la élite, of course ) en ese periodo, por un golpe de neutrino de esos ;-)

Un abrazo

Anónimo .

Enhorabuena Patalete, interesante historieta panteísta y cientifista.
No resulta en absoluto ninguna novedad lo que narras, ya lo decían filosofías orientales y hasta Spinoza siglos atrás.

Es la misma confusión de siempre, de no creer en Nada, se llega a creer en Todo, y como no crees en el hombre, le divinizas a partir de teorías científicas todavia pendientes de confirmación...

Es justo lo que les interesa a la élite, que nos divinicemos en el absurdo y cruel paradigma en el que nos están encarcelando.

Si bien tu artículo de deja leer, tu conclusión es inidónea y la soberbia del aceitunero trágicamente falaz.

Anónimo .

Soy físico y me siento engañado. No hay más que ver la cantidad de teorías erróneas avaladas por la ciencia a lo largo de la historia (o histeria): el éter, el geocentrismo, la tierra plana. Es tan ridículo como haber creido que los pisos no iban a bajar. Me importa un pito el bosón de Higgs. A mi me gustan más las aceitunas.

zybertk .

CONSCIENCIA CONCEPTUAL

Pienso luego existo – existo luego pienso
Solo se que no se nada – nada es lo que se solo
Estoy aquí – aquí estoy
Quiero lo que me gusta – me gusta lo que quiero

zybertk .

Estas son las bases donde apoyar los conceptos que facilitan la comunicación con la realidad cuatridimensional volumen-tiempo que percibo. Las dimensiones no existen, son conceptos para comunicarnos.

Existe la magnitud, el centímetro, el metro, pero no existe el largo, hay un camino largo y un espacio tiempo porque hay un camino y un espacio. No existe bueno, existe algo bueno. Son estructuras, moldes, limitaciones que utilizamos entre las diferencias para expresar un pensamiento. En nuestra realidad no podemos experimentar algo que tenga menos o más dimensiones. Con la imaginación si podemos entender otras realidades dimensionales.

Somos (como) células (de pensamiento) sociales. Nuestra membrana celular está formada por conceptos. A través de ellos nos relacionamos con el exterior. Estos conceptos están sostenidos por creencias como los ladrillos por la argamasa. La creencia es un producto de nuestra voluntad de aceptación. Cuando acepto un concepto nuevo (este fenómeno puede no ser consciente) se añade a mi membrana, crezco. Estoy rodeado, protegido, encerrado por el reflejo de todo lo que acepto. Es fácil entender que hay algo fuera de la membrana de conceptos que me rodea, aquello a lo que estos hacen referencia. Más difícil es comprender que exista algo de lo que no tenga un concepto, salvo que acepte que no he alcanzado la totalidad del desarrollo, esto es, que no tengo la totalidad de conceptos.

Por estos conceptos construimos pensamientos que nos explican nuestras experiencias. En ocasiones partiendo de experiencias y ayudándose de ciertas reglas más o menos acertadas se construyen pensamientos más complejos que luego se intentan justificar con experimentos, en estos casos se pueden originar nuevas realidades de forma inconsciente.

Como seres sociales nuestra existencia se desarrolla en comunidad con otros semejantes con los que nos comunicamos a través de nuestras barreras de conceptos. Somos conscientes de dos formas de comunicación; presencial y oral o conceptual. La primera se realiza a través de los sentidos, produce sensaciones. La segunda es posible cuando los conceptos iguales señalan los mismos objetos. La única forma de conseguirlo es mediante el aprendizaje (acto voluntario e inconsciente principalmente). Cuando aceptamos un concepto nuevo nuestra voluntad se apoya en nuestra experiencia o en la confianza en la fuente de dicho concepto o en nuestra imaginación.

Ambas son subjetivadas por nuestros filtros de realidad emocional, cultural... Aquí apreciamos ya una causa de desajuste entre individuos en función del componente usado en la argamasa que sostiene el concepto de cada uno. Otra causa de desajuste es la valoración propia de la obra ajena. Estos desajustes son el germen de todos los conflictos humanos. El lenguaje matemático es universal porque utiliza unos conceptos básicos muy sencillos de entender que no crean conflictos al aceptarlos.

Una buena práctica para asegurar el entendimiento entre individuos consiste en explicitar, y consensuar, cada uno de los conceptos que se utilicen, y sean susceptibles de interpretación, durante el proceso de comunicación así como el respeto de los turnos emisor receptor.

Las sensaciones son nuestras, casi siempre reflejo de la realidad exterior, sin causa justificada porque se manifiestan a través de nuestro cuerpo físico. No las causamos, pero están orientadas, condicionadas por nuestro estado de ánimo, por nuestra disposición hacia la realidad. Las ideas son nuestras porque se manifiestan a través de nuestro pensamiento, somos sus receptores, no sus creadores. ¿Qué concepto nos obliga a no compartirlas, a explotarlas económicamente? Newton no inventó la gravedad ni Einstein construyó la relatividad. Fueron sus intérpretes. ¿Debemos pagarles derechos de autor?...

zybertk .

Nuestro cuerpo es una acumulación de materia-energía formando una máquina biológica, receptor-emisora de energía en diferentes sensibilidades. Con el-la podemos interactuar en el mundo. La mente crea coherencia entre las creencias (conceptos) y la realidad percibida El “yo” es el lector de esa mente, no hay razón para que tenga un lugar tetra-dimensional.

Estamos convencidos , seguros de nuestro pensamiento individual (sea este el que sea), tenemos ideas.
Estamos convencidos de nuestro cuerpo, como receptor de impulsos, y distinguimos los externos (que se originan fuera) de los internos (propios de nuestro organismo).
Estamos convencidos de nuestra voluntad: para comunicar, transmitir nuestro pensamiento, para conseguir lo que nos falta, de tranquilidad.
Para aprehender un valor nuevo confiamos en la bondad el transmisor, creemos que el adulto, maestro, … no nos engaña, ¡aceptamos su información por ser suya!

Según transcurre el tiempo de permanencia en esta vida, nos aficionamos a las personas que nos frecuentan y a las que armonizan (vibran acorde) de alguna manera con nosotros.
Formamos relaciones, vínculos y desarrollamos cuerpos sociales compartidos. Para ello usamos la confianza, la fe en el valor atribuido a los signos, convencionalismos aprehendidos.
Loa vínculos pueden ser: Emocionales (irracionales), Afectivos (voluntarios), Conceptuales (aprehendidos).
Cuando los mismos símbolos-signos aportan valores diferentes a cada uno de los componentes del cuerpo social aparecen los conflictos. Estos se agravan si se carece de un correcto conocimiento del idioma y de las normas de convivencia.

La cooperación necesita comunicación y aceptación.
Nuestras creencias interactúan con la infinidad de probabilidades del universo cuántico, y estas afectan a las células de nuestros cuerpos, contribuyendo a la expresión de diferentes potenciales genéticos.
La evolución del hombre depende de la transmisión de una generación a la siguiente de algo que determinará el carácter que esa generación posterior ha de desarrollar.
El cerebro también miente. Esta diseñado para sobrevivir, como el resto de órganos y organismos.
La evolución es una cuestión de supervivencia de los grupos (asociaciones) más adaptados, no de los individuos más adaptados.
La experiencia vital de los progenitores modelan el carácter genético de sus hijos.

Los átomos están formados por energía invisible. Así pues, en nuestro mundo, la sustancia material aparece de la nada. La energía y la materia son una misma y única cosa.
La mayor parte de las disfunciones biológicas (salvo las heridas causadas por traumas físicos) comienzan a nivel iónico y molecular en el interior de las células.
Las fuerzas invisibles de espectro electromagnético afectan profundamente a todas y cada una da las facetas de la regulación biológica.
Nuestra conciencia no influye en la realidad en la que estamos inmersos, solo nuestros actos.
Podemos cambiar con nuestra conciencia la realidad en la que vivimos, porque es nuestra conciencia la que crea a la realidad.

Las funciones de onda se convierten en partículas cuando el observador entra en juego. Todo lo que vemos es porque hay alguien que lo ha imaginado (pensado) y lo está mirando.
Toda la materia del universo está unida. Mi conciencia puede afectar a alguien a gran distancia en el espacio o en el tiempo. La mente está en todo el cuerpo.

Disculpas por el 'rollazo' pero no me pude aguantar!!
Saludos y gracias por ser.

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