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¿TRES MILLONES DE PARADOS A FIN DE AÑO?

Pues esta vez no lo dice Ácratas, sino la CEOE, que se ha descolgado hoy con una cifra ya asumida de 3.000.000 de parados a finales de este año. Los empresarios esperan una tasa de paro a finales de septiembre del 11,5%, lo que significa mucha gente viéndolas venir. Y sienten miedo pánico de la situación que se les/nos viene encima, lo que queda manifiesto en la evolución de los índices de confianza, según una encuesta de elaboración propia:

Por otra parte, los datos que proporciona el propio INEM son como para ponernos los pelos de punta:

Porque, extrapolando tendencias, tenemos la siguiente gráfica:


Todo augura que la CEOE se ha quedado, como poco, ligeramente corta. Habrá unos 3.250.000 parados a fin de año. Y el escenario no habrá hecho más que irse preparando para la crisis, que apenas asoma la patita por debajo de la puerta en cuanto a magnitud.

Respecto al año 2009 no cabe aún sino especular. Pero todos los datos indican desempleos mayúsculos, del orden de los 5.500.000 de parados a final de año.

Mientras, Zapatero, el Presidente más inútil, más falso y más dañino de toda la media-democracia que soportamos, se ha reunido, aunque lo haya negado su gabinete de prensa, con los amos de todos los grandes medios de información de masas. ¿De qué han hablado, que no puede contárnoslo a los españoles? ¿Nos toma por gilipollas? Para Ácratas, está claro de lo que han hablado: de no contarle a los españoles lo que se cuece. Todo eso que sí que os contamos, y os seguiremos contando hasta que nos enchironen a todos, desde este Diario.

Ahora, el mejor consejo que podemos daros, dada la situación, su evolución y el Gobierno que nos dirige... ¿Os gusta viajar? Pues apuntaros a estudiar sueco o finés...

HOJARASCA

Zapatero es un incauto, un cándido sin malicia; o bien un inmoderado fanfarrón, todo él apariencia y hojarasca. Me predispongo hacia lo segundo.

Zapatero, aún sin conceder manifiestamente que España esté inmersa en una descomunal crisis, lleva meses alabando el sistema financiero español y asegurándolo el más sólido del mundo. La última, en Nueva York, el 24 de septiembre de 2008, ante los altos directivos de empresas como Pfizer, IBM, Hewlett Packard, Microsoft, Xerox, Boeing, General Dynamics, Philip Morris, Dow Chemical, Google, Merrill Lynch, Bank of America o Citigroup.

Sin embargo —doctores tiene la Iglesia—, existe un cierto Foro Económico Mundial que emite algunos enojosos informes sobre la Competitividad Global, el último de los cuales advierte que la banca española ocupa el puesto 20 en el ranking mundial de los sistemas financieros más sólidos del mundo. O sea, que hay otros 19 países que superan al español en cuanto establecidos y asentados con razones fundamentales y verdaderas. No uno o dos, sino diecinueve.


¿No sabe nuestro Presidente de las excelencias bancarias de tales países? ¿No tiene asesores que le digan que Canadá tiene el régimen financiero más consistente del mundo? ¿Nadie alaba la solvencia técnico-financiera de la banca de Suecia, Luxemburgo o Australia en su presencia? ¿Las referencias de que dispone emanan solamente de las fauces de sus corifeos, don Emilio Botín a la cabeza? ¿Tendremos los españoles que verle hacer el ridículo permanentemente ante las mentes más preparadas y brillantes del mundo económico?

Pues sí. Hojarasca, al menos, durante cuatro años más.

NOTA: También filosofa nuestro Presidente sobre que España sea o no la décima potencia mundial. Pero el mismo organismo patentiza que no es así: Que España figura en el vigésimo noveno puesto en cuanto a competitividad en el ranking mundial. ¿Otro error? No. Es que Zapatero no define el significado de "potencia mundial". Puede que se trate de cuantía de PIB, o del PIB per cápita... o de la producción de perniles de Jabugo.

ÁCRATAS

LOS POLITICOS DE FRANCO. LA MISERIA DE ZAPATERO

Hay un malrollismo que desde la transición guía a los gobiernos partitocráticos de este bendito país: un odio y rechazo absoluto por el talento y la meritocracia. Un temerario desprecio por las personas que, con su esfuerzo mental y disciplina intelectual, alcanzan la excelencia en sus campos profesionales.

De todos los políticastros basura, sin embargo, el que ha hecho de esta política indecente su emblema orgulloso ha sido el psicópata de R-Zapatero. Para risión del mundo entero, que contempla nuestra caída en el abismo del agujero negro económico, este zoquete, elevado por el Parlamento chusmero a la categoría de Rey de las Saturnales, se ha empeñado durante su mandato en convertir las tradicionales intrigas de palacio de los validos de las cortes en política degenerada, donde lo feo y lo necio sean la estética y la ética del ars bene moriendi. El libro de los muertos con el que se prepara a todo un país a afrontar lo inevitable.

Zapatero en sus correrías parece dispuesto a hacer bueno, por comparación, a la manera de unas vidas paralelas plutarquienses, al propio Franco: La inflación bidigital, el aumento irremediable de la deuda pública por descenso de recaudación y los gastos sociales asociados a la crisis junto al déficit comercial de casi el 15% del PIB, no son nada novedoso; parecido escenario teniamos en la década de los 50. Lo que sí es nuevo es la absoluta inacción y la indigencia mental de este gobierno de toletes sociatas, que entre hacer algo arriesgado y equivocarse; o reflexionar y acertar, prefieren lo peor, no hacer nada.

Ni el dictador, con todo lo cabezota que era, cayó en la complacencia del narciso pajeándose delante de un espejo; tuvo el buen sentido común de poner al frente a, quizá, el más brillante grupo de políticos de nuestra reciente historia. Los más veteranos lectores de Ácratas seguro que los recuerdan, los más jovenes harán bien en quedarse con sus caras y nombres: López Rodó, Mariano Navarro Rubio y Alberto Ullastre. El conocido como IGTO ( I Grupo de Tecnócratas del Opus), el equivalente económico por su calidad a aquel Real Madrid de Puskas y Di Stefano. Este equipo tuvo los cojones de darle un timonazo de deriva a la economía española; el Plan de Estabilización del 59, el que condujo a España, a pesar de su anacrónica dictadura de olor a incienso y sempiternas imágenes blanconegristas, a ser la décima potencia industrial del mundo a finales de los 60, alcanzando el 80% de la renta per cápita de los paises más ricos de Europa empezando los 70, sin subvenciones ni ayudas europeas. Un récord jamás alcanzado, por mucho que berreen los hagiográfos lameculos de esta partitocracia.

Bueno, ahora tenemos una situación económica que deja en calzones menudillos a la de los 50. Para resolverla, se precisa cambiar de modelo; con seguridad, aplicar el escalpelo de varios equivalentes del GTO al tejido necrótico, y contarle a la nación la dura terapia a aplicar. Así se hizo durante la dictadura y en el primer gobierno de la UCD, de la mano de un economista honesto, a pesar de aquella asociación centrista de paniaguados, como era Enrique Fuentes Quintana. Sin embargo, miren ustedes cuánto han cambiado los tiempos, ahora la verdad es sustituida por la demagogia buenrollista del capitán del Titanic y su grumete pirata, el tuerto del Ministro de Economía; la responsabilidad se transmuta en "yo no he sido" y "maricón el último". ¿Cómo hemos llegado a esta anomia colectiva, a mostrar querencia por lo abyecto, sacrificando nuestra propia dignidad y libertad?

En nuestro consuelo, sólo cabe el consejo del clásico, que pone en las lenguas enmudecidas por la desesperanza la perspicaz glosa del poeta romano Juvenal; esperemos juntos el milagro de la República Constitucional: "Ayer eran rufianes de la calle, hoy controlan nuestras vidas, mañana serán los limpiadores de las letrinas públicas."


PEPEFERNÁNDEZ


NOTA DEL EDITOR: Apostilla a este magnífico y lúcido artículo de nuestro brillante redactor, Pepe Fernández.

Franco no fue un dictador —ese concepto hay que reservarlo para personajes como el general Primo de Rivera—, sino un tirano. Un dictador es el que, siempre bajo la égida de la soberanía del Estado, —la Monarquía en el caso de Primo de Rivera— toma el poder Ejecutivo en circunstancias de crisis insostenible, recupera el orden y la estabilidad económica y devuelve al fin ese poder a las instituciones de la Patria. Un tirano se diferencia de un dictador en tres cosas fundamentales: cambia el régimen de legitimidades copando los tres poderes del Estado; ajusticia o asesina a todo lo que se mueva con capacidad para oponérsele algún día; y detenta el poder hasta su muerte, que puede producirse como desenlace de un golpe de estado, como es el caso de un Ceaucescu; o en la cama, tranquilamente, rodeado de los suyos, como es el caso del General Franco.

Franco fue una bestia protegida por la caverna española: la Iglesia maquiavélica y retrógrada, la nobleza, el carlismo, la Falange, el latifundismo y cierta parte de la burguesía, ésa de la enraizada idea de la austeridad castellana de garbanzo, bigotillo y pureza de sangre. Franco fue un general traidor que tomó el poder mediante un pronunciamiento del estilo de los del siglo XIX, asesinó a cuantos pudieron ensombrecer su poder absoluto, produjo medio millón de muertos, un millón de desplazados y estuvo fusilando encarcelados durante años y años; los últimos, en 1975, poco antes de su muerte.

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