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EL "MODERNO" USO ALTERNATIVO DEL DERECHO. (I)

1. LA DOCTRINA G. P. B. I. L (1)

El llamado uso alternativo del derecho, fue el movimiento de un grupo de juristas italianos, en la Italia de los 70, de orientación izquierdista (se ha dicho por sus detractores del ámbito conservador, que eran marxistas, pero no todos sus integrantes lo eran, aunque si muchos de ellos). Preconizaba un cambio del sistema jurídico, una nueva forma de hacer el derecho, una interpretación y aplicación alternativa, distinta de la tradicional conservadora. A juicio de éstos juristas “alternativos” la práctica judicial largamente consolidada tras el “Code” napoleónico, era la de unos jueces, fiscales y en general, profesionales del derecho, que pese a un aparente apoliticismo y neutralidad, en realidad siempre habían servido los intereses de la clase dominante.

Ante la emergencia y auge de la nueva clase mucho más numerosa de los trabajadores y en general las capas mas desfavorecidas de la población, los jueces y juristas de orientación progresista, sostenían que había que ir a una formulación del derecho que tuviera en cuenta la nueva y cambiante realidad social. frente a la anquilosada práctica tradicional y conservadora del antiguo “stato quo”por lo que pretendieron orientar el derecho en en sentido progresista y constitucional.

La Constitución italiana de 1947 (vigente desde 1 de enero de 1948), debía aplicarse directamente en todos los casos posibles, frente a la resistencia de los juristas conservadores que solo la contemplaban como inspiradora del nuevo ordenamiento jurídico, pero sin efecto normativo de aplicación inmediata.

Este movimiento de juristas, lógicamente tuvo también influencia en España sobre todo en las postrimerías del franquismo, durante la década de los 70 y primeros 80. Frente a la postura profundamente conservadora de muchos jueces y magistrados procedentes del régimen de la dictadura, en el grupo de Jueces para la Democracia, muchos de sus miembros sostenían las tesis “alternativistas”, propugnando un cambio progresista, no como han dicho sus detractores mediante la interpretación y aplicación ad hoc, de las normas, según la conveniencia de su interpretación del caso concreto, si no como una crítica a las existentes al adquirir conciencia de la fosilización del sistema jurídico, históricamente superado por la cambiante y nueva realidad en que había de ser aplicado, mientras los juristas “tradicionales”, seguían sin querer asumir los fenómenos que una nueva etapa de desarrollo político y social requería.

Los auténticos “alternativistas”, querían utilizar el derecho con una significación nueva y opuesta a la tradicional . Se sitúan en una perspectiva que pretende superar la falsa neutralidad política del derecho así como su instrumentalización partidista.El magistrado Perfecto Andrés Ibáñez, próximo a ésta corriente en el ámbito español, señala críticamente la aparente apoliticidad y neutralidad de los juristas conservadores. En su artículo, ¿DESMEMORIA O IMPOSTURA? (Un torpe uso del “uso alternativo del derecho”), Rescata ésta “perla” de un ilustre representante en aquel tiempo, de la corriente tradicional, el Magistrado de la Sala segunda, del Tribunal Supremo, Sr. Vivas Marzal, que en una entrevista en el diario Línea, de Murcia el 25 de octubre de 1976, a preguntas del periodista sobre su actitud ante la transición democrática que parecía iniciarse, responde: “Nosotros en el Tribunal Supremo estimamos que los magistrados no podemos tener otra intervención en política que la de emitir nuestro voto, como dice la Ley Orgánica. Cuando en España no había más que una política, muchos de nosotros la hemos servido incluso con entusiasmo. Pero en el momento en que en España haya varias políticas, la obligación de los tribunales es mantenerse neutrales, aplicar e interpretar las leyes, como dice nuestra Ley Orgánica.

“Maravilloso” apoliticismo que sirve con entusiasmo UNA política, la de la dictadura, y luego se refugia en la “neutralidad” de una Ley Orgánica tan poco neutra como aquella que aún estaba vigente y procedía de cuando solo había UNA política. GRANDE y LIBRE, hubiera debido añadir.En definitiva podríamos decir que los alternativistas “serios”, pretendieron mas bien con escaso éxito, un cambio del sistema jurídico en sentido progresista, que impidiera la preponderancia absoluta de normas, su interpretación y aplicación conforme a los intereses de los poderosos, ya sean políticos, empresarios, banqueros, etc,. Un derecho que en expresión de Kelsen, es entre otras cosas, “...un conjunto de normas que organiza la violencia y tiene como función el control de los dominados por parte de los dominadores que son los políticos y las clases dominantes”.

Frente a esto, el “uso alternativo”, debería dirigirse a la protección de los nuevos grupos sociales emergentes que reclaman otra forma de hacer, interpretar y aplicar el derecho. Una forma que tienda a liberarles de la eterna y odiosa enajenación y dominación.

(Continuará.....)

PATALETE


(1) G. P.B.I.L.: González, Polanco, Botín, Ibarretxe, López...

LAS DEFINICIONES DE LAS COSAS: CORRUPCIÓN

La corrupción es la acción y el efecto de corromper, en las organizaciones, especialmente en las públicas, pero también en las privadas, al utilizar las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores. Y se dice corrupto al que adopta esas prácticas, sea de manera activa (el que da) o pasiva (el que toma). También al corrupto se le llama, a veces, sinvergüenza, porque comete actos ilegales en provecho propio, o porque incurre en inmoralidades.

Un ejemplo, para que lo entendáis: es corrupción que un banquero —uno cualquiera, llamémosle X o B— aproveche la información privilegiada obtenida en sus funciones de confesor de los altos ejecutivos de las grandes empresas para realizar negocios especulativos en beneficio exclusivamente propio, con el único objetivo de aumentar su patrimonio —supongamos que en julio de 2007 podría haber sido ya, según la revista Forbes, pongamos por ejemplo, de unos 2.200 millones de dólares; y se referiría solamente a los legalmente contabilizados, claro—, y no el patrimonio del banco y de sus accionistas.

Corrupción es que un banquero —uno cualquiera, llamémosle X o B— condone intereses de deudas, contraídas por los partidos con el Banco, en detrimento de los intereses legales de sus accionistas, a cambio de influir en las futuras leyes que aprobará el Parlamento, como esa que elimina el Impuesto sobre el Patrimonio; o esotra que permite exigir más garantía a los deudores cuando los bienes reales que respaldan los préstamos bajan de valor.

Corrupción es que un banquero —uno cualquiera, llamémosle X o B— llegue a la Presidencia de un Banco por vía hereditaria; y que se vea implicado, aunque luego sea absuelto —gracias, supongamos, a los socialistas, que le deberían un pastón, probablemente— en asuntos de malversación criminal fondos del banco para pagar el silencio de funcionarios expulsados de éste; o en algún fraude fiscal por algún caso de cesiones de crédito, valga como ejemplo; de irregularidades en la compra de algún otro banco, como un Banesto o así, que ahora pudiera presidir supongamos su hija y heredera; y en algún caso como el de Aguas de la F., en el que estuviera a punto de pringar algún ex-Ministro, tipo Rato, o así.

En todo caso —sea el de X o el de cualquier otro—: no hay corrupción sin capitalismo por medio; entendiendo por capitalismo “no las leyes del libre mercado, ni el ejercer libremente la profesión que uno elija , ni el tener la ideología que uno quiera, ni el ejercer los derechos políticos personales y colectivos, ni el reunir algunas propiedades o ahorrar algún dinero; sino la preeminencia en los negocios de la Banca, institución que inventa dinero desde la nada —dinero financiero y papel moneda— (se denomina capitalistas, y no cerdos, a la piara constituyente) para la apropiación, por la vía de los ciclos económicos provocados, de una importante parte accionarial de todas las empresas estratégicas: energía, armamento, telecomunicaciones, media, autopistas, etc”.

Pero corrupción es también tolerar todo lo anterior. Corrupto es un pueblo que hace dejación de su soberanía y de sus derechos; que malvive pasivo, lanar y cornudo. Corrupto es todo aquel ciudadano que, conociendo todas las pudriciones anteriormente descritas —no sólo de X, sino de cualquier otro—, no las denuncia a voz en grito y se conforma con ellas con tal que lo dejen en paz; y paga su cuota parte de toda esa corrupción, vía impuestos o inflación, sin inmutarse. Y aún más corrupto es aquél que, en el fondo, no hace más que envidiar a ese banquero —sea X o B u otro— que es tan listo que sabe aprovecharse del Régimen, como podría haberse aprovechado, en su caso, su abuelo cuando construyó el Valle de los Caídos con mano de obra gratuita —esclavizada— constituida por penados republicanos. Es corrupto, vengo a decr, el que admira y envidia al que se forra a costa de los demás, no sólo el que se deja o ha dejado sobornar, pervertir o viciar; sino también el perverso, el torcido.

Otro día explicaremos y definiremos “hijoputa”, y veremos, curiosamente, la enorme cantidad de puntos comunes con la definición de corrupto de hoy. Hasta ese día, id afilando los machetes, preparándoos para la Revolución pendiente.

LA MADRE DEL POETA

—Madre, que nos vamos y Manuel no está.
—Dicen que se ha ido, pero volverá.
—Madre, que la guerra no está para andar por esos caminos, con ochenta ya.
—Si no voy contigo, marcharé detrás.
—Madre; siete lobos fui anoche a matar; perseguí sus sombras y tiré el puñal; que eran siete obuses sobre el olivar. Voy a ver que hicieron; déjame ir allá.
—Si no voy contigo, marcharé detrás.
—Madre: tengo frío, toso y nada más; y aunque tú me arropas, manos de rosal, ojos de mi cuello, pecho de torcaz, tú tampoco puedes calentarme ya. Madre: estoy enfermo, voy a un hospital.
—Si no voy contigo, marcharé detrás.
—Madre: ¡Adiós España! Los traidores ya vienen como los lobos y huye el recental. Sobre las palomas vuela el gavilán; torres sin cigüeñas, niños sin hogar. ¡Ay cuántas desgracias trajo un rabadán hasta el Pirineo, desde Gibraltar! Un dolor errante y otro dolor más; solos en la senda sin poder andar. ¡Solos! Como España, toda en soledad. Tú, tan viejecita; yo, como el que más, tiritando vamos, siempre más allá, sin tener abrigo, sin que tengas pan, bajo los obuses de la adversidad.
—Si no voy contigo, marcharé detrás.
—¡Ay tierras de Francia! Qué amargas están, sin que a Don Quijote, sol del ideal, venga a recibirlo vuestro Bergerac. Yo voy a la arena y al viento. Tu irás, madre del Cachorro, pena sin sangrar, entre arena y viento sobre el huracán a donde te lleven, luna de mi paz, lancha sin remeros y ola sin el mar.
—Si no voy contigo, marcharé detrás.
—Madre, ¡que me ahoga tanta soledad, que era ayer llanura y hoy es espinar! Ya no tengo frío, no me arropes ya, cepa de mis viñas, manos del rosal, miel entre romero y agua por San Juan. Siento que no siento, miro sin ver ya. Novia de Sevilla, torre sin cantar, sin mis soledades, ¿dónde quedarás? Por tierras de Francia, odio y vendaval, reina que descalza sobre el cardo va.
—No te apures, hijo, pena de cristal. Si no voy contigo, marcharé detrás.
Fosa sin entierro, muerto sin hogar, crimen sin justicia, lágrima racial, sol que no ha querido monstruos alumbrar y, antes que en mazmorras, muere en libertad, dos soldados negros —noche en Senegal— entre cuatro pobres tablas sin pintar, peregrino eterno de la soledad, al mejor poeta llevan a enterrar. ¿Dónde está Roxana? ¿Dónde el capitán de la noble espada y el airón lunar? Francia sin poetas como España está; sotas de villanos manchan el solar y un París de lepra baila su cancán. Cae aquí de bruces, se levanta allá, triste y rezagada por el arenal, sólo va una madre trémula y tenaz, lámpara y cenizas con el funeral; los nublados ojos, lágrimas la faz, fijos en la caja que va lejos ya.
—No te apenes, hijo; vuelvo a caminar. Si no voy contigo, marcharé detrás,
A las pocas horas, sobre el arenal de la Francia —cardo y odio montaraz—, cuando ya no hay leños con que calentar, ni una tierra amiga con flor del pan y a una soledades va otra soledad, se murió la anciana, mínima y tenaz; y aún en su delirio dice al expirar, cepa que sin armas los racimos da:
—Aunque no me digas manos de rosal; y aunque no haga falta que te arrope ya, como no hay caminos —rosa o pedernal— para andarlos juntos, lirio de San Juan, donde tú descansas quiero descansar. ¿No te lo decía, pecho de coral y alma que no supo nunca sola andar? Sombra de tu sombra, luna de tu erial, adonde tu vayas siempre irá mi afán. ¡Si no voy contigo, marcharé detrás!

Alfonso Camín

LOS POLITICOS DE FRANCO. LA MISERIA DE ZAPATERO

Hay un malrollismo que desde la transición guía a los gobiernos partitocráticos de este bendito país: un odio y rechazo absoluto por el talento y la meritocracia. Un temerario desprecio por las personas que, con su esfuerzo mental y disciplina intelectual, alcanzan la excelencia en sus campos profesionales.

De todos los políticastros basura, sin embargo, el que ha hecho de esta política indecente su emblema orgulloso ha sido el psicópata de R-Zapatero. Para risión del mundo entero, que contempla nuestra caída en el abismo del agujero negro económico, este zoquete, elevado por el Parlamento chusmero a la categoría de Rey de las Saturnales, se ha empeñado durante su mandato en convertir las tradicionales intrigas de palacio de los validos de las cortes en política degenerada, donde lo feo y lo necio sean la estética y la ética del ars bene moriendi. El libro de los muertos con el que se prepara a todo un país a afrontar lo inevitable.

Zapatero en sus correrías parece dispuesto a hacer bueno, por comparación, a la manera de unas vidas paralelas plutarquienses, al propio Franco: La inflación bidigital, el aumento irremediable de la deuda pública por descenso de recaudación y los gastos sociales asociados a la crisis junto al déficit comercial de casi el 15% del PIB, no son nada novedoso; parecido escenario teniamos en la década de los 50. Lo que sí es nuevo es la absoluta inacción y la indigencia mental de este gobierno de toletes sociatas, que entre hacer algo arriesgado y equivocarse; o reflexionar y acertar, prefieren lo peor, no hacer nada.

Ni el dictador, con todo lo cabezota que era, cayó en la complacencia del narciso pajeándose delante de un espejo; tuvo el buen sentido común de poner al frente a, quizá, el más brillante grupo de políticos de nuestra reciente historia. Los más veteranos lectores de Ácratas seguro que los recuerdan, los más jovenes harán bien en quedarse con sus caras y nombres: López Rodó, Mariano Navarro Rubio y Alberto Ullastre. El conocido como IGTO ( I Grupo de Tecnócratas del Opus), el equivalente económico por su calidad a aquel Real Madrid de Puskas y Di Stefano. Este equipo tuvo los cojones de darle un timonazo de deriva a la economía española; el Plan de Estabilización del 59, el que condujo a España, a pesar de su anacrónica dictadura de olor a incienso y sempiternas imágenes blanconegristas, a ser la décima potencia industrial del mundo a finales de los 60, alcanzando el 80% de la renta per cápita de los paises más ricos de Europa empezando los 70, sin subvenciones ni ayudas europeas. Un récord jamás alcanzado, por mucho que berreen los hagiográfos lameculos de esta partitocracia.

Bueno, ahora tenemos una situación económica que deja en calzones menudillos a la de los 50. Para resolverla, se precisa cambiar de modelo; con seguridad, aplicar el escalpelo de varios equivalentes del GTO al tejido necrótico, y contarle a la nación la dura terapia a aplicar. Así se hizo durante la dictadura y en el primer gobierno de la UCD, de la mano de un economista honesto, a pesar de aquella asociación centrista de paniaguados, como era Enrique Fuentes Quintana. Sin embargo, miren ustedes cuánto han cambiado los tiempos, ahora la verdad es sustituida por la demagogia buenrollista del capitán del Titanic y su grumete pirata, el tuerto del Ministro de Economía; la responsabilidad se transmuta en "yo no he sido" y "maricón el último". ¿Cómo hemos llegado a esta anomia colectiva, a mostrar querencia por lo abyecto, sacrificando nuestra propia dignidad y libertad?

En nuestro consuelo, sólo cabe el consejo del clásico, que pone en las lenguas enmudecidas por la desesperanza la perspicaz glosa del poeta romano Juvenal; esperemos juntos el milagro de la República Constitucional: "Ayer eran rufianes de la calle, hoy controlan nuestras vidas, mañana serán los limpiadores de las letrinas públicas."


PEPEFERNÁNDEZ


NOTA DEL EDITOR: Apostilla a este magnífico y lúcido artículo de nuestro brillante redactor, Pepe Fernández.

Franco no fue un dictador —ese concepto hay que reservarlo para personajes como el general Primo de Rivera—, sino un tirano. Un dictador es el que, siempre bajo la égida de la soberanía del Estado, —la Monarquía en el caso de Primo de Rivera— toma el poder Ejecutivo en circunstancias de crisis insostenible, recupera el orden y la estabilidad económica y devuelve al fin ese poder a las instituciones de la Patria. Un tirano se diferencia de un dictador en tres cosas fundamentales: cambia el régimen de legitimidades copando los tres poderes del Estado; ajusticia o asesina a todo lo que se mueva con capacidad para oponérsele algún día; y detenta el poder hasta su muerte, que puede producirse como desenlace de un golpe de estado, como es el caso de un Ceaucescu; o en la cama, tranquilamente, rodeado de los suyos, como es el caso del General Franco.

Franco fue una bestia protegida por la caverna española: la Iglesia maquiavélica y retrógrada, la nobleza, el carlismo, la Falange, el latifundismo y cierta parte de la burguesía, ésa de la enraizada idea de la austeridad castellana de garbanzo, bigotillo y pureza de sangre. Franco fue un general traidor que tomó el poder mediante un pronunciamiento del estilo de los del siglo XIX, asesinó a cuantos pudieron ensombrecer su poder absoluto, produjo medio millón de muertos, un millón de desplazados y estuvo fusilando encarcelados durante años y años; los últimos, en 1975, poco antes de su muerte.

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