Mostrando entradas con la etiqueta OUTSIDER. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta OUTSIDER. Mostrar todas las entradas

ÁCRATAS HACE CUENTAS

Esta página no levanta cabeza. Es lo que hay. Trabajamos como buenos unos cuantos, pero el resultado no es demasiado halagüeño. Aunque los artículos publicados en Ácratas tienen diversos "ecos" en otras páginas web, la realidad es que en los últimos 30 días hemos recibido sólo 17.500 visitas directas, que representan unos 90.000 artículos leídos, 5.000 más o 5.000 menos. Nuestros lectores asiduos son alrededor de 4.500, y nos leen con una frecuencia media semanal. El resto, unos 70.000, lo hacen con una frecuencia esporádica, quizá mensual algunos; de vez en cuando otros; una sola vez muchos. Nada, una bagatela sin demasiado valor.

Pero esos 4.500 se han leído, eso sí, buena parte de los 575 artículos publicados, con una media de 150 artículos por cabeza. O sea, que ellos solos representan una buena parte de las lecturas totales, que son, más o menos, un millón. ¡Y son unos tipos sólidos como rocas! Por lo tanto, seamos conscientes de que escribimos fundamentalmente para esos 4.500 hombres y mujeres —de entre 75.000 lectores en total— muy, muy especiales: una banda de marginales del intelecto cuya fe —en sí mismos y en la verdad— parece que fuera capaz de mover montañas.

Pero una cosa son los cojones y otra, muy diferente, dar trigo: una cosa es mover montañas y otra muy diferente mover a los españoles a hacer o pensar algo útil. Los españoles son como marranetes irresolutos habituados a hozar y engordar hasta la matanza, como cerdos blancos —no ibéricos pata negra, vamos— de esos que no comen bellota sueltos entre los encinares, sino de los que son cebados, con piensos y garbanzos, entre rejas, asomando sólo el hocico para alcanzar la pitanza. Piaras enteras hacinadas en chamizos pestilentes, al cuidado de sus amos, los avariciosos de la botinada, esa gentuza cuyo objetivo es convertirlos en jamones de cebo y en embutidos de dudosa calidad, en cuanto puedan.

Así que nuestros 4.500 lectores asiduos, jabalíes montaraces de colmillos como gumías, bravos y más peligrosos que el toro que mató a Manolete, no tienen nada que hacer, por más que, desde el exterior de las pocilgas, no cesen de avisar a sus compatriotas, hasta quedarse afónicos, de que van a ser sacrificados para San Martín.

La próxima cuesta de enero, que va a durar años, nos espera a todos para impartir su partitocrática justicia. De modo que, a partir de ahora, Ácratas debiera avisar mucho menos sobre lo que sucede y sucederá en los próximos meses al común, y dedicarse a organizar la lucha por la vida de esos 4.500 bravos, para que salven sus para nosotros preciadísimos pellejos y también los de sus familias directas. Ácratas debe dejar de ser, muy a su pesar, una página de culto para estetas de la verdad y aristócratas sin compromiso, y convertirse en un puto manual de supervivencia.

Muchas gracias a esos 4.500. Por existir.

ÁCRATAS


NOTA: Desconfiad de todos los que, por estas fechas, os deseen felices navidades y próspero año nuevo. O son unos soplapollas que no se enteran de nada o quieren robaros la cartera. La Navidad es la fiesta pagana del consumismo desaforado. Y el año nuevo no será próspero, sino el peor que os va a tocar vivir en toda vuestra vida. Afilaos los colmillos contra las rocas de piedra pómez.

ADENDA DE MESS: Este diario no se publicita en ninguna parte. Ni tiene capacidad para ello —más allá del esfuerzo personal que hagáis graciosamente vosotros, los lectores— porque no dispone de medios. Aquí no hay partido que nos sustente, sino bien al contrario: todos los partidos políticos son nuestros feroces enemigos, porque hemos desenmascarado su impostura, su adhesión inquebrantable a la Monarquía Cocotera, su corrupción intrínseca y su falta de democracia interna. Y los ácratas no vamos a crear ni un partido propio (¡anatema!) ni una asociación ciudadana que nos respalde. Escribimos para individuos capaces de aislarse socialmente, de quedarse solos en defensa de sus ideas, si hace falta. Escribimos para jodidos outsiders, marginales de la política y del orden establecido. Mal asunto para triunfar... ¿Eh?

Hace un mes os pedimos a todos ayuda. No se trataba de ayuda económica, que no nos hace puñetera la falta, porque todo lo que necesitamos es gratis (y los cojones vienen en el pack de la Vida), sino respaldo en la difusión de nuestro Diario Ácratas. El único banner "publicitario" que adorna la portada de Ácratas defiende lo propio, y habla claro. Pero los números cantan su salmodia irreverente: "No vais a ninguna parte, ácratas... ¡¡JAJAJAJAJAJA!!"

No pasa nada. No tiene importancia. Nuestros articulistas basan todo su esfuerzo en la puta generosidad: "Sé esto y os lo cuento. Haced con ello lo que en gana os venga."

Cuando el Régimen aprieta sus muñidoras tuercas, cuando el Sistema se hunde asfixiado en sus excrementos, cuando la ciudadanía no mueve un dedo para evitar su propio sacrificio, no nos queda más que afirmarnos en nuestras ideas y apretar los dientes.

A modo de quitapesares, recordad estas palabras de un gran poeta ácrata, Jesús Lizano: "El capitán no es el capitán. El capitán es el Mar." ¿No oís ya el rumor, no sentís bajo vuestros pies la vibración telúrica de la Gran Tormenta Ubicua que pondrá a cada uno en su lugar? ¡Aquí viene! ¡Viva la Acracia!

PERIODISMO DEL RÉGIMEN

Siempre hemos dicho que los periodistas, especialmente los importantes, los mediáticos, los que cuentan en política, nos leen. Me refiero a Ácratas: leen nuestro diario. Y nos leen porque tienen muchísimo más interés en hacerlo que el resto de nuestros lectores ocasionales (más de 70.000; alto número, pero personas muchas de ellas en medio del desconcierto intelectual, con las mentes apelmazadas por el exceso de información y por la confusión entre lo que es el mero extremismo ideológico y la Verdad). Lo tienen, el interés, digo, los periodistas, porque saben que cualquier cambio en el Régimen Cocotero se cocerá entre la verdadera inteligencia y el apartamiento voluntario de todo partidismo: entre los outsiders. Recordemos que los medios es eso lo que venden cada día: partitocracia. Y su verdadero enemigo —no competidor, los competidores son los defensores de otras ideologías partidarias— somos los demócratas.

Para ser demócrata, no basta con manifestarlo. Antes, hay que saber lo que es democracia y lo que no lo es. Y después de saber qué cojones es, asumirla con todas sus consecuencias. Democracia —lo repetiremos otra vez, hasta que anide como un gorrión hasta en los cabezones más hueros— es sufragio e independencia de poderes, y sólo se consigue mediante la separación, en urnas diferentes, del Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo. Y eso, en España, cuyo Poder Ejecutivo recae en alguien no electo, el Rey, es imposible sin la expulsión de la Familia Real al completo del territorio nacional y sin la instauración de una República Constitucional. Es lo que ha dicho el neurótico diputado Tardá, de ERC, cuando ha exclamado: “Visca la República! Mori el Borbó!”, aunque luego, el muy vendido, haya pedido perdón, en vez de apoyarse en su inmunidad como diputado, y seguirlo exigiendo hasta el final. Pero es que de lo que se ha dado cuenta es de que vive a costa de la existencia del tal Borbón, y no quiere dejar de vivir como dios, aunque sea como un dios monárquico.

Algunos periodistas, como Federico Jiménez Losantos, declaran que la Constitución está muerta (La Vanguardia, 8 de diciembre de 2008), y que hay que parir otra. Pero lo que exige, como medio, es que los partidos cambien internamente, sean democráticos, para empezar... ¡Qué absurdo! No debe extrañarnos la acrobacia ideológica en FJL, ése mismo que nos expulsó de Libertad Digital por la siguiente frase: “Se evidencia en usted el fundamentalismo radical del nuevo converso que, en realidad, no cree en Dios (según usted mismo manifestó a micrófono abierto en "La Mañana" de COPE). El resto de su análisis es, desde mi punto de vista, acertado. Si no resultase tan manifiesto que trabaja usted a sueldo de la Conferencia Episcopal, sería un gran periodista. Lamentablemente, sus artículos adolecen muchas veces de la falta de rigor del panfleto.” ¡Y a la calle, inexplicablemente!, después de años de colaborar con nuestro pensamiento independiente en LD y de tener una copia de nuestro blog en su red de bloggers. Hay gente que no admite críticas, de endiosados que están.

Otro que se apunta con frecuencia a los cambios constitucionales es Pedro J. Ramírez, pero lo hace siempre con la boca pequeña, apoyando, en realidad, al PP. Lo que desea no es un cambio constitucional, sino al PP en el Gobierno.

Pero, en definitiva, si se quiere leer al periodismo serio opinando sobre política y constitucionalismo, hay que leer El Confidencial, de la mano de Jesús Cacho y sus pollos. O Estrella Digital, buscando los textos de Daniel Martín. En fin: hay que quedarse en la Web y despreciar, en general, el periodismo de papel o catódico.

Hablando de periodismo catódico, hay alguna excepción, desde que desapareció el programa “La Clave”. Recomendamos vivamente el programa del 30 de noviembre de 2008 de “Más se perdió en Cuba”, en Intereconomía, con Fernando Suárez, ex Ministro de Trabajo, Antonio García Trevijano, Jesús Palacios, Enrique de Diego y Ramón Peralta. Todos ellos largando verdades a toda máquina. Procurad verlo a partir del minuto 65. Machacan entre todos la partitocracia. La trituran. Ley D’Hont, circunscripciones provinciales, oligopolio de los partidos que suplantan a la ciudadanía, cáncer autonómico. Sistema blindado. El Pueblo Español perdió la oportunidad de instituir una verdadera Democracia. Todo el entramado constitucional beneficia exclusivamente a los partidos. No existe la independencia de poderes del Estado. El Poder Ejecutivo lo eligen directamente cinco diputados, que son los líderes de los partidos. Etc. La única pena es que está cortado (¿censurado?) en buena parte, que es en la que se habla del Golpe de estado del rey, del 23 de febrero de 1981. Así que lo hemos conseguido completo en una edición especial para evitar su desaparición:

Vídeo 1
Vídeo 2
Vídeo 3
Vídeo 4
Vídeo 5
Vídeo 6
Vídeo 7
Vídeo 8
Vídeo 9

El vídeo es fundamental para entender que lo que hay en España no es una democracia, porque el sistema ni es representativo ni tiene independencia de poderes del Estado. Cosa normal, si se tiene en cuenta que procede de los Pactos de la Transición, del consenso. Y el consenso, como no paramos de explicar en Ácratas, no es un valor democrático, sino oligárquico. La democracia y el consenso son antitéticos, porque la primera es la imposición de la mayoría a las minorías, y no el pacto permanente con éstas; mientras que el segundo es el acuerdo para repartirse las prebendas, el poder, las sinecuras, en detrimento de los derechos políticos de los españoles.

En fin, por no extendernos más: para conocer la Verdad hay que leer la prensa toda. Y considerar que, de todo lo que cuenta, es sólo verdad lo malo que denuncia sobre los adversarios. Y no creerse un átomo de l autobombo. Los que vivimos el franquismo tenemos ventaja. Entonces, ya era posible conocer la verdad leyendo la prensa del Movimiento. Bastaba con dominar el arte de leer entre líneas.

ÁCRATAS

Artículos anteriores

Clásicos más leídos de todos los tiempos