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Cunetas de España


España, como país, o nación o patria, está más muerta que el coño de mi madre, enterrada hace veinte años. Las escolopendras que escapan se comen los últimos restos, unos cargos. La ONU, el Consejo de Estado, bancos, entes censores y consejos audiovisuales, aguas variadas, endesas y telefónicas... De luto, Rubalcaba conduce el armón con el féretro, mientras los gusanos se ponen los baberos.

No hay nada más repulsivo e irritante que deambular por el vallado redil de lo que queda de España. Molesto como la conciencia de ese condón arrugado que rasca en el capullo en la agonía de un gatillazo, mientras una puta mete prisa. La derecha toma el poder, tras los recortes sociales y las pérdidas de derechos perpetrados por la izquierda, organizando diligente la represión armada: porras, bolas, mangueras, humos. Y munición real.

La gente está dormida y entregada, sin esperanza porque tiene el alma cagada por sus errores. Y no cree en la resurrección de los muertos.

España huele mal:
a carne podrida,
a tubo de televisión caliente,
a restos de pizza,
a pedos mojados,
a compresas y a sobacos.

España huele a abortos. España mata a sus propios hijos. Nunca los ha querido. A los pocos patriotas los convierte en emigrantes. España: no hay peor madre, ni esposa menos fiel. Los héroes y conquistadores españoles han sido siempre pobres de solemnidad, delincuentes expulsados, espada en mano y coraza en pecho, huyendo de la ley y de la miseria de su tierra, empalando indios en la cruz jesuita-dominica y cargando barcos de oro para solaz de la avariciosa judiada europea.

Soplan vientos de cambio, pero susurran mentiras. Es preferible la franqueza del verdugo a la traición del falso aliado, que venderá las zurrapas de tus calzoncillos después de apuñalarte por la espalda. Sin garantía de supervivencia, la única manera no de vencer, sino de resistir, es identificar al verdadero enemigo; no confundir a los ejecutores con los cerebros de los crímenes; mirar bien arriba, a lo alto, a esos que dictan las leyes a los parlamentos y a los jueces; leer con atención: desfalcos a la hacienda pública, fugas de capitales, aumentos de sueldos y dietas, repartos de primas. Ellos son.

Y entre ellos y el pueblo descosido, obstáculos pesados como pirámides: la policía, el ejército, los políticos hechiceros, las putas castradoras, los pequeños intereses de la baja burguesía, la prebendada, los ancianos engullidores de sémolas y conservadores de miserias.

Despertad, indigentes exasperados. Indignaos. Pero de verdad. Pasad lista. Que figurar en esa lista sea la pesadilla de financieros y especuladores, autóctonos y foráneos. Con kipá o sin ella; desprepuciados o con bufanda. Son ellos. Lo han hecho ellos. Intencionadamente. Para esquilmaros, para llevaros a la desesperación, para volveros a unos contra otros, para que os exterminéis.

Podéis evitarlo. Impedidlo. Con una nueva constitución española democrática, sus acciones serán llevadas ante los tribunales de Justicia, e irán a la cárcel de por vida, tras serles embargados todos sus bienes. Sin ella, habrán de darse a la fuga para no ser aplastados como los perros que se pudren en las cunetas. Aún pueden elegir. Otros ya lo hemos hecho.

MHDP


NOTA:
Recomendamos la lectura complementaria del artículo de MESS, Tras los pasos de la Tierra del Hielo.


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Los cuatro pilares

Los españoles ya teníamos asumido que mantener la partitocracia nos suponía más gastos que criar familia numerosa. Pero, desde que estalló la pompa del ladrillo, los políticos están mostrando su peor cara, arruinan el reino dejando sus arcas secas como las tetas de una cabra. Porque creen todos que más vale ser perro de rico que santo de pobre. Así que, aunque funjan como representantes políticos de los españoles, sirven a la banca y a las familias del Régimen como canes lamedores, y no mueven un dedo para ayudar a la ciudadanía a pasar el mal trago de la crisis que han creado sus amos. Y como estos, los banqueros, han cerrado el crédito como coño de muñeca, las empresas quiebran como si fueran galletas en el bolsillo de un borracho; el paro es ya de escándalo, y los que aún conservan el empleo andan, durante la jornada laboral, rehuyendo al director de recursos humanos de la empresa como si fuera un apestado; y cuando les dirige una mirada, aunque sea para saludarlos, pasan más miedo que Pinocho en un aserradero.

El expolio de España sigue febril y rampante. Y, mientras los políticos españoles engordan como gatos de pescadero, y Botín, Entrecanales, Florentino o las hermanas Koplovitz amontonan la pasta de un modo indecente, los españoles corrientes gastan ya en caprichos menos que las monjas en tampones; y han de practicar un lonchafinismo radical para poder llegar a fin de mes. ¿Cómo se consigue someter como a bueyes a una horda de ciudadanos españoles a los que les bastaría con no levantarse un día (1) para ir a trabajar, o sacar su escaso dinero de los bancos, para que los mismos que los someten y explotan se postraran a sus pies pidiéndoles perdón? Yo, que tengo ya más años que la puerta de una pirámide, os lo voy a decir; y son cosas que intuís, aunque no queráis saberlas. El Poder os controla mediante lo que nadie —ninguno de vosotros— osa discutir, porque son los Pilares de la Civilización:

En primer lugar, con una buena catequización, prolongada y constante, desde el sistema educativo para conseguir que los españoles lleguen a la mayoría de edad más chulitos que gallos de pelea, absolutamente ignorantes de sus verdaderas capacidades; y después, manteniéndolos hasta los treinta, desde los media, hechos unos cabezahuecas sin otro cometido en la vida que divertirse a costa del esfuerzo ajeno. Y así hasta que, un buen día, sea porque papá fallece exhausto o porque ellos mismos deciden irse del hogar paterno a formar uno propio, a instancia de alguna sirena ululante que pone su coño en subasta, descubren que son unos incapaces, unos mierdasecas, y que para llevar un sueldo a casa a fin de mes han de tragarse que el jefe se les mee en la boca sin que se les escape una gota. Y la infundada soberbia de kamikaze deviene en un complejo de inferioridad insuperable. Por eso, el Primer Pilar de la Civilización es la Libertad.

En segundo lugar, corrompiéndolos y haciéndoles participar en alguna estafa piramidal, como la de la propiedad inmobiliaria a crédito, firmando hipotecas en las que avalan con todos sus bienes, rentas y sueldos presentes y futuros. La colaboración en un delito —porque se trata de un delito— genera un conflicto emocional que les hace sentirse primero malvados y luego gilipollas, mientras tratan de evitar que les embarguen el pisito —que compraron, ilusos, engolosinados por políticos y prestamistas con la falacia de que jamás perderían valor—, del que deben unos 150.000 euros. Ante la evidencia de que el "efecto riqueza" era más falso que el flequillo de Iñaki Anasagasti, se ven compelidos a alienarse con gilipolleces y fútbol para no pensar en la cadena perpetua a que se han condenado por estúpidos e ignorantes. Por eso, el Segundo Pilar de la Civilización es la Propiedad Privada.

En tercer lugar, incitándoles al acto soberbio y suicida de la paternidad a instancia de mejillona con ganas de realizarse como mujer, con la consecuente y enfermiza sobrevaloración de los nenes, frutos de su amor, inversamente proporcional a su demografía(2). Los hijos, en efecto, esclavizan. Cualquier jornalero de sol a sol o hipotecado hasta el colodrillo lo sabe: si no tuviera hijos se liberaría en el acto de sus cadenas, emigrando por ejemplo al Paraguay, dejando a Botín con tres palmos de narices y un piso en púa cerrado a cal y canto, la VISA tiesa y a un par de prestamistas buscándole como lobatones. La Iglesia corrobora este mi aparente delirio paranoide, y por eso sus sacerdotes ni se casan ni tienen hijos —lo cual no significa que no puedan follar hasta secárseles las criadillas—; recordad, apreciados lectores, que los curas son la peña que más sabe del mundo. Por eso, el Tercer Pilar de la Civilización es la Familia.

Y en cuarto lugar, por si al machacado español le quedaba algún arresto de hombría, y, con homérica bravura, se planteaba el reaccionar ante la pobreza de solemnidad a la que le empuja el Régimen con los tres primeros pilares de la Civilización, será demolido por el Cuarto, que es la amenaza a la vida propia y la de su tribu con una enfermedad que puede ser letal, que se ceba en los más jóvenes, que se transmite por el éter como si fuera un mal de ojo y es más contagiosa que el bostezo de un perro(3). Y ante la posibilidad de sus hijos enfermen y mueran asfixiados como puercos, el español está dispuesto a pasar más hambre que un retrato, y a poner el culo a quien haga falta: a los banqueros, a los empresarios y a los políticos, con los sindicatos marcando el ritmo de las penetraciones anales, igual que el cómitre marcaba con su tambor el ritmo de boga a los condenados a galeras. Por eso, el Cuarto Pilar de la Civilización es la Salud.

Finalmente, para que no digáis luego que Ácratas no aporta molla en sus artículos, sino sólo más huesos que un saco de nísperos, os diré ahora, ceporros de los cojones, que todo esto tiene una salida. Pero que ésta pasa por que os serenéis, que estáis todos más nerviosos que la ZP en la máquina de la verdad. La solución a todos vuestros problemas es obvia: Debemos dinamitar entre todos, a conciencia, los Cuatro Pilares de la Civilización que sostienen esta gran patraña. Y, sobre el solar, recrear la verdadera libertad, que es la de todos o es falsa; la justa propiedad privada, que no puede carecer de función social, o es fraudulenta; la familia, que debe ser origen de formación del hombre en valores ciertos, o es degenerante; y la salud colectiva, cuyos resortes deben ser controlados por el pueblo, o es letal.

Así que, españoles, dejad de esconderos cobardemente tras el amparo de la inocencia de vuestros hijos: sentaos frente a ellos y contadles la verdad; y lo que es y no puede dejar de ser un hombre libre. Y procuradles luego pico y pala, porque el derribo de esta casa de putas en que ha decaído nuestra patria también les incumbe.

MALDITO HIJO DE PERRA


NOTA DEL EDITOR: (1)

 ¡A LA HUELGA GENERAL!
¡A POR LAS CABEZAS
DE ESOS HIJOS DE PUTA!
¡PARA QUE, MUCHO MÁS TEMPRANO 
QUE TARDE, SE ABRAN LAS
ANCHAS ALAMEDAS POR DONDE PASE  
EL HOMBRE LIBRE
  PARA CONSTRUIR UNA SOCIEDAD MEJOR!


(2) Hasta el punto de que la pérdida de un hijo único lleva, hoy en día, a gravísimos problemas psíquicos; e incluso al cáncer u otras enfermedades mortales, como la cirrosis hepática. La gente ignora que los niños no son buenos, sino inexpertos; y esa debilidad la compensan siendo bonitos; pero desde su más tierna edad muestran ya como caracteres incipientes lo muy hijos de puta que serán el día de mañana

(3) Trinidad Jiménez —de los Jiménez de Bilderberg de toda la vida— amenazó hace un año con una plausible escasez de vacunas y tratamientos contra una FALSA PANDEMIA de gripe A:H1N1; y les vino a sugerir que hicieran cola para pincharse con un mejunje experimental que se dio bajo el protocolo de administración compasiva de medicamentos. Es decir: que se inoculó en personas sanas sin que nadie, ni las farmacéuticas productoras ni el Estado, se responsabilizaran de sus efectos adversos. La medida protege a empresas como Baxter, que distribuyó vacunas contra la gripe contaminadas por H5N1, o sea, gripe aviar, letal para un 50% de los infectados, en febrero de 2009. Sabed que este crimen está amparado por un nuevo Real Decreto urgente promovido por la propia Trini, firmado aprisa y corriendo por el felón en la embajada de España en Singapur y publicado en el BOE este mismo lunes, 20 de julio de 2009. El plan A, de momento, está en su fase H1N1, pero hay otras fases en reserva, como la H5N1, por si hace falta someter y acojonar aún más a la basca.

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Hablando en plata


Os voy a hablar claro, españoles: la mayor parte de vosotros sois una caterva de hijos de puta que no os ocupáis ni un minuto en vuestro prójimo, excepto para envidiarlo. Y sólo unos pocos sois gente de bien. Por eso, los gobiernos mantienen el garrote en una mano mientras, con la ley en la otra, os esquilman como a siervos. Y es así, porque no entendéis otro lenguaje, ni respetáis otro derecho, que el respaldado por la coerción o por la fuerza bruta.

Como confundís la libertad política con la económica, y el derecho a deponer a vuestros gobernantes con el “pásalo” en un SMS; como cualquier mérito intelectual os resbala y no reconocéis más valor que el que otorga el dinero; como confundís el libre albedrío con el desmadre del botellón, las baladronadas, el sexo ligero y el fútbol, que sólo con eso ya estáis más contentos que los curados de peste bubónica; como, en vez de la sensatez de las ideas y la razón, preferís los mezquinos sentimientos, los símbolos excluyentes y las sobrevaloradas tradiciones pueblerinas; como andáis en lo político, en lo social y en lo económico menos orientados que girasoles en un eclipse, y actuáis siempre en función de vuestros coyunturales intereses; como sois, en fin, así de cutres, os merecéis la clase política que os gobierna, que os engaña y os chulea, y ante cuyos excesos sólo os cabe cambiar cada cuatro años de proxeneta que venda vuestros culos, que suele ser siempre peor que el anterior, porque sabe que vuestra única alternativa es el chulo cesante, que será aún más malo cuando regrese en consuetudinaria alternancia; y porque saben ambos que, en este proceso iterativo, vuestros culos huelen cada vez peor.

Sabed que los políticos son y están obligados a ser siempre amorales porque, de no serlo, no llegarían al poder, y de llegar, lo perderían ipso-facto, víctimas de un atentado, una revuelta o un accidente; y también son amorales porque no es a la gente honrada a la que escogéis para que os lidere y dirija vuestros destinos, sino a una chusma delincuente, carne de juzgado, cuyos rostros, gestos y palabras apenas pueden ocultar el oportunismo, la indecencia y lo temporal de sus intereses personales, que siempre acaban por confundir con los de la cosa pública.

No es extraño que súbditos y políticos sean esclavos y lacayos, respectivamente, del poder financiero mammonista, infinitamente más inteligente, organizado y despiadado, que sojuzga a unos y a otros mediante el arma inagotable del crédito a interés, esa monstruosidad que todos habéis asumido y disfrutado en tiempos de vacas gordas de modo manifiestamente irresponsable, infantil e interesado, y ante el que ahora os sentís más asustados que novicias tras incierto corte de la regla.

Ahora que los excesos del mammonismo oligárquico financiero podrían poner en riesgo su autoridad y su absoluto control social, no duda éste en utilizar a los entrampados e insolventes partidos en el Gobierno y en la oposición para aprobar leyes injustas que ensanchan aún más el abismo entre los ricos y los explotados; y en emplear la coerción legal, la fuerza bruta o una pandemia de diseño vírico-alarmista para la represión de los descontentos y los desesperados. Y saben que pueden obrar así porque sois cobardes, débiles, inconstantes y emocionalmente inestables. Que hasta cuando reaccionáis, como en las manifestaciones recientes, lo hacéis blandamente y se os ve más fuera de lugar que a las serpentinas en Semana Santa.

Por pura cobardía, no queréis daros por enterados de que España está administrada en realidad por una élite despótica, linajudo-financiera, convencida de que la civilización no es cosa de las masas, sino de quien las dirige. Una élite que os desprecia, sojuzga y explota, aunque se hagan retratar yendo a votar, como unos ciudadanos más; personajes que son capaces de mandar ejecutar sin piedad a quien se atraviese en su camino perfectamente trazado, mientras gritan hipócritamente: “¡Libertad, igualdad, fraternidad!” Pero ¿cómo van a creerse iguales que vosotros, si están infinitamente más formados, son más inteligentes, tienen más carácter y son mucho más decididos? ¿Cómo van a concederos la libertad si no sois capaces de organizaros para luchar por ella, si es que la llegáis a querer siquiera? ¿Cómo van a sentiros hermanos suyos si lo que les parecéis es bestias de tiro?

El mal de esta sociedad ovejuna es su falta de formación y su pereza para corregirla. Y ese mismo mal se extiende a los enlistados que los partidos extraen de entre los más sumisos del pueblo, y que son tiparracos con la misma avidez de notoriedad de las putas noveles. Razonad, cojones: Si para volar un aeroplano con 45 personas a bordo, de un aeropuerto a otro, se exige un título de comandante de aeronave y miles de horas de vuelo, ¿cómo es posible que para conducir los destinos de 45 millones de personas no haga falta ninguna clase de preparación? ¿Qué pensáis que es la democracia, más allá de la tolerancia y el consenso, o, como mucho, la imposición del criterio de la mayoría a las minorías? ¿Acaso no veis que el derecho a la libertad política se tiene que adquirir con una cierta formación personal, sabiendo al menos qué es y qué no es la democracia, y exigiéndola luego íntegra, sin admitir un no por respuesta?

Como de vosotros depende, la III República Española, que tendría que resultar de la consciencia, del esfuerzo y del sacrificio de todos los españoles, no será nunca; o peor: será falsa y estará dominada por las mismas castas de siempre. Porque, si no es en una democracia real cuyo control sea asumido cabalmente por todos los españoles, la facultad de elegir a los responsables del Gobierno y del Legislativo de la nación no es más que un señuelo para que el verdadero poder, mediante el uso de los medios formadores de opinión de que es propietario, los designe por vosotros, escogiendo a aquellos que son más corrompibles por su debilidad, por su ambición política, y por su codicia, herramientas éstas suficientes para controlar su voluntad y abortar cualquier atisbo de libertad del pueblo, porque ¡siempre sale más barato comprar que rogar!

No habrá, pues, ningún cambio político y social si no arranca desde millones de cambios personales que transformen a este pueblo lanar, pueblo asiduo a la basura como el borde de empanada, en una horda de hombres libres, de guerreros peligrosos, a los que ya no sea posible engañar ni someter nunca más. Pero habré de terminar, y bien que lo siento, hablando tan claro como empecé: eso no va a sucederos jamás.

MALDITO HIJO DE PERRA

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Abarrotado lupanar


En España, la prostitución, profesión antigua como la injusticia, a medio camino entre el manido negocio de la puesta en valor del coño, la explotación de la belleza, el sex-appeal del cuerpo joven, y la esclavitud, la violencia sexual, es endémica —es decir, propia de una zona o de una época. Os lo digo yo, que he viajado más que las bragas de una azafata: en ningún sitio hay más putas que en España.

Hay tantas, tantas, que las cuentas no me salen. Hembras españolas en edad de follar por guita en efectivo, según el INE, que para eso está, hay unos cuatro millones. Pero, con la alimentación americanoide que siguen nuestras jóvenes, a base de hamburguesas, pizzas y bollicaos, y la poco feliz mezcla de razas que soporta España, mujeres que puedan vivir del sexo no hay más de un millón. Y, hasta ahora, muy pocas de ellas han necesitado vivir de la pesca con almeja, porque para darle pasta gratis ya estaba papá; o bien se han casado con un ejecutivo, alto funcionario o rico heredero, y entonces no les gusta que las llamen putas, sino mujeres realizadas, es decir, que pescan con almeja, vale, pero al big fish. Que mejor mal sentada que bien de pie y que más vale sardina en plato que sirena en retrato.

Para entender la cantidad de chochos afeitados que andan de alquiler por calles y descampados, hay que tomar en cuenta que, en España, hay cientos de mafias que importan chicas jóvenes. Sobre todo venezolanas, que son bellísimas y muy parecidas a las mujeres canarias, de manera que pasan desapercibidas a la Policía, y rinden más por liquidar menos sobornos; pero también se vienen importando muchísimas africanas y europeas del este. De modo que las partes menos iluminadas de España parecen el zoco de Gomorra.

¿Todo eso por qué? Pues os lo voy a decir, que más vale aprender de viejo que morir necio: porque a los españoles lo que más nos gusta del mundo son las cosas falsas como currículo de socialista: los cocodrilos fijados con pegamento —"¡Auténticos Lacoses, bwana!"—, las húmedas voces de falsete —¡"Sí, sí, qué gusto, machorro! ¡Dame tu leche! ¡Si no fuera porque tengo hambre, ni te cobraría!"—, o las urnas de plexiglás que fungen de ratificadores de la falsificación democrática española —¡y eso no es ya como "hacer el amor" con una puta, sino con una muñeca de plástico!—. Y como a los españoles nos gustan las imitaciones y los fraudes, España es también el paraíso del turismo adulterado, el del quiero y no puedo; y ése consume pasiones simuladas a espuertas: "İspanya gidelim. Bu çok ucuz bir fahişe biridir!!"(*)

Así que, otro año más, el Instituto Europeo para la Prevención y el Control del Crimen señala a España como el burdel de Europa. Somos los más desarrollados —ya era hora, mangas verdes— en algo sólido y duradero: en puterío y en proxenetismo. Pero un negocio tan floreciente no puede ser ajeno a este pedazo de crisis que nos estamos comiendo, que andamos ya más cagados que el palo de un gallinero. ¿Puede afectar una crisis financiera a la prostitución? Sí, naturalmente que puede afectar y afecta. De ahí las rebajas y los descuentos, el dúplex por el precio de un símplex, el todo incluido, el griego a precio de francés... Afecta mucho.

Todos lo sabemos: cuanto mejor funciona la economía del país, más acudimos los varones al mercado del sexo. Así que, con el desarrollismo ladrillero, como nadábamos todos en el crédito abundante y barato, pues eso, que follábamos a crédito: y el negocio fue pasando de los puti-clubs de carretera al hotelito legal donde se ficcionaba que hasta las putas eran clientes, cuando en realidad eran empleadas. Un lujo oriental. Pero desde que la crisis ha apretado, los españoles pasamos más fatigas para sobrevivir que ratas de ferretería, y en nuestra cotidianeidad entran las putas justas; y los que aún podemos dejar en nuestra economía algún rinconcito para la saludable coyunda extramarital, ayuntamos con profesionales de menos nivel: de la calle, por ejemplo, que es el feudo de las foráneas y de las oriundas toxicómanas.

La crisis ha cambiado hasta el paradigma del putero: si antes era el padre de familia sexualmente descontento en busca de consuelo —yo mismo, sin ir más lejos, que más vale mucho confesar que poco pecar—, ha ido pasando a ser el hombre joven, siempre más caliente que el palo de un churrero, harto de tirar el dinero tratando de ligar casaderas zorritas aborígenes a golpe de cubata en las discotecas: Ahora sabe que lo más práctico es alquilar el cuerpo de una puta por un rato, solazarse a tiro hecho, y ahorrarse una pasta gansa, que más vale placer que dura un momento que dolor que dura una vida... Y folla más.

La crisis del sector putañero se está agravando por el entrometimiento y la inepcia de la desocupada clase política: las cruzadas por el civismo de Barcelona y de otras grandes ciudades de España han cristalizado en ordenanzas para cazar a las prostitutas si se las encuentra en la calle, y en los cierres de muchos puti-clubs y de algunos hotelitos del amor. Ciertas ONG's también atacan la prostitución, y señalan algunas de sus causas: Ignorancia, coacción o simple afán de supervivencia. Pero ocultan otros móviles porque no les conviene para su "misión" —que es, en realidad, hincharse a subvenciones— el que los chochitos sean otra cosa que víctimas, y se salven ellos solos: también son importantes, como móviles, la afición al dinero fácil y la alergia al demoledor trabajo manual, reponiendo anaqueles en Mercadona, pongamos por caso.

Hasta hace pocos meses, menos de un décimo de las prostitutas eran españolas, porque la remuneración no les compensaba. En efecto, aunque las maniquíes de físico inmejorable cobren 2.000 € por un servicio a jugadores de fútbol o directivos de blue-chips, lo normal es que un ayuntamiento callejero cueste 20 €; en hotelito o sauna, 50; y que, a domicilio, suba al doble. Precios de derribo, oígame —y aún les queda que pagar al chulo-delincuente o al chulo-policía, que sale mucho más oneroso que el IRPF. Porque, bueno es que lo sepáis, que la cultura no ocupa lugar, de toda Europa, España es el único país en que la prostitución no paga impuestos. ¡Es una verdadera lacra intolerable que haya profesionales en España a los que no chulee el Estado, como a las putas, junto a los especuladores, los terratenientes, los financieros, los intermediarios y los comisionistas, como el Rey, sin ir más allá!

Pero precisamente ahora, que los pobretes españoles empezamos a estar más tiesos que la momia de Lenin, muchas de nuestras hembras de buen ver se están bajando a la calle para darle un empujoncito a la economía familiar, por lo que el puterío no hace más que aumentar. "Más cornadas da el hambre", piensan sus maridos. Porque las cosas no son ahora como hace un año. Estamos en recesión con deflación... Y ya sabéis que, según "las leyes que los españoles nos hemos dado a nosotros mismos", los bancos son los dueños de nuestras almas, no digamos ya de nuestros cuerpos. Y de nuestros pisitos. La consigna es que hay que pagar la hipoteca como sea.

Así que las españolas se prostituyen como las que más. Oye, y sin problemas, que no se les caen los anillos por ello, que se comen las pollas dobladas. Aunque bien que protestan por la intromisión en su nuevo empleo de las ilegales llegadas en patera, en avión o en patinete. ¡Como si ellas no lo fueran, ilegales! Pero saben que pueden confiar en Bibiana para que las apoye en sus reivindicaciones. Que las protegerá por compañerismo, porque dicen las malas lenguas que se sabe de buena tinta que la andaluza —demostrando, como otras veces, que más vale la práctica que la Gramática, de la que esta miembra tiene poca idea— se ha comido más salchichas que el coro completo de "Las Walkirias", de marcha por Frankfurt. ¿O eran altramuces? ¡Y yo qué sé, las dos cosas quizás!

El sector deberá reconvertirse, como tantos otros, con la prejubilación de muchas de las trabajadoras del sexo desplazadas por la creciente competencia de las más jóvenes. Y como Zapatero no puede emplear ya más putas viejas en la Administración, que cualquier Consejo de Ministros parece una escena monipodial de barrio chino, habremos de hacernos cargo de ellas los españoles desde la Seguridad Social, aunque ande más exprimida que un arenque. Bien que se lo merecen, tras haberse comido tantos kilómetros de polla por delante y por detrás.

Pronto no habrá lugar en Putilandia más que para las colipoterras más jóvenes y bien dotadas. Ya hoy en día, las casas de lenocinio se llenan de pupilas que aparentan ser menores de edad. Puede que algunas de ellas lo sean, no me extrañaría ni un pelo. Chocantemente, tanta prejubilación anticipada, tanto derroche de capacidades, es algo que tiene en común el puterio con el resto de los sectores productivos españoles, en los que la experiencia hace tiempo que dejó de ser un grado. Por eso no preocupa al Presidente del Gobierno, que aparece en los medios tranquilo como un recién operado. Al parecer, mandar la maestría del veterano al limbo es un lujo que España puede todavía permitirse.

MALDITO HIJO DE PERRA


(*) "¡Vamos a España, que es un país que está lleno de putas, y son una ganga!"

El IEPC estima en 300.000 las prostitutas que ejercen en España, un número similar al de Alemania, sólo que la población masculina es menos de la mitad. La Asociación Nacional de Empresarios de Clubes de Alterne (Anela) eleva sus estimaciones a casi medio millón de putas.

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Tras los pasos de la Tierra del Hielo


Éste es el juego: España debe unos 4 PIBs a sus acreedores extranjeros. Uno lo deben directamente particulares y empresas. Otro lo debe el Estado. Y dos los deben los bancos. Todo el teatro partitocrático, de peleas y denuncias que veis cada día en los medios entre socialistas y populares, sirve para ocultar tras el humo de los petardos falleros el plan que tienen ya establecido, que es que cada español con trabajo (unos 18 millones de personas) devuelva 225.000 euros de vellón, de una manera o de otra(1). Como "nuestros" acreedores no quieren esperar, pretenden que empecemos a pagar cuanto antes. En un máximo de 15 años. ¡Ah! Y como hacen falta muchos intermediarios para la cesiones de crédito de unos a otros, y el riesgo-país de España es la leche ya, pretenden que les devolvamos su dinero con un interés alto, del orden del 10%, más que probablemente. Eso significa que cada español con trabajo deberá apoquinar cada año unos 28.000 euros(2), desde 2011 hasta 2026. No es broma.

La deuda, nos dicen, hay que redimirla, que para eso "hemos vivido todos los españoles por encima de nuestras posibilidades esta última década"(3). La baja del monto total por apropiaciones de bienes públicos, como edificios, aeropuertos y autopistas, no hará bajar demasiado la deuda, porque se tratará de estafas organizadas para adjudicar chollos a los amigos. Así son las cosas, si queremos que el BCE y el FMI nos ayuden a “salir de la crisis” que ellos mismos nos han fabricado, prestando sin ton ni son a la banda de chorizos que nos gobiernan, bien directamente, desde nuestros multi-parlamentos, del senado y de todos los concejos municipales; o indirectamente, desde los consejos de administración de los grandes bancos españoles, de las grandes empresas nacionales y multinacionales, y de las altas instituciones financieras del Sanedrín.

Ahora bien. Preguntémonos por qué tenemos que pagar los españoles esa barbaridad. La respuesta es clara: porque la banca ha gestionado mal nuestros depósitos, que son los ahorros de todos; porque ha pedido prestado a los ahorradores extranjeros para seguir metiendo dinero en el negocio del ladrillo sin control; y porque la casta política de salteadores de caminos con corbata y terno de Armani que nos desgobierna ha malversado fondos en gastos irresponsables y en corrupciones hasta dejarnos arruinados a todos los españoles para siempre jamás.

Bien, ahora viene lo gordo del asunto, lo que os va a dejar de piedra: y es que no pasa nada, amigos. La respuesta al problema que tiene la pobre España, con todos sus españoles dentro, es clara: hay que preguntar sobre el asunto de ese gasto extraordinario, que tanto va a joder las economías familiares, al propio pueblo español. Por lo tanto, debe organizarse un referéndum que pregunte lo siguiente:

“¿Está usted dispuesto a devolver la deuda externa española de los bancos, de las grandes empresas y del Estado, pagando en los próximos 15 años 28.000 euros anuales de media, para que nada cambie?”

Avanzo el resultado: Un 93% de los llamados a las urnas contestará con un rotundo NO, tenga ello las consecuencias que tenga; o sea, aunque la Merkel diga que los españoles somos unos informales. Y dirán no porque les iba a resultar imposible devolver ese pastón y porque es injusto (es decir, ajeno a Derecho). Los síes en las urnas llevarán los nombres y apellidos de los políticos en ejercicio, de los grandes empresarios y de los banqueros. Tras ese no en las urnas, la solución obvia, inmediata y urgente es: “Son los políticos malversadores, corruptos, y los banqueros malhechores los responsables de la existencia de esa deuda, pues ellos mismos la han contraído delictivamente. Por tanto, por sentencia judicial, deben satisfacerla ellos embargándoseles todos sus bienes, sus propiedades, sus cuentas en paraísos fiscales; y pagando con la cárcel sus delitos”. Así que se procederá a detenerlos a todos —u ordenar su busca y captura por la Interpol, en caso de fuga— y a encarcelarlos preventivamente, sin fianza, a la espera de juicio por delitos económicos y por alta traición a España, empezando por el Rey, siguiendo por Botín y acabando con el último alcalde y concejal de urbanismo del más pequeño de los ayuntamientos. Difícil tarea va a ser, porque tras el referéndum saldrán todos a escape por las fronteras españolas, después de transferir el dinero que puedan a algún paraíso fiscal. Por supuesto, ello significa que el FMI no nos ayudará ni con un solo euro más y que el BCE nos expulsará del "exclusivo club" de la moneda única. Pero eso a todos nos la traerá al fresco, dada la alternativa, que es la de esclavizarnos para siempre.

Inmediatamente después del referéndum y de las detenciones masivas, los españoles —comprendiendo que la causa de sus desgracias son de los excesos que consiente el sistema político de poder único de los partidos sometidos a la banca y a la corrupción que contempla nuestra elástica Constitución de 1978— iniciarán un proceso constituyente en el que no se consentirá la participación de ningún político en ejercicio o con carné de ningún partido político. Por ejemplo, sorteando las plazas de vocales constituyentes —unos 50 miembros— entre todos los voluntarios que se presenten libremente a tal efecto, avalados por sus currículos sociales y profesionales intachables, y por un cierto número de firmas. Antes, claro, nuestro Parlamento Provisional:

—suspenderá todas las leyes aberrantes que protegen sólo los intereses oligocráticos, como la Hipotecaria, de modo que la dación del inmueble hipotecado cancele la deuda impagada completamente; o la ley que protege los grandes patrimonios mediante las SICAV;

—y nacionalizará la banca entera (incluyendo las cajas de ahorros usurpadas por los partidos a sus legítimos dueños, que son los impositores), pues su caída en Bolsa será espectacular. ¿Imagináis el valor del Banco de Santander, con  el consorte Marqués de O'Shea, don Emilio, entre rejas o en paradero desconocido?

¿Quién me llamará ahora mismo soñador por lo que sugiero y exijo? ¿Quién dirá que pido imposibles? El que lo haga no será más que un canalla o, como poco, un desinformado. Porque esto que os cuento, aunque nunca lo mencionen los obedientes medios informativos españoles, ya ha sucedido, palabra por palabra, en un país no del norte de África o del Próximo Oriente, sino bien occidental. Se llama Islandia, pésima traducción al español de su verdadero nombre, Íssland, o Tierra de Hielo.

MESS


NOTAS:  (1) En rigor, sólo la cuarta parte es Deuda del Estado. Ésa no hay quien nos la quite, 55.000 euros por barba trabajadora, con una cuota de 7.000 euros/año durante 15 años. Pero la verdad es que, tras nacionalizar la banca (como se verá luego), también deberemos apoquinar con la deuda de ésta, así como con la de las empresas públicas o semipúblicas. En definitiva: lo que decimos.

(2) Aunque el tipo fuera sólo del 3%, cosa que no se cree nadie de los usureros que dominan el mundo, la cuota anual sería de 18.250 euros. Impagable, ¿eh?

(3) Los que han vivido muy por encima de sus posibilidades son los dos que se arrullan en la foto y el resto de los miembros de su piara.
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La Revolución de los Peones

Compañero peón:

En España, la lucha político-social es como una partida de ajedrez —las blancas, a la derecha; las negras, a la izquierda— que siempre termina en tablas. Como en toda partida de ajedrez, a quienes la juegan no les pasa nada. Se dan la mano y empiezan otra. A quienes les duele es a las piezas que han caído en la caja: la mayor parte son peones, como tú y como yo; también hay algunos alfiles y caballos. Todos han luchado encarnizadamente, a muerte, alineados con los suyos.

El sistema político español es una partitocracia sin independencia de poderes y sin representatividad. Quienes dirigen el mundo han invertido aquí mucho dinero para crear un régimen en el que sólo se pueda escoger entre blancas o negras. ¿Por qué funciona el fraudulento sistema, si los españoles sabemos que los políticos nos van a traicionar en cuanto lleguen al poder? Porque pensamos como peones, y nos sentimos moralmente obligados a alinearnos con una de las ideologías sociales del mercado político. "Soy peón negro, de izquierdas, voto al PSOE o al PCE, aunque sé que me van a sacrificar dentro de dos jugadas". "Soy peón blanco, católico, y voto al PP o a la derecha nacionalista, aunque el Papa no sea ni español." La gente acude a las urnas e insufla vida al sistema, que persiste una partida tras otra. Y la caja de las piezas sigue llenándose de peones muertos.

Pero ¿acaso hay algún destino para los peones que no sea la caja de las piezas? ¿Hay otra salida?  Sí que la hay. De hecho, hay dos: una ideal y otra realista. La solución ideal sería que los peones no concurriéramos a la partida, no votando, no alineándonos en ningún bando. ¡Que se maten las piezas de calidad entre ellas! Pero no es viable porque requiere unanimidad, y la mayor parte de nuestros compañeros, de acuerdo a sus atávicos sentimientos, creen que la partida les atañe. Peón: si eres rabiosamente de izquierdas, un ácrata o un revolucionario, en la pantomima electoral debes abstenerte, porque tu minúscula cabecita cree aún que existe algún sistema político justo, aunque sea en la galaxia de Andrómeda. Pero tu abstención no servirá para cambiar nada.

La segunda solución es pragmática, depende sólo de una minoría de peones que sepan usar sus pequeñas células grises. Aprende primero, peoncillo, la cruda verdad: cualquier partido en el Gobierno hace política económica y social de derechas. Como ésta no es una frase más de este artículo, debes releerla una y otra vez hasta que se te quede grabada. Política de derechas hicieron Suárez, Calvo y Aznar; política de derechas hizo Felipe; y con política de derechas nos atormenta Zapatero. Es una de las reglas del juego, este régimen se diseñó para explotar a las clases trabajadoras, tanto a los peones blancos como a los negros.

El régimen monárquico-partitocrático no va a cambiar nunca, peón, a menos que sea a tiros en las calles, porque todos los partidos están de acuerdo en sostenerlo. Ésta es la segunda verdad que debes aprender. Reléela hasta que te escuezan los ojos. No cambiará mediante movimientos sociales cuyas soluciones no existen más que en las frías y cartesianas mentes de sus creadores, gentes de elevado nivel intelectual, acomodados unos, industriosos otros, siempre brillantes, pero completamente ajenos a la tragedia del paro y el hambre de la plebe. Alégrate de que existan esos movimientos, apoya sus ideas y sus ideales, pero no fíes tu integridad estomacal a ellas, porque no contienen grasas, proteínas ni hidratos de carbono suficientes. Mientras no llega la muy deseable República Constitucional, por ejemplo, o la simplicísima modificación del artículo 99 de la Constitución Española que propone este diario acrático, habrás de pelear con las armas de las que nos dota el propio sistema (muy a su pesar, porque nos querría completamente desarmados), sin confiar en que el resto de la peonada se conciencie y defienda su libertad política.

En el equilibrio actual de fuerzas en España, las blancas manejan el tejido económico y financiero (mira las torres, peón: son bancos y multinacionales); y la izquierda el mediático, como acaba de demostrar una vez más con la crisis del estado de alarma (mira detrás de ti, peón, las torres UGT y CCOO, es la izquierda que domina la calle, e igual monta una macro-manifestación por el "No a la Guerra" que hace fracasar la Huelga General del 29-S; mira las piezas subalternas, los periódicos, la televisión). La agitación es el firme terreno de la izquierda; en cambio, no sabe nada de economía y siempre, tras unos años en el poder, corrupta y negligente, deja las arcas del Estado saqueadas y escuálidas.Y, por si fuera poco, no tiene moral, ni ética ni principios de ninguna clase. Nada es peor, peón, que Rubalcaba y su banda de maleantes manejando los resortes del Estado, porque cuando se ensañan con los españoles (los matan de hambre retirándoles el mínimo subsidio para comprar pan y chópez que dar a tus hijos), no tienen oposición ninguna, a los sindicatos estatales les da igual, siempre que no les quiten las subvenciones; a los intelectuales y artistas les parece bien, siempre que haya dinero para el cine, trabajo en los periódicos y premios para los libros; y al PP le parece poco, que lo que desea es vender la madera de las piezas muertas para pagar la deuda. Y la peonada se queda sola, desorganizada, asustada; y sucumbe. Si fuera el PP el que hiciera todo lo que está haciendo el PSOE, los intelectuales y artistas, los sindicatos y los partidos de izquierdas movilizarían a las masas para impedirlo, y las masas iríamos con ellos para enfrentarnos al poder; y éste no osaría recortarnos ni un derecho.

Este régimen fue pensado para que el Gobierno del Estado sea de psico-izquierdas, con el encargo de ir arrasando poco a poco los derechos de los trabajadores españoles. Esta es la tercera verdad importante, peón. Reléela hasta que la indignación te nuble la vista. En el poder, las izquierdas practican sólo políticas simbólicas y de libertades accesorias para que se note menos que son una banda de corruptos que expolian al pueblo y le quitan sus derechos fundamentales. No hay cosa peor que la izquierda gobernando en una crisis como la actual, porque la partida de ajedrez se desquicia, subvierte sus reglas, como si los peones fuéramos todos de un bando y las piezas de calidad estuvieran todas del otro. Y el juego se convierte en una gran matanza. Los peones tenemos que recomponer la partida, y el arma poderosa capaz de organizar nuestra defensa es el uso del propio voto partitocrático dirigido contra el sistema: Pongamos a nuestro enemigo en el poder y que muevan las blancas; para que las negras se le opongan e impidan la masacre del pueblo, nos movilicen en las calles, nos lleven a la huelga general si hace falta, defiendan nuestros derechos, aunque sea con el interesado propósito de recuperar el gobierno algún día. Ya procuraremos, por nuestro bien y el de nuestras familias, que no lo recuperen nunca jamás.

Peón: si eres pragmático y quieres mantener a tu familia a base de tres comidas diarias, tienes que expulsar al PSOE de La Moncloa para, un minuto después de la victoria electoral del PP, echarte —echarnos todos— a la calle con los socialistas para partirnos la crisma contra la derecha como unos radicales con vocación de eterna oposición. Porque con la izquierda gobernando, la carnicería es intolerable, la peonada cae en medio de la confusión, la mayor parte a causa del "fuego amigo". ¿Cómo es posible que nadie se dé cuenta de lo que sucede, peón? ¿Cómo juegan las negras la partida de una manera tan mezquina e irresponsable? ¿No te imaginas la causa? Ah, si pudieras ver las manos que mueven las piezas, entenderías el motivo. Son las de un solo demiurgo que, displicente, juega la partida contra sí mismo.

EL ABUELO PICADOR
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“La forma más sencilla para perpetrar un atentado bajo bandera falsa es hacerlo con la cobertura de un ejercicio militar simultáneo que aparente la consecución del mismo ataque que se quiere ejecutar realmente”. (Eric H. May, oficial de inteligencia del Ejército de los EEUU)
Que el atentado del 11-S fue organizado por la extrema derecha fascista norteamericana e internacional es incontrovertible.

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