Sí, sí, ya sé que os he provocado la mas desternillante hilaridad, lo cual tampoco está mal en los tiempos que corren, pero... ¿por qué no?.
Mi idea es que si nuestro ínclito y Excmo. Sr. Presidente, ha nombrado Ministra de la Guerra, llámese como se llame ahora al susodicho Ministerio, a una ilustre y afamada pacifista; si nombró Ministra de Igualdad, a una casi jovencita treintañera -que eso sí está bien-, cuyo principal mérito conocido era su cargo en una entidad andaluza de promoción del flamenco; si la Excma. Sra. Ministra de Fomento, doña Magdalena Alvarez, tenía parecidos méritos para serlo que yo para ser arzobispo de Canterbury, ¿por qué no? . Claro que para ello, al menos, y para ser honesto merecedor, creo que debo añadir a mi currículum de méritos ocuparme de la cosa económica mediante la publicación de artículos sobre el “tema”. Pues nada, he aquí lo que sigue:
Mi idea es que si nuestro ínclito y Excmo. Sr. Presidente, ha nombrado Ministra de la Guerra, llámese como se llame ahora al susodicho Ministerio, a una ilustre y afamada pacifista; si nombró Ministra de Igualdad, a una casi jovencita treintañera -que eso sí está bien-, cuyo principal mérito conocido era su cargo en una entidad andaluza de promoción del flamenco; si la Excma. Sra. Ministra de Fomento, doña Magdalena Alvarez, tenía parecidos méritos para serlo que yo para ser arzobispo de Canterbury, ¿por qué no? . Claro que para ello, al menos, y para ser honesto merecedor, creo que debo añadir a mi currículum de méritos ocuparme de la cosa económica mediante la publicación de artículos sobre el “tema”. Pues nada, he aquí lo que sigue:
“Algunos andan diciendo que estamos entrando en una crisis. Incluso hay quien dice que nos espera una recesión a la vuelta de la esquina. Eso es mentira. Nada mas alejado de la realidad”.
La cita no es literal (salvo el último párrafo que sí lo es), pero muy aproximada a lo que decía en febrero pasado, en plena campaña electoral, el ministro Solbes en el famoso debate sostenido con el candidato del PP, Sr. Pizarro, debate que según los “finos” analistas políticos oficiales u oficialistas, tanto da, ganó ampliamente el “solbente” Ministro de Economía del Gobierno.
Lo acabo de oír esta misma mañana, (31-12-2008) en una emisora de radio. Pero ¿qué es lo que ahora, menos de diez meses después, dice o reconoce el otrora “victorioso” Ministro de Economía? Desde hace meses, al menos cuatro, que sí, que estamos en crisis; luego, que estamos ante la más profunda crisis de que tiene memoria; y ahora, por fin, que estamos entrando en recesión.
¿Desde cuando se hablaba en Ácratas, o como antes se llamara éste mismo blog, de lo que iba a ocurrir y efectivamente está ocurriendo? Unos dos años aproximadamente. ¿Eran adivinos los economistas - quizá ni siquiera eran economistas- que lo pronosticaban? No. Pero decían la verdad de lo que percibían, analizando con libertad, sin cortapisas ni conveniencias partitocráticas, la realidad circundante. ¿Decía la verdad, según su percepción de la realidad, el Excmo. Sr. Ministro de Economía, cuando en febrero pasado, y con más de doce años de experiencia en el cargo, contando los mandatos anteriores con el ex presidente González, sostenía lo que se dice en la cita con que comenzamos? No. Trataba de engañar a los electores por conveniencias de partido, para ganar unas elecciones que estaban muy próximas. Y si para ello tenía que mentir, o al menos no decir la verdad, que él, con más y mejores datos que nadie conocía mejor que la inmensa mayoría, pues mentía u ocultaba la verdad. Y aquí estamos, inmersos no ya en una crisis más o menos profunda, sino en la mas profunda recesión de la que los jóvenes y menos jóvenes españolitos de infantería tengan memoria.
Y en éstas, cuando ante la preocupante situación del país, se requeriría la actuación decidida de un Gobierno que gobierne, con medidas posiblemente duras y hasta impopulares, de unos rectores económicos solventes y a ser posible, no “solbentes”, ¿qué es lo que tenemos? Una comunidad autónoma que se dice “nación”, Cataluña, que reclama más, más y más competencias, que, en realidad, significa reclamar más y más dinero al Estado, con el consabido argumento de que da mucho más de lo que recibe. Y aquí tenemos a nuestro ínclito Presidente, negociando bilateralmente (la “trilateralidad”, con participación de Chaves, era una mera cuestión estética, así no resultaba tan “feo”), en principio, con nuestro “President”, el Honorable Sr. Montilla, para cumplir una Ley Orgánica, el Estatut, que así lo dispone. Y él, el Presidente, se comprometió a aceptar tal y como fuera aprobado por el “Parlament” catalán.
Pero una vez negociado y acordado con Montilla “lo suyo”, pues todas las declaraciones actuales de disconformidad más o menos parcial de éste no son mas que “carnaza” para alimentar a sus nacionalistas más recalcitrantes, cumplido el trámite de negociación bilateral, nada le impedía a don José Luís Rodríguez, reunirse para “conquistar” y contentar a todos los demás presidentes de las demás grandes, pequeñas o medianas taifas patrias, negociando con todos y cada uno la parte del pastel económico que quieren que les corresponda.
Y cual moderno Mesías salvador y milagroso, el Presidente multiplica los panes y los peces. Dice y promete a cada uno, comenzando por la Presidenta de Madrid, Aguirre, lo que cada uno quiere para su Comunidad. Todos encantados, provisionalmente al menos. ¿Cómo es posible ésto, con unos ingresos estatales que se presumen cada vez más escasos, con un “crecimiento” negativo? Las Matemáticas, aplicadas a la Economía actual, no cuadran. Diecisiete trozos de una tarta nacional, previsiblemente mas pequeña, dan como resultado asimismo, trozos más pequeños. Pues no, incrédulo lector; eso era con las Matemáticas clásicas. Pero con las modernas que maneja y aplica don José Luís, los diecisiete trozos se pueden hacer más grandes de dos formas: primero, “adelgazando” económicamente el Estado hasta el punto de no disponer éste más que un diez por ciento de todos los ingresos, mientras el noventa por ciento restante llegarán a administrarlo las Comunidades Autónomas en un futuro mas próximo que lejano; y en segundo lugar, endeudándose hasta las cejas circunflejas, con una deuda que ya pagarán las generaciones futuras además de mañana mismo (el próximo año, el otro, el siguiente, o todos ellos), la nuestra, la presente.
Es decir, cuando para tratar de resolver una grave o gravísima situación, que si Dios no lo remedia (y no lo remediará, pues no creo que, caso de andar por ahí, se ocupe de éstas cosas), nos llevará dentro de no mucho tiempo a la espeluznante cifra de más de cuatro millones de parados (que jamás hemos conocido tampoco). Y cuando lo que se necesita es un Estado con más competencias con unos gobernantes más competentes, el Gobierno actual, en lugar de fortalecerlo, va enajenando incluso la “herencia” de nuestros hijos y nietos, arrojándolo a trozos a los voraces nacionalismos piraña-termiteros que tratan por todos medios de engullirlo y destruirlo.
“Después de mí, el Diluvio”, parecen pensar algunos de nuestros gobernantes. Hojeo un libro escrito hace ya varios años por el periodista Eduardo Álvarez-Puga, que tituló "Maldito mercado". No se por qué asociación de ideas, me vienen a la mente otras dos palabras parecidas: "¡Malditas taifas!”
PATALETE