Sigue la pedrea de elecciones en España. ¡Es nuestro juego de tronos particular! De paso, el pueblo no se entera de la crisis económica que se le viene encima. Alemania, la locomotora de Europa, está en recesión por los problemas de la Unión Europea con el Reino Unido y con Estados Unidos. España estará pronto muy afectada.
La política es el arte del ocultamiento. De modo que todo lo que vamos a razonar no se verá de inmediato porque las elecciones obligan al enfrentamiento a cara de perro entre facciones.
Pero el futuro está cantado. De Europa vienen las órdenes: Ciudadanos y el PSOE pactarán la legislatura. Ciudadanos marcará ciertas líneas rojas. Los catalanes verán la realidad: su proyecto independentista está muerto. Por supuesto, Ciudadanos niega. Inés Arrimadas, más bregada ya en la mentira, "¿De verdad "se piensan" (sí, sí, es catalana de adopción: para ella, las personas no piensan, sino "se piensan", que es el "se creen" en catalán: "es pensen") los españoles que Sánchez no tiene ya amarrado el gobierno con los comunistas y los independentistas?" Pero ¿qué dirán sus votantes? Ciudadanos retrocedería a la casi nada estatal que tuvo en 2016.
El otro pacto es impensable. El Tripartit 3.0. Los comunistas, al borde del ridículo, desesperados por su galapagueña caída, ofrecen a Sánchez gobierno ya mismo, a las dos horas de cerrar las urnas. Síntoma de que se van al guano. Y de que el PSOE no va a pactar con ellos. El verdadero pacto que sucederá, tomados de la oreja Pedro y Albert, se niega desde ambos bandos por cabreos personales. ¡Como si los políticos pudieran permitirse el lujo del honor ofendido! ¿Qué honor? Buena parte de los españoles que han votado al PSOE y a Ciudadanos esperan ese pacto (durante la campaña, el PSOE propuso no necesitar a los nacionalistas para formar gobierno; y Ciudadanos no paró de hablar de su sentido de estado). Si los líderes siguen actuando como payasos, sus adeptos pueden volver su voto hacia otros partidos. O abstenerse. No se dará lugar a semejante aberración.
Los catalanes de ERC tratarán de forzar a Sánchez del único modo que pueden: siendo unos angelitos. Recordarán a Sánchez lo bien que se portaron en los tripartits de Maragall y Montilla. Total, sólo tiene que indultar a Junqueras. A los demás, les da igual que los saque de la trena o no. Y si a Junqueras se le diera una vicepresidencia en el Tripartit 3.0, le comerían las uñas de los pies a España.
Pero todo ello es imposible, habiendo una solución tan fácil: Que el PSOE vuelva a sus orígenes felipistas, a la social-democracia.
Diré más: Si el pacto PSOE-Ciudadanos no sucediera (los líderes no tienen autonomía decisoria ninguna), sería una declaración de guerra de la usura internacional a la unidad de España. Y entonces votarían a VOX hasta los anarquistas.
Pero nada de eso puede pasar. El pacto PSOE-Ciudadanos está garantizado, sin más condición que dejar al independentismo cocerse en sus jugos, dejando libres a los tribunales. Las palabras de Sánchez en respuesta al clamor "¡Con Rivera no!" desde su balcón poselectoral fueron nítidas: "Nosotros no haremos cordones sanitarios a nadie; gobernaremos desde en entendimiento y la Constitución". Incluso el teatrillo del antagonismo feroz se moderará en autonómicas, municipales y europeas. Hay que sentar las bases del pacto a dos meses vista.
ÁCRATAS

