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El miedo a algo se quita cuando se comprende

Las cosas que sé que ya sabes

(mientras Mátrix se desintegra a tu alrededor)


Aunque no pases hambre aún, españolito, vas camino de ser un pobre de solemnidad, un miserable, y lo sabes. Y sabes que tu Gobierno no te representa, ni está ahí para defender tus intereses ni para perder un solo minuto en resolver tus problemas, sino los suyos propios y los de sus amos, las clases privilegiadas, que son esos mismos fulanos que financian a los partidos y a los sindicatos a fondo perdido, (y a las grandes empresas, a precios de risa; y a las pequeñas o a los particulares, a precios de usura). Sé que lo sabes. Eso y muchas más cosas:

Sabes que ruedas pendiente abajo —y tu familia contigo— cuando te conformas y soportas el doble lenguaje del poder mediático, que nunca, nunca, debes asumir como propio: eso de que no hay personas, sino recursos humanos; que no hay pobreza, sino marginalidad; que no hay limosna, sino subsidio; que no hay inmigrantes, sino ilegales; que no hay despidos masivos, sino expedientes de regulación de empleo; que no hay robo al erario público, sino salvamento del sistema financiero... No olvides el significado real de esos conceptos, resiste a los que esperan que, poco a poco, desaprendas la realidad. Y la realidad es que vives en una dictadura con apariencia de democracia, porque ésta última —cuando es de verdad— está contraindicada y es intolerable para quienes buscan manipular al pueblo para desposeerlo y esclavizarlo.

Sabes que el Estado es tu enemigo, porque como tal se comporta: sospecha de ti siempre y te coacciona o te sanciona, mientras te esquilma y se funde la mitad del PIB español; cuando un funcionario te trata como a escoria en una ventanilla de cualquier administración, en una comisaría de Policía o en la cola del INEM, demuestra que él también sabe que no trabaja para ti, aunque seas tú el que le paga el sueldo; y no hace sino reconocer que forma parte del Estado y que, en efecto, éste es tu enemigo declarado. Y sabes que lo que hace tan fuerte al Estado es que muchísimos millones de españoles forman parte de él o lo apoyan, y son todos aquellos que viven del Presupuesto: políticos, altos cargos, asesores, funcionarios, contratados laborales, eventuales, interinos...; pero también los subvencionados diversos son Estado: titiriteros, oenegistas, empresas públicas o ex-monopolísticas (Telefónica, Repsol, Endesa), y otros prevaricados; también son Estado los más importantes, las cajas de ahorros y los bancos, que dictan las leyes económicas y tienen poder para mandar suprimir impuestos como el de Patrimonio; y no olvidemos a la Iglesia, que siempre fue Estado desde el mismo instante en que se creó tal concepto, y que percibe de éste 4.500 millones de euros al año; y, finalmente —¡oh, sorpresa!—, también apoyan al Estado las clases pasivas, los jubilados, aunque sean viejitos comunistas o anarquistas. Todos ellos son Estado, porque, o lo parasitan, o viven de él, o cobran de él sus legítimos emolumentos o pensiones; y quieren seguir conservando su statu quo a cualquier precio, sobre todo si el precio es sólo tu libertad, españolito currante. Eso es lo que está al otro lado. Y en tu lado, estamos los 15 millones de españoles asalariados o autónomos que producimos el PIB que los del otro bando se liquidan (1).

Sabes que la solución es el control del Estado por el Pueblo, eso que se llama en todo lugar DEMOCRACIA. Pero reclamar la democracia es peligroso, porque te convierte en un marginal, en un extremista, en un ilegal, en un posible objetivo a batir por el Estado; sabes que lo único que te está permitido es participar en este juego con las reglas trucadas, ¡y hasta sé que vas a votar a los partidos en las elecciones, aunque reconozcas que son todos un fraude sin ideología ni voluntad de servicio, simples gangs de delincuentes!

Sabes que el control de la información y el uso de la propaganda son armas cruciales de los regímenes totalitarios, como el franquista; pero mucho más en los sistemas partitocráticos, como el español, que no es más que la prolongación del franquismo puro y duro: los nacional-católicos, a la derecha (PP); los falangistas, a la izquierda (PSOE). Eres consciente de que te manipulan a través de la televisión, pero te dejas llevar mientras sea lo más cómodo. Sabes que el peligro que corres haciendo eso es que te están reconfigurando como consumidor y como esclavo, pero te resulta más fácil, de momento, servirles voluntariamente que defender tu libertad.

Sabes perfectamente que la información es poder y la desinformación, esclavitud; que la asimetría de información entre los que mandan y los que obedecen es abismal; pero prefieres no darte por enterado, porque eres intelectualmente demasiado perezoso, y te has convertido en un espectador que espera que todo evoluciones sin tener que hacer nada al respecto. Pero sabes que ésa es la verdad: por eso, si inviertes tus ahorros donde te aconseja el director de tu sucursal bancaria, te despluman; si entras en Bolsa, siguiendo los consejos de los diarios salmón, adiós al dinero aún más rápido; y si te dejas llevar por la publicidad —la misma que existe para programar tu cerebro de consumidor—, poniendo tu dinero en negocios cuyos mecanismos no entiendes, llenos de letra pequeña, el riesgo que corre tu dinero es inasumble.

Sabes que nadie tiene derecho a dirigir el mundo, ni siquiera en aras del bien común —eso es el fascismo—; pero aún menos si actúa sólo en beneficio propio, y que por eso se hace de manera subrepticia, mintiendo continuamente y manipulando la conciencia ciudadana —eso es la democracia neoliberal—. No hay mejores sociólogos o psicólogos que los de las grandes multinacionales financieras. Sabes que te tratan como a un niño —y te encantaría que siguiera así para siempre, si no tuviera tan nefastas consecuencias—, porque los medios mastican el mensaje y tu cerebro lo asimila sin esfuerzo, como una papilla infantil. Sabes que, si el Ministerio de Educación y Ciencia hiciera lo mismo con ánimo de enseñarte a ser libre y creativo, España no sería este corral de bestias, y tú serías mucho más valioso, menos prescindible. Pero no es así, y no puedes —eso crees— hacer nada para impedirlo, así que seguirás figurando como el único responsable de tus desgracias, por falta de capacidad o de inteligencia, porque eres una individualidad sin conexión con el resto, incapaz de coordinarte con otros ciudadanos, siquiera para defender vuestros mutuos intereses.

Sabes que todo este cotarro de la globalización está al servicio del capitalismo, de las entidades financieras internacionales: que el “libre movimiento de capitales”significa para ellos el invertir donde haya ganancia rápida y poner los beneficios a buen recaudo en paraísos fiscales; y que el “libre movimiento de personas”quiere decir inmigración descontrolada para arrasar los derechos de los españoles trabajadores por cuenta ajena.

Sabes que la actual crisis financiera global puede desembocar en una guerra mundial, porque no hay ni ha habido una sola guerra en el orbe cuyo motivo real no haya sido financiero. Sabes que el “Eje del Mal”de los neoconservadores norteamericanos lo constituyen los países en los que el préstamo con interés es delito, como Irán; o donde la Banca es nacional, y no privada, como en los países con socialismo real, como Corea del Norte (2). Sabes que la II Guerra mundial la desencadenaron las grandes corporaciones financieras a causa de la nacionalización de la Banca Alemana por el III Reich —la banca de la Sinarquía Financiera Internacional maneja siempre los hilos de la alta política internacional, a pesar de que también su Biblia prohíba el préstamo con interés—. Sabes que si no reaccionamos exigiendo la democracia formal a tiempo —la de verdad, no esta ficción—, la única salida ante el caos actual y el desaforado gasto administrativo será otro fascismo. Y sabes que los “nuevos amos de camisa negra” serán los mismos que hoy ocupan ya los sillones del poder: siempre han estado ahí y seguirán estando, sólo se cambian de camisa cuando la que llevan está ya demasiado sucia.

Sé que sabes, que tienes conciencia clara de todo lo denunciado más arriba, y eso es nuestra única esperanza. Y aunque no muevas ni un dedo ante la hecatombe que se te avecina, sé que estás ahí. Y te demando, te exijo, que estés presto para saltar sobre tu enemigo a la primera ocasión en que percibas que derribarlo es posible. Sólo falta que estés atento para sentir cuando esa ocasión aparezca. ¡Y que no se te olvide entonces que merece la pena hacer algo para ganarte la libertad!

MESS

(Este artículo fue publicado en Ácratas el martes 24 de marzo de 2009, hace más de tres años)

NOTA: (1) Hay honrosas excepciones: funcionarios decentes, jubilados luchadores y sindicatos que no viven del Estado. Pero son minoría, gente con nombres y apellidos, no la masa.

(2) Esta frase hará que los acólitos del Estado, funcionarios y pesebreros de los partidos, no importa de qué ideología, nos acusen de defender a los países que amputan manos y libertades. No es que no entiendan lo que decimos, sino que intentarán desautorizarnos. Es una táctica seguida por el poder desde siempre. ¿Qué tendrán que ver los cojones para dar trigo? Lo que no les gusta es lo que estamos diciendo: que los países occidentales están perdiendo libertades civiles a toda velocidad, y que la verdadera razón de la enemistad de EEUU con los países que constituyen el "Eje del Mal" es que impiden en sus territorios la expansión del modelo de la Sinarquía Financiera Internacional, SFI.


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Las cosas que sé que sabes

(mientras todo se desintegra a tu alrededor)


Aunque no pases hambre aún, españolito, vas camino de ser un pobre de solemnidad, un miserable, y lo sabes. Y sabes que tu Gobierno no te representa, ni está ahí para defender tus intereses ni para perder un solo minuto en resolver tus problemas, sino los suyos propios y los de sus amos, las clases privilegiadas, que son esos mismos fulanos que financian a los partidos y a los sindicatos a fondo perdido, (y a las grandes empresas, a precios de risa; y a las pequeñas o a los particulares, a precios de usura). Sé que lo sabes. Eso y muchas más cosas:

Sabes que ruedas pendiente abajo —y tu familia contigo— cuando te conformas y soportas el doble lenguaje del poder mediático, que nunca, nunca, debes asumir como propio: eso de que no hay personas, sino recursos humanos; que no hay pobreza, sino marginalidad; que no hay limosna, sino subsidio; que no hay inmigrantes, sino ilegales; que no hay despidos masivos, sino expedientes de regulación de empleo; que no hay robo al erario público, sino salvamento del sistema financiero... No olvides el significado real de esos conceptos, resiste a los que esperan que, poco a poco, desaprendas la realidad. Y la realidad es que vives en una dictadura con apariencia de democracia, porque ésta última —cuando es de verdad— está contraindicada y es intolerable para quienes buscan manipular al pueblo para desposeerlo y esclavizarlo.

Sabes que el Estado es tu enemigo, porque como tal se comporta: sospecha de ti siempre y te coacciona o te sanciona, mientras te esquilma y se funde la mitad del PIB español; cuando un funcionario te trata como a escoria en una ventanilla de cualquier administración, en una comisaría de Policía o en la cola del INEM, demuestra que él también sabe que no trabaja para ti, aunque seas tú el que le paga el sueldo; y no hace sino reconocer que forma parte del Estado y que, en efecto, éste es tu enemigo declarado. Y sabes que lo que hace tan fuerte al Estado es que muchísimos millones de españoles forman parte de él o lo apoyan, y son todos aquellos que viven del Presupuesto: políticos, altos cargos, asesores, funcionarios, contratados laborales, eventuales, interinos...; pero también los subvencionados diversos son Estado: titiriteros, oenegistas, empresas públicas o ex-monopolísticas (Telefónica, Repsol, Endesa), y otros prevaricados; también son Estado los más importantes, las cajas de ahorros y los bancos, que dictan las leyes económicas y tienen poder para mandar suprimir impuestos como el de Patrimonio; y no olvidemos a la Iglesia, que siempre fue Estado desde el mismo instante en que se creó tal concepto, y que percibe de éste 4.500 millones de euros al año; y, finalmente —¡oh, sorpresa!—, también apoyan al Estado las clases pasivas, los jubilados, aunque sean viejitos comunistas o anarquistas. Todos ellos son Estado, porque, o lo parasitan, o viven de él, o cobran de él sus legítimos emolumentos o pensiones; y quieren seguir conservando su statu quo a cualquier precio, sobre todo si el precio es sólo tu libertad, españolito currante. Eso es lo que está al otro lado. Y en tu lado, estamos los 15 millones de españoles asalariados o autónomos que producimos el PIB que los del otro bando se liquidan (1).

Sabes que la solución es el control del Estado por el Pueblo, eso que se llama en todo lugar DEMOCRACIA. Pero reclamar la democracia es peligroso, porque te convierte en un marginal, en un extremista, en un ilegal, en un posible objetivo a batir por el Estado; sabes que lo único que te está permitido es participar en este juego con las reglas trucadas, ¡y hasta sé que vas a votar a los partidos en las elecciones, aunque reconozcas que son todos un fraude sin ideología ni voluntad de servicio, simples gangs de delincuentes!

Sabes que el control de la información y el uso de la propaganda son armas cruciales de los regímenes totalitarios, como el franquista; pero mucho más en los sistemas partitocráticos, como el español, que no es más que la prolongación del franquismo puro y duro: los nacional-católicos, a la derecha (PP); los falangistas, a la izquierda (PSOE). Eres consciente de que te manipulan a través de la televisión, pero te dejas llevar mientras sea lo más cómodo. Sabes que el peligro que corres haciendo eso es que te están reconfigurando como consumidor y como esclavo, pero te resulta más fácil, de momento, servirles voluntariamente que defender tu libertad.

Sabes perfectamente que la información es poder y la desinformación, esclavitud; que la asimetría de información entre los que mandan y los que obedecen es abismal; pero prefieres no darte por enterado, porque eres intelectualmente demasiado perezoso, y te has convertido en un espectador que espera que todo evoluciones sin tener que hacer nada al respecto. Pero sabes que ésa es la verdad: por eso, si inviertes tus ahorros donde te aconseja el director de tu sucursal bancaria, te despluman; si entras en Bolsa, siguiendo los consejos de los diarios salmón, adiós al dinero aún más rápido; y si te dejas llevar por la publicidad —la misma que existe para programar tu cerebro de consumidor—, poniendo tu dinero en negocios cuyos mecanismos no entiendes, llenos de letra pequeña, el riesgo que corre tu dinero es inasumble.

Sabes que nadie tiene derecho a dirigir el mundo, ni siquiera en aras del bien común —eso es el fascismo—; pero aún menos si actúa sólo en beneficio propio, y que por eso se hace de manera subrepticia, mintiendo continuamente y manipulando la conciencia ciudadana —eso es la democracia neoliberal—. No hay mejores sociólogos o psicólogos que los de las grandes multinacionales financieras. Sabes que te tratan como a un niño —y te encantaría que siguiera así para siempre, si no tuviera tan nefastas consecuencias—, porque los medios mastican el mensaje y tu cerebro lo asimila sin esfuerzo, como una papilla infantil. Sabes que, si el Ministerio de Educación y Ciencia hiciera lo mismo con ánimo de enseñarte a ser libre y creativo, España no sería este corral de bestias, y tú serías mucho más valioso, menos prescindible. Pero no es así, y no puedes —eso crees— hacer nada para impedirlo, así que seguirás figurando como el único responsable de tus desgracias, por falta de capacidad o de inteligencia, porque eres una individualidad sin conexión con el resto, incapaz de coordinarte con otros ciudadanos, siquiera para defender vuestros mutuos intereses.

Sabes que todo este cotarro de la globalización está al servicio del capitalismo, de las entidades financieras internacionales: que el “libre movimiento de capitales”significa para ellos el invertir donde haya ganancia rápida y poner los beneficios a buen recaudo en paraísos fiscales; y que el “libre movimiento de personas”quiere decir inmigración descontrolada para arrasar los derechos de los españoles trabajadores por cuenta ajena.

Sabes que la actual crisis financiera global puede desembocar en una guerra mundial, porque no hay ni ha habido una sola guerra en el orbe cuyo motivo real no haya sido financiero. Sabes que el “Eje del Mal”de los neoconservadores norteamericanos lo constituyen los países en los que el préstamo con interés es delito, como Irán; o donde la Banca es nacional, y no privada, como en los países con socialismo real, como Corea del Norte (2). Sabes que la II Guerra mundial la desencadenaron las grandes corporaciones financieras a causa de la nacionalización de la Banca Alemana por el III Reich —la banca de la Sinarquía Financiera Internacional maneja siempre los hilos de la alta política internacional, a pesar de que también su Biblia prohíba el préstamo con interés—. Sabes que si no reaccionamos exigiendo la democracia formal a tiempo —la de verdad, no esta ficción—, la única salida ante el caos actual y el desaforado gasto administrativo será otro fascismo. Y sabes que los “nuevos amos de camisa negra” serán los mismos que hoy ocupan ya los sillones del poder: siempre han estado ahí y seguirán estando, sólo se cambian de camisa cuando la que llevan está ya demasiado sucia.

Sé que sabes, que tienes conciencia clara de todo lo denunciado más arriba, y eso es nuestra única esperanza. Y aunque no muevas ni un dedo ante la hecatombe que se te avecina, sé que estás ahí. Y te demando, te exijo, que estés presto para saltar sobre tu enemigo a la primera ocasión en que percibas que derribarlo es posible. Sólo falta que estés atento para sentir cuando esa ocasión aparezca. ¡Y que no se te olvide entonces que merece la pena hacer algo para ganarte la libertad!

MESS
(Este artículo fue publicado en Ácratas el martes 24 de marzo de 2009, hace tres años)

NOTA: (1) Hay honrosas excepciones: funcionarios decentes, jubilados luchadores y sindicatos que no viven del Estado. Pero son minoría, gente con nombres y apellidos, no la masa.

(2) Esta frase hará que los acólitos del Estado, funcionarios y pesebreros de los partidos, no importa de qué ideología, nos acusen de defender a los países que amputan manos y libertades. No es que no entiendan lo que decimos, sino que intentarán desautorizarnos. Es una táctica seguida por el poder desde siempre. ¿Qué tendrán que ver los cojones para dar trigo? Lo que no les gusta es lo que estamos diciendo: que los países occidentales están perdiendo libertades civiles a toda velocidad, y que la verdadera razón de la enemistad de EEUU con los países que constituyen el "Eje del Mal" es que impiden en sus territorios la expansión del modelo de la Sinarquía Financiera Internacional, SFI.


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Lo que toca hacer ahora


Los socialistas dejan el poder. Y no precisamente en olor de multitudes de su militancia de base. A Zapatero ni lo saludan; a Montilla solo les faltó tirarle huevos en la presentación de su informe de gestión al frente del PSC. ¡Qué desagradecidos se muestran los afiliados con quienes encumbraron al partido al control de municipios, comunidades autónomas y administración del Estado tantos años, quienes los enchufaron a todos y les hicieron medrar como ladillas en una casa de putas!

Pero no nos equivoquemos, que la debacle socialista no es sólo en España. Es que el socialismo está hundido en toda Europa, junto con el estado del bienestar que lo catapultó al poder como si la socialdemocracia fuera un lujo más. De hecho, el único “socialismo democrático” que queda en Occidente es el de Obama, ese prematuro Premio Nobel de la Paz que resultó luego un presidente USA aún más genocida que Bush.

Y aquí tenemos al PP listo para actuar. Porque, a pesar del aparente oscurantismo de Mariano Rajoy, la derecha tiene un programa y lo va a aplicar sí o sí:

— Creación de un banco malo para apoyar a los restos de la banca española a salir de su merecida ruina. Y como eso nos dejará sin dinero para nada más:

— Fin de la inversión pública. Ni en obras ni en empresas.

— Caída de la inversión en educación pública en favor de la concertada.

— Adelgazamiento de los servicios sociales y la sanidad.

— Cerrojazo al empleo público durante muchos años.

— Funcionarios interinos y contratados por obra o servicio a la calle.

— Legislación laboral de contrato único. Sin convenios colectivos. Sindicalistas a trabajar, se acabaron los liberados.

— Venta de inmuebles y automóviles.

— Adiós a las subvenciones al agro.

— Se acabó la “cooperación internacional”.

— Fin de los chollos a ONGs y asociaciones de los movimientos alternativos: pacifistas, feministas, ecologistas, anti-racistas, antiglobalizadores y otros, que constituyen las arborescencias del PSOE.

— Fin del federalismo nacionalista, otro lujo del estado del bienestar. Jacobinismo a ultranza.

Y el PSOE se cae del machito precisamente porque el Estado no puede sostener por más tiempo la factura de todo lo anterior. Todo es cosa de dinero, de bienestar y de ostentación.

La izquierda alternativa y anti-sistema española, que ha sido siempre un apéndice del PSOE, está muy cabreada. Y lo va a estar más en cuanto empiecen los despidos y los recortes. Casi igual que nosotros lo hemos estado estos casi ocho años zapaterinos y los ocho anteriores aznarianos, etc., en que no hemos disfrutado de nada que no fuera pagar impuestos y ahora, pasar hambre. Nosotros no vivimos del Estado.

Los progresistas estarán a nuestro lado en la lucha contra el poder estatal, pero no con los mismos propósitos. Porque ellos lo que quieren es volver al poder (los políticos) y al estado del bienestar (sus votantes). Es decir: al pasado, lo que los convierte en reaccionarios. Por eso, los del “no a la guerra” de 2003 callan ahora ante los miles de muertos causados por nuestras fuerzas armadas en Afganistán o Libia, mientras nosotros nos hemos desgañitado llamando asesina de mujeres y niños a la Chacón. No es que la izquierda alternativa no conciba un discurso distinto al del PSOE, sino que éste la ha fagocitado a base de brevas y golosinas. Y la imaginación se les ha agotado jugando con los gadgets de última generación.

¿Y qué viene ahora? ¿Cambiará la izquierda? Pues no en cuanto a ideas, que son las mismas de siempre —Estado y más Estado—, pero sí en cuanto a radicalidad en su expresión. Sin mamadurrias ni subvenciones, los progresistas se echarán a las calles de nuevo. Y eso es un serio peligro para la revolución necesaria que nosotros propugnamos, que implica un adelgazamiento del Estado hasta la anorexia. A esos indignados por la caída de “su estado del bienestar” hay que permitirles acompañarnos. Y si es posible, debemos convencerlos de que no se trata de volver al estado del bienestar —invento de la derecha, no de la izquierda— como era entendido hasta ahora: el consumo desaforado, el hedonismo, el individualismo sostenidos por el Estado con objeto de seguir explotando al pueblo a base de impuestos para mantener opíparamente a la nueva clase burguesa funcionarial, ésa que se codea con la nobleza y el gran capital.

El enemigo no es sólo la derecha –que caerá, como siempre, en todas las trampas que les tendamos a causa de su incontrolable soberbia jesuítica y su complejo de inferioridad moral–, amigos; sino el Estado tal y como está concebido. El capital, franquista hasta la médula, al final del régimen hubo de cambiarse de caballo en medio de la carrera. Y fue el PSOE el artífice del crecimiento del capitalismo, de las grandes empresas españolas, del enriquecimiento de los de siempre más allá de lo soñado –aquella venta de Galerias Preciados por una peseta–, poniendo el Estado a su servicio a cambio de flujos de dinero que permitieron la brutal corrupción de los 80 y 90. Jamás ha habido mejor lacayo de la banca que el PSOE. Preguntadle a Botín, a González, a Fornesa o a March...Ni mayor corruptor del pueblo, al que ha infectado con la cultura del dinero (Mario Conde, modelo de los 80), del funcionariado o la política (Roldán, el desfalcador de la Benemérita, huido en 1993;o Zaplana, a finales de los 90, “yo estoy aquí para forrarme”), y no de la libertad, que se confunde estúpidamente con el consumo, el dinero y la propiedad privada.

La tapadera de esta olla a presión que es España, debilitada, dividida desde el interior por la corrupción nacionalista y atacada desde el exterior por los mercados globales, no es el capitalismo, que huirá miedoso en cuanto haya el menor riesgo de perder un euro, sino el redundante funcionariado que se quedará parasitándonos hasta el final: me refiero a burócratas, enseñantes, sanitarios, policías, militares, sindicalistas, curas (sí, sí, curas, pues viven de los 4.500 millones de euros que España da a la Iglesia cada año) y todos los afiliados de los partidos políticos. Es decir: todos los que viven de los Presupuestos Generales del Estado, esa gran hidra que nos agosta y nos mata.

La clave de la revolución pasa por no reivindicar más el estado del bienestar —que no deja de ser Estado— y el individualismo hedonista, el consumo, el desperdicio, el capricho, sino reclamar la libertad, el uso inteligente del esfuerzo y la cooperación generosa entre semejantes. Porque os lo voy a decir aunque os provoque diarrea neuronal: El hombre es un ser cooperativo, no un depredador. Inimaginable, tras tantos años de lavado cerebral, ¿eh? Así que la democracia republicana constitucionalista o la acracia concejil pasa inexorablemente por un, para algunos, doloroso cambio de valores y de cultura. Ése es el verdadero esfuerzo que nos pide la coyuntura, y no el de trabajar como esclavos para mantener las prebendas de los de siempre. A esos se les ha acabado el chollo, lo mismo que a los socialistas.

MESS

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La democracia

Un arma de confusión masiva


Hace más de una década, el Sanedrin Financiero Internacional(1) —cúpula o punta del capullo del Orden Mundial— decidió apropiarse de todas las joyas estratégicas del mundo y de secuestrar el poder político universal. Y sus servidores voluntarios, EEUU y el resto de sus países comparsas en el baile de San Vito de estos prolegómenos del siglo—socios todos de la OTAN—, acometieron tan ignominiosa tarea amparándose, endeudados medios de comunicación mediante, en la instauración de “la democracia” en tales lugares. Así hay que entender las invasiones de países como Afganistán, Irak o Libia; así, todas las “primaveras árabes”, organizadas por los servicios secretos de la pocilga sanedrínica, CIA, Mosad y MI6. Y no extrañarse de las sangrientas matanzas entre facciones que se suceden desde entonces en tales “liberados lugares”. ¿Imagina alguien algo más amañado que unas “elecciones libres” en Afganistán o Libia, supervisadas por el Centro Carter?

La esencia táctica del SFI es más conocida que la jeta de George Washington: primero, instaurar el miedo ciudadano en los EEUU y resto de países bonvivants —para lo cual ordenó ejecutar mediáticos atentados de falsa bandera, como los de las Torres Gemelas en Nueva York (2001), los de los trenes en Madrid (2004) o los de la red del metro de Londres (2005)—; y segundo, implementar un brutal esquema de Ponzi —o juego piramidal, para los menos cultos— para la emisión de una cifra de dólares como para empapelar las paredes de todos los edificios del mundo, incluidos los iglúes esquimales y los palafitos birmanos.

Tras el pacto Clinton-SFI de 2000 —Ley de Modernización de Futuros de Productos Básicos, que bloquea legalmente cualquier regulación de los derivados—, con prisas de cuatrero, el SFI batió un récord histórico creando de la nada, en 8 años, 915 billones de dólares en derivados sobre divisas y 650 billones de dólares en derivados colateralizados y credit default swaps (basados en la artificial burbuja inmobiliaria norteamericana, que nunca rebasó los 5 billones) para, con ellos, endeudar a la clase política hasta el colodrillo —siempre sale más barato comprar que rogar— y después, con el crédito ya más cerrado que el chocho de una muñeca de porcelana, exigirle la devolución de la deuda con intereses dignos del hamletiano usurero Shylock.

Se trata de cifras ante las que los 63 billones de dólares de PIB mundial, o a los 81 billones de dólares del valor contable total de las bolsas mundiales parecen tristes eructos de onda corta. Y con esas dos armas, y los bien pertrechados soldados de las FFAA norteamericanas —más los servicios de los ejércitos privados de mercenarios como Blackwater, Defense Systems Limited, European Security Operations o la extinta Executive Outcomes, para las más sucias e inconstitucionales tareas—, están obligando a sus estamentos títere, como el Consejo de Seguridad de la ONU, la OTAN o la Liga Árabe, que apestan todos como culos de manco, a maniobrar militar y políticamente contra sus objetivos:

— lugares ricos en recursos naturales (crudo, gas, metales valiosos), para apropiárselos por la vía del endeudamiento forzoso a través de los usurpadores del poder político;

— o lugares de alto valor geopolítico, estos últimos necesarios para acometer la Gran Estrategia de arruinar los restos del imperio de la URSS y de China (sitios como Afganistán o Pakistán, donde los asesinados por Al Qaeda —¡qué casualidad, invento de la CIA!— se cuentan por millares). Así hay que ver los cambios políticos en Egipto y Túnez; la invasión y bombardeo de Libia por la OTAN —con el derribo del único régimen socialista decente de África—, o el reciente acoso a Yemen y Siria.

Es hora de acabar con la mentira. La democracia que vende el Orden Mundial del Sistema Financiero Internacional no existe. Así de claro. No es que sea deficiente y, por tanto, perfectible. Es que no comparece ni puede comparecer jamás bajo el imperio del SFI. La democracia estadounidense, que es el paradigma a seguir, incluso por los bienintencionados luchadores democráticos como García-Trevijano, no es posible, se ponga como se ponga. ¡Ya quisiéramos nosotros! Pero, lamentablemente, los dos partidos en alternancia de poder en EEUU no son democráticos, sino cárteles malolientes como mierda de mejicano; y todas las decisiones del Congreso de los EEUU no son libres, sino trasuntos de acciones de poder real del SFI. Si se observan las contribuciones a las campañas electorales americanas, puede comprobarse que el SFI financia por igual a tirios y a troyanos, con lo cual le importa un comino quién resulte ganador, porque será un simple lamedor de los prepucios que todos los financieros guardan, engurruñidos, acartonados ya, en valiosas cajitas de oro. Son los restos de la mutilación sexual que sufrieron en sacrificio al carnicero de su dios, algo que les distingue y les otorga el derecho al encumbramiento absoluto über alles.

Un Bush o un Obama son dos lacayos a sueldo, lo mismo que el Congreso de los EEUU entero —los 435 diputados de la Cámara de Representantes y los 100 senadores del Senado, actores de una pantomima que articula la ficción de que el pueblo tiene algo que decidir respecto a su destino—. Todo ese montaje es falso. El Pueblo irá al matadero que el SFI determine cuando éste lo decida(2). Y no podrá ni pretenderá siquiera rechistar. Puede que incluso aplauda mientras camina hacia su propio degüello. Ya se inventará para ello una razón y un culpable, que serán profusamente aventados por los medios.

Del resto de las democracias occidentales, mejor ni hablar. No son democracias ni siquiera sobre el papel, sino partidocracias inexcusables. Europa entera y Rusia son gigantescos lupanares, cuevas de Alí Babá sin posibilidad de recuperación para una honradez razonable.

La democracia, queda demostrado, no existe ni ha existido nunca. Es duro leer esto, lo sé. Pero es la verdad. No nos lamentemos, no tenemos tiempo, más vale democracia muerta que tuerta. Y bien pensado, ¿acaso la ciudadanía de los países occidentales —fieles prosélitos de la democracia aparente— merecen otra cosa que un fraude? ¿Realmente están los ciudadanos ciegos como pescadillas fritas y desconocen la verdad, o participan del engaño, porque ir cuesta abajo resulta más fácil? La Historia es una mezcla de maldad, estupidez e inocencia, que se resume en que, a la gente, la verdad le resulta más molesta que las moscas en un velatorio de corpore insepulto.

La gente inteligente y decente, que somos pocos y cada vez parece que quedamos menos, debemos plantarnos. No permitir que nos manipulen mentalmente ni por un instante. Resolver nuestros problemas individual o colectivamente prescindiendo del poder político, que no existe más que para sojuzgarnos —el tiempo libre lo ocupan esos jetas únicamente en mantener su statu quo, sus sueldazos, sus moquetas, sus canonjías y sus putas—. E identificando a los culpables de este sindiós, que son los banqueros, así, en general. ¡Debieran de ser ellos los que se presentaran como el verdadero poder dictatorial ante la opinión pública, así, sin elecciones ni zarandajas, y dar la cara, por lo menos! Así, nos ahorraríamos la carísima farándula partidaria, una pasta, y tanto tiempo perdido en discusiones y romerías a las urnas.

Mientras la mentira siga, nuestra táctica debe ser negarles el pan y la sal —ni un mal euro a la banca, ni un puto voto a los partidos— hasta que estén todos más secos que la momia de Franco. Y escupirles entonces, más rojos todos que braguetas de alfarero: “Anda y que os den por culo, hijos de Mammón”.

MALDITO HIJO DE PERRA


NOTAS: (1) Escribir Sistema donde dice Sanedrín no evita el baneo de Google, propiedad de los chicos de la Sinagoga.

(2) Para entender lo que les pasa a un tipejo como Lloyd Craig Blankfein —quizá el hombre más poderoso e influyente del mundo, CEO de Goldman Sachs— o a un engendro como Benjamin Shalom Bernanke —el amo del dólar— por sus enfermizos cerebros, hay que mirar tan feas caras, esas sus calvas y sus hechuras de simio, e imaginar los pequeños penes circuncidados que les cuelgan entre las piernas (!); y hay que leer “Ampliación del campo de batalla”, de Michel Houellebecq.

—¿Habrá mayor injusticia —así reza su particular Himno de las Lamentaciones para Millonarios— que comprobar que entre los pobres y los necios, esos cráneos repletos de aserrín escupido, abundan las mujeres bellísimas y los hombres varoniles? ¡Jamás perdonaremos a la Madre Naturaleza! ¿Por qué nos hizo tan feos y tan listos al mismo tiempo? ¿Para que fuéramos más conscientes de nuestra desgracia? ¡Pues que se preparen los bellos goyim! ¡Conseguiremos que pasen más hambre que perros de afilador! Ellos serán descuartizados en las guerras que les diseñemos y ellas nos abrirán sus dulces coños —mejor mal sentadas que bien de pie—, si no con amor, que tampoco sabemos lo que es, sí al menos con avaricia, que es una pasión que comprendemos perfectamente.

Los que jamás pueden triunfar por sus medios en el terreno sexual descargan su frustración, si tienen ocasión, sobre la sociedad, haciéndola tan desgraciada como pueden; con los escrúpulos con los que un pollo se papea una cucaracha, son tan destructivos en el Poder como lo fueron Napoleón Bonaparte o Adolfo Hitler. Seamos conscientes: A ningún tipejo sexualmente acomplejado se le debiera permitir pasar del rango de contable en una empresa o de cabo furriel en el ejército.

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Día de la Constitución 2011

Carta a los españoles



Si el pasado año fue la ominosa coyuntura para la ciudadanía española de haber de pasar el Día de la Constitución bajo el Estado de Alarma decretado por el Gobierno del PSOE —militarizando los cielos de España a causa de un simple conflicto laboral, con flagrante incumplimiento de la legalidad constitucional—; éste de 2011 asistimos estupefactos al traspaso en el Gobierno entre facciones del franquismo político —la nacional-católica sustituye a la falangista—, tras despojar ambas, de consuno, a España de su Inmunidad Soberana el 2 de septiembre de este mismo año, a exigencia de los usureros del Sanedrín Financiero Internacional.

Por eso, hoy más que nunca, conviene releer esta Carta a los Españoles que, desde 2007, venimos repitiendo y actualizando.

Apreciados españoles:

UNO:

Sin proceso constituyente, cualquier Constitución impuesta es papel mojado ante el Pueblo.

Las Cortes elegidas el 15 de junio de 1977 no fueron formalmente Constituyentes. La Constitución fue consensuada por 7 individuos y se tomó como modelo el ensayado en la Constitución de Guinea, redactada en 1968 por Herrero de Miñón, a las órdenes del Ministro de Exteriores, Castiella. El Referéndum fue un "esto son lentejas". El Poder decidió y el PUeblo aquiesció ante lo inevitable. Asombrados por el régimen autonómico indiscriminado, sólo el 58% de los españoles con derecho a sufragio votaron sí a la Constitución de 1978.

La ciudadanía española, por lo tanto, jamás defenderá la Constitución. Eso es imposible, por más que se empeñen los partidos, que son sus beneficiarios. La Libertad Política, como cualquier otra libertad, no es un gracioso donativo del Poder. O se la ganan los pueblos, imponiéndose a la violencia de los que se la limitan o roban, o no la poseen jamás. Los dos ejemplos paradigmáticos son EEUU y Francia. Hoy día, afortunadamente, hay nuevos medios de conseguir la Libertad Política sin recurrir a la violencia. Pero siempre, necesariamente, la Libertad habrá que conquistarla con esfuerzo.

Cualquier proceso constituyente debe iniciarse con un referéndum que ofrezca al Pueblo el régimen político que prefiera: "¿Prefiere usted para España una Monarquía Partitocrática Proporcional o una República Representativa?" En aquellos tiempos —que viví—, se pretextaron falsos ruidos de sables para evitar la consulta. El Régimen Franquista estaba acabado, pero los Poderes Fácticos encararon a los partidos políticos y les plantearon lo que, en realidad, fué el "Espíritu de la Transición":

—"Yo soy legal, pero no legítimo. Tú, lo contrario. Hagamos un pacto: Yo te legalizo y tú me legitimas".

La respuesta de todos los partidos fue un entusiasta "De acuerdo", sabedores de que vendían los derechos políticos de todos los españoles a cambio de un régimen que garantizaba la impunidad en la corrupción y hasta el crimen de Estado. A este acuerdo le llamaron "Espíritu de la Transición", en vez de "Contubernio de la Traición", que es de lo que se trató.

DOS:

La Constitución actual es indefendible: las autonomías se desgajarán en Estados federales en cuanto puedan, lo que ocurrirá en dos legislaturas, no más. Explicaré por qué, si es que hace falta.

El PSOE, en la línea golpista que jamás ha abandonado en toda su historia, intentará repetir la jugada constituyente por la fuerza de los hechos, sin dar la más mínima participación al Pueblo (cuando escribo Pueblo, entiendan ustedes ciudadanía, si lo prefieren, que es concepto mucho más moderno) y ninguneando a los enemigos, como evitó que Tierno Galván, Catedrático de Derecho Político de la Universidad de Salamanca, estuviera en la Comisión de los Siete Constituidores.

La Constitución puede cambiarse o reformarse. Los políticos conservadores intentarán lo segundo. La reforma más importante es la de aquello que ha provocado la destrucción de España. Y no es ninguna de las tres cosas más obvias:

—No es que España se constituya en Monarquía o en República.

—No es el Régimen autonómico.

—No son, ni siquiera, las listas de partidos cerradas por las cúpulas (ningún partido es internamente democrático, lo que es un incumlimiento de la Constitución).

Lo fatal para España es la necesidad de Pactos de Gobernabilidad para elegir al Presidente, verdadero Jefe del Poder Ejecutivo (el titular es el Rey, pero todos sabemos que es decorativo). En esos pactos, que siempre dependen del voto minoritario de los nacionalistas, estos arrancan cada vez un jirón de poder estatal en beneficio de su futuro estaducho federal. No importa cuánto poder tengan acumulado ya: su voto para investir Presidente se cambia por algo nuevo, añadido. El proceso es imparable: es cuestión de tiempo el vaciar el almacén de poderes del Estado. El final es, pues, la autodeterminación y el federalismo.

TRES:

¿Cómo detener el proceso de descomposición del Estado? Me consta que sabéis lo que dice la Constitución, porque llevamos ya 30 años con esa carga. ¡Como para no habernos enterado! Acabamos de resumir en unas pocas líneas aquello de lo que se trata ahora: de insertar la modificación del artículo 99 en el texto constitucional para traer a España, por lo menos, la independencia de Poderes del Estado.

El Artículo 99 de la Constitución Española DEBE DECIR:

99.1.- El Presidente del Gobierno será elegido por el pueblo español una semana después de las elecciones al Congreso en una segunda vuelta electoral, en circunscripción única nacional, entre los candidatos de los dos partidos, federaciones, agrupaciones o coalición de electores, más votados en las elecciones al Congreso. Será designado Presidente electo, por la Junta Electoral Central, el candidato que haya obtenido mayor número de votos populares en esta segunda vuelta. El Presidente electo dejará inmediatamente de ser Diputado, cediendo su Acta al primer candidato no electo incluido en la lista electoral en la que aquél hubiere concurrido a las elecciones al Congreso .


99.2. El candidato electo será investido Presidente del Gobierno ante el Rey y con la asistencia del Presidente del Congreso y del Tribunal Supremo. La investidura facultará al Presidente del Gobierno para el ejercicio de la función ejecutiva, en la que actuará con total independencia, limitándose al fiel y exacto cumplimiento de las Leyes aprobadas por las Cortes Generales, que vinculan y obligan al Poder Ejecutivo sin que éste pueda oponer veto alguno, ni siquiera suspensivo. El Presidente del Gobierno elegirá libremente a los Ministros, que en ningún caso podrán ser miembros del Poder Legislativo o Judicial.”


99.3. Al Gobierno corresponde la potestad reglamentaria. En ningún caso las Cortes Generales podrán delegar en el Gobierno la facultad de dictar normas con rango de Ley. El Congreso, con el voto favorable de la mayoría absoluta de sus miembros, podrá disolver simultáneamente los Poderes Ejecutivo y Legislativo y convocar nuevas elecciones. La misma facultad corresponderá también al Presidente del Gobierno.


99.4.- Los Títulos III, IV, V, VI y VIII se interpretarán de conformidad con el principio de separación e independencia de los Poderes del Estado.

¿Por qué este mínima modificación lo cambia todo? Porque, gracias a ello, el Presidente siempre se comportará ante los separatismos como los dos presidentes que hemos tenido con mayoría absoluta. Fueron dos legislaturas: una del PSOE, con Felipe González y otra con Aznar, en las mismas circunstancias. En ambas ocasiones, los nacionalismos hicieron aguas, los separatismos se anquilosaron y ETA desapareció como el Guadiana.

Cualquier Presidente con mayoría absoluta tiene un comportamiento jacobino. Y defiende el Estado Español, que es de donde emana su poder. Esta es la solución fácil. Cualquier otra costará ríos de sangre.

CODA FINAL:

Aquí tenéis la verdad, aunque sé que os resulta difícil creerla. Y también tenéis la solución: basta con que la exija una porción suficiente del electorado para que los partidos se vean obligados a asumirla. Todos los españoles saben la solución, o la intuyen. Ningún español se dejará una gota de su sangre o de la de sus hijos por defender la Constitución de 1978, tal y como está. Ni uno solo, excepto aquellos que están a sueldo del Estado y no pueden evitarlo: políticos, fuerzas armadas y algunos funcionarios de Justicia. Todos esos que ya van armados o con escolta. Nadie más.

¡Cómo duele España! ¡Qué pena!

MESS Y TONY DÍAZ


NOTA DE IMPRESCINDIBLE LECTURA:




Consecuencias del cambio constitucional propuesto



::La desaparición del VOTO ÚTIL

en las elecciones al Legislativo, que es una aberración antidemocrática. Ya no servirá para nada. El Jefe del Ejecutivo se elige en la Segunda Vuelta. Cada ciudadano votará en la Elecciones al Legislativo al partido de su real preferencia, no como ahora, que por culpa del voto útil está a punto de desaparecer el PCE. El Parlamento será mucho más plural, y conseguir una mayoría absoluta en el Legislativo será prácticamente imposible.


::La puesta en su lugar de los nacionalismos

y, en general, de todos los partidos que medran como BISAGRAS, concediendo a uno u otro candidato con posibilidades de gobernar sus votos en la investidura. Ya no habrá más investidura de Poder Ejecutivo que la que otorga el Pueblo.


::El fin del Poder Único, Omnímodo e Impune

porque la independencia de Poderes Ejecutivo y Legislativo se legitima desde las propias urnas. Y cada uno de dichos poderes defenderá su cuota de poder y sus propio intereses. La recelosa vigilancia del Legislativo sobre el Ejecutivo será, al fin, posible.


::El fin del rodillo parlamentario y de las leyes ad-hoc

Nunca el partido del Ejecutivo tendría mayoría en el Legislativo, por la fragmentación real del voto popular. Las leyes serían discutidas y votadas artículo a artículo, aunque ello fuera más trabajoso. ¡Y que nadie nos venga con la "gobernabilidad" como excusa: porque esconden tras ella su querencia a la corrupción y el consenso! Gobernar es fácil, si se respetan las leyes vigentes, que no son cosa del Gobierno.


::El fin de la función del Rey

como proponedor del Presidente del Gobierno. Su papel sería ya totalmente representativo.


::El final del federalismo galopante

No habría más transferencias de competencias contra los deseos de los votantes. Porque el Gobierno no debería su investidura a los nacionalistas, sino al Pueblo. Y porque, sin necesidad, nadie transfiere su Poder. Los nacionalistas verán que se les acaba su capacidad de chantaje y se opondrán a esta medida. Pero ¿cómo van a justificar su oposición a que sea el Pueblo el que invista de poder? ¿Cómo?


::El fin del transfuguismo de diputados corruptos

No se darán casos como los de la Comunidad de Madrid, en que dos diputados autonómicos socialistas, corrompidos por la derecha, votaron contra la investidura de su propio candidato.


::El fin de los escandalosos gobiernos de coalición

que apartan del poder al partido más votado, como en Galicia, Canarias, Baleares y Cataluña. Será el Pueblo el que decida, no los cárteles de usurpadores de la voluntad popular.


::Fin de la disciplina de voto

Las urnas separadas para Legislativo y Ejecutivo también debilitarán la disciplina de voto actual —o mandato imperativo, que es inconstitucional, por cierto—, ya que los ciudadanos empezarán a fijarse en la actuación concreta de los representantes de su circunscripción provincial en el Parlamento por un lado, y en el Presidente del Gobierno por otro. Los partidos grandes, al perder la baza de la elección encubierta del Presidente en las elecciones, tendrían que empezar a amoldarse a las distintas circunscripciones, moviendo a sus parlamentarios por los medios provinciales, hablando de la defensa de la provincia, incluso permitiéndoles oponerse a algunas leyes que en otras provincias deberán apoyar.


::Se trata de un cambio constitucional no puede rechazarse

por los partidos políticos sin que se patentice que lo único que les importa realmente es la defensa de sus intereses como casta. No pueden negarse a ceder la investidura del Presidente del Ejecutivo al Pueblo, porque perderían toda su legitimidad como supuestos representantes del propio Pueblo Español.


::Es el paso imprescindible para evolucionar hacia una República Constitucional Unitaria

EL MAPA AUTONÓMICO ESPAÑOL SUPERA, EN CUANTO A  ATOMIZACIÓN DEL ESTADO, LOS DESIGNIOS DE ADOLF HITLER


y ello no es casual, puesto que el diseño lo realizó el Gobierno Alemán, asesorado por la CIA.

Salud.
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Nos vamos

El intolerable baneo de Google preludia un

posible black-out inminente de acratas.net


Este diario ha decidido iniciar el arduo proceso de migración desde Blogger a otra plataforma. Las causas son varias, pero la más importante es el baneo que sufrimos por parte del buscador Google. Para que lo sepan nuestros lectores, Google pertenece al mismo grupo empresarial que Blogger. De ahí el subtítulo de esta nota sobre el posible black-out.

El baneo consiste en que nuestros artículos son obviados por los crawlers de Google desde el 19 de febrero de este año 2011. Ni más ni menos. En su buscador solamente aparecen nuestros mirrors, es decir, las buenas gentes que, desde sus blogs, reproducen o enlazan nuestros artículos.

La hostilidad de Google-Blogger hacia nuestra publicación es intolerable. Estamos aquí desde enero de 2006. Nos hemos ganado el cariño y el respeto de decenas de miles de lectores por muchas razones. Las tres más importantes son:

—No nos debemos a ninguna disciplina de partido, ni publicamos nuestras opiniones con ánimo de lucro.

—Tenemos una cosmovisión económico-política muy precisa a la que hemos llegado no por prejuicios, sino mediante un proceso empírico-deductivo impecable.

— Aquí decimos siempre lo que creemos que es la verdad.

Armados de la libertad de pensamiento que da la independencia económica y política de los circuitos del Poder, nos hemos acercado a la Gran Verdad demasiado: hemos precisado cómo funciona la pirámide del Poder mundial, quiénes están arriba y quiénes son meros testaferros; hemos creado un concepto —el de Sanedrín Financiero Internacional— para definir la cúspide. ¡Y cómo escuece al Poder que ese concepto sea ahora utilizado por cientos de webs en español!

El inconveniente de nuestro proyecto migratorio para nuestros lectores es que habremos de suspender temporalmente el debate en la sección de comentarios a los artículos. Hablando claro, no tenemos capacidad para afrontar la migración, tal y como la hemos diseñado —sin perder todos los enlaces antiguos de Google—; seguir escribiendo artículos al hilo de la actualidad social, política y económica; y dedicar a una persona a moderar los centenares de comentarios que nuestros artículos reciben.

Prescindir de la moderación de comentarios es impensable. Este blog es, a veces, un gallinero en el que algunos machos pelean hincándose los espolones sin piedad; hay algunos trolls que dedican su vida entera a inundar de basura nuestra carpeta de moderación; y, por si fuera poco, nos llueven quejas e insultos de personajes que deben de haberse creído que todos somos de su misma calaña.

La sección de comentarios parecerá seguir abierta, pero es para que nuestros fieles seguidores, esos que nos aportan cada día noticias, enlaces y oportunas correcciones a nuestros textos, sigan con su valiosa tarea. Ninguno será publicado. De vez en cuando, apoyados en tales aportaciones, iremos añadiendo actualizaciones a cada artículo. Es todo lo que podemos hacer por el momento. En cuanto nos sea posible, reabriremos la sección de comentarios para el debate.

Disculpad las molestias, compañeros. Salud y acracia.

MESS

La más importante muestra del Sanedrín Financiero Internacional
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20N: Razones para no votar

Las tres dietas


El problema crítico de España es fiscal: El Estado no recauda suficiente y gasta cada día más en esta coyuntura económica, reforzada por la tendencia a medio y largo plazo, debida al envejecimiento poblacional. Aunque se trata de un problema generalizado en todos los países occidentales, cuando los dirigentes políticos son tan incompetentes como en el caso de España (el PP está al mando de muchas autonomías cometiendo los mismos errores que el PSOE), esa tendencia general, agravada por la coyuntura particular, puede devenir en una catástrofe, en un estallido social, como sucede ahora mismo en Grecia. La principal consecuencia del problema fiscal es que la deuda soberana española, como la del resto de las naciones "cerdas", ha dejado de ser considerada como de bajo riesgo.

Cuando, para cubrir el déficit fiscal, el Estado copa con su deuda pública demasiado dinero en detrimento del crédito a las empresas, se acaba por debilitar el tejido industrial, se crea más paro y se disminuye la recaudación como un efecto espiral centrípeto, al tiempo que se induce la fuga de capitales, que es lo que está pasando ahora mismo en la Bolsa española. La solución a la coyuntura de España no puede ser, por lo tanto, aumentar la presión fiscal (como ha venido haciendo el Gobierno Zapatero), sino adelgazar el consumo del Estado, ponerlo a dieta. Pero hay que saber escoger a qué dieta.

La dieta del Gobierno Zapatero ha sido puramente cosmética y podría calificarse como oriental: consiste en fingir que se toman medidas sin hacer nada, en no gobernar, en no comprometerse, en que el tiempo vaya pasando y en que acabaran por llegar las próximas elecciones para tratar ganarlas evitando la impopularidad. Pero no es un plan sensato, porque cuando el Gobierno no actúa, otros lo hacen por él y se aprovechan de su inacción: los especuladores. Zapatero, tras el tirón de orejas de Obama y Merkel de mayo de 2010, ha acabado por actuar tarde, mal y ciscándose en su propio programa electoral.

La dieta de la oposición del Partido Popular es una dieta clásica, y se basa en tres pilares: Contención del gasto público (rebajando la cobertura social, y que incluye de retruco una bajada de impuestos para todos, especialmente para los ricos, a ver si así se dignan a invertir); reforma del sistema financiero (sanear, fusionar y privatizar parcialmente las cajas de ahorros); y reforma laboral (contrato único con despido barato). El proyecto habría funcionado de haberse puesto en marcha a primeros de 2008 (es el proyecto tipo "solución final" para el cual se ha diseñado esta crisis entera, crisis que busca la anulación de las conquistas sociales europeas, de la socialdemocracia a la sueca, último vestigio de la influencia del socialismo real de la URSS); pero haciendo recaer el costo de toda la crisis sobre las clases mas desfavorecidas, las trabajadoras, y evidencia la servidumbre voluntaria y la ideología del Partido Popular. De todos modos, Zapatero ha perdido tanto tiempo, los españoles le han tolerado tanto esperando a que escampe, que ahora ya es demasiado tarde incluso para ese proyecto dietético neo-liberal.

La dieta de Ácratas es otra bien diferente que calificaremos como dieta radical o revolucionaria. Es drástica, sí; pero permitirá la resolución simultánea de todos los problemas endémicos de España: la reconstrucción del Estado (uno bien diferente del actual, que vive de espaldas a su pueblo) y su fortalecimiento, su fraguado hormigonero a prueba de bombas para siempre:

—En España eso pasa por suprimir todas las absurdas, despilfarradoras e inútiles autonomías en que hozan los sinvergüenzas; arrasar las enfermizas paranoias anti-españolas oponiéndoles raciocinio, y nunca españolismo; y dejarse de quimeras sobre las figuradas ventajas de la "proximidad de la Administración al ciudadano", que sólo encubren una represión aún mayor, tanto fiscal como de derechos fundamentales. Si, a pesar de su absurdidad, la burguesía de alguna región quiere autonomía, que se la financie ella, no el resto de los españoles. Cuando vean que significa pagar un 30% más de impuestos los más ricos, ya veremos qué opinan los catalanes, los vascos y los gallegos. El resto, españoles de a pie y basta, pero con los impuestos bajísimos.

—En España eso pasa por expulsar del Estado a los partidos, a los sindicatos, a las patronales y a las empresas; por despedir fulminantemente a la pléyade de falsos asesores de altos cargos que cobran del Estado para trabajar en su partido (que ya cobra a su vez del Estado para pagarles el sueldo, corrupción sobre corrupción). Todos los mencionados deben financiarse por su cuenta y riesgo. O cerrar sus garitos, como hacemos los españoles autónomos arruinados con los nuestros.

—En España eso pasa por acotar superiormente la prestación por jubilación de políticos y altos cargos del Estado. Nadie puede cobrar del Estado más de 24.000 euros al año. El que quiera más, que se haga un fondo de pensiones privado.

—En España eso pasa por intervenir las cajas de ahorros y ponerlas bajo la durísima férula del Banco de España, convertir todas sus oficinas en propias del ICO y dejar sin rescates con dinero público a los bancos de Botín, González, March, Blesa y demás ladrones de cuello blanco. Que, a causa de su mala gestión, se arruinen solos, pero sin arrastrar a los españoles con ellos.

—En España eso pasa por reducir la jornada laboral de funcionarios burócratas que entraron en la Administración, hornada tras hornada, con cada cambio de gobierno (esos que se dedican a tramitar papeles pasándolos de una mesa a otra, que tanto sobreabundan) y, acorde con ello, sus sueldos; y por unificar los derechos de los trabajadores por cuenta ajena con el de los funcionarios del Estado. En un Estado adelgazado, raquítico, el funcionariado burócrata trabajará tres horas al día y cobrará la mitad que ahora. Y le vendrá muy bien a las funcionarias que sean madres de familia, por ejemplo, para educar de verdad a sus hijos, racionalizar y economizar en sus hogares. Y también a los papás que sean progres y compartan las tareas hogareñas con sus esposas.

—En España eso pasa por simplificar la Administración y las leyes que rigen las vidas de los españoles. Por formar a los funcionarios —y especialmente a los policías— en la idea de que son servidores del pueblo español, y no del Estado, que no debe ser más que su gestor administrativo y leal servidor; que no son represores de la ciudadanía, sino sus sirvientes. Y al que eso no le guste, que trabaje por su cuenta fuera de la Administración, pero que no viva a cargo de los impuestos de los españoles.

—En España eso pasa por salirnos urgentemente del euro (porque Europa, esclava de UK-EEUU —léase del barón de Rothschild y de toda la gentuza que fabrica de la nada la moneda internacional llamada dólar USA— desde que perdió la II Guerra Mundial, no va a seguir estas recetas) y cerrar las fronteras al capital foráneo. El bloqueo de los capitales, en domingo por la noche, de manera supitaña, debe hacerse en bien del pueblo, y no de los especuladores.

—En España eso pasa por cambiar el régimen monárquico corrupto por una República con independencia rigurosa de poderes del Estado desde las propias urnas y con un control garantista de los ciudadanos a sus representantes políticos, que deben estar sujetos mediante mandato imperativo asambleario en sus circunscripciones.

—En España eso pasa por recuperar la dignidad nacional, que no es más que recuperar la dignidad humana de sus individuos o ciudadanos, sin quimeras identitarias ni otras esquizofrenias colectivas.

—En España eso pasa por ponerse a trabajar de verdad, y no dedicarse a dar el pelotazo especulador los unos o a rentabilizar el magro sueldo a base de absentismos, vagancias y hurtos, los otros. Para eso debe existir la conciencia de que el beneficio empresarial excesivo es tan indigno y perseguible socialmente como el préstamo con interés usurario. Los precios deben ser consecuencia de los costos más los beneficios e impuestos, y no de la oportunidad y del acaparamiento especulativo. Y así deben recogerlo las leyes.

Lamentablemente en España, a partir de un mínimo nivel en la pirámide social, en cuanto se llega al funcionariado, a las clases pasivas, al "subvencionariado", nadie está de acuerdo con nuestras tesis, porque viven como pulgas, chupando del Estado con pajita; no digamos ya más arriba, donde los parásitos son vampiros que succionan del Estado con bombas de vacío: políticos, empresarios entetados, terratenientes, nobles, altos clérigos, financieros y banqueros. Todos ellos, unos y otros a su peculiar manera, nos oprimen. Aquí abajo, nosotros, la base, los soportamos, los mantenemos a todos sobre nuestros hombros, abrumados, aplastados por su peso; exprimidos, asfixiados por sus defecciones, que nos llegan cuesta abajo.

Si no contamos con la colaboración de los negligentes y egoístas habitantes de los pisos altos, no nos queda más que una solución, que es drástica, pero acorde con la situación extrema que vivimos: escapar de la base de la pirámide y dejarla caer para que se rompa. Algunos escaparán a la fuerza, al finirles el subsidio de paro; otros, al cerrar los chiringuitos, las empresas y los negocios en los que pierden dinero, esos que no dan más que disgustos; y todos al retirar nuestro dinero de los bancos, al despreciar la falsa democracia oligocrática escupiendo en sus urnas corruptas, al manifestarnos todos y cada uno de nosotros individualmente mediante un discurso preciso y coherente, para impulsar a los demás oprimidos a que abandonen también ellos la base de la pirámide. En resumen: al empeñarnos en la peligrosa pero ineludible batalla de la rebelión civil y la insumisión fiscal. La hora de los héroes ha llegado. Que los dioses nos protejan.

MESS


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La solución existe
Y es ésta

Para oprobio de Gregorio Peces-Barba y los falsificadores de la Democracia


Lo sorprendente de este estado de cosas es que la solución a tanto despropósito político existe, es evidente (cuando se conoce) y tremendamente fácil de poner en marcha. Para ello hay que seguir una receta básica: En primer lugar, saber qué es y en qué consiste la libertad política, comprender lo que es una Democracia formal; en segundo, exigir el derecho a esa libertad siempre, y no admitir para esa libertad ningún sucedáneo, componenda, o subterfugio (como el del “voto útil”, por ejemplo).

La confusión a la que, interesadamente, nos someten los partidos, con sus querellas de cortas miras, es intencionada; y dirigida a evitar que conozcamos y entendamos que la verdad existe; y que no está en venta, que es incorruptible y que es irrenunciable. Podrán los políticos con esa estrategia retrasar la libertad política, pero su advenimiento es inexorable. Porque sus falsedades, sus disimulos y sus espectáculos no pueden evitar el sentimiento ciudadano generalizado de estafa, de mentira y de corrupción; el de frustración política, el de imposibilidad de adscripción a ninguna de las facciones partidarias; el de que la política está en manos de los partidos, que viven de espaldas a la ciudadanía; el de que la opinión pública no existe, sino que se crea, se inventa en centros de análisis, diseño y elaboración de opinión; el de que los intereses partidarios han sustituido a los ideales.

Y es que, detrás de los criterios para la distribución de la riqueza que presentan las ideologías partidarias (izquierdas y derechas), que nos excitan los ánimos y nos hacen reñir entre españoles, se nos escamotea la verdad: que no gozamos de libertad política porque es imprescindible, para que ésta exista, que las reglas del juego político la permitan. Serán los vencedores de un juego político limpio los que dispongan de la oportunidad, durante un tiempo limitado, para desarrollar su modelo de justicia social. Pero la justicia social, el reparto de la riqueza en sí mismo, no es la Democracia, sino sólo una cortina de humo de (todos) los partidos para que los ciudadanos nunca la imaginemos, la entendamos y podamos exigirla.

La noción clave para que todo ciudadano alcance la libertad política es que conozca y comprenda qué es la Democracia. Existen diferentes formas de juego político. Pero para que el juego político sea una Democracia tiene que cumplir ciertos requisitos formales, o es otra cosa. Para entender el significado de la Democracia, hay que separar el concepto de derechos y libertades de lo que es el mecanismo que permite que la propia Democracia exista. Puede haber libertades y no haber democracia, aunque no al revés. El juego político (limpio) democrático se basa en: 1º. Todos los ciudadanos pueden participar en el juego político en condiciones de igualdad. 2º. El juego se desarrolla en el campo de la sociedad política. 3º. Las decisiones se toman por votación de mayorías y minorías. Y las reglas del juego son: La representación de la Sociedad y la separación e independencia de los Poderes en el Estado.

Todos entendemos que una Dictadura elimina la competencia por el poder, o sea, la libertad política. Pero es más difícil entender en qué falla esta pseudodemocracia española que es la monarquía partitocrática, venida de la mano de la Transición: por miedo a la libertad política, se redujo el juego a una competición entre partidos políticamente correctos (contra el presupuesto 1º); los partidos fueron integrados en el Estado, que los financia (contra el 2º) y las decisiones se tomaron en un consenso (contra el 3º). Por miedo al control de los electores, se adoptó el sistema proporcional de listas. Y por miedo al control de la corrupción, no se separaron e independizaron los poderes del Estado.

La representación del ciudadano en política no es la mera adscripción de ese ciudadano a una ideología de partido. La representación política de la sociedad debe seguir las reglas de cualquier otra representación social o particular: el representante recibe un mandato imperativo del representado, quien, en caso de incumplimiento, puede cesar al representante. Eso, que es evidente si se manda a alguien a realizar cualquier gestión en tu nombre, no lo es en política, si no suceden dos cosas: que se conoce quién es tu representante político concreto (que te debe su cargo, porque le has elegido a él y le pagas con tus impuestos); y que los electores pueden cesarlo cuando lo consideren oportuno, no en las siguientes elecciones, cada cuatro años. El único modo de saber cuál es tu representante político, que sea el de la mayoría de los electores y de poder cesarlo cuando los electores quieran, es su elección en circunscripción unipersonal, a doble vuelta y creando una Comisión de Seguimiento del Diputado. Esto cumple los 3 supuestos y la primera regla.

Según quién sea y el momento en el que se separen los Poderes del Estado, el resultado cambia: Si los separa un solo hombre cuando le viene en gana es una Dictadura; si los separa el Parlamento tras las elecciones legislativas, una Oligarquía de Partidos; si los separa el ciudadano, desde el momento del voto, una Democracia. En efecto, la independencia de Poderes del Estado no se cumple sólo cuando, simplemente, hay tres poderes diferentes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial (también el Estado Franquista los tenía); se cumple cuando cada ciudadano delega su derecho inalienable a legislar y ejecutar directamente las leyes en esos tres poderes de forma separada, independiente, es decir, en elecciones diferentes. Una para el Ejecutivo, otra para el Legislativo y otra para el Judicial. Para que cumpla las tres condiciones y las dos reglas, la elección del Presidente responsable de la formación y control del Poder Ejecutivo se elige en circunscripción única estatal por todos los ciudadanos del Estado en igualdad de voto y a dos vueltas (así, ese Presidente tendrá la máxima representatividad de la sociedad). En una Democracia, es el ciudadano el que separa los poderes del estado, no el Estado mismo, ni el Parlamento, ni los partidos. La sustitución actual de este mecanismo por la elección del Presidente por el Legislativo es una corrupción del sistema político que conlleva, indefectiblemente, la corrupción de los representantes de la ciudadanía.

Lo descrito es el fundamento de la República Constitucional, que es el equivalente sistémico de la Democracia. Pero queda la parte mas ardua : ¿Cómo conseguir que a la ciudadanía se le reconozcan sus derechos políticos? No se debe confiar en que nadie nos regale nada. La partitocracia nos fue otorgada y ha resultado ser una estafa. En 1978 muchos españoles, que optaban por la “ruptura democrática”, fueron engañados por los incipientes partidos de izquierdas y derechas que pactaron la Transición de la Dictadura a la Monarquía Autonómista y Parlamentaria. Polybio diagnosticó la salida de las transiciones: las dictaduras degeneran en oligarquías, y éstas, en democracias.

El único modo de que esta oligarquía pase a ser una Democracia es exigirla. Sólo hay dos maneras: la pasiva y la activa. La pasiva se consigue mediante el rechazo de todo engaño, y la exigencia de que el juego político cumpla las reglas de la Democracia. Si no las cumple, no es Democracia, y así debe denunciarse, y no participar en el juego político, porque no merece la pena hacerlo en un juego trucado. En primer lugar, porque alimentamos el juego fraudulento y retrasamos su mutación en una verdadera democracia; en segundo, porque seremos estafados sin ningún género de dudas, y será un fraude del que seremos responsables.

La vía activa no implica violencia, sino participación en la transformación: organizando la resistencia ciudadana, la rebelión cívica, expandiendo las ideas y formando foros y grupos de opinión que obliguen a que los medios se ocupen de esos movimientos nacientes. El creciente número de programas de televisión y artículos en diarios y revistas desde que el MCRC (y sólo es un movimiento entre muchos) está en marcha, así lo demuestra. No estamos solos. Existe una porción de la sociedad mucho más amplia de lo que cabría pensar —denominada tercio laocrático— que siempre piensa por sí misma, no sigue consignas y es capaz, mediante su potencia, de arrastrar al tercio amorfo tras él. El otro tercio es puramente oportunista, y asume lo que sea con tal de seguir medrando.

MESS
Publicado el 19 de marzo de 2007



Gregorio Peces-Barba nos critica


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El actual rector de la Universidad Carlos III ha agredido, sin nombrarla, a la web acratas.net desde su tribuna en El País, ACOTACIONES INGENUAS A LA REALIDAD.

“Nuestra democracia ha sido acusada, vapuleada, desprestigiada, mal interpretada y menospreciada por personajes que no fueron protagonistas y que hablan de la necesidad de una segunda transición, calificando a nuestro sistema como una continuación por otros medios y enmascaramientos del franquismo.” --empieza y dice lo que hay.

Y luego, vomita la primera falsedad:

"No son acusaciones inocentes, son falsas y temerarias, de personajes ambiciosos con afán de protagonismo..."

Mentira. Somos personajes anónimos, sin trayectoria política ni pasada ni presente ni futura. Por tanto, no ambiciosos por definición de ambición personal. Nos limitamos a analizar y denunciar la Verdad.

Sigue luego con una frase que descarta que se refiera a Trevijano y su MCRC (¡y no sé cómo se atreve a olvidarlo!):

"...con una buena formación, que hubieran querido estar entonces y no estuvieron o porque estaban formándose en Europa o Estados Unidos o simplemente porque eran solo adolescentes en 1977 que empezaban a vivir y pensar"

Esos somos nosotros, en efecto, aunque no éramos tan adolescentes y nos formáramos en España, sin más medios que los codos para estudiar. Pero el señor Peces-Barba "olvida" en su perorata en El País, que dirige otro desmemoriado, Juan Luis Cebrián, que Trevijano estuvo allí y fue encarcelado por Fraga para que Peces-Barba pudiera, junto con otros, transaccionar con la dictadura la prolongación del franquismo, en vez de protagonizar la ruptura, y cambiar el régimen de verdad. Nosotros no lo olvidamos.

Nos acusa luego de “darle mal rollo”:

"Crean mal ambiente y son objetivamente muy injustos para los que peleamos a pecho descubierto contra el franquismo, sufriendo su represión durante muchos años (detenciones, cárceles, confinamientos, expulsiones de la Universidad, despidos del trabajo, multas con cárcel sustitutoria, suspensiones del ejercicio profesional, etcétera). "

Los padres de la Constitución de 1978, los responsables del pestilente contubernio, no pueden atribuirse ninguno de esos méritos que sí tuvieron otros, que se quedaron fuera de la Transacción: el mismo Trevijano, y cientos de comunistas. Pero, sobre todo, es injustificable no incluir para gestar la Transición (y por eso no fue tal, sino transacción) al catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Salamanca, don Enrique Tierno Galván, depurado por el franquismo y expulsado de su cátedra en agosto de 1965, y creador de la Junta Democrática de España, uno de los actores del cambio de régimen.

Gregorio Peces Barba es uno de los siete padres de la Constitución de 1978. Los otros seis son de su misma laya:

—UCD, [el partido creado por el falangista y nada menos que Secretario General del Movimiento, Adolfo Suárez], Gabriel Cisneros, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón (autor de la Constitución de Guinea, del tirano Macías), y José Pedro Pérez Llorca.

—Alianza Popular, Manuel Fraga Iribarne, Ministro del Interior de Franco, represor de la huelga minera de Asturias de 1963, en la que se hizo famoso por rapar al cero a las mujeres huelguistas.

—PSOE, Gregorio Peces-Barba [que jamás pisó la cárcel ni fue reprimido por el régimen, por pertenecer al PSOE, un partido protegido por la Policía y por el Régimen].

—PCE, Jordi Solé Tura, comunista y, por ello, no demócrata.

—CiU, derecha nacionalista protegida por Franco, Miguel Roca Junyent, cuyo objetivo no era la mejora de España, sino la de su cuatribarrado terruño.

Los nacionalistas vascos se quedaron sin representación. Por lo tanto, la Constitución la parieron tres falangistas, un nacional-católico, un nacionalista cristiano, un comunista (anti-demócrata, por lo tanto) y el señor que nos acusa, Peces-Barba, "nuevo socialista" [¡¡afiliado en 1972!!] del PSOE, ese partido artificial que nada tiene que ver con el PSOE de la Guerra Civil, como se patentizó en Suresnes, en octubre de 1974, con el "golpe de mano de los falangistas sevillanos" y la renuncia del partido al marxismo.

Con Gregorio Peces-Barba no nos vamos a meter. Ya se meten otros, que dicen que dijo: “Cuanto más se les consiente a los católicos, peor responden. Sólo entienden el palo”. A nosotros, eso nos da igual. En lugar de creer en Dios, preferimos creer en los derechos humanos individuales y colectivos. Su trayectoria, sin ser heroica, como él trata de sugerir en su artículo, para sí la quisieran la mayor parte de sus compañeros de partido, advenedizos sin moral y sin más cultura que la del dinero fácil.

Ahora bien: que Peces-Barba no reconozca el hedor del franquismo en el régimen actual —con un Rey impuesto por Franco; con una democracia de partidos propugnada por un Secretario General del Movimiento, Adolfo Suárez, con el contubernio de Fraga-Iribarne y redactada por Herrero de Miñón, sin independencia de poderes del estado, con partidos sin democracia interna, con votaciones en el Parlamente sujetas al mandato imperativo de los jefes de los partidos, que en más de 30 años no ha cambiado un ápice sus intenciones, que consagra el robo organizado—, y que su perorata infame contra los verdaderos demócratas [acratas.net] la haga en El País, periódico que dirige el ex-jefe de los servicios informativos de RTVE del último Gobierno de la dictadura, siendo Arias Navarro presidente... ¿No le parece un acto de desvergüenza indigno de cualquier trayectoria personal decente, aunque sólo sea humana, ya que no política?

ÁCRATAS

(Muchas gracias a nuestro buen amigo Cacatúa, por avisarnos del ataque)

25 de noviembre de 2011: el último Consejo de Ministros del gobierno Zapatero aprobó el indulto al consejero delegado del Banco Santander, Alfredo Sáenz
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¿Son españoles los catalanes?

El 43% de los catalanes son independentistas, según un sondeo del Govern


A pesar de la banalidad de la noticia, pues parece que el sondeo de la Generalitat está más manipulado que un Premio Planeta, he analizado el “fet diferencial català” con la mayor objetividad de que soy capaz, y no he hallado nada que me permita verificar la tesis de que los catalanes son, en ningún aspecto, diferentes del resto de los españoles. Así, he constatado que:

Los catalanes, como el resto de los españoles, ignoran el concepto de democracia. Por eso, prefieren que sea el Parlament el que elija al President de la Generalitat, en vez de ser ellos mismos quienes lo hagan, y toleran que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña sea copado por jueces con dependencia orgánica de los políticos. Los catalanes, como el resto de los españoles, creen que tolerancia y consenso son valores democráticos, y no valores oligárquicos, que es lo que son de verdad.

Los catalanes, como el resto de los españoles, mantienen con sus impuestos a políticos descerebrados que los presentan ante el resto del mundo como auténticos imbéciles conformistas y cornudos políticos. Y es que los catalanes, como el resto de los españoles, no se miran en el espejo de los países democráticamente desarrollados, como Francia, a los que odian sin motivo, sino en países con partitocracias corruptas impuestas por los ganadores de la II Guerra Mundial a los derrotados para controlar la expansión del comunismo soviético.

Los catalanes de clase pudiente (de apellidos catalanes, por supuesto) tratan de distinguirse de la plebe por todos los medios a su alcance, lo mismo que las clases pudientes del resto de España. Los catalanes de pura cepa solían distinguirse de la chusma por la lengua que hablaban, pero los planes de inmersión lingüística pancatalanista han conseguido que los hijos de los inmigrantes hablen y escriban mejor catalán que ellos mismos (cosa nada difícil), y los están dejando sin diferencia ostentable. Así que tienen que recurrir, como el resto de los españoles, al alarde de su riqueza. Los catalanes de todas las clases sociales son engañados exactamente lo mismo que el resto de los españoles por los políticos, por el clero, por la Banca y por lo medios de comunicación.

Los catalanes, como el resto de los españoles, viven endeudados por encima de sus posibilidades, porque el pavoneo ha suplantado a la cultura en la escala de valores sociales. Los catalanes, como el resto de los españoles, creen que el conocimiento puede comprarse en una enciclopedia; que Literatura es el montón de bazofias que las editoriales le fabrican para decorar sus estanterías, preñadas de tópicos y transmisoras de lamentables escalas de valores que corrompen sus conciencias. En efecto, los catalanes, como el resto de los españoles, creen a pies juntillas lo que le dice El País o la Vanguardia respecto a la cultura; y abominan de la lectura de los clásicos, no vayan a encontrar en ellos verdades que les muestren que viven en el engaño. Así, los catalanes, como el resto de los españoles, consiguen no escuchar ni una verdad respecto de sí mismos jamás, viven en la autocomplacencia y se consideran diferentes (pero no para peor, claro).

Los catalanes, como el resto de los españoles, maleducan a sus hijos, los sobrevaloran y los convierte en carne de cañón en cuanto tienen edad de ser explotados. Como los catalanes, como el resto de los españoles, malviven con sus familias hipotecados hasta la jubilación, para trabajar más horas, mandan a sus retoños a desquiciadas guarderías tan pronto como éstas se los admiten; y luego a escuelas, institutos y universidades (una minoría) donde acaban de domarlos para impedir que puedan intuir siquiera lo que es la libertad.

Los catalanes, como el resto de los españoles, viven asustados ante cualquier cosa que no comprenden. Por eso son xenófobos, inmovilistas y casposamente inhospitalarios. Se mofan de todos los que consideran diferentes a ellos. Viven de espaldas a la realidad, y se estremecen nada más pensar en que la autoridad pueda desaparecer y dejar de protegerlos. Por eso, los catalanes, como el resto de los españoles, asumen sin rechistar leyes cada vez más coactivas de sus libertades, y hasta aplauden su puesta en vigor con alborozo. Asumen que la libertad de expresión no tiene límites en cuanto a lo banal, pero sí en lo importante o en aquello que moleste al poder establecido.

Los catalanes, como el resto de los españoles, ignoran que la Transición fue un chalaneo entre traidores, pícaros y ladrones; son monárquicos juancarlistas y disfrutan leyendo las nimiedades que la Casa Real protagoniza; babean ante las imágenes de las infantitas y piensan que Felipe VI será un rey democrático (?) porque se ha casado con la ex-juntaletras Letizia O. (¡La zeta hortera, cómo anticipaba su reciente nariz, cortada a escoplo!)

Los catalanes, como el resto de los españoles, son indiscretos y fisgones. Y por eso forman largas colas de vehículos para poder desfilar lentamente ante un accidente, pues se empeñan en mirar al paso si hay algún muerto o herido que les haga sentirse afortunados. Porque los catalanes, como el resto de los españoles, se lisian o mueren en carreteras secundarias alternativas porque no pueden pagar los peajes abusivos que les impone el poder oligárquico capitalista.

Los catalanes, como el resto de los españoles, son de raza común, producto de decenas de invasiones y ardorosos tránsitos, como se evidencia en su carencia de belleza, salvo honrosas y escasas excepciones. Los catalanes, como el resto de los españoles, lo que quisieran es ser vascos, pero eso está fuera de su alcance, por mor de la genética y de la calidad de sus criadillas. Pero, justamente por eso, los vascos, que a lo mejor va y resulta que son los únicos españoles de verdad, los desprecian muy merecidamente junto al resto de sus compatriotas, sean andaluces, aragoneses, castellanos o murcianos o lo que sea.

Como todo lo que antecede nos parece cierto e incuestionable, desde Ácratas nos atrevemos a proponer que, de consuno, La Generalitat y el Estado, resuelvan para siempre el sagrado enigma del fet diferencial català, y convoquen un referendum vinculante y definitivo en estos términos:

"¿Desea usted la independencia total de Cataluña o, en caso contrario, la desaparición de la autonomía catalana y la integración definitiva de Cataluña en el Estado Español para siempre?"

Así, sin términos medios. Y que sea lo que los ciudadanos catalanes quieran, entendiendo por ciudadanos catalanes lo que les dé la gana a ambas administraciones que eso signifique, aunque a mí no me dejen ni votar. La Generalitat será la primera en negarse a preguntar tal cosa a sus ciudadanos, porque atentaría contra los intereses de los catalanes de pura cepa, de dulces apellidos cátaros, que son a los que representa --banqueros, industriales y hombres de negocios--. Así que temen cualquiera de los dos resultados: ni quieren la ruinosa y pastoril independencia, ni la desaparición del mamoneo autonomista diferencial de la puta ramoneta: "Ahora soy Estado, ahora soy representante de un pueblo oprimido; pero tanto cuando voy como cuando vengo, sigo dándoles por el culo a todos los idiotas que me encuentro".

Lo que tan bien les funciona no lo cambiarán nunca, ya que los catalanes soportan la falta de democracia exactamente con la misma mansedumbre que el resto de los españoles. Como el resto de los españoles, prefieren vivir sojuzgados a ser libres y, si se les preguntara al respecto, gritarían “visquin les cadenes!”, igual que el resto de los españoles, aunque en otra de las lenguas de España, diferente del castellano, el gallego o el vasco.

En resumen, los catalanes, como el resto de los españoles, son una caterva de lloricas y de marietas irresponsables. Y, para su desgracia y por reiterado merecimiento, son putos y simples españoles. Y siempre, no nos quepa ninguna duda, lo serán.

MESS


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