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Sanedrín Financiero Internacional
"Obama, lacayo: ¡Arrásalo todo!"







Tras su elección en 2008, al grito del "Yes, we can!", todos los medios echaron tierra sobre las insidias del diputado Barack Obama en Kenia ―machaca a las órdenes de la judía sionista de origen checo Madeleine Albright― contra la ayuda de China, a pesar de que costó matanzas entre grupos tribales que no se habían enfrentado hasta entonces.

Borrón y cuenta nueva ante las pequeñas miserias anteriores. Había que darle una nueva oportunidad al presidenciado mulato de simpáticas y perpendiculares orejas.

Así que, en 2009, le regalaron al POTUS (1), Barack Obama, el Premio Nobel de la Paz. Para quien no lo sepa, los sionistas deciden la concesión de los premios Nobel casi desde su creación. El número de premiados de etnia judía es, como consecuencia, apabullante, irreal, fuera de toda lógica y ajeno al mínimo atisbo de justicia. Claro que obtener un premio Nobel no siendo judío no es tan difícil como ocupar un sillón del Board of Governors de la Reserva Federal, donde el 100% de los cargos son y han sido siempre judíos desde su creación en 1913. Y todo ello, sin levantar la más mínima protesta de los borregos goyim del mundo (2).

Pues bien...

Desde que Obama obtuvo el Nobel de la Paz, los EEUU han arrasado siete países ―Afganistán, Libia, Somalia, Pakistán, Yemen, Irak y Siria―, se han inventado de la nada y armado hasta los dientes al Estado Islámico ―del mismo modo que Bush se inventó a Al Qaeda― y han provocado conflictos militares, revueltas, masacres y primaveras con sangre de todos los colores en varios estados soberanos.

El POTUS ha mentido sin tasa, ha fingido haber asesinado a un ya cadáver con más de 10 años, a Osama Ben Laden ―agente de la CIA hasta su muerte en El Cairo, consecuencia de un cáncer de riñón en diciembre de 2001―; ha ordenado (él, directamente) asesinar a miles de personas mediante su programa de aparatos asesinos autotripulados (drones); ha pagado ejércitos mercenarios que han asesinado ante los mismos ojos del mundo a líderes mundiales que habían osado denunciar ante la ONU el fascismo norteamericano imperante, a la propia ONU como ramera de los intereses norteamericanos y a la Reserva Federal como falsificadora de dólares; y acosa ahora a Irán porque es considerado por Israel su peor enemigo, tras haber cometido el pecado nefando de negar el Holocausto y demostrarlo mediante sesudos estudios, presentados en simposios oficiales internacionales, concluyendo que jamás existió.

Desde la Segunda Guerra Mundial, EEUU no ha declarado ninguna guerra, pero ha provocado masacres como las de Corea o la de Vietnam. ¿Cómo es ello posible? Simplemente porque, para sus guerras, auténticas guerras, no ha precisado de levas generales de ciudadanos; le ha bastado con su ejército profesional o voluntario de mercenarios, marines y seals armados con sofisticadas y potentes armas. Por eso tiene la desfachatez de calificar sus agresiones de "apoyos a gobiernos democráticos" o a rebeldes con causa.

En diciembre de 2009, tan solo dos meses después de convertirse en el Nobel de la Paz, Obama envió 30.000 soldados más a Afganistán. En marzo de 2011 ordenó la operación militar para derrocar al líder libio Muammar El-Gaddafi. Como resultado, el mandatario libio fue asesinado a base de palos y tiro de gracia sin que pudiera defenderse en la Corte Penal Internacional. Consecuentemente, estalló un conflicto armado por el poder civil en Libia que desembocó en la desintegración efectiva del país y el crecimiento del islamismo y del tribalismo. El país, el más adelantado de África, quedó arrasado. Pero Rothschild ―el capo de la SFI― se había apresurado a abrir un nuevo banco central en Bengasi a los primeros tiros, luego consolidado, tras robar todo el oro de las bóvedas del anterior banco central libio.

Obama, mientras encanecía, orquestó las primaveras árabes en todo oriente, apoyado sobre el terreno por los servicios de inteligencia israelíes, cuyos agentes pasan por árabes, repartiendo miles de millones de dólares entre la peor chusma para lograr aquellos "espontáneos" alzamientos populares.

A primeros de 2011, Obama se empeñó en derrocar también al líder sirio Bashar al Assad, para lo cual ordenó armar a la oposición siria y transportar mercenarios desde Libia. El modelo que trató de seguir fue el libio, con bombardeos selectivos de la OTAN ―los bombarderos españoles descargaron sobre Trípoli 17 veces―, so pretexto de crear corredores de seguridad. Pero Rusia le paró los pies armando al ejército sirio con misiles antibombardero S300. Obama creó entonces, ni corto ni perezoso, la organización terrorista E.I., Estado Islámico. Y lo hizo de la nada. Ésta empezó a operar asesinando kurdos y sigue ejecutando cristianos bajo los focos de todas las televisiones. Todo ello para justificar la intervención en la zona ocupada, al norte de Irak, entre Siria e Irán, desde donde, so capa de que las tropas del E.I. traspasaban las fronteras, ha bombardeado, junto con su socio y cerebro real de todas las operaciones geoestratégicas, Israel, a la república árabe Siria sin rendir cuentas a nadie. Y, como bien sabemos todos, piensa, con la misma excusa, atacar Irán.

En efecto, el Estado Islámico está constituido por los mismos asesinos que actuaron en Libia, pertrechados por EEUU ―sus líderes han sido fotografiados con McCain, que en vez de líder de la oposición parece un secretario de estado en la sombra de las cloacas―. Las diatribas de los líderes del E.I. son idénticas a la de los payasos africanos de Boko Haram, resultando evidente que se trata de actores británicos y franceses a sueldo de Washington, meros señuelos para encubrir las acciones genocidas norteamericanas de agresión contra estados soberanos.

En agosto, Obama autorizó los ataques aéreos contra las posiciones del Estado Islámico en Irak y en septiembre EE.UU. comenzó a bombardear Siria sin el consentimiento de sus autoridades. La estrategia de Obama no es acabar con el E.I., sino ayudarlo. Por eso, el E.I. sigue aplastando al ejército regular iraquí, mientras orquesta una exitosa campaña de propaganda en las redes sociales y obtiene millones de dólares con la venta del petróleo de los yacimientos secuestrados. Y el mundo sabe ahora que Internet está absolutamente controlado por la NSA norteamericana. De modo que toda esa propaganda del E.I. es intencionadamente consentida.

Agentes del Mossad ejecutan cada cierto tiempo atentados que en los medios sionistas, que son todos, se atribuyen al E.I. y sus satélites. Sirven para asustar y hacer creíble la amenaza a un público distraído, de modo que nadie alce la voz en contra de la política sionista. El E.I. es la nueva Al Qaeda, igual de absurdo, hollywoodiense e imposible.

Pero las travesuras del premio Nobel Obama no terminan en África y el Oriente Próximo:

En Ucrania, ha puesto en marcha un costoso y arriesgado programa de agresión a Rusia. Durante las protestas de Maidán, los medios papagayos sionistas de los países occidentales reforzaron su retórica en apoyo a la oposición ucraniana con el objetivo de derrocar al Gobierno democráticamente elegido de Yanukóvich. Obama apoyó al presidente actual de Ucrania, Poroshenko, a pesar de ser un declarado fascista, a cambio de su compromiso de incorporar Ucrania a la OTAN. De hecho, su gobierno comenzó su andadura reprimiendo el este del país ―votante mayoritario de Yanukóvich― y prohibiendo el ruso como idioma oficial. Como quiera que el presidente ruso, Putin salvó la crisis con audacia e inteligencia, y se cerró con la anexión de Crimea a Rusia, el POTUS aprobó entonces el suministro de armas pesadas a Kiev para emplearlas contra su propio pueblo.

Últimamente, Obama vitupera a Rusia en sus discursos, la tilda de expansionista. Pero es la OTAN la que está en las fronteras de Rusia. La táctica de Obama de presionar a Rusia mediante las sanciones económicas, impuestas contra los intereses de Europa, ha provocado ya una caída del PIB alemán de dos puntos.

En el Pacífico, Obama está agrediendo a China y apoyando a sus contrincantres en las disputas territoriales y aumentando su presencia militar en la región.

A pesar de sus vacuas promesas electorales ―como era de esperar dado quién es quien manda en el mundo de verdad, el Sanedrín Financiero Internacional, auténtico cerebro y financiador de Sión―, Obama continúa regalando armamento a Israel y evitando que sus gobernantes sean juzgados por los crímenes de guerra cometidos en Gaza.

Como colofón añadiré que, si nadie lo remedia, el primer POTUS de color va a conducir al mundo a una conflagración de consecuencias nefastas para el planeta Tierra. He leído atentamente aquí sobre la posible inexistencia real del arma atómica. Pero, tras tan esperanzadora noticia, leo que, en realidad, da igual que no exista porque los principales contendientes ―EEUU, la OTAN, Rusia, China― poseen explosivos de alta destructividad suficientes para volar medio mundo y contaminar el otro medio, pues sus supuestas bombas termonucleares actuarían como bombas sucias, al estar preñadas de desechos radiactivos con períodos de semi desintegración de varios cientos o hasta miles de años.

¿Acaso puede haber mayor ignominia que la de conceder el premio Nobel de la Paz a semejante monstruo?

Saludos desde el tonel.

DIÓGENES SINÓPTICO



1. POTUS, President of The United States of America.

2. Ha habido alguna excepción: John F. Kennedy, por ejemplo, protestó y fue asesinado en Dallas. No hay casualidad.

3. Todo evidenciado por documentos del Departamento de Estado de EE.UU. filtrados recientemente.


República e izquierda nacional



El actual Estado Español es una máquina de quemar dinero sin otro objeto que su propia subsistencia y la de las personas y entidades a las que cobija: funcionarios, partidos políticos, sindicatos, patronales, bancos y grandes empresas que medran parasitando la pocilga nacional. El Estado no se preocupa ni un instante por la suerte de los españoles, sino de obtener dinero. Y lo extrae de abajo, expoliando al pueblo, y de arriba, financiándose de la élite internacional bancaria, de los Goldman Sachs, JPMorgan, Deutsche Bank... Siempre ha sido así, y mucho más desde que perdió la capacidad de hacerse su propia moneda cuando le falta liquidez.

La entrada en el Euro es la mayor traición que los políticos del postfranquismo monárquico-parlamentario han perpetrado a los españoles. España jamás cumplió las condiciones para su integración en la moneda única. Goldman Sachs pergeñó el fraude contable mediante ingeniosos credit swaps para que la España de Aznar bajase a los infiernos del Euro. Lo mismo que hizo con Grecia, Italia, Portugal o Irlanda. Con la moneda única, los partidos han desarmado a los españoles y han asolado al propio Estado, entregándolo a la corrupción de las finanzas internacionales. Por eso esta es la verdad que más se oculta de todas: por eso, hasta el supercalifragilísticoespialidoso líder Pablo Iglesias (y me alegro de que exista, os lo aseguro) se siente europeo. Porque le paga Europa para que se sienta así. Todos los partidos en España son europeístas. Y los que no lo son no salen de los pequeños blogs. Porque no tienen financiación ni presencia mediática, como sí la ha tenido Podemos. ¡Que no me parece el peor partido de España, al contrario! Habrá que seguir su evolución hasta las Generales de 2015. El resto de partidos son la peste. Todos, de izquierdas y de derechas, se han vendido al internacionalismo capitalista aun al precio de poner en peligro la propia subsistencia de millones de familias españolas.

Que la derecha venda España a pedazos, como si fuera carne de vaca, era de esperar. Pero lo que es vergonzoso, humillante, es que la izquierda española desprecie la idea de España como nación de esta manera tan escandalosa. A ver, yo pregunto: ¿Quién ha dicho que no se puede ser patriota y de izquierdas? Me refiero a un patriota lúcido, un patriota que no piense que su patria es la mejor, por supuesto, sino que es la suya, la quiere y punto. Como sabe que su esposa no es la más sexi, pero es la suya, la quiere y es lo que hay. Como sabe que sus hijos no son los más listos, pero son los suyos, los quiere y no hay nada que discutir...Un sencillo patriota que sea además hombre de izquierdas, pues prefiera luchar por la justicia social (la llamada democracia social) que por ciertas "libertades individuales" (¿por qué los think tanks de la derechona contraponen la libertad individual y la justicia social? ¿Qué clase de "libertades" son esas que se toman con nosotros que resultan tan socialmente injustas?)

Y añado más... ¿Por qué si digo que soy un patriota español de izquierdas corren los creadores de opinión a identificarme con un fascista, pero si digo que soy un patriota de izquierdas catalán (de ERC), o que soy un patriota de izquierdas vasco (de Bildu) se me tolera o hasta se me considera un paladín de la libertad? ¿Acaso ya no se acuerda nadie de que el discurso fascista era: "No somos de derechas ni de izquierdas..."? ¡Pues yo soy bien de izquierdas!, estoy incluso contra la propiedad privada de bancos y empresas estratégicas, y creo en el justo reparto de beneficios y cargas sociales y en unos impuestos geométricamente más gravosos para los que más tienen. Y amo a España porque quien no ama a su propia madre, por fea que sea, es un hijo de puta.

Oídme, españolitos de a pie: O resucitamos España o nos entierran con ella. Por debajo, nos come la escoria del postizo cantonalismo nacionalista, más falsificado que la factura de la luz; y por encima, las toneladas de mierda del internacionalismo financiero: El neoliberalismo (como lo fue el comunismo de la URSS), es internacionalista, y sus élites (judías, cristianas, sintoístas y hasta musulmanas, que no es cosa de religión ni de etnia) son sionistas. Pues todo internacionalismo es un apoyo descarado al establecimiento de un Gobierno Mundial Único sobre las ruinas de los estados, sea en forma de una ONU venida a más o por el advenimiento del Rey del Mundo, me la sopla. Porque viene a ser lo mismo: que las élites financieras posean el planeta Tierra con todo lo que contiene: tierras, animales y personas.

Españolito: ¿Quieres ser propiedad de alguien? ¿O quieres formar parte de una nación de hombres libres? Si es lo primero, sal a celebrar el advenimiento de la era filiposextista. Vete al bar y tómate unas cervezas con los socialistas y peperos de tu barrio. Si es lo segundo, si quieres ser libre, la primera providencia es descerrajar este Estado opresor, esta máquina de aplastar voluntades y libertades, este extractor de riqueza que solo respeta la voluntd superior de quienes lo financian cuando el Pueblo Español, exhausto, no puede ya pagar más impuestos.

Anímate, españolito, que no es una tarea imposible: El actual Estado Español monárquico parlamentario tiene muchos puntos débiles. El más importante de ellos es que su Constitución no es ni se comporta como debe hacerlo: toda constitución es una carta de condiciones que el pueblo pone al Estado para el ejercicio del poder, es un contrato social. Y la Constitución del 78 es un contrato leonino que, por si fuera poco, el Poder Único vulnera cada vez que le viene bien. Y sus modificaciones son escandalosas, como la del 2 de septiembre del 2011, que avaló con los propios españoles, con todo lo que tienen, sus cuerpos y sus almas, los créditos contraídos con los acreedores de Deuda Pública; y cuyas interpretaciones corresponden a un oráculo llamado Tribunal Constitucional, engendro que no existe en ninguna democracia, que es el garante de que la corrupción siga amparada por los dioses. El segundo punto débil es que ya no hay excusa para no consultar al pueblo sobre la forma de estado a la que prefiere someterse, monárquica o republicana. Franco murió hace casi 40 años y no queda ni un militar franquista que "amenace la democracia". Decir que la República es incompatible con los españoles es despreciarnos hasta el escupitajo. ¿Cómo que no? ¿Acaso no merecemos lo que sí meritan los franceses, los italianos o nuestros hermanos los portugueses? Lo que es incompatible con la III República es la corrupción de las actuales élites de los partidos. Y nada más. Y una estructura político-social que se basa en falsedades puede caer en cuanto una chispa salte y electrice al pueblo. Hay que perseverar dándole al pedernal sin parar, haste que la chispa acierte con la hojarasca y arda el chiringuito entero.

¿Cómo justifico, como patriota español, mi lucha por la III República? Como bien dice ácratas, "La verdadera democracia es la asamblearia, no la representativa. Pero el Estado es el último baluarte frente al poder global, el nuevo orden mundial. ¿Cómo resolver esa contradicción en pleno siglo XXI? Yendo siempre en la dirección de la máxima libertad". A lo que añado yo: debemos ocupar el Estado y transformarlo en una República de corte libertario. Y si alguien cree que ambas posturas son incompatibles, es que ha leído poco y ha escuchado demasiado a los políticos, que son unos profesionales de la propalación de la incultura.

¡Viva España, entonces! Pero no cualquier España. No esta España. No la humillada ante la Sinarquía Financiera Internacional. No la España opresora de los españoles.

¡Viva España libre de hipócritas, de traidores, de sediciosos!¡Viva España libre de las personas que no quieran pertenecer a ella! Si catalanes o vascos quieren irse, adiós y buen viaje. Pero con un referéndum claro: "¿Quieres una Cataluña con un estado independiente o quieres que Cataluña sea una región más de España, sin autonomía, sino colíder con el resto de regiones de la III República Española? Blanco o negro. Sin grises. No eso de "si no me sale, quiero seguir con mi derecho a medrar a costa de los españoles dinamitando su moral cada día". Y para las minorías que no quieran ser españolas, estatuto de apátrida. Nadie debe ser obligado a ser español. Porque ser español debe convertirse en un honor, aunque sea un honor tan modesto que ruborice, no en una obligación. Libertad. Siempre la máxima libertad.

¿Y los partidos? Los partidos a existir fuera del Estado, sometidos a reglas democráticas internas obligatorias y a una censura de cuentas que impida la financiación ilegal por parte de las élites. El Parlamento fuera del Estado, pues es propiedad exclusiva del Pueblo. Es el Pueblo Español el que debe hacer las leyes que él mismo ha de respetar. Y las que debe respetar también el Estado, suma del poder Ejecutivo y el Poder Judicial (todos funcionarios). El Estado debe ser un Gran Funcionario al que pagamos entre todos, un funcionario que no tiene derecho a promulgar leyes. Porque un estado que se cocina sus propias leyes, que incluye en él a los partidos y al Parlamento, se convierte pronto en un estado opresor, en un representante de la oligarquía financiera y religiosa. Víctima de la corrupción, abierto a toda influencia extra-política. Y convierte al país, a la larga, en un gran campo de concentración. Que es lo que soportamos los españoles ahora mismo.

Por lo tanto, lo dejo claro: soy español, de izquierdas, revolucionario y patriota. De un humilde país llamado España, que no es el mejor del mundo, ni el que tiene la raza más bella, ni la mayor cultura. Pero que ES Y SERÁ SIEMPRE LIBRE, porque los españoles asumimos de una vez por todas que la diferencia entre ser un hombre o ser un animal es solo eso: LA LIBERTAD.

Y para decir esto no necesito a los fascistas ni a los liberales ni a los anarquistas. Me basta con saber que todos los ciudadanos por debajo de los Pirineos tienen el mismo problema que yo. Que son mis hermanos de desgracia.

Y si, una vez lograda la III República, los españoles deciden que la quieren comunista libertaria, pues mucho mejor. Y si prefieren votar a partidos como la democracia cristiana o los liberales, pues me conformaré. Pero asumir una monarquía partitocrática impuesta en pleno siglo XXI es renunciar a todo atisbo de libertad para los próximos mil años. A eso no me conformaré nunca. No sin un referéndum monarquía/república que lo avale.

DIEGO, un patriota cartesiano



Decálogo
acrático para la supervivencia


"No hay bandera lo bastante grande que tape la vergüenza de asesinar a gente inocente"
Desahucios por trimestres desde principio de la crisis

Mujer alemana usando el dinero como combustible



En una huída hacia adelante imparable, los bancos centrales de todo el mundo fabrican ahora mismo dinero de manera continua, industrial, para sostener la financiación de sus maquinarias estatales. Expertos que vaticinaron la crisis de 1929 avisan de una recesión planetaria para 2015 tan grave como aquella o más. El Gobierno Federal de los EEUU incrementa su deuda pública a una tasa de 2 billones de dólares anuales, buena parte de los cuales destina a la guerra. Putin acaba de abandonar la cumbre del G20 en Australia, advirtiendo que EEUU es el causante de los problemas mundiales y no parte de la solución de los mismos. Los estados se afanan por comprar cuanto oro pueden. El superabundante dinero fiduciario sólo sostiene su valor artificial porque la inmensa mayoría de los ciudadanos no lo tienen en cantidad suficiente más que para malvivir. Muy pronto el inmenso volumen de dólares que gravita en la cúspide de la pirámide humana, tras la succión por capilaridad de la usura desaforada desde las capas populares a las privilegiadas, caerá sobre todas los estratos de la pirámide humana como una gran lluvia verde, produciendo la mayor inflación que se recuerda en el mundo desde la del marco alemán (que organizó la misma Sinarquía Financiera Internacional tras el saqueo de la crisis del 29 y que desencadenó la II Guerra Mundial y mató a cien millones de personas). Cada ser humano, hombre, mujer o niño de toda raza y condición, tocará a un millón de dólares por cabeza. Imagínese el precio de una barra de pan.

Nada cambiará la forma de actuar de los gobiernos. A los estados no les importa el pueblo absolutamente nada. Si se empobrece o si se muere de hambre. A los estados sólo les importa su propia supervivencia, funcionario a funcionario, político a político. Solo quieren que "los mercados" sigan financiándolos. Que el ahorro de la ciudadanía fenezca en el pozo sin fondo de las deudas soberanas.

La gente vive en la inopia, aunque sabe claramente que los políticos no los representan; que los banqueros rigen sobre los políticos; que el dinero de sus impuestos, dedicado antes a beneficios sociales, va al salvamento de los bancos, mientras los gobiernos aplican políticas de austeridad que se resumen en recortar derechos. Pero ignora que la banca y los estados roban el ahorro de la gente mediante la manipulación a la baja de las tasas de interés, lo que les permite la creación de tanto dinero como quieran a interés cero para financiar sus gastos faraónicos, aunque sea a costa de que el ahorro real e incluso los sueldos se deprecien (un dinero a costo cero indica que carece de valor, de modo que todo salario pagado con ese dinero es un timo). Lo peor de todo es que la gente cree que todo se arreglará de una manera o de otra, y que las cosas volverán a ser como antes; piensa que la supervivencia del pueblo está entre los objetivos del Estado, pues suponen que éste necesita a la gente corriente para trabajar, crear riqueza en forma de plusvalías y pagar impuestos. Y se equivocan.

Estos errores hacen que los pocos individuos conscientes de la realidad no podamos contar con el pueblo para acabar con el pútrido sistema financiero-estatalista. Hay que buscar soluciones minoritarias, casi individualistas, para la crisis humanitaria que ya es inminente. Soluciones que afectan tanto al ámbito laboral como al de la familia y al de las relaciones sociales. De un diario como éste no pueden esperarse otras recetas que no sean las basadas en la acracia, en la autogestión, la sostenibilidad y la libre asociación entre humanos. Pero no por mero idealismo, sino porque se trata de las únicas soluciones eficaces. Las desgranamos en diez medidas concretas.

La primera medida es desligarse en lo posible del sistema basado en el dinero fiduciario. Aunque sea de modo parcial, alternativo. Mientras el dinero funcione, será un modo de intercambio, pero deben implementarse otros ya. Deben anularse las tarjetas de crédito y las cuentas corrientes, excepto aquella en la que se cobre una nómina, cuyo dinero debe retirarse del banco el primer día y tenerlo en casa. Debe abordarse la creación o uso de monedas alternativas y del crédito persona a persona. Y sobre todo, del intercambio libre de bienes y servicios fuera del control del Estado y su injusto sistema impositivo.

La segunda medida es simultanear el trabajo asalariado, que se retribuye con dinero fiduciario, con otro por cuenta propia, preferentemente manual y útil: iniciarse en oficios como albañilería, electricidad, fontanería, agua, gas, etc: o actividades básicas, como la agricultura, la pesca o la ganadería. Cosas con las que pueda uno ganarse la vida pase lo que pase.

La tercera medida es gastar el ahorro de que se disponga en reforzar el punto anterior: comprar herramientas o alquilar un buen pedazo de tierra de cultivo, por ejemplo. No adquirir jamás nada, ningún utensilio o artefacto, que no pueda reparar uno mismo, o pueda aprender a hacerlo, en caso de avería.

La cuarta medida es desobedecer toda ley injusta en lícita objeción de conciencia. Sin que te pillen, claro. Una ley injusta es ilegítima, pues ha sido dictada por los que tienen mucho para mantener y aumentar su fortuna a costa de los que no tienen nada. No es cuestión de enfrentarse a la Ley en las calles, como hacen los colectivos anti-desahucios (lo cual está muy bien, por supuesto). Se trata de saber que, una vez embargado el piso por un banco, en cuanto el secretario del juzgado se va, se puede volver a entrar a él dándole una patada a la puerta, pues ello abre otro proceso legal interminable por la ocupación de un inmueble vacío. Es lo que tienen las leyes injustas: lagunas e incoherencias que las hacen ineficaces ante los que las ponen en duda sin complejos. En caso de colapso monetario, los intereses de las hipotecas se dispararán. Si los salarios no aumentan en la misma proporción, será imposible pagar las cuotas. Si los sueldos crecieran con la inflación, cosa poco probable, el principal de la deuda sería redimible con muy poco esfuerzo relativo para los que para entonces no hubieran sido embargados. Otra ley injusta es la que establece los abusivos precios de los servicios públicos, como la electricidad, el gas o el agua. Pero los contadores son vulnerables. Para los que gustan de pagar lo que consumen, estudios serios demuestran que la vuelta al butano representa gastar la tercera parte que usando gas ciudad. Y que el uso racional de la electricidad puede reducir su consumo a la mitad.

La quinta medida es independizarse del uso de la gasolina tanto como se pueda. Aprender a andar de nuevo, como hacían nuestros abuelos, cuando ello sea posible o a utilizar el transporte público y, sobre todo, la bicicleta: fuerte, barata y fea, para que no resulte un objeto que excite el deseo de los amigos de lo ajeno. Aún no es necesario todo esto, pero vale la pena irse acostumbrando cuanto antes.

La sexta medida es eliminar el uso del teléfono móvil y, en general, de las telecomunicaciones. Tener una tarifa de costo cero si no se consume nada, sin mínimos. Fuera de su uso para el trabajo alternativo, el teléfono móvil no sirve para nada que no sea puramente lúdico, estúpido y fuera de lugar en los tiempos duros que se nos vienen encima (hay una tarifa de teléfono fijo a costo cero si sólo se reciben llamadas, aunque cara si se llama, pensada para ancianos). El hecho es que las empresas no mantienen las infraestructuras y pronto su funcionamiento será errático y deficiente. Si le interesa al poder, Internet se quedará colgado un buen día y no funcionará más. Además de que se trata de un sistema orientado al control de la población. Facebook es una trampa para tontos de baba, gente joven o menos joven esclavizada por sus hormonas. El sistema SITEL es un puro medio de espionaje. Y el DNI con RFID, es más propio del seguimiento de animales que del uso en humanos.

La séptima medida es hacerse invisible, fuera del control del Estado. Hoy día puede saberse donde está uno por el GPS de su móvil y qué está haciendo gracias a los controles presenciales RFID y a las tarjetas de crédito; o incluso lo que está diciendo (si es alguien importante) mediante el operativo SITEL. El móvil debe mantenerse apagado si no se usa y, en caso de peligro, sin batería o envuelto en papel de aluminio o caja de Faraday. El ordenador debe usarse de manera segura: utilizando Tor para camuflar la IP y obturando la cámara de vídeo.

La octava medida es disponer de armas suficientes para defender uno a su familia por si llega el caos total. Las armas son de muy diversa especie. Las únicas controladas por el Estado son las de fuego. Dejo a la imaginación del lector o al inabarcable Internet el averiguar más sobre el asunto.

La novena medida es protegerse de las enfermedades contagiosas. El tema es amplio, pero la buena salud derivada del ejercicio es fundamental. Hay algunos medicamentos que deben acopiarse, como el agua oxigenada, el bicarbonato monosódico o el dióxido de cloro, que lo mismo previenen infecciones por heridas cutáneas que enfermedades contagiosas, como la gripe y sus derivados para la guerra bacteriológica, cada día más letales y sofisticados.

Y la décima medida es unirse libremente a tantas asociaciones de personas como sea necesario para mejor resolver los problemas comunes. No confíes en Internet para relacionarte, pues está controlado. Hazlo en persona, En grupo puede acometerse una empresa cooperativa, la ocupación de un pueblo abandonado, la educación (o su refuerzo) de la infancia, las reclamaciones, las protestas, las cajas de resistencia, el crédito mutuo y mil cosas más. Lo importante es no afiliarse a una única asociación libre pretendiendo que vaya a resolverlo todo. Eso da lugar a liderazgos y enfrentamientos entre camarillas que tarde o temprano se pagan caros.

Corren tiempos para dudar de todo: del Estado, del capitalismo, de las ideologías partidarias, del sindicalismo (no de todo él, siempre quedarán los anarquistas), del matrimonio (donde esté el amor libre, que se quite el reglado). Debemos dudar incluso de la democracia. Y nos referimos no solamente a la falsa democracia actual, sino a su posible sustituto futuro, pues siempre se tratará de democracia burguesa no asamblearia. No debemos conceder a un rebaño lobotomizado por la televisión el derecho de decidir nuestro destino personal. Cualquier problema complejo, como es el de la supervivencia, debe estudiarse sin prejuicios, partiendo de cero. Pues todo lo que nos han enseñado hasta ahora es mentira. De lo único que no debemos dudar es de la infinita capacidad del ser humano para resolver cualquier problema, si un número suficiente de cerebros realmente interesados en hallar la solución se ponen a ello.

Nadie con dos dedos de frente lo ignora ya: Los consejos de administración de los bancos son asociaciones mafiosas protegidas legalmente por sus estados respectivos y sus parlamentos de delincuentes copados por el bipartidismo organizado. El mundo basado en el dinero, tal y como lo conocemos, está liquidado, pero morirá matando. Creer que el dinero es un objetivo social, en vez de un medio de intercambio, ya no sirve más. Y no porque ahora mismo sea el dinero escaso, que lo es y mucho. Si ese fuera el problema, quizás acratas.net invitaría a sus lectores a trabajar más duro para conseguir ganar más. No lo hace porque muy pronto el dinero no valdrá nada, provocando la mayor hecatombe que haya sufrido jamás el planeta Tierra. Os advertimos de que el Pentágono ha tomado el poder en EEUU desde primeros de siglo. Sin la guerra permanente, la economía real estadounidense sería aspirada por el inmenso agujero negro de su deuda, arrastrando tras de sí a la economía del mundo. Digno de verse, si no fuera letal.

ÁCRATAS



¡Viva mi pueblo!
Los municipios como base política


Juan Manuel Sánchez Gordillo, alcalde de Marinaleda
Antonio González Terol, alcalde de Boadilla del Monte

Una vez pasada la ridícula "crisis sanitaria" por ébola, esperamos que nuestros lectores atiendan de nuevo a lo sustantivo: la libertad individual y colectivo-política. Así que volvemos a señalar el campo de batalla para los próximos meses: las elecciones municipales.

Los seres humanos somos todos distintos. Y la Naturaleza no es una madre justa.

Cada uno tiene inteligencia, belleza, edad y raza diferentes. Unos suertudos son machos alfa; otros quasimodos. Unos listos como el hambre; otros, más tontos que algunos animales. Algunas cualidades y defectos dependen de nuestra carga genética. Otras, de la educación recibida. Muchos tenemos características que nos asemejan: sexo, lengua, creencias religiosas, aspecto, etc.

Pero los seres humanos pensamos de manera diferente unos de otros y, por si fuera poco, cambiamos de forma de pensar con el tiempo. Eso forma parte de nuestra libertad de conciencia y es inevitable. En este contexto, las diferencias entre humanos hacen que todo acuerdo entre los mismos sea circunstancial y perecedero, incluyendo el del matrimonio.

Los partidos políticos, en este cambiante contexto, son una entelequia. No son colectivos de personas, sino ideas y proyectos a los que adherirse renunciando a una parte de la forma de pensar personal. Por eso las personas cambian el signo de su voto a lo largo de su vida. O incluso de militancia en un partido político. Por eso los partidos cambian de proyectos y de objetivos. Los partidos son productos en el mercado político. Cada persona concreta los adquiere cuando le apetecen y los desecha cuando no le funcionan. Por eso nacen nuevos partidos cuando otros fracasan. Por eso son financiados por las clases pudientes.

Una vez desacralizado el concepto de partido político, observemos los sistemas de convivencia.

La ordenación por tamaño de unidad de convivencia va de la familia a la tribu. El municipio es la primera unidad autónoma de convivencia desde mucho antes de las polis griegas. En efecto: un municipio tiene todos los elementos que permiten que el ser humano nazca, viva, crezca, trabaje, se reproduzca, muera y sea enterrado. Los problemas del municipio son los problemas de la convivencia humana. También las soluciones del municipio son generalizables.

El concepto de política nace en los municipios: los representantes del pueblo y su alcalde. No es algo impuesto por la fuerza, sino por la necesidad de eficacia. La elección se produce dentro de un entorno en el que las ideologías partidarias son artificiales, porque se reconoce a las personas. Por más que un individuo se disfrace o se dé un baño de ideas, se sabe lo que se puede esperar de él. Es cierto que algunos pueden engañar a sus convecinos, pero durante poco tiempo. Y tienen que ser de fuera, recién llegados. Y se arriesgan a un baño de brea y a que los emplumen.

El mecanismo de elección de alcaldes y concejales es extremadamente sencillo. En el caso de poblaciones pequeñas, los paisanos con derecho a voto (derecho que se establece entre todos y que también ha cambiado con el tiempo) se reúnen y deciden a mano alzada entre candidatos. No todos están de acuerdo con el resultado, pero todos lo asumen y delegan cierta parte de poder en el alcalde y el concejo. Y cada vez que quieren, hablan con ellos y les demandan soluciones a sus problemas.

El sistema electoral sólo obliga a mínimos. Una elección cada cierto tiempo. Pero los municipios pueden repetirla cuantas veces quieran.

El acuerdo político entre ciudadanos no implica el fin de los problemas de todo orden entre ellos. Ni lo espera nadie. Así, los conflictos entre lindes de propiedades, entre familias o las infidelidades conyugales no son problemas que puedan exigirse que resuelva un alcalde. Sí lo son los asuntos de carácter vecinal y comunitario: la enseñanza, la sanidad, la urbanización, el disfrute de lo comunitario y cierto orden social. Aún así, el poder de un alcalde es a todas luces demasiado importante como para no estar sometido a control por parte de los ciudadanos. Y existen mecanismos para la deposición del alcalde sin haber de recurrir a la violencia.

Todo municipio ha de tener unas leyes que debe redactar alguien a nivel colectivo, que es el concejo; alguien que las ejecute, que es el alcalde; y alguien que sancione a los que las incumplan, que es el juez. El juez ha de ser un cargo también electo, por lo tanto.

Todo lo anterior da lugar a municipios con políticas tan diferentes como los de Boadilla del Monte, en Madrid y Marinaleda en Sevilla. El primero es el más rico de España; el segundo, prácticamente comunista y cooperativo, el más rompedor. Y ambos son posibles porque la autonomía municipal es imposible de limitar.

Los partidos políticos son innecesarios en el ámbito municipal. Al menos mientras el municipio se mantenga en tamaños y, sobre todo, poblaciones que puedan llegar a conocerse entre sí. De hecho, los partidos políticos nacen en las grandes urbes deshumanizadas, donde crean un mercado de las ideologías y suplantan a las personas. "¿Estás desorganizado? ¿Te sientes perdido? Dame tu poder y el partido te sacará las castañas del fuego". A partir de ahí, el juego político partidario se enajena y se aleja de los ciudadanos. Es también inevitable.

De modo que la evidente alternativa a la existencia de partidos políticos es la subdivisión de los municipios en barrios de tamaño humanizado. Donde todos se conozcan. Y la elección de cargos autónomos en esos barrios con todo el poder municipal.

La población media de los municipios españoles es de 5.500 habitantes. Aunque sea muy opinable, el tamaño máximo de un municipio o barrio que permite los dos objetivos de autonomía social y reconocimiento entre sus ciudadanos es de unos 50.000 personas.

Recurriendo pues a la unión de pequeños municipios por algún procedimiento de asociación y a la subdivisión de las ciudades por barrios. Y recurriendo, sobre todo, al peso real del voto de cada representante municipal que iguale el número de habitantes de su colectividad en las decisiones comunes nacionales, se tiene un sistema de representantes nacional basándose únicamente en la municipalidad. Y siguen sin ser necesarios los partidos.

No tiene sentido, en efecto, que los descontentos de Boadilla y los descontentos de Marinaleda se unan para crear un partido que resuelva problemáticas tan distintas. Los que dicen no estar representados en su municipio deben ser conscientes de lo que significa su afirmación. En general, hablan de su situación personal, individual: de su renta, su forma de vida, beneficios sociales de su relación con los demás, etc. Se trata de problemas individuales, no colectivos. Lo que debe exigir el descontento son cauces de participación en su propio municipio, no buscar ayuda en otros que nada tienen que ver con sus problemas para forzar el equilibrio social municipal.

La base política municipal es el reconocimiento de los personajes políticos, el saber de primera mano su verdadera historia, su amalgama de cualidades y defectos personales. Lo único que hace falta es disponer además de un sistema electoral irreprochable. Al concejo o pleno municipal, redactor de leyes, presupuestos y reglamentos, deben presentarse cuantos candidatos quieran. Y ser elegidos los ediles en lista abierta. A la alcaldía deben presentarse cuantos candidatos quieran. Y ser elegido el alcalde a doble vuelta. A juez deben presentarse cuantos candidatos lo deseen. Y ser elegido el cargo a doble vuelta. No sé si es el mejor sistema, pero sí uno práctico. Para evitar el enquistamiento de personas en los cargos, deben estos limitarse en el tiempo: haber unas elecciones cada cuatro años. Limitar el mandato de las personas a dos legislaturas, etcétera. Ningún sinvergüenza sería alcalde ni concejal ni juez. Probablemente, ningún incompetente. Como todos esos cargos son pagados por la ciudadanía mediante sus impuestos, son cargos obligados a la ciudadanía, no a extraños.

El representante del municipio en la Asamblea de Municipios —como habría de renombrarse el actual Congreso de los Diputados de Madrid (el Senado podría convertirse en un parque temático)—, para las decisiones supramunicipales como moneda, leyes generales o infraestructuras, debe ser el propio alcalde o la persona en quien éste delegue. Todas las leyes generales a votar en Madrid debieran ser explicadas antes a los ciudadanos y debieran ser votadas previamente en el municipio, mediante referéndum vinculante, pues van a afectar a todos. Si es necesario elegir un presidente ejecutivo a nivel nacional, esa elección debe realizarse en circunscripción única nacional también a doble vuelta.

Hasta este punto, las ideologías han quedado al margen. Las personas se conocen y no necesitan disfraces. Pero de la misma manera que Boadilla del Monte y Marinaleda son muy distintos, es posible que algún municipio decida disponer de un banco publico que desplace a los privados. O que decida la mancomunación de tierras de labor. O que implemente políticas que favorezcan el asentamiento de familias foráneas. Las diferentes experiencias serían conocidas por otros municipios. Y la imitación nace del éxito de las políticas. Y de la experimentación, la diversidad. Muchos municipios andaluces imitan ya a Marinaleda.

La ventaja que tiene el sistema descrito es que ya existe y su base funciona. Incluso se habla ahora de cambiar el sistema electoral municipal. Pero es que, aunque no se hiciera, la autonomía municipal permite, como en el caso de Marinaleda, que la actividad política de los individuos tenga un cauce posible. Un sistema como este es sencillo, humano y económico. Y siguen sin ser necesarios en él los partidos.

ÁCRATAS



Desobediencia
civil (e insumisión fiscal, claro)



Oriol Junqueras ha llamado a la desobediencia civil en Cataluña. ¡Al fin un líder carismático marca el camino revolucionario, aunque él ni se entere de lo que está haciendo! Creo que lo ha enunciado sólo para ir a votar el 9N. Pero, una vez abierta la caja de los truenos, su llamado puede ampliarse y debe ampliarse. Empezando por la insumisión fiscal al pago de impuestos y tasas en el propio municipio de Sant Vicenç dels Horts, del que Oriol Junqueras es alcalde. Siguiendo por la desobediencia autonómica, de la Generalitat de la que él es diputat. Continuando por la estatal de la que él abomina (y nosotros también, hipócrita presidente Rajoy y vendedor de crecepelo Pedro Sánchez)... Y terminando por la europea (Europa representa a los usureros que nos han hundido en la miseria), en cuyo Parlamento él es también diputado. Pocos maman de la política desde tantos presupuestos diferentes y tienen el valor y la honestidad intelectual (nada de achacarlo torticeramente a que sus padres sean primos) de pedirnos que desobedezcamos, a pesar de lo mucho que esa idea le perjudique.

Ciudadanos: Si no queréis llamaros anarquistas, porque os da miedo, llamaos "jonqueristas". Pero desobedeced civilmente, rebelaos fiscalmente, no paguéis vuestras hipotecas abusivas, liberaos de los parásitos. Ocupad pisos vacíos de los bancos, porque ellos se los han apropiado delictivamente antes, aunque sea con una ley ilegítima en la mano. Sí, ya sé que os quitan el IRPF del sueldo. Pero haced alguna otra cosa adicional en negro, preparaos para la quiebra del Estado. Porque este estado va a quebrar, a estallar, es un barril de dinamita al que sólo le falta la chispa de un chisquero, y ha llegado del chispeante chisquero que es Oriol Junqueras.

Nada puede sucederos por ser desobedientes e insumisos, pues Junqueras ha marcado el camino, igual que el catalán Colom marca con su dedo índice el de las Américas, desde el Port de Barcelona. Tan sólo puede pasar que os cunda algo más el dinero. Quizás lleguéis a fin de mes, incluso.

Organicémonos en pequeños colectivos. Compremos nuestras deudas impagadas al 10% de su valor nominal, pues a ese precio la están revendiendo los bancos a las empresas de cobro profesionales. Creemos una Cooperativa de vivienda social que se encargue de comprar colectivamente las deudas. Y si los cobradores del frac nos siguen, tomemos una cerveza con ellos e invitémosles a pagar la ronda.

¡A fin de cuentas, no pagar las deudas ilegítimas por odiosas es legítimo!

Ciudadanos, auto-convoquémonos para conformar auto-gobiernos como han hecho otros pueblos:

1. En primer lugar, no requerimos de ninguna elección institucionalizada – que no es otra cosa que la delegación de las voluntades, no sólo de la voluntad general, la transferencia de la propia libertad a representantes que usufructúan el poder, resultado de la expropiación política de las voluntades y libertades - para ejercer nuestra libertad de decidir de manera consensuada, de conformar formas de organización, de administración, de composición, de asociación, llamadas de autogobierno. Es un derecho innato, el ejercicio de este derecho es la consecuencia de su existencia. Nos respaldamos en lo que es la vida misma, memoria sensible, capacidad creativa e inteligente.

2. En segundo lugar, ante la larga historia, que parece interminable, de “malos gobiernos”, es obligación nuestra, en el ejercicio pleno de nuestros atributos existenciales, vitales, sociales, culturales y políticos, conformar auto-gobiernos, que podemos llamar “juntas de buen gobierno”, o, si se quiere, el nombre que decidan los consensos sociales y políticos autónomos.

3. En tercer lugar, una vez que se tome esta decisión colectiva, comunitaria, consensuada, la consecuencia inmediata es la anulación de los mandatos de gobiernos, nacionales, autonómicos, municipales, pues no pueden convivir en los mismos territorios “juntas de buen gobierno” y las formas heredadas institucionalizadas de los “malos gobiernos”. Inmediatamente se les entregará una carta de agradecimiento por sus malos servicios prestados, invitándoles a trabajar con la azada en los campos, mientras aprenden cómo se ejercen los auto-gobiernos asociados. Liberándolos de la espantosa tarea de gobernar desde esa institucionalidad dominante, oprobiosa, burocrática, corrupta e inservible, subordinada al Capital.

4. En cuarto lugar, se anulan, inmediatamente todas las leyes aprobadas por los gobiernos europeo, central y autonómico, se anula la supuesta legitimidad de todos los actos de la institucionalidad heredada, dependiente, rentista y burocrática. La historia de esas instituciones, representadas en el imaginario del Estado, quedarán para los archivos de historia, las fuentes y registros, para aprendizaje de las nuevas generaciones de lo que no se debe hacer, para enseñanza de a lo que lleva la inclinación destructiva por las dominaciones. La vida, la defensa de la vida, pasa por anular todas las instituciones que ejercen la violencia abierta y encubierta de las dominaciones.

5. En quinto lugar, las asociaciones de auto-gobiernos, al recuperar lo común, los bienes comunes, el acceso libre a lo común, al emancipar lo común de la propiedad privada y pública, que usurparon lo común, disponen de estos accesos libres a los bienes comunes y sus ciclos vitales para orientar sus usos, sus consumos, su interacciones, hacia la armonización de las sociedades humanas con todas las sociedades no-humanas del planeta y del cosmos. En consecuencia, quedan anuladas todas las concesiones territoriales, de servicios y geológicas, además de otras concesiones por el estilo, a las empresas privadas, públicas y mal llamadas “cooperativas”; remarcándose la anulación de concesiones a empresas trasnacionales. Estas decisiones autónomas de las asociaciones de auto-gobiernos están por encima de las leyes estatales e internacionales del orden mundial, pues emergen de la vida y los ciclos vitales.

6. En sexto lugar, una de las tareas prioritarias de las asociaciones de auto-gobiernos es acabar con las desigualdades, las injusticias, las discriminaciones, las explotaciones, los patriarcalismos, las depredaciones, los desahucios, los despojamientos y las contaminaciones contra la madre tierra y los seres múltiples y diversos de la misma.

7. En séptimo lugar, las asociaciones de auto-gobiernos convocan a una constituyente autónoma y libertaria, que consensué las orientaciones iniciales de los auto-gobiernos y territorialidades integradas, basándose en el libre ejercicio de sus autonomías múltiples, en distintas escalas y niveles.

8. En octavo lugar, las asociaciones de auto-gobiernos convocan a todos los pueblos del mundo a hacer lo mismo, a su manera, de la manera diferente que consensúen sus propias asociaciones de auto-gobiernos. La perspectiva es avanzar efectivamente al auto-gobierno mundial de los pueblos.

¡Viva la acracia!


ÁCRATAS


Se para el corazón de la bestia
Muere Botín



El diálogo ocurre en el patio de la fábrica. Juan tiene una fiambrera de aluminio sobre las rodillas. El gordo maneja un bocadillo monstruoso.

—Si quisiera, podría contarte atrocidades del viejo judío —dice Juan.

—¿También era judío Botín?

—Descendiente de chuetas mallorquines, sí. No busques ancestros en Cantabria —tercia el gordo atropelladamente—. No los hay.

(Me resulta algo incómodo que hable así de un recién fallecido. No sé por qué. La mala educación recibida de una madre católica, supongo. El corazón del banquero, nieto de banqueros, consorte de una O'Shea, hija y nieta de banqueros judíos internacionales, aún está temblando tras detenerse y ya nadie le teme.)

—Ojo con la hija, Patricia, que puede tomar su lugar —digo yo.

—De eso nada. Ha cometido errores graves. Sin el apoyo del padre desde atrás, la hija no llegará a la presidencia. Pero el viejo egoísta, que se creía inmortal, jamás pensó en jubilarse. Además no se fiaba de nadie. Pensaba que lo único que podía salvarle de los tribunales de Justicia era su cargo. ¿Te acuerdas de su estafa a la hacienda pública cuando el asunto de las cesiones de crédito? ¡Casi medio billón de pesetas de aquellos tiempos!

Como me acuerdo perfectamente, sigo con el asunto de la sucesión.

—¿Y el hijo, Javierito?

—Un bala perdida que le costó al padre disgustos y algunos quebrantos económicos. No sirve para nada. Está en todos los pufos: Madoff, Lehman, Gowex...

Asiento recordando el asunto de Madoff, que costó al Santander dos mil millones de euros a causa de la publicidad engañosa utilizada por Javier Botín.

—Es el fin de una época —digo—. La gente, por más poder que tenga, se muere al final, aunque sea de vieja.

Juan se queda pensativo y sorbe su café de media mañana mientras el gordo termina una ensaimada. Luego Juan dice:

—Pasará lo de siempre. Acuérdate de Polanco. Al morir dejó un imperio mediático que el hijo ha sido incapaz de manejar. El heredero de los restos del naufragio ha acabado siendo al final un secretario, Cebrián.

—¿Y qué?

—Pues que lo mismo pasará con el banco de Santander. Lo patroneará un segundón que no sabrá hacer frente a los mordiscos que le va a atizar la banca alemana con los dientes del BCE. Hace tiempo que van tras las irregularidades del banco. El segundo de Botín, Sáenz, ya fue condenado a cuatro años de prisión. Pero lo indultó Zapatero antes de pasar a la historia como el presidente español más gilipollas de todos los tiempos.

—Es posible. Nada más saberse la noticia, las acciones del banco han caído un dos por ciento, a pesar de que la consigna del Santander ha sido comprar todo lo que se vendiera para detener la caída.

—Hay hombres que, a pesar del daño que causan a su pais, son intocables. Ni jueces ni políticos; ni siquiera los terroristas han levantado jamás un dedo contra Botín. El pueblo se ha tragado sus miles de desahucios sin rechistar. Pero a lo que no estamos obligados es a alabarlo después de muerto. Me da la gana decirlo, oye, me alegro considerablemente de que haya palmado semejante individuo. Creo que el mundo gira hoy algo más ligero y optimista.

—Bueno, el pensamiento y la conciencia son libres. Y en España hay libertad de expresión —digo.

—Eso no te lo crees ni tú.

ÁCRATAS


Banca Pública
¿Podemos?
¡Pues claro que podemos, pero así!



El negocio de la creación del dinero de la nada no puede ser privado. Los bancos son las únicas sociedades anónimas que tienen el privilegio de inventarse dinero y prestarlo. Pues sabed que un banco no presta los depósitos ni su capital --ambas cosas están convenientemente prohibidas por la Ley--, sino que crea dinero ex-novo, lo anota en la cuenta del prestatario y, como contrapartida, en una promesa de pago. Que no tenga el dinero de verdad no es óbice para que pida interés por él. El mecanismo de la banca privada es así exactamente. Por eso, la banca ha de ser pública, cooperativa y local. Pues si el dinero va a ser creado de la nada para prestarlo, ese dinero nuevo ha de ser de todos, cosa pública. Por si fuera poco, todos los españoles respondemos de él al final. Banca Pública pues. Y para la banca privada, que sería exclusivamente banca de negocios, no comercial, coeficiente de encaje bancario del 100%. Es decir, que no pueda prestar lo que no tiene, que no pueda inventarse el dinero.

Lo primero a decir es que ¿cuándo hemos visto un banco comercial de depósitos español quebrar? Nunca. Siempre es rescatado "por el bien de los clientes impositores".

Lo segundo es que, contablemente, los depósitos no pueden tocarse, no se prestan. Por lo tanto (primera sorpresa): Los depósitos siempre están seguros. Cuando se dice otra cosa, se está engañando a la población desinformada.

Lo tercero es que, si los bancos prestan dinero que se inventan, el que no se lo devuelvan no es más que un problema contable: se pone a cero debe y haber y punto. Si no fuera así, ¿cómo podrían condonarse los créditos a los partidos? Como sé que esto último es difícil de entender para el que no conoce la mecánica bancaria, lo explicaré algo más:

Fulano va al Banco Mafia a pedir 100.000 euros.

Banco Mafia exige, para concederle el crédito, tres garantías:

--Que lo pida para algo rentable

--Que pueda pagar las cuotas

--Que, si no puede, tenga bienes embargables por un importe igual o superior a lo prestado.

En el caso de las compras de pisos era así: el negocio era rentable, pues los pisos no paraban de subir de precio, el prestatario tenía empleo y podía pagar las cuotas y la garantía era la propia vivienda, que se suponía que nunca bajaría de precio. Lo mismo sucedía con las empresas, que no dejaban de absorber a otras a precios escandalosos.

Entonces, el Banco Mafia crea un apunte doble de 100.000 euros, según le autoriza la Ley: Los asienta en la cuenta del cliente contra un apunte que es una promesa de pago. Luego establece unas cuotas a pagar según el sistema francés, todas iguales, a 25 años. Esas cuotas son la suma de muchos intereses y poca devolución del principal, al principio; y lo contrario al final. Conforme el cliente va devolviendo el principal, la promesa de pago se va cancelando hasta que la cuenta se pone a cero de nuevo. El dinero creado de la nada por el Banco Mafia se esfuma. Pero los 100.000 euros que le prestó al cliente han ido a parar a la cuenta del que le vendió la vivienda. Son dinero real que ha sido inyectado en el sistema de verdad. Y los intereses pagados, del orden de un 40.000 a 50.000 euros, también son reales, y forman parte de los beneficios del Banco Mafia.

Otra cuestión diferente son las limitaciones legales a la creación de dinero, que deben seguir unas "reglas de seguridad" que son manifiestamente insuficientes. Así, el Coeficiente de Caja en España es de solo el 2%. De ahí que se diga que el mismo euro se presta 50 veces. Eso no es más que una simplificación más fácilmente visualizable de la realidad contable.

En política, para saber quién manda, hay que preguntarse siempre "¿Quién gana"?

En España ha mandado hasta ahora la Banca mediante la financiación de los partidos a fondo perdido y la corrupción directa de los altos cargos que acaban jubilándose en los consejos de administración de los bancos y de sus empresas participadas.

¿De dónde saca tanto poder la Banca? Evidente:

DE LA CREACIÓN DE DINERO DE LA NADA Y LA EXIGENCIA DE INTERESES POR ESE DINERO.

Con un negocio así, todos seríamos millonarios. ¿Verdad?

Pues esa es nuestra propuesta: EL NEGOCIO DE LA CREACIÓN DEL DINERO DEBE SER PÚBLICO, porque lo público es DE TODOS LOS ESPAÑOLES.

Ahora, por el contrario, es un NEGOCIO PRIVADO que arrambla con los beneficios y, eso sí, socializa las pérdidas. LOS BANCOS NO QUIEBRAN porque los gobernantes, corrompidos por la Gran Banca, roban a los españoles para reflotar cualquier banco, endeudándonos lo que haga falta. Luego, esos mismos gobernants acaban en los consejos de administración de las grandes compañías participadas por los bancos.

Esa clase de gobernantes no merecen estar en la Moncloa, sino en Alcalá-Meco.

IGNACIO BERNUY


¿Miedo, a qué?



Antes, Ácratas era la excepción que avisaba de lo que venía y nos llamaban amarillistas. Ahora todos los medios, que antes mentían diciendo que no pasaba nada, abundan en la crisis, avisan de los grandes males que se nos avecinan. ¿Qué ha cambiado? Lo único que ha cambiado es el Gobierno. El anterior navegaba con exagerado optimismo de marino de agua dulce y éste avisa de tempestades imposibles de capear, mientras aprieta las tuercas y desmonta el estado del bienestar, tratando de asustarnos y desorientarnos, tal como preconiza la doctrina del shock.

La única respuesta posible ante la política adoptada por el gobierno de Rajoy, al dictado de sus economistas friedmanianos, es no tenerle ningún miedo. Sólo se teme aquello que no se comprende, dice MESS y tiene razón. Y a estos perros peperos los comprendemos perfectamente. Sabemos lo que están haciendo y que los recios muros de su represión económica tienen la dureza de un suflé. Vemos cómo se comportan y averiguamos en ello lo que más temen, pues en sus métodos para asustarnos subyacen sus propios miedos.

Entendemos que asumen como legítima —son sus puntuales ejecutores— la estrategia de la Sinarquía Financiera Internacional, parecida a la técnica utilizada para la extracción forzada del crudo: se inyecta aire creando una burbuja de alta presión en la bolsa del yacimiento y el crudo mana a través de un tubo sumergido. El aire es gratis, y lo que la SFI insufla en las burbujas financieras que maquina también lo es para ellos: dinero recién creado de la nada. Y lo que obtienen es lo que nos hemos ganado teñido por la sangre de quienes nos precedieron en la lucha de clases: bienes del común muebles e inmuebles, empresas públicas rentables, como los aeropuertos de Barajas o el Prat, privatización de servicios públicos, como la sanidad o la enseñanza o el saqueo de nuestras pensiones, todo muchísimo más valioso que el mero crudo.

Entendemos por qué la garrapata estatal ha dividido su política económica en dos: un ministerio para sacarnos la sangre (Hacienda, con el vampiro Montoro al frente) y otro para calmar a los acreedores internacionales de la SFI (Economía, con el experto en quiebras, de Guindos, al timón) y seguirse endeudando con ellos a todo tren. Sabemos que no pueden mantener la presión de su terror estatal de pacotilla por mucho tiempo. Nos reímos de ellos y esperamos. Sin aceptar nunca sus órdenes. Tenemos claro que su dinero y sus dioses son falsos. Aquí, a esta actitud, le llamamos una vez la estrategia del camaleón: Camuflarse en la trinchera, pero no abandonar jamás la lucha, pues sólo quien abandona pierde. Y salir de ella solamente para asestar golpes precisos.

La mejor manera de dinamitar las estructuras del poder autocrático es no creérselas nunca y jamás colaborar con ellas. Los españoles constituimos un pueblo singular. Muy experimentado en el arte de encajar y filtrar mentiras. No es fácil engañarnos, aunque finjamos que sí. El franquismo tiene buena parte del mérito, pues constituyó el más duro y angustioso shock que los españoles hemos recibido jamás. ¡Las cosas que más tememos ya nos han pasado en la vida!

No hay nada institucional o sagrado que al español no le produzca hilaridad en su íntimo fuero. No cree en ni dios ni patria ni justicia ni democracia, sabe que son conceptos hueros. El español solamente se siente responsable de una cosa: de sus hijos hasta que son lo bastante fuertes para valerse por sí mismos. Y no los engaña, sino que les muestra la realidad: que todo está muy jodido, pero no perdido. Y que hay que hacer las cosas que le dan a uno miedo para perdérselo para siempre: lo mismo entrarle decidido a una mujer guapa que enfrentarse a la Policía en una algarada defendiendo una causa justa.

Los españoles hemos demostrado a lo largo de la Historia que somos duros de cojones. Pero también sabemos esperar a que la fruta esté madura para alargar la mano. Y mientras nos resistimos a abandonar la sombra del árbol, esperamos pacientemente para asegurar la respuesta. Es la pasividad la que produce miedo, no la espera para el contraataque, que puede ser demoledor. ¡Aún tiemblan de pavor los descendientes de los soldados franceses de la Guerra de la Independencia de 1808!

Nada es definitivo en esta prevaricadora administración de la injusticia que impera en España. Los españoles desahuciados vuelven a entrar a sus viviendas, derribando la puerta de una patada pocas horas después de ser puestos en la calle. Puentean contadores, trabajan en negro, colaboran con sus vecinos. Y una vez fuera de los circuitos económicos, que son los únicos que le interesan a la Ley, se sienten libres de verdad, a veces por primera vez en su vida: sin deudas económicas ni morales. La experiencia de perder el miedo es única y maravillosa.

No hay que dejarse vencer. El que entra en pánico lo pierde todo. ¿Crisis? ¡Que la jodan a la crisis! Los acojonados, los que tienen algo que perder de verdad son los ricos, los terratenientes, los especuladores y sus testaferros, los políticos parásitos. Arriesgan sus cuellos y sus fortunas. Arriesgan su preeminencia y su prevalencia. Sus montañas de dinero falso no sirven en nuestro mundo. Y no vamos a regalarles nuestro sudor jamás, ni a engordarlos más que para la matanza, como a los cerdos.

El español piensa en las mentiras que le cuentan y anota quién se las cuenta, mientras come pan y tocino y, con la grasa que éste rezuma, afila el cuchillo contra una piedra.

"Tu tiempo llegará, noble filo".

FERNANDO TARRIDA DEL MÁRMOL (2012)

 



Juan Carlos I, forzado a abdicar
por la Usura Internacional, que
impone a Felipe VI, "El Títere"





Juan Carlos I de España está siendo obligado a abdicar en su hijo Felipe por el auténtico poder europeo e internacional, por los acreedores de España, la Sinarquía Financiera Internacional (SFI).

El cerebro de la operación es, en efecto, la Usura Internacional, cuyo objetivo principal es seguir cobrando principal e intereses de sus préstamos a España. No importa que ese dinero no existiera, que fuera un invento creado desde la nada: quieren seguir expoliando a su víctima, que somos todos los españoles.

La posibilidad de que Juan Carlos hubiera agotado mandato hasta su fallecimiento habría dejado abierta la puerta a un proceso constituyente, a la III República y al repudio como Deuda Odiosa del más de un PIB del que el Estado Español hace responsables de su devolución a todos los españoles, deban algo personalmente a un banco o no. Y la deuda necesita decenas de años para pagarse, medio siglo quizás.

Conclusión: como bien apunta el artículo anterior, "desde hace más de un año se conmina al Rey Juan Carlos desde los poderes fácticos a abdicar en alguien más joven cuya presencia garantice la continuidad del Régimen y de los pagos a la Mafia Sionista. Pero él, agarrado al trono como un molusco, nunca ha estado dispuesto a irse más que en un ataúd de madera de cedro, como todos los reyes españoles antes que él. Sabiendo esto, se entiende el acoso mediático y judicial a los que la Casa Real ha estado sometida estos últimos meses. El colofón de esa política de acoso al Rey ha sido la soslayable imputación de la Infanta Cristina en el caso Noos, política en la que participan el CNI filtrando noticias y los medios, El Mundo a la cabeza, revelando amantes como Corina, vicios y corrupciones (lo que antes siempre ocultó a conciencia) y con apoyo concertado de los medios anglo-sionistas, como el New York Times".

En efecto, el juez Castro, al que se ha garantizado impunidad, ha seguido órdenes del Poder para imputar a una Infanta de la Casa Real Española, echándole un valor imnconcebible, cuando sabe que jueces como Gómez de Liaño, Garzón o Silva han perdido la carrera por imputar a otros peces gordos (Polanco, Blesa) por causas infinitamente más graves en cuantía y claras en fundamento jurídico.

No nos equivoquemos. Lo que pretende el Poder de la Sinarquía Financiera Internacional no es derrocar a un rey corrupto, que lo es. Lo que pretende es que el Régimen siga como está, que Felipe VI "el Títere" sea entronizado y que se lo deba a ellos. Que la III República Española no venga nunca.

A EEUU no le interesa la democracia en Europa. Nunca la ha querido desde el fin de la II Guerra Mundial. Por dos razones: Porque ello era contrario y lo sigue siendo a su objetivo de derribo de la URSS y ahora de Rusia; y porque es más fácil entenderse, sobornar, a la oligarquía de jefes de partido que a los pueblos de Europa. En Europa no hay democracia.

Porque para que haya democracia tienen que ocurrir dos cosas:

1. Que haya representación (como exige lo mismo esta web revolucionaria que el demócrata burgués García Trevijano).

2. Que haya independencia de poderes del Estado.

Ambas cosas son imposibles en todos los países donde los partidos están dentro del Estado, forman parte de él, porque son financiados por el propio Estado, como funcionarios del mismo.

Los partidos españoles no son representativos ni de ideologías ni de sus votantes. Sólo se representan a sí mismos y al estado que les paga. A nadie más tienen que rendir cuentas.

Esos partidos, sindicados en el Estado, obedecen al verdadero poder, que es el que financia a tal Estado: La Banca. La SFI o Sinarquía Financiera Internacional. Y los prestamistas quieren cobrar, quieren expoliar y que ha movido los hilos para que la CIA y el CNI, su lacayo español, cambie la figura del Rey antes de que muera, como ya cambiaron la Constitución en septiembre de 2011 para que el pago de la deuda pública fuera prioritaria, por delante de las pensiones, la sanidad o la educación.

Ése es todo el problema. La fragilidad de la salud del Rey, con un cáncer pendiente y un desgaste físico impresionante, empuja a que, aún en vida, siga el ascenso al poder de su hijo, prestando su "prestigio mediático" (esa falsificación que lo muestra como un demócrata encubierto que consintió ser nombrado por Franco como sucesor por el bien del pueblo; o como defensor de la democracia ante el golpe de estado del 23F; o como rey campechano, accesible y algo torpe) al sieso de su hijo. Y cuando abdica, no hace otra cosa que aquello a lo que nos tienen acostumbrados todos los politicastros españoles en cuanto triunfan, lo que hicieron Aznar y Chaves: irse designando al sucesor.

Sabiendo esto, las reclamaciones por la III República no pueden detenerse bajo ningún concepto. Pero las que se estan llevando a cabo son meramente decorativas. La III República no será apoyada por catalanes y vascos, so pretexto de su independentismo. ¿Habrá mayor desvergüenza que la de ERC, un partido republicano de nombre, desentendiéndose del referéndum Monarquía/República porque para ellos sólo es importante la consulta independentista del 9N? ¿Acaso conocen el resultado? ¿Y si el pueblo catalán votara NO a la independencia? Entonces no habría marcha atrás para que ERC reclamara la república.

La politica en España es así de barriobajera. ERC, como el resto de los partidos, es un partido estatal, financiado por el Estado yque, por lo tanto, sólo debe servidumbre al Estado y a quienes lo manejan desde las alturas.

Todos los partidos españoles han salido a cubrir la operación con un manto de silencio sobre las verdaderas causas. El PPSOE va a votar unido la Ley de Abdicación seguramente esta misma semana, porque está preparada ya desde hace tiempo. Y la izquierda va a reclamar la III República sin denunciar el chantaje al Rey. El resto de los partidos minoritarios actúan igual, encubriendo el tour de force. Incluso los partidos nuevos de indignados venidos a más, como Pablo Iglesias, ya diputado europeo. Para él, Europa es lo importante, cumplir con su deber. ¿Europa? ¿La que nos exige a los españoles el pago de 1 billón de euros que no debemos?

Nos la quieren colar. Esto es un órdago de la sinarquía financiera y mediática. Arrugarnos ahora, por pocas probabilidades de triunfo que tengamos, por malo que sea el momento, es un error que resultará irreparable en el futuro.

¡A la calle, que ya es hora de pasearnos a cuerpo y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo!

¡Abajo la servidumbre a los usureros! ¡Viva la III República Española! ¡Viva la Democracia!

XABIER SALABERRI



Decálogo
básico para la supervivencia




Niños jugando con los paquetes del sueldo diario de su papá
Mujer alemana usando el dinero como combustible




En una huída hacia adelante imparable, los bancos centrales de todo el mundo fabrican ahora mismo dinero de manera continua, industrial, para sostener la financiación de sus maquinarias estatales. El Gobierno Federal de los EEUU incrementa su deuda pública a una tasa de 2 billones de dólares anuales. El superabundante dinero fiduciario sólo sostiene su valor artificial porque la inmensa mayoría de los ciudadanos no lo tienen en cantidad suficiente más que para malvivir. Muy pronto el inmenso volumen de dólares que gravita en la cúspide de la pirámide humana, tras la succión por capilaridad de la usura desaforada desde las capas populares a las privilegiadas, caerá sobre todas los estratos de la pirámide humana como una gran lluvia de verde mierda, produciendo la mayor inflación que se recuerda en el mundo desde la del marco alemán que organizó la misma Sinarquía Financiera Internacional tras el saqueo de la crisis del 29 que desencadenó la II Guerra Mundial y mató a cien millones de personas. Cada ser humano, hombre, mujer o niño de toda raza y condición, tocará a un millón de dólares por cabeza. Imagínese el precio de una barra de pan.

Nada cambiará la forma de actuar de los gobiernos. A los estados no les importa el pueblo absolutamente nada. Si se empobrece o si se muere de hambre. A los estados sólo les importa su propia supervivencia, funcionario a funcionario, político a político. Solo quieren que "los mercados" sigan financiándolos. Que el ahorro de la ciudadanía fenezca en el pozo sin fondo de las deudas soberanas.

La gente vive en la inopia, aunque sabe claramente que los políticos no los representan; que los banqueros rigen sobre los políticos; que el dinero de sus impuestos, dedicado antes a beneficios sociales, va al salvamento de los bancos, mientras los gobiernos aplican políticas de austeridad que se resumen en recortar derechos. Pero ignora que la banca y los estados roban el ahorro de la gente mediante la manipulación a la baja de las tasas de interés, lo que les permite la creación de tanto dinero como quieran a interés cero para financiar sus gastos faraónicos, aunque sea a costa de que el ahorro real e incluso los sueldos se deprecien (un dinero a costo cero indica que carece de valor, de modo que todo salario pagado con ese dinero es un timo). Lo peor de todo es que la gente cree que todo se arreglará de una manera o de otra, y que las cosas volverán a ser como antes; piensa que la supervivencia del pueblo está entre los objetivos del Estado, pues suponen que éste necesita a la gente corriente para trabajar, crear riqueza en forma de plusvalías y pagar impuestos. Y se equivocan.

Estos errores hacen que los pocos individuos conscientes de la realidad no podamos contar con el pueblo para acabar con el pútrido sistema financiero-estatalista. Hay que buscar soluciones minoritarias, casi individualistas, para la crisis humanitaria que ya es inminente. Soluciones que afectan tanto al ámbito laboral como al de la familia y al de las relaciones sociales. De un diario como éste no pueden esperarse otras recetas que no sean las basadas en la acracia, en la autogestión, la sostenibilidad y la libre asociación entre humanos. Pero no por mero idealismo, sino porque se trata de las únicas soluciones eficaces. Las desgranamos en diez medidas concretas.

La primera medida es desligarse del sistema basado en el dinero fiduciario. Aunque sea de modo parcial, alternativo. Mientras el dinero funcione, será un modo de intercambio, pero deben implementarse otros ya. Deben anularse las tarjetas de crédito y las cuentas corrientes, excepto aquella en la que se cobre una nómina, cuyo dinero debe retirarse del banco el primer día y tenerlo en casa. Debe abordarse la creación o uso de monedas alternativas y del crédito persona a persona. Y sobre todo, del intercambio libre de bienes y servicios fuera del control del Estado y su injusto sistema impositivo.

La segunda medida es simultanear el trabajo asalariado, que se retribuye con dinero fiduciario, con otro por cuenta propia, preferentemente manual y útil: iniciarse en oficios como albañilería, electricidad, fontanería, agua, gas, etc: o actividades básicas, como la agricultura, la pesca o la ganadería. Cosas con las que pueda uno ganarse la vida pase lo que pase.

La tercera medida es gastar el ahorro de que se disponga en reforzar el punto anterior: comprar herramientas o alquilar un buen pedazo de tierra de cultivo, por ejemplo. No adquirir jamás nada, ningún utensilio o artefacto, que no pueda reparar uno mismo, o pueda aprender a hacerlo, en caso de avería.

La cuarta medida es desobedecer toda ley injusta en lícita objeción de conciencia. Una ley injusta es ilegítima, pues ha sido dictada por los que tienen mucho para mantener y aumentar su fortuna a costa de los que no tienen nada. No es cuestión de enfrentarse a la Ley en las calles, como hacen los colectivos anti-desahucios (lo cual está muy bien, por supuesto). Se trata de saber que, una vez embargado el piso por un banco, en cuanto el secretario del juzgado se va, se puede volver a entrar a él dándole una patada a la puerta, pues ello abre otro proceso legal interminable por la ocupación de un inmueble vacío. Es lo que tienen las leyes injustas: lagunas e incoherencias que las hacen ineficaces ante los que las ponen en duda sin complejos. En caso de colapso monetario, los intereses de las hipotecas se dispararán. Si los salarios no aumentan en la misma proporción, será imposible pagar las cuotas. Si los sueldos crecieran con la inflación, cosa poco probable, el principal de la deuda sería redimible con muy poco esfuerzo relativo para los que para entonces no hubieran sido embargados. Otra ley injusta es la que establece los abusivos precios de los servicios públicos, como la electricidad, el gas o el agua. Pero los contadores son vulnerables. Para los que gustan de pagar lo que consumen, estudios serios demuestran que la vuelta al butano representa gastar la tercera parte que usando gas ciudad. Y que el uso racional de la electricidad puede reducir su consumo a la mitad.

La quinta medida es independizarse del uso de la gasolina tanto como se pueda. Aprender a andar de nuevo, como hacían nuestros abuelos, cuando ello sea posible o a utilizar el transporte público y, sobre todo, la bicicleta: fuerte, barata y fea, para que no resulte un objeto que excite el deseo de los amigos de lo ajeno. Aún no es necesario todo esto, pero vale la pena irse acostumbrando cuanto antes.

La sexta medida es eliminar el uso del teléfono móvil y, en general, de las telecomunicaciones. Tener una tarifa de costo cero si no se consume nada, sin mínimos. Fuera de su uso para el trabajo alternativo, el teléfono móvil no sirve para nada que no sea puramente lúdico, estúpido y fuera de lugar en los tiempos duros que se nos vienen encima (hay una tarifa de teléfono fijo a costo cero si sólo se reciben llamadas, aunque cara si se llama, pensada para ancianos). El hecho es que las empresas no mantienen las infraestructuras y pronto su funcionamiento será errático y deficiente. Internet se quedará colgado un buen día y no funcionará más. Además de que se trata de un sistema orientado al control de la población. Facebook es una trampa para tontos de baba, gente joven o menos joven esclavizada por sus gónadas. El sistema SITEL es un puro medio de espionaje. Y el DNI con RFID, es más propio del seguimiento de animales que del uso en humanos.

La séptima medida es hacerse invisible, fuera del control del Estado. Hoy día puede saberse donde está uno por el GPS de su móvil y qué está haciendo gracias a los controles presenciales RFID y a las tarjetas de crédito; o incluso lo que está diciendo (si es alguien importante) mediante el operativo SITEL. El DNI electrónico debe envolverse en papel de metal o caja de Faraday. El móvil debe mantenerse apagado si no se usa y, en caso de peligro, sin batería. El ordenador debe usarse de manera segura: utilizando Tor para camuflar la IP y obturando la cámara de vídeo.

La octava medida es disponer de armas suficientes para defender uno a su familia si llega el caos total. Las armas son de muy diversa especie. Las únicas controladas por el Estado son las de fuego. Dejo a la imaginación del lector o al inabarcable Internet el averiguar más sobre el asunto, pero existe el aire comprimido capaz de tanta potencia como la pólvora, o las pistolas de clavos para la construcción. Deben mantenerse en perfecto estado siempre, como hace un soldado. Aunque no lleguen a utilizarse nunca. Eso depende sólo de la suerte.

La novena medida es protegerse de las enfermedades contagiosas. El tema es amplio, pero la buena salud derivada del ejercicio es fundamental. Hay algunos medicamentos mágicos que deben acopiarse, como el agua oxigenada o el bicarbonato monosódico, que lo mismo previenen infecciones por heridas cutáneas que enfermedades contagiosas, como la gripe.

Y la décima medida es unirse libremente a tantas asociaciones de personas como sea necesario para mejor resolver los problemas comunes. En grupo puede acometerse una empresa cooperativa, la ocupación de un pueblo abandonado, la educación (o su refuerzo) de la infancia, las reclamaciones, las protestas, las cajas de resistencia, el crédito mutuo y mil cosas más. Lo importante es no afiliarse a una única asociación libre pretendiendo que vaya a resolverlo todo. Eso da lugar a liderazgos y enfrentamientos entre camarillas que tarde o temprano se pagan caros.

Corren tiempos para dudar de todo: del Estado, del capitalismo, de las ideologías partidarias, del sindicalismo (no de todo él, siempre quedarán los anarquistas), del matrimonio (donde esté el amor libre, que se quite el reglado con taxímetro). Debemos dudar incluso de la democracia. Y nos referimos no solamente a la falsa democracia actual, sino a su posible sustituto futuro, pues siempre se tratará de democracia burguesa no asamblearia. No debemos conceder a un rebaño lobotomizado por la televisión el derecho de decidir nuestro destino personal. Cualquier problema complejo, como es el de la supervivencia, debe estudiarse sin prejuicios, partiendo de cero. Pues todo lo que nos han enseñado hasta ahora es mentira. De lo único que no debemos dudar es de la infinita capacidad del ser humano para resolver cualquier problema, si un número suficiente de cerebros realmente interesados en hallar la solución se ponen a ello.

Nadie con dos dedos de frente lo ignora ya: Los consejos de administración de los bancos son asociaciones mafiosas protegidas legalmente por sus estados respectivos y sus parlamentos de delincuentes copados por el bipartidismo organizado. El mundo basado en el dinero, tal y como lo conocemos, está liquidado. Creer que el dinero es un objetivo social, en vez de un medio de intercambio, ya no sirve más. Y no porque ahora mismo sea el dinero escaso, que lo es y mucho. Si ese fuera el problema, acratas.net invitaría a sus lectores a trabajar más duro para conseguir ganar más. No lo hace porque muy pronto el dinero no valdrá nada, provocando la mayor hecatombe que haya sufrido jamás el planeta Tierra. Ya advertimos que, tras el impasse escénico de las elecciones presidenciales norteamericanas de noviembre, la economía real estadounidense sería aspirada por el inmenso agujero negro de su deuda, arrastrando tras de sí a la economía del mundo. Digno de verse, si no fuera letal.

ÁCRATAS



 







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