Democracia Acrática Asamblearia



El diálogo --porque eso fue-- con Antonio García Trevijano resultó positivo, pero nos trajo a la acracia. Aprendimos mucho sobre la democracia. Tanto, que creemos haber superado la democracia representativa con turnismo de bipartido que impera en EEUU y el resto de las democracias representativas, secuestrada, mediante la extorsión de las leyes no escritas, por el Capital Internacional y sus perros informativos.

El problema irresoluto de la corrupción no tiene otra vía de solucionarse que la democracia directa, asamblearia. El capital internacional puede comprar a las cúpulas de los partidos, a todos sus barones, pero no puede corromper a todos los ciudadanos puestos en pie. Los acontecimientos desde el 15M lo demuestran.

Pero la democracia asamblearia, para ser efectiva, debe permitir la participación de todos, el voto de todos hasta para los asuntos menos importantes. Y el ámbito asambleario no puede ser, por lo tanto, a nivel nacional, como pretende Podemos. El símil de la rueda, cuyos radios centrípetos son el PCE/Podemos de Garzón, Iglesias, Errejón, etc., y cuya llanta son las confluencias territoriales gallega, vasca, catalana, valenciana, andaluza, etc., es un modelo válido, surgido de las calles, pero aún no lo bastante eficiente. Sigue habiendo líderes supremos y luchas por el poder.

Por otra parte, siempre quedó en el aire, en la democracia de la República Constitucional trevijanista, el papel de los municipios, meros comparsas del sistema, a pesar de su proximidad al ciudadano.

La conclusión sintética de este colectivo, acratas.net, es sólida y auto-evidente:

I. La base de la democracia acrática es el municipio por dos razones:

1ª. El tamaño de los municipios --o de los barrios en las grandes urbes-- permite la participación informada y democrática de todos sus ciudadanos mediante la asistencia a las asambleas municipales y el voto directo sobre todos los asuntos, incluidas las leyes de ámbito estatal.

2ª. El interés de los ciudadanos en las cuestiones de su municipio es claro, potente. Las cuestiones políticas municipales afectan a todos los ciudadanos del municipio en lo más próximo, que es su vida cotidiana.

II. La República Acrática constituye un Estado desde la periferia municipal mediante las leyes de hierro de la democracia pura:

1º. El Congreso --única cámara de representación estatal-- se constituye mediante diputados provenientes de los municipios.

2º. El voto de todo diputado en el Congreso está ligado por el Mandato Imperativo de lo decidido en su Asamblea Municipal. El incumplimiento implica el cese inmediato.

3º. El peso del voto de cada diputado es el del número de ciudadanos con derecho a voto de su municipio.

4º. Lo decidido por el Congreso será de aplicación en todos y cada uno de los municipios de España.

5º. Los asuntos a votar en el Congreso sólo pueden ser de interés general: derechos comunes, banca central/moneda, leyes fundamentales, defensa, relaciones exteriores.

6º. Todo municipio recaudará sus impuestos y estará sujeto al sistema de cupo como contribución territorial al Estado. La Caja Común Española redistribuirá los ingresos de forma equitativa para garantizar las pensiones y los derechos fundamentales de todos los españoles.

7º. Las comunidades autónomas nacionalistas deben suprimirse, son un tapón a la autonomía municipal, servidores del Sistema Monarco-Liberal.

III. Otros asuntos también muy importantes, como impuestos locales, enseñanza, sanidad, servicios sociales, mancomunidades, dependerán de cada municipio, aunque con programas de mínimos garantizados por ley.

Tras resolver el problema de la divergencia de tamaño y población de cada municipio mediante mancomunidades de los pequeños y la división de los grandes por razones de diferenciación, hay que tomar medidas para combatir las amenazas capitalistas internacionales en el territorio nacional.

1. La moneda española será exclusiva del territorio español.

2. La banca privada y los movimientos de capitales extranjeros quedarán prohibidos, pues todo lo corrompen.

3. La iniciativa privada local no podrá recurrir más que a la financiación municipal, que dispondrá de una sucursal del Banco Central. Las iniciativas de gran envergadura para grandes proyectos vertebradores se financiarán directamente en el Banco Central.

Como resulta evidente, no puede imponerse la República Acrática por la fuerza. El balance actual obliga a ello. Pero, desde este momento y en adelante:

1. La política de la ciudadanía debe tener como modelo el asambleario en el ámbito municipal. Las asambleas deben procurar tener el peso suficiente como para poder elegir consistorios, dentro de la Ley actual.

2. Los núcleos y agregaciones municipales que puedan, deben forzar la elección de diputados afines a la República Acrática.

3. La política asamblearia se basará en la ética incorruptible, desalojando de inmediato de sus cargos a cualquier elemento podrido.

Sabemos que hay cientos de asuntos más. ¿Debe estar armada la ciudadanía para defender sus derechos? ¿La libertad deseable incluye la de explotar a tus semejantes? ¿Debe haber una lengua común en toda España, apoyando que la lengua oficial de cada municipio sea la que todos decidan?

Se trata de un proyecto que requiere el trabajo de años. Quizás de generaciones. Pero es tan justo, participativo y eficiente que se auto-impondrá por la fuerza de los hechos y el amparo de la lógica. Para imponerlo basta con actuar siempre teniendo la república Asamblearia Acrática como modelo. Y no hacer nunca nada que vaya en contra de su futuro. Hacer política personalmente cada día. Y nunca actuar contra la Idea, no traicionarla por ser posibilista. Luchar por ser libre y que lo sean los demás. Con eso basta.

Salud y acracia.


ÁCRATAS




El bipartidismo ha muerto



Señoras y señores diputados, ¿conocen ustedes cuál es la reacción instintiva de un organismo vivo cuando se siente amenazado? Su reacción es el repliegue, la retracción, hace de su cuerpo un ovillo y espera tiempos mejores. Eso es exactamente lo que está haciendo el régimen del 78, que muchos de ustedes representan hoy aquí. Durante cuatro décadas la maquinaria del bipartidismo, del turnismo heredado de la primera restauración borbónica, funcionó sin grandes obstáculos, pero en este momento el organismo único que constituyen los poderes económicos, mediáticos y políticos del Estado español empieza a plegarse sobre sí como una ameba a la que se le pincha con una aguja, y lo están haciendo por miedo a la democracia. Porque no es más que democracia el hecho de que los que antes no contaban con altavoces lo suficientemente potentes para que se les tuviese en cuenta, hoy sí se vean representados aquí y dispongan de ese altavoz.

Usted, señor Rajoy, será investido como resultado de un golpe parlamentario a raíz de la intervención de un partido político, cocinado a fuego lento durante diez interminables meses para anular los resultados del 20 de diciembre, los resultados de unas elecciones en las que la mayoría del electorado votó a favor de la regeneración ética, de las políticas de bienestar social y de los derechos de los pueblos como sujetos políticos. No había ningún bloqueo institucional, no había bloqueo. Lo único que pasó aquí es que se puso fin al turnismo de los partidos del régimen y que se abrió un escenario de alternativa de Gobierno, de izquierda plural y con reconocimiento a la plurinacionalidad del Estado. Pero eso para ustedes era intolerable porque para los intereses de los poderes que ustedes sirven, los intereses antitéticos a los de la ciudadanía del común, eso era insoportable. Así que maniobraron para provocar la situación en la que estamos. La situación es: el partido único como síntesis del fallecimiento del bipartidismo. El miedo de ustedes tuvo su primera manifestación en 2011, cuando en el 15-M se llenaron las plazas bajo el grito de ‘Democracia real’.

Así que este partido único que componen ustedes hizo tres grandes jugadas: la primera consistió en promover de inmediato la sucesión en la jefatura del Estado; la segunda de esas grandes jugadas fue la reforma constitucional del artículo 135, para dar amparo legal a las exigencias de la troika, y la tercera de esas jugadas, el último espasmo de la ameba, ocurrió recientemente en la sede del Partido Socialista, en Ferraz, donde se demostró que para dar un golpe palaciego hoy en día resulta más fácil organizar la retirada forzosa de un dirigente político que introducir a un señor con bigote y tricornio en el Congreso. (Aplausos).

El movimiento democrático, que no se encuentra cómodo en este corsé del 78 tiene, como es lógico en un Estado plurinacional como el español, diferentes expresiones en los distintos sujetos políticos, sujetos con dinámicas sociopolíticas diferentes, como en Galicia. El primer síntoma en Galicia de esta nueva respuesta ciudadana lo vivimos en 2003. Ese año la ciudadanía gallega percibió con nitidez que el Estado no estaba allí para socorrerla el día en que el Prestige arruinó nuestras costas. ¿Se acuerda usted señor Rajoy, verdad, de los hilillos, como los de la corrupción? Una ciudadanía viva que a lo largo de estos años protagonizó manifestaciones históricas en defensa de la sanidad pública, de la educación contra la Lomce, en defensa del sector lácteo, del sector pesquero y del naval y que tiene como traslación política que, ante el partido único, En Marea sea hoy quien lidere ya la oposición en Galicia y quien haga frente desde los concellos a las políticas de austericidio.

Voy acabando ya. Nos encontramos ahora con un Partido Socialista que abdicó de su papel de oposición para evidenciarse como integrante de pleno derecho de ese partido único y de un previsible próximo Gobierno que va a volver a aplicar sumisamente los recortes ordenados por la Unión Europea, que impedirá a los pueblos del Estado que puedan decidir soberanamente y que tratará de prepararnos el nuevo plazo precocinado del consenso de las élites. Ese es el menú que nos trajo ayer Rajoy y que va a cumplir este partido único. Pero esta vez, señores y señoras diputados, existe una gran diferencia con los años setenta, en esta ocasión no podrán contar con la oposición claramente depositada en En Marea y en las fuerzas del cambio para legitimar este golpe de régimen. No contarán con nuestro apoyo. La demanda de democracia real ha llegado para quedarse y tengan por seguro que En Marea hará una oposición contundente y que traerá a esta Cámara la alternativa que demanda la ciudadanía.

Muchas gracias. (Aplausos).

ALEXANDRA FERNÁNDEZ
Portavoz parlamentaria de En Marea
Congreso de los Diputados
Sesión de Investidura 27 de octubre de 2016



Artículos anteriores

Clásicos más leídos de todos los tiempos