Decálogo
acrático para la supervivencia


"No hay bandera lo bastante grande que tape la vergüenza de asesinar a gente inocente"
Desahucios por trimestres desde principio de la crisis

Mujer alemana usando el dinero como combustible



En una huída hacia adelante imparable, los bancos centrales de todo el mundo fabrican ahora mismo dinero de manera continua, industrial, para sostener la financiación de sus maquinarias estatales. Expertos que vaticinaron la crisis de 1929 avisan de una recesión planetaria para 2015 tan grave como aquella o más. El Gobierno Federal de los EEUU incrementa su deuda pública a una tasa de 2 billones de dólares anuales, buena parte de los cuales destina a la guerra. Putin acaba de abandonar la cumbre del G20 en Australia, advirtiendo que EEUU es el causante de los problemas mundiales y no parte de la solución de los mismos. Los estados se afanan por comprar cuanto oro pueden. El superabundante dinero fiduciario sólo sostiene su valor artificial porque la inmensa mayoría de los ciudadanos no lo tienen en cantidad suficiente más que para malvivir. Muy pronto el inmenso volumen de dólares que gravita en la cúspide de la pirámide humana, tras la succión por capilaridad de la usura desaforada desde las capas populares a las privilegiadas, caerá sobre todas los estratos de la pirámide humana como una gran lluvia verde, produciendo la mayor inflación que se recuerda en el mundo desde la del marco alemán (que organizó la misma Sinarquía Financiera Internacional tras el saqueo de la crisis del 29 y que desencadenó la II Guerra Mundial y mató a cien millones de personas). Cada ser humano, hombre, mujer o niño de toda raza y condición, tocará a un millón de dólares por cabeza. Imagínese el precio de una barra de pan.

Nada cambiará la forma de actuar de los gobiernos. A los estados no les importa el pueblo absolutamente nada. Si se empobrece o si se muere de hambre. A los estados sólo les importa su propia supervivencia, funcionario a funcionario, político a político. Solo quieren que "los mercados" sigan financiándolos. Que el ahorro de la ciudadanía fenezca en el pozo sin fondo de las deudas soberanas.

La gente vive en la inopia, aunque sabe claramente que los políticos no los representan; que los banqueros rigen sobre los políticos; que el dinero de sus impuestos, dedicado antes a beneficios sociales, va al salvamento de los bancos, mientras los gobiernos aplican políticas de austeridad que se resumen en recortar derechos. Pero ignora que la banca y los estados roban el ahorro de la gente mediante la manipulación a la baja de las tasas de interés, lo que les permite la creación de tanto dinero como quieran a interés cero para financiar sus gastos faraónicos, aunque sea a costa de que el ahorro real e incluso los sueldos se deprecien (un dinero a costo cero indica que carece de valor, de modo que todo salario pagado con ese dinero es un timo). Lo peor de todo es que la gente cree que todo se arreglará de una manera o de otra, y que las cosas volverán a ser como antes; piensa que la supervivencia del pueblo está entre los objetivos del Estado, pues suponen que éste necesita a la gente corriente para trabajar, crear riqueza en forma de plusvalías y pagar impuestos. Y se equivocan.

Estos errores hacen que los pocos individuos conscientes de la realidad no podamos contar con el pueblo para acabar con el pútrido sistema financiero-estatalista. Hay que buscar soluciones minoritarias, casi individualistas, para la crisis humanitaria que ya es inminente. Soluciones que afectan tanto al ámbito laboral como al de la familia y al de las relaciones sociales. De un diario como éste no pueden esperarse otras recetas que no sean las basadas en la acracia, en la autogestión, la sostenibilidad y la libre asociación entre humanos. Pero no por mero idealismo, sino porque se trata de las únicas soluciones eficaces. Las desgranamos en diez medidas concretas.

La primera medida es desligarse en lo posible del sistema basado en el dinero fiduciario. Aunque sea de modo parcial, alternativo. Mientras el dinero funcione, será un modo de intercambio, pero deben implementarse otros ya. Deben anularse las tarjetas de crédito y las cuentas corrientes, excepto aquella en la que se cobre una nómina, cuyo dinero debe retirarse del banco el primer día y tenerlo en casa. Debe abordarse la creación o uso de monedas alternativas y del crédito persona a persona. Y sobre todo, del intercambio libre de bienes y servicios fuera del control del Estado y su injusto sistema impositivo.

La segunda medida es simultanear el trabajo asalariado, que se retribuye con dinero fiduciario, con otro por cuenta propia, preferentemente manual y útil: iniciarse en oficios como albañilería, electricidad, fontanería, agua, gas, etc: o actividades básicas, como la agricultura, la pesca o la ganadería. Cosas con las que pueda uno ganarse la vida pase lo que pase.

La tercera medida es gastar el ahorro de que se disponga en reforzar el punto anterior: comprar herramientas o alquilar un buen pedazo de tierra de cultivo, por ejemplo. No adquirir jamás nada, ningún utensilio o artefacto, que no pueda reparar uno mismo, o pueda aprender a hacerlo, en caso de avería.

La cuarta medida es desobedecer toda ley injusta en lícita objeción de conciencia. Sin que te pillen, claro. Una ley injusta es ilegítima, pues ha sido dictada por los que tienen mucho para mantener y aumentar su fortuna a costa de los que no tienen nada. No es cuestión de enfrentarse a la Ley en las calles, como hacen los colectivos anti-desahucios (lo cual está muy bien, por supuesto). Se trata de saber que, una vez embargado el piso por un banco, en cuanto el secretario del juzgado se va, se puede volver a entrar a él dándole una patada a la puerta, pues ello abre otro proceso legal interminable por la ocupación de un inmueble vacío. Es lo que tienen las leyes injustas: lagunas e incoherencias que las hacen ineficaces ante los que las ponen en duda sin complejos. En caso de colapso monetario, los intereses de las hipotecas se dispararán. Si los salarios no aumentan en la misma proporción, será imposible pagar las cuotas. Si los sueldos crecieran con la inflación, cosa poco probable, el principal de la deuda sería redimible con muy poco esfuerzo relativo para los que para entonces no hubieran sido embargados. Otra ley injusta es la que establece los abusivos precios de los servicios públicos, como la electricidad, el gas o el agua. Pero los contadores son vulnerables. Para los que gustan de pagar lo que consumen, estudios serios demuestran que la vuelta al butano representa gastar la tercera parte que usando gas ciudad. Y que el uso racional de la electricidad puede reducir su consumo a la mitad.

La quinta medida es independizarse del uso de la gasolina tanto como se pueda. Aprender a andar de nuevo, como hacían nuestros abuelos, cuando ello sea posible o a utilizar el transporte público y, sobre todo, la bicicleta: fuerte, barata y fea, para que no resulte un objeto que excite el deseo de los amigos de lo ajeno. Aún no es necesario todo esto, pero vale la pena irse acostumbrando cuanto antes.

La sexta medida es eliminar el uso del teléfono móvil y, en general, de las telecomunicaciones. Tener una tarifa de costo cero si no se consume nada, sin mínimos. Fuera de su uso para el trabajo alternativo, el teléfono móvil no sirve para nada que no sea puramente lúdico, estúpido y fuera de lugar en los tiempos duros que se nos vienen encima (hay una tarifa de teléfono fijo a costo cero si sólo se reciben llamadas, aunque cara si se llama, pensada para ancianos). El hecho es que las empresas no mantienen las infraestructuras y pronto su funcionamiento será errático y deficiente. Si le interesa al poder, Internet se quedará colgado un buen día y no funcionará más. Además de que se trata de un sistema orientado al control de la población. Facebook es una trampa para tontos de baba, gente joven o menos joven esclavizada por sus hormonas. El sistema SITEL es un puro medio de espionaje. Y el DNI con RFID, es más propio del seguimiento de animales que del uso en humanos.

La séptima medida es hacerse invisible, fuera del control del Estado. Hoy día puede saberse donde está uno por el GPS de su móvil y qué está haciendo gracias a los controles presenciales RFID y a las tarjetas de crédito; o incluso lo que está diciendo (si es alguien importante) mediante el operativo SITEL. El móvil debe mantenerse apagado si no se usa y, en caso de peligro, sin batería o envuelto en papel de aluminio o caja de Faraday. El ordenador debe usarse de manera segura: utilizando Tor para camuflar la IP y obturando la cámara de vídeo.

La octava medida es disponer de armas suficientes para defender uno a su familia por si llega el caos total. Las armas son de muy diversa especie. Las únicas controladas por el Estado son las de fuego. Dejo a la imaginación del lector o al inabarcable Internet el averiguar más sobre el asunto.

La novena medida es protegerse de las enfermedades contagiosas. El tema es amplio, pero la buena salud derivada del ejercicio es fundamental. Hay algunos medicamentos que deben acopiarse, como el agua oxigenada, el bicarbonato monosódico o el dióxido de cloro, que lo mismo previenen infecciones por heridas cutáneas que enfermedades contagiosas, como la gripe y sus derivados para la guerra bacteriológica, cada día más letales y sofisticados.

Y la décima medida es unirse libremente a tantas asociaciones de personas como sea necesario para mejor resolver los problemas comunes. No confíes en Internet para relacionarte, pues está controlado. Hazlo en persona, En grupo puede acometerse una empresa cooperativa, la ocupación de un pueblo abandonado, la educación (o su refuerzo) de la infancia, las reclamaciones, las protestas, las cajas de resistencia, el crédito mutuo y mil cosas más. Lo importante es no afiliarse a una única asociación libre pretendiendo que vaya a resolverlo todo. Eso da lugar a liderazgos y enfrentamientos entre camarillas que tarde o temprano se pagan caros.

Corren tiempos para dudar de todo: del Estado, del capitalismo, de las ideologías partidarias, del sindicalismo (no de todo él, siempre quedarán los anarquistas), del matrimonio (donde esté el amor libre, que se quite el reglado). Debemos dudar incluso de la democracia. Y nos referimos no solamente a la falsa democracia actual, sino a su posible sustituto futuro, pues siempre se tratará de democracia burguesa no asamblearia. No debemos conceder a un rebaño lobotomizado por la televisión el derecho de decidir nuestro destino personal. Cualquier problema complejo, como es el de la supervivencia, debe estudiarse sin prejuicios, partiendo de cero. Pues todo lo que nos han enseñado hasta ahora es mentira. De lo único que no debemos dudar es de la infinita capacidad del ser humano para resolver cualquier problema, si un número suficiente de cerebros realmente interesados en hallar la solución se ponen a ello.

Nadie con dos dedos de frente lo ignora ya: Los consejos de administración de los bancos son asociaciones mafiosas protegidas legalmente por sus estados respectivos y sus parlamentos de delincuentes copados por el bipartidismo organizado. El mundo basado en el dinero, tal y como lo conocemos, está liquidado, pero morirá matando. Creer que el dinero es un objetivo social, en vez de un medio de intercambio, ya no sirve más. Y no porque ahora mismo sea el dinero escaso, que lo es y mucho. Si ese fuera el problema, quizás acratas.net invitaría a sus lectores a trabajar más duro para conseguir ganar más. No lo hace porque muy pronto el dinero no valdrá nada, provocando la mayor hecatombe que haya sufrido jamás el planeta Tierra. Os advertimos de que el Pentágono ha tomado el poder en EEUU desde primeros de siglo. Sin la guerra permanente, la economía real estadounidense sería aspirada por el inmenso agujero negro de su deuda, arrastrando tras de sí a la economía del mundo. Digno de verse, si no fuera letal.

ÁCRATAS



La corrupción
y cómo combatirla con realismo



El proceso de realizar en lo terreno cualquier ideal se llama corrupción. Todos los actos son hijos de la corrupción; lo único incorruptible es lo irreal(1). La corrupción es imparable, pues es consecuencia de la entropía creciente universal. El rechazo de la corrupción se denomina inocencia y su manifestación es el inconformismo. Las formas más evidentes de corrupción son la enfermedad y la muerte. Menos evidentes, aunque causa frecuente de las anteriores, son la fuerza bruta y el dinero, las dos maneras de nombrar el poder.

El capital es corrupto por naturaleza y corrompe cuanto toca; el dinero compra las más férreas voluntades. El poderoso de vara de mando o sable es siempre sobornado por el capital para que prevarique en su beneficio. De hecho, todo humano que tiene poder sobre otros se corrompe: desde el Rey al último funcionario, cada uno por un precio en proporción al poder que acumula.

Toda forma de poder procede del engaño o del robo; todo poder deviene estafa, está condenado a defraudar al final. Por lo tanto, el enemigo es siempre el poderoso. El corolario es que no contribuyamos a establecer poderes; no edifiquemos con nuestro apoyo césares ni cúpulas. Nadie nos salvará a cambio de oír sus mítines y echar su papeleta en una urna; sólo nosotros mismos, con mucho esfuerzo personal. En estos tiempos en que los poderes político y económico, hermanos siameses, se derrumban ante nuestros ojos, no hay que olvidar la lección aprendida. No deleguemos, no edifiquemos nuevos poderes que sustituyan a los rotos. No hay líderes idealistas, pues todo líder es práctico, factor de hechos, acumulador de poder y, por lo tanto, corrupto.

La corrupción jamás se detiene. El único modo de ralentizarla es, en lo personal, la independencia económica; y, en lo colectivo, el régimen asambleario puro, sin delegaciones ni representaciones de ninguna clase. Y la peor forma de integrarse a la corrupción es lo contrario: el trabajo asalariado y el rechazo a conocer a tus semejantes.

No hay poder menos corruptible que el egoísta, el poder de uno sobre sí mismo y su familia, pues se fundamenta en el más puro y sano deseo de prevalecer. Constrúyete a ti mismo, endurece tu cuerpo, fortalece tu espíritu, pierde todo miedo. Colabora en pie de igualdad con quienes tienen exactamente tus mismos problemas. Sólo así conocerás el altruismo y el mutualismo, que se distinguen de la caridad porque son elaboradas formas de sano egoísmo. Recuerda que, al final, tú lo eres todo. La asamblea es una forma de cooperación que debe multiplicar más que sumar. Así que cuidado, que toda gerundiada tiene sus oyentes (2), y no hay más útil corrupción que la del rebaño. Si la asamblea te exige sacrificios mayores de los que realizas luchando tú solo, alguien trata de parasitar tu poder. Dilo en voz alta. Y si no te escuchan, debes irte. Ninguna asamblea puede obligarte a nada, pues la acracia no es coacción, sino libre asunción de criterios colectivos, tras el debate y el voto.

No te corrompas, jamás cedas tu poder, porque la peor de las corrupciones es la que se produce en tu interior, cuando prestas tu energía irracionalmente a otro. Nunca te la devolverá. Y te costará una nueva decepción y el esfuerzo de reconstruirte, si es que aún puedes. Recuerda que la vida es una lucha permanente contra la muerte y contra la creciente podredumbre que la precede. En esta lucha te va la vida. Lucha, pues, a muerte.

Saludos desde el tonel.

DIÓGENES SINÓPTICO


(1) y (2) Palabras más o menos exactas del becario Braulio.

Lo que debiera hacer y no hará
Podemos


Pablo Iglesias vestido exactamente como Isidoro, de Presidente

La noticia es desoladora: Podemos no concurrirá a las elecciones municipales que se celebrarán el 24 de mayo de 2015. Es la consecuencia de una maquinación y el principio de una gran decepción.

Todo empezó el 15 de mayo de 2011, cuando miles de personas acudieron de manera espontánea a la Puerta del Sol de Madrid y decidieron permanecer allí por un claro motivo: Estaban indignados con la actuación del Gobierno de entonces y con el sistema partitocrático que, decían, no los representaba. La acampada de Sol se mantuvo durante mucho tiempo, mientras se iniciaba un proceso asambleario de intercambio de opiniones. Pronto los partidos de izquierda corrieron a la plaza para convertir lo que era una expectativa de cambio de paradigma político (de representativo a asambleario) en una mera retahíla de peticiones de "mejoras sociales". Todo por la pasta. Nada extraño, pues se trata de partidos traidores al pueblo desde siempre. De ahí salió el DRY, un partido al uso más que desvirtuó el mensaje y convirtó el movimiento 15M en nada.

Pero lo sembrado dio sus frutos. Más adelante, un nuevo fenómeno asambleario surgió de las cenizas del movimiento 15M (aunque hay que decir que ninguno de sus líderes anduvo por Sol durante los acontecimientos de mayo de 2011): se trataba de Podemos que, entre gritos de "no nos representan" y de "el pueblo unido jamás será vencido", irrumpió en el panorama electoral europeo consiguiendo 5 escaños y 1.250.000 votos. Desde entonces, Podemos ha ido creciendo en intención de voto. Ayer mismo, el CIS reconocía que era el primer partido en intención directa de voto, por delante del PSOE y del PP.

Pues bien. ¿Y dónde está el problema? --os preguntaréis. "Si no se sienten preparados para concurrir a las elecciones municipales..." Pero es que esa no es la verdadera razón de su dejación y abandono electoral. Pues si han estado preparados para concurrir a las Europeas y lo van a estar para las Autonómicas y Generales de diciembre de 2015, ¿cómo no van a estar listos para presentarse a las municipales? El asunto es muy otro.

En efecto, la presencia de Podemos en las municipales es potencialmente muy peligrosa para el statu-quo. Podemos es hijo del asamblearismo original del movimiento 15M y sigue el eslogan "¡Poder popular!" Eso implica la creación de asambleas locales para la elección de candidatos. Y el problema es ¿por qué habrían de disolverse esas asambleas locales tras las elecciones? ¿Por qué no iban a seguir vivas, dirigiendo democráticamente las decisiones de los plenos municipales y de sus alcaldes? ¿Con qué fuerza moral podrían las fuerzas electas silenciar a las asambleas o exigir su disolución?

Ese cambio de paradigma, de representativo a asambleario, que podría causar un efecto cualitativo, además de cuantitativo, en las siguientes elecciones Generales, es intolerable para el poder fáctico, real, en España: militares, banqueros, industriales, políticos, terratenientes, autoridades eclesiásticas. De modo que "por orden de la superioridad", Podemos no irá a las Municipales. Más claro, agua. ¡Ya irá a las siguientes!, cuando el asamblearismo pase a la historia como el providencial movimiento popular que produjo el cambio y se disolvió voluntariamente después, cuando comprendió que ya no era necesario.

Lo único que el pueblo puede esperar de Podemos son algunas medidas populistas y muchas, muchas decepciones. Porque Pablo Iglesias es el nuevo Isidoro, tan apoyado por las televisiones y resto de los medios (hablando bien o mal, pero hablando sin parar de él, mientras los casos de corrupción de todos los partidos de "la casta" se airean por fin), tal como lo fue en su día el desconocido Felipe González para auparlo al poder en 1982. También Isidoro generaba inquietud en las derechas. Pero después destruyó las empresas públicas y privatizó todas las rentables, además de ocupar las cajas de ahorros al grito de "lo común es público, y, por lo tanto, es mío y lo expoliaremos cuando nos salga de los cojones".

En fin, en acratas.net ni siquiera lo lamentamos, porque la llegada de Podemos al poder acabará por derruir la esperanza del pueblo español de que le devolvieran el estado del bienestar y, así de paso, le regalaran la verdadera democracia sin esfuerzo, sin más que ver algunos programas en la tele y de echar una papeleta en las urnas de la monarquía partitocrática. La Libertad no se consigue así, sino con mucho esfuerzo y renunciando a muchas cosas. En palabras de la luchadora anarquista Soledad Gustavo, "las revoluciones no son obras del estómago, sino hijas del pensamiento".

ÁCRATAS


NOTA:
Ha llegado quizás el momento de que la acracia se moje en los municipios.

Aún hay hoy día concejos abiertos municipales. La Constitución del 78 los tolera para aldeas con menos de 100 habitantes y aquellas poblaciones que tradicionalmente cuenten con este singular régimen de gobierno y administración. Pero las tradiciones se hacen. Nada impide que los habitantes de una población decidan la creación de asambleas. Nada. Y que hagan saber a todos los candidatos a representantes del pueblo como concejales que, si no se someten a la asamblea, no les votará nadie. Así de fácil el pueblo toma el poder. Si quiere. Claro que los partidos se opondrían. Claro que se opondrían los ricos y poderosos, industriales, grandes terratenientes. Pero el sistema democrático necesita los votos de los ciudadanos. De manera que un solo partido que se sometiera al control de la asamblea obtendría la mayoría de concejales y la alcaldía. Ante esa situación, casi todos los partidos acabarían por acatar las decisiones del pueblo.

Todo esto debe ser discutido en cuanto a dificultades y oportunidades.

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