¡Usemos Bitcoin!
Aprende a manejar fácilmente
la moneda ácrata internacional
(Manual completo)



La liberación empieza por protegerse de los parásitos. Así que en acratas.net te vamos a enseñar, paso a paso, cómo moverte en el mundo de Bitcoin. Nos da igual si es para para rebelarte contra el poder bancario mundial, para no pagar impuestos o para especular (la evolución de Bitcoin puede ser meteórica, como hasta ahora). Tú sabrás, que para eso eres libre. Si no te gusta la idea, pues sáltate este artículo y punto.

Ahora, a mediados de junio de 2013, puede ser un buen momento para entrar. Los banqueros internacionales están perplejos ante la potencia de Bitcoin y EEUU ha lanzado una campaña de amedrentamiento sobre los ciudadanos norteamericanos para que no usen Bitcoin. ¿Consecuencia? Que el precio de Bitcoin es ahora el que debiera ser, sin factores especulativos. Pues vale: ¡Compremos barato!

Así que vamos al asunto. Mucha gente no se ha iniciado en Bitcoin porque el proceso les parece complicado. Pero no lo es. Y las ventajas luego compensan el esfuerzo.

El primer paso es abrirse una cuenta operativa que permita hacer transacciones, comprar y vender bitcoins. Vamos a ayudarte a abrirla en Mt.Gox.com. ¿Por qué en Mt.Gox? Porque maneja el 80% de las transacciones mundiales y es el sitio más seguro, con cuentas en todo el mundo. Todas las pantallas que verás a continuación pueden agrandarse pulsando encima.

Primer paso: Entra en mtgox.com y verás esta pantalla:


Comprueba en el navegador que estás dentro del servidor seguro de MtGox.com: En letras verdes dirá MtGox Co. Ltd. (JP) y detrás https://mtgox.com. ¿Es así? Perfecto. Sigamos.

Pulsa sobre el botón verde que dice SIGN UP NOW. Te aparece la página de "CREATE AN ACCOUNT", como ésta:


Aquí te va a pedir solamente:

USERNAME: (nombre de usuario) o apodo para trabajar (no pongas tu nombre como apodo, no hace falta... En vez de "ejemplo", llámate algo así como TQG67d$5 y apúntatelo bien en una libreta, de momento). La gracia de Bitcoin es que todo va a funcionar como si tuvieras una cuenta en Suiza. Así que no le des pistas al vampiro Montoro.

PASSWORD: (clave de acceso a tu cuenta). Sé generoso. Pon una clave que sea una combinación aleatoria de por lo menos 25 letras mayúsculas, minúsculas y números. Nada del nombre de tu hija pequeña ni una fecha de nacimiento. Pon letras y números hasta que la clave te diga que es STRONG. Y apúntatelo en la libreta. Si quieres un generador de claves seguras los hay en Internet.

CONFIRM PASSWORD: Es la primera ocasión para comprobar si lo tienes bien apuntado en tu libreta. Teclea cuidadosamente. No copies y pegues.

E-MAIL: Pon aquí tu e-mail donde recibirás la confirmación de cuenta. Es importante que sea verdadero, pues habrás de entrar en él para activar tu cuenta de Bitcoin.

CURRENCY: Elige EUR (euros), porque es lo que transferirás luego.

Chequea el cuadradillo que dice "I have read, understood and agree to the terms of service" y pulsa el botón verde inferior que dice SUBMIT.

Te aparecerá esta otra pantalla:


Aquí te piden tu nombre de usuario y una clave de activación que habrás recibido como mensaje de Mt.Gox en tu e-mail. Escribe ambas cosas y pulsa SUBMIT, abajo. También puede hacerse de otra manera, pulsando un enlace de activación que tendrás en el mismo mensaje e-mail. Da igual. El resultado debe ser éste:


Arriba te dice "Your account has been activated...".

Ya tienes una cuenta en Mt.Gox que te permite enviar y recibir bitcoins sin que se entere nadie. ¿Qué te ha costado hasta ahora? Nada.

Pero te hace falta poder comprar bitcoins desde euros y viceversa. Para eso tienes que VERIFICAR esta cuenta relacionándola con una persona real que es la que hará esas operaciones. Estos datos no aparecen en ninguna parte en las transacciones. Son absolutamente opacas a las haciendas del mundo entero, y bien que les jode.

Segundo paso: Verificar la cuenta. Ahí te va a pedir tus datos y dos cosas: una fotocopia del DNI y una fotocopia de cualquier servicio, por ejemplo, la última factura de tu móvil. Quieren saber que existes, que eres una persona. Y esos datos que les das deben coincidir con los del usuario que envíe dinero real a la cuenta. Así que, antes de nada, coge tu móvil y haz dos fotos: una, de la cara delantera de tu DNI. Otra, de una factura de teléfono, luz o gas de tu domicilio. Guarda las fotos en tu ordenador, que las vas a necesitar enseguida.

Pulsa el botón Next. Te aparece esta pantalla:


Rellena el formulario con tus datos reales. Te estás abriendo una cuenta en un banco. Todos estos datos son tan seguros que no los obtendría Hacienda ni con un batallòn de geos.

Una vez relleno todo, pulsa Next. Aparecen tus datos y te pide que los confirmes:


Si todo es correcto, pulsa "Save". Si no, "Modify", y te irás a la pantalla anterior.

La siguiente pantalla es ésta:


Selecciona abajo ID. CARD y escribe tu número de DNI. Y selecciona el archivo donde lo guardaste cuando le hiciste la foto (Choose file), que debe ser nítida y en color. Sigue adelante (Next).

La siguiente pantalla es lo mismo, pero para el documento de servicios de tu domicilio. Te vale hasta la factura del móvil, con tal de que lleve tu nombre y tu domicilio.



Pulsa abajo "Choose file" y selecciona el archivo donde lo guardaste la factura cuando le hiciste la foto, que debe ser nítida y en color. Sigue adelante (Next).

Tu cuenta ha sido verificada. Aunque tardará un par de días en ser operativa porque hay unas 25000 nuevas cuentas diarias y son personas como tú y como yo las que comprobarán que el DNI se vea bien y que la factura corresponda al domicilio. Y siempre que intervienen las personas, se toman su tiempo.

Aprovecha ese tiempo para entrar y salir varias veces de tu cuenta. Así compruebas que todo funciona y en cuanto haya sido verificada, lo sabrás. Fisgonea en todas las pantallas y juega con todas las posibilidades. No te preocupes, porque no hará ni una transacción si no puede. Y no puede porque no tienes nada en la cuenta. Lo único que no debes intentar todavía es mandar fondos en euros a tu cuenta Bitcoin. Eso lo estudiaremos en la segunda entrega de esta serie, cuando tu cuenta haya sido verificada.

Decide dónde guardarás los dos datos básicos de tu cuenta, el USERNAME y el PASSWORD. Debes hacerlo en dos o tres sitios distintos. Apunta a lápiz en la base de un cajón tu nombre de usuario y en otro tu clave de acceso. O en las páginas de un libro al que le tengas aprecio. Pon esos dos datos en un archivo de texto y guárdalo en una carpeta encriptada cuya clave de acceso, más sencilla que el password de Bitcoin, sólo sepas tú. Esas tres cosas estarían bien. El caso es que puedas recuperar esos datos y que los demás no puedan, hackers incluidos.

Cuanto esté verificada la cuenta, podrás convertir euros en bitcoins y viceversa. De momento, llega hasta aquí, que no te cuesta ni un céntimo. Y es como haber puesto los pies en otro planeta.


Tercer paso: Ahora viene el cómo transferir euros desde tu cuenta corriente a tu nueva cuenta en Mt.Gox. Pulsa a la izquierda FUNDING OPTIONS. De entre las opciones que te aparecen, escoge "Euro Bank Transfer":



Si vas al final de la página verás que te da la información de la cuenta de Mt.Gox a la que debes transferir dinero en euros desde tu banco. NO OLVIDES, en concepto de la transferencia, indicar ese código del tipo M12345678X porque es tu cuenta identificadora dentro de Mt.Gox. No te equivoques. De todos modos, si lo haces directamente en tu banco, pues no manejas tu banco por Internet o prefieres que te asesoren, no olviden anotar bien ese código M12345678X (espero que entiendas que aparecerá un código diferente a este en tu cuenta, claro, no será 12345678, sino algo aleatorio, como M01567833X, por ejemplo... pero ese eres tú, así de opaco vas a ser para la Hacienda Pública).

Al cabo de unos días, el dinero te aparecerá ahí, arriba. Dirá que tienes 0 BTC y, digamos, 3.000 €. A partir de ese momento puedes comprar BTC a cuenta de esos euros.

Pulsas en TRADE, a la izquierda. Y te aparecen las opciones de comprar a un precio límite:



y al precio de mercado en ese instante:



Observa la diferencia de precio. En el primer caso, hemos dado la orden de comprar 3 BTC en cuanto el precio sea de 575 €/BTC o menor. En el segundo, compramos 3 BTC al precio de mercado en ese instante, y Mt.Gox ya nos dice que ha de ser a 755,00001 €/BTC. Está claro que, si pides comprar a un precio imposible, tu compra no se ejecutará nunca. Mira la tendencia cuando vayas a comprar. Si es alcista, toma los BTC a precio de mercado, o acabarás pagándolos más caros. Si la tendencia fuera bajista (¿es posible?), espera vigilante.

¿Y cómo sabes la tendencia? Pues vuelve a la primera imagen. ¿Ves el botón amarillo justo encima del membrete de Mt.Gox, arriba a la izquierda? Si lo pulsas te aparece encima una gráfica como la que sigue:



Tanto en un caso como en el otro, si lo has hecho correctamente, dispondrás de cierta cantidad de Bitcoins en tu nuevo monedero virtual en Mt.Gox. Aunque no hagas nada, ya eres un millonario en potencia. Probablemente, lo que ahora compres a 750 €, valdrá dentro de un año unos 10.000 euretes. Pero, en fin, nadie te garantiza nada, conste. Tú mismo, amigo. Pero esto sí que es un plan de pensiones.

Ante cualquier duda, pregunta en comentarios. Salud y acracia.

ÁCRATAS

NOTA: Por cierto, si quieres ayudar a este diario acrático, puedes transferirnos algo de Bitcoin a la dirección:

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Carta de un ciudadano Maldito
en advertencia a la cleptocracia
del Fachistán



Puterísimo Rey Borbón, presidente del Desgobierno, cargos populares célibes por correspondencia, peperos devotos del barbudo coño de santa Tais, políticos, funcionarios y contratados de los variopintos rangos y niveles de la administración del Fachistán, trabajadores de cuello blanco de la mafia bancaria y otros cornúpetas astifinos y putrefacientes:

Les voy a dar una noticia que hará que se les salten las lágrimas de los muslos. España está en bancarrota, completamente arrasada hasta sus cimientos. Las políticas de austeridad, al dictado de la Troika y de los acreedores internacionales, la han arruinado igual que la honra de la puta que atiende a un tambor de regulares completo. Y no tiene ninguna posibilidad de recuperación; puesto que, ante la ruina, la recaudación impositiva disminuye drástica, geométrica, estentóreamente; y, al aumentar con ello el riesgo de impago, la deuda no hace sino acrecentar su interés, lo que incrementa aún más la deuda y la bancarrota... Así, en un círculo vicioso —o mejor, espiral centrípeta— que conduce al agujero negro o escombrera económica de los países tercermundistas, que es donde se halla ahora mismo el Monárquico Estado del Fachistán con todos sus habitantes dentro.

No se lo demostraré, porque se lo saben algunos de ustedes mejor que la tabla del uno. Los que no, pregunten al gángster cleptómano De Guindos, capaz de rehipotecar varias veces su propio prepucio liofilizado, o al vampiro Montoro, al que sólo se exorciza incrustando 13 dientes de ajo en una plasta cagada a traición ante la puerta de Hacienda, con nocturnidad e indiferencia. Infórmense los ignorantes, porque no les dejaremos luego alegar analfabetismo o retraso mental como atenuantes, y no digamos ya eximentes

Ante esta situación de España, sólo le cabe a uno comportarse temerario como un banderillero cojo y batirse a la desesperada. Hay muchas soluciones a esta crisis, pero pocas que no pasen por ahorcarlos a todos ustedes bien colgados de las farolas de las avenidas de España, con mucha ventilación, al sol hasta que se pongan como la mojama y se les queden los cojones resecos como ñoras. Pero aún quedan algunas salidas que les permitirían salvar la vida. Les propondré una de ellas, que es tan simple de ejecutar como tocar la pandereta en Nochebuena:

Dejen ustedes trabajar a los españoles en paz. No nos den faena, no hagan planes de empleo, no hagan NADA. Pero nada de nada, excepto rascarse cojoneras y potorros. Eso sí, retiren durante dos años los impuestos y las tasas de todas las administraciones. Y suspendan ustedes sus trámites, paralicen la digestión de legajos, normas, leyes, decisiones, dictámenes, resoluciones, fallos, laudos; dejen que críen telarañas los millones de carpetas pletóricas de papeles que deciden, imponen, sancionan y arbitran.

Ni siquiera les pedimos que cierren los miles de oficinas de las centralizadas, descentralizadas, centrifugadas y esponjadas administraciones. No hace falta que despidan funcionarios o que dimitan ustedes mismos. Manténganse en magnífica salud todos, gocen de gamba y criadilla sus ejecutivos, disfruten de porno y peladilla en Internet sus subalternos, medren todos, críen panza. Pero páguense todos sus sueldos a base de emitir deuda exclusivamente, no gravitando el peso de sus nefandos culazos sobre nuestros costillares. Y no se lo exigimos sólo por la pasta que nos cuestan sus absurdos dispendios, que es tanta que no nos deja emprender (ni la huida), sino sobre todo por las nefastas consecuencias del cómo quieren ustedes ganarse el sueldo, que es paralizándolo todo, regulándolo todo, matándolo todo.

Despreocúpense del déficit público, de la deuda, de la balanza de pagos. De todas maneras, ya están provocando ese total descuadre contable por todo lo que despilfarran, como se le hace evidente a todo el que conoce el arte de la suma y opta por agregar a la deuda emitida por ustedes, billones, los ingresos cancelados por entrometerse en asuntos de los que no entienden, como de Economía. Hagan lo que quieran, paseen, manoteen solitarios, váyanse de putas, métanse un dedo en el culo, pero no se dirijan a nosotros para nada. Olvídennos y permítannos que les olvidemos. Estaremos trabajando.

Y a los banqueros les exijo algo también muy importante: No nos den crédito. Ni un puto euro. Los necesitamos a ustedes menos que un manco un cortauñas. Limítense a refinanciar su propia deuda con sus acreedores. Engáñense entre ustedes, que tiene más risas. Los habitantes del actual Fachistán solo queremos que congelen ustedes sus acciones judiciales contra empresas y particulares españoles durante dos breves años. Nada más. Total, si ya no consiguen cobrarnos ni con matones, cachiporristas o cobradores de frac, ¿qué más les da esperar a cobrar a que arreglemos la economía?

Dentro de dos años hablaremos. Y verán cómo todos los problemas de España se habrán solucionado. Se construirán hogares al contado, se fabricarán bienes al contado, se darán toda clase de servicios al contado, se consumirá al contado. El pueblo saldrá de la miseria. Es decir: tendrá recursos, en vez de deudas. Y lo que posea, será suyo, y no de algún banco hasta que pague principal y los usurarios intereses.

Y entonces, dentro de esos dos años, con la economía ya rebosante como coño de puta rusa en verano, nos replantearemos el futuro de la política y de las finanzas españolas. Entonces redefiniremos qué es un estado y qué es un banco. Ya sabemos lo que han sido hasta ahora: unos artefactos para amarrar a los esclavos remeros al banco de la nave estatal, todos del mismo lado, el derecho, para que boguemos en círculo infinito. Y redefiniremos para qué sirven política y banca. Y sobre todo, a quiénes deben servir.

Probablemente el Estado español y la Banca, a la vista de sus absurdas e intrascendentes existencias, habiendo degustado lo bien que se está sin ellos y lo rápido que se sale de la miseria sin su lastre, se reduzcan dentro de dos años a la quinta parte: desaparezcan las autonomías, las diputaciones, las mancomunidades y el resto de pozos sin fondo de la retro-economía megapatriótica; desaparezcan la mayor parte de los bancos comerciales y de inversión; y se cree y fundamente democráticamente un Banco de la República que sustituya la defensa de los intereses foráneos por la de los españoles por primera vez en la Historia. Probablemente el Estado sea también por primera vez democrático, representen sus políticos al pueblo y controle éste la emisión de moneda española a través de un banco nacional con dirigentes electos, no puestos a dedo cagado culero por la Sinarquía Financiera Internacional.

Y que toda esa fuga de cabezas de la Administración se consiga sin violencia, porque haya mejores oportunidades en la vida colectiva social para todos los egresados del momio monopolístico estatolátrico-financiero. Que suceda que los políticos y funcionarios se vayan de la administración y de los bancos no a algún consejo de administración de alguna multinacional en pago por sus cohechos y prevaricaciones, sino a trabajar en cosas decentes y a ganar dinero con honorabilidad, a realizarse como seres humanos, a dejar de ser esas moscas carroñeras picoteando los pegotes de mierda de nuestra piel de toro, que es lo que son ahora.

Pero si ustedes deciden no seguir mi consejo, desinteresado como punterazo de lengua en almorrana, entonces córtense bien el pelo. Sobre todo a la altura de la nuca, que cuesta mucho pasarles luego el nudo corredizo por sus cabezones para ajustárserlo al gaznate. O huyan a tiempo, mientras esto siga siendo aún el Fachistán que es, y no la República de España. Múdense a Londres o a Frankfurt o a otras cuevas de ladrones donde medran sus dueños y financiadores, los genocidas del Sanedrín Financiero Internacional. Llévense con ustedes al Rey y a sus putas, a la familia real en pleno con todos sus macarras de larguísimas pollas para solaz de rameras princesas. Pero si al final no se van, un último consejo: sobre todo hagan testamento. Urgente. Ya mismo.

Saludos.

MALDITO HIJO DE PERRA



Sionismo fascista:
Tausendjährige Reich




Desde el punto de vista ideológico, los fascismos históricos fueron variaciones sobre una idea revolucionaria que sellaba el eterno y firme compromiso, avalado por su propia sangre si era necesario, de unas élites de épicos hombres nuevos moralmente superiores conjurados para lograr la movilización de las masas y su encuadramiento total con el objetivo común de superar para siempre la crisis de valores, la decadencia moral, social y económica que sufrían sus naciones respectivas, poniendo énfasis en su repudio a la lucha de clases marxista. Apelaban al ultra-nacionalismo o identificación absoluta entre pueblo y estado; y propugnaban el autoritarismo y la democracia corporativa como alternativa a la corrupta e inoperante democracia burguesa.

Como ideal y como sistema organizativo para la superación de la gran crisis de entreguerras, el fascismo parece una ideología eficaz e irreprochable. Pero el proceso de materialización de cualquier ideal se llama corrupción, y se inicia justificando los medios para alcanzar el fin —que es lo modélico— y se consolida cuando se instaura el nuevo orden. Y siempre que se instaura un orden, se instaura al tiempo el proceso de corrupción del mismo. Por lo tanto, no perdiendo de vista el "supremo ideal fascista", lo que hay que observar son los procedimientos reales aplicados por los fascismos, sus acciones. Combinando los puntos de vista idealista, estratégico y táctico, el hecho histórico se ve de otra manera:

El fascismo fue un movimiento político totalitario que, igual que el comunismo, surgió en el mundo al calor de la necesidad, como reacción contra el liberalismo-burgués, contra la democracia de partidos y contra la usura de la sinarquía financiera internacional, a los que hacía responsables de la degradación moral y social del pueblo, humillado por la terrible crisis económica que desencadeno la I Guerra Mundial, agravada más tarde por la Gran Depresión del 29. Con fuertes raíces en la ideología ultra-nacionalista, en el sindicalismo revolucionario y en la izquierda no marxista, antepuso el fascismo la acción a la razón, usando la simbología del superhombre valeroso y cruel; y delegó el poder absoluto en un líder carismático —Duce, Führer o Generalísimo— que decidiría, apoyado por los cuadros del partido único, el destino universal del pueblo.

Para llegar al poder, en dura competencia con el internacionalismo comunista revolucionario, no dudó el fascismo en justificar los medios para alcanzar el fin —el modelo ultra-nacionalista—, en utilizar la confrontación violenta, el enaltecimiento de la raza o la añoranza de gloriosos pasados nacionales revisando la Historia, el victimismo, la denuncia y el acoso, la revuelta callejera y la demagogia, pues se dirigía el fascismo a los instintos del hombre, a sus sentimientos amparados por una nueva moral, no a su inteligencia.

El fascismo, al llegar al poder, fuera por la vía democrática, tras una marcha sobre la capital o mediante un sanguinario golpe de estado, se consolidó estableciendo su nuevo orden. Se situó por encima de las leyes internacionales e, identificando pueblo y estado, aun respetando la propiedad privada, tomó para sí la banca de la nación y la industria estratégica, ilegalizó los partidos políticos, utilizó la propaganda y la represión político-policial para encuadrar, mediante una democracia orgánica corporativista, a todos sus ciudadanos, obreros e industriales, en la consecución del bien común, que se definió en los objetivos del Estado. El fascismo fue un régimen militarizado, que se orientó hacia la anexión territorial, a la expansión colonialista y al imperialismo.

Todo ello conllevó rápidas mejoras económicas y sociales, pero degeneró en una corrupción institucional entre el poder empresarial-industrial y la administración de partido único. Aunque se prometían imperios que iban a durar mil años, los fascismos, por su propio carácter contingente, han desaparecido con la muerte del personaje carismático (u oportunista) que los lideró.

Los fascismos no pueden confundirse con las dictaduras militares impuestas por los EEUU en el mundo como forma de lucha contra el comunismo, pues éstas no tienen ideología, se limitan a servir a quien financió su asalto al poder. De hecho, el régimen español perduró tras la caída del Eje porque Franco no era fascista, sino un militar que usó la fuerza moral y la ideología nacional-sindicalista de Falange Española y las JONS para alcanzar el poder mediante un golpe de estado que se convirtió en una larga y crudelísima guerra civil; y, como buen estratega profesional —él era el general Franco, no los mediocres cabos Hitler y Mussolini—, rindió España al servicio de los norteamericanos y fue Jefe del Estado Español hasta su natural fallecimiento.

Pero "fascismos hay muchos", decía Ramiro Ledesma Ramos, verdadero ideólogo del Nacional-Sindicalismo español. Y opiniones sobre el fascismo, también —añado yo—. Y la mía es que el fascismo sigue existiendo en la actualidad. Y no me refiero al fascismo de los nostálgicos coleccionistas de esvásticas y bayonetas oxidadas, adictos a un fascismo menos sacrificado que verborreico. Tampoco a las miles de personas y asociaciones a las que es poder omnímodo e impune falsamente acusa de fascismo en cuanto se oponen a sus designios y se movilizan en las calles para manifestar su descontento. Todo eso son cortinas de humo. Yo me refiero al sionismo, que es una sofisticada y peligrosa variedad del fascismo. El último fascismo que habrá en la historia, posiblemente. Porque esta vez perdurará, por las razones que expongo.

¿Por qué insisto en que el sionismo sigue un modelo fascista, en vez de ser el contubernio internacional judeo-masónico, que señalaba el general Franco? Pues porque, a pesar de carecer del idealismo de los fascismos históricos, sus acciones reales encajan con las de estos'como las púas de dos peines idénticos'.

Para verlo claramente, hay que observar al sionismo en el lugar donde cristalizan sus esfuerzos, que es en el estado de Israel: El sionismo es allí racista no sólo con los árabes, sino que existe el racismo de judíos askenazíes respecto a hebreos; es un régimen totalitario, ultra-nacionalista, osado, espiritual, más sentimental que razonable, despectivo con las leyes internacionales a cuyo mandato se declara insumiso. Israel es un estado policial, militarizado, siempre en pie de guerra, cruel y victimista, mentiroso hasta la desfachatez, que mantiene al pueblo polarizado hacia el objetivo de expansión nacional, soez manipulador de la Historia, pues el fin justifica todos los medios.

Aunque el sionismo no se diga a sí mismo fascista, se comporta como los fascismos históricos lo hicieron en la práctica. Por eso en Israel se han alzado desde hace muchos años importantes voces que califican al régimen de judeo-nazi, como en 1948 hizo Einstein. El odio hacia la minoría árabe crece, y también el odio hacia el pueblo palestino ocupado que se asfixia en Gaza y Cisjordania, dos mayúsculos guetos-prisión mucho peores que el gueto judío de Varsovia. Los partidos que se alían por el poder parecen representantes de un remedo del corporativismo nacional sindicalista: el tercio ortodoxo, el tercio empresarial y el tercio sindical. Gran parte de los habitantes de su territorio actual no tiene derecho al voto, son considerados extranjeros en su propia tierra. La minoría musulmana con derecho a voto está "exenta del sericio militar", exactamente lo mismo que hizo Hitler con los judíos en cuanto llegó al poder: expulsarlos del ejército. El régimen democrático israelí está siempre en crisis, sólo han existido gobiernos de coalición, es decir, por acuerdo de intereses corporativos, orgánicos. Pero todo eso no es óbice para que todos los israelíes se sientan encuadrados en la causa común de la destrucción de los regímenes musulmanes vecinos, cuyos territorios ocuparán en su debido momento. El culto de la fuerza bruta se impone ante la seguridad de ser el pueblo elegido, profundamente arraigada en los israelitas. Diversas personalidades políticas han denunciado el fascismo sionista abiertamente:  el irano Ahmadineyad, desde hace muchos años, o el turco Erdogan este pasado marzo.

Sin embargo, cuando se observa el sionismo fuera de Israel, no es tan fácil detectar que se trata de una variación del fascismo. El lenguaje no es típicamente fascista, como el que se puede constatar en la prensa israelita. Es más, el aparato sionista mundial se ha apropiado del término 'fascista' para usarlo como arma arrojadiza contra cualquiera de sus oponentes como sinónimo de peligroso, violento e intolerante. La perplejidad ante esta doble imagen del sionismo, dentro y fuera de Israel, se esfuma en cuanto se comprende la razón: para el sionismo, Israel es el Estado y el resto del mundo son sus colonias.

El sionismo, al diferencia de los fascismos europeos, ha colonizado primero el mundo y, en el momento oportuno, tras la destrucción definitiva, absoluta de todos sus enemigos, ha recuperado su propio estado. Y como no puede haber fascismos sin estado, es a partir de 1948, con la creación de Israel, cediendo el Consejo Judío Mundial su papel al presidente de la República,  cuando se concreta el sionismo como un fascismo. Se materializa entonces la identidad del pueblo y el estado; y se sellan los sagrados vínculos de la unidad de todos los judíos para la consecución de un común objetivo: La expansión de su pequeño estado hasta el tamaño del Gran Israel bíblico, riquísimo en recursos y de incalculable valor estratégico. Y lo gestionarán los 8 millones de judíos israelitas apoyándose en su propia maquinaria de guerra y alquilando la ajena con el propio dinero del arrendador.

Esta inversión factual ha sido posible porque el sionismo se fundamenta en la rapacidad y el parasitismo presente siempre en los colonos. Los judíos de la Diáspora dominan el planeta. Ostentan la mayor parte de los cargos del alto funcionariado de los gobiernos occidentales y controlan el mundo financiero global gracias a su monopolio de emisión de la moneda norteamericana, y al secuestro de la banca internacional, la FED, el BCE, el BIS, el FMI, el Banco Mundial, etcétera. Pero ninguno de todos esos importantes judíos osa poner en duda que su patria es Israel, aunque algunos ostenten pasaporte nacional de la colonia que explotan. Y basta una leve indicación del Mossad para que cualquiera de ellos se ponga al servicio inmediato de Sión.

El fascismo sionista no es evidente ni aparatoso fuera de Israel. Es discreto, taimado, inteligente. No nace con un manifiesto pergeñado al calor de una gran crisis social, como el nacional-sindicalismo de Maurras-Sorel. Es un ultra-nacionalismo fascista calculador cuyos partidarios actúan coordinadamente siguiendo una agenda. Los reconocidamente falsos "Protocolos de los Sabios de Sión" parecen ser su manual de procedimiento. Por sus sorprendentes aciertos, su autor fue un visionario.

Siendo los sionistas gente osada y brillante, han sabido aprender de la historia de los demás fascismos y de la de sus adversarios, el liberalismo burgués y el comunismo. Dado el incalculable valor de esas experiencias previas, los conspiranoicos llegan a imaginarse que todos esos regímenes fueron financiados por el mismo Sión —mientras su propio fascismo hibernaba esperando su tiempo— como si se hubiera tratado de sesudos ensayos de laboratorio. Pero no es así: Sión se limita a sacar tajada de todo, pues se siente el amo en sus colonias.

El sionismo es un fascismo que no pretende salvar el mundo, sino dar el poder absoluto a los que considera auténticos seres humanos, un 4 por mil de la población del planeta, sobre el resto, meros sirvientes, animales con forma humana. Por lo tanto, en vez de encuadrar a la población del mundo hacia el bien común, aprovecha el caos, el terror, la guerra, la muerte y la miseria como herramientas en apoyo de su agenda, del mismo modo que los otros fascismos instigaban las riñas tribales para imponerse en sus colonias.

El sionismo es un fascismo que no necesita destruir la democracia inorgánica de partidos en sus colonias, sino que utiliza su innata corrupción en favor de sus intereses. Decide lo que deben legislar sus parlamentos corrompiendo a las cúpulas de los partidos que se alternan en el poder con su mismo dinero, que fabrica y administra el lobby judío. Y cuando se resisten a sus pretensiones, no duda en organizar un atentado de falsa bandera que sirva como detonante para instar a la acción, imitando el incendio del Reichstag de 1933, pero a lo grande, en directo en la televisión, con Hollywood asesorando la parte ficcionada del espectáculo.

El sionismo es un fascismo que utiliza la propaganda mediática global, pues controla la casi totalidad de los medios occidentales, prensa, radio y televisión, y la máquina de los sueños que es Hollywood. Sólo así es posible mantener vivo el mito del Holocausto, su talón de Aquiles —mito en el que adoctrinan también a sus jóvenes al llegar a la edad militar llevándolos de visita al parque temático de Auschwitz—, o el del 11-S, imposibles físicos ambos. El sionismo se la juega si cayera el mito holocáustico, pues es el símbolo que le permite pasar de verdugo a víctima impunemente y la razón por la que domina Europa; y por eso obliga a los parlamentos del mundo occidental a legislar contra la mera duda del mito, y prohibir su investigación histórica, lo nunca visto. No hay intelectual que resista esa apisonadora que todo lo aplasta, apoyada cuando falta hace por el linchamiento económico, moral y físico de sus opositores.

El sionismo es un fascismo que no se dirige a los instintos básicos de sus militantes, que son gente acomodada, sino a sus creencias, a su racismo innato, a su inteligencia y a su conveniencia. Pero ello no les resta fuerza moral para sentirse hombres individualmente superiores, imbatibles como colectivo, merced a su creencia de ser el pueblo elegido por designio divino. Sión cultiva, en cambio, los más primitivos instintos del populacho colonial planetario, al que esclaviza mientras lo empuja a la molicie, el hedonismo, la perversión moral y la miseria intelectual.

Pero la diferencia capital entre el sionismo y el resto de los fascismos que ha visto el mundo, la que hará que el fascismo sionista triunfe tarde o temprano, es que el sionismo es una forma del fascismo que no puede morir con su líder —Ben-Gurión, Dayan, Begin, Meir, Sharon, Netanyahu—. Porque el líder carismático del Sionismo se llama Jehová y no es mortal, sino un dios terrible, exigente y eterno.

MESS




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