Banco Nacional de España:

Tu único banco y el de todos los españoles


Cuando un edificio ruinoso amenaza siniestro con desplome, se derriba preventivamente. El grave peligro para los que lo habitan o para los transeúntes así lo obliga. Y si el servicio que prestaba el edifico se considera imprescindible, se construye uno nuevo en su solar. Las causas de la ruina pueden ser una mala construcción o el escamoteo de materiales por un excesivo ánimo de lucro a corto plazo. A veces la causa es ordinaria, cuando el envejecido edificio ha rebasado con creces el tiempo de vida útil económica para el que fue proyectado.

Si actualmente existe una construcción ruinosa por escamoteo de materiales, que haya rebasado el tiempo de servicio para el que fue proyectada en la economía mundial, es el entramado bancario y financiero. Fue retorcidamente concebido por unos pésimos custodios del dinero ajeno —de una etnia ancestral extraordinariamente dotada para la interpretación y el timo—, sólo interesados en su propio lucro. Lo edificaron los usureros europeos que inauguraron la banca moderna mediante corresponsalías familiares y raciales en toda Europa. Se hicieron después con el Banco de Inglaterra, otorgado como parte del adeudo de Guillermo III de Orange a la financiación de su guerra contra los Estuardo por parte de una guilda de banqueros judíos holandeses. Allí, en Inglaterra, inventaron el billete de banco que les permitió doblar su capital de inmediato: el oro prestado al rey, al 6% de interés, y una cuantía igual en billetes, respaldados por el oro fiado al rey, prestados a particulares a interés usurario.

Tras las maniobras políticas que dieron lugar a la caída del ancient règime, la “banca moderna” inició el acoso a los bancos centrales de los países imperiales hasta conseguir su control y sometimiento a la incipiente banca internacional, que a partir de ahora llamaremos, por derecho, Sanedrín Financiero Internacional (SFI). Para ello fue necesario a veces promover guerras en las que el SFI no dudó en financiar a ambos contendientes.

Tras la pérdida de la exclusiva de emisión de billetes, el Banco de Inglaterra optó por apropiarse del resto de la banca inglesa, lo que consumó Rothschild en 1815, comprándola a precio irrisorio tras difundir el rumor de que Napoleón había ganado la batalla de Waterloo, lo que sabía falso, informado como estaba por sus espías con un día de antelación a la llegada de noticias del continente.

El penúltimo piso del actual edificio en ruina fue el invento y usurpación, por el mismo procedimiento utilizado en Inglaterra 90 años antes, de la Reserva Federal Norteamericana, y la obtención de la exclusiva de la fabricación del dólar norteamericano bajo la Ley Marítima del Almirantazgo —imprimido en un hipotético 'ultramar'— de un 'papel sustitutivo del dinero', cuyo flete a los EEUU se cobra mediante una 'tasa federal' que los incautos y descerebrados norteamericanos creen un impuesto que pagan a su gobierno. Y el edificio monstruoso, chapucero, cuajado de grietas, encerró al mundo entero dentro, a su servicio con la riqueza acumulada de todos.

El inmueble ha dado muestras de ruina continuamente: en 1931, EEUU quebró y su gobierno hubo de ordenar la recogida todo el oro en manos de sus ciudadanos, bajo amenaza de prisión, con el fin de pagar la deuda (por acumulación de 'fletes' impagados) contraída, a través de la FED, con la banca judía, el SFI, manufacturera de los papeles verdes que fungían como dinero en los EEUU. A esto, en vez de pagar fletes, debiera llamársele comprar papel a precio de oro. La crisis, nacida con la especulación de la Gran Depresión o Crac del 29, se extendió al resto del mundo y engendró, al margen del imperialismo japonés, el fascismo italiano, en nacional-sindicalismo español y el nacional-socialismo alemán que condujeron a la II Guerra Mundial.

Vino luego el fraude de la imposición del dólar como moneda internacional, supuestamente respaldado por el oro de Fort Knox, material precioso de propiedad privada, manifiestamente escaso para tal empeño. La crisis petrolera de primeros de los 70 trajo Bretton Woods II, y el oro dejó de ser patrón de referencia y respaldo del dólar, que flotó libremente sostenido por la potencia financiera de la City de Londres y Wall Street, que recurrían abiertamente a las armas norteamericanas cuando algún negocio se les torcía.

El penthouse o ático del edificio se construyó en 1999, cuando Bill Clinton fue persuadido por el SFI para decretar la prohibición de que los derivados financieros pudieran ser jamás regulados por ley, lo que permitió la imposición de un sistema financiero globalizado especulativo-usurario y la expansión del dólar hasta cifras absurdas, mastodónticas: con una economía mundial de 65 billones de dólares anuales y un valor de las empresas cotizadas en todos los parqués del mundo de 85 billones, se produjeron 650 billones en derivados financieros sobre acciones y 915 billones en derivados de divisas. La mayor creación de dinero vista jamás en el mundo con las peores consecuencias: una crisis mundial de salida imposible.

Aunque el edificio ha sido sobrecargado en cien veces su resistencia y multitud de grietas en sus elementos de sustentación amenazan con un desplome inminente, los gobiernos del mundo, igual que en su día hizo Guillermo III de Orange, esperan que el SFI les siga financiando su negligente gestión. Tal indignidad nace no sólo de su incompetencia, sino también de la corrupción de la casta política profesional, que no duda en ponerse al servicio del SFI a cambio de alguna gratificación dineraria.

El edificio se cae. Y lo peor es que, si no somos conscientes de ello, va a pillarnos a casi todos dentro. Lo primero para salvar la vida en caso de derrumbamiento de un edificio es escapar a la calle y no volver a entrar, dormir al raso, bien lejos de la zona de proyección de los cascotes. La metáfora se traduce en mantener todo nuestro dinero fuera de los bancos, en papel moneda o invertido en metales preciosos. Para su conservación fuera del alcance de los amigos de lo ajeno, y me refiero a los bancos más aún que a los ladrones, están las cajas de seguridad y los sistemas de alarma.

Una vez fuera de la zona de peligro, hay que advertir a gritos a los aún habitantes del edificio poco avisados y a los transeúntes despistados que deambulan por las proximidades para que se alejen de la zona de riesgo. Y luego exigir cada quién a su gobierno respectivo que el edificio corroído sea dinamitado —con Thermite a ser posible, con lo mismo que el SFI mandó derribar las Twin Towers en 2001— y en su lugar se construya otro de acero estructural de alta resistencia. Y eso es la metáfora de la nacionalización integral de la banca no sólo española, sino europea. Nuestra predicción a medio plazo (que coincide con la de algunos centros de estudios, que prevén la nacionalización de 50 importantes bancos en Europa este año) y nuestro deseo a corto es que Europa entera nacionalice la banca. Un solo Banco Central Europeo suministrará todo el dinero necesario a los bancos nacionales, que operarán en sus territorios respectivos en régimen de monopolio.

Creemos, al igual que Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía por su teoría de la información asimétrica —judío por cierto, como casi todos los que entienden de verdad, para bien o para mal, de finanzas y monetarismo—, que una banca nacional es el mejor ente para financiar a particulares y empresas, y el más sólido lugar donde depositar nuestros ahorros(2). Millones de los recientemente estafados con las acciones preferentes de sus bancos 'de toda la vida' darían cualquier cosa por poder atrasar el reloj y depositar sus ahorros en una simple cuenta corriente del Banco de España.

Cuando un banco estatal emite dinero, por ejemplo para financiar una inversión pública, lo hace en nombre de todos nosotros, los ciudadanos. El dinero emitido es de nuestra propiedad desde el momento de su misma creación en idéntica cuantía para cada español, tanto si es rico como pobre. Es decir: si el Banco Nacional de España emitiera 45.000 millones de euros para invertir en infraestructuras, supondría que ha creado 1000 euros para cada español, pero no los ha repartido, sino que los entrega al Estado en su nombre para que éste los transforme en carreteras o en vías de ferrocarril que serán de todos ellos. Así, cada euro que se crea ex-novo lo es en justicia natural. Por eso no solo los banqueros, sino todos los ricos en general, se ponen granas de ira cuando oyen hablar de tamaña 'locura'. En vez de ese justo sistema, prefieren los pudientes que sean los bancos los que creen el dinero de la nada, multiplicando el realmente existente por 50 y lo presten a interés al Estado o los particulares y empresas para que éstos, a su vez, lo inviertan. ¿A quién se le ocurre que este sistema pueda conducir a otra cosa que al expolio absoluto de un país a largo plazo?

Pues bien: a pesar del inmenso negocio regalado a la banca —y nos referimos sólo a la cateta banca española que multiplica el dinero por cincuenta, no a la internacional que lo crea de la nada más absoluta—, ésta es tan incompetente que está en quiebra general y ha requerido de la ayuda del Estado en varias ocasiones para salir adelante. Y el Estado se la ha prestado, a pesar de tratarse de un conjunto de sociedades anónimas privadas, lo que es una cosa inconcebible en verdaderos representantes del pueblo, pero absolutamente esperable en 'socios y cómplices' de los banqueros y los estafadores. Se ha creado un monstruo usurero-político gigantesco —que privatiza los beneficios cuando los hay y socializa las pérdidas en caso contrario— que es insostenible a cargo de las espaldas del pueblo trabajador, constituido por los asalariados y los pequeños empresarios. Un monstruo que especula mucho más allá del orden de magnitud esperable de las cifras productivas, porque está blindado ante la Ley para sus delictivas maniobras: El 2 de septiembre de 2011, los dos partidos mayoritarios españoles —PP/PSOE— aprobaron de consuno, a hurtadillas al final de una penosa legislatura, una reforma de la Constitución que pone a España a los pies de sus acreedores de la Banca Internacional, con renuncia a la inalienable Inmunidad Soberana a que todo país tiene derecho(1), que implica la posibilidad de suspender pagos y obligar a los acreedores a renegociar la deuda en monto, plazos e intereses, como ha hecho Islandia fuera del euro o incluso está haciendo Grecia dentro del mismo. España nunca tendrá esa oportunidad, a pesar del paro real que roza los 7 millones de trabajadores y la tragedia humanitaria de casi dos millones de familias sin ingresos, que es tercermundista.

Es el sino de los españoles, héroes de opereta, cínicos pesimistas, cornudos conformados e indignados tragicómicos: dejarse llevar hasta el límite del vida o muerte hasta que el edificio se les cae encima, a partir de cuyo momento el estallido social no tiene freno y las cuestiones, da igual si son nimias o capitales, se saldan con un inmenso baño de sangre.

MESS


NOTAS: (1) Seguimos el penoso ejemplo de Argentina, que humilló su jurisdicción ante los tribunales de Londres, Francfort, Madrid, Ginebra, Lausana y Nueva York, renunciando a oponer la inmunidad soberana en todo documento suscrito con sus acreedores. Una vergüenza. En vez de seguir el ejemplo de Islandia, que mandó a tomar por culo a todos sus acreedores y puso en busca y captura por la Interpol a los delincuentes responsables de la fraudulenta gestación de su deuda soberana.

(2) Y por ese camino vamos, aunque a Rajoy le pese.


Últimos artículos

'Las autonomías deben liquidarse'

España se organiza para la insumisión fiscal


Paradigma de la desvergüenza, pozo sin fondo para el dispendio, la autonomías españolas se han revelado como una de las mayores estafas económicas y democráticas sufridas por los españoles en el siglo XX y lo que va de XXI. La mayoría de los ciudadanos lo saben, y así lo manifiestan en las encuestas de opinión.

La Constitución Española estableció en 1978 un régimen casi-federal, con 17 parlamentos autonómicos y 17 administraciones dotadas de competencias exclusivas y compartidas. El problema estaba servido —se llamó 'café para todos'—, pues, así como la frugal administración del Estado español tenía experiencia secular en persistir ordenando la vida social a resguardo de los regüeldos políticos (cosa usual con ejemplos como el belga, que ha estado sin gobierno 18 meses y ha seguido funcionando mejor que con él), las 17 administraciones autonómicas nacían politizadas, partidarias, bisoñas, derrochadoras, separatistas algunas, oscurantistas e ineficientes todas. Y empezó el disloque intelectivo-emocional y el derroche de la corrupción culminado con magnos edificios, aves, aeropuertos, autopistas y tranvías ruinosos, de onerosa construcción y que no utiliza nadie.

El modelo autonómico español lo parió técnicamente un tal Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, joven y gris funcionario, “experto” en constitucionalismo. En realidad, el experto se doctoró en 1965 con una tesis sobre el Derecho Constitucional surgido tras la descolonización. ¿Cuántas constituciones había redactado hasta entonces? Respuesta: Una. La de Guinea Ecuatorial, paradigma y calco de la nuestra, a orden del ministro Castiella, en 1968. Es decir, que la Constitución de 1978 trató a los españoles lo mismo que España había tratado en la descolonización de Guinea a tribus africanas enfrentadas por cuestiones raciales y de poder a corto plazo. Como premio a tan soez ineficacia y traición a la racionalidad, Miñón fue nombrado miembro permanente del Consejo de Estado. Y ahí sigue.

De la parida mental de los "padres de la patria" surgen los 17 presidentes, los 1.117 diputados autonómicos que paren leyes clonadas de las del Estado ( u osan reformar sus estatutos estableciendo la negociación bilateral con España, como medida previa a la secesión), pero en las diversas lenguas españolas (¿acaso no bastaba con los 1.250 diputados provinciales con sus 43 presidentes al frente?), los 17 tribunales superiores de justicia, un número de funcionarios que iguala al del Estado y todos los municipios juntos, y los 17 asaltos políticos a las cajas de ahorros regionales. Tales maquinarias de endeudamiento y dispendio de dinero público fungen, hablando claro, como 17 estados federales con un mismo problema inexorable: no tienen tamaño ni recursos para subsistir como estados y son, por lo tanto, un flagrante fraude de ley que hace a los españoles desiguales en cuanto se cruza una frontera virtual, un río o un monte. El engendro son 17 máquinas de expoliar que consiguen, por ejemplo, que las tasas que paga un camión de carga desde Algeciras a la frontera de La Junquera sean el doble de las que paga desde La Junquera a Estocolmo. Una pifia sólo útil para alimentar al fondo de reptiles de toda una casta política que es carne de juzgado y debiera de serlo de penitenciaría estatal durante los próximos lustros: los casos de corrupción en Cataluña (el famoso tres-per-cent —3%, que era en realidad el 10%—), en Valencia (el caso mal llamado de “los trajes”, que es, en realidad, una inmensa trama de corrupción para la financiación ilegal del Partido Popular, con evasión de capitales a paraísos fiscales, lo mismo que el asunto Palma Arena, que salpica a la familia real), los casos Filesa o “campeón” (que son lo mismo, pero para el PSOE), el pudridero cordobés de “la Sultana” (con uno de los casos de especulación inmobiliaria más sangrantes, similar al de Castilla La Mancha, el de la ciudad fantasma del Pocero), etc. No nos extenderemos, pues los casos son miles: en todos los partidos, nacionales o regionales; mayoritarios o de vocación bisagrista.

Ahora toca corregir el error, que tan bien le vino a los políticos para asaltar y expoliar el Estado, al que han dejado seco, endeudado hasta el esperpento (por eso, a sabiendas, pactaron con el PSOE (¿no era su polo ideológico opuesto?) y aprobaron de consuno los populares, el 2 de septiembre de 2011, fecha para constar en los anales de la infamia, una reforma constitucional por la que España renuncia para siempre a su Inmunidad Soberana, y queda a merced de sus acreedores, la Banca Internacional de los que bien conocemos. El Gobierno debe aprovechar la España azul monocolor y liquidar las autonomías ya. Lo van a tener que hacer de todas maneras tarde o temprano, pues no son más que un obstáculo para que el dinero del Estado llegue a los municipios (las instituciones estatales más próximas a los ciudadanos), ya suficientemente asfixiados por su propia incompetencia y dispendio, fraguada al amparo y la falta de control de la administraciones autonómicas, más interesadas que en controlarlos, en que sus propias cuentas no sean husmeadas por el Estado.

El procedimiento para liquidar las autonomías son los referenda en cada comunidad autónoma tras campañas de información veraces, profundas y realistas. Ya sabemos que Cataluña y el País Vasco son dos engendros creados al amparo de la manipulación emocional de una pequeña parte de sus poblaciones en beneficio de las oligarquías regionales. Déjense ambas autonomías tranquilas como bebés recién amamantados para el final. Liquídense las 15 autonomías bajo la égida del PP (Asturias y Navarra son, en realidad, del PP también), intégreselas en el Estado. Y oblíguese por Ley a la igualdad de derechos de los españoles en todas las comunidades autónomas. Y espérese a que se pudran las dos últimas, las de los ensoñadores de quimeras estatales para sus 'naciones', al son de sus manirrotas y folclóricas proclamas.

Las cosas jamás debieron haberse hecho como decidieron los 'padres de la Constitución', Herrero de Miñón, Cisneros, Pérez Llorca, Fraga, Peces-Barba, Solé Tura y Roca(*). La Transicion del 78 debiera haber creado una administración central y municipal sin otra excepción que la reposición de la Generalitat como un elemento decorativo formado por los diputados provinciales de Barcelona, Gerona, Tarragona y Lérida, sin elecciones específicas y sin competencias en seguridad ciudadana, economía, sanidad o educación. En cuanto al País Vasco, no pedía éste en 1978 autonomia ni la necesitaba, porque desde siempre ha sido autónomo merced a sus fueros, lo mismo que Navarra. Por eso el PNV está tan tranquilo con que el tándem López-Basagoiti usurpe la Lehendekaritza, ente ornamental que oculta que las diputaciones forales vascas tienen el verdadero poder que les da la recaudación del dinero y el cupo.

Ésa debió de haber sido España constitucional de 1978: frugal y eficiente, con acceso a la función pública por razones de mérito y capacidad, mediante oposiciones lo más duras posible –y no como ahora, con acceso al interinaje a nepotista dedo con posterior consolidación de plaza en oposiciones trucadas, y donde se asciende en razón del servilismo a la casta politica–. Y haber dispuesto de un tercio de los funcionarios actuales –que son ya 4.500.000, a los que hay que sumar contratados laborales, funcionarios interinos, contratados por obra o servicio y trabajadores de las empresas públicas hasta un total de más de 9.000.000 de apalancados al trabajo mínimo, que es aquél que hace el más gandul de sus compañeros sin que llegue a ser sancionado--, pero que estuvieran, a cambio, bien pagados y sujetos a un régimen disciplinario exigente y justo.

Puede que el Gobierno se pregunte: “¿Y qué hago con tanto excedente?” Pues es muy simple. Ya lo recomendamos aquí y lo ha puesto en marcha Valencia, aunque solamente con interinos y eventuales: largarlos a casa a media jornada cobrando la mitad. Eso va a tener que hacerlo el Gobierno con la mayoría de los que, mano sobre mano, parasitan al Estado, mientras se degradan personalmente cada día más. Y quede claro, no salvamos de la quema a “los intocables”, sanitarios y enseñantes. Más de lo mismo. Las bajas laborales de ambos colectivos son escandalosas, plagadas de 'depresiones' y de enfermedades crónicas sin fin, hasta la jubilación anticipada.

Si además se expulsa a los partidos y a los sindicatos del Estado (ya se ha movido el Gobierno en esa dirección, reduciéndoles las subvenciones un 20%), empezará España a ver la luz de la salida del negro túnel en el que está –que no es túnel, sino cloaca, considerando la peste–, permitiendo que los españoles trabajemos sin la espada de Damocles que representa un administración cuádruple que rivaliza en vampirizar nuestros exangües bolsillos. Y nos da igual que el ministro Montoro nos amenace con inspecciones supitañas y con prohibiciones de manejar dinero en efectivo o con la retirada de los billetes de 500 euros, porque la mayoría de nosotros no hemos visto uno de esos billetes más que en retrato. Así que póngase el Gobierno a trabajar con la cizalladora, porque esta juerga autonómica se la va a costear su puta madre.

FÉLIX UDIVARRI


(*) En la foto. Miñón es el antiparrado niñato repipi de atrás, de pie, al fondo.

Últimos artículos

Eficientes asesinos


Las cloacas de los servicios secretos del Mosad y de la CIA acaban de asesinar a otro científico clave en el desarrollo del programa nuclear del régimen de Irán. Y con éste, Mustafá Ahmadi Roshan, técnico nuclear y profesor universitario, van ya tres técnicos iranios masacrados por el mismo procedimiento de atentado terrorista con bomba, aparte de haber dejado malherido al director de la central de procesamiento de uranio.

Entretanto, esos mismas cloacas acaban de asesinar a un periodista francés en una manifestación multitudinaria de apoyo al gobierno de al Asad; y once miembros de la misión internacional de la Liga Árabe sufrieron heridas en un ataque en la ciudad de Latakia, en Siria. La Liga ha achacado los atentados a "la oposición" de al Asad, pero la prensa internacional, acólita de Sión —que les financia las linotipias—, ha tratado de echar la culpa de los atentados al propio gobierno de al Asad. ¿La causa del atentado? Que esa organización estaba comprobando sobre el terreno que las supuestas matanzas indiscriminadas del gobierno de al Asad a su pueblo son falsas, que trata únicamente de defender el estado de derecho contra las injerencias en Oriente Medio de la política exterior de la secretaria de estado americana, Hillary Clinton, esa fiel servidora de Sión, quien ya advirtió a Basar al Asad que se desmarcara de Irán o acabaría mal.

El descaro con el que las cloacas del mundo supuestamente civilizado actúan en Oriente Medio demuestra que el mando de Sión-Israel sobre los EEUU es absoluto. De hecho, podría asegurarse que Estados Unidos, un país que se permite tener un importante grupo de diputados en su Congreso que se autodenomina "Israel es Primero", no existe como país independiente, sino que se trata de una colonia de Israel en lo político, y de la City de Londres en lo económico —les fabrica, bajo la Ley del Almirantazgo, el verde "sustitutivo del dinero" que utilizan—. Es como un goliat extraordinariamente fuerte y brutal, pero sin cerebro, sin voluntad y sin principios morales, que sigue a pies juntillas las órdenes que un inteligente y sexualmente mutilado enano, montado en su chepa, le susurra al oído.

Todo apunta a que Irán será invadido, destruido y expoliado en los próximos meses. ¿Cómo se atreven Israel y —peor— EEUU a negar a Irán el derecho a su programa de desarrollo nuclear, por si llegara a desarrollar un arma atómica, cuando ellos tienen miles de cabezas nucleares perfectamente a punto de ser lanzadas contra cualquier país que no se someta a sus dictados o que simplemente les moleste? ¿Acaso no les avergüenza públicamente su invasión a Irak, bajo el pretexto de la existencia de armas de destrucción masiva que jamás existieron? Dada la situación de salvajismo del actual Irak, tras la salida de las fuerzas que iban a llevarles la democracia, ¿cómo se atreven a proclamar a la opinión pública que Irán es un peligro para el mundo? Cierto que para ello cuentan con la complicidad de la ONU y el sustentáculo de las resoluciones de su Consejo de Seguridad, verdaderas piezas de cinismo político y de justificación del genocidio.

La explicación de todo ello se evidencia si se asume que el cerebro del conjunto de las operaciones es Israel y que todos los ataques preventivos son contra países sospechosos de ser algún día un riesgo para su proyecto sionista, que empieza por el dominio de Oriente Medio para continuar después con el resto del mundo.

En verdad, si no se tratase de una élite de personas tan sumamente poderosas, y a la vez tan peligrosamente obsesivo-neuróticas, sería para echarse a reír con sus quimeras de dominación y con las ensoñaciones de que su exigua minoría étnica, la única que su Dios Jehová considera humana, tendrá al resto de nosotros, cuasi-simios, como sirvientes. Pero no son cosa de broma. De hecho, van camino de conseguirlo.

FÉLIX UDIVARRI


NOTA:
Las fotos que acompañan al artículo son repugnantes. La central es noticia de hoy mismo. La inferior es de hace años, hecha en Abu Grahib, Irak. Disponemos de una colección de fotos de torturas y humillaciones impresionante.


Hillary se parte de risa con lo que sucede en la foto de más abajo. ¿Recordáis el "fuimos, vimos y Gaddafi murió"? También entonces se partió de risa.
¿Una metáfora del comportamiento de EEUU con el mundo musulmán? Marines orinan sobre los cadáveres de supuestos talibanes, en Afganistán.
"Torturar tiene mucha gracia: JAJAJAJA".

Los marines norteamericanos son lo peor de la sociedad yanky, gentuza con cocientes intelectuales bajísimos. Pero es que el ejército norteamericano entero, desde el generalato hasta el último private, está constituido por una banda de ventajistas cobardes que aplastan al enemigo con desproporciones de efectivos de 10 a 1 y armados cien veces mejor, con arrasadores bombardeos, misiles inteligentes, aviones no tripulados y armas de destrucción masiva. Sus guerras son monstruosos genocidios —Corea, Vietnam o Irak—, las ganen o las pierdan. En general acaban perdiéndolas a causa del valor de sus oponentes, que se saben con razón, frente a, como veis, una piara de meones hijos de la gran puta.

¿Qué hace de Guindos en Economía?


El fenómeno se llama “rotación de las élites” y es un clásico en los EEUU, donde esas élites suelen ser hebreas. Consiste en que los altos ejecutivos van y vienen del Gobierno a la alta dirección de las finanzas –o sea, a la banca internacional– como uno pasa del comedor a la cocina de su casa. Allí se ve bien, pues hay coherencia en la ideología de los insignes transeúntes. Todos ellos son sionistas, confesos o no –Geithner, Bernanke, Greenspan–, en un país que se permite tener un importante grupo de diputados en el Congreso que se autodenomina "Israel es Primero".

Siguiendo la moda, Luis de Guindos, que es economista, anduvo con Aznar asesorando aquí y allá desde el 1996. Luego, premiado, pasó a la directiva de Renfe. De 2002 a 2004 fue secretario de Estado de Economía. Tras la derrota del PP, a causa del atentado de Al Qaeda (Mosad, MI6 y CIA, amparados por la OTAN), se fue a dirigir la filial de Lehman Brothers, banca de inversiones y servicios financieros, para la península ibérica hasta su bancarrota en 2008. De allí, a PricewaterhouseCoopers, una auditora-consultora, experta en “optimización de impuestos”, o sea, en no pagar más que sobre lo imposible de ocultar. Y ahora regresa al Estado, pues ha sido designado ministro de Economía y Competitividad por el gobierno Azul.

Hay varios nubarrones en su nombramiento.:

–De Guindos no es experto en Macroeconomía. Su currículo no lo asevera. Pero, eso sí, sabe perfectamente cómo se ha organizado la burbuja mundial del crédito fácil y la orgía de los CDO's, de cuyo papel ha vendido toneladas desde Lehman. De Guindos ha estado en medio de todo el ajo de los fondos estructurados que han traído la ruina a España, no sólo por la marea de la influencia de la debacle norteamericana, sino por la propia creación de fondos de papel por parte de la gran banca española, ese milagro de la multiplicación de los panes y los peces que les permitía prestar dinero ilimitado para comprar ladrillos hasta a los peones inmigrantes del campo español.

–De Guindos no se lleva bien con il capo di capi de España –don Emilio Botín– porque, aparte de haber contribuido a que Botín hijo estuviera a punto de dar con sus huesos en la cárcel, por la excesiva exposición de la firma que dirigía a los fondos de Lehman, le costó al padre varios miles de millones de euros por haber avalado con su banco el pufo de Banif liado por de Guindos (la Fiscalía consideró en su día –no sé ahora, con Rajoy en la Moncloa– que el fondo Inmobiliario Banif era especulativo y que vendía a precios simulados). Claro que no fue sólo de Guindos. El retoño de Botín también colocó inversiones de Madoff e islandesas, así como los inmobiliarios del propio Santander, sin advertir de los riesgos de liquidez. Pero Botín sabe que no se llega a ser el mayor banquero de España a base de perdonar.

–De Guindos tenía que saber forzosamente que Lehman Brothers estaba en pésima situación, a punto de estafar a sus clientes, mientras seguía colocando miles de millones en fondos estructurados a los incautos españoles y portugueses. Invertir en deuda de Lehman desde un año antes de la quiebra era temerario. De hecho, había entidades, como Barclays, que habían vetado a Lehman por el elevado riesgo que comportaba. Quizás incluso jugó de Guindos, como está demostrado que perpetró Goldman Sachs, a favorecer a ciertos clientes con informaciones que les permitieran especular asegurándose contra los mismos fondos que estaba vendiendo a otros. Es imposible saberlo. Cuando tengamos ocasión, se lo preguntaremos.

Mientras quepan todas estas dudas, razonables cuando se trata de gente ligada a la gran estafa que representa esta crisis económica global –recordemos a de Guindos en 2003, de secretario de Estado, asegurando públicamente que en España no existía nada parecido a una burbuja inmobiliaria, a pesar de que los precios de los pisos crecían ya a doble dígito(*)–, ¿cómo deposita la “rotación de las élites populares” a Luis de Guindos al timón del futuro de todos los españoles? La única respuesta es que España esté a punto de suspender pagos, y de Guindos sea considerado el mayor experto en grandes bancarrotas. ¿Será eso?

ÁCRATAS


(*) Claro que, en 2003, también negaron la burbujeante amenaza los ministros Rato y Montoro, el gobernador del BdE, Caruana, y el mismísimo Botinone.


Últimos artículos

Los partidos son el problema


Decididamente, los partidos políticos son artefactos propios de otra época, de tiempos en los que la información y la instrucción eran mínimas, y las síntesis ideológicas, uniformadoras, radicales y excluyentes, propias de las organizaciones de masas, tenían sentido. Hoy, en la era de las tecnologías de la información y la comunicación —y de Internet—, lo común es que un ciudadano medianamente informado no coincida con el programa político de ningún partido —programa que, dicho sea de paso, no se cumple casi nunca—, aunque pueda estar de acuerdo con propuestas de varios de ellos. Prolongada su existencia más allá de la utilidad primigenia, que era la de representar diferentes modelos de estado y de formas de vida social —Partido Nacional-Socialista alemán, Partido Republicano norteamericano, Partido Comunista soviético, etc—, ya en pleno siglo XXI, los partidos políticos, y más los que tienen acceso al poder alternante, exhiben ideologías miméticas. Tras perder la mayor parte de su razón de ser tras el fin de la II Guerra Mundial, y el resto tras la caída de la URSS, les ha quedado a los partidos llamados "democráticos" la utilidad residual de seguir manipulando mentalmente a la ciudadanía con sus esquemáticos mensajes; la de embobarla para que los que detentan el verdadero poder puedan expoliarla sin obstáculos, hasta llevarla a la más absoluta ruina material, moral e intelectual. Como resultado, los partidos han acabado por constituir un fraude —ni siquiera son internamente democráticos—, y en lugar de ser vehículos hacia la libertad política, son los verdugos que la cercenan.

Por eso, la alternancia PP/PSOE en el Gobierno de España nada significa, pues nada cambia: sale un grupo de poder y entra otro que toma el relevo de las restricciones de derechos y libertades y del expolio a las arcas del Estado. “Sin alegrarnos por ello, reconozcamos que cualquier desgracia que les suceda a los españoles —confiados romeros de la Virgen de la Urna— durante la nueva legislatura que se inicia, les estará bien empleada”. Los mismos ciudadanos que ponderan detenidamente cualquier compra, cuestionando la relación entre calidad y precio, delegan resignadamente las más importantes decisiones, que pueden costarles miles de veces más, en un partido cualquiera. ¿A qué viene tal conformismo? ¿A qué, tal desinterés por la política, que tan decisivamente afecta a sus economías familiares, a sus libertades y a su futuro ?

Como no hay mal que por bien no venga, la situacion económica española es tan grave, que muy pronto los ciudadanos, tras tocar fondo, verán evidente que no pueden recurrir a otros para que les resuelvan sus problemas, entenderán que deben solventarlos por sí mismos. Comprenderán que los políticos de partido no existen para resolver los conflictos de quienes eligen la lista que los incorpora, sino para obedecer órdenes de los verdaderos dueños del mundo —que nunca son elegidos, sino que nos vienen impuestos—, mientran toman, a través de los mecanismos de la corrupción endémica, la parte que sus amos les conceden como migajas del gran banquete. Aunque se presenten como libertadores, todos los partidos pretenden “ser eficientes cómitres, a cargo del tambor y del flagelo, en la extracción de potencia de los remeros amarrados a las bancadas, a cambio del estipendio prometido por los armadores de la nave”.

Las “ideologías de partido” son, por lo tanto, fraudulentos panfletos de fácil asimilación que sirven para manipular mentes y voluntades: izquierdas, derechas, estado del bienestar, cambio climático, déficit, energías alternativas, deuda, mercados... todo son fuegos de artificio. La democracia no existe ni ha existido nunca. Ni la inorgánica de partidos ni la orgánica corporativista. Ni en España ni en ningún otro lugar del mundo (*). Así de claro. No es que nuestra democracia sea deficiente y, por tanto, perfectible. Es que no comparece ni puede comparecer jamás en el actual orden de cosas. Dura veritas, sed veritas. Y bien pensado, ¿acaso la ciudadanía de los países occidentales —fieles prosélitos de la democracia aparente, bajo la férula de los lobbies que los financian a fondo perdido— merecen otra cosa que un fraude? ¿Realmente son los ciudadanos tan ciegos que desconocen la verdad, o es que participan del engaño, por conveniencia? La ciudadanía actúa con una mezcla de maldad, estupidez e inocencia que la conduce inexorablemente a la servidumbre voluntaria.

La gente despierta, consciente de la realidad, debemos tomar la iniciativa. Resolver nuestros problemas prescindiendo de los partidos, que no existen más que para sojuzgarnos. Adoptar el camino de la verdadera representación política, sin duda necesaria, que pasa por la elección de personas concretas, de honradez probada, para ejecutar órdenes concretas decididas asambleariamente o para tomar decisiones políticas de acuerdo con un programa definido, pactado entre representante y representados. Así, no sólo nos ahorraríamos la carísima farándula partidaria, y tanto tiempo perdido en discusiones sin fundamento y en romerías a las urnas, sino que sentaríamos las bases para la definitiva desaparición de los partidos políticos, esas pesadas losas que sellan los túmulos donde yacen sepultados nuestros derechos y nuestras libertades.

ÁCRATAS

(*) La democracia estadounidense, que los bienintencionados luchadores democráticos citan como paradigma a seguir, no es lamentablemente posible: los dos partidos en alternancia de poder en EEUU no son democráticos, sino cárteles cooptados por los lobbies. Las decisiones del Congreso de los EEUU no son libres, sino trasuntos de acciones de poder real del Nuevo Orden Mundial. Si se estudian las contribuciones a las campañas electorales americanas, puede comprobarse que los lobbies financian por igual a ambos partidos, Demócrata y Republicano, con lo cual poco les importa cuál resulte ganador.

Últimos artículos

El llanto fracasado


Roto, casi ciego, rabioso, aniquilado,
hueco como un tambor al que golpea la vida,
sin nadie pero solo,
respondiendo las mismas palabras para las mismas
cosas siempre,
muriendo absurdamente, llorando como niña, asqueado.
He aquí éste que queda, el que me queda todavía.
Háblenle de esperanza,
díganle lo que saben ustedes, lo que ignoran,
una palabra de alegría, otra de amor, que sueñe.

Todos los animales sobre la tierra duermen.
Sólo el hombre no duerme.
¿Han visto ustedes un gesto de ternura en el rostro de
un loco dormido?
¿Han visto un perro soñando con gaviotas?
¿Qué han visto?

Nadie sino el hombre pudo inventar el suicidio.
Las piedras mueren de muerte natural.
El agua no muere.
Sólo el hombre pudo inventar para el día la noche,
el hambre para el pan,
las rosas para la poesía.

Mortalmente triste sólo he visto a un gato, un día,
agonizando.
Yo no tengo la culpa de mis manos: es ella.
Pero no fue escrito:
Te faltará una mujer para cada día de amor.

Andarás, te dijeron, de un sitio a otro de la muerte
buscándote.
La vida no es fácil.
Es más fácil llorar, arrepentirse.

En Dios descansa el hombre.
Pero mi corazón no descansa,
no descansa mi muerte,
el día y la noche no descansan.

Diariamente se levantan los montes, el cielo se ilumina
el mar sube hacia el mar
los árboles llegan hasta los pájaros.
Sólo yo no me alumbro, no me levanto.

Háblenle de tragedias a un pescado.
A mí no me hagan caso.
Yo me río de ustedes que piensan que soy triste
como si la soledad o mi zapato
me apretaran el alma.

La yugular es la vena de la mujer.
Allí recibe al hombre.
Las mujeres se abren bajo el peso del hombre
como el mar bajo un muerto,
lo sepultan, lo envuelven,
lo incrustan en ovarios interminables,
lo hacen hijos e hijos…
Ellas quedan de pie,
paren de pie, esperando.

No me digan ustedes en dónde están mis ojos,
pregunten hacia dónde va mi corazón.

Les dejaré una cosa el día último,
la cosa más inútil y más amada de mí mismo,
la que soy yo y se mueve, inmóvil para entonces,
rota definitivamente.
Pero les dejaré también una palabra,
la que no he dicho aquí, inútil, amada.

Ahora vuelve el sol a dejarnos.
La tarde se cansa, descansa sobre el suelo, envejece.
Trenes distantes, voces, hasta campanas suenan.
Nada ha pasado.

JAIME SABINES

(Selección de POTNIA THERON)


Últimos artículos

La partícula de Dios


El viejo campesino extremeño dejó a un lado la vara con la que había sacudido el olivo y se dispuso a recoger las aceitunas de la red que había tendido en el suelo bajo el árbol centenario. Se colocó los auriculares de botón del pequeño aparato de radio, que ahora ya no le estorbaban ni se caerían como hubiera ocurrido durante el vareo, y se dispuso a escuchar las noticias de Radio Nacional de España.

“El bosón de Higgs, esa extraña y por ahora virtual partícula de la que ni siquiera se sabe con certeza su existencia, puede estar punto de ser encontrado. Los científicos involucrados en la investigación en el L.H.C del CERN de Ginebra, creen tener suficientes indicios de que la esquiva partícula subatómica está “acorralada” y a punto de dejarse ver” .

Tras limpiar y recoger las aceitunas en un capazo, se dispuso a ensacarlas y, al agacharse para abrir el saco, el viejo tuvo una sensación extraña, la impresión virtual de haber sido golpeado en la frente por uno de aquellos puñeteros bosones inencontrables de forma natural.

―¿Por que no? ―se preguntó―. Si para poder visualizarlo, o mejor detectarlo, los físicos del CERN tenían que hacer chocar haces de partículas a velocidades semi-lumínicas, eso no quiere decir que, de existir en la naturaleza, no estemos siendo atravesados cada segundo por millones de esas enanas y fundamentales partículas.

El viejo, enormemente aficionado a las grandes cuestiones fundamentales de la física, bien que en su aspecto mas divulgativo y entendible por profanos no especialistas en tan abstrusa materia, desde hacía años había leído con avidez mucho de lo publicado sobre la “partícula de Dios”, como había sido bautizada por no recordaba quién.

―No, no es por el puñetero y pequeño bosón por el que estamos siendo atravesados millones o billones de veces cada día, sino por los no menos esquivos neutrinos” ―recordó pensativo.

Mientras proseguía en solitario con la faena de recolección de un par de sacos de verdinegra aceituna, tarea que se había autoasignado para aquella mañana ―las tardes se las tomaba libres el jodido y jubiloso jubilado―, se enfrascó en profundas elucubraciones reflexionando sobre la partícula “a punto de ser encontrada” ―¡ojalá!―, sobre el mundo, el Universo, el Multiverso, Dios y… el Todo. ¡Casi nada!

Parece que si se confirma la existencia del bosón de Higgs, o tal vez incluso antes de confirmarse, se puede predecir o suponer que no existe el vacío ni la nada. Que todo está “lleno”, que todo es, al menos, un “campo de Higgs”. De ahí que la explicación del porqué son masivas las partículas que tienen masa, es por algo así como por una “emanación” o creación a partir de ese campo. A mayor interacción de las partículas con el campo de Higgs, mayor es la masa de éstas. Así pues, nuestro “Universo burbuja” o mas aún, el Multiverso o el “Todo-lo-Existente”, es una creación continua del Campo de Higgs, del “lleno”, no del “vacío”. En alguna ocasión, había leído que el Big Bang, y la creación del Universo, habían surgido o comenzado por una “fluctuación o torsión cuántica de la nada”, o algo parecido.

Todo aquello lo dejó sumido en el escepticismo y la incredulidad. Mejor que aquella fluctuación o torsión de la nada, que le pareció algo así como si al multiplicar el cero por equis ceros… surgiera el número uno. ¿Cómo, de una fluctuación de donde solo hay ―o no hay― nada, va a surgir el Todo? No, ante esas respuestas y explicaciones de la física, que nada responden ni explican, prefería las explicaciones mas “clásicas” de un Dios del que todo emana mediante su FIAT todopoderoso. Pero eso tampoco le dejó nunca satisfecho.

―Así pues ―elucubró―, si suponemos (a la espera de la confirmación por el LHC) de que el “Todo-lo-Existente”, llamámosle Universo, o mejor Multiverso, está completo o “lleno” del campo de Higgs; si no existe la Nada o el vacio absoluto, antes al contrario, el Todo y el “lleno” absoluto, de un campo en el que ocurren todas las interacciones, también podemos suponer o elucubrar que este Todo, donde “todo” ocurre es una particularísima especie de Dios. ¡Claro! La “partícula de Dios” como se ha dado en llamar al Bosón de Higgs, y todas las demás partículas del Multiverso que interactúan en él en los diversos campos conocidos y en los todavía desconocidos, conforman un “Dios Natural” muy distinto de esa especie de Supermán todopoderoso y milagroso, o más bien milagrero, de las distintas y muchas religiones.

―Si la “partícula divina”, o bosón de Higgs, y todas las partículas que llenan el Todo, integran a Dios ―prosiguió―, ello viene a suponer una especie de confirmación al revés del concepto de algunas religiones monoteístas del “Dios-en-todas-partes”. No, todas las partes, todas las partículas existentes, están en y “hacen” a Dios. Exacta y justamente al revés.

Y concluyó así:

―Y si todas la partículas del Todo, integran a este “Dios Natural”, el corolario de ello es que también todas las partículas agrupadas en átomos, moléculas células, órganos, etc, todo lo que hemos dado en llamar vida o seres vivos ―tales como ése “hermano olivo” que acabo de varear, o ésa “hermana hormiga” que veoo trepar por el tronco , son ―¡ claro está!― “células” de Dios. Como yo mismo, como todo aquello de lo que se pudiera decir que está “vivo”. Otra coincidencia, y ésta no al revés, sino idéntica a éste otro concepto o cita religiosos: “Yo soy la Verdad y la Vida”. Si, las partículas materiales componen el “cuerpo”, la vida, el “cerebro”, la Verdad, ―cualquier cosa que ésta sea―, el espíritu y el alma de Dios.

―¡Hay que ver a dónde me ha llevado el pequeñísimo bosón, tal vez inexistente de don Peter Higgs! ―se dijo casi en alta voz el viejo aceitunero, no solo altivo, sino más soberbio que el mismísimo Lucifer, pues que acababa de descubrirse y reconocerse Dios.

Y tras vaciar en el saco el segundo esportón, se lo cargó al hombro y fue a vaciarlo al montón de aceitunas, que luego cargaría en un pequeño remolque para llevarlas a la almazara de un pueblo cercano.

PATALETE


Últimos artículos

Artículos anteriores

Clásicos más leídos de todos los tiempos